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24 años después... — capítulo 3

Un taladro traspasaba su cabeza sin miramientos, el dolor era tan insoportable que Rose tuvo que abrir los ojos de golpe. Miro su pequeño reloj de mesilla mientras se frotaba las sienes en un intento de calmar el dolor de cabeza. Las 5.30 de la madrugada. Genial pensó Rose, ahora sería imposible volver a dormir.

Se levantó sigilosamente para no despertar a las demás pero sus pies se tropezaron que el montón de cartas que había a los pies de su cama. Había conseguido que su padre les diera todas y cada una de las cartas que le había impedido leer pero ella solo había sido capaz de leer la primera, fue desplegarla olerla y leer la primera frase: "querida Rose, ya estoy en Bulgaria y mientras mi madre y mi hermana se pelean por decorar esta enorme casa yo solo pienso en ti…". Leer eso hizo que un rayo atravesara todo su corazón y que la cabeza no parara de molestarle. Pero el dolor de esa noche estaba pudiendo con ella.

Consiguió llegar a la cocina y coger una de las píldoras que su sanador le había recetado para esos dolores, la trago con un gran vaso de agua y respiro. Ahora solo tenía que esperar en unos minutos le haría efecto. Respiro profúndame y se volvió hacia su habitación. Al llegar al descansillo la puerta del baño se abrió del golpe.

Scorpius la miró unos segundos, no, no estaba soñando. Rose se sobresaltó no lo espera, en cierto modo, no esperaba a nadie a esas horas de la madrugada, de sus ojos grises paso su vista hacía su torso desnudo, y vaya torso. Tenía unos pectorales definidos y unos abdominales impresionantes, y sin darse cuenta se sonrojo y dio la gracia a la oscuridad por ocultar su rubor.

Scorp le dio un rápido repaso, le quedaba todo bien incluso con ese pelo revuelto pero sin pensarlo se giró sin decir ni una palabra y giro el pomo de su puerta haciendo que el corazón de Rose se agitara.

-¿Qué haces despierto?—no sabía por qué hacía esa pregunta entre susurros pero no quería que se fuera.

Scorp se quedó quieto y sin responder, giro su cara ligeramente, lo adecuado para mirarla. Sus ojos grises estaban irritados y con rápido giro volvió al frente y entro en la habitación, dejando a Rose en aquel descansillo.

¿Estaba llorando? Pensó Rose, ¿llorando?, Scorp nunca lloraba, nunca. El dolor de la cabeza había desaparecido pero solamente para alojarse en su estómago, se sentía culpable, tremendamente culpable.

Desde su pequeña conversación, Scorp no la había vuelto a hablar, ni mirar, ni nada. La ignoraba cada vez que se cruzaban incluso si ella le hablaba como acaba de hacer, él ni le respondía. Lo último que más le dolió a Rose fue cuando una tarde llegó a su habitación y en su escritorio había encontrado una carta de Mike y al lado de esta el guardapelo que Rose le había cedido a Scorp el último día que se fueron como recuerdo. Dentro de este encontró una nota que la desgarro: "No quiero nada tuyo". Era su letra, la de Scorp dejándole claro que no quería saber nada de ella.

Rose no conseguía arreglar las cosas con él, y más con esa actitud que tenía ahora con ella y eso la tenía inquieta e intranquila, era como si su cuerpo no estuviera conforme con aquello.

Volvió a suspirar y entró en su habitación la luz de la luna menguante que entraba por la ventana le mostró como una lechuza se acercaba volando. Abrió la ventana intentando no hacer ruido y cogió la carta que traía esa lechuza tan conocida por Rose, le dio una chuche y la lechuza salió volando.

Arrugo el entrecejo extrañada, ¿Por qué Mike le escribía a estas horas? Desplego la carta y gracias a la luz de la luna la leyó. Como se podía haber olvidado. Abrió rápidamente el cajón del escritorio y allí estaba la carta que ayer le había enviado como cada día. Pero la cabeza de Rose se había olvidado completamente de ella. Solo se preocupó por el guardapelo y ahora Mike estaba preocupado por ella como decía su carta actual.

