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24 años después... — capítulo 20

Las vacaciones estaban siendo geniales. Harry se había tomado enserio sus vacaciones y solo pasaba tiempo con su familia. Ted en cambio hacia horas extras entregado al trabajo y haciendo que Vic decidiera pasar las vacaciones en la Madriguera donde se sentía más segura con el pequeño Remus que ya corría de un lado a otro y repetía palabras continuamente.

El día de Navidad toda la familia Weasley se reunió en la Madriguera para celebrar la fiesta. Molly estuvo todo el día cocinando junto con Fleur y Vic aunque esta última se ocupaba más de estar atenta a que Remus no se "hiciera daño"

-Cagiño, debegías dejag que se caiga, que coma hiegba que investigue—le replico Fleur—es un niño, lo sobgepgoteges demasiado.

Victorie puso los ojos en blanco y con pena soltó a Remus al suelo que salió disparado hacia el salón.

-Es muy pequeño—repuso Vic mirando hacia el salón.

Abuela y bisabuela rieron por lo bajo y continuaron con la comida. Pero el peligro llego más tarde cuando James llego solo y con muchas ganas cogió a Remus.

-Vamos pequeñajo, te tengo que enseñar a los ghomos—Victorie los miraba mientras salían por la puerta con la angustia reflejada en el rostro, seguía pensando que era muy pequeño.

Poco a poco la Madriguera se fue llenando de invitados, Percy con su familia, Bill con Dominique y Louis que acaban de llegar de Francia, Harry, Ron, Hermione y Ginny con sus respectivos hijos, George con su familia y el último en llegar fue Ted con cara de dormido por una reciente guardia.

Fred y James se sentaron juntos entre risas y con Remus en medio riendo sin parar.

-Tened cuidado—le advirtió Vic desde el otro extremo de la mesa—no le deis trozos grandes y tampoco chocolate

-Sí mamá—dijeron al unimismo Fred y James haciendo que Remus volviera a reírse.

La comida fue fabulosa, nadie dejo nada en el plato y todos felicitaron a las cocineras. Tras la comida pasaron a la sobremesa en el salón donde solo los más mayores tenían asiento. James decidió que era el momento de agregar al gran tapiz de los Weasley al pequeño Remus que sonrió cuando se vio entre sus dos padres en el gran tapiz. Molly no pudo contener la lágrimas al igual que Victorie.

Las copas de champan fueron de mano en mano incluso James y Fred consiguieron una justificando que eran muy mayores de edad en cambio, el resto que iban detrás de ellos se quedaron con un licor de manzana sin alcohol.

Rose amaba pasar un día como ese en familia, era divertido y entrañable. Su abuelo no paraba de hablar de chismes muggles como su última novedad que eran algo así como "tablets", su padre y el tío Harry reían como hacía mucho que no hacían y Rose notaba como su madre se achispaba con su segunda copa.

Hacia las doce de la noche, la abuela Molly se levantó y con un toque de varita hizo aparecer delante de cada invitado un paquete. Todos sabían lo que era pero aun así lo abrieron con ilusión y nada más sacar el jersey se lo colocaron encimas de sus ropas. A Rose ese año le había tocado un jersey blanco con leoncitos pequeños por todos lados. Le encantó.

Tras ese primer regalo vinieron todos los demás. Rose recibió un perfume de su tío Harry y su tía Ginny, su tío George y su tía Angelina le regalaron un set de maquillaje de Sortilegios, tío Percy un libro sobre las últimas novedades en quiddicht para brujas, tía Bill y tía Fleur un vestido de seda de Francia y por último sus padres le sonrieron y le tendieron un sobre.

Rose no se podía creer lo que estaba viendo, era un billete de avión para ir a Paris con Domique en verano.

-Os quiero de verdad, lo quiero muchísimo—Rose abrazo a sus padres con fuerza imaginándose como sería pasear por Paris.

