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Leyendo la vida del chico de la cicatriz del rayo — capítulo 13

Todo el texto en negrita y los personajes pertenecen a J. K. Rowling Leyendo la vida del chico de la cicatriz del rayo

El duelo a medianoche

- Perfecto. Accio libro - dijo George sacando su varita y, antes de que alguien pudiese reaccionar para evitar el desastre que iba a suceder seguro con eso en manos de los gemelos, el libro salió volando justo hasta entrar dentro del alcance del pelirrojo.

- Ahora nos toca a nosotros - dijo Fred dejando claro que pensaba leer él el siguiente capítulo.

- Espera - interrumpió Ron levantando la mano para frenarles y haciendo una estupenda impresión de un pez boqueando -. ¿Vosotros queréis leer un libro? ¿Vosotros?

- Cierra el pico, Ronnie - soltaron los dos a la vez ignorando las risas. No veías todos los días a los infames gemelos Weasley ofreciéndose voluntarios para leer un libro después de todo.

El duelo a medianoche - leyó George antes de levantar la vista sonriendo -. ¿El pequeño Harry se metió tan pronto en un duelo?

¿Quién iba a decir que iba a empezar tan pronto a meterse en problemas? - dijo Fred mirando al chico con una sonrisa traviesa.

Ya sabía yo que su espíritu merodeador tenía que estar en algún lado aunque no le gustasen no el quidditch ni las bromas - dijo Sirius con una enorme sonrisa.

Sirius, no le animes a que se meta en duelos tan pronto - le regañó Remus -. Aún no han aprendido ningún hechizo de defensa o de ataque. Nada.

¿Y contra quién fue? - preguntó Ginny.

Lo veréis si dejáis que George siga leyendo - respondió Harry con una sonrisa.

Harry nunca había creído que pudiera existir un chico al que detestara más que a Dudley, pero eso era antes de haber conocido a Draco Malfoy.

¡¿Qué?! - se sorprendió Malfoy antes de apretar los dientes molesto -. ¿Cómo te atreves a compararme con el gordo de tu primo, Potter? - le habría encantado llamarle algo más insultante, pero no creía que se lo dejasen pasar sin lavarle la boca con jabón por mucho que odiasen a ese muggle.

Bueno, los dos sois rubios - empezó Fred solo para molestarle.

Los dos sois los príncipes de la casa, siendo hijos únicos y totalmente mimados - siguió George.

Los dos os creéis que estáis por encima de todo el mundo - añadió Hermione.

Y los dos odiáis a Harry más que a ninguna otra persona - terminó Ron sofocando las risas al ver cómo el Slytherin se iba sonrojando cada vez más. De rabia o de vergüenza, eso no lo sabía.

¿Ves? Sí que tenía razones para compararos, Malfoy - señaló Harry riéndose.

Cierra el pico, Potter. Yo no soy para nada como él.

Lo que tú digas, Malfoy, cualquier cosa que te deje dormir tranquilo.

Sin embargo, los de primer año de Gryffindor sólo compartían con los de Slytherin la clase de Pociones, así que no tenía que encontrarse mucho con él. O, al menos, así era hasta que apareció una noticia en la sala común de Gryffindor; que los hizo protestar a todos. Las lecciones de vuelo comenzarían el jueves... y Gryffindor y Slytherin aprenderí****an juntos.

Y ahí tenemos otra clase peligrosa con los peores rivales compartiéndola - dijo Luna -. Dos grupos de niños de primero que se odian, un puñado de escobas que no están en las mejores condiciones y tan solo una adulta con capacidad de corregir algo si las cosas salen mal. No es la mejor combinación para la primera clase de vuelo.

Bueno, son solo de primero. No es como si pudiesen hacer trucos muy arriesgados con una escoba, ¿no? - dijo Bill dubitativo.

Los que habían estado presentes en la primera clase de Harry tuvieron de pronto unas irreprimibles ganas de mirar al sonrojado chico. Seguro que nadie hacía algo peligroso.

Puede. Sin embargo, eso también significa que tienen poco control sobre sus escobas. ¿Sabéis?, a veces parece que no se intenta resolver la rivalidad entre Gryffindor y Slytherin. Entre esto y la clase de Pociones que también comparten, alguno pensaría que tratan de animar a que se sigan odiando - dijo Luna con el ceño ligeramente fruncido, lo que le daba una apariencia extraña porque no había perdido su mirada soñadora.

Señorita Lovegood, le aseguro que esa no es la intención del profesorado de este colegio - intervino Dumbledore con la voz tensa y sin que le brillasen los ojos -. Solo buscamos lo mejor para nuestros alumnos en todo momento.

Oh, no lo dudo, profesor - respondió ella alegre -. Es solo que a veces sería más fácil escuchar a los que están sufriendo el problema directamente.

Tal vez, señorita Lovegood, pero estoy convencido de que estos libros ayudarán con eso - dijo el director cortante, indicando que no iba a permitir más críticas sobre eso.

—Perfecto**—dijo en tono sombrío Harry—****. Justo lo que siempre he deseado. Hacer el ridículo sobre una escoba delante de Malfoy.**

Todos los alumnos resoplaron divertidos. Pensar que Harry Potter podía hacer el ridículo sobre una escoba era tan estúpido como decir que Filch adoraba a los estudiantes.

No vas a hacer el ridículo - dijo Ron sacudiendo la cabeza. Su mejor amigo tenía muy poca fe en sí mismo.

Exacto. Eres el hijo de James y, por muy poco que te guste el quidditch - dijo Sirius con una ligera mueca -, los genes de Cornamenta no van a permitir que no sepas controlar una escoba.

Harry se sonrojó ligeramente con una enorme sonrisa intentando abrirse paso en su rostro. Le encantaba que le dijesen que se parecía a sus padres, les hacía parecer más cercanos.

Deseaba aprender a volar más que ninguna otra cosa.

Si deseabas tanto aprender a volar, ¿por qué dices que no te gusta el quidditch? - preguntó Sirius confundido y con una pizca de esperanza. ¿Podría ser que aún pudiesen conseguir que le gustase el quidditch?

Los alumnos contuvieron la respiración, pensando que ya se había descubierto la broma y que ya se les había acabado la diversión. No obstante, no habían contado con la habilidad de Harry de pensar en el momento, algo en lo que había mejorado muchísimo ese año.

Porque el quidditch no es lo mío - respondió simplemente con una cara perfectamente seria -. Sí es cierto que tenía muchísimas ganas de aprender a volar, pero luego me di cuenta de que el deporte en sí tampoco era tan especial.

Todos soltaron un suspiro de alivio mirándole maravillados. ¿Cómo demonios era capaz de mentir así, como si no fuese nada del otro mundo? Si ellos no estuviesen metidos en la broma y supiesen que no era verdad, probablemente se lo hubiesen creído.

Los dos merodeadores se lo habían creído sin ninguna duda. Hicieron una mueca como si les hubiesen golpeado, por lo que no se fijaron en las expresiones del resto.

Ah. Qué... bien,... ¿no? - dijo Sirius intentando sonreír.

—No sabes aún si vas a hacer un papelón**—dijo razonablemente Ron—. De todos modos, sé****que Malfoy siempre habla de lo bueno que es en quidditch, pero seguro que es pura palabrería.**

Lo es - asintieron muchos, excepto los Slytherin.

E incluso ellos tenían que reconocer que Malfoy no tenía nada que hacer contra Harry. Tan solo el rubio apretaba los dientes furioso, buscando desesperadamente algo para devolverle el golpe a Potter, pero sabía tan bien como cualquiera que no podía discutírselo.

La verdad es que Malfoy hablaba mucho sobre volar. Se quejaba en voz alta porque los de primer año nunca estaban en los equipos de quidditch

Todos, sin excepción, estuvieron a punto de echarse a reír. Nunca estaban en los equipos de quidditch, a no ser que fuesen Harry Potter, el niño que parecía vivir para romper todas las reglas y expectativas de todo el mundo.

Harry se sonrojó y agachó la cabeza mientras esquivaba el codazo que Hermione le había mandado a las costillas divertida.

Me acuerdo de nuestro primer año. Cornamenta y yo todo el año intentado que Minnie nos metiese en el equipo - se quejó Sirius.

¿Y funcionó? - preguntó Harry pensando entusiasmado que a lo mejor tenía otra cosa en común con su padre.

No. Solo los castigó por coger prestadas un par de escobas del colegio para demostrarle que podían formar parte del equipo perfectamente - Remus sacudió la cabeza divertido al recordar las locuras de sus mejores amigos en el colegio.

Dijo que no éramos malos en quidditch, pero que tendríamos que esperar hasta segundo para presentarnos a las pruebas - se lamentó el animago.

McGonagall se sonrojó un poco ante la mirada incrédula que le dirigía a Harry, pero no lamentaba su decisión. Ella había visto que Harry había subido a la escoba para defender a un compañero, mientras que James y Sirius lo habían hecho para presumir así que, desde su punto de vista, Harry merecía más un premio que un castigo a pesar de haber roto las normas. Además, Harry tenía mucho más talento como buscador que su padre, aunque él tampoco había sido nada malo, y no iba a permitir que se desperdiciase ese talento.

y contaba largas y jactanciosas historias, que siempre acababan con él escapando de helicó****pteros pilotados por muggles.

¿Pero es que Malfoy sabe lo que es un helicóptero? - preguntó Tonks alzando una ceja incrédula -. A mí más bien me parece que oyó en algún sitio sobre ellos, pero apostaría mi varita a que no ha visto ninguno.

Por no decir que es imposible que eso ocurriese de verdad - señaló Bill -. Habría mostrado a los muggles que existe nuestro mundo y es imposible que una cosa así no salga en los periódicos.

