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24 años después... — capítulo 19

La reunión le había dejado con dolor de cabeza, John, cada vez estaba más seguro de que su padre enloquecía con su sed de entrar en los 28 Sagrados. Contemplaba como Anne seguía a su lado, cabizbaja pero con la respiración acelerada. La conocía sabía que estaba muerta de miedo.

Ambos consiguieron irse de aquella sala de las Tres Escobas y salir a la calle principal de Hogmeade, se notaba que era invierno pues se tomaron con el atardecer precoz en sus ojos.

-Vámonos—John agarro el brazo de Anne pero no pudo dar muchos pasos cuando la mano de su madre le atrapo.

-Tenemos que hablar John—Dafne miraba seriamente a su hijo y le lanzo una mirada a Anne que la chica entendió rápidamente y la hizo andar hacia delante sola.

-Dime

-¿Quién era esa chica?

-Lo sabes, no sé porque me haces esa pregunta madre—John la miraba a los ojos sin miedo.

-John—Dafne lo volvió a agarrar del brazo y bajo el tono—como se te ha ocurrido, es hija de muggles

-¿Y?, siempre me has dicho que no debía discriminarles—John recordaba las veces que lo había llevado con tía Astoria a parques muggles.

-Una cosa es aceptarlos y otra—para Dafne era difícil pronunciar esas palabras—que sean algo más—Dafne meneo la cabeza—no escuchas a tu padre cada día, necesitamos una buena imagen—Dafne bajo la cabeza—déjala ya.

-¿CÓMO?—grito John—no, no me vas a obligar a nada más, tengo suficiente con esas mierdas de reuniones

-John por favor compórtate—Dafne miraba a todos lados temiendo ser descubiertos

-Ni siquiera la conoces—susurro John

-John, cariño—Dafne se acercó a su hijo pero este la rechazo—te lo digo por tu bien, tu padre nunca la va a aceptar.

-¿Y tú?—John miraba a los ojos de su madre

-Yo quiero que seas feliz pero juntos, los tres como siempre—Dafne volvió a intentar agarrar las manos de su hijo pero este la volvió a rechazar

-Ya no tengo 3 años—John la miraba con agresividad—voy cumplir 17 años y voy a empezar a tomar decisiones.

John se volvió y empezó a caminar a paso ligero notando los tacones de su madre a su espalda.

-Por favor John—los ojos de Dafne brillaban—eres mi niño—le acarició la cara—conoce a otras chicas y te prometo conocer yo a Mary

-¿Y papá?

-Hablaremos con él estas Navidades—mintió con miedo Dafne, sabía que las navidades que se avecinaban iba a ser muy tortuosas para hablar cualquier tema familiar.

John acepto finalmente el abrazo de su madre, era a la mujer que más quería en el mundo. Pensaba que se lo pondría fácil pero no, su madre siempre amaba el conjunto de su familia a él y a su marido. No quería enfrentarse a ninguno y no podía pensar en la posibilidad de que se separaran, que se separara la familia que tanto le había costado construir.

La última semana antes de las vacaciones navideñas llegaba a su fin, Mary contemplaba ensimisma su tazón con cereales, la noche anterior la había pasado en la torre con John, "despidiéndose" y no podía para de recordar cada detalle.

-Mary—sintió el codazo de Martha—ni que hubieses perdido la virginidad

-Cállate—Mary se recogió el pelo detrás de la oreja mientras escuchaba las carcajadas de sus amigas.

-Mira si te está esperando—le indico Rose señalando la salida del comedor.

John estaba apoyado en una de las hojas de la puerta y se reía de las caras que le estaba poniendo Joe.

Mary no se terminó su desayuno, al verlo se levantó de golpe y salió disparada hacia él. Sus amigas volvieron a reírse. Rose puso los ojos en blanco, entendía lo que sentía su amiga, era su primer amor y era normal que estuviera "tontilla", pero Rose siempre se preocupaba, no quería que John le hiciera daño a su amiga.

Rose se levantó de banco de mala gana, odia el ultimo día, odiaba tener de despedirse de sus amigas, recoger sus cosas, alejarse del olor de Hogwarts,… recorría por última vez los pasillos de las aulas, pero al girarse en uno tuvo que esconderse tras una columna.

James y Alice se besaban como si no hubiera un mañana. Rose no pudo aguantar la sonrisa pero su cara cambio cuando los vio entrar en un aula de encantamientos. Tuvo que taparse la boca para contener su asombro. ¿De verdad? ¿Debía pensar mal? claro que debía pensar mal, tienen 18 años y son novios.

Continúo andando enfurruñada en sus pensamientos. ¿Por qué todo el mundo encontraba a su amor y estaba con él y ella no? ¿Por qué todo el mundo tenía todo tan claro y ella no? Y sobre todo ¿por qué todo el mundo perdía la virginidad y ella la conservaba intacta?

Estaba tan sumida que dio un respingo cuando vio sentado a Scorp, en la ventana que un tiempo atrás fue la de ellos dos. La miraba, lo que significaba que la estaba esperándola. Los bichos empezaron a aparecer en su estómago, y aumentaban a medida que se acercaba a él.

