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24 años después... — capítulo 37
La primavera estaba dejando espectaculares tarde de sol en los jardines de Hogwarts. Los alumnos disfrutaban de cada tiempo libre que tenían, solo los que podían pues el final de abril iba a traer demasiados acontecimientos. Debido a los duelos del 1 de mayo, el gran partido entre Gryffindor y Slytherin que se debatía cada año se había adelantado, haciendo que ambos equipos entrenaran más duramente.
A pesar de ello, aquella tarde de sábado, los jugadores de Slytherin se habían librado de su entrenamiento, Scorpius que era el nuevo capitán, no quería sobrecargar al equipo, prefería tener mentes liberadas de tensiones.
-Este año, vamos a ganar seguro—comento John mientras se sentaba en el césped—estoy seguro.
-Que optimista te veo—rio Scorpius
-En Drumstrang sí que jugamos de verdad al quiddicht—Luke, era el mayor aficionado al deporte mágico que Scorp había conocido—aquí tenéis demasiadas reglas.
-No, Luke, aquí dejan jugar a las mujeres—Darina sonreía de medio lado—ese dato hace que de verdad sea un verdadero deporte.
-Darina se ha vuelto una defensora de las mujeres—le susurro Marck a Scorpius—intenta que tengan mayores responsabilidades y derechos, pero solo ha conseguido que otro par de locas la siga.
-Darina, a nosotras no nos corresponde ese lugar—Irina se estiro erguida
-Claro, pero sí ir esta noche con "esa gente"—puntualizo la chica
-¿Cómo?—Scorp se incorporó de golpe no podía ser que a ellos también hubieran llegado.
-Shhh—mando callar John nervioso—nos van a escuchar
-Somos los elegidos—dijo sin apenas mover los labios Luke
-¿Elegidos? ¿Lo habéis elegido?—Scorp miraba a sus amigos sorprendido y viendo como los cuatro asentían—¿por qué?
-Porque es lo que esperan de nosotros—respondió sin borrar la sonrisa Irina—y tú deberías hacer lo mismo, me conto Joe, tu abandono.
-ESTAIS LOCOS—grito Scorp sin querer—aquí intentamos huir y vosotros elegís ese camino, no sabéis donde os habéis metido
No pudo aguantarlo más, se levantó de golpe y atrapando su mochila al vuelo se alejó de sus amigos dando grandes zancada. Odiaba a Irina desde el primer día que la vio, creía que la magia blanca era el nacimiento de todo y que de ella nacía la oscura y todas las demás, por ello, ella había elegido estudiar esa magia, por eso llevaba ese aspecto de no haber roto un plato pero nadie la había visto luchar. Era mucho peor que Darina, o que Mark y Luke, era terriblemente cruel, ningún chillido, llanto o suplica la paraba. Estaba seguro que había sido ella quien había convencido al resto, ansiaba poder desde siempre.
-Scorp, espera—Darina le toco el hombro y le hizo voltearse—tu no sigues en Drumstrang, no sabes las cosas que nos están hacían hacer.
Darina bajo la cabeza, detrás de esa armadura, no había nada, era incapaz de ser mala, solo sabía aparentarlo.
-Es todo una tapadera, nos entrenan mortifagos y además el ministerio lo aprueba—Darina trago saliva—están creando, con nosotros, un ejército.
Scorpius no sabía que decir, además sentía como los alumnos pasaban alrededor de ellos. La cogió de la mano y la llevo a un pasillo despejado.
-Hay otras opciones—escupió Scorp llevándose las manos a la cabeza
-¿Cuál?, esa Orden del Fénix, no tiene poder, se ha disuelto entre leyes y personas que se preocupan más de ellos que del resto—la chica bajo los ojos, contenía las lágrimas como le habían enseñado—preparan algo grande, por eso hemos venido—sin que Scorp se lo esperaba, la chica se abalanzo a su cuello—por favor Scorp ven esta noche, te aceptaran, olvidaran todo lo que has hecho
No pudo contener más las lágrimas, no quería recordarlo, incluso había intentado no venir. Sabía que cuando lo viera todo volvería a aflorar, seguía enamorada de él. Se acordaba de cada beso que se habían dado, incluso cuando él le dijo que seguía colado por esa Weasley, a ella le dio igual, si hubiera estado un año más,...