Muy de madrugada llegaron todos a Grimplace. La mayoría bostezaba excepto Rose que seguía pensando en Paris, en ella y Dominique allí. No podía borrar la sonrisa de la cara.

Llegó a su habitación y se tiró en la cama todavía sonriendo. Lily le dio las buenas noches con una sonrisa y se metió en su cama. Rose era incapaz de dormir con tantas emociones. Miraba el techo rococó de la habitación imaginando como sería el de Paris pero un leve golpe la saco de sus pensamiento. La lechuza que tanto conocía se posaba en el borde de su ventana.

Abrió con cuidado de no hacer ruido y desato de la pata de la lechuza un paquete con una nota: "Feliz Navidad, espero que te guste. Estate preparada a la 1 de la madrugada el 28 de diciembre, es una sorpresa. Confía en mi Scopius Malfoy"

Abrió rápidamente el paquetito y se encontró con una cajita verde oscuro. El corazón le iba a mil por hora, y no pudo esperar más para abrirla, eran unos pendiente de planta con un brillantito en medio.

"Por Merlín, esto debe ser carísimo "pensó Rose "y yo solo le he enviado un set de quiddicht". Rose me mordió el labio pensando que eran preciosos y no resistió en probárselos. Le quedaban muy bien, eran muy elegantes. Pero mientras se miraba en el espejo se acordó de la nota.

¿Iba a venir a verla? ¿Iban a salir por la noche? ¿Solos? No pudo evitar la sonrisa pícara y el calor en sus mejillas. Obviamente no podía contarles nada a sus padres y eso le hacía sentirse fatal pero finalmente se convenció de que no se lo contaba por no hacerles sufrir.

A la mañana siguiente su primo Albus le guiño un ojo en el desayuno. Rose se sobresaltó como podía saberlo, instintivamente bajo la cabeza no quería que sus padres sospecharan nada.

Se pasó los tres día muerta de los nervios y el día 28 cuando se levantó no podía parar quieta. Consiguió ir con su padre al callejón Diagon donde pasaron varias horas en Sortilegios y después fueron a tomar un trozo de tarta de chocolate. Le encantaba pasar tiempo con su padre y notaba como a él también.

Se sentaron en una mesa de la cafetería alejada de la entrada. Ambos se llenaron la boca de chocolate y se rieron de sus podrías caras. Cuando Ron estaba pagando en la barra, la puerta de la cafería se volvió a abrir dejando entrar una brisa helada procedente del exterior.

El corazón de Rose se paró al verlo, Scorpius la miro sorprendido tampoco se la esperaba allí. Él también iba con su padre. Draco fulmino con la mirada a Ron quien no se quedó quieto y le devolvió la misma mirada.

-Weasley

-Malfoy

-Una cafetería demasiado cara para ti

-Y demasiado respetable para ti

No se dijeron nada más, ni quiera Rose y Scorp pudieron saludarse, sus padres los agarraron fuertemente. Rose tuvo que abandonar el café y Scorp sentarse en una mesa.

Odiaba esos momentos incomodos que vivía desde que tenía recuerdos. Recordaba la primera vez que coincidieron en un parque. Eran muy pequeños pero se acordaba como su madre la cogió en brazos y la sentó en el carro para que no se acercara al chico con el pelo rubio. Incluso se acordaba de las palabras de su padre "No es un niño bueno, no dejes que Hugo se acerque, él todavía no entiende" A Rose nunca le parecía que aquel niño rubio que agarraba de la mano su hermana fuese malo, pero le hizo caso a sus padres y nunca se acercaba a él.

Se sintió mal, el resto del día por aquella situación. Pero cuando su primo Albus le volvió a guiñar un ojo y le paso una nota los nervios volvieron a surgir: "ven a mi cuarto a la 1, estoy solo y será mejor que Lily no se despierte".

Rose no entendía nada, como sabía Albus todo aquello. Pero aun así le hizo caso, se arregló en silencio, se puso los pendientes que le habían regalado, el vestido de seda de Francia, el perfume y se maquillo un poco.

