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24 años después... — capítulo 5

Rose seguía enfadada desde aquel día, se levantó de mala gana y sin darse cuenta se encontraba delante de sus tazón de cereales mirando de reojo a Scorp y Albus que se sentaba al final de la mesa y reían por lo bajo

"Seguro que están pensando como reírse un poco más de mi" pensó Rose y volvió a bufar asustando a la pobre Lily que no se lo esperaba.

-Deberías olvidarlo ya—le recomendó su prima—tampoco fue para tanto.

La mirada de Rose le dijo todo haciendo que la chica no volviera a emitir palabra. Rose no era de las que se resignará,le haría pagar a Scorpius lo que le había hecho, había dañado su orgullo Weasley y eso no se quedaría sin venganza.

Desde aquel "casi beso", Scorp no paraba de llamar su atención pero la chica lo ignoraba mientras no paraba de darle vueltas a la cabeza el por qué "casi se deja besar" o mejor dicho se dejó totalmente y hubiera disfrutado de lo lindo si él hubiera continuado.

Desde aquel momento no había parada de recordar todos los besos que se habían dado hace dos años, todo el noviazgo que vivió con él en Hogwarts y no paraba de preguntarse el por qué. Ella solo debía pensar en Mike, Mike, Mike,…

Ese era otro de los problemas de Rose, su actual novio no paraba de mandarle cartas, siempre le mandaba una cada día pero desde su encuentro había aumentado a dos por día y en la última que había recibido le pedía que si tenía la oportunidad lo llamará por teléfono.

¿Por qué Mike la quería controlar tanto? Eso le sonaba mal a Rose, pensó que tal vez era porque no confiaba en ella pero enseguida borro esa idea de la cabeza debía ser porque la echaba demasiado de menos.

El mes de Julio llego a su fin en la casa de los Black y con él los dos cumpleaños más esperados por las familia que habitaban la casa.

Aquel 30 de Julio Ginny no daba abasto, agradeció muchísimo quu Kreacher y Lisa la ayudaran con toda la comida y que los chicos adornaran la casa. Los primeros en llegar fueron Molly y Arthur, la primera no llego a quitarse su sombrero cuando ya se encontraba en la cocina al lado de su hija. Arthur por su parte se sentó con Hugo a escucharlo tocar el piano.

A las 8 de la tarde ya no se cabía en la casa. George se había encargado de lanzar miles de confites que al llegar al suelo volvían a subir para que siempre estuvieran en el aire. James y Fred habían hecho una pancarta de felicitaciones a Albus y Harry y las chicas habían elegido la música que sonaba.

A las 8.05 el timbre sonó por encima de la música. Ginny se levantó rápidamente sabía que era su marido con su familia. Respiro profundamente armándose de paciencia para lo que se le venía encima y con una enorme sonrisa abrió la puerta.

Un hombre enorme con pinta de armario sonreía y le echaba el brazo por encima a una mujer regordeta delante de ellos un chico delgado y con una gorra la miraba con asco y al lado de este una chica pelirroja se lanzó al cuello de Ginny

-Tía Ginny—Dalia Dursley la abrazaba con ternura, era la única de esa familia a la que Ginny le tenía cariño.

Dalia era todo lo contrario a los Dursley. Era una chica risueña y simpática aunque su madre la definía como hiperactiva y rara. Nació con unos remolinos de pelos rojos que hicieron que su padre y su abuelo refunfuñaran pero lo peor vino después cuando aquel pequeño bebe abrió los ojos y sus abuela Petunia se tuvo que sentar. Tenía los ojos verdes, un verde muy común en la familia pero poco apreciado en la familia que había nacido Dalia.

Harry al ver a la niña pensó que sería una bruja pero al ver que no aparecía en el libro de Hogwwarts sus ilusiones desaparecieron y con ellas la alegría de su padre por saber que su hija iba a ser normal. A pesar de ello, Dalia era especial, le encantaba leer y aprender cosas nuevas era una niña muy curiosa y sobre todo le gustaba todo lo raro. Cuando fue lo suficientemente mayor para entender y guardar secretos, Harry le contó todo sobre la magia y al contrario que su hermano que vomito ella saltó de alegría y pregunto que si ella también podía hacer magia como su prima.

Su prima… Lily y ella tenían la misma edad y desde bebes conectaron a la perfección. Dalia lloró muchísimo cuando se enteró que no iría a ese colegio de magia mientras su prima sí pero al contrario que Petunia en su época, no le cogió celos a su prima al contrario, se unió más a ella y a través de Lily vivía el mundo que tanto le fascinaba

Dudley dibujo una mueca que Ginny identifico como una sonrisa y su mujer le dio la mano de la forma más educada que pudo. Detrás de ellos apareció Harry junto a una Petunia muy envejecida pero con su cara de arrogancia impoluta. Su marido tenía la cara cansada pues no había parado desde que se había levantado y estar con los Dursley agotaba aún más.