Scorp sintió como las lágrimas de Darina le mojaban la camisa, no pudo reprimir acariciarle el pelo. Había sido un gran apoyo el año que estuvo en ese infernal instituto. Quería decirle que había más opciones, que él podría protegerla porque sabía que todo saldría bien, que podría venir a Hogwarts. Pero se quedó callado, la conocía, sabía que había tomado una decisión.
Cerró los ojos aspirando y guardaron ese último recuerdo de ella, de su amistad cuando un inconfundible aroma a rosas le llego a su nariz.
Abrió los ojos de golpe y allí en frente de él, Rose analizaba con sus ojos la situación. Tenía los ojos entornados y se protegía con un libro el pecho. La redacción de Encantamientos, le había dicho en el desayuno que se pasaría la tarde haciéndola.
-Rose—Scorp se separó de inmediato de Darina
El corazón le iba demasiado rápido para poder procesar todo. No podía comportarse como una novia loca y celosa. Respiro hondo y dirigió sus ojos a los de su novio.
Darina se giró rápidamente, ni ninguna señal de lágrimas en los ojos, sonrió levemente a Scorp y los dejo solos. No quería ser la culpable de que una relación tan fuerte se rompiera por su debilidad, al menos siempre le quedaría la esperanza de seguir siendo su amiga.
-Estaba mal, Drumstrang es muy duro—no podía contarle lo que sabía, no podía decirle que Dumstrange había caído, convirtiéndose en una academia de mortifagos.
-Lo entiendo—Rose asintió levemente pero no pudo contener la pregunta necesitaba saberlo—tuvisteis algo ¿no? ¿es ella la chica…?
-Si—ahora era el corazón de Scorp el que se iba a salir del pecho, no quería una pelea con Rose, aquello era el pasado, ella también había estado con otro.
-Vale—Rose bajo la cabeza sentía como el calor subía a su mejillas—seguro que no llegasteis a más, prefiero saberlo Scorp…
-Mírame—Scorp se acercó a ella y la obligo a levantar la mirada—no me acosté con ella, porque solo puedo imaginarme haciendo el amor contigo
Odiaba y amaba cuando era así de sincero, definitivamente todo el calor invadió su cara. Sintió un escalofrío cuando él le rozo el antebrazo y un cosquillo cuando las yemas de los demás llego a su cuello.
-Ven conmigo ahora—le susurró al oído
-¿Ahora?—consiguió articular en un suspiro, cuando salió de la biblioteca ya el sol estaba desapareciendo, pronto seria la hora de la cena, y del toque de queda y esa noche tenia guardia de perfectos hasta las 12
-Te espero en la puerta derecha de los jardines dentro de 5 minutos—no la dejo contestar salió disparado recorriendo el pasillo.
Rose se mordió el labio, ¿qué podía hacer ahora?, todo lo que había pensado antes eran excusas. Encontró rápidamente un baño cerca. Entro y se echó agua en la cara, le ardía. Se miró en el espejo y no se reconoció. Cerró los ojos y suspiro, solo podía verlo a él. Los abrió de golpe y con una sonrisa enorme, y sin pensarlo más corrió hacia la puerta derecha de los jardines.
Sabía que vendría, lo había visto en sus ojos. Estaba nervioso, había sido un pretencioso pero por algún motivo había sentido que debía decir esas palabras y llevaba meses planeando eso, esperando a que fuera el momento adecuado.
Paso demasiado tiempo mirando al suelo pues cuando levanto la vista ella estaba en frente con una sonrisa nerviosa y con la respiración entrecortada, había venido corriendo.
-No me ha dado tiempo a decir que no hago la guardia hoy, espero que me cubran
Tenía la sonrisa más bonita que jamás había visto, lo supo desde el día en que se vieron en el andén, pero en ese mismo instante lo reafirmaba.
-Seguro—le tendió la mano y ella se aferró rápidamente. Salieron corriendo por los jardines.
Rose no sabía a donde la llevaba, tenía demasiado adrenalina en el cuerpo para procesar todo. Bajaron por ladera del sauce boxeador, bordearon el lago hasta llegar al embarcadero. Con un rápido movimiento de varita Scorp abrió la puerta.
