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24 años después... — capítulo 33

Aquella reuniones le irritaban y más con el calor del verano. El vestido era demasiado apretado, tanto que le impedía respirar. Se abanicaba con la servilleta de mesa sintiendo como su madre le recriminaba esa postura con la mirada. Con un leve carraspeo que solo sintió ella, dejo la servilleta en la mesa y continuo sonriendo.

-Yo también tengo calor pero pienso en una bañera llena de hielo para aguantar—le susurró Cissy al oído.

Su hermana pequeña la miraba con una sonrisa dulce, sus tirabuzones rubios caían sobre sus hombros, el corte de pelo le había sentado bien. Se sentaba recta, sonreía y soportaba el calor como todos los presentes.

Una risa estridente hizo que Bella se girara hacia el sonido. Puso los ojos en blanco y meneo la cabeza. Andrómeda como siempre haciéndose notar. A veces sentía que la odiaba, desde que nació le había robado todo el protagonismo que tenía y para colmo cuando creció todo el mundo no hacia otra cosa que decir cuánto se parecían.

Andrómeda reía animadamente con Adam Roseir, desde pequeños habían creado una gran amistad.

-Bella, por favor ve y dile a tu hermana que se comporte, está dando el espectáculo como siempre—Druella tenía un carácter muy fuerte, nunca daba muestras de cariño a sus hijas y le espantaba cuando alguna no seguía el protocolo.

Bella se levantó de mala gana y se dirigió hacia su hermana que continuaba riéndose escandalosamente. En cierto modo, no la odiaba sino más bien la envidiaba. Ella hacía lo que quería, lo que sentía en cada momento como Sirius. En ese instante vio como sus tíos, Orion y Walburga, entraban en el enorme jardín. Tras ellos Regulus los seguía. El corazón de Bella se aceleró al verlo y el calor aumento cuando sus miradas se cruzaron solo un segundo.

Tomo aire y dejando de lado cada sentimiento que emanaba de ella se acercó del todo a su hermana.

-Andro, mamá quiere que vayas a la mesa—dijo rápidamente dedicándole una sonrisa a Adams como saludo.

Andrómeda puso los ojos en blanco le hizo una señal a Adams y salió tras su hermana despreocupadamente.

-Nunca más vendrá Sirius—susurro antes de llegar a la mesa.

-Mientras sea un traidor no deberías ni mencionarlo, además sabes que la tita se toma fatal estuchar su nombre—le recordó Bella quien en el fondo echaba de menos la alegría de Sirius en estas reuniones tan aburridas.

-Bueno, y el tito se ha dado con la bebida desde entonces—rio Andro mientras se sentaba y ambas hermanas contemplaban como Orion Black cogía su segunda copa de vino.

La mesa de los Black se llenó de halagos de una familia a la otra. Las cuñadas no paraban de elogiar cada modelo de ropa o de las flores que decoraban la mesa, la vajilla de oro de duendes que habían elegido este año los Nott y miles de cosas que Bella fue dejando de oír. Podía sentir la mirada de Regulus clavada en ella.

Desde que ella había acabado Hogwarts, pocas veces tenían la oportunidad de verse, su madre se había encargado de mantenerla ocupada con eventos muy importantes para la familia. Y cada día sentía como la necesitaba más.

-Bueno debo darte la enhorabuena cuñado—se dirigió Walburga a su cuñado Cignus que no había parado de hablarle en susurros a su hermano—me emociono muchísimo cuando Orion me dijo lo del compromiso, ¿sabéis ya cuándo será?

-Todavía no es seguro—dijo bajando un poco la voz y con una sonrisa traviesa Druella—pero creemos que será a finales de agosto antes de que Andrómeda y Cissy se vayan a Hogwarts.

-Ohh y la boda entonces en Navidad o vais a esperar más tiempo—Walburga bajo el tono—ya sabéis que ahora todo está muy liado.

-Será en Navidad—dictamino Cignus antes de seguir hablando en susurros con su hermano.

-¿Navidad?—Bella se quedó paralizada, tan poco tiempo, solo llevaba 4 meses siendo mayor de edad, no estaba preparada para ser esposa de nadie, y menos de ese imbécil.