Dalia fue la única que corrió por ese pasillo oscuro al contrario que su familia que se mantuvo atenta y expectante por si tenían que salir corriendo.

Harry le dio a Ginny un corto beso en sus labios y ambos siguieron a los Dursley.

Todos se quedaron expectantes al ver a la familia de Harry allí. Ellos se quedaron quietos cerca de la puerta menos Dalia que corrió a los brazos de su querida prima.

-No he parado de mirar el reloj—le dijo Lily—te has retraso demasiado.

Dalia le dio un gran beso a cambio del perdón y saco de la mochila que llevaba en la espalda varios botellines de Coca-cola. La bebida muggle que admiraba y le encanta a Lily.

-Es poco pero no me cabían más—se disculpó Dalia.

Lily no espero más y abrió una mientras que Dalia saluda al resto de sus primos.

-Ohh James estas altísimo Lily me lo contó en su última carta pero no esperaba que tanto—James revolvió el pelo de su primo haciendo que esta se riera—Dan también ha creído, a lo mejor te alcanza—añadió Dalia señalando a su hermano.

Dan estaba concentrado en su iphone y gruñía—papá aquí no hay cobertura y estaba hablando con Martin del partido de mañana.

Su padre le mando a callar, Dudley odiaba llamar la atención cuando estaba rodeado de magos.

-Dan, forma parte de la protección de la casa—le explico amablemente Harry—no funciona nada de vuestro mundo—Dan bufo y guardo su iphone en el bolsillo a la espera de que aquel cumpleaños terminará rápido—Tía será mejor que te siente aquí estarás más comida—aconsejo Harry a Petunia.

Vernon hacía dos años que había muerto de un infarto, sus coronarias estaban obstruidas y cuando los médicos llegaron no pudieron hacer nada por él. Petunia había sufrido muchísimo desde entonces pero también había cambiado muchísimo. Se mostraba amable con Harry y convenció a su hijo para que adelgazará y no sufriera todas las enfermedades de su padre.

El cumpleaños continuo como si nada, Dan se quitaba el confeti que saltaba su alrededor con la ayuda de su madre que también odiaba estar allí pues después de ello tenía que tomar varios días ansiolíticos por lo nervios, saber que todo eso era real era demasiado para su comprensión de mundo normal.

En cambio Dalia buscaba entre los invitados al cumpleañero, llevaba una caja en sus brazos que le había quitado a su padre de las manos. Al final lo encontrado sentado en la mesa.

-Primo—gritó dirigiéndose a él, Albus le sonrió y se levantó de la mesa—Feliz Cumpleaños—le dio un sonoro beso y le puso entre las manos el paquete—los he elegido yo—Albus abrió el paquete y se encontró con uos deportes verdes tierra muy bonitos—la dependienta me dijo que eran muy ligeros y mira pesan poco creo que te vendrán bien para ganar a James—termino diciéndole guiñándole  un ojo.

Albus se rio y le agradeció mucho el regalo fue entonces cuando se dio cuenta de cómo Bella, Alessa y Scorp miraban extrañados a Dalia.

-Uy, perdón, ella es Dalia Dursley—dijo Al presentando a su prima—es la hija del primo de mi padre.

Todos se quedaron muy sorprendidos y confusos a la vez algo que capto al instante Dalia.

-Soy muggle solo que sé muchas cosas de vosotros—aclaró con una sonrisa—Lily y yo hablamos mucho.

Lily por su parte había conseguido encontrar a Dalia y al ver a quienes estaba conociendo decido sacarla rápida de allí.

-Yo soy Alessa Krum—se presentó extendiendo su mano—soy bruja.

-Ohh encantada—dijo Dalia estrechando su mano.

Bella la miraba indecisa pero finalmente la saludo estrechando su mano y tras ella su hermano.

-Scorpius Malfoy—Scorp cogió la mano de la chica y dibujo una leve sonrisa de cortesía, no tenía nada en contra de los muggle pero era la primera vez que hablaba con uno.

-Ohh tenía muchísimas ganas de conocerte—dijo sin pensarlo Dalia

Scorp iba a preguntar extrañado porque cuando Lily lo interrumpió.