Rose sin pensarlo se sentó en el escritorio y cogió la pluma, tenía que responderle, no quería que estuviera preocupado por ella, si le escribía a estas horas era porque el pobre no podía dormir. Pensó la carta como siempre: ·querido Mike" pero ahí se quedó, pensativa, que le quería contar, él le decía que la echaba de menos, que le encantaría verla y que no podía dejar de pensar en ella. Y entonces Rose se asustó, ella se había olvidado completamente de él al no responderle la carta y no lo echaba de menos, tenía demasiado preocupaciones en la cabeza y además tampoco lo tenía en sus pensamientos, solo pensaba en… oh no Scorpius.

Rose meneo la cabeza, intentando sacarse al rubio de la cabeza. Tenía que concentrarse en la carta. Necesitaba verlo, verlo le aclararía todo pero por otra parte era incapaz de contarle lo de Scorp. Mike sabía todo de aquello, ella misma se lo había contado y él siempre le había ayudado, pero ahora no sabía por qué pero no quería contarle que vivía con él ni mucho menos aquella conversación que habían tenía.

Se revolvió el pelo angustiada por no saber que ponerle pero un susurro a su espalda la sobresaltó.

-Dile simplemente que lo quieres—Alessa estaba a su espalda y miraba por encima de su hombro—los hombre son sencillos, con decirle eso estará tranquilo.

Rose se volvió para mirarla—¿Qué haces despierta?

-Te escuché que te levantabas—sonrió Alessa—siempre estoy atenta por si Bella se despierta, ya sabes, es delicada.

Rose asintió—no es lo que parece—se excusó Rose—llevo unos días muy…

-Liada—le terminó la chica—te entiendo, Scorp es un capullo cuando quiere—Alessa le sonrió—compréndelo algo de sangre de Malfoy lleva.

Rose dibujo una sonrisa, como sabia Alessa todo aquello—supongo que Bella te lo habrá contado todo.

-Sí, bueno ella poco, nosotras hablamos de otras cosas—se rio por lo bajo—en Drumstrang todo el mundo, bueno todas las chicas, sabían que Scorp estaba enamorado de una chica de Hogwarts.

Rose se sorprendió y bajo los ojos, Alessa era demasiado directa.

-Créeme, los de Drumstrang tenemos una pequeña rivalidad con los de Hogwarts y esa creció por eso—Alessa se apoyó en la mesa—oye yo no enn, Scorp me cae genial, es un buen amigo pero solo eso, nunca lo vi con otros ojos.

Rose estaba ruborizada y no sabía porque pero por dentro estaba feliz, pensar que Scorp no había estado con nadie le hacía feliz aunque eso fuera egoísta por su parte.

-¿No ha tenido ninguna amiguita allí?—pregunto sin pensarlo Rose.

Alessa negó rápidamente con la cabeza—solo tiene ojos para ti—la chica la seguía mirando—me hablo muchísimo de ti este curso pasado, le admira mucho.

¿Qué me admira? Si siempre me trataba como si no supiera hacer nada por mí misma.

-Y ese Mike cómo es—pregunto de sopetón.

-Mmm—la pregunta la cogió desprevenida—pues es de Ravenclaw, es muy inteligente y atento—Rose continuo pensando—siempre está preocupado por cómo estoy…

-¿Lo quieres?—definitivamente Alessa era muy directa.

Rose no sabía por qué se lo estaba pensando pero al fin contesto—sí, claro.

-Pero lo quieres más de lo que querías a Scorp—Alessa tenía en sus ojos un aire de curiosidad y al ver que Rose se quedaba inquieta y sin responder añadió—no pienso decírselo a él.

-Es difícil de comparar—respondió Rose—no sabría responderte.

Alessa asintió satisfecha—bueno te dejo con tu carta—le sonrió—voy a intentar coger el sueño de nuevo.

Aquella noche, Rose consiguió terminar una media carta decente para Mike pero no consiguió volver a dormir, la conversación con Alessa y el encontronazo con Scorp le había dejado muy pensativa. Definitivamente necesitaba ver a Mike y hablar con él pero por otra parte también necesitaba hablar con Scorp… ¿por qué todo tenía que ser todo tan complicado?

A la mañana siguiente el alboroto proveniente de la cocina despertó a Rose, estaba sola y según su reloj era tardísimo pero nadie le había despertado, ni siquiera su madre.