-A mí también me pareció muy pronto, pero es lo mejor—odiaba esa voz, de eso sí que estaba segura. Rodolphus estaba detrás de ella y la agarraba por los hombros—Buenas tardes, familia Black

Druella, Walburga,… todos se levantaron a saludarlo, estaban encantados con ese estúpido niñato. Lo había odiado desde el primer día que los vio en Hogwarts, demasiado chulo, demasiado prepotente, demasiado de todo lo malo.

Hasta Regulus se levantó y le dio la enhorabuena por el inminente compromiso, pero a Bella no la engañaba, estaba roto por dentro, destrozado para ser más exactos.

-Me concederás nuestro primer baile juntos—le susurro en el oído antes de marcharse, con ese aliento espeso y asqueroso.

Tendría que bailar con él no le quedaba otra, así que disculpándose con el resto de la mesa, se levantó y salió a la pista con él de la mano. Definitivamente le gustaba más como la llevaba Regulus que él. Además no se sentía cómoda con la mano del chico en su cintura, solo un chico le había tocado la cintura, y no él precisamente.

-Será la boda del año—dijo cortando el silencio que había entre ambos—sé que no hemos sido grandes amigos, pero estamos en el mismo bando—eso hizo que Bella lo mirara a los ojos—sabes, él te quiere, será a la primera boda que venga.

-¿Vendrá?—pregunto Bella con incredulidad, solo lo había visto dos veces.

-Por supuesto, confío en que no digas nada, ya sabes que no deben enterarse ciertas personas

-No soy tonta Rodolphus—Bella se tensó odiaba que la tomaran por una mujer tonta, no lo era.

-Lo sé, por eso me gustas—sin esperarlo, él la beso. Era el primer beso de ambos, y Bella lo único que sintió fue repulsión, se ahogaba. Consigo separarse de él pero sonriendo sabía que su madre y su tía la observaban atentamente.  

Llego a la mesa mareada, pero era experta en disimular y nadie en la mesa se dio cuenta de lo lejos estaba Bella de cada conversación. Rodolphus seguía allí haciéndose el simpático pero de repente rompió todo el ambiente con un comentario infortunito.

-Sera genial Andrómeda cuando todos vivíamos tan cerca, Lucius y yo somos muy bueno amigos—Bella miro directamente a su hermana, ella sabía de los planes de sus padres pero sabía que su hermana no.

-¿Cómo?—dijo Andrómeda sorprendida mirando a sus padres.

-Íbamos a esperar a que hicieses séptimo—empezó a decir su madre—pero bueno Rodolphus se ha adelantado.

-No me voy a casarme con Malfoy—Andrómeda los miraba seriamente con los labios apretados—no voy a casarme con alguien de quien no estoy enamorada.

-Andrómeda creo que no es momento de tus pataletas—le corrigió su padre

-Es igual que Sirius—dijo Orion tomándose de un trago la copa de vino.

-Orion te he dicho mil veces que no nombres a ese ser en mi presencia—le recordó su mujer con la cara tensa.

-¿Por qué?, se fue Walburga, deberías aceptarlo

-¿Cómo tú, no?, que no soportas que tu querido primogénito no este sentado a tu lado.

-CALLATE—grito su marido.

Orion dio un golpe en la mesa, haciendo que todos calláramos incluso Andrómeda guardo silencio unos segundos mirando su servilleta, pensativa.

-Me iré, como él, como me obligues—solo Bella podía ver como Andrómeda le daba a la mano a Cissy.

Ambas hermanas sabían del romance entre Lucuis y Cissy, se amaban desde que ella tenía 15 años y él la invito a Hogmeade.

-Cállate ya, Andrómeda, harás como Bella lo que nosotros te digamos—Druella miraba con fiereza a su hija y esta le devolvía la mirada apretando cada vez la mano de su hermana pequeña.

Bella se revolvió entre sus sabanas, sudaba como si ella misma hubiese estado ese día de extremo calor en la mansión de los Nott. Respiro pausadamente y se sentó en el borde la cama. Hacía mucho tiempo que no tenía sueños así. Por una parte le gustaba saber cómo había sido la vida de su tía e intentar comprenderla.

