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24 años después... — capítulo 38

Sintió como los rayos del sol le iluminaban la cara y una leve brisa le hizo buscar la manta, fue entonces cuando Rose tomo conciencia de todo. Scorpius estaba a su lado con el torso al descubierto, boca abajo y pegado a ella. Un brazo del chico rodeaba a la cintura de Rose.

No pudo evitar sonreír al recodar cada detalle de la noche que habían pasado. Había sido la mejor noche que había pasado en ese castillo desde que había entrado en él. Aunque técnicamente no la habían pasado dentro del castillo.

Sin moverse mucho consiguió taparse hasta los hombros, hacia frio a pesar de que estaba amaneciendo. Pero al sacar la mano no pudo evitar recorrer levemente con su dedo índice la espalda de él. Todavía tenía huellas de las manos de Rose. El color subió a sus mejillas al acordarse de cómo se había aferrado a esa espalda.

-Buenos días—la voz ronca de Scorp la saco de sus pensamientos y la mano volvió rápidamente dentro de la manta.

-Buenos días—apenas pudo pronunciar las palabras, la había pillado observándolo.

-Me gusta que me acaricies, ¿por qué has parado?—Scorp se incorporó un poco dejando ver ese torso que tanto le gustaba a Rose pero a la vez hacía que el calor en sus mejillas aumentará.

-Porque deberíamos irnos, tengo entrenamiento después del desayuno y ya debe ser tarde—no podía dejar de sonreír, ¿por qué se tenía que sentir así de tonta?

-Joder—Scorp se levantó del golpe al oír las palabra de la chica y empezó a vestirse rápido ante la mirada de vergüenza de Rose, prefería la oscuridad sin lugar a dudas.

-¿Qué pasa?

-Tenía entrenamiento antes del desayuno—le anuncio Scorp poniendo los pantalones—justa hace 1 hora que debería estar en el campo—añadió mirando su reloj y pasando las brazos por las mangas de la camisa.

-Vaya capitán que se olvida de los entrenamientos—bromeo Rose abrochándose el sujetador.

-Eres tú, que me distraes—Scorp le lanzo la falda y le guiño el ojo—vamos tengo 10 minutos para inventarme algo creíble—dijo recogiendo todo y metiéndola en la mochila que había llevado.

-¿Qué vas a decirles?—pregunto Rose recogiéndose el pelo en una cola

-Que me quede dormido, supongo que John me habrá salvado ya—respondió el chico poniendo los ojos en blanco y rebuscando en la mochila—ahh… toma—le tendió un frasco con un líquido rosa.

Rose se quedó quieta, hasta ese mismo instante no se había acordado de nada. ¿Cómo no había podido acortarse de ese detalle tan importante?

-¿Rose?—Scorp se acercó a ella—si no quieres la próxima vez pensamos otra cosa, pero no quería hablarlo anoche, no veía que fuese el momento, lo siento mucho—se disculpó con un leve beso

-Nono—Rose cogió la poción—es que ni me acordé, soy una irresponsable—Rose bajo la cabeza, seguía sin poder entenderse.

-Rose—Scorp le hizo levantar la mirada—no pasa nada, lo importante es que alguno se acordó—le dijo sonriendo y guiñándole un ojo—y no te martirices, seguro que ya no se te olvida nunca más.

La sensación de estar rodeada por sus brazos era la mejor del mundo, la calmaba tanto… Sí, había sido una despistada pero Scorp tenía razón después de esto ya no se le iba a olvidar nunca más.

-Gracias—le dijo cuando se separó de ella y Rose se tomó la poción—¿de dónde la sacaste?—sabía que era difícil de conseguir

-Anne—Scorp se echó la mochila al hombro y le tendió la mano para que lo siguiera

-¿Anne?—odiaba a Anne y más desde que Mary estaba sufriendo por ese tipa sin contar lo que había sufrido ella cuando la querida de Anne se pasaba el tiempo detrás de Scorp.

-Venga ya Rose—el frio de la mañana les rodeo cuando salieron a los jardines—no dirá nada, es mi amiga, me debía muchísimas.