Además de que tendría que haberse acercado a una zona llena de muggles con su escoba y su padre jamás se lo habría permitido - añadió Remus sacudiendo la cabeza. Si el chico iba a mentir, podría elegir mentiras menos obvias.

Malfoy se sonrojó hasta las orejas. Quizás, y solo quizás, era cierto que no sabía lo que era un helicóptero. De todas formas no podía ser tan impresionante, ¿no? Solo era un cacharro construido por muggles.

Pero no era el único: por la forma de hablar de Seamus Finnigan, parecía que había pasado toda la infancia volando por el campo con su escoba.

Seamus hinchó el pecho y miró a su alrededor orgulloso de sí mismo, pero nadie le prestó atención. No era nada nuevo que un niño que había crecido rodeado de magia montase en escoba desde pequeño.

Hasta Ron pod****ía contar a quien quisiera oírlo que una vez casi había chocado contra un planeador con la vieja escoba de Charles.

¡Ronald Weasley! - rugió Molly girándose hacia su hijo hecha un basilisco -, ¡¿cómo se te ocurre coger la escoba de tu hermano sin permiso?! ¡Podrías haberte hecho daño! ¡Te podrían haber visto!

No me vio nadie, mamá - musitó Ron con los ojos llenos de pánico -. Y fue hace mucho tiempo así que ya no importa...

¿Que ya no importa? ¡Yo decidiré si importa o no, jovencito! ¡Y tú y yo vamos a tener una larga charla sobre las reglas a la hora de volar cerca de poblaciones muggles!

Pero, mamá... - protestó Ron. Era totalmente injusto. ¡Había pasado cuando tenía siete años, por Merlín!

¡Nada de peros!

Ron refunfuñó malhumorado y se cruzó de brazos con el ceño fruncido.

Todos los que procedían de familias de magos hablaban constantemente de quidditch. Ron ya había tenido una gran discusión con Dean Thomas, que compartía el dormitorio con ellos, sobre fútbol.

¿Fútbol? - repitió el señor Weasley con una enorme sonrisa.

Es un deporte muggle, señor Weasley - explicó Hermione antes de fruncir un poco el ceño -. Nunca me ha interesado demasiado el fútbol así que sólo sé lo básico.

Yo igual. Mis tíos jamás me han dejado jugar al fútbol. Solo sé algunas cosas - dijo Harry encogiéndose de hombros -. El experto en fútbol aquí es Dean. Él es el que sigue todos los partidos del West Ham. A lo mejor después te lo puede explicar él.

A Dean se le iluminó la cara y asintió tan rápidamente que su cabeza era solo un borrón, entusiasmado ante la posibilidad de poder hablar con alguien sobre su deporte muggle favorito. Ya nadie quería oír hablar de él después de dos años.

Ron no podía ver quétenía de excitante un juego con una sola pelota, donde nadie podía volar. Harry había descubierto a Ron tratando de animar un cartel de Dean en que aparecía el equipo de fútbol de West Ham, para hacer que los jugadores se movieran.

¡¿Qué?! - exclamó Dean saliendo de sus pensamientos sobre qué enseñarle primero al señor Weasley -. ¿Fuiste tú quien hechizaste mi póster? ¡Estuvo de color naranja una semana! - la cara culpable del pelirrojo era respuesta suficiente -. No vuelvas a acercarte a mi póster - siseó fulminándole con la mirada.

¡Solo es un póster! ¡Y encima de fútbol, que no tiene nada que hacer contra el quidditch! - protestó Ron indignado.

¡Son distintos! - replicó Dean -. ¡Eso no significa que el quidditch sea mejor que el fútbol!

Los chicos que compartían habitación con este par pusieron los ojos en blanco como si esto fuese algo que veían todos los días. Y así era, porque todas las semanas Ron intentaba convencer a Dean de que el quidditch era mucho mejor o intentaba quitar el póster de la pared.

Sigue, George, no les hagas caso - suspiró Harry ignorando la discusión que, para alivio de todos, se terminó en cuanto George empezó a leer de nuevo.

Neville no había tenido una escoba en toda su vida, porque su abuela no se lo permitía. Harry pensó que ella había actuado correctamente, dado que Neville se las ingeniaba para tener un número extraordinario de accidentes, incluso con los dos pies en tierra.

Lo siento, Neville, es que... - se disculpó Harry horrorizado. ¿Cómo podía haber pensado eso de su compañero? No era como si pudiese controlar sus pensamientos privados, pero aún así.

¿Es que es cierto? - terminó Neville por él -. Lo sé. No tenía muchas ganas de volar de todas formas porque tenía la sensación de que pasaría lo que pasó en la primera clase de vuelo que tuvimos. Así que es cierto y no tienes por qué disculparte.

Harry le lanzó una sonrisa agradecida. No quería que se enfadase con él por algo que había pensado hacía casi dos años.

Hermione Granger estaba casi tan nerviosa como Neville con el tema del vuelo. Eso era algo que no se podía aprender de memoria en los libros, aunque lo habí****a intentado.

¡¿Qué?! - exclamaron todos los fanáticos del quidditch y de volar a la vez.

¿De verdad lo intentaste? - preguntaron los gemelos Weasley como si hubiese que ingresarla en San Mungo.

¡Claro que no se puede aprender a volar con un libro! - dijo Sirius horrorizado -. Solo se puede practicando hasta que es tan fácil como caminar.

Exacto. Solo se puede llegar a ser bueno en quidditch con práctica y un libro no te la va a dar - añadió Charlie sacudiendo la cabeza.

También se puede ser un prodigio en quidditch y que te salga natural lo de volar - dijo Oliver pensando con orgullo en su buscador.

Sí, dicen que hay gente para la que es instintivo lo de estar sobre una escoba, pero no sé si creérmelo. A lo mejor ya habían montado antes en escoba y solo es una farsa - dudó Charlie.

Los que habían estado en la primera clase de vuelo de Harry escondieron una sonrisa divertida. Sí que existía gente con esa suerte y se iban a llevar todos una enorme sorpresa cuando lo leyesen.

En el desayuno del jueves, aburrió a todos con estúpidas notas sobre el vuelo que había encontrado en un libro de la biblioteca, llamadoQuidditch a través de los tiempos**.**

Hermione puso una mueca ofendida. ¡Sus notas no eran estúpidas por muy estúpido que fuese el tema!

Ese libro es probablemente el único decente que han escrito desde hace mucho tiempo, pero no me puedo creer que tomases notas sobre él

  • dijo Sirius con los ojos como platos -. ¡Eso simplemente no se hace! ¡Es quidditch, no un examen de Transformaciones!

Era una clase más, Sirius - se defendió Hermione ruborizada.

¡Pero es quidditch!

No, era volar, que no tiene por qué incluir quidditch así que sí que podía haber algo útil para ello en un libro - intentó razonar Hermione tan roja como antes.

Pero...

Déjala, Sirius - le cortó Tonks -. No todo el mundo lleva volando sobre una escoba toda su vida y ella confiaba en los libros para encontrar algo que la ayudase. Punto final.

Sirius bufó incrédulo. Seguía sin comprender que alguien intentase aprender a volar con un libro en vez de con una escoba. ¡Con un libro, de entre todas las cosas!

Neville estaba pendiente de cada palabra, desesperado por encontrar algo que lo ayudara más tarde con su escoba,

¿Ves? Había alguien más buscando ayuda en cualquier sitio - dijo Hermione lanzándole una mirada agradecida a Neville.

¿Tú también, Neville? - preguntó Sirius horrorizado. No era bastante malo que lo intentase una persona, pero DOS en el mismo curso, en la misma casa de Hogwarts, tenían las ideas más ridículas sobre volar.

Nunca había montado en una escoba y sabía que iba a necesitar toda la ayuda posible - se sonrojó el chico -. Como había pensado Harry, yo ya tengo muchos accidentes en el suelo como para encima estar sobre una escoba.

pero todos los demás se alegraron mucho cuando la lectura de Hermione fue interrumpida por la llegada del correo.

Hermione bufó indignada y ofendida mientras el resto la dedicaron una mirada pidiendo perdón. ¿Pero qué esperaba? ¡Ellos también estaban nerviosos y querían que dejara de una vez esa aburrida charla que hablaba sobre cosas como cómo sujetar una escoba! Ya sabían que tenía que ser con dos manos y por la parte que no tenía ramas, muchas gracias.

Harry no había recibido una sola carta desde la nota de Hagrid, algo que Malfoy ya había notado, por supuesto. La lechuza de Malfoy siempre le llevaba de su casa paquetes con golosinas, que el muchacho abría con perversa satisfacción en la mesa de Slytherin.

Remus bajó la cabeza avergonzado. Él podía haberle enviado cartas a Harry si no le hubiese dado miedo el rechazo del chico y si no hubiese hecho caso a las órdenes de Dumbledore de no contactar con él.

¡A la porra!, pensó decidido. El director, por mucho respeto que le tuviese, no tenía ningún derecho a prohibirle nada, y mucho menos hacer que el hijo de uno de sus mejores amigos se sintiese menos solo.

Sirius también se prometía a sí mismo escribir a Harry a menudo a partir de ese momento. El chico Malfoy iba a dejar de burlarse de su ahijado por no recibir cartas de casa. Además de que esa casa de odiosos muggles no era el hogar de Harry. Ya no.

Un lechuzón entregó a Neville un paquetito de parte de su abuela. Lo abrió excitado y les enseñó una bola de cristal, del tamaño de una gran canica, que parecía llena de humo****blanco.

