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Historia 183214 — capítulo 18
Octubre dio paso a Noviembre, los alumnos de Hogwarts estaban más que desesperados por vacaciones de invierno, había exámenes finales, alumnos preocupados y maestros estresados como en todos los años.
-¿Cuántos botes de tinta llevan?- pregunto Alessandra a los demás profesores.
-cinco y contando- contesto McGonagall, quien tenía algunas ojeras bajos sus ojos.
-Madame Pomfrey y yo hicimos pociones tranquilizadoras por si gustan pasar- los profesores agradecieron, menos uno: Snape quien no estaba desayunando.- ¿Han visto al profesor Snape?
-Esta con el director- contesto con un tono burlón McGonagall, Alessandra se puso levemente roja.
Ella llevaba una poción en sus manos, sabía que él estaría estresado y tal vez estaría reprochándole a Dumbledore para que le diera el puesto de DCAO, se encontró con la puerta entre abierta, podría ver el rostro del profesor y del director, de algo estaban debatiendo, sin embargo no se escuchaba, recordó un hechizo, no era tan malo escuchar conversaciones ajenas ¿o sí? Tal vez estaban hablando de ella, tal vez el discutía de las miles de formas de poder declararle su amor o simplemente el consejo para regalarle alguna cosa en Navidad.
-Hazlo por ella Severus- insistió el director- tienes que olvidarla, está muerta.
-Yo la amo, sin embargo tengo que renunciar a estos sentimientos, fue mi promesa Albus, yo prometí amar a Lily toda mi vida.
Alessandra sintió como si le hubieran atravesado el pecho con una espada, no se lo esperaba, soltó la poción y esta se rompió en mil pedazos, después salía corriendo. Ella fingiría no haber oído nada y lo dejaría pasar, se alejaría de él y lo olvidaría todo, lo pasado, pasado.
Severus entro al cuarto con miedo, quería que todo se arreglara, tal vez Dumbledore tenía razón, tenía que dejarlo ir todo, Lily se fue y Alessandra era su segunda oportunidad para comenzar una nueva vida . Ella le sonrió. El, incomodo con tanta exhibición de dientes, se adelantó.
-Lo siento-
La mujer siguió sonriendo como si no hubiera pasado nada y luego camino hacia la mesa de nuevo antes de contestar- ¿Qué cosa?
-Lo siento… yo lo arruine. No es necesario que finjas que no te preocupas. Dime que me odias-
-No te odio y no estoy fingiendo nada- Sonrisa
-Mientes. Me odias. ¡Tienes que odiarme!-
-No te odio, no entiendo porque debería de odiarte.
-Si lo haces, te vi, Alessa, sé que escuchaste ¿Cuál es tu problema? Yo no quería que pensaras que…-
-Severus, yo no te puedo obligar a que me quieras
-Pero, yo te quiero.
-No tienes que fingir más, yo entiendo que no quieras estar conmigo pero por favor, no me hagas vivir una ilusión, soy una adulta y se comprender las cosas.
-Lo que dije de ella… no es cierto, yo te quiero a ti.
-Puedes irte con ella Severus, yo estaré bien.
Severus estaba al límite con esto.
-Ella está muerta- pronuncio las palabras lo más seco posible. Ella no dijo nada, pero se arrepintió de todas las cosas que había pensado.- Alessa, sé que soy un hombre que no muestra sus sentimientos seguidos, pero después de todo este tiempo de dudas, no puedo negarme a ellos, te amo Alessa y aunque sé que es poco el tiempo que llevamos juntos, tu y yo sabemos que este sentimiento lo tenemos desde hace tiempo.
Unas pequeñas lágrimas salieron de ella, todas las palabras eran hermosas, aunque tartamudeaba en algunas oraciones, ella sabía que lo decía en verdad.
-Severus Snape eres un tonto- ella sonrió- pero así te amo.
Todo era perfecto, la sencillez de ella y el carácter de él y aunque eran como el agua y el aceite, ambos se entendían.