Se lavó la cara, se puso un vestido fresco y bajo a la cocina. No se esperaba lo que vio, en el centro de la mesa una enorme tarta ocupaba todo el espacio y leyéndola entendió todo: "Felicidades Bellatrix".

Hoy era 12 de Julio, una fecha muy especial es la familia Malfoy. Scorp había conseguido bajar el primero a pesar de no haber dormido nada después de ver a Rose y este junto con Lisa, la elfina, prepararon la pequeña sorpresa. Cuando Bella bajo y vio todo aquello las lágrimas llenaron sus ojos. Había regalos de todos sus amigos, de sus padres, de sus abuelos, de su tía Dafne,.. buaa era genial.

Los Potter y los Weasley también le hicieron un pequeño regalo y al medio día una luces verdes asomaron por la chimenea.

-Mamá—gritó Bella, definitivamente era un cumpleaños genial.

Astoria estuvo con sus hijos toda la tarde, les contó que todo iba bien y le dio una carta a Bella de su padre que por asuntos del trabajo no podía haber venido.

Pero lo mejor para Bella vino por la noche, estaba en el baño lavándose los dientes cuando alguien llamo a la puerta.

-Bella—susurro—¿estas vestida? Puedo pasar, soy Albus.

La chica no se lo pensó dos veces y abrió la puerta a la vez que tiraba de Albus hacia ese baño tan negro.

-Uff me has asustado—se rio Albus—tirando de mi tan deprisa.

-Es que no creo que a tus padres le guste que estemos solos en el baño, ¿no crees?—le respondió sonriéndole—y creo que a Scorp tampoco—añadió guiñándole un ojo.

Albus se puso nervioso, no había pensado eso, solo quería estar un rato a solas con ella.

-No pensé en eso—dijo bajando la mirada—solo quería darte mi regalo a solas, no quiero que James se ría de mí, como hace siempre.

-Olvida a tu hermano, lo hace para picarte—le respondió dulcemente Bella.

Sin esperar más Albus le tendió un paquete cuadrado. Bella lo sostuvo un segundo viendo el papel esmeralda que lo envolvía, le quito el lazo y apareció un caja roja preciosa la cual abrió y descubrió una hermosa pulsera de plata con un enganche de una A.

-No sé si te gustará—titubeo Albus—pero había pensado que cada año le añadamos algo nuevo hasta llenarla.

-Me encanta—le dijo mientras lo abrazaba y quedaban pegados al lavabo—la A que es por tu nombre o de Amor—dijo eso pregunta sin dejar de abrazarlo, se moría de la vergüenza pero estaba harta de esperar a que él diera algún paso y Alessa le había dicho que tenía que darlo ella.

-Bueno…--Albus se quedó en blanco, obviamente era por su nombre, pero eso también significaba que algo más y de momento le vino la idea para salir de atolladero—es de mi nombre y de Amigo, ¿Por qué soy tu amigo, no?

Ambos se separaron mirándose—los amigos también se quieren ¿no?—respondió perspicazmente Bella—dije lo de Amor por eso.

El color de la cara de Albus revelaba todo el apuro que estaba pasando—claro, claro—consiguió decir.

-Te gusta mi camisón, es el regalo de mi tía Dafne, dice que ya con 15 años soy toda una mujer—definitivamente no podía mandarle más señales.

Albus la repaso de arriba abajo y vaya camisón, era hasta los muslo, con un borde de encaje, el escote era en punta dejando ver parte de su pecho y también con el borde de encaje y el resto era una seda que se ajustaba a las curvas de Bella.

-Sí te queda muy bien—le respondió intentando dejar de pensar en el hecho de que no llevaba sujetador y se le notaba todo.

-Gracias, aunque te pregunte si te gustaba no si me quedaba bien—le respondió riéndose y añadió dejándose de reír y acercándose al chico—alguna vez has visto a una chica en camisón.

Abus tragó saliva y miro a los ojos de la chica—no, bueno…--titubeo—a mi hermana sí, pero ella no tiene estos camisones.

-Mira tócalo, es muy suave—Bella le cogió la mano y se la puso en la cintura, el chico la acarició haciendo que una electricidad recorriera el cuerpo de Bella.

