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24 años después... — capítulo 17

Theodoro Nott fumaba con una sonrisa en sus labios sentado al lado de Gary Parkison quien sostenía una copa de whisky de fuego.

Astoria los observaba desde una esquina del salón, hablaban en susurros, sabían que ambos cuñados planeaban múltiples estrategias. Cerró los ojos y volvió a respirar hondo, odiaba estar allí, odiaba esas reuniones en la Mansión Malfoy, echaba de menos su casa rodeada por ese magnífico bosque, aquí sentía que cada minuto se ahogaba más.

-Tory—su hermana le toco el hombro acababa de llegar junto con su marido que pasaba por delante de Astoria.

-Por fin llegas—susurró

-Mantente erguida Tory—Dafne hablaba entre dientes mientras miraba al resto de los congregados y los saluda con la mirada—estáis, bueno estamos en el punto de mira desde lo de Bella.

-Con ella debería estar y no aquí—se quejó de nuevo Astoria

-Ya está bien Tory y además el colegio es el lugar más seguro—ambas se callaron al instante cuando Rabastan entro seguido del señor Crabbe—no como este

Ambos venían riéndose y ocuparon su lugar en la enorme mesa alargada. Cada silla tenía agravado un apellido. Rabastan ocupo el sitio de su hermano y el señor Crabbe el suyo. Todos los asistentes se sentaron en sus sitios correspondientes. Astoria tenía un silla sencilla al lado de su marido pero donde podía ver la que estaban vacías. Se quedó mirando fijamente a una, Bellatrix Lenstrange, era una de las pocas que tenía ambos nombres pero se venía claramente que el nombre la había tallado la misma dueña de la silla.

Una chica joven entro desde el jardín, su paso era firme y no miraba a nadie. Era arrogante y engreía, Astoria ya la había conocido pero se sorprendido al ver su abultado vientre. Era Isabelle Sin apellido, como Dafne la había bautizado, llego un día de la mano de Rabastan y presentándose como señora Lestrange.

Muchos se revolvieron, otros, como Astoria se asombraron e incluso muchos fruncieron el entrecejo cuando la chica se sentó en la silla de Bellatrix Lestrange.

-Te sorprende Draco—Rabastan lo miraba con una media sonrisa—es la silla que ocupaba la mujer de mi hermano y ahora Isabelle es mi mujer

-Quien debería ocuparle debería ser la hija de Draco—escupió Nicolas Roseir

-Interesante proposición—rio Rabastan—pero su padre no la deja participar en estas interesantes reuniones.

-Es muy pequeña—Astoria no aguantó sus palabras

-Ohh nos encanta oírte Astoria, siempre tan callada—Rabastan la miraba directamente intimidándola—deberías aprender de tu suegra y mantenerte callada

Astoria bajo la cabeza y trago saliva, le tenía miedo a ese hombre, muchísimo miedo pero se calmó al sentir la mano de su marido agarrada a la suya, no la miraba pero apretaba fuertemente su mano.

-Cuando la chica termine este curso en Hogwarts la traerás aquí—sentenció Rabastan—es el arma más valiosa que necesitamos—miro a Draco y a Lucius—¿entendido?

-No sería mejor que acabara sus estudios en Hogwarts—sugirió Lucuis—sacarla traería sospechas.

-Listo Lucuis, siempre intentado proteger a los tuyos—rio Rabastan—no, simplemente diréis que tiene una salud débil.

-¿Y si ella no quiere?—insinuó Draco mirando fijamente a Rabastan

-A caso tendrá elección

Todo el grupo estallo en carcajadas menos la familia Malfoy que continuo erguida y callada.

Bella se despertó esa mañana de finales de noviembre demasiado bien, estaba llena de energía y no se pensó dos veces el saltar de la cama y ponerse el uniforme. Salió volando del dormitorio y se abalanzó a los brazo de Albus cuando lo vio entrando en el comedor.

-Te echaba mucho de menos—le susurró al oído sin dejar de abrazarlo.

Scorp y John siguieron andando hacia la mesa no sin que el primero le enviara una clara mirada a Albus.

-Yo también—sonrió Albus

-No sé qué haré estas navidades—le dijo dibujando un puchero

-No veremos, te lo prometo—se volvieron a fundir en un abrazo delicado.

James desde la escalera no pudo contener la risa al ver la imagen de su hermano con cara de bobo, al igual que Fred quien también se reía.

-Por favor Fred dime que nunca he puesto esa cara en público

-Imposible, nosotros somos hombres fuertes—y ambos aullaron su grito de guerra saltando los últimos escalones

Rose puso los ojos en blanco cuando vio a sus primos entrar saltando y aullando. Iban a cumplir 18 años, pensaban madurar o iban a quedarse siempre en los 15 años.

