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Historia 183214 — capítulo 14

-Hermione ha sido petrificada- anuncio Harry a Cass.

-¡¿Qué?!- grito Cass triste por la noticia- tranquilícense, los ayudare mientras ella está ausente.

La chica salió del gran comedor, ya había terminado el almuerzo y Sebastian la siguió.

-¿A dónde vas?- pregunto el siguiéndole el paso.

-A la biblioteca- contesto Cass.

-¿Qué crees que pueda ser?- Sebastian se sentó en el banquillo.

-Aun no lo sé, ni si quiera sé cómo es posible que no sea visto si según es un monstruo- el chico no dijo ni una palabra.-Si tu fueras el heredero ¿Qué usarías tú?

-¿Qué no es obvio? ¡Una serpiente!- sonrió Sebastian.

-Típico Slytherin orgulloso- jugueteo la chica.

-Así me quieres- Cass se puso medio roja.

-Pero no puede haber una serpiente tan grande, es decir, es imposible- cambio de tema ella.

-Estamos en el mundo mágico, aquí nada es imposible.

-Sabes a lo que me refiero- siguió Cass- Tal vez podamos buscar en uno de los libros de primer grado.

-Intenta con Animales fantásticos y donde encontrarlos- sugirió el chico.

Cass se dirigió a un estante, para sacar varios libros.

-¿Todo eso? Yo nada más te sugerí uno- dijo Sebastian observando la pila de libros que tapaba la cara de su amigo.

-¿Te importaría ayudarme?- grito molesta ella.- Gracias, ¿Qué tal si yo leo la mitad de estos libros y tú la otra?

A Sebastian le encantaba estar con ella, sobretodo porque era la única amiga que tenía así que no le quedo opción, acepto.

Investigaron en sus descansos y al final de las clases, ambos estaban exhaustos.

-¿Aun no encuentras nada?- pregunto Cass apartando algunos de sus libros para ver a su amigo, pero para su sorpresa él estaba dormido.

La niña negó con la cabeza.

''apenas tiene trece años y ya es tan flojo'' pensó.

Su atención se enfocó en un libro, ya que lo ojeaba y no encontró una página, estaba arrancada, pronto pensó en Hermione.

Se escabullo hacia la enfermería, por suerte ni Madame Pomfrey ni Alessandra estaban, todo estaba oscuro, con razón su amigo se había quedado dormido.

-Hay Herms- dijo Cass en un tono bajito y le agarro su mano para que ella supiera que estaba con ella apoyándola.

Pero se encontró con algo rasposo, una página arrugada y la leyó.

«De las muchas bestias pavorosas y monstruos terribles que vagan por nuestra tierra, no hay ninguna más sorprendente ni más letal que el basilisco, conocido como el rey de las serpientes. Esta serpiente, que puede alcanzar un tamaño gigantesco y cuya vida dura varios siglos, nace de un huevo de gallina empollado por un sapo. Sus métodos de matar son de lo más extraordinario, pues además de sus colmillos mortalmente venenosos, el basilisco mata con la mirada, y todos cuantos fijaren su vista en el brillo de sus ojos han de sufrir instantánea muerte. Las arañas huyen del basilisco, pues es éste su mortal enemigo, y el basilisco huye sólo del canto del gallo, que para él es mortal.»

Y abajo decía ''tuberías''.

-Se mueve por medio de las tuberías- repitió Cass en voz alta, por un ruido se percató de que alguien se acercaba.

''Nadie lo ha visto a los ojos'' pensó mientras observaba el espejo que estaba en la mesita de noche junto a unas flores.

-Por si acaso- dijo la chica en voz baja mientras agarraba el espejo y se marchaba de la enfermería.

''Lumos'' pensó y una luz salió de su varita, iluminando un poco la habitación, Cass se asombró por lo ocurrido, jamás había hecho magia no verbal.

Se dirigió a la Biblioteca para avisar a Sebastian que ya era de noche.

Pero algo la detuvo, escucho un ruido. Ella levanto el espejo con todo el temor del mundo, estaba temblando y rápidamente, sus ojos se encontraron con los del basilisco a través del espejo.

La señora Pince, quien trabajaba en la Biblioteca aparecía en donde estaba Sebastian.

-Señor Prince, es muy tarde para estar en la Biblioteca- agito el cuerpo de Sebastian y este se levantó.

-Lo siento- dijo con la voz cansada, tenía los ojos más cerrados que abiertos- Disculpe ¿no ha visto a mi amiga?

Madame Pince anuncio que no había visto a nadie y Sebastian pensó que ya estaba en su sala común, aunque se le hizo raro porque ella no lo dejaría solo, salió de la Biblioteca mientras se tallaba los ojos.

En el pasillo lo único que estaba iluminado era la lámpara que tenía el. De repente alcanzo a ver un bulto en el piso.

-¡Cass!- grito el acercándose al cuerpo petrificado de la niña y con lágrimas en los ojos.

Se quedó un rato con ella tratando de hacer que reaccionara, pero corrió a pedir ayuda.

Corrió muy rápido hacia las mazmorras, el único que estaría despierto ahora sería su tío.

Toco muy fuerte la puerta del despacho de Snape, pero al tercer intento abrió la puerta de golpe.

-Señor Prince te he dicho que…- pero Snape se detuvo al ver que el chico estaba llorando.

-Esta petrificada- grito el chico y salió corriendo en dirección a donde estaba el cuerpo, Snape lo siguió.

Cuando llegaron, Filch estaba observando el cuerpo y junto a él estaba la profesora McGonagall que había recogido el espejo y pronto aparecieron los demás profesores y el director.

-Sebastian no llores, cariño- se acercó Alessandra al niño- Ven, ¿Qué tal si te acompaño a tu habitación?

El chico no dijo nada, se le adelanto a la muchacha y limpio sus lágrimas

Madame Pomfrey preparo una cama a lado de Hermione para Cass y al final, Snape puso a la niña en la cama.

Albus y Severus se vieron preocupados, al menos no estaba muerta.