Cogió sus tacones en la mano para no hacer ruido, en la última carta le dijo que se trataba de una pequeña fiesta, así que sintió que era un buen momento para arreglarse y acertó pues Albus llevaba una túnica de gala que definitivamente confirmaba que también venía.

-Están a punto de llegar—Albus desprendía más nervios que ella y se repetía—no me van a pillar, no me van a pillar.

-Tranquilo Albus—Rose le agarró las manos—son será un par de hora ¿no?

Y tras decir aquello dos personas aparecieron entre la oscuridad. Scorpius montaban en su escoba y John a su lado llevaba detrás a Mary que se tapaba los ojos asustada, odiaba volar.

Scorpius le sonrió al verla. Albus abrió la ventana sin hacer ruido. Y le paso a Rose un grueso abrigo que había encontrado en el desván.

-Vas a pasar frio en la escoba—le recordó, no había pensado en eso así que rápidamente se colocó el abrigo

Albus salió con su propia escoba y Scorp le tendió la mano para que montara en la suya. La sonrisa se amplió cuando rodeo su cintura. No tenía miedo, había montado en escoba desde que tenía 3 años pero se sentía mejor así.

Salieron disparados sin decir ninguna palabra, alejándose de Grimplace a gran velocidad. Rose cerro los ojos pues la brisa le hacía llorar y no quería llegar horrible a la fiesta. En menos de media hora empezaron a descender y en pocos minutos se encontraban delante de una casita de campo muy mona.

-Es de John, bueno de sus padres—le dijo Scorp mientras se bajaban, se quedó mirándola unos segundos y añadió—estas guapísima.

Rose se sonrojo e iba a responderle cuando escucho a su amiga detrás.

-Que miedo, no pienso volver a montarme en esa cosa John—Mary tenía el pelo un poco revuelto y sobre todo la cara muy blanca.

-Mary—Rose fue corriendo y la abrazo—¿cómo no me has dicho nada?

-Por lo mismo que tú a mí—Mary sonrio—era un secreto ¿no?

Ambas rieron y se agarraron del brazo mientras seguían a John y Scorp que abrían la puerta.

Cuando traspasaron el umbral, la casa cambio, estaba todo oscuro y luces de colores alumbraban intermitentemente la sala. El confeti caía del techo, las copas se pasean entre los invitados y la música sonaba por encima de cualquier conversación.

Rose se fijó en que todos eran alumnos de Slytherin o exalumnos de la misma casa que acaban de salir de Hogwarts. Aun así intento pasárselo bien. Scorp desaparecía muy a menudo para saludar a amigos pero ambas siempre se quedaban juntas.

-¿Cómo has conseguido salir de tu casa?—le dijo al oído Rose a Mary

-Uff fue difícil, tuve que salir al jardín sin que me escucharan y allí me recogió John—le explico

Rose asintió y cuando vio dos copas, las cogió, le paso una Mary, bridaron y comenzaron a bailar. No supo en que momento Mary desapareció de su lado. Intento buscar a Albus pero lo vio demasiado entretenido con Bella así que siguió buscando entre los asistente a Scorp pero antes de encontrarlo Anne se acercó a ella.

-Feliz Navidad—le felicito tendiéndole una mano con un guante muy bonito, Rose también la felicito y la chica le indico con una sonrisa, rara en ella, donde estaba Scorp.

Lo encontró con un amigo en una de las múltiples barras que había de bebidas. Le toco el hombre y rápidamente se volvió.

-Me invitas y me dejas sola, eso no es de caballeros—le dijo al oído con una sonrisa.

-Lo siento—Scorp la cogió de la mano y la llevo a la zona de baile—hacía tiempo que no los veía y me retenían—se excusó.

Le encantaba bailar con Scorp, porque notaba que a él también le gustaban. Noto como la agarraba por la cintura en una canción un poco más lenta. La acerco hacia él y le hablo al oído.

