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24 años después... — capítulo 16

Por muy raro que pareciese, nadie en el castillo hablaba de lo sucedido a Bella Malfoy, parecía que la actitud que su hermano había tomado, de altivez y arrogancia, junto con la presencia de la señora y el señor Malfoy, frenaba que los rumores fluyeran por el castillo.

Bella despertó de su sueño profundo al 5º día, a pesar del miedo a que volviera como la primera vez, la chica despertó bien. Sonrió al ver a sus padres y a su hermano.

-¿Cómo estás?—Astoria cogía dulcemente la mano de su hija

-Bien, ¿estoy en la enfermería?—pregunto girando el cuello.

Sus padres asintieron. Respiro profundo y empezó a recordar todo, se acordaba de cada detalle, de esa sensación de asfixia cuando su tía entro en ella, el aura que sentía en su interior le impedía moverse pero entonces recordó a Albus.

-¿Dónde está Al?—dijo de golpe incorporándose—¿está bien? ¿Dónde está? ¿Le hice algo?

-Tranquila cariño—Astoria intentaba que su hija volviera a tumbarse.

-Al está bien—su hermano estaba a los pies de su cama con su uniforme—se dio cuenta a tiempo fue él quien te trajo

Bella suspiró aliviada mirando a su hermano, enseguida se dio cuenta de la mirada de este, estaba vacía, triste,… algo le pasaba. Pero no tuvo tiempo de pensar más en ello en su cabeza afloró la preocupación que tanto miedo le dio cuando su tía entro en ella.

-Tiene un plan—dijo mientras al enfermera llegaba con una botella llena de un líquido verde—pude ver sus pensamientos pero todo fue muy rápido.

-Bella, no te preocupes ya tendremos tiempo de que nos cuentes tus sueños—le tranquilizó su madre.

-NO!—grito la chica apartando la mano de su madre—es grave, peligroso.

Draco miraba a su hija atentamente al igual que Scorpius.

-Tiene un plan—Bella meneo la cabeza confundida—pude percibir que Albus estaba en peligro, decidió que él sería el primero.

La enfermera no pudo evitar que la botella cayera de golpe y se rompiera. El sonido de los cristales hizo que dos aurores entraran en la enfermería.

-No se preocupen—hablaba rápidamente la enfermera mientras que con un toque de varita todos los cristales se recogían—se me resbalo.

Ted miraba fijamente a la chica, todavía recordaba sus palabras, Ron entró tras él. Harry le había encargado estar allí mientras él iba rápidamente al ministerio. Pero al ver que solo había sido un accidente se dispuso a salir.

-Weasley—Draco lo llamó

Ron se dio lo vuelta y clavo su mirada en la de él.

-¿Qué ocurre Malfoy?

-¿Esta Potter?—pregunto apretando la mandíbula, odiaba hablar con ese Weasley.

-No, pero yo soy él cuando no está, ¿qué pasa?

Bella se dio cuenta de cómo su padre le había hecho caso en sus palabras y decidió intervenir.

-Ella tiene un plan—volvió a repetir, pero ahora mirando al señor pelirrojo.

Ron desvió la mirada y se centró en la chica de la cama, se la veía asustada, tensa.

-¿Bellatrix Lestrange?—pregunto recibiendo el sí de la chica—¿qué plan?

-No estoy segura, fue todo muy rápido—trago saliva pues lo que iba a decir le costaba muchísimo—quiere traerlo a él

-¿Voldemort?—pregunto Ron haciendo que Draco cerrara lo ojos, Scorp desviara la mirada, Astoria temblara y Bella asintiera.

-Vi que quería a Albus para eso

-Es imposible que haga eso—Ron meneo la cabeza—puede que Bellatrix muriera con toda su alma, pero la de él ya estaba fragmentada, no existe y no va a volver—sentenció

Volvió a desviar la mirada—se lo diré a Harry—y sin añadir nada más salió seguido de Ted y su compañero.

Lejos de allí una melena caoba al viento corría por el pasillo del ala sur, llegaba tarde a Transformación por segunda vez esa semana. Rose se maldecía por no haber escuchado a Mary y haberse levantado a tiempo pero dormía poco y mal y levantarse era todo un sacrificio.

Entro justo detrás de la profesora McGonagal quien le lanzo una mirada de advertencia por su retraso. Rose bajo la cabeza en modo de disculpa y se sentó rápidamente al lado de su amiga.