Se levantó y salió hacia el dormitorio de los chicos. Entro sigilosamente y se alegró de que su hermano estuviera dormido no quería una escenita de hermano sobreprotector. Llego a la cama de Albus y suavemente lo despertó.

Él se sorprendió pero al reconocerla, sonrió y se hizo a un lado.

-¿Pesadilla?—pregunto adormilado.

-Sí, veo los recuerdos de mi tía—sintió como él la acariciaba la espalda y le daba un beso en la cabeza.

-No te preocupes, intenta dormir.

Bella se acurrucó en su pecho y se sintió tranquila, no podía quitarse toda esa información pero estaba segura que lo que sentía su tía por Regulus era lo mismo que ella sentía por Albus.

Miraba al frente mordiéndose el labio. Era la primera clase que iban a pasar juntos y sin la soportable de Alessa. Ni Hugo ni ella habían vuelto hablar del tema, simplemente seguían con su rutina intentando hablar lo menos posible.

-Hola—Hugo se sentó a su lado sacando sus pergaminos y sus plumas.

-Hola—Lily no era capaz de mirarlo, seguía furiosa.

Ninguno dijo nada hasta que el profesor dio tiempo libre para hacer los ejercicios.

-Siento, no haberte dicho nada, pero tampoco tenía nada claro—Hugo se rascaba la cabeza con nerviosismo.

-¿Sois novios?—no entendía porque esa pregunta le hacia sentir una rabia interna enorme

-Bueno, más o menos tampoco lo sé—Hugo se echó sobre la mesa sonriendo—me gustaría que me ayudarás, es la primera vez que me pasa esto y siempre nos hemos ayudado.

-Yaa—Lily no pudo reprimir la sonrisa al ver a cara de tonto de su primo—las chicas dicen que no hay que pensar mucho, que todo surge—Lily se mordió el labio—¿os habéis besado?

-Si—Hugo se rio más—y mucho

Lily abrió la boca sorprendida—habéis llegado ya a ese punto

-Nonono, eso no—Hugo se rio tocándose de nuevo el pelo—no soy capaz.

-Hugo me alegra de que seas feliz—Lily intentaba aceptar aquella nueva situación pero su cara reflejaba toda su preocupación.

-Lily—Hugo le cogió las manos—tu siempre vas a ser mi prima favorita y mi chica favorita.

-¿Y Alessa?—pregunto enarcando una ceja.

-Mi novia o eso creo—ambos se volvieron a echar a reír

Lily no pudo reprimir el abrazo, no quería perder a Hugo nunca, aunque él tuviera novia, esposa e hijos y aquella charla le había confirmado que ella siempre sería importante en su vida.

John y Mary se besaban apasionadamente en su rinconcito de amor, era tarde, las estrellas y la luz de la luna se podían ver de la mejor manera desde la Torre de Astronomía. Llevaban viéndose a escondidas cerca de dos meses y eran esos ratitos juntos los que a ambos le daba vida.

-¿Me escribirás aunque sea una carta en estas vacaciones?—Mary paro para tomar aire.

-Claro, mi padre casi nunca está en casa—John le guiño un ojo mientras veía como la chica se abrochaba de nuevo la camisa, era a lo más lejos que habían llegado, a esa camisa.

-¿Qué miras?—le dijo riendo Mary

-Que tengo ganas de casarme ya contigo—John se abalanzó hacia el cuello de la chica provocándole un gran carcajada—¿de verdad tengo que esperar tanto?—le pregunto John poniendo un puchero.

-John, no empieces, sabes lo que pienso del tema

-No te va a pasar nada Mary—John la empezó a besar por el cuello haciendo que ella cerrara lo ojos—confía en mí--la mano de John bajo por el abdomen de la chica hasta llegar al límite de la falda pero la magia se rompió cuando traspaso esa línea.

-Confía tú en mí, nos casaremos y será la mejor noche de bodas—Mary le sonrió

No podía enfadarse, ni molestarse con esa sonrisa, la abrazo y se imaginó lo difícil que iba a ser aquello aunque sabía que merecía la pena, era Mary, su Mary.

Siento este retraso pero entre los exámenes y mi falta de inspiración :S han podido conmigo pero por fin pudo actualizar

Espero que os guste y que me dejéis vuestra opinión ;)

Muchos Besiitos ^^