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24 años después... — capítulo 1
La luz del pasillo entro en su habitación, haciendo que arrugará sus ojos por la molestia de la luminosidad de golpe. Tras ello una voz contundente le obligaba a levantarse.
-Vamos James, arriba, nos vamos—James se revolvió a mirar su reloj que reposaba en su desordenada mesilla, eran las 4 de la mañana.
-Por favor, es de madrugada, ¿estás loco?—le respondió dándose la vuelta y fue cuando su padre dando fuertes zancadas llegó a su cama.
Le miro a la cara y le repitió—he dicho que te levantes y que bajes tu baúl a la entrada, nos vamos—su padre lo miraba como nunca antes lo había mirado, tenía miedo.
Harry salió de la habitación rápidamente y siguió con todas las tareas que tenía que hacer antes de que todos se marcharan, comprobó como Albus si había obedecido a la primera, ya estaba bajando su baúl vestido y con cara de sueño, parecía que todo el tiempo empleado con él durante este año había valido la pena, sabía que había dejado las reuniones con ese club y que se había esforzado muchísimo por sacar unos buenos TIMOS, definitivamente por fin había conseguido elegir un buen camino.
Su hija Lily seguía en su habitación con su madre, ambas recogían las últimas pertenencias de la chica. Lily había crecido mucho iba a cumplir el próximo año 15 años y estaba hecha toda una mujer. La chica se giró al ver como su padre la observaba y le sonrío, confiaba tanto en él que pocas cosas le daban miedo.
Harry tuvo que dejar de observarla unos de los aurores que iba a escoltarlos y que ayudada a la recoger las cosas de la casa, le pregunto varias cosas. Entre ellos estaba Ted, se había ofrecido voluntariamente y por otra parte Harry así se sentía más seguro al tenerlo cerca. Seguía viviendo con Vic y su pequeño Remus que en agosto cumpliría su primer año. No quería protección pero aun así Harry había intervenido para que el portero del edificio fuese un auror.
Era tiempo de eso, de proteger, ya nadie estaba seguro, ningún hogar era seguro y menos después de lo ocurrido hacía apenas unas horas. Un grupo de dementores y de mortífagos habían arrasado con un barrio muggle, dejando visiblemente y por primera vez desde que todo empezó la marca tenebrosa. Fue ese el detonante de que Harry decidiera que debían reunirse todos en el cuartel general, el lugar más seguro.
Los chicos ya estaban abajo esperando a sus padres mientras Ted bromeaba con ellos para despreocuparlos. Harry buscaba en la planta de arriba a Ginny y la encontró en el dormitorio de ambos, sentada en la cama mirando la foto que colgaba en la pared.
Eran los 5 en el primer cumpleaños de Lily, la pequeña estaba en brazos de su madre, Albus en los hombros de Harry y James entre ambos progenitores con una sonrisa traviesa.
-Todavía si cierro los ojos, puede escuchar cómo se reía Lily cuando vio su tarta de cumpleaños—Ginny rompió ese silencio—sé que solo debemos llevarnos lo justo pero podías buscar algún sitio para guardar los recuerdos no quiero que un día me entere que todo es ceniza.
Harry se acercó a ella, habían pasado muchos meses malos, de discusiones, de llantos, de reproches,… en muchas ocasiones Harry había pensado que su amor se había acabado pero se refugiaba en la pequeña esperanza de que todo acabaría pronto y que las cosas volverían a ser como antes, pero el problema era que nunca acababa nada. A pesar de ello, no entendía porque Ginny seguía soportando todo y ahora se había dado cuenta, era por sus hijos.
La rodeo por los hombros, un gesto que Ginny recibió con sorpresa, hacía tanto que no lo sentía, dormían en la misma cama cada día pero ninguno se miraba, solo había besos fugaces en las despedidas, besos acompañados de lágrimas de ella, lagrimas por miedo de que fuera el último beso, que ya no volviera de todas las misiones que hacia cada día.
Ginny los miro a los ojos sin terminar el abrazo. Harry entendió de inmediato lo que le pedía esa mirada y sin dudarlo la beso, pero no con un beso fugaz sino un beso que ambos anhelaba desde hacía mucho tiempo.
Cuando el beso llego a su fin, Harry añadió—mandaré a alguien para que empaquete todo y lo lleve a algún almacén.