-Dalia por fin te encuentro—le dijo intentado disimular pero sin darse cuenta enredo todo más—Rose me ha dicho que quiere hablar contigo, ¿te acuerdas de Rose, no?

-Claro que sí—le respondió y con total sinceridad añadió—ya he conocido hasta  a Romeo—le confeso señalando a Scorp.

-¿Romeo?—Scorp miro extrañado a Albus en busca de respuestas.

-Shh—Lily bajo la voz haciendo que solo Dalia se enterara—él no sabe que tú lo sabes y Rose tampoco.

-Ups—Dalia se notaba apuradilla pero desgraciadamente Scorp ya no la iba a dejar.

-¿De qué me conoces?—preguntó directamente a la muggle.

-Bueno…--Dalia titubeo mientras miraba de reojo a Lily la cual se mordía el labio—se poco de tu historia con Rose es muy parecida a una novela muggle que se llama Romeo y Julieta.

Scorp frunció el ceño y bufo, acababan de compararlo con un muggle simplón y sobretodo porque esa chica tenía que saber de su existencia. Scorp decidió dar media vuelta y esfumarse entre los múltiples invitados.

-No te preocupes se le pasará—le dijo amablemente el primo con quien compartía ese color de ojos tan característico.

Lily arrastró a su prima hacia donde se encontraba Roxana y Rose para ver si así dejaba de meterse en líos pero cuando llego allí se fijó en el sobre que Rose tenía entre sus piernas y como la chica leía la tercera carta del día de Mike.

-Ohh conoces a Mike Vernte—Dalia le sonría pero Rose la miró sorprendida y la chica añadió—es mi vecino.

-Sí, es su novio—declaro Roxano con una sonrisa picarona—y es perfecto de Hogwarts.

-No me lo puedo creer—grito levemente con alegría Dalia—Mike es mago, que callado se lo tenía—todas se quedaron expectantes a que contara más—Mike es el gemelo de Martin el mejor amigo de Dan, cuando cambio de colegio su madre aseguro que era porque iba a un colegio de superdotados y que cabaría estudiando en Cambrige—Dalia se rio—ahora entiendo todo.

-No nos habías contado que tenía un hermano gemelo—le reprochó Roxana a Rose.

-Bueno, tampoco me ha hablado mucho de él—declaro Rose encogiéndose de hombros.

-Normal, se llevan muy mal—les explico Dalia—Martin no es tan inteligente ni especial como Mike pero Martin es muy popular.

-Es el mejor defensa—Dan había estado escuchando la conversación—y Mike un friki.

Scorp no andaba lejos y tras aquel comentario soltó una risa que Rose escuchó perfectamente.

-Para tu información es uno de los mejores alumnos de Hogwarts y dentro de poco formara parte importante del ministerio—le respondió Rose a Dan.

-Seguirá siendo un friki—le repitió—solo sabe de libros y nada de la vida—y con una sonrisa añadió—sabía que era otro raro como vosotros Martin me lo contó lo que no me creía es que de verdad tuviera novia—y miro a Rose de arriba abajo

-Dan, no hables así de Mike—le regaño su hermana—a mí me parece un chico muy educado, fuimos amigos cuando iba al colegio después se encerró mucho en sí mismo.

-Y un calculador y manipulador—añadió Dan—recuerdo cuando impidió que Martin se viniera con nosotros de vacaciones comiéndole la cabeza a su madre o cuando estaba en el colegio—meneo la cabeza—siempre quería ser el mejor aunque tuviera que pisotear a quien fuese—Dan puso cara de asco—no sé cómo será de maguito pero como persona es una mierda

Nadie quiso añadir nada más, Dalia se mordió las uñas, no podía rebatir esas cosas pues ella misma lo había visto romper trabajos de otros compañeros para ganar él los concursos de ciencias.

Todo aquello dejo pensativa a Rose y al levantar la aveza pudo ver como Scorp la miraba intimidantemente. Scorp cada vez estaba más seguro que ese Mike no era trigo limpio y aquella conversación se lo había confirmado.

Cuando llego el turno de Harry muchas personas se remolinaron en la mesa, la tarta era enorme y con unas enormes letras que brillaban y lo felicitaban. Tras soplar sus velas empezó el turno de regalos. Todos fueron muy bonitos pero algo se encogió dentro de él cuando vio como Dalia se acercaba a él con un álbum.

-Me ha costado muchísimo y espero que te guste tito—le deseo la chica—lo encontré todo en el sótano de la abuela, muchas cosas que creo que te encantaran.

Harry levantó la vista y vio como Petunia la miraba fijamente, notaba esa mirada de complicidad y sin pensarlo más abrió el álbum.