A mitad del camino hacia el castillo, Scorpius se despido apasionadamente de Rose antes de correr hacia el campo de quiddich dejándola sin aire en los pulmones y sin palabras. Cuando pudo volver a pensar con claridad continuo el camino hacia la torre de Gryffindor tenía que cambiarse para el entrenamiento y pasarse por el comedor, estaba muerta de hambre.

Consiguió no toparse con nadie en la torre y solo fue en el comedor donde tuvo que luchar con Martha y Mary para comer algo y salir corriendo, no tenía tiempo de contarles nada, iba muy tarde. Pero al salir del comedor alguien la paro en seco

-Rose, ¿qué te paso anoche?—Mike la miraba con su perfecto uniforme azul de las águilas

-Mike—no sabía que decirle ni siquiera se había acordado de la guardia de anoche—me encontraba muy mal

-Lo supuse, le dijo al profesor Longbottom que te sentó mal la cena—Mike la miraba intensamente como intentando descifrarla—aunque no te vi en la cena

-Mike… tengo prisa—le sugirió enseñándole la escoba y el uniforme de quiddich—muchas gracias por lo de anoche, te debo una.

Rose no pudo ni andar dos paso cuando un brazo le rodeo los hombros. James la miraba con una sonrisa y el pelo revuelto. Genial, hoy tenían que ir los dos tarde. Había muchísimos días en el año y tenía que ser hoy.

-No me puedo creer que por primera vez vayas tarde al entrenamiento, la perfecta Rose Weasley—se burló James mientras ambos caminaban deprisa por los jardines hacia el campo.

-Cállate James—le replico Rose

-Uff y yo que pensaba que ibas de buen humor—James la miraba de reojo

-Pues no, odio ir tarde y lo sabes

-Pero si yo soy el capitán—James se encogió de hombros—con que llegues conmigo no te vas a perder nada

-Yaya—evitaba mirarlo a los ojos, sabía por algún motivo que si lo miraba sabría todo y tenía dos hipótesis o se reiría de ella o mataría a Scorpius

-Tienes un color diferente en la cara hoy, Rose

-Para James, de verdad que no estoy de humor

Consiguieron llegar a los vestuarios sin más conversión pero James notaba algo raro, conocía a su prima y sabía que algo le pasaba.

Justo cuando James iba a entrar en los vestuarios masculinos, las puertas de ellos se abrieron dejando salir a Scorp y John. Rose quiso salir corriendo pero sabía que eso la delataría, tenía la puerta de su vestuario a un metro solo tenía que actuar con naturalidad. Pero fue imposible cuando vio la sonrisilla de John el codazo de Scorp a su amigo y los ojos abiertos de James que observaba todo.

No supo de donde saco las fuerzas pero consiguió superar ese metro de distancia y meterse en esos vestuarios que la salvaron de todo.

Cuando Rose desapareció el silencio rodeo a los tres chicos. James seguía sosteniendo con una mano la puerta del vestuario. Pero solo necesito que la mirada del rubio y de él se cruzaran. En un segundo había soltado la escoba, la mochila y la puerta, sostenía su varita que apuntaba firmemente a la cabeza del rubio.

Scorp no tuvo tiempo de hacer nada, sus reflejos le fallaron por completo y John no entendía que pasaba.

-Cuidado con mi prima—le amenazo James sin apartar sus ojos de los grises de Scorp—como le hagas algo o la hayas obligado o la obligues a algo, me enterare y te juro que te hare que te arrepientas.

-No te preocupes Potter—James no necesito nada más, sabía que ese rubio, por mucho que a él no le gustara, estaba muy enamorado de su prima

Lejos del campo de quiddich, en la enorme biblioteca del castillo, Martha y Mary trabajaban juntas en Herbología. A ninguna se le daba bien, pero tenía que presentar ese trabajo.

-Hola chicas—Louis se sentó en frente de ellas con un libro entre las manos—este os servirá

-No tenías que haberte molestado Louis—Mary le dedico una sonrisa enorme

-Oh Louis, es genial el libro, ¿dónde lo encontraste?—Martha le dio una patada a su amiga por debajo de la mesa—por qué no vas con Mary y así traéis más.

Martha empujo rápidamente a su amiga mientras que Mary la reprobaba con la miraba. Sabia cuál era su intención y no le gustaba. Louis no tardo ni dos segundos en estar a su lado y ambos caminaron hasta la estantería 15.