Ginny asintió aliviada y feliz, feliz por no perder sus recuerdos y feliz por volver a sentir esas mariposas que sentía desde que tenía 12 años.
En un barrio en el centro de Londres, las luces de una casa victoriana desentonaban en la tranquilidad que se percibía esa madrugada. Ron bajaba cajas y cajas, juntos a los baúles de sus dos hijos y los de Hermione y él.
Seguía sin sentirse tranquilo a pesar de saber que estaban rodeados por aurores. Volvió a mirar su reloj y resoplo, iban tarde como siempre. Subió por esas escaleras estrechas, sabía dónde estaba, recorrió el pasillo característico y llegar a la puerta, la abrió y frente al él se presentó la enorme biblioteca que Hermione había iba construyendo.
Hermione junto a su hijo Hugo, que la ayudaba, estaba empaquetando cada libro.
-No pensarás llevarte todas estas cajas—Ron la miraba con el entrecejo arrugada—solo lo necesario ¿recuerdas?
Hermione se giró de golpe y lo miro acusadoramente—solo me llevo esos de allí—le dijo señalando su bolsito de cuencas—estos los empaqueto para llevarlos al desván de mis padres, no pienso perder ni un solo libro.
-Hermione, son libros y la verdad en la casa de tus padres no es el lugar más seguro, ellos son muggles, con amigos muggles, con vecinos muggles,…--Ron no pudo acabar.
-Ya lo sé Ronald y te repito no pienso perder mis libros—seguía mirandolo enfadada hacia poco tiempo habían vuelto a discutir—a ti no te importaran nada, pero para mí son muy importantes.
-Hermione no me vengas ahora con que a mí no me importan tus cosas, solo te he dicho lo que Harry nos ha dicho a los dos—le reprochó Ron también evidenciando su enfado—y además vamos tarde.
-Si tu hubieras hecho nuestro baúl y recogido la cocina, no tendría que haber dejado los libros para lo último—Hermione se había levantado y lo miraba de pie.
-Me intentas echar algo—ironizó Ron haciendo que Hermione se enfadará más pero cuando esta iba a replicarle su hija le corto.
Rose apareció en el pasillo—¿enserio?, vais a pelearos otra vez, con toda esta gente aquí—Rose puso los ojos en blanco, estaba acostumbrada a esas situaciones pero estaban llegando a su límite.
Ron bajo la cabeza y se marchó de la habitación y su mujer continuo con su tarea de empaquetar los libros, ambos sabía que tenían problemas pero pensaban que eran los típicos debido a la tensión que estaban viviendo. Hermione contuvo las lágrimas, no quería llorar con Hugo a su lado, no quería que sufriera más, ya le miraba de reojo con aire preocupado. Ron decidió salir a la puerta de la vivienda y esperarlos allí, había empezado a fumar, era la única cosa que lo relajaba, había sido un incompresible con ella, sabía que su mujer adoraba su biblioteca, pero con todos los problemas que tenían era incapaz de pensar antes de hablar.
Rose se sorprendió cuando el coche del ministerio se detuvó y vio a Albus, James y Lily, por lo visto a ellos también lo habían levantado para esa repentina mudanza. Su tío Harry miraba a todos lados inspeccionando la zona mientras que tía Ginny le sonreía disimulando su preocupación.