Una foto de dos hermanas sonrientes era la primera foto y sin sentirla Petunia se había puesto a su lado.

-Tenía 6 años y fuimos de acampada—le relataba—le encantaba la naturaleza al contrario que a mí, siempre fuimos muy distintas.

Harry paso la hoja y pudo contemplar muchas más fotos de su madre y su tía y de sus abuelos maternos. Hasta que llego a una con un tren escarlata de fondo.

-Lloré cuando la vi marchar—confeso Petunia.

La misma foto de las dos hermanas juntas con el tren escarlata se repetía continuamente durante todos los años que Lily Evans fue a Hogwarts.

-Mis padres me obligaban a ir y a echarme la foto con ella cada año—Petunia suspiró.

De repente en el último año las paginas se llenaron de foto. Su padre salía junto a su madre en aquella estación y en otro Sirius, Remus y Peter.

-Se volvieron locos haciéndose fotos—le explicó Petunia—a tu abuela le encanta James, siempre decía que lo importante era que un hombre te hiciera reír y tu padre nunca paraba de hacerla reír—le dijo señalando una foto en la que Lily miraba a James y se reía.

-Mira—dijo señalando una foto—mi madre siempre le tuvo un cariño especial a ese chico decía que lo tenían muy abandonado—Snape salía al lado de Lily y ambos muy serios se veía que se habían hecho esa foto por compromiso al fondo se veía como Lucius Malfoy junto a otros compañeros lo esperaban.

Siguieron pasando las páginas y la emoción iba llenando a Harry.

-Esa fue mi boda y la única foto que tengo con mi hermana—Petunia respiro hondo—me negué a que fuera mi dama de honor que tonta fui—y siguió describiendo—y allí la foto que ella me mando de su boda a la que por tonta tampoco fui.

Petunia pasó la página para llegar a la última donde una única foto ocupaba la página junto a una carta donde Harry distinguió la letra de su madre.

-Esta fue la carta que me envío—Petunia tenía la vista ida y añadió—que tonta fui.

Un bebe con los ojos cerrados lucia en la foto sin ninguna cicatriz en la frente y la carta decía:

"Querida Petunia:

¿Qué tal estáis? Espero que muy bien, hace poco me entere de que tu parto fue muy bien y que tu pequeño se encuentra lleno de salud, eso me alegro muchísimo, es por eso a que mi pequeño sobrino le envío un pequeño regalo, no te preocupes, lo compre en una tienda de Londres de bebes.

Yo te escribo para contarte que Harry se adelantó unos días y finalmente esta ya con nosotros, te envío una foto para que lo veas. Intente que abrirá los ojos, pero fue imposible es un dormilón pero te aseguro que tiene los ojos de mamá.

Sé que sigues enfadada pero desearía que pudiéramos arreglar todo, Petunia eres mi única hermana y desde que papá y mamá murieron mi única familia. Sé que Vernon y James no empezaron con buen pie pero James está dispuesto a disculparse si hace falta.

Ya rechazaste ser la madrina de Harry pero aun así te pido que si me pasará algo a mi o a James, cuidaras de Harry. Su padrino es Sirius Black, el mejor amigo de James. Él es de total confianza si nos pasara algo puedes acudir a él, te ayudará en todo además no debes preocuparte por el dinero tanto él como nosotros tenemos suficiente pero lo último que quería seria ver a Harry solo por lo que sí a James, a Sirius y a mí nos pasará algo te pediría que te hicieras cargo de él.

Por favor Petunia hagamos las paces y déjame conocer a tu pequeño, seguro que ambos primos se llevarían muy bien.

Espero tu respuesta

Te quiere muchísimo Lily."

Una lágrima se resbala por la mejilla de Harry. Su madre… como le hubiese gustado pasar más tiempo con ella pero desde siempre lo estuvo protegiendo.

-Solo le contesto que me haría cargo de ti pero que eso no pasaría porque ella siempre estaría que era una exagerada con eso de los peligros—Petunia suspiró—me siguió escribiendo cartas las cuales ya no respondí directamente las tiré—Petunia contenía las lágrimas—me arrepiento tanto porque no la volví a ver—aguanto el llanto y continuo hablando—cuando llegaste me acorde la carta y te tuve que acoger sin remedio convenciendo a Vernon de que encontraríamos a ese Sirius Black pero antes de empezar la búsqueda la cara de ese hombre salió en las noticias dejando claro que era un asesino muy peligroso fue entonces cuando acepte que tendrías que quedarte con nosotros.