-Hola—Scorp le sonrió haciendo que Rose se sonrojara, hacía mucho tiempo que no le sonreía—me ha dicho el profesor Thomas que has sacado muy buena nota en el examen práctico, enhorabuena.

-Gracias, aunque debería agradecértelo a ti—no entendía porque se tenía que poner tan nerviosa.

Scorp se levantó del banco de la ventana y se acercó a ella, con su mano le aparto un pelo de la cara. Los bichos de Rose estaban descontrolados.

-Sabré algo de ti estas vacaciones—le pregunto sonriendo, aquella mañana se había levantando sintiendo que era el ultimo día que la iba a ver hasta el año siguiente.

-Prometo escribirte—Rose levanto su mano derecha a modo de juramente intentando relajarse.

-Yo también señorita Weasley—Scorp repitió el gesto de ella y ambos empezaron a reírse.

Scorpius la miraba ensimismado, no sabía cómo iba a aguantar sin verla tanto tiempo pero entonces se acordó que hacía unos minutos le había visto hablar con Vernte.

-¿Qué tal con Vernte?—no pudo evitar la pregunta, necesitaba saber que habían hablado.

-Me dijo que pensaras las cosas estas vacaciones y que me escribiría—Rose se tocó el pelo con nerviosismo sabía que Scorp odiaba a Mike

-Bien—escupió pasándose una mano por el pelo—y le harás caso supongo

-Quiero ser solo su amiga—Rose no entendía porque había dicho eso, pero lo supo, sabía que no quería volver a ser la novia de Mike, la había ayudado mucho pero ahora la ahogaba y sabía que esa relación se había estancado

Scorp no pudo evitar sonreír y Rose lo capto al instante, meneo la cabeza y pensó que todo los hombres eran iguales. Así que decidió añadir.

-No quiero ningún novio en mi vida—se quedó fija mirándolo queriendo analizar su reacción y cuando vio su expresión triste añadió—por ahora.

Scorp volvió a reírse y no pudo evitar abrazarla, la iba a echar de menos y sabía que unas cartas no serían suficiente, tenía una idea y la iba a llevar a cabo.

-Nos veremos Rose—le susurro pero ella no pudo responderle ambos sintieron los gritos y los revuelos proncendentes del vestíbulo.

Se miraron y rápidamente fueron hacia el revuelo. Miles de papeles volaban por todo el vestíbulo. Muchos alumnos daban palmas y gritaban frases que eran imposibles de escuchar debido a que otro agrupo hacia exactamente lo mismo. Rose vio a su hermano en un rincón hablando con Alessa Krum.

Se acercó a él y en gritos le pregunto qué ocurría. Su hermano se acercó a su oído y le contó todo.

-El ministro se ha visto presionado y acaba de convocar elecciones para el 20 de enero—Hugo suspiro—los hijos de muggles piden el voto para el Partido Muggle y los "Sangre Limpia" gritan el apellido de Nott, el candidato por el Partido Promagia.

Rose volvió la vista al barrullo de personas, vio como varios alumnos alzaban a Joe por los aires y lo aplaudían mientras otros lo abucheaban.

Ningún alumno podía imaginarse que lo que estaban viendo en su colegio se multiplicaba por mil en el ministerio de Magia. El partido Muggle se subió a la fuente del centro del ministerio y colgó su bandera mientras que el partido Promagia brindaba elegantemente y le mandaban miradas acusadoras.

El Profeta como otros periódicos, esperaban la comparecencia del ministro. Una hora después de haber hecho pública la convocatoria de elecciones, Kingsley apareció ante la prensa.

-Queridos magos y brujas de toda Inglaterra, en vuestras manos os he dejado la enorme responsabilidad de decidir quien queréis que os gobierne y dirija este barco que desde hace 24 años he llevado yo—Kinsley hizo una leve pausa—aun así mi deseo es continuar en este barco y es por ello que con mi equipo y digo equipo porque no somos un partido sino un grupo de personas que tenemos la misma meta: garantizar la paz y el bienestar mágico, me presento a estas elecciones desde el equipo la Orden del Fenix—tomo aire y prosiguió—no os quiero mentir, y os confieso que la paz que llevábamos disfrutando estos años está siendo terriblemente amenazada, no quiero infundir miedo sino conciencia, id a votar pero pensando en que le queréis dejar a vuestro hijos como futuro. Seguiremos apostando y trabajando por la paz. Muchas gracias.

El mensaje del ministro fue repetido en muchísimos periódicos y radios, incluso salió de Inglaterra, haciendo que muchos gobiernos tuvieran problemas. Aun así Kingley se mantuvo firme y continuo con la convocatoria.

Harry sabía que las navidades iban a ser duras, no quería dejar a Kingley solo pero también debía ocuparse de su familia. Ni siquiera había tenido tiempo de ir a recogerlos a la estación. De preguntarles qué tal le había ido el primer trimestre,… por esas cosas eran necesarias esas vacaciones en familia.