-Es aquí, me encanta esta biblioteca, es mucho más grande que la de Beauxbatons—Louis bajo un poco el tono—nunca diré en público eso, me matarían mis profesores.

Mary rio por lo bajo mientras miraba por las repisas algún libro que le salvara el trabajo. Louis seguía a su lado pero le daba su espacio, eso era algo que le encantaba de Louis nunca la agobiaba y siempre era respetuoso con ella, no podía sacarle ninguna pega.

-He visto que tu primer adversario es el chico ese con cejas enorme de Drumstrange—comento Mary para romper el hielo

-Sí, espero que me vaya bien—Louis bromeo poniendo cara de susto algo que hizo reír a Mary, encima le hacia reír… definitivamente lo tenía todo.

-Eso seguro y no pienso perdérmelo, suspende las clases para que podamos ir

-Genial, seguro que me das suerte—Louis le sonrió y la miro con eso ojos azul intenso, le encantaba esos ojos—te quería hacer una pregunta, sé que queda una semana y que puedo acabar muy mal en los duelos pero si sigo en pie te gustaría que volviéramos a ir al baile juntos

Así, era Louis, natural y directo. Los nervios se reunieron en el estómago de Mary, tuvo que bajar los ojos, el azul intenso la estaba mareando, aunque según Rose eso era por el halo de Veelea que tenía Louis.

-Si sigues en pie me encantaría—tenía que ser feliz, tenía que olvidarse de John, él ni se atrevería a hablarle aquel día.

-Estupendo—le sonrisa de Louis creció aún más y ese halo acompaño a Mary hasta que ambos se separaron.

El entrenamiento fue muy duro y Rose sintió como James la observaba demasiado, a la media hora de entrenamiento supuso que ya sabía todo, no le quitaba el ojo de encima, la analizaba en cada movimiento que hacía.

Pero extrañamente, no la interrogo ni la espero a la salida, algo que alivio bastante a la chica, no quería hablar precisamente de ese tema con él.

A pesar de ello, no pudo librarse de contarles cada detalle a sus tres amigas. Martha y Mary la miraban embobada mientras que Vanessa le prestaba apoyo, había pasado por lo mismo.

-Y te sientes diferente—Mary la miraba intensamente—mi hermana Sarah me conto su noche de bodas, decía que a partir de ese momento siempre estaría conectada con su marido, que romántico

-Por favor Mary…--Martha la miraba con cara de asco—el sexo, es sexo no una conexión—puso los ojos en blanco.

-Pero tú qué sabes si no lo has hecho—Mary la miraba acusadoramente.

-Parad—Vanessa salvo la situación—cada una lo vive a su manera, me alegro por ti Rose, pero ten cabeza enn, si necesitas algo puedes pedírmelo.

-Gracias Van—Rose le dedicó una sonrisa tímida, Vanessa siempre era la más compresiva de las tres en esos asuntos.

Ni Scorp ni Rose pudieron volverse a ver a hasta la cena, en la que Scorp la acorraló antes de entrar haciendo que las amigas de ellas se rieran por lo bajo y Martha no parara de mirar hacia atrás.

-Ya se lo contaste—Scorp meneo la cabeza riéndose.

-Igual que tú a John

-Me aplaudió—le contesto riéndose

No pudo evitar acercarse a sus labios, los había echado de menos todo el día. Ambos se fundieron en un abrazo donde podían sentirse el uno al otro.

-Te quiero—le susurró Scorp en los labios, haciendo que todo el cuerpo de la chica se estremeciera. 

Holaa!! nuevo milagro de esta semana jajaja actualice!! jajaja espero que os guste muchísimo y me digáis que opináis ^^

El próximo serán los duelos y el gran partido que no sé, ¿qué apostáis, serpientes o leones? ajaj y de los duelos?? quien será el o la ganadora jiji

Bueno esto significa que el final esta cerca :( aunque todavía quedan varios capítulos.

La mala noticia es que tengo un parcial muy muy cerca y que intentare tener un capítulo para la semana que viene y otro para la otra pero no puedo prometer nada, lo siento muchísimo pero seguro que continuare aunque haga parón. (perdonarme  pliss)

Un beso enorme y mil gracias por seguir ahí.