¡Una Recordadora! - exclamó Tonks -. Me hubiese venido perfecto cuando estaba en Hogwarts. Siempre había algo que hacer que se me olvidaba, una redacción o un trabajo o algo así.

¿Tú también tienes mala memoria, Neville? - preguntó Remus mirando al chico.

Sí - asintió con una mueca -. Es horrible intentar acordarse de las contraseñas de la torre cuando la cambian. Para cuando me acuerdo de una dos días seguidos, ya hay una nueva.

¿Pero una Recordadora no te va a ayudar mucho con eso, no? - dijo Charlie -. Digo, ya sabes que te has olvidado la contraseña.

Tampoco es mucho más útil si te olvidas otras cosas - se encogió de hombros Neville -. Al final dejé de usarla porque lo único que hacía era brillar roja casi todo el día pero yo no tenía ni idea de lo que había olvidado.

Sería mucho más eficaz una cosa así si en vez de humo rojo apareciese una imagen de aquello que se te ha olvidado, ¿no creéis?

  • dijo Luna -. Mucha más gente las utilizaría y tampoco puede ser mucho más difícil conseguir que funcionen así si ya saben que te has olvidado algo.

Ojalá alguien inventase una cosa así - suspiró Neville.

—¡Es una Recordadora!—explicó—. La abuela sabe que olvido cosas y esto te dice si hay algo que te has olvidado de hacer. Mirad, uno la sujeta así, con fuerza, y si se vuelve roja... oh...—se puso pálido, porque la Recordadora súbitamente se tiñó de un brillo escarlata****—****... es que has olvidado algo...

Parece que tu abuela acertó enviándote una cosa así - rio Bill.

Puede - aceptó Neville -, pero, como ya he dicho, tampoco es de tanta ayuda.

Neville estaba tratando de recordar quéera lo que había olvidado, cuando Draco Malfoy que pasaba al lado de la mesa de Gryffindor; le quitó la Recordadora de las manos.

¿Otra vez? - gruñó Sirius tapándose la cara con las manos -. ¿Se puede saber a qué viene ahora? ¡Ni siquiera es su mesa y Malfoy no se dejaría pillar ni muerto con un amigo de Gryffindor!

Solo venía a cotillear un rato qué es lo que hacíamos, Sirius - suspiró Harry -. Es lo que hace siempre.

¿Y por qué se mete con Neville? - dijo Tonks sin dejar de fulminar con la mirada al rubio.

Porque es una de las formas más fáciles de que Ron y, sobre todo, Harry salten a meterse en una pelea - explicó Hermione poniendo los ojos en blanco -. A Ron sí le afectan más que a Harry los insultos dirigidos contra él...

¡Hey! - protestó el pelirrojo.

Pero Harry es más probable que esté dispuesto a pelearse si es para defender a alguien - siguió Hermione ignorando al chico -. Probablemente porque le llevan insultando desde que tiene memoria y ya no le molesta - masculló para sí misma.

Algún otro estaba teniendo ese mismo pensamiento en ese momento. Ya lo habían visto antes cuando le estaban insultando por hablar pársel. Ni siquiera se había inmutado hasta que habían insultado a Hermione y entonces había estallado furioso.

Harry y Ron saltaron de sus asientos.

¿Veis? - señaló Hermione satisfecha. Le encantaba ver que conocía a esos dos perfectamente, tan perfectamente que sabía sin pensarlo cómo iban a reaccionar.

En realidad, deseaban tener un motivo para pelearse con Malfoy, pero la profesora McGonagall, que detectaba problemas más rápido que ningún otro profesor del colegio, ya estaba allí.

Nunca he entendido cómo lo hace, profesora - dijo Bill sacudiendo la cabeza.

Es imposible que se te escape algo, ¿verdad? - dijo Charlie divertido.

Llevo muchos años dando clase, señores Weasley - respondió ella mirándoles por encima de las gafas -, y sé de sobra que mis leones tienden a meterse en problemas. Algunos más que otros - añadió mirando al trío con intención.

Los tres se sonrojaron furiosamente, pero sería inútil negarlo. Sí que se metían en problemas más que los demás.

—¿Quésucede?

—Malfoy me ha quitado mi Recordadora, profesora.

Con aire ce****ñudo, Malfoy dejó rápidamente la Recordadora sobre la mesa.

—Sólo la miraba**—**dijo, y se alejó, seguido por Crabbe y Goyle.

Sí, ya - bufó Sirius -. Solo la miraba. ¿Quién se iba a creer eso? Minnie seguro que no después de haberle pillado y sabiendo cómo es.

Por lo menos no se han peleado - suspiró la señora Weasley algo aliviada -. Esta vez la profesora McGonagall lo ha evitado.

Aún así, la profesora McGonagall no va a poder estar presente en todo momento, mamá - dijo Percy frunciendo el ceño -. Va a haber alguna vez en la que van a estar solos y no va a haber nadie que los detenga.

Hermione les puede parar - dijo Molly girándose esperanzada hacia la chica.

Eh... No estoy segura de que pueda pararles siempre, señora Weasley

  • dudó ella azorada -. Malfoy también me saca a mí de mis casillas...

No te preocupes, querida - suspiró la señora Weasley derrotada -. Supongo que era demasiado bueno para ser verdad. Solo espero que los líos en los que os metáis no sean demasiado grandes para vosotros.

Aquella tarde, a las tres y media, Harry, Ron y los otros Gryffindors bajaron corriendo los escalones delanteros, hacia el parque, para asistir a su primera clase de vuelo. Era un día claro y ventoso.

El día perfecto para jugar al quidditch - suspiró Oliver Wood mirando con anhelo el cielo despejado que se veía por la ventana -. Casi tan bueno como hoy.

Ay, déjalo, Oliver - dijo Katie poniendo los ojos en blanco -. Cuando haya un descanso tendremos tiempo para echar un partido con los que quieran.

¡Nosotros nos apuntamos! - exclamaron Fred y George a la vez.

¡Yo también! - se unió Charlie de inmediato -. Hace una eternidad que no juego al quidditch.

Podemos jugar todos - propuso Bill.

Pero Harry... - dijo Sirius mirando a su ahijado dubitativo. Harry había estado a punto de unirse él también a todos los demás fanáticos del quidditch, pero se había acordado de la broma en marcha en el último segundo.

Nah, no te preocupes, Sirius - le quitó importancia con un gesto -. A mí nunca me importa quedarme en las gradas con los pocos que tampoco les hace mucha ilusión el quidditch.

¿Estás seguro? - preguntó.

Totalmente - asintió con una sonrisa -. Todo al que le guste el quidditch tiene que aprovechar los ratos que pueda para jugar, ¿no?

George decidió que necesitaba seguir leyendo si no quería fastidiar la broma echándose a reír. Sería un desastre si se fastidiase cuando ya faltaba tan poco para que descubriesen todo. ¿Quién iba a pensar que el pequeño Harry era capaz de organizar una broma así?

La hierba se agitaba bajo sus pies mientras marchaban por el terreno inclinado en dirección a un prado que estaba al otro lado del bosque prohibido, cuyos árboles se agitaban tenebrosamente en la distancia.

Los Slytherins ya estaban allí, y también las veinte escobas, cuidadosamente alineadas en el suelo. Harry había oído a Fred y a George Weasley quejarse de las escobas del colegio, diciendo que algunas comenzaban a vibrar si uno volaba muy alto, o que siempre volaban ligeramente torcidas hacia la izquierda.

Son horribles esas escobas - Sirius hizo una mueca.

Y no estoy convencido de que sean muy seguras - Remus frunció el ceño -. No digo que haya que darle Nimbus 2001 a todos los alumnos, pero no creo que les dé mucha confianza a los alumnos que no han montado nunca en escoba que de pronto se ponga a vibrar o que no sean capaces de ir en línea recta.

Le aseguro, señor Lupin - dijo Dumbledore -, que el estado de todas las escobas ha sido comprobado por personas que llevan trabajando muchos años con ellas y han declarado que están en una condición lo suficientemente buena para volar.

Precisamente porque llevan tanto tiempo con escobas y saben manejarlas, es posible que no se den cuenta de que no para todo el mundo es tan fácil controlarlas - replicó Remus con más seguridad.

De todas formas el presupuesto del colegio no es suficiente para comprar escobas nuevas - dijo la señora Hooch con un bufido. Todos los años pedía que se renovasen las escobas y todos los años esta era la última prioridad y nunca quedaba dinero para hacerlo.

Estoy seguro de que si se les preguntase a las familias si harían una pequeña contribución voluntaria para que los alumnos volasen en escobas más seguras, se conseguiría suficiente dinero - propuso Tonks pensativa.

Exacto - sonrió Sirius -. Los que no quieran o los que no puedan permitírselo no tienen que dar nada, pero con el resto habría suficiente para comprar veinte escobas. No Nimbus 2001, solo escobas que vuelen en línea recta y no sean tan viejas como este castillo.

Esto arrancó muchas risas de los alumnos, que estaban entusiasmados al pensar que tal vez iban a tener escobas nuevas el curso siguiente.

No es mala idea - murmuró Dumbledore.

Y no se pierde nada por intentarlo - dijo McGonagall -. Tienen razón al decir que esas escobas tienen ya unos cuantos años. Son las mismas que se usaban cuando yo era alumna de este colegio.

Entonces llególa profesora, la señora Hooch. Era baja, de pelo canoso y ojos amarillos como los de un halcón.

¿Cómo creéis que tiene unos ojos así? - preguntó Ginny.

A lo mejor fue un hechizo que no salió bien - dijo Hermione recordando cómo ella había acabado pareciendo un gato ese curso.

Sí que se parecen a los de un halcón - dijo Neville -. ¿Creéis que entonces puede ver igual de bien que uno?

¿En serio estamos hablando de los ojos de la señora Hooch? - interrumpió Sirius incrédulo antes de que pudiesen seguir divagando sobre un tema que NO VENÍA AL CASO -. La primera clase de vuelo de mi ahijado está a punto de empezar, ¡y vosotros habláis de cómo son los ojos de una profesora!

Muy buena no pudo ser, Sirius. Después de todo a Harry no le gusta el quidditch - le recordó Remus.

Exactamente. Si descubro qué es lo que fue mal, puedo hacerle ver lo fantástico que es el quidditch en realidad.

Sirius, habíamos dicho que no importaba si a Harry no le gustaba ese deporte - desaprobó Remus con el ceño fruncido.

Y no me importa si de verdad no le gusta - replicó el animago -. Pero he pensado...

Eso es una novedad - murmuró Tonks con una sonrisita burlona lo suficientemente alto para que la oyesen los más cercanos.

Que a lo mejor es por alguna pelea que tuvieron con Malfoy en la primera clase - siguió diciendo dando una mirada fulminante como única señal de que había oído a la metamorfomaga -. Si es por culpa de ese hurón oxigenado que a mi ahijado no le gusta el quidditch, voy a tener que enseñarle una lección. Y después mostrarle a Harry cómo es de verdad el quidditch.

Supongo que es posible - dijo Remus dubitativo -, pero no creo que sea eso, Sirius.

Ya lo veremos.

—Bueno**¿quéestáis esperando?—bramó—. Cada uno al lado de una escoba. Vamos, rá****pido.**

Harry miró su escoba. Era vieja y algunas de las ramitas de paja sobresalían formandoángulos extraños.

—Extended la mano derecha sobre la escoba**—les indicó la señora Hooch—y decid«arriba»****.**

—**¡ARRIBA!—**gritaron todos.

La escoba de Harry saltó de inmediato en sus manos, pero fue uno de los pocos que lo consiguió.

¿Uno de los pocos? - resopló Ron divertido -. Puede que hubiese más gente que lo consiguiese, pero la de nadie subió tan rápido como la tuya. No habías terminado de decir "¡arriba!" y ya tenías la escoba en la mano.

Harry se sonrojó bajo las miradas asombradas que le dirigían todos. Sabían que era muy bueno sobre una escoba, ¿pero tan bueno?

¿Ves, Lunático? Mi ahijado está destinado a jugar al quidditch - dijo Sirius tan hinchado de orgullo y emoción que parecía que iba a estallar -. Tiene que ser por algo que pasó en la clase que no le gusta.

Que le obedezca una escoba tan rápido no significa que le tenga que gustar usarlas, Sirius - le recordó Remus.

Lo sé, lo sé, ¡pero mi ahijado tiene todo el talento para ello! ¡Estoy seguro!

¡Pero si aún no se ha montado en la escoba!

La de Hermione Granger no hizo más que rodar por el suelo y la de Neville no se movió en absoluto.«A lo mejor las escobas saben, como los caballos, cuándo tienes miedo», pensó Harry, y había un temblor en la voz de Neville que indicaba, demasiado claramente, que deseaba mantener sus pies en la tierra.

¿De dónde demonios te has sacado una idea así? - preguntó Charlie perplejo.

La teoría no es mala, pero no sé si es cierta - dudó Bill -. Los caballos son seres vivos, puedes interactuar con ellos, pero, al fin y al cabo y lo siento por todos los fanáticos del quidditch, una escoba es un pedazo de madera encantado.

Las miradas indignadas fueron tantas y con tan mala uva que el pelirrojo se encogió en su asiento.

He dicho que lo siento - se defendió levantando las manos.

Puede que solo sea un pedazo de madera encantado, Bill - dijo Harry desviando la atención -, pero yo este año he visto pruebas de que objetos que estén lo suficientemente hechizados adquieren personalidad. Parecen casi... vivas.

Eso es imposible, Harry - le contradijo Percy muy seguro de sí mismo -. No existe ninguna ley de la magia que indique que pueda pasar una cosa así. Los objetos hechizados se mueven y hacen cosas por los hechizos que tienen, pero no pueden actuar por cuenta propia, como ellos quieran.

Harry y Ron se miraron un momento pensando en el Ford Anglia que corría por el Bosque Prohibido.

Sí pueden - dijeron a la vez.

No pueden - les contradijo frunciendo el ceño.

Lo que tú digas, Percy - interrumpió Ron al ver que su hermano abría la boca para seguir argumentando -. Cuando leamos el segundo libro lo verás.

Percy se cruzó de brazos con un bufido indignado. ¡Era imposible!

Luego, la señora Hooch les enseñó cómo montarse en la escoba, sin deslizarse hasta la punta, y recorrióla fila, corrigiéndoles la forma de sujetarla. Harry y Ron se alegraron muchísimo cuando la profesora dijo a Malfoy que lo había estado haciendo mal durante todos esos añ****os.

Malfoy se sonrojó furioso. Odiaba que pusiese que él no sabía coger bien una escoba cuando la de Potter había saltado a sus manos tan rápido que se lo habría perdido si hubiese parpadeado.

—Ahora, cuando haga sonar mi silbato, dais una fuerte patada**—dijo la señora Hooch****—. Mantened las escobas firmes, elevaos un metro o dos y luego bajad inclinándoos suavemente. Preparados... tres... dos...**

Pero Neville, nervioso y temeroso de quedarse en tierra, dio la patada antes de que sonara el silbato.

Oh, oh - se preocupó Tonks -. Esto no es bueno.

Neville se sonrojó, complacido por dentro al ver que había más de uno que le dirigía miradas preocupadas. Solo se había roto una muñeca, no era nada, pero era agradable ver que había alguien a quien le importaba.

Ten cuidado, Neville, querido - pidió la señora Weasley mordiéndose el labio.

—**¡Vuelve, muchacho!****—**gritó, pero Neville subía en línea recta, como el corcho de una botella...

Cuatro metros... seis metros...

Las caras de algunos se iban poniendo algo más pálidas. Obviamente el chico estaba bien porque estaba aquí sentado con ellos y obviamente la señora Hooch no iba a dejar que le pasase algo realmente grave, ¿verdad? Pero tanta distancia empezaba a ser muy buena caída...

Harry le vio la cara p****álida y asustada, mirando hacia el terreno que se alejaba, lo vio jadear; deslizarse hacia un lado de la escoba y..

BUM... Un ruido horrible y Neville quedó tirado en la hierba.

¿Qué te pasó, Neville? ¿Estuviste bien, verdad? Madame Pomfrey te curó lo que quiera que te hicieses en dos minutos, ¿no? - le avasalló a preguntas la señora Weasley sin poder evitar preocuparse. Era solo un niño al fin y al cabo, y Molly iba prácticamente adoptando a todos los que pasasen un rato a su lado.

Eh... Sí, señora Weasley, estuve bien. No se preocupe, solo fue una muñeca rota - dijo apresuradamente con los ojos como platos. Miró disimuladamente a Ron en busca de ayuda, pero el pelirrojo solo se encogió de hombros e hizo un gesto como diciendo "es normal, esto pasa siempre" antes de seguir riéndose en silencio.

Oh, bueno. La señora Pomfrey puede curar eso antes de que te des cuenta - dijo aliviada.

Sí, sí, antes de por la noche ya la tenía como nueva - prometió asintiendo rápidamente.

Su escoba seguía subiendo, cada vez más alto, hasta que comenzó a torcer hacia el bosque prohibido y desapareció de la vista.

La señora Hooch se inclin****ó sobre Neville, con el rostro tan blanco como el del chico.

—La muñeca fracturada**—la oyó murmurar Harry—****. Vamos, muchacho... Está bien... A levantarse.**

Bien - asintió Molly relajándose -. La señora Hooch te llevará hasta la señora Pomfrey y todo va a ir bien.

Molly, querida, solo es una muñeca fracturada. Y ya sabías qué era lo que iba a pasar y que Neville iba a estar perfectamente - murmuró el señor Weasley divertido. Le pasó un brazo por los hombros y la acercó a él -. Si te estrenas tanto cada vez que alguno se haga daño, no quiero pensar cómo vas a acabar cuando lleguen las aventuras más peligrosas.

Lo sé, Arthur - suspiró ella -. Pero solo son niños y no quiero que les pase nada.

Y te entiendo, Molly, pero esto ya no se puede cambiar y más adelante ya nos ocuparemos de que no ocurra lo peor.

Se volvió hacia el resto de la clase.

—No debéis moveros mientras llevo a este chico a la enfermería. Dejad las escobas donde están o estaréis fuera de Hogwarts más rápido de lo que tardéis en decir quidditch. Vamos, hijo.

¿En serio dejó a veinte alumnos de primer año, muchos de ellos sin experiencia volando, con escobas y sin supervisión? Por no hablar de que pertenecen a las dos casas con mayor rivalidad entre ellas - dijo Tonks incrédula -. Hasta yo sé que eso es mala idea.

Sí que es casi pedir que ocurra otro accidente - murmuró Remus antes de girarse hacia Sirius -. A lo mejor tienes razón y sí que ocurrió algo, Canuto.

Casi prefiero que no pase nada. Con Malfoy ahí puede ocurrir cualquier cosa - dijo Sirius en voz baja echándole un vistazo discreto a su ahijado.

Neville, con la cara surcada de lágrimas y agarrándose la muñeca, cojeaba al lado de la señora Hooch, que lo sostenía.

Casi antes de que pudieran marcharse, Malfoy ya se estaba riendo a carcajadas.

—¿Habéis visto la cara de ese gran zoquete?

Será estúpido - soltó Fred sin poder contenerse.

Un compañero se rompe la muñeca y se ríe - se enfadó George mirando el libro con una mueca de disgusto.

Ese pequeño rubio oxigenado está pidiendo a gritos una buena lección - dijo Tonks con los ojos entrecerrados.

No merece la pena - sonrió Ron.

¿Cómo que no? ¿Y por qué sonríes? ¡Malfoy se está riendo de tu amigo! - le recriminó Ginny.

Porque Malfoy no va a tener motivos para reírse mucho más tiempo - dijo Ron sin inmutarse.

¿Eh? - Neville inclinó la cabeza confundido. Le había dolido un poco que Ron no le diese importancia mientras el resto le defendía, pero comenzaba a tener la sensación de que había algo que no sabía.

No creerías que nadie te defendió, ¿verdad, Neville? ¿No sabes qué fue lo que ocurrió cuando os fuisteis a la enfermería? - preguntó Hermione con una sonrisita divertida.

¿Cómo? - abrió los ojos como platos Neville.

Ahora lo leemos, Neville, pero que sepas que a Malfoy se le borró la sonrisa de la cara muy pronto - dijo Hermione.

Vale, definitivamente pasó algo, Lunático - susurró Sirius.

Sin embargo, no parece que sea nada malo, Canuto - respondió Remus en el mismo tono -. Ron y Hermione no estarían sonriendo de no ser por eso.

Los otros Slytherins le hicieron coro.

—**¡Cierra la boca, Malfoy!****—**dijo Parvati Patil en tono cortante.

Neville se giró sorprendido hacia su compañera. Nunca había sido muy cercano a ella, a nadie en realidad, así que esto le pillaba totalmente de improviso.

Gracias, Parvati. No tenías por qué hacerlo - murmuró agradecido.

Claro que sí - replicó ella -. Los leones se apoyan entre sí, Neville, y Malfoy solo es un cretino con el ego inflado.

Algunos soltaron risitas ante esto y Neville le lanzó una brillante sonrisa a la chica.

—Oh, ¿estás enamorada de Longbottom?—dijo Pansy Parkinson, una chica de Slytherin de rostro duro. Nunca pensé****que te podían gustar los gorditos llorones, Parvati.

Neville bajó la cabeza avergonzado. Ahora que se paraba a pensarlo, sí que parecía que lo único que había hecho de momento en la historia era lloriquear cuando salía algo mal. Tendría que cambiar eso a partir de ahora.

Tú no hagas ni caso, Neville - la voz de Harry le hizo levantar la cabeza en seguida -. Ya te he dicho que estoy seguro de que vas a hacer algo grande en alguno de estos libros y entonces le podrás cerrar a Malfoy y a Parkinson esa boca tan grande que tienen.

La sonrisa de Neville podría haber iluminado una habitación entera en ese momento. Harry tenía razón, ¿verdad? Ahora mismo solo eran niños, pero cuando creciesen un poco, y sin que hiciese falta esperar hasta entonces, Neville iba a estar ayudando a Harry a librarse de Voldemort de una vez por todas.

¿Tú cuándo le has dicho...? ¡Auch! ¡Hey!, ¿a qué viene eso, Hermione? - Ron se frotó las costillas donde la chica le había pegado un codazo para interrumpirle.

Ay, Ron, a veces no entiendo cómo puedes estar tan ciego - murmuró la chica para sí misma.

—¡Mirad!—dijo Malfoy, agachándose y recogiendo algo de la hierba—. Es esa cosa estúpida que le mandóla abuela a Longbottom.

¿Pero a ti qué te pasa con Neville y su Recordadora? - le espetó Charlie frunciendo el ceño.

Quizás está celoso de lo que ha recibido Neville - sugirió Luna como quien no quiere la cosa.

¡¿Qué?! - exclamó Malfoy mirándola tan en shock que no se fijó en las risas disimuladas de los demás -. ¿Celoso yo de Longbottom? ¡¿Cómo iba a estar yo celoso de ese...?!

Tenga cuidado con cómo piensa acabar esa frase, señor Malfoy - advirtió la profesora McGonagall muy seria.

Pero... Pero eso no tiene sentido. ¡Yo no estoy celoso de nadie, y mucho menos de Longbottom!

Oh, bueno, es que tal y como actuabas en torno a Neville, parecía que querías llamar su atención. La suya o la de Harry o Ron, que casualmente siempre están delante cuando presumes de algo - Luna se encogió de hombros ignorando cómo muchos se reían cada vez más alto -. La explicación de que estás celoso es la más probable porque la otra que hay no me convence demasiado.

Aquí muchos perdieron la compostura. La sola idea de que a Malfoy le pudiera gustar Neville, o Harry, o Ron era tan ridícula que ya no pudieron contener las carcajadas.

¿Estaba Luna Lovegood sugiriendo lo que creo que estaba sugiriendo?

  • le susurró Fred a su gemelo sin apartar la mirada de la rubia.

¿Que Malfoy va detrás de Neville o de uno de nuestros hermanos pequeños? Sí, lo ha hecho y la cara de Malfoy vale la pena por todos esos pensamientos escalofriantes - respondió George igual de sorprendido.

Yo... Yo no... - balbuceó Malfoy tan rojo como un tomate y tan horrorizado que parecía que le habían dicho que tendría que irse a vivir al Bosque Prohibido.

Al final, después de mucho (muuuuucho) rato, lograron calmarse lo suficiente para poder seguir leyendo. Sin embargo, ni Malfoy perdió su cara de horror absoluto ni ninguno de los tres chicos Gryffindor perdieron su expresión ligeramente perturbada.

La Recordadora brillaba al sol cuando la cogió.

—Trae eso aquí, Malfoy**—**dijo Harry con calma. Todos dejaron de hablar para observarlos.

Ahora empieza lo bueno - dijo Fred frotándose las manos y mirando ansioso el libro en las manos de su gemelo.

No lo dudes. Potter vs. Malfoy, con escobas a mano. Esto se va a poner serio, señoras y señores - proclamó George emocionándose.

No digáis tonterías, Fred, George - les reprochó su madre -. Estoy segura de que Harry no hizo nada malo... - dejó la frase colgada en el aire al ver al chico sonrojarse hasta las orejas y bajar la cabeza con expresión culpable -. Bueno, seguro que Hermione le detiene...

De nuevo, tuvo que quedarse sin terminar la frase cuando la chica mostró una expresión idéntica a la de Harry.

Lo siento, señora Weasley, pero como ya le he dicho, no siempre puedo pararles - se justificó ella -. Sobre todo cuando es Harry y está defendiendo a alguien.

Ay, por lo menos no creo que sea algo peligroso - suspiró la pelirroja -. No es como si se fuese a montar en la escoba, ¿verdad? Eso sí lo sería sabiendo que es su primera vez.

Todos los que se sabían la historia, que no eran muchos, tuvieron un repentino ataque de tos que sonaba sospechosamente como un ataque de risa mal disimulado. Mientras, los merodeadores se miraron. Definitivamente había ocurrido algo.

Malfoy sonrió con malignidad.

—Creo que voy a dejarla en algún sitio para que Longbottom la busque... ¿Quéos parece... en la copa de un á****rbol?

¿En la copa de un árbol? ¿Pero entonces cómo la bajasteis? - preguntó Neville confundido. Él solo sabía que esa noche, cuando por fin se metió en la cama, la Recordadora estaba en su mesilla y había supuesto que alguno de sus compañeros de cuarto la había recogido del suelo.

¿No sabes qué fue lo que pasó, Neville? - dijo Hermione sonriendo.

No - negó él aún más confuso -. Solo que volví a encontrarla esa noche. No sabía que había pasado todo esto.

Pues ya verás menuda sorpresa, Neville. Esto es lo de menos - dijo Ron con una sonrisa de anticipación.

¿Qué pasó? - preguntó Bill lleno de curiosidad.

Solo lo sabemos los que estuvimos en esa clase - aclaró Ron -. Y no vamos a decir nada. Cuando llegue la sorpresa, llegará.

Casi todos gruñeron impacientes, excepto los Gryffindor y Slytherin de segundo curso, que se echaron a reír a carcajadas.

Cuando llegue el momento en el que ya no sepáis lo que va a ocurrir, cuando llegue el tercer libro - empezó George mirándoles con los ojos entrecerrados.

Entonces ya veremos si os seguís riendo. A ver si os gusta no saber las cosas con esa curiosidad morbosa que tenéis - terminó Fred.

—**¡Tráela aquí****!****—**rugió Harry, pero Malfoy había subido a su escoba y se alejaba. No había mentido, sabía volar. Desde las ramas más altas de un roble lo llamó:

—¡Ven a buscarla, Potter!

No lo hagas, Harry - gimió Molly preocupada -. Aún no has montado nunca en escoba.

Lo siento, señora Weasley - se disculpó bajando la cabeza -. ¿Le sirve de algo si le digo que tuve cuidado y que no pasó nada malo?

Supongo que es la mejor opción que voy a conseguir - suspiró ella, en el fondo más tranquila.

Harry cogi****ó su escoba.

Espera - interrumpió Charlie -. ¿Le seguiste de verdad?

Claro. Es Harry - dijo Ron como si eso explicase todo, y para él, así era.

¡Pero si no ha montado jamás en escoba! ¡No tiene ni idea de cómo manejarla! - replicó Tonks perpleja.

¿Y? Es Harry. Harry no piensa en esas cosas. Más bien improvisa, y lo que cree que hay que hacer, lo hace - se encogió de hombros el pelirrojo.

Por eso no soy capaz de detener jamás a Harry si está convencido de algo - dijo Hermione poniendo los ojos en blanco.

Yo no soy tan cabezota - murmuró Harry ruborizado. Se sonrojó aún más ante las miradas de incredulidad de sus dos mejores amigos -. Tal vez un poco.

¿Un poco? - resopló Hermione -. Ya veremos qué opina el resto para cuando terminemos el segundo libro.

—¡No!—gritóHermione Granger****—. La señora Hooch dijo que no nos moviéramos. Nos vas a meter en un lí****o.

Hermione Granger, la futura prefecta perfecta - corearon Fred y George.

Alguien tiene que sacarnos de los líos, ¿no? - la defendió Ron.

O impedir que nos metamos en ellos - añadió Harry.

Harry no le hizo caso. Le ardían las orejas. Se montó en su escoba, pegó una fuerte patada y subió. El aire agitaba su pelo y su túnica, silbando tras él y, en un relámpago de feroz alegría, se dio cuenta de que había descubierto algo que podía hacer sin que se lo enseñaran. Era fácil, era maravilloso. Empujó su escoba un poquito más, para volar más alto, y oyó los gritos y gemidos de las chicas que lo miraban desde abajo, y una exclamació****n admirada de Ron.

¡Lo tiene instintivo! - exclamó Sirius tan asombrado como todos.

La gente sabía que Harry era bueno con una escoba, muy bueno en realidad, ¡pero no sabían que lo era tanto! ¡Ni siquiera le habían tenido que enseñar a volar!

Pero espera un segundo - interrumpió Remus confundido -. ¿No decías que no te gustaba volar?

Decía que no me gustaba el quidditch - mintió Harry con naturalidad -. Volar no me importa, es de las cosas que más me gustan. Pero el quidditch... No sé, pierde su atractivo.

Eres un volador innato. De los mejores que he conocido diría yo, seguramente mejor aún que James, tu padre - empezó Sirius estupefacto -, ¿y me estás diciendo que no te gusta el quidditch? ¡¿Estás de broma?!

No, claro que no - respondió Harry con la cara imposiblemente seria -. Ya te he dicho que yo gastaré una broma el día que me guste el quidditch.

Pero...

Déjale, Sirius, a Harry no le gusta el quidditch - interrumpió Remus -. No puedes obligarle a jugar.

Pero... Agh, vale - dejó el tema el animago.

No me puedo creer que sepa volar por instinto - murmuró Charlie sin apartar la vista del chico de la cicatriz del rayo, que estaba tan sonrojado que parecía que le iba a dar una insolación.

Yo tampoco me lo creía, Charlie - dijo Ron sonriendo de oreja a oreja, claramente disfrutando de la situación -. Por un momento pensé que no era cierto que nunca hubiese visto siquiera una escoba antes de su cumpleaños. Parecía imposible viéndole controlarla como si llevase años sobre una.

Tampoco fue para tanto - musitó Harry para sí tan bajo que nadie le oyó -. Solo era mi primera vez y desde entonces he mejorado mucho. Creo. Espero.

Y yo que la primera vez que me elevé tres metros del suelo me emocioné tanto que me olvidé de agarrarme y me caí - dijo Bill casi avergonzado.

Y lo que me costó a mí aprender a mantener el equilibrio - se quejó Tonks -. Es casi injusto que Harry lo tenga tan fácil.

Dirigió su escoba para enfrentarse a Malfoy en el aire.Éste lo miró asombrado.

Claro que estaba asombrado, pensó el rubio para sí con los dientes apretados. Estaba completamente seguro de que Potter no había volado nunca, ¡y aún más de que ni se le pasaría por la cabeza seguirle hasta allí arriba!

Probablemente no esperaba que le siguieses - adivinó Hermione los pensamientos del Slytherin -. Él estaba convencido de que en el aire estaba a salvo.

Y no se dio cuenta de que se estaba poniendo en desventaja - sonrió Ron malvadamente.

—¡Déjala****—gritó Harry—o te bajaré****de esa escoba!

—Ah, ¿sí**?****—**dijo Malfoy, tratando de burlarse, pero con tono preocupado.

Ahí está solo. Ya no tiene a nadie que le ayude y ni siquiera está seguro de volar mejor que tú - dijo Bill tan metido en la historia que estaba sentado al borde del asiento.

Exacto. Malfoy parece del tipo de personas que prefiere tener siempre a alguien que le guarde las espaldas - asintió Percy de acuerdo con su hermano mayor.

No creo que se quede mucho más tiempo en el aire - dijo Charlie -. Se sentirá más seguro en el suelo.

¿Así que fue así como bajasteis la Recordadora? ¿Malfoy os la devolvió así sin más? - preguntó Neville con el ceño fruncido. No le pegaba que Malfoy se diese por vencido.

No exactamente - respondió Harry con una diminuta sonrisa.

Harry sab****ía, de alguna manera, lo que tenía que hacer. Se inclinó hacia delante, cogió la escoba con las dos manos y se lanzó sobre Malfoy como una jabalina. Malfoy pudo apartarse justo a tiempo, Harry dio la vuelta y mantuvo firme la escoba. Abajo, algunos aplaudían.

¿Cómo lo vas a saber "de alguna manera"? - gimió Charlie con envidia. Él era el mejor volador de su familia, pero incluso a él le había costado un poco aprender al principio y ahora llegaba este chico y en su primera vez ya le daba mil vueltas.

No sé. Instinto. ¿Cómo sabes tú respirar? Solo sabes - se encogió de hombros Harry.

No me compares volar sobre una escoba con respirar, Harry - protestó Tonks.

Pues no sé con qué otra cosa. Por eso me encanta volar, porque es fácil y natural. Puedes ir diez veces más rápido que corriendo y no hay límites. Tienes todo el cielo a tu disposición y nada te puede frenar - intentó explicarse Harry ensimismado. Echaba mucho de menos volar ya que llevaban semanas sin poder, desde que petrificaron a Hermione y a la otra chica de Ravenclaw.

Los demás le miraban entre divertidos y exasperados. Menos Sirius. Él estaba murmurando por lo bajo sobre "voladores innatos" y "ahijados que te hacían sufrir sin motivo".

—**Aquí no están Crabbe y Goyle para salvarte, Malfoy—**exclamó Harry

Parecía que Malfoy también lo habí****a pensado.

—**¡Atrápala si puedes, entonces!****—**gritó. Tiró la bola de cristal hacia arriba y bajó a tierra con su escoba.

Adiós a la Recordadora - dijo Charlie frunciendo el ceño molesto con el chico.

¡No me puedo creer que le vaya rompiendo las cosas a los demás! ¡Y encima un regalo de su abuela! - exclamó la señora Weasley echando humo por las orejas -. ¡Si fuese cualquiera de mis hijos no solo estarían castigados tanto tiempo que se les olvidaría lo que es el tiempo libre, sino que le tendrían comprar otra con su dinero!

Pero nuestros hijos jamás harían algo así, Molly - le recordó Arthur con calma.

Lo sé, más les vale - les advirtió con una mirada intencionada a la que todos asintieron rápidamente -. Solo me enfada que Neville se quedase sin su Recordadora.

¿Pero no había dicho Neville que él había recuperado la Recordadora? - preguntó Remus confundido.

Es verdad - recordó Bill abriendo mucho los ojos.

Pues a no ser que milagrosamente alguno sepa el hechizo correcto para frenar su caída, no veo cómo - dijo Sirius -. Es imposible que la coja alguno desde el suelo porque no llegarían a tiempo y Harry...

Sirius se giró hacia su ahijado abriendo cada vez más los ojos mientras se le ocurría otra posibilidad.

Remus, dime que Harry no hizo lo que creo que hizo - pidió sin dejar de mirar a su ahijado.

¿Qué...? Oh - comprendió imitando la expresión del animago -. No lo sé. Espero que no, pero no sé cómo pudo sobrevivir sino la Recordadora.

El resto miraba también al chico, comprendiendo a qué se referían los dos merodeadores.

No lo hiciste - murmuró Neville sorprendido -. ¿Te lanzaste a por ella?

Eh... Más o menos - admitió ruborizándose -. No es como si me lanzase exactamente. Más bien me acerqué volando en una escoba a la velocidad suficiente para alcanzarla antes de que se rompiese.

Pero eso no importa - cortó Ron -. Seguid leyendo y aparecerá en seguida.

Harry vio, como si fuera a cámara lenta, que la bola se elevaba en el aire y luego comenzaba a caer. Se inclinó hacia delante y apuntó el mango de la escoba hacia abajo.

¿Cómo que hacia abajo? ¡No sabe frenar todavía! ¡Se va a estrellar! - exclamó Tonks sobresaltada.

Pero si no va hacia abajo es imposible que atrape la Recordadora a tiempo. Con un poco de suerte ese instinto que tiene permite que no se estampe contra el suelo - murmuró Charlie pensando en lo que haría él y dándose cuenta de lo difícil que sería salvar la Recordadora en una escoba tan vieja.

¡¿Estás diciendo que solo depende de la suerte y de su instinto el no partirse el cuello?! - se horrorizó ella.

Bueno, esas escobas no están en las mejores condiciones y no son tan fáciles de manejar. Y como encima es su primera vez... - Charlie dejó la frase sin concluir, pero todos entendieron lo que quería decir.

¿Y si esperáis a leer lo que pasó antes de sacar conclusiones? - sugirió Hermione al ver que los señores Weasley y los merodeadores palidecían.

Al momento siguiente, estaba ganando velocidad en la caída, persiguiendo a la bola, con el viento silbando en sus orejas mezclándose con los gritos de los que miraban.

Sirius adquirió un tinte ligeramente verde al imaginarse a su ahijado yendo a esa velocidad contra el suelo. Normalmente él estaría emocionado con esta situación, pero era la primera vez que Harry volaba, la escoba era de las peores y, sobre todo, no conocía la habilidad de Harry en el aire.

Sirius, ¿puedes respirar hondo y tranquilizarte? - le pidió Harry alarmándose -. Obviamente no me pasó nada malo porque estoy aquí. Volar no se me da nada mal y tú mismo has dicho antes que me venía por instinto. ¿Así que puedes tener un poco de fe en que no me voy a matar?

Vale. Fe. Vale. No hay problema - repitió el animago respirando hondo.

Sigue, George - suspiró Harry exasperado. ¡Esto era ridículo! ¡Él jamás se chocaría contra el suelo en una escoba! Tal vez no había sido tan buena idea gastarles esa broma porque ahora estaban convencidos de que algo malo había pasado y veían peligros donde no los había.

Extendió la mano y, a unos metros del suelo, la atrapó, justo a tiempo para enderezar su escoba y descender suavemente sobre la hierba, con la Recordadora a salvo.

Hubo un silencio estupefacto durante unos segundos en el que todos miraron al chico.

Así que así se salvó mi Recordadora - sonrió Neville rompiendo el silencio -. La cogiste al vuelo. Gracias, Harry.

¡Sí! ¡Toma ya! ¡Ese es mi ahijado! - gritó Sirius eufórico -. Es un buscador innato. Lo tenía que haber sabido, si lo tiene en las venas. Seguro que en cuanto se pueda presentar a las pruebas en segundo curso entra sin problemas en el equipo.

Harry no se ha presentado jamás a unas pruebas para entrar en el equipo - dijo Ron sin poder resistirse a continuar la broma.

La cara de Sirius decayó de inmediato.

Pero todo ese talento... Podrías ser el mejor buscador de Hogwarts con un poco de práctica - balbuceó -. ¡Eso es desperdiciar el talento, Harry!

Harry solo se encogió de hombros por miedo a echarse a reír si abría la boca.

No me puedo creer que consiguiese coger la bola esa - murmuraba Charlie. No sabía si él mismo podría haberla cogido tan cerca del suelo en una escoba lenta y que no volaba recto.

Charlie, me parece que hemos encontrado a alguien que te da mil vueltas en quidditch - dijo Bill divertido porque su hermano tenía la costumbre de presumir sobre ser el mejor volador de la familia.

—**¡**HARRY POTTER!

Pillado - murmuraron los gemelos.

¿Quién fue? - preguntó Remus con curiosidad.

¿Quién va a ser? La hemos mencionado hace un rato. ¿Quién es la profesora que detecta problemas más rápido que nadie? - preguntó Harry.

Oh, no - se lamentó Sirius -. Por favor, dime que me estoy equivocando.

Su coraz****ón latió más rápido que nunca. La profesora McGonagall corría hacia ellos.

Sí es ella - gruñó Sirius -. Te va a poner el castigo más largo de la historia.

A lo mejor cuando se entere de por qué Harry hizo eso, no le castigan tanto - sugirió Tonks esperanzada

Se puso de pie, temblando.

—Nunca... en todo mis añ****os en Hogwarts...

¿Había visto a alguien con tanto talento en quidditch? - dijo Fred inocentemente.

¿Había visto a un alumno correr ese tipo de riesgos? - añadió George.

¿O tal vez a alguien que se meta en tantos líos sin proponérselo?

¿Quizás se refiere tan solo a que no había visto a un chico tan canijo y con gafas igual?

No se preocupe, profesora - dijo Fred como tranquilizándola.

Para cuando Harry salga de Hogwarts estamos seguros de que habrá tenido de sobra de las cuatro cosas - asintió George con expresión seria.

Sigan leyendo, señores Weasley, antes de que decida que ese libro es demasiado peligroso en sus manos - les advirtió la bruja, aunque una sonrisa le tironeaba la comisura de los labios.

La profesora McGonagall estaba casi muda de la impresión, y sus gafas centelleaban de furia.

—¿Cómo te has atrevido...? Has podido romperte el cuello...

—No fue culpa de él, profesora...

—Silencio, Parvati.

—Pero Malfoy..

—Ya es suficiente, Weasley. Harry Potter, ven conmigo.

¿Ni siquiera les vas a escuchar, Minnie? - preguntó Sirius en shock. Ahí iba su esperanza de que no castigasen demasiado a su ahijado.

McGonagall no se dignó a contestar eso para no fastidiarles la sorpresa que venía ya en seguida.

Estupendo - bufó el animago molesto, pensando que era cierto que no les iba a escuchar -, no creía que fueses a hacer eso, Minnie. A nosotros siempre nos dejabas explicarnos cuando nos pillabas gastando una broma.

O McGonagall ha cambiado mucho desde que salimos del colegio o creo que nos estamos perdiendo algo - murmuró Bill -. Porque ella jamás haría una cosa así.

Definitivamente nos estamos perdiendo algo - asintió Tonks -. Esos tres no parecen para nada indignados con lo que está pasando - dijo señalando a Harry, Ron y Hermione, que trataban de mantener sus rostros bajo control y no echarse a reír.

En aquel momento, Harry pudo ver el aire triunfal de Malfoy, Crabbe y Goyle, mientras andaba inseguro tras la profesora McGonagall, de vuelta al castillo. Lo iban a expulsar; lo sabía.

No te van a expulsar, Harry - le tranquilizó Remus sonriendo amablemente.

Claro que no. Nosotros hicimos cosas mucho peores y jamás nos expulsaron - rio Sirius -. Castigados un mes entero, o dos meses, eso más de una vez. Pero creo que tendrías que matar a un compañero para que te expulsaran.

Pero yo eso no lo sabía - se justificó Harry a la defensiva -. La señora Hooch dijo que nos iban a echar de Hogwarts y en casa de los Dursley las amenazas de castigo se cumplen casi siempre, así que pensé que aquí sería también así.

Ante la mención de los Dursley y los castigos que le ponían a Harry, el ambiente se cargó de tensión por todos los que querían ir a pegarles un puñetazo. Las sonrisas se borraron en seguida y los semblantes cambiaron al instante.

Bueno, pues que sepas que yo no voy a permitir que te expulsen de Hogwarts - rompió el silencio Sirius.

Estoy de acuerdo con el señor Black - intervino Dumbledore -. No creo que sea capaz de hacer algo que merezca una expulsión, señor Potter.

Quería decir algo para defenderse, pero no podía controlar su voz. La profesora McGonagall andaba muy rápido, sin siquiera mirarlo.

Los merodeadores y algunos más le mandaron una mirada herida a la profesora McGonagall. No les entraba en la cabeza que esa bruja, que era estricta y justa con todos, no le permitiese explicarse. ¡Encima Harry lo había hecho para defender a un amigo!

Tenía que correr para alcanzarla. Esta vez sí que lo había hecho. No había durado ni dos semanas. En diez minutos estaría haciendo su maleta. ¿Quédirían los Dursley cuando lo vieran llegar a la puerta de su casa?

Aunque le expulsásemos, señor Potter - dijo la profesora McGonagall con los labios fruncidos al pensar en esos muggles -, un profesor, en este caso yo porque soy la jefa de su casa, le acompañaría a casa para explicárselo en persona a sus tíos. Y le aseguro que, viendo aunque fuese una pizca de lo que hemos leído, usted se quedaría bajo el mismo techo que ellos solo el tiempo suficiente para que pudiese echarles una maldición.

Muchos se la quedaron mirando estupefactos. La estricta profesora raramente mostraba sus sentimientos, y aquí estaba prácticamente diciendo ante todo el Gran Comedor lo mucho que le importaba Harry. El chico sintió una ola de cariño hacia la jefa de su casa.

Mmm... Creo que con eso ya estás más que perdonada por no escuchar a Harry, Minnie - Sirius asintió con la cabeza satisfecho con la profesora.

Subieron por los peldaños delanteros y después por la escalera de mármol. La profesora McGonagall seguía sin hablar. Abría puertas y andaba por los pasillos, con Harry corriendo tristemente tras ella. Tal vez lo llevaba ante Dumbledore. Pensó en Hagrid, expulsado, pero con permiso para quedarse como guardabosque. Quizá podría ser el ayudante de Hagrid. Se le revolvió el estómago al imaginarse observando a Ron y los otros convirtiéndose en magos, mientras él andaba por ahí, llevando la bolsa de Hagrid.

Todos estallaron en carcajadas. Incluso Harry, sonrojado hasta las orejas, soltó unas risas por lo bajo. Visto así, sí que eran un poco ridículas sus ideas...

Solo tú, Harry. Solo tú podrías imaginarte una cosa así - dijo Hermione recuperando el aliento después de dejar de reírse.

A mí no me importaría que fueses mi ayudante, Harry - dijo Hagrid sonriendo divertido -, pero estoy seguro de que preferirás seguir aprendiendo con el resto de tus compañeros.

La profesora McGonagall se detuvo ante un aula. Abrió la puerta y asomó la cabeza.

—Discúlpeme, profesor Flitwick.¿Puedo llevarme a Wood un momento?

¿Wood? - repitió Sirius confundido -. ¿Quién demonios es Wood?

El torturador de muchos Gryffindor - respondió George levantando la vista muy serio.

Después de un día con él más de uno no ha podido moverse a la mañana siguiente - añadió Fred ignorando la mirada indignada de Oliver y las sonrisas divertidas del resto de los presentes.

¿Qué? ¿Quién demonios es ese Wood? - repitió sobresaltado.

Si dejases que siguiéramos leyendo ya lo sabrías, Sirius - se impacientó Remus.