-Cómo sigas así un día no te deja entrar—Mary la miraba con el ceño fruncido

-Lo sé lo sé—respondió adormilada todavía pero con un rápido vistazo pudo ver como John se sentaba solo—¿dónde está Scorp?

Mary se encogió de hombros y continúo con sus ejercicios. Rose se masajeo las sienes, tenía un dolor de cabeza grandísimo, dormir mal le sentaba fatal.

Y ahora no podría concentrarse en la clase sin saber dónde estaba Scorp. Pero esta preocupación acabo cuando al cabo de 30 minutos, el chico rubio toco en la puerta y entro.

-Siento el retraso profesora, tengo aquí el justificante—continuo entrando hasta llegar a la mesa de la directora.

-Me alegro que su hermana este mejor, siéntese y que el señor Zabini le diga que ejercicios estamos haciendo—McGonagal recogió el justificante y siguió con su clase.

Rose se puso de los nervios, ya tenía la excusa perfecta para, al menos, hablar con él. Sonrió y Martha desde el pupitre de al lado de dio cuenta y el guiño el ojo.

Sus amigas estaban felices del "tiempo" que se había dado con Mike, el chico aun así le seguía hablando e intentaba recuperarla, algo que al menos reconfortaba a Rose, el saber que al menos la quería a pesar de los reproches continuos que había tenía que soportar los meses atrás.

La clase paso demasiado lenta para Rose y cuando escucho el fin de ella, recogió con rapidez y salió tras el chico rubio.

-Scorp—lo llamo pero cuento este se dio la vuelta y la espero su nervios se apoderaron de ella—mm me enterado en clase que tu hermana esta mejor, me alegro mucho.

-Gracias—le contesto educadamente y se giró para continuar su camino.

-Espera—vale tenía que pensar algo rápido—te quería pedir un favor.

Scorp enarco un ceja—dime

-Veras, llevo muy mal DCAO y sé que tú te pasas las clases ayudando al profesor—Rose sonrió—me preguntaba si tendrías tiempo para ayudarme un poco

Scorp se quedó muy serio mirándola, no se esperaba aquella proposición. Se moría por decirle que sí porque implicaría verla a menudo pero su orgullo le decía que no, que dejará de arrastrarse por alguien que solo quería jugar con él.

-No creo que a tu novio le gustase—la miro con arrogancia—además tengo muchas cosas que hacer no tendría mucho tiempo para ti.

Los colores de Rose subieron rápidamente a sus mejillas, ¿por qué seguía tratándola así? No sabía que responderle, estaba bloqueada y él ya se daba la vuelta para continuar andando hacia su siguiente clase.

-Vale—le gritó de lejos—pero no tengo ningún novio, aunque le preguntaré a mi otro ex puede que él si tenga más tiempo.

A Scorp se le helo la sangre al oír aquella palabras. No estaba con ese estúpido, había oído rumores pero no se lo había llegado a creer. Pero supo responder con media sonrisa y una cabeza bien alta.

-Dudo que él sepa tanto como yo—y continuo gritando—ahh y tú y yo no somos ex nunca rompiste conmigo

Todo el pasillo los miraba, Rose definitivamente se había quedado sin cartas. Solo podía mirarlo y seguir muerta de la vergüenza. Pudo ver cómo le guiñaba el ojo y seguía andando con su peculiar chulería. Escucho los susurros y las risas de los demás alumnos y finalmente fue sacada de allí gracias a sus M favoritas, Martha y Mary.

Casi todo Sexto tenía las tardes de los viernes libres, tardes que los alumnos aprovechaban para hacer deberes, entrenar, ir a sus clubs,… pero dos alumnos en particular las aprovechaban de otra manera.

Anne cayó exhausta al lado de John, John la miraba sonriendo y respirando con dificultad, le gustaba verla disfrutar y llevarla a lo más alto.

-No sé qué te pasa John, pero es la cuarta vez esta semana—Anne estiro su cabeza en la almohada—estoy rendida.

-Anda ya—John le guiño el ojo mientras se ponía su bóxer y salía en busca de unas de las hierbas de Joe—te encanta.

-Sí, me gusta pero cuando tú me buscas a mi es por qué algo te pasa—la chica lo miraba mientras se ponía su ropa interior—te conozco demasiado bien.