Desde la reforma del castillo, el embarcadero era usado para pruebas de DCAO. Estaba todo lleno de equipos para trabajar, algunas mesas dispersas, taburetes,…
-Sé que no es muy romántico, pero espera a ver esto—Scorp corrió a la parte delantera y descorrió las cortinas abriendo las ventanas. Ante Rose aprecio las mejores vista que podría haberse imaginado. El lago reflejaba en sus aguas la luna creciente y al final se podía apreciar las pequeñas luces del pueblo a un lado y al otro la espesura del bosque. Era precioso
Cuando se giró, Scorp ya había preparado todo. Había extendido una esterilla, una manta, un par de cojines, un poco de comida y unas velas adornaban el suelo.
-¿Te gusta?—pregunto nervioso, quería que aquello saliera perfecto, pero no estaba seguro de como reaccionaria Rose
-Me encanta—sonrió disipando todas la dudas de Scorp
Ambos se sentaron sobre los cojines y tras cenar entre bromas se abrazaron mirando las hermosas vistas. Una brisa hizo que Rose tiritara, Scorp lo noto al instante y sacando otra manta se la puso por encima.
-Quieres que cierre la ventana—le pregunto el chico, estaba muerto de los nervios, se retorcía las manos y ordenaba todo con parsimonia
-No—Rose se acercó un poco más a él, había demasiado distancia entre ambos—quiero que me beses
No la hizo esperar ni un segundo. Los labios de ambos se entrelazaron formando uno solo. Rose entrelazo su mano en el cuello de Scorp y se atrevió a ser la que tomara hiciera para hacer avanzar la noche. Separo sus labios de los de él y los deslizo por su cuello, sentía cada jadeo del rubio, sabía exactamente donde más le gusta, justo debajo de la clavícula, habían practicado demasiados meses.
Scorp no pudo controlarse y paso sus manos por lo botones de la camisa de ella, hasta que esta salió de entre las mantas. Con un leve movimiento la tumbo debajo de él y con uno más rápido su camisa también salió de entre las mantas.
Las caricias fueron aumentando al contrario que la cantidad de ropa que fue disminuyendo entre ellas. Los besos de Scorp fueron recorriendo el cuerpo de Rose igual que las manos de ellas acariciaba cada rincón de piel de él.
-Te quiero—le dijo Scorp al oído en un susurro acalorado mientras se adentraba en su ropa interior.
Estaba tan relajada, pero ese gesto la tenso. Sabía que era el momento, pero no podía evitar esos nervios incontrolables. Se concentró en sus besos y dejándose llevar ella hizo lo mismo con la ropa interior de él.
-¿Quieres seguir? No quiero que estés nerviosa—Scorp paro un momento quería contemplarla y asegurarse de todo
-¿Tú no estás nervioso?—le contesto sonriendo y acercándose a su oído añadió—te quiero y no he estado más segura en mi vida.
-Vale—la cara de tonto enamorado de Scorp se multiplico por mil—si quieres que pare en algún momento, dímelo, Rose, prométemelo.
Ella asintió cerrando los ojos, sentía como la mano de Scorp bajaba y aquello le hacía temblar. Molestaba, pero era un dolor insignificante comparado con lo que estaba sintiendo. Iba tan lento, pendiente de ella, besándola mientras que Rose se entregaba enteramente a él.
Aquella noche nunca la olvidarían, y la luna creciente fue su símbolo a partir de ese momento. Sin duda ese noche sus almas se unieron en una sola, su conexión se expandió entre ambos sintiendo esa energía que crecía con su amor. Se amaban y nunca olvidarían eso.
Hola!!, SII, MILAGRO actualicé antes de la semana jajaja
Hoy os traigo un capítulo muy especial - no sé si os habrá gustado (me gustaría saber vuestra opinión jiji ) no quería que quedará soso pero tampoco demasiado explicito jajaja bueno a ver que opináis ustedes jaja
Para mi Rose y Scorpius son una de mis parejas favoritas y quería que me saliera bien esta parte jajaja aunque todavía quedan varias parejas
Espero actualizar una vez más esta semana que tengo tiempo :)
Muchas gracias por seguir ahí y muchisimo besos ^^