-Siempre serán así yo ya lo he asimilado—Alice se sentó a su lado disimulando que conocía a aquel chico que saltaba por las mesas.

-Deberían darte un premio por seguir con él y a Liss otro—Rose admiraba a Alice en todo, era inteligente, guapo y muy simpática

-Cuando está conmigo es un poco menos niño chico—declaro Alice

Todas empezaron a reírse observando a los dos primos excepto Mary que no paraba de mirar con disimulo a la mesa de las serpientes. John le guiñó un ojo haciendo que la chica se ruborizada y con leve movimiento de cabeza le indico que saliera del comedor.

Se encontraron en un rincón del hueco de la escalera y no pudieron reprimir una sonrisa.

-Tienes algo que hacer esta noche—le pregunto con una sonrisa de medio lado

-No—Mary notaba como el calor había subido hacia sus mejillas—además no se pueda salir por la noche de las salas comunes

-¿Y qué?—se encogió John de hombros—Albus me dejo su capa, fue difícil convencerlo pero me la dejo—dijo orgullo—¿la conoces?

-Sii—los ojos de Mary brillaban de ilusión—la vi una vez que James no la enseño pero Lily la coge poco y casi siempre con sus amigas.

-Pues vas a disfrutar de ella conmigo quien te lo diría enn

-Creído—Mary se cruzó de brazos haciéndose la ofendida

-Te recojo en la entrada de tu sala común a las 11 ¿vale?

Mary dudo unos segundos pero no pudo resistirse por dos motivos, el primero por su propio orgullo de leona y el segundo por la sonrisa de John Zabani, así que finalmente asintió.

John dibujo una sonrisa mucho más grande y sin pensarlo le dio un beso en la mejilla. No la dejo reaccionar simplemente se giró y se fue hacia la clase que le tocaba aquella mañana dejando a Mary aturdida y nerviosa, muy nerviosa.

El día se le hizo eterno cada clase pasaba lentamente para Mary y las que tenía con John mucho más lentas, intentaba analizar cada movimiento, cada risa del chico intentando descifrar que pasaría por la noche.

Se había jurado no contárselo a ninguna de sus amigas, no quería que ninguna se riera de ella pero no pudo ocultárselo a su mejor amiga, Rose.

-Llévate la varita y tenla cerca de ti—le aconsejo Rose en susurros en la clase de historia.

-No creo que quiera matarme Rose—se quejó la chica

-Ya—Rose sonrió—pero quien sabe lo que puede hacer los besos.

-No voy a liarme con él—sentencio con la cabeza muy recta

-Deja de mentirte Mary, te gusta y te mueres porque te vuelva a besar

-Eso no es verdad—Mary bajo la cabeza algo ruborizada—puede que quiera eso pero y si él quiere más

-Pues le dices que no—Rose volvió a sonreír pícaramente—bueno si tú quieres pues déjate llevar como dice Martha

-Rose—le reprocho Mary dándole un codazo—no pienso acostarme con él.

-Vale, vale, tranquila

Rose continuo toda la clase picándola y haciendo que cada vez la cara de Mary se tiñera más de roja.

Para Rose ese día también era importante, iba a dar su primera clase con Scorp y para sorpresa de ella, el profesor Dean les había dejado su aula para practicar. Eran las 7 de la tarde cuando Rose caminaba hacia el aula 7 y sin llamar entro.

Scorp estaba sentado encima de uno de los pupitres y jugaba girando su varita entre sus dedos. Pero cuando escucho la puerta agarro rápidamente la varita y guardo en su túnica.

-Que puntual

-Como tú—sonrió Rose cerrando la puerta.

-Empecemos—Scorp la miraba muy serio.

Definitivamente una hora después, Rose confirmo lo duro que era el chico como profesor, no la dejaba descansar cada vez que fallaba y en su primera clase noto que había avanzado mucho.

-Bueno, lo dejamos por hoy—Scorp fue a coger su mochila—la cena estará ya servida.

-Sí, mejor—Rose tenía los pelos revueltos—estoy muerta de hambre.

Scorp meneo la cabeza y se encaminó hacia la puerta de salida pero Rose corrió detrás de él y ambos anduvieron juntos hacia el comedor.

-Oye, no me dijiste nada de lo de John y Mary—necesitaba volver a tener confianza con él.

-¿Qué te tengo que decir?—Scorp seguía seco aunque un poco más simpático con ella.

-Han quedado hoy—Rose le sonreía y lo miraba de reojo—solos, por la noche.