Se había despertado, como siempre, al lado de su mujer. En esa lúgubre casa que cada vez era más acogedora. Seguir viviendo en Grimplace era necesario. Los tiempos cada vez eran más difíciles y tenerlos a todo juntos, poder vivir con Ron y Hermione era todo un privilegio y toda una seguridad.

Se volvió y pudo ver como su mujer lo mirada, seguía tan hermosa como cuando se enamoró de ella en 6º. No tuvieron que decir nada simplemente se abrazaron debajo de las sabanas.

-Parece mentira que hoy no haya sonado ese estúpido reloj—le susurro ella—los niños me han preguntado por ti, están nerviosos—Ginny le acariciaba la espalda—se han enterado de las elecciones—Ginny se rio—James quiere votar, ha crecido tanto.

Harry se separó de ella y la miró a los ojos—¿te acuerdas cuando dormía entre nosotros dos?

-Claro, sino, no paraba de llorar.

-Solo se dormía agarrándote el pelo a ti y a mí el dedo—Harry parecía que lo veía entre ellos dos.

-Después se unió Albus y después Lily—Ginny puso los ojos en blanco—la cama llena de niños saltando.

-Nuestra alegría—sonrió Harry

-Es lo mejor que hemos hecho Harry—Ginny se rio mientras se levantaba—mejor que salvar el mundo

Harry la abrazo por la espalda y le susurro—sin duda alguna.

Rose se había levantado temprano, había desayuno sola con Kreacher y se dispuso a sentarse en un rincón del jardín con el fajo de cartas que no había tenido valor de leer durante el curso.

Las toco, se notaba que eran un poco antiguas, el pergamino estaba arrugado y se perdía su color blanco por los bordes. Ya había leído la primera carta y cuando iba por la mitad su madre la llamo desde la puerta de la cocina.

-Papá ha llegado

Rose recogió todas las cartas y corrió hacia la cocina. Su padre había estado de viaje abriendo una sucursal de Sortilegios Weasley en el sur de Inglaterra. Le dio un beso enorme y sintió como su padre la estrechaba entre sus brazos.

-Cada día crecéis más los dos—le dijo a Hugo y a ella—me hacéis viejo.

-No te hacen, lo eres hermanito—Ginny se encontraba detrás de él y le dio un sonoro beso—por fin estamos todos

Rose supo disimular el fajo de cartas y en cuento tuvo la oportunidad subió a su habitación y lo escondió en su baúl. Pero un ruido en la ventana la asusto. Una lechuza picoteaba el cristal, y  no una lechuza cualquiera sino una que Rose conocía muy bien.

No pudo esperar y en cuento tuvo la carta en sus manos la abrió con rapidez.

Para la señorita Weasley

No te enfades Rose, pero si lo lee tu padre, no quiero que piense que soy un maleducado. ¿Qué tal las vacaciones? Las mías en la cabaña de los Zabini. Mis padres decidieron pasar las vacaciones lejos de casa y con mi primo. La verdad es que pinta bien John y yo no paramos de hacer planes y tenemos uno que será genial… ya te contare más adelante si sale bien.

Mis abuelos no han venido, me parece raro, pero no quiero preguntar a mis padres, parecen nerviosos igual que tía Dafne y tío Blaise, todos están raros…

Espero que tú también te lo estés pasando bien y estés disfrutando.

Respóndeme con Lane, ella sabe dónde estoy.

Un beso (de los que eran nuestros)

Scorpius Malfoy.

Rose se tiró en la cama con la carta entre sus manos. "Un beso (de los que eran nuestros)", cerró los ojos y se acordó de ese último beso antes de que él se fuera. Realmente, eran así, "nuestro besos", eran únicos. Se sonrojo al recordarlo y no pudo evitar su risa tonta.

Pero cuando su prima Lily entro, dejo de reírse y rápidamente recogió la carta y se sentó en el escritorio.

-¿Es de Scorpius no?

-Shh—Rose la miraba de reojo mientras escribía—no quiero que mi padre se entere

-Nono, ni yo—Lily le sonría con ternura—pero cuéntamele, ¿habéis vuelto?

-No—Rose la miro a los ojos y ninguna pudo contener la risa—somos amigos

-¿Con derecho?

-Lily quien te ha enseñado esas cosas

-Oye que tengo ya 14 años—Lily se cruzó de brazos odiaba que la trataran como una niña chica.

-Vale—Rose sabía lo que era que te trataran como una niña chica—no, somos amigos sin ningún tipo de "derecho"

Ninguna pudo reprimir la risa. Lily se sentó a su lado en silencio y le vio escribir la carta. Una carta normal, de amigos pero llena de sentimientos entrelazados.

Hola, como prometí, aquí os traigo otro capítulo. Espero que os guste tanto como el otro ;)

Os adelanto que las vacaciones van a ser bastante moviditas ;;;) jajajaja

Un beso a todos y todas y muchísimas gracias por el apoyo y como siempre cualquier duda, critica, opinión,.. dejarme que me encantan ^^