-Gracias tía—le dijo Harry secándose las lágrimas—y a ti Dalia, me ha encantado—y sonriendo añadió—bueno creo que a partir de ahora te llamaré madrina, así lo quería mi madre—bromeo.

Definitivamente fue un cumpleaños muy emotivo que dejo a Harry muy tocado emocionalmente. Se fue a la cama temprano escuchando como los chicos todavía se peleaban en el baño de abajo.

Cuando entro en la habitación vio como Ginny ya se encontraba dentro y miraba el álbum.

-Sale hasta Alice, la madre de Neville—le anunció—era amiga de tú madre.

Harry miro la foto y sonrió—le hare una copia a Neville, le gustará tenerla.

Ginny asintió y cerró el álbum y se acomodó de lado para dormir. Harry la miró y se acordó de lo que Petunia le había dicho: "lo importante era que un hombre te hiciera reír". Él hacía mucho que no hacía reír a Ginny e incluso pensaba que ya no le hacía feliz.

Se metió en la cama y la abrazó rodeando su espalda—siento no hacerte feliz Ginny.

Ella se volvió para mirarlo a los ojos—sí me haces feliz tonto—le sonrió

Ambos se unieron en un beso que fue pasando cada vez a más pasional hasta que Harry cogió su varita y moviéndola suavemente hecho el pestillo. Ya era hora que ambos tuvieron tiempo para ellos.

Una planta más abajo Bella miraba su pulsera y agarraba fuertemente una caja en su mano, no sabía si había acertado y la verdad pensaba que no, que aquella pulsera de cuero hecha por ella era una porquería comparada con la suya de plata.

Albus subía por la escalera con un vaso con agua, le dolía la barriga de tanto dulce y el agua con unas gotas de esencia de melisa le vendría bien.

Se asustó al encontrarse a Bella sentada en el último escalón pero se alegró de que no llevará aquel camisón de encaje.

-Hola—le saludo mientras Albus se sentaba a su lado—Toma—le dijo deprisa y mirando sus rodillas, estaba muerta de vergüenza y segura de que se reiría.

Albus desenvolvió lentamente y abrió la caja que ocultaba una hermosa pulsera de cuero oscuro en la que se podía leer Bella. Le encantó, le gustaba que llevará su nombre y sobretodo que lo hubiera hecho ella porque se veía que estaba hecha a mano.

-Es preciosa Bella—le dijo mientras se la ponía—¿la has hecho tú, no?

La chica asintió tímidamente sin dejar de mirar sus rodillas.

-En Dumstrang nos enseñan a hacer cosas así, además de coser y cocinar—le explicó—pero me salió fatal—suspiro—siempre se me dio mal "Sección Femenina".

-Pero que dices esta genial—le corrigió Albus—además lo que más me gusta es que lo hayas hecho tú.

Por fin Bella fue capaz de levantar la cabeza y mirarlo a los ojos. El corazón le latía muy deprisa, estaba nerviosa por la segunda parte de su regalo pero tomo aire y con ello valor.

-Bueno…--titubeo—tengo también otra cosa—le dijo mientras se acercaba un poco a él.

Albus se quedó paralizado al sentirla tan cerca pero a la vez se sentía cómodo. La cara de Bella estaba cada vez más cerca y con ella sus labios. Ambos se miraron por última vez antes de cerrar los ojos a la vez y deseándolo sus labios de hicieron en uno solo.

Albus al sentirla le paso la mano por la cintura y ella al verse correspondida puso su mano sobre su cuello acariciándoselo. Sus labios se movían como si se conocieran de siempre, como si hubieran nacido el uno para el otro. Bella entrevió su boca para que el beso pasara a un nivel superior pero una voz los hizo separarse.

-Hummm—Alessa se sentía fatal por interrumpirlos pero Bella le había encargado vigilar a su hermano y esté ya había escrito la carta sus padres y se dirigía a su habitación—Scorp ya viene—anunció.

Fue como un resorte aquella frase hizo que Albus se levantará de golpe y empezará a hiperventilar.

-Nos vemos mañana—le dijo con una sonrisa Bella mientras Alessa la cogía por la muñeca y la arrastraba a la habitación.

Aquella noche Albus no pudo dormir, acababa de vivir su primer beso, y había sido con Bella. Suspiro y se miró la pulsera,… su Bella. No sabía lo que ocurriría mañana pero en ese momento se sentía extremadamente feliz.

Hola chicos y chicas :) ¿Qué tal os ha parecido el capítulo? ¿Os gusta Dalia? ¿y el final que os aparecido? jiji

Espero todas vuestras opiniones, me encantan.

Espero el domingo volver a actualizar ^^

Un beso enorme (: