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24 años después... — capítulo 18

El diciembre llego al castillo junto con varias nevadas que dejaron los caminos hacia el este inservibles. Desde la ventana de la Torre de Gryffindor se podía ver al lago helado y todo cubierto por un manto blanco. Era un paisaje precioso pero a la vez tétrico.

James lo miraba sombrío, odia el frio, el estar encerrado, no poder volar, no poder respirar el aire puro. Era el 2º fin de semana que todos los alumnos se quedaban encerrados en el castillo por aquellas terribles nevadas.

James seguía mirando por la ventana refunfuñando, pero tuvo que dejar todo de lado cuando pudo ver que dos personas andaban entre los límites del bosque Prohibido. El corazón le dio un vuelvo. Su mirada no parada de seguir a esas dos personas. No podía distinguir quienes eran, pero sabía que esa túnica negra le parecía familiar.

Sintió el segundo vuelvo al corazón… Albus, esa capa era la que su hermano entrego a su padre hace dos veranos. Todo volvió de nuevo a su cabeza. Se tocó el pecho ya no tenía ni un rastro de la cicatriz que tuvo en su pecho pero la recordaba a la perfección.

No espero a que Fred saliera del baño, salió corriendo de la habitación y en pocos segundos se encontraba bajando los escalones del enorme castillo que daban al vestíbulo. Miro a un lado y a otro, sabía que había aurores que se paseaban como si nada por el castillo, pero parecía que habían desaparecido.

Bufo y giro a la derecha hasta encontrarse con las escaleras que daban a las mazmorras, recorrió el pasillo de las aulas hasta llegar a la entrada de la casa Slytherin, nunca había entrado allí pero por el mapa sabía que esa era la entrada.

No tuvo que esperar mucho cuando el pelo pollo apareció detrás de él.

-Me dejas pasar Potter—lo miraba directamente a los ojos y no titubeo.

James lo observaba escrupulosamente, miro sus brazos pero no llevaba nada excepto una mochila colgada a un hombro, vestía su uniforme y parecía muy tranquilo.

-Dame tu mochila—lo dijo a la vez que se la arrancaba y Scorp sacaba su varita.

-De que vas capullo, devuélvemela ya—Scorp lo apuntaba directamente y se enfadada cada vez más.

James no lo escucho abrió la mochila de un zarpazo y la volcó en el suelo. Varios pergaminos salieron volando junto un par de libros que aterrizaron en el suelo pero lo peor fue el tintero que exploto en el suelo de la mazmorra y se rompió en mil pedazos dejando que su contenido manchara todo y se extendiera.

-Eres un gilipollas—Scorp se agacho al suelo sin soltar su varita en un intento de salvar algunas de sus redacciones.

-¿Dónde está la túnica?—James lo miraba nervioso y con los ojos desorbitados—¿dónde está mi hermano?

-¿Qué túnica?—Scorp lo miraba confundido y cabreado—estás loco Potter, LOCO.

-¿James?—Albus estaba a su espalda acaba de salir de su Sala Común junto con más alumnos de Slytherin que habían escuchado los gritos.

Cuando James escucho la voz de su hermano lo agarro y lo arrastro con él. Ignoro las quejas de él y hasta que no recorrieron todo el pasillo no hablo.

-Te he visto—James lo miraba a los ojos.

-¿Cómo?

-Sigues con esa gente ¿no?—James meneo la cabeza—y no te hagas el tonto, vi a varias andando hacia el bosque.

-James para vale, yo no he salido hasta ahora de la sala común—Albus lo miraba seriamente.

-Y entonces quien coño eran esos—James empezaba a subir la voz.

-No lo sé, desde que paso eso no he vuelto a ir, os lo prometí

-Pero siguen—pregunto en su susurro

Albus bajo los ojos y asintió—me siguen enviado las cartas pero te juro James que no voy.

James empezó a dar vueltas y a pasarse la mano por el pelo.

-Tenemos que decírselo a papá—declaro.

-James papá tiene ya muchos problemas—Albus miraba para otro lado mientras se mordía el labio fue ese gesto el que lo delato.

-Tus amigos van por eso no le has contado nada a papá—James pudo ver como Albus tragaba saliva con dificultad—Al eso no son amigos, no lo entiendes.

-No grites James—le pido Albus mirando hacia los lados—no quiero ser un chivato ¿vale?

-¿Quiénes son?

-No pienso decírtelo

-Vale—James se puso recto y añadió—se lo voy a contar a papá—Albus asintió y miro a su hermano—te voy a estar vigilando Al

James que era un poco más alto lo agarro por los hombros y miro eso ojos verdes que tanto envidiaba desde que los abrió siendo un bebe.

-No quiero que vuelvas a esas cosas y que sepas que no voy a perdonarte por segunda vez

-Te juro James, ya no formo parte de ellos.

James lo soltó—pero tienes amigos que sí lo son.

Se quedaron mirando hasta que Bella apareció al final del camino y se puso al lado de Albus. James la miro con severidad e intentando analizarla, pasarle un escáner que le dijera si también era uno de esos "caballeros".

-Mi hermano está muy cabreado, deberías irte James—Bella siempre le sorprendía—está esperando a unos cuentos para ir por ti.

James solo asintió y se fue hacia la escalera que le sacaría de esas mazmorras que tanto odiaba.

La pelea que hubo entre ambos bandos fue sonada y termino con la nariz rota de Scorp y con James volando por los aires. Pero el castigo para ambos fue peor, se habían quedado sin salidas hasta después de Navidad.

Scorp crujía su mandíbula mientras veía como Rose se iba con sus amigas a Hogmeade y él se quedaba al lado de Potter limpiando trofeos.

-Por favor, es mi prima deja de mirarla y desnudarla—James lo miraba con arrogancia mientras limpia su trofeo favorito, el de su abuelo.

-Si quisiera desnudarla lo hubiese hecho ya—respondió Scorp con chulería.

-Ignoraré tu comentario Malfoy porque necesito ir a Hogmeade

Lejos del castillo John y Mary se habían encontrado a escondidas en un parque al este del pueblecito. John la esperaba sentado en un columpio. Se rio al verla correr hacia el parque. Cuando llego a él se llevó la mano al costado y empezó a recuperar el aliento.

-Lo siento pero mis amigas eran unas pesadas—tenía el pelo revuelto y llevaba unos guantes que se quitó enseguida.

No le dio tiempo a respirar más cuando sintió los labios de él sobre los de ella.

-Te perdono por hoy—le dijo cuándo se separó y volvió a su columpio.

Mary noto como volvía a tener calor en su cara.

-Estarías aburrido, como Scorp no pudo venir—quería sacar otro tema mientras se recuperaba.

-Un poco, pero con Anne también me lo paso bien—lo dijo con naturalidad pero Mary no pudo evitar volver a odiar a Anne Goyle.

-¿Es tu mejor amiga?—pregunto intentando que su tono siguiera manteniéndose normal.

-Mmm, sí—John había empezado a columpiarse levemente—nos conocemos desde pequeños.

-¿Sí?—Mary intento todo lo posible porque su tuno siguiera siendo normal pero no lo consiguió.

-¿Estas celosa de Anne?—John la mirada de reojo y en su rostro ya se dibujaba una leve sonrisa.

-Claro que no—Mary empezó a columpiarse intentando disimular.

-Es mi mejor amiga, nunca la vería como algo más—John había parado y la miraba—fue ella la que me dijo que hablara contigo.

Mary paro en seco su balanceo—¿enserio?

-No sé porque os cae tan mal, es un chica genial—le confeso John

-Bueno… si tú lo dices—Mary se acordaba de todas las cosas que había hecho Anne para engatusar a Scorp

John aprovecho las salivaciones de Mary para cogerla y por la cintura, levantarla y llevarla en el hombro.

-JOHN BAJAME YA

Solo consintió bajarla cuando estuvieron en uno de los callejones de Hogmeade. Ni si quiera la escucho simplemente se lanzó a su labios. Ambos se entregaron al beso con pasión. Mary se olvidó de su enfado y de sus celos y él no podía sentir más felicidad.

Mary paro de besarlo cuando dos chicos de tercero pasaron y lanzaron leves risitas, se pudo roja y le propuso ir a tomar algo. No se daban la mano mientras andaba, ella lo deseaba pero no se atrevía y él lo veía innecesario, nunca lo había hecho. Pero en cambio no paraban de lanzarse miradas que decían todo.

Esas miradas fue lo que impidió que John viera lo que había de cinco pasos de él pero una voz lo saco de sus pensamientos. Miro hacia delante y vio que Anne le hacía señales y lo llamaba, justo en el momento en que su madre se giraba y lo miraba. ¿Qué hacia su madre en Hogmeade? Mierda.

Instintivamente John se alejó un poco de Mary, su corazón iba a mil por hora pero tenía que mantenerse calmado.

Dafne iba acompañada de Tracey, la madre de Anne. Sonrió al ver a su hijo por fin lo encontraba. Llevaba su falda de tubo negra hasta la rodilla con su blusa azul y su túnica de invierno encima. Y como siempre su sombrero que le tapaba media cara junto con sus tacones altos de aguja.

Mary se quedó quieta, seguía al lado de John pero había notado como él se había apartado un poco. Noto como la mujer la miraba y se dio cuenta que tenía unos ojos muy parecidos a los de John.

-Por fin te encuentro—Dafne le sonreía—Anne me dijo que a lo mejor no habías venido porque Scorp estaba castigado—Dafne miro a su amiga—Astoria se llevó un sofocón tremendo el miércoles.

-Dile a la tía, que ya tiene la nariz normal—manifestó John.

¿Tía?, esa era la señora Zabini, la madre de John. Mary no lo podía creer, era una mujer muy joven, sobre todo si la comparabas con su madre que próximamente iba a ser abuela gracias a su querida hermana Sarah.

-Menos mal—Dafne se quedó callada y mirada directamente a su hijo pero de repente cambio y miro a los ojos a Mary—soy Dafne Zabini—le tendió la mano—ya que mi hijo no me presenta.

-Mamá no empieces por favor—John le lanzo una mirada declinatoria.

Mary estrecho levemente la mano con guante de Dafne y susurro su nombre. Estaba nerviosa y no le salía ninguna palabra más.

-Tú padre está en las Tres Escobas—le anuncio Dafne—quiere hablar contigo

Mary noto como su mirada había cambiado aunque mantenía su sonrisa.

-¿Ahora?—John movía nervioso el pie izquierdo.

-Sí, pero tu amiga puede venir—Mary vio como la madre de Anne le daba unos suaves golpes—bueno aunque tu padre quiere hablar contigo en privado ya sabes de vuestras cosas.

Mary noto que era el momento de irse y vio su salvación en la tienda de ropa, la cabellera caoba de Rose le saludaba disimuladamente.

-No se preocupe señora, había quedado con mis amigas aquí—Mary sonrió—vamos a buscar ropa para Navidad.

Dafne miro dentro de la tienda y disminuyo su sonrisa.

-No eres de Slytherin ¿no?—intentaba seguir sonriendo pero le costaba

-No, Gryffindor—escupió rápidamente John

-Interesante, pásalo bien Mary ¿Towle?—Dafne no le sonaba de nada ese apellido pero vio como la chica asentía y entraba en la pequeña tienda.

-Dafne ha sido peligroso hablar de esto delante de una desconocida—Tracey la miraba con desaprobación.

-No he dicho nada, además se nota que esa chica no sabe nada—miro a su hijo y empezaron a caminar, mientras caminaban le susurro—no le diré nada a tu padre, pero tenemos que hablar tú y yo.

John asintió, sabía que ese momento llegaría, pero pensaba que todavía tendría más tiempo. Sintió como Anne le daba la mano con fuerza, le transmitió paz para la "reunión" que se avecinaba.

Harry, Ginny, Ron y Hermione subían por la escalera que llevaba al despacho de McGonagal. El despacho había cambiado mucho desde que la nueva directora estaba allí pero mantenía su esencia, seguían los cuadros de los directores y Harry sintió la mirada de del Dumbledore y el de Snape.

Se sentaron en múltiples sillas que había allí, Luna y Neville ya estaban sentados al igual que Dean.

-Seamus no puede venir, estaba de viaje—anunció Dean.

McGonagal asintió, estaba nerviosa, Harry pocas veces había notado a Minerva nerviosa, se frotaba las manos. Pero cuando vio que todos estaban sentados empezó a hablar.

-La profesora Sybill Tralawney—respiro profundamente—no sé cómo contarlo y creo que lo mejor es que lo veáis.

Se volvió al pensadero que estaba suspendido detrás de ella, saco un hilo de su sien y lo echo sobre la vasija. Miro a los presentes y todos a la vez tocaron el líquido.

Se encontraron en aquella torre de Adivinación tan conocida donde los vapores de distinto olores invadían todo.