John se encendió su cigarro mezclado con algo más que tabaco y se lo pasó a la chica. Ella le hizo sitio en la cama y él se sentó pasándole un brazo por los hombros.

-Venga John, ¿quién te gusta y pasa de ti?—Anne insistía ante el silencio de su amigo.

-Oye de mí no pasa nada—la miro con picardía—soy irresistible.

-Creído—ambos rieron hasta que ella lo volvió a mirar enarcando una ceja.

-Vale, hay una chica.

-Por fin—aplaudió Anne.

-Pero es imposible.

-¿Por qué?—pregunto Anne después de una calada—¿Gryffindor?—el chico asintió—eso no es problema.

-Ya lo sé, es peor que eso—John bajo la cabeza y no le paso el cigarro siguió fumando él.

-¿Peor?—Anne arrugaba el ceño--¿mestiza?—el chica meneo y bajo más la cabeza, entonces Anne abrió mucho más los ojos—es una sangre sucia.

-Anne por favor, eso está muy feo decirlo—le recriminó el sin mirarla.

-Tú lo dices, todo los décimos—se pudo a pensar—bueno creo que Albus poco.

-Sí lo digo, pero a ella no—sentenció.

Anne lo abrazo y así estuvieron varios minutos, ella se había convertido en una gran amiga, se conocían desde la cuna y la consideraba una gran mujer.

-Vale, es una putada—le dijo al oído y sin acabar el abrazo—pero si te gusta ve a por ella.

John dejo de abrazarla y la miró a los ojos—¿cómo?

-John, el mundo es una mierda, lucha por lo que realmente te importa y olvídate de cada gilipollez que escuchamos en esas reuniones y de todas las que te han dicho en tu casa—Anne lo miraba fijamente—es tu vida, no la suya

Esa conversación le hizo reflexionar durante toda el resto de la tarde. Hablo con Scorp sobre aquella conversación pero su amigo no estaba pasando por su mejor momento y solo le dijo que pensara todo bien antes de actuar, podía hacerle daño a la chica.

No supo porque pero a la mañana siguiente se despertó decidido, había tomado la decisión de conocerla, vale ya sabía cómo besaba, como bailaba e incluso como vomitaba pero había mil cosas que no sabía y no iba a arriesgar tanto por un "capricho".

Así que tras desayunar soportando la miraditas de su amigo con la chica que lo traía tonto se levantó dispuesto a buscarla. Fue difícil, la busco por la biblioteca, por lo jardines, el lago,… pero no fue hasta llegar a la torre donde las lechuzas descansaban donde se tropezó con ella.

Ya sabía lo despistada que era, solía tropezarse con todo el mundo y todavía recordaba la primera vez que la vio volar en primero, el profesor tuvo que ir a bajarla mientras ella lloraba desconsoladamente encima de la escoba a pocos metros del suelo.

Tuvo que controlarse para no reírse al acordarse de aquel momentazo.

-Towle que sorpresa—le sonrió

-Hola—Mary no sabía dónde esconderse, no había vuelto hablar con John desde su borrachera.

-Te estaba buscando

-¿A mí?

-No a ella—bromeo señalando detrás de la chica.

Mary miró atrás y al darse cuenta de la broma rodo los ojos.

-No te enfades—dijo rápidamente John cuando vio que la chica quiso continuar su camino—ahora enserio te buscaba, me gustaría hablar contigo.

-Dime—a los nervios se sumaba el enfadado por reírse de ella.

-Bueno—John se tocaba el pelo con nerviosismo—lo que pasó la noche aquella

-Olvídalo mejor—lo dijo sin mirarlo ya sentía el calor en sus mejillas.

-¿Qué lo olvide?

-Sí, estábamos borrachos, bueno yo estaba más—Mary se mordió el labio y añadió—y siento que tuvieras que cagar conmigo el resto de la noche

-No me importo—joder no sabía que decirle—sé que debería haberte hablado antes pero eres la primera chica que vomita después de que la bese

Lo había conseguido, sonreía, bromear, eso si se le daba bien.

-Nunca había considerado la posibilidad de que vomitara por ello, pero sí seguramente fue por eso—había conseguido mirarle, le encantaban esos ojos que se hacían pequeños cuando se reían.

El silencio los rodeo cuando la última risa fue emitida y se quedaron mirándose sin que ninguno tuviera el valor de comprobar si los besos de él hacían que ella vomitara.