Cuando los coches se fueron y realizaron los mínimos saludos continuaron andando por aquella calle, al llegar a la esquina giraron y se adentraron en la calle y se quedaron entre dos casas muggles. Ningún primo entendía nada mientras los adultos miraban a los alrededores.-No entendiendo por qué no has querido que nos acompañaran—repuso Ron a su amigo.-Ron ahora, no podemos confiar en nadie, prefiero al menos tener un sitio seguro—respondió Harry.En cambio James no hacía más que mirar de un lado a otro de esas dos casas que había enfrente y sin esperarlo nadie sonrió abiertamente—no me lo puedo creer, vamos a la casa de Sirius—los ojos de James brillaban de alegría.-Shh—le regañó Harry mientras le pasaban un papel a los jóvenes—ahora también sois parte del cuartel—dijo con una media sonrisa para liberar tensiones.Y de repente antes los ojos de todos los presenté apareció la casa que faltaba, la número 12. Hugo miraba sorprendido aquello, definitivamente la magia era lo mejor del mundo.Todos empezaron a recorrer aquel pasillo oscuro y estrecho.-Menos mal que conseguimos liberarnos del embrujo de Ojo Loco—manifestó Ron—ver a Dumbledore me daba un repelús.Lily dio un saltito al imaginarlo hasta que todos consiguieron llegar a la alargada cocina de la casa Black.Los primos miraban sorprendido cada detalle de la casa.-Hemos conseguido que parte de la mugre que tenía desapareciera—dijo Ginny arrugando al nariz—aunque sigue quedando así que nos encargaremos de eso este verano.Todos pusieron los ojos en blanco pero eran incapaz de quejarse de los maravillados que estaban.-Las chicas dormiréis en la primera habitación a la derecha y los chicos a la izquierda—dijo Harry al abrir la puerta y señalando las escaleras.-Mira, sois vosotros—dijo Albus cogiendo un marco de encima de la repisa de la cocina. En la foto aparecían los cuatro sonriendo, eran muy jóvenes, tendrían como 20 años.-Ese fue el día que tu padre le pidió matrimonio a tu madre—le contó Hermione mientras miraba la foto con añoranza—después de hacernos esa foto fuimos a celebrarlos con los demás, fueron los primeros en casarse, un bombazo para el grupo—rio levemente Hermione.-¿Y vosotros?—preguntó Rose.-Tú padre fue más lento—comentó Hermione con media sonrisa.-¿Perdona?—Ron se hizo el ofendido—le pedí matrimonio al mes siguiente pero ella nunca ponía una fecha tenía mucho trabajo en el ministerio para tomarse vacaciones.Hermione arrugó el entrecejo pero Ginny rompió a reir—Herms tiene razón, todavía recuerdo el día que fuimos a comprar tu vestido, llegaste tarde por culpa del trabajo.-Vale, vale, parad—Hermione tuvo que terminar por reírse, siempre había sido muy perfeccionista con su trabajo.Los chicos llegaron a su habitación, era la que fue de Sirius y eso le encantó a James, había sido remodelada, había dos literas y una cama individual.-¿Por qué hay tantas camas?—preguntó Hugo extrañado.-Vendrán más primos a lo largo del verano—respondió rápidamente Ginny mientras le pasaba las toallas.Los días siguientes fueron muy divertidos para todos, Hermione iba poco al ministerio al igual que Ron y Harry, ahora eran los demás los que hacían reuniones en el cuartel mientras los chicos intentaban enterarse. Al cuarto día Fred junto con su hermana Roxana se unieron a la nueva casa, el padre de los chicos, George, trajo un nuevo invento a la casa, una piscina replegable. La extendió como una alfombra en el patio ampliado por Hermione y ante ellos apareció una piscina de 2 metros de profundidad perfecta para el calor de esos días.Los días eran tranquilos y perfectos, Albus pudo ver cómo sus padres discutían menos al igual que sus tíos Ron y Hermione y eso le hacía muy feliz pero al cabo de dos semanas todo dio un giro.Albus se levantó temprano junto a Hugo, les gustaba aprovechar el silencio de la mañana para leer. Pero aquella mañana no iba a ser tranquila. Ron y Harry discutían en susurros en la cocina.-Harry, me niego a que vengan aquí, si ellos vienen nos vamos nosotros—amenazaba Ron.-Venga ya Ron, son niños, solo vamos a protegerlos, además ha pasado ya mucho tiempo de aquello—replicaba Harry.-Me da exactamente igual, la niña esa es una loca y del otro es que no quiero ni hablar, es como su padre—Ron iba subiendo cada vez más la voz.-No hay más remedio ya—dijo Ginny—yo estaré todo el tiempo aquí, no te preocupes si veo algo raro lo diré.-¿A qué hora llegan?—preguntó Hermione nerviosa.-Dentro de 5 minutos—respondió Harry mirando su reloj de pulsera.Albus junto a Hugo corrieron de nuevo al salón al oír que sus padres iban a salir de la cocina. Consiguieron coger sus libros y disimular que leían.-Irse a la cocina—anunció Ron de mala gana.-¿Por qué nos gusta leer aquí?—repuso su hijo pero no le dio tiempo a más.Las llamas verdes de la cocina reflejaron que alguien llegaba y ante ellos aparecieron los dos hermanos cogidos de la mano y con cara de susto.Un Scorpius muy cambiado salió de la chimenea acompañado de otra Bella muy cambiada. La sonrisa de Albus era enorme y cuando sus ojos se encontraron con los de ella, nada los pudo parar.-AL—grito al llegar a sus brazos.Sí, definitivamente Bella había cambiado mucho, estaba un poco más alta, las puntas de sus pelos eran negras, y su cuerpo era distinto, tenía las caderas más anchas y su pecho más voluminoso chocaba con el pecho plano de Albus.Al terminar el abrazo ambos se miraron—cuando papá me dijo que me iba a gustar a donde veníamos, no esperaba que fuera tanto—le dijo sonriente.Albus estaba sin palabras, no se lo creía después de tanto tiempo y fue entonces cuando se fijó en Scorp, estaba altísimo y muy muy fuerte, sabía que en aquel colegio le obligaban a practicar 5 horas de deporte al día pero no sabía los resultados de ello.Scorp le dibujo media sonrisa y ambos se saludaron con su choque de manos de siempre. También se fijó que ambos hermanos iban con los uniforme del instituto y le resultó extraño pero no pudo preguntar nada las llamas aparecieron de nuevo.Draco y su mujer aparecieron tras ellas y con ellos una pequeña elfina tiraba de enormes baúles.-Oh Lisa, espera que te ayudo—Bella se apartó rápidamente de Albus y fue a tirar de más baúles.-No se preocupe señorita puedo sola—le repuso alegremente Lisa.Hermione estrecho su mirada, odiaba ver como los elfos se sacrificaban e esa manera. Y en ese sacrificio uno de los baúles cayó precipitadamente en el suelo haciendo un ruido horrible. James se sobresaltó al escuchar ese estruendo y sin pensarlo bajo rápidamente de la litera junto con Fred, al salir al descansillo de aquella planta las chicas ya los estaban mirando.-¿Qué ha sido es ruido?—preguntaron todos a la vez.Y sin pensarlo bajaron precipitadamente la escalera y abrieron de sopetón la puerta de donde había provenido el ruido apuntando todos con sus varitas.Nadie se esperaba aquello y todos se miraban intentando comprender que pasaba. Rose saltaba detrás de James y Fred, ambos habían crecido demasiado. Y su corazón se paró al ver a Draco Malfoy en medio del salón.-Vosotros volved a la habitación—ordenó rápidamente Ginny acercándose a la puerta—y James te he dicho mil veces que llames antes de abrir.James ignorando completamente a su madre paso al salón y se dirigió directamente a su padre—¿Qué hacen ellos aquí?La cara de Rose fue un poema cuando consiguió entrar en el salón, primero vio a Bella y detrás de ella estaba él, Scorpius. Estaba tan diferente, tan fuerte, tan alto,… tan guapo. Dios mío pensó de repente, estaba en pijama con los pelos de loca y sin sujetador. Como un acto reflejo se llevó las mano hacia delante intentando disimular la ausencia de su sujetador y viendo como su frecuencia cardiaca subía por momentos no pudo evitarlo y salió corriendo de aquella habitación.Scorp no pudo evitar la sonrisa que se dibujó en sus labios, estaba preciosa, incluso con ese pijama de ositos y sin peinar. Es verdad que había cambiado pero solo para bien. Lo que vino después de eso fueron miles de discusiones, James no paraba de pedir explicaciones y de lanzarle miradas a Scorp, miradas que por supuesto Scorp correspondía. Ron discutía acaloradamente con Draco sobre las condiciones para que sus hijos se quedaran allí.Fue una auténtica locura lo que esa mañana se vivió en el cuartel. Bella mientras tanto se acercó a unas de las paredes donde se encontraba el árbol genealógico de los Black.-No puedo creer—dijo mirando a Albus que la siguió—esta es la casa de la Familia Black.Albus asintió provocando un grito ahogado de Bella.-Mira—dijo señalando—estoy yo, y mi hermano, wuao, esto es impresionante.Albus la miraba impresionando mientras las discusiones se mantenían alrededor de ellos, tenía que reconocerlo, estaba demasiado guapa. *Holaa :) aquí os dejo el primer capítulo jiji Recuerdo que esta es la segunda parte de "22 años después...!: http://www.potterfics.com/historias/173760**Espero que este primer capítulo os guste, actualizaré el segundo el sabado de la semana que viene pues esta semana me voy y no tengo internet :(**Dejarme que os parecido en los comentarios y cualquier cosa que queráis e incluso que esperéis que pase :)*Un beso grande ^^