Las respiraciones de ambos se aceleraron, Bella cerró los ojos deseando que Albus la besará y Albus intentaba controlarse para no lanzarse a esos labios.

Fue entonces cuando Scorp abrió la puerta de golpe--¿Qué hacéis aquí los dos?—ambos chicos se habían separado—por favor Bella tapate, voy a hablar con la tía Dafne, regarte esas cosas…

-No eres mi padre Scorp deja de tratarme como una niña por favor—Bella cruzo los brazos cogió su regalo y mientras abandonaba el baño añadió—solo me estaba dando mi regalo de cumpleaños.

Cuando la chica se fue Scorp se quedó mirando a su amigo—¿Qué hacíais?

-Nada—Albus lo miraba con miedo y Scorp analizándolo.

-Y que hacíais tan pegados—Scorp no le quitaba la mirada de encima

-El baño es pequeño—Albus no entendía como podía contestar tan rápido mintiendo

-Ahh—Scorp le dejo un espacio para salir y Albus lo aprovechó pero cuando estaba llegando a la puerta del dormitorio Scorp le volvió a hablar—¿Te gusta mi hermana?

-Venga ya Scorp, deja el interrogatorio para mañana—le respondió Albus riéndose y evadiendo la pregunta pero dejando a Scorp más dubitativo.

Pasaron varios días antes de que Ginny les anunciara a los chicos que esa tarde irían al Callejón Diagon, tuvo que convencer a muchos para poder ir, pero veía que los niños debían salir de aquella casa antes de que una guerra estallará en ella. Todos corrieron a escribir sus cartas a sus amigos para que ellos también fueran y poder verse. Así que el ambiente mejoro mucho aquella mañana.

Después de comer se encaminaron hacia la chimenea y uno a uno fue llegando al Caldero Chorreante, traspasaron juntos el arco de ladrillo y se adentraron a un bullicioso Callejón Diagon.

La calle estaba repleta de gente al igual que las tiendas, muchos gritaban la propagando de los nuevos partidos que habían nacido ese año. Se pedía una votación para el cambio de ministro, algo que Kingsley estaba intentando parar pero que cada día era más difícil.

Un cartel enorme colgaba de una tienda antigua de ropa: VOTA A THEODORE NOTT VOTA POR LOS DERECHOS DE LOS MAGOS Y BRUJAS, debajo de la foto la familia Nott sonreía. Más adelante en una tienda nueva de golosinas muggles estaba empapelada con: VOTA POR EL CAMBIO, VOTA POR LA IGUALDAD, VOTA A MARTIN PRINS, un hombre delgado y con la mirada penetrante sonreía en la foto, era el partido promuggle.

James negó con la cabeza a ver todo esa propaganda, la gente se estaba volviendo loca, ¿cambiar? Para qué, las cosas iban genial con Kingsley. Un abrazo lo saco de sus pensamientos y enseguida ese olor a fresa inundo sus papilas olfativas, Alice.

-Cambias por días James—la chica se había separado de él—papá ya me contó vuestra—bajo el todo—mudanza secreta—la chica negó con la cabeza—vaya al mundo que nos tenemos que enfrentar cuando acabemos Hogwarts este año.

James le sonrió, la había echado de menos, demasiado para ser normal, él no solía echar de menos a una chica, solía ser al revés, pero Alice era especial, muy especial.

-Tú también cambias mucho—le respondió—y aunque el mundo este loco, seguiré enamorado de ti.

Y se lanzó a sus labios como hacía mucho que deseaba hacer. Hacía ya 9 meses que eran novios, novios formales, la relación más larga que había tenido James Sirius Potter. En Hogwarts fue noticia durante algunas semanas, los alumnos apostaban cuanto dudarían pero las estadísticas fallaron, parecía verdad que esta vez James había centrado la cabeza.

La pareja se separó para coger aire a la vez que Fred se reía a su lado, James había cambiado tanto desde que estaba con Alice que a Fred le parecía mentira, pero aun así ambos amigos seguían muy unidos.