-Me encantaría besarte ahora mismo

El corazón de Rose había perdido el ritmo normal.

-Pero solo somos amigos—Scorp suspiro en su oído haciendo que un escalofrió recorriera el cuerpo de ella—y los amigos no se besan—volvió a suspirarle pero esta vez añadió un beso en el cuello.

Y dos besos, y tres besos, pero al cuarto Rose se estremeció más y giro el cuello para mirarlo a la cara. Ambos se quedaron mirándose a los ojos, el primero en sonreír fue él, Rose meneo la cabeza incapaz de decir ninguna palabra coherente y se hecho sobre el hombro de él. Estuvieron así hasta que las canciones dejaron de ser lentas. Y Scorp la arrastró a una de las salitas donde había pocas personas.

Se sentaron en un sofá, ambos con una copa en la mano. Rose no pudo evitar coger una gragea de una cuenco enorme que había.

-Habéis preparado esto genial—se la metió una en la boca y saboreó el sabor a coco—no falta nada.

-La verdad es que sí—Scop cogió de una caja un cigarrillo y se lo encendió con rapidez.

-Fumar es malo, lo sabías, mi madre intenta prohibirlo pero al ser un producto muggle no puede

-Menos mal—rio Scorpius—a tu madre le encanta prohibir todo.

-Eso no es verdad—se quejó Rose.

-Queria prohibir el alcohol hasta los 23 años—le recordó Scorp

Rose no pudo replicarse y tuvo que reírse, su madre era un poco exagerada.

-Puedo probarlo—le pregunto tímidamente

-Es malo—le recordó Scorp echando el humo para el lado—además no es solo tabaco

-¿Cómo?—los ojos de Rose se abrieron como platos

-Tiene hierba, pero poco—se apresuró a decir.

Rose le quito con rapidez el "cigarro" de la mano—Scorp esto es droga y es malísimo

-Rose, es una fiesta—Scorp le puso cara de puchero y Rose no puedo contener la risa—eres como tu madre, una aburrida

Sabia como provocarla, y lo consiguió, Rose había visto fumar a James y a Martha, así que intentó imitarlo, aspiro y una corriente amarga le recorrió toda la faringe hacia sus pulmones que obviamente lo rechazó con una fuerte tos.

-Estás loca—Scorp le quito el "cigarro" y a lo apaga en una cenicero que había cerca—no puedes probar estas cosas, se te va a subir a la cabeza así que no te asustes.

De repente, todo le empezó a dar vueltas y vio a dos Scorp. Parpadeo varias veces hasta que volvió a ser uno y empezó a sentirse mejor.

-¿Estas bien?—le pregunto preocupado Scorp

-Sisi, mareada—consiguió responder

-Normal—Scorp cogió un trozo de tarta de calabaza y se lo paso—come

La verdad es que estaba muerta de hambre de repente así que devoró con rapidez el trozo mientras Scorp sonreía levemente.

Estaba eufóricamente feliz, agarro a Scorp y volvieron a bailar. Solo escuchaba la música y sentía la mano de Scorp que la sujetaba y le daba vueltas. Estaba feliz, feliz feliz.

-No vuelves a fumar en la vida—le susurro Scorp al oído.

-Bésame—no sabía porque le pedía eso, pero le daba igual, quería volver a sentir sus besos—bésame, bésame

-Rose, por favor—Scorp la aparto del resto y la llevo a una habitación donde estaban solos.

Había una cama enorme, un armario rococó, un tocador con un espejo inmenso. Rose se tiró en la cama en cruz riéndose.

-Me encanta esta fiesta—grito

-Shh—Scorp cerró la puerta tras de él y suspiro—es mejor que te sientes, tumbada te vas a marear más.

