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Historia 183214 — capítulo 17

Bueno, como les avise antes, esto capítulos se trataran de la relación entre Severus y Alessandra, y lamento decir que no abra nada de Cass hasta ahora, ¡Pero les tengo una buena noticia! Tal vez a algunos les incomode, pero Harry no estará con Ginny, al menos no  en su época de estudiante****J

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Los primeros días fueron tranquilos en Hogwarts. Draco, Harry, Hermione y Ron empezaban su tercer año mientras que Sebastian empezaba el cuarto año.

Las cartas que Cass había enviado eran claras y Sebastian aun no podía creérselo, ahora no tenía con quien estar en los descansos ni en las clases.

También hubo muchos cambios en Hogwarts y en el cuerpo estudiantil, por ejemplo, había nuevos alumnos, Laurent y Michelle se habían trasladado después de convencer a sus padres y también Dumbledore había dado el aviso de que harían una fiesta de Halloween y que sería obligatorio un disfraz.

Snape estaba molesto por esto, ¿un disfraz? ¿De dónde sacaría el uno? No le gustaban y menos las fiestas, sobretodo tendría que estar aguantando las bromas de los mocosos que quieren dulces, porque si, a Dumbledore se le había ocurrido que también tenían que pedir dulces, era una tontería.

El día finalmente llego, muchos alumnos estaban emocionados, excepto por uno.

-Vamos Harry, no estés triste- decía Hermione mientras le daba unas palmaditas en el hombro, él le sonrió, agradeciéndole por el gesto.

-Estoy segura de que a ellos no les gustaría verte triste, no puedes negarte a ir a la fiesta de Halloween, vamos, le haremos bromas a Snape- siguió Hermione, con un aire travieso.

Harry sonrió, eso mejoro mucho más su humor.

En el gran comedor, las mesas estaban llenas de comida deliciosa, desde el tradicional jugo de calabaza hasta colmillos de dulce y pastel de zanahoria, el preferido de los niños de primer grado, pero aun era mas emocionante que todos llevaban algún dizfras, Harry no se había puesto nada ya que al final de cuentas, era el niño que vivió, Hermione se puso una diadema que tenía orejas de gato y pinto su nariz de negro, Ron se vistió de lo más gracioso, una calabaza, el traje fue hecho por su mama y él estaba rojo de vergüenza, los hermanos parecían los gemelos que salían en Alicia en el país de las maravillas, ya que hace poco su padre había conseguido este clásico Muggle y Ginny por supuesto era Alicia, Laurent era el príncipe encantador de Cenicienta y Michelle la misma Cenicienta. Ron y ella recibieron burlas por esto.

Pero todos ponían atención en una sola cosa, Snape ¡De vampiro! Algunos alumnos pensaron que por fin había elegido algo que le combinaba con su personalidad y apodos, ya que después de todo, parecía un murciélago, pero lo que más recibía sonrisas traviesas era la joven que estaba a su lado, Alessandra también iba de vampira y ambos parecían pareja.

Dumbledore dio la orden para poder ir a pedir dulces, Snape salió rápido del gran comedor y se dirigió a su despacho, pero una mano ligera y suave lo detuvo, pronto se encontró con unos ojos celestes.

-No pensara escapar, profesor Snape- el volteo los ojos y ella rio ante esto.

-¿Acaso me ve cara de payaso?- contesto el cortante.

-No cambie el tema, profesor, tiene que darle dulces a los niños, si no ya sabe lo que pasara- ella le dedico una sonrisa- si quiere le comparto de los míos, después de todo, somos como una pareja de vampiros.

Hubo un silencio incomodo, Alessandra bajo la cabeza y se arrepintió de haber dicho lo anterior, Severus tenía una sonrisa traviesa en su interior y agarro algunos dulces.

-No quise decir…-

-No se preocupe señorita Monet, y gracias por los dulces- finalizo el siguiendo con su paso, pero algo callo de su túnica, uno cuaderno y una pluma, él no se dio cuenta

Alessandra volvió a tomar de la mano a Severus, él se sentía raro, era como si una ola de calor cubriera su cuerpo.

-Se le ha caído esto- dijo Alessandra mostrando la pluma, atrás tenía el diario escondido, el volvió a seguir caminando

Severus llego a su despacho, con la pluma en la mano, observaba por todas partes y tenía un semblante preocupado.

''Esa niña'' pensó mientras se acordaba de Alessandra.

Alessandra por su parte no despegaba los ojos de aquel diario, con su letra cursiva tan elegante y con sentimientos impregnados que para cualquiera que lo leyera no pensaría que fuera el quien lo escribió, sus mejillas estaban rojas.

El abrió la puerta de golpe. 

Y ambos ojos se encontraron.

-Me puede decir quien se cree usted para agarrar cosas que son MIAS- gritó él.

Ella estaba muda, asustada.

Él le arrebato el cuaderno de sus manos y estaba a punto de salir.

-Lo sé todo- trato de decir ella.- Sé que me quiere

Él se quedó helado y la miro a los ojos.

-Yo… se equivocó, yo no la quiero, ni siquiera la conozco.

-Se lo que ven mis ojos profesor Snape- confirmo ella.

-Pero usted…- él se miraba tímido, no sabía cómo comportarse ante etas situaciones, sobre todo porque después de todo nunca en su vida había tenido un contacto amoroso con una mujer.

-Y si no sintiera lo mismo por usted… no hubiera leído ese diario, ni meno agarrarlo, lo quiero porfesor Snape, y no puedo negar este sentimiento, trate de acercarme a usted los anteriores días y ahora que sé que usted siente lo mismo por mi…

El no dijo nada de nuevo, pero tocaron la puerta.

Cuando ella abrió la puerta estaba el trio dorado y los demás chicos pidiendo dulces, atrás estaba Dumbledore con unos dulces de limón.

Al verlos Dumbledore les dedico una sonrisa traviesa.

Alessandra les dio rápido los dulces y cerró la puerta.

-Tengo que irme señorita Monet- anuncio el casi saliendo de la habitación.

-Espere- dijo ella agarrándola de la mano, dándole su diario y acercándose lentamente.

-hay que salir de dudas profesor Snape, perdone mi atrevimiento- susurro ella, dándole un beso rápido en los labios y apenas rosándose.

Ninguno de los dos se apartó, ambos aceptaron el beso como su destino, ambos entendieron que los secretos al final salían a la luz.

Ella comprendió que atrás de ese murciélago de las mazmorras había un vampiro con sentimientos.