Todos se sentaron junto con Ginny en una pequeña cafería del callejón, Scorp no paraba de mirar hacia la puerta, espera a su primo John, tenía muchísimas ganas de verlo y hablar con él de todo. Y al cabo de unos minuto su desea se cumplió John entró junto con Joe y Anne, esta última no espero ni un segundo en lanzarse a los brazos de Scorp.

-Por favor, no sabía que fueran tan duros los entrenamientos físicos en Dumstrange, estas genial Scorp—le dijo Anne sonriente y pasando sus manos por el definido pecho de Scorp.

Ellos junto con Al, Bella y Alessa se sentaron en una mesa contigua pues ya eran demasiados. Todos hablaban entre ellos mientras bebían cerveza de mantequilla excepto Rose, la chica no le quitaba el ojo a Anne, desde que la vio pegada a Scorp no pudo evitarlo, le molestaba que no se separara de él y más le molestaba la cantidad de abrazos que ya se habían dado. Negó con la cabeza pero sin apartar los ojos de aquella mesa.

El codazo de su prima Lily la saco de sus pensamientos, su prima pequeña le señalo con la cabeza la entrada de la cafetería. A través de los cristales se podía ver como un chico de pelo castaño intentaba mirar a través de ellos. Tenía los ojos de un azul intenso, una camiseta verde con unos vaqueros gastados, no era atlético pero si delgado y lo suficientemente alto para Rose.

Mike intentaba averiguar si era esa la cafetería que Rose le había indicado en su carta. Rose al verlo se levantó de sopetón, haciendo que varios la miraran y se dirigió a la puerta haciendo señales con la mano. Mike la vio y sonrió mostrando una dentadura perfecta.

Era hijo de muggles y durante su infancia llevo aparato dental corrector el cual le dejo una sonrisa perfecta. El chico entro al mismo tiempo que Rose llegaba a la puerta. Rose sintió muchas cosas a la vez que le impidieron reaccionar pero Mike lo hizo por ella. La atrajo hacia él y la abrazo con ganas. La había echado muchísimo de menos.

Con aquel abrazo Rose se relajó un poco, bajo la guardia y cuando quiso darse cuenta Mike la besaba con ternura. Rose podía sentir como una mirada se clava en su espalda. Obviamente sabía que su tía Ginny no era, Scorp la observaba atentamente.

Lejos de aquel encuentro, las serpientes hablaban en susurros.

-Un cerebrito más de Ravenclaw—le comentaba John—no hay mucho más que agregar, no juega al quiddicht, está en el club de lectores de la biblioteca y en el de ajedrez, es perfecto de su casa y muchos dicen que llegará a ser premio anual—respiro y estirándose hacia atrás añadió—es un friki

Anne se rio ante la definición de John seguida de Joe, Albus bajo la cabeza y Bella y Alessa se miraron con una sonrisa.

-Scorp, pasa, no merece la pena—le dijo Anne acariciándole la mejilla y haciendo que el chico dejara de mirar—ha perdido ella.

-Su apellido no me suena—le dijo a John ignorando a Anne.

-Ni te sonará nunca—John dio un sorbo a su cerveza—es hijo de muggle.

Scorp asintió y suspiro mientras él también cogía su cerveza y veía como Rose le pedía permiso a su tía para dar un paseo con su "novio". Por merlín, odiaba llamar a ese Vernte así. Lo analizo de arriba abajo sin importarle que el chico se diera cuenta. Scorp se sorprendió de que ese Vernte le devolviera la mirada sin mostrar ningún tipo de miedo, más viendo lo hizo con chulería.

Scorp le sostuvo la mirada dejándole claro que él no iba a ganar tan fácilmente.

Holaa mis queridos y queridas lectores y lectoras, ya estoy aquí de nuevo. Por supuesto lo primero un perdón, por estas actualizaciones semanales. Os anunció que esta semana sí que tendré internet aunque estoy un poco baja de niveles de salud, aún así intentaré sacar fuerzas de todos los sitios y escribir (se acepta magia para darme fuerza desde cualquier parte ;) jiji )

Mi intención es actualizar el martes, viernes y domingo y espero cumplirlo, si no pudiera eso días prometo al menos hacer 3 actualizaciones aunque sean seguidas :)

Un beso enorme a todos y gracias por darme vuestras opiniones en los comentarios me hacen muchísima ilusión y os animo a que sigáis ^^