-Algo escuche, estuvo una hora rogándole a Albus por esa capa—Scorp también sonrió al acordarse del momento.

-¿Le gusta?—pregunto Rose sería, no quería que jugaran con su amiga.

-Eso deberías preguntárselo a él.

-Venga ya Scorp—Rose se puso delante de él haciendo que este parara de andar.

-Es complicado Rose—Scorp la miraba a los ojos—Mary es hija de muggles y la familia de John intenta desde hace años entrar en los 28 Sagrados.

-¿Entonces?

-Quiere conocerla—Scorp se hizo a un lado y continuo andando

Rose no hablo más durante el camino, se quedó callada pensado en lo que Scorp le había contado y sabiendo que no le podría decir nada a Mary, que ella misma debía enterarse poco a poco. Pero no pudo reprimir una última pregunta antes de entrar al comedor y separarse.

-¿Tú también quieres conocerme?

Scorp se rio, era la primera vez que se reía con ella en ese día—yo ya te conozco, no necesito aclararme en nada—hizo una pausa en que volvió a mirarla a los ojos—creo que aquí, en nosotros—se acercó a su oído—tú eres John y yo soy Mary—se separó de ella—aunque yo lo tengo más claro que tu amiga.

Y se marchó, dejándola como siempre, sin palabras. Rose se mordió el labio y meneo la cabeza ¿Por qué siempre tenía que llevar la razón en todo?

Los labios de James exploraban cada rincón de los de Alice al igual que la mano del chico recorría cada resquicio de la espalda de ella. Se encontraban en un pasillo de la quinta planta y hacía mucho tiempo que no tenía un momento para ellos dos.

-Quieres entrar en ese aula—le susurró James mientras le besaba el cuello.

-Nono—Alice se separó instantáneamente de él—sabes que no me gusta, puede entrar cualquiera.

James rodo los ojos y se guardó las manos en los bolsillos—no te gusta ningún sitio—James miro hacia otro lado—si no te gustó dímelo y ya está.

-Nono, no es eso James—Alice se acercó a él pero lo noto frio ni siquiera la miraba—claro que me gusto

-Pero si apenas hacemos nada, Alice, siempre busca una excusa—James seguía sin mirarla.

-Por qué, no quiero que sea en cualquier lugar—Alice desvió la miraba le daba muchísima vergüenza hablar de esos temas—y más en el castillo, mi padre es profesor y hace rondas y esas cosas.

-Tampoco quieres en mi habitación y dudo que tu padre venga

-Me da vergüenza, tienes que decirle a todos tus compañeros que se vayan y obviamente saben por qué—Alice cada vez sentía más calor en la cara.

-Alice, todos follan ¿sabes? Todos y yo me como tener  que pasarme muchas horas fuera de mi habitación y no pasa nada—James la miraba y se notaba lo molesto que estaba.

-Bueno pero yo soy perfecta, si hago esas cosas después no me tendrán respeto—la respiración de Alice cada vez era más rápida al igual que su pulso.

James meneo la cabeza—paso Alice, paso—James se separó de la pared y empezó andar.

-¿A dónde vas?—Alice lo cogió por el brazo y le hizo volverse.

-A mi habitación, creo que hoy puedo dormir en ella—Alice noto que la había cagado, volvía  a no mirarla.

-Lo siento James, pero soy así—Alice lo miraba suplicante e incluso se aguantaba las lágrimas.

Fue esa vocecilla la que rompió la coraza que James se había construido durante la conversación. La atrajo hacia él y la abrazo.

-No pasa nada Alice, perdóname tú, a veces soy muy tonto—no soportaba verla triste y más si era por su culpa y le susurro—te quiero.

John no había hablado desde que la había recogido en el retrato, ambos estaban maravillados con esa capa, se cruzaron con dos perfectos pero ninguno los vio y finalmente consiguieron llegar a la Torre de Astronomía.

-Me encanta este sitio de noche, aunque solo lo he disfrutado haciendo exámenes—manifestó Mary.

La chica había decidido ir con el uniforme pues si se arreglaba iba a parecer que aquello le importaba muchísimo y ponerse el pijama podía ser muy ridículo teniendo en cuenta que su pijama era de ositos.

Se alegró al acertar, pues el chico también iba con su uniforme aunque si corbata y con la camisa por fuera, se notaba que se había puesto cómodo.

-Ven—le dijo arrastrándola a un balcón de la torre—confía en mí y sal por fuera de la barandilla.

-Estás loco—Mary lo miraba con los ojos desorbitados pero no supo cómo él la cogió en brazos ignorando sus gritos y la dejo por fuera de la barandilla—por favor no me sueltes—se agarraba fuertemente a la camisa y al brazo del chico.