Rose consiguió sentarse a los pies de la cama y Scorp la acompañó al otro lado, le paso un brazo por lo hombros y la abrazo. Sabia como se sentía pues todavía se acordaba cuando él le dio por primera vez una calada a un porro y sabía que necesitaba tranquilidad.

Pero de repente Rose se volvió a tirar en la cama.

-Scorp quiero que te acuestes conmigo ahora—Rose lo miraba pícaramente mientras Scorp volvía a poner los ojos en blanco.

-Rose, no te acuestes, que te mareas más—intentaba no comentar nada de lo que decía, sabía que al día siguiente se iba a arrepentir.

-¿No te gusto?—Rose se incorporó y lo miro seriamente. Se levantó y se puso enfrente de él—¿No te pongo?

-Rose, por favor para—Scorp la cogió pero la chica fue más rápida y acabo encima de él a ahorcajadas.

-Estamos solos—Rose empezó a levantarse el vestido y quitarle lo botones de la camisa a él—quiero perder la virginidad contigo—le susurró al oído

-Rose, para de quitarme los botones—Scorp no entendía como tenía tanta fuerza de voluntad, el amor de su vida estaba encima de él desnúdanlo y desnudándose y él la paraba

-¿Por qué?—Rose se cruzó de brazos encima de él—si fuese Anne seguro que ya no tendría bragas

-No digas tonterías Rose, estas con el subidón y no quieres acostarte conmigo—Scorp intentaba no tocarle el muslo que estaba al descubierto pero cada vez estaba más tentado.

Rose cayó encima de él dejando apoyada su cabeza en el pecho del chico—si quiero, siempre he querido por eso no quería llegar a nada más con Mike, tú ibas a ser el primero y quiero que sigas siéndolo.

Scorp se quedó sin respiración, no se esperaba aquellas palabras, incluso intentaba decirse que las había dicho por estar colocada y borracha. No pudo evitar abrazarla. No dijo nada, porque no sabía si al día siguiente ella lo recordaría.

En ese abrazo, Scorp se dio cuenta que la música había dejado de sonar. Y de repente John entro tirando de Mary.

-Son ellos, el estúpido de Yaxley los aviso—la cara de John era de pánico—llévatela, van a preguntar por mí.

-¿Quiénes son ellos?—Mary lo miraba asustada

Scorp se levantó rápidamente y cogió a Mary y a Rose—que no se lleven a mi hermana, y dile a Albus que se vaya también.

John asintió y salió de la habitación rápidamente. No puso mirar a Mary ni darle un último beso.

-¿Quiénes SON?—repitió angustiada Mary—y que le pasa a Rose.

-Estoy bien—repitió la chica—se me está pasando el mareo.

Scorp se asomó al pasillo y vio a uno de ellos con sus máscaras. Respiro hondo.

-Darme las manos, voy a volar ¿vale?—las dos lo miraban, unas más asustada que la otra—lo aprendí en Durmstang, es como lo hacen los mortifagos, la sensación es extraña.

Y sin esperar, pues sentía como estaban registrando todo cogió a las manos de las chicas y una ráfaga blanca salió de la casa, todos los vieron, pero nadie sabía quiénes eran.

Scorp paro a unos metros de la casa de Mary.

-Corre—le dijo Scorp soltándola, Mary no supo porque le hacía caso pero corrió en menos de un minuto estaba dentro de su casa.

Scorp volvió a coger la mano de Rose quien parecía que cada vez estaba un poco mejor pero cuando quiso volver a volar, no pudo algo lo retenía contra el suelo.

-Scorpius Hiperion Malfoy—tres hombre los miraban desde unos metros—según el decreto 214 los menores no pueden hacer magia, se le ha avisado a sus padres, acompáñenos.

Hola lectores y lectoras ^^ aquí os traigo otro capítulo que espero que os guste :)

Se que os dejo con un intriga... pero prometo no ser mala y actualizar pronto para que sepáis que ocurre aunque que apostáis vosotros que ocurrirá?? jiji

Un beso enorme y mil gracias como siempre ^^