-¿Te gusto?—pregunto John con un hilo de voz

El ritmo cardiaco de Mary iba descontrolado, por qué le preguntaba eso, quería reírse de ella.

-Puede—respondió desviando la mirada

-Puedo llamarte Mary—le pido él con una sonrisa, notaba como ella estaba nerviosa, arrugaba las cartas que traía en la mano.

-Claro John

-Guay—nunca una chica le había puesto nervioso o le impedía hacer algo que quería, como ahora.

Le hubiese encantado lanzarse a la boca de ella, pegarla a la pared de aquella escalera y aunque sonara fatal, meterle mano. Pero no podía, era Mary Towle, era frágil, preciosa y muy inocente.

La dejo marchar mientras él se quedaba allí viendo lechuzas y sonriendo como un estúpido. Anne tenía razón era su vida no la de su padre y Mary tenía algo distinto a todas las chicas que conocía algo especial.

Volvió a sonreír como un estúpido, no iba a parar hasta volver a besarla.

Rose consiguió captar a Scorp saliendo del entrenamiento, venía solo así que era el mejor momento para decirle todo lo que había estado pensando.

-Fuiste un auténtico imbecil el otro día ¿Sabes?

-Hola Rose, ¿Qué tal estas? Yo genial gracias—Scorp no la miraba continuaba hacia delante

-Já que gracioso, sabes no sé por qué estas así conmigo—Rose se puso delante de él impidiendo que siguiera andando—vale, fui un poco tonta pero es que da igual lo que te diga o lo que haga y te advierto que no voy a humillarme más tan públicamente.

-Por eso viene cuando estoy solo—razono Scorp

-Bueno, así nadie se tiene que enterar de nuestras vidas ¿no?

-Vale—seguía frio y Rose no aguanto más-

Scorp te echo de menos—bajo la mirada—mucho—Scorp desvió la mirada sabía que como la mirara bajaría la guardia—por favor—ella le agarro la barbilla—seamos amigos

-Vale—la había mirado, mierda mierda, pero aun así verla sonreír era una felicidad extrema.

Rose no pudo evitarlo y lo abrazo, necesitaba sentirlo cerca. Y se sintió mucho mejor cuando sintió que él le correspondía el abrazo.

-ROSE—grito alguien detrás de ella

No se lo podía creer, su padre caminaba hacia ella seguído de su tío Harry.

-Papá, ¿qué haces aquí? ¿ha pasado algo?—pregunto disimulando el hecho de que Scorpius Malfoy estaba detrás de ella.

-No, Rose, no pasa nada—Harry le sonría con tranquilidad.

-Hola, señor Potter—saludo Scorpius—hola señor Weasley—le extendió la mano también a Ron y este con pocas ganas se la estrechó.

-No deberías estar yendo al comedor—su padre la miraba muy serio—es la hora de la cena.

Rose no sabía que responder y tampoco podía apartar la mirada de su padre.

-Lo siento fue mi culpa—Scorp miraba a Ron con tranquilidad—quedamos aquí para ver qué día le venía mejor para las clases de DCAO y se nos ha echado el tiempo encima.

-¿Clases?—Ron arrugo el entrecejo

-Sí, bueno es que voy un poco mal—consiguió articular—y como Scorp se le da muy bien

-No sabía eso, hablaré con Dean—sentenció Ron

Las cuatros se miraban los unos a los otros mientras el silencio los rodeaba. Ron miraba intermitentemente a su hija y a la réplica de Draco.

-Bueno Ron, continuamos con lo nuestro, ya está oscureciendo—rompió el silencio Harry.

-Claro—Ron se acercó a su hija y le dio un beso.

Los padres se fueron hacia el cementerio y los chicos hacia el castillo. Pero Rose sentía la mirada clavada de su padre en la espalda. Solo pudo descansar cuando llego al castillo.

-Gracias—suspiro Rose

-Un día le encantaré a tu padre—le dijo guiñándole el ojo y entrando en el Gran Comedor.

Hola, aquí os dejo otro capítulo, el ultimo antes de que acaba esta semana :)

Espero que os guste y me dejéis que opináis ;)

Espero poder subir el siguiente el miércoles/jueves.

Un beso enorme a todos y todas y muchísimas gracias por los favoritos, las lecturas y los comentarios me hacéis muy feliz ^^