McGonagal estaba sentada en uno de los sillones y tomaba té junto con Sybill.

-Llevo muchos días sintiéndome rara Minerva, presiento algo malo siempre, algo que ronda por todo el castillo y en las cartas también sale—Sybill movía las manos temblorosamente.

-Querida no te preocupes, estamos en un tiempo de cambios y seguramente los haya pero estamos seguros—Minerva le cogió la manos y fue entonces cuando Sybill se transformo.

Sus ojos eran blancos sin pupilas y su espalda se puso muy recta.

-Solo quedan 6 meses, solo 6 pero que la más amada del Señor Tenebroso vuelva con él y él vuelva con ella, solo 6 meses para que un tiempo oscuro caiga sobre nosotros. El Elegido no tendrá elección y su estirpe quedará manchada para siempre. El mundo se dividirá entre el bien el mal y la batalla volverá. No habrá escapatoria ni rincón donde esconderse el Señor Tenebroso volverá desmembrado pero con una sangre y cuerpo joven y al lado de ella conseguirá el poder. Solo el Amor podrá pararlo pero él luchará con el amor, un amor puro, un amor que nació de las entrañas de dos amores puros, un amor creado del mal y del bien, un amor que nunca fue hallado ¿Quién ganará? No está escrito. Solo quedan 6 meses cuando el quinto mes del año solar llegue a su fin nada tendrá retorno…

El recuerdo termino y el silencio cayó sobre todos los presentes, Ron contuvo la respiración, su cabeza daba vueltas. Hermione no paraba de repetirse cada palabra. Harry no pudo soltar la mano de Ginny. Neville y Luna se miraban intensamente y Dean se desplomo en una silla.

-Por favor, que alguien me lo descifre—suspiro Dean.

-Llevo horas pensando—McGonagall miraba el retrato de Dumbledore—pero no lo entiendo.

-¿Un amor?—pensaba en voz alta Luna—puede ser cualquiera ¿no?

-Ted—anuncio Hermione—puede ser él, puede que el mal se refiera a que su padre era hombre lobo.

-Hermione—Ron la miraba maravillado.

-No sé—soltó Harry—no creo que ese sea el mal, el mal debe ser algo relacionado con Voldemort.

-Un seguidor de Voldemort fue el que mordió a Remus, tiene sentido.

-Es demasiado inverosímil, tiene que ser más sencillo—Harry suspiro—un amor puro… ¿Cómo sabemos que tuvieron un amor puro?

-Harry sé que es difícil pensar que la responsabilidad recae sobre Ted, pero es así—Ron lo miraba como ambos hacían años que no se miraban.

-No, Ron, no es eso—Harry se sentó irritado—no es que quiera salvara mi ahijado de lo que yo pasé, es que a mí alguien me marco, cuando miles de niños nacieron a finales de Julio, no quiero marcarlo sin estar completamente seguro.

El silencio volvió a la sala, una lagrima rodo por la cara de Ginny, Luna la observaba entristecida y fue hacia ella.

-No, no pienses eso, Albus es un buen chico—Ginny no podía quitarse de la cabeza la estirpe manchada.

-Por ese motivo, pensé que sería alguien de esa generación—McGonagal volvió a hablar—pensé en Ted por puesto, pero él no pertenece a la generación de vuestros hijos, de los hijos de Harry—McGonagal se sentó en su silla y continuo—seguí pensando y pensé en James y Alice pero lo descarte rápidamente, no puede ser ningún Potter.

-¿Nuestro hijos?—la voz de Neville temblaban—son críos.

-Los mismos críos que salvaron el mundo hace 24 años—declaró con voz apagada Ron.

Ninguno dijo nada más, todos se fueron yendo lentamente. Ninguno se creía que aquello estuviera volviendo a pasar, que otra profecía volviera a avisarlos. Harry se tocó la cicatriz, no dolía, pero ya no era el elegido, ahora no podía hacer nada.

Miro el castillo por última vez antes desaparecerse, apretó la mano de su mujer y deseo no volver a verlo en llamas jamás.

Hola ^^, aquí os traigo otro capítulo, pero este es muy especial y muy crucial para el resto del fic, me gustaría que me escribierais que pensáis de la profecía... ¿quien creéis que es o son los elegidos??

Espero también vuestras opiniones, criticas,...

Un beso enorme y mil gracias

PD: espero actualizar el jueves como muy tarde