Él le rodeaba la cintura con su otro brazo con mucha fuerza, pues Mary notaba claramente en su espalda cada barrote de la barandilla.

-Mira al cielo—le susurró al oído—en mi familia admiramos mucho el cielo.

-¿Por qué?—Mary seguía nerviosa por encontrarse a tanto metros de altura pero la presencia de John la tranquilizaba.

-Mis antepasados eran de Italia y estudian los cielos—le confeso John—hoy se puede ver Saturno mira a la derecha de la Osa mayor.

Estuvieron muchísimo tiempo admirando el cielo, Mary escuchando las explicaciones de John y John deleitándose con cada detalle. Pero el frio se fue apoderando de ellos y con un rápido movimiento John devolvió a Mary a un suelo seguro.

-Me ha encantado, no sabía que sabias tanto de Astronomía—la sonrisa de la chica no podía ser más amplia.

-Ya sabes un poco más de mí—John le guiño el ojo y sentó sobre una manta que había traído.

-Así has conquistado a todas tus novias—Mary lo pregunto bromeando pero en el fondo se moría por saberlo.

-Lo primero, no he tenido tantas novias y segundo no, eres la primera que viene aquí—le confeso.

El corazón de Mary empezó a latir demasiado rápido, no sabía que decir que hacer pero por un momento el miedo la invadió y quiso salir corriendo.

-¿Por qué?—consiguió preguntarlo sin que su voz temblará

-Mary tus eres diferente a las demás—John se acercó a ella lentamente, poso su mano sobre la cintura de ella y pudo sentir la suavidad de la camisa que llevaba

Ninguno pudo aguantarse más las ganas de besarse, no fue una locura como el primero sino lento y delicado ambos querían guárdalo en su memoria para siempre. Solo cuando ella entreabrió los labios él se atrevió a seguir explorando su boca. Se movían rítmicamente y conectados a la perfección.

Mary le rodeo el cuello con sus manos y él la apretaba más contra su pecho. Mary no supo como pero finalmente acabo encima de él rodeando su cadera con sus piernas y dejando parte de sus muslos al aire. Podía sentir perfectamente "la cosa" de John y fue eso la que hizo parar.

-Es tarde John—ambos respiraban entrecortadamente—y mañana tenemos clases.

-¿Siempre eres tan responsable?—le dijo de manera seductora adentrando su mano por debajo de la camisa de Mary.

-Para para—Mary se apartó un poco de él y John capto el mensaje al instante.

-No iba a hacer nada que no quisieras—la miraba a los ojos—nunca lo has hecho ¿no?

Mary bajo la mirada como respuesta y el calor volvió a subir a sus mejillas pero cogió aire y respondió con palabras.

-Soy de las que esperan hasta casarse—lo dijo rápido pero de forma contundente.

-¿Hasta el matrimonio?—John se rio, no pudo evitarlo y ello provoco que Mary se levantara y cruzará los brazos.

-Tu familia le gusta los astros pues la mía es muy cristiana—le soltó—y me han educado así y además yo quiero.

-Vale, vale—John se puso serio—no sé qué significa cristiana pero supongo que serán conservadores ¿no?

-Es una religión

-No sé qué es eso

-Es difícil de explicar, pero ellos creen, bueno y yo también, en Dios, el creador de todo y nuestro padre—Mary resumido todos sus años de catequesis en una frase.

-Vale—John seguía con muchas dudas pero prefirió guardárselas—no quería ofenderte, solo me hizo gracia porque pocas chicas dicen eso.

-No dijiste que yo soy diferente—Mary seguía con los brazo cruzados.

-Yaya, y me gustas así—John se acercó a ella y le cogió la mano—tendré que casarme contigo.

Ambos estallaron en una carcajada por el comentario y Mary consintió que él la volviera a besar antes de que se metieran debajo de la capa y abandonaran la torre.

Mary no consintió contarle nada a Rose que la esperaba despierta, pero finalmente le dijo que se habían besado y que estaba enamorada que lo tenía clarísimo. Rose y ella no pararon de hablar de aquellos besos hasta casi el amanecer.

John no hablo con ninguno de sus amigos, todos se habían dormido, era normal que él llegará tarde, pero le costó dormirse pensando en ella, definitivamente sí que era especial, distinta. Se durmió prometiéndose que en navidades hablaría con sus padres, era su chica.

Hola a todos y todas!! ^^ Aquí os dejo otro capítulo, espero que os guste y que me dejéis vuestra opiniones, sugerencias y críticas en los comentarios :)

Espero poder actualizar el fin de semana: sábado/domingo.

Un beso enorme y mil gracias :)