«¿Wood? —pensóHarry aterrado—. ¿Wood sería el encargado de aplicar los castigos físicos?»

Sí lo miras así... - dijo Fred intentando que la gente no se centrase en el hecho de que Harry parecía demasiado familiarizado con los castigos físicos para su gusto. Ningún chico tendría que pensar lo primero en golpes cuando rompía una regla.

Sí, es el encargado de los castigos físicos de algunos Gryffindor - asintió George.

Horribles - añadió Angelina.

Después del primero llegué a la sala común casi arrastrándome - se quejó Katie.

Y sus peores días... - dijo Alicia fingiendo un escalofrío.

Esos mejor intentar olvidarlos - Harry sacudió la cabeza. Él era un fanático del quidditch, pero había habido algún día que incluso él, acostumbrado a trabajar duro y no quejarse, había pensado que Oliver se estaba descontrolando en los entrenamientos.

Pero Wood era sólo un muchacho corpulento de quinto año, que salió****de la clase de Flitwick con aire confundido.

—Seguidme los dos**—**dijo la profesora McGonagall. Avanzaron por el pasillo, Wood mirando a Harry con curiosidad.

Yo también tendría curiosidad - admitió Bill -. ¿Qué se supone que está haciendo, profesora?

Algo muy bueno para nosotros y muy malo para el resto - respondió Ron sin poder contenerse más -. La mejor decisión para Gryffindor desde hace mucho tiempo.

¿Eh? - Bill le miraba confundido y no era el único. Solo el trío de oro, McGonagall y Wood sabían a qué se referían. El resto de los alumnos sabían que Harry había entrado en el equipo en primero, pero no sabían cuándo exactamente ni las circunstancias. Eso solo lo sabían cinco personas.

—Aqu****í.

La profesora McGonagall se****ñaló un aula en la que sólo estaba Peeves, ocupado en escribir groserías en la pizarra.

Eso fue idea de James - sonrió Sirius algo nostálgico y olvidando por un momento el quidditch, McGonagall y el posible castigo el que se enfrentaba su ahijado.

¿Se lo enseñasteis vosotros? - preguntó McGonagall casi echando humo por las orejas.

He dicho que fue James - se defendió el animago rápidamente levantando las manos.

Y estoy segura de que vosotros no andabais lejos, Sirius - replicó ella aunque Sirius notó que ya no le llamaba "señor Black". Por fin, solo le había costado más de dos décadas hasta que lo había logrado -. ¿Sabes cuántas veces Peeves escribe en las paredes las tonterías más absurdas y groseras que se le ocurren? ¡Y más de una vez ha conseguido poner sus manos en tinta imborrable, y hemos tardado días y una docena de hechizos y pociones para poder quitarlo!

Sirius mostró una diminuta sonrisa al imaginarse al poltergeist, pero apenas duró un segundo bajo la mirada fulminante de la profesora.

Creo que ya sé quiénes van a limpiar las pintadas de Peeves durante las vacaciones de verano - declaró McGonagall con una tersa sonrisa.

¡Pero, Minnie, ya no somos alumnos! - protestó Sirius ignorando la mirada de Remus que le advertía que no era buena idea discutir con ella en ese momento -. ¡Somos adultos! ¡No puedes castigarnos!

Es cierto - admitió ella y Sirius soltó un suspiro de alivio que le duró poco -. Sois adultos crecidos y maduros y debéis responsabilizaros de lo que hacéis, así que me parece que va a ser mejor hasta Navidad.

¡¿Qué?! - exclamó Sirius mientras el resto ahogaba las carcajadas como podía.

El animago fue a abrir la boca para protestar otra vez, pero Remus fue más rápido y le calló con una patada en la espinilla y una mirada de advertencia. Sirius cerró la boca de golpe y refunfuñó por lo bajo.

—**¡Fuera, Peeves!****—**dijo con ira la profesora.

Peeves tir****ó la tiza en un cubo y se marchó maldiciendo. La profesora McGonagall cerró la puerta y se volvió para encararse con los muchachos.

—Potter, éste es Oliver Wood. Wood, te he encontrado un buscador.

¡¿Qué?! - exclamaron todos en el Gran Comedor, pero ninguno tan fuerte como los dos merodeadores.

¡¿Buscador?! - repitió Sirius.

¡¿En primer año?! - Remus estaba en shock.

¡Pero si has dicho que no te gusta el quidditch! - protestó Sirius girándose hacia su ahijado y quedándose aún más confundido cuando todos se echaron a reír.

Que a Harry no le gusta el quidditch... - suspiró Fred limpiándose una lágrima después de todas las carcajadas que llevaba capítulos reprimiendo.

Es como decir que a Filch adora a los estudiantes - explicó George entre hipidos.

Pero todos... - empezó Sirius frunciendo el ceño.

Estaban compinchados - comprendió Remus abriendo los ojos como platos.

¿Qué? - Sirius le miró sin entender.

Era todo una broma, Sirius - dijo Remus mirando a todos a su alrededor, en especial a Harry que sonreía ligeramente orgulloso de sí mismo -. Llevan tomándonos el pelo todo lo que llevamos de libro.

¡¿Qué?! - el animago se preciaba de ser capaz de oler casi cualquier broma en kilómetros a la redonda, con excepción de las que le gastaba James de vez en cuando.

Me parece que Harry ha heredado el mismo talento que tenía su padre para gastarnos bromas - explicó el hombre lobo empezando a sonreír divertido. La broma era muy buena, había que reconocerlo.

¿Tú has organizado esto? - preguntó Sirius perplejo haciendo sonrojar ligeramente a su ahijado, que sonrió aún más ampliamente.

¿Quién más podía ser? - resopló George.

Ha conseguido que participase todo el colegio, ¡incluso McGonagall! Por no hablar de que también ha participado Snape - dijo Fred.

Nosotros también sabemos reconocer una buena broma inocente cuando la vemos y creo que hablo por todos al decir que ya era hora que alguien les ganase en su propio juego - la profesora McGonagall le dirigió una fugaz mirada de orgullo a Harry al decir esto.

Nos la han jugado, Lunático. Estamos perdiendo facultades - suspiró Sirius antes de abrir los ojos como platos -. ¡Cachorro nos ha gastado una broma, Lunático!

Sí, Sirius. Creo que de eso ya nos habíamos dado cuenta - replicó el hombre lobo mirándole como si pensase que estaba un poco lento.

No lo entiendes - sacudió la cabeza emocionándose -. Cachorro nos ha gastado una broma. ¡Juega al quidditch, y probablemente es tan fanático como James! ¡Entro en primero en el equipo, así que es el buscador más joven del siglo! ¡Y fue Minnie quien le metió en él! ¡Minnie!, ¿no lo pillas, Lunático? La misma Minnie que le dijo a James cuando él le suplicó que le dejase presentarse a las pruebas en primer año que ella nunca dejaría jugar a alguien tan pequeño, ha metido a Harry en el equipo sin que se tenga que presentar a las pruebas.

Los ojos de Remus se iban abriendo como platos según hablaba Sirius y ambos se giraron hacia la profesora, que les miraba impasible.

Sé reconocer el talento cuando lo veo y si vosotros hubieseis visto volar al señor Potter, tampoco habríais tardado ni un segundo en hacer todo lo posible por que no se desperdiciara - respondió ella haciendo que Harry se ruborizase hasta la raíz del cabello. Eso era un elogio inconmensurable, sobre todo viniendo de la estricta profesora McGonagall.

Sirius se giró hacia su ahijado con una sonrisa enorme.

Tú, jovencito, estás en problemas - avisó señalándole con un dedo -. No debiste gastarnos una broma, nadie vence en ese terreno a los merodeadores. Yo que tú dormiría con un ojo abierto a partir de ahora. Y tienes que enseñarme cómo vuelas en el partido que van a organizar.

¿Pensabas que me lo iba a perder? - Harry alzó una ceja burlón -. Te dije que nadie a quien le gustase el quidditch tendría que desaprovechar un rato para jugar.

Sirius abrió la boca para replicar, pero se dio cuenta de que era cierto.

Tú eres demasiado listo para tu edad - terminó diciendo orgulloso del chico -. No sé yo si deberías saber engañar con palabras así a alguien.

¿Por qué? Pensé que los merodeadores y sus hijos tenían que saber hacerlo tan fácilmente como respirar - respondió Harry inocentemente.

¡Pero no a otros merodeadores!

Ups. Creo que no me había acordado de esa parte - se encogió de hombros sacando risas de muchos.

Te lo repito: yo que tú dormiría con un ojo abierto a partir de ahora - le avisó el animago de nuevo.

¿No nos ha oído decir antes que es casi imposible pillar a Harry durmiendo? - le susurró George a su gemelo.

Va a pagar caro no habernos escuchado - respondió Fred en el mismo tono -. La última vez que intentamos gastarle una broma estando dormido no dejamos de hablar en rimas el resto del día.

La expresión de intriga de Wood se convirtió****en deleite.

—¿Está segura, profesora?

—Totalmente**—dijo la profesora con vigor—****. Este chico tiene un talento natural. Nunca vi nada parecido. ¿Ésta ha sido tu primera vez con la escoba, Potter?**

¡Es verdad! - exclamó Tonks dándose una palmada en la frente -. ¡Encima era su primera vez en escoba!

La primera vez que se monta en una y ya le han metido en el equipo sin que se tenga que presentar siquiera a las pruebas - musitó Bill mirando al chico curioso.

Tengo que confesar que tengo curiosidad por saber cómo de bueno es - admitió Charlie casi ávido.

Luego tendrás tiempo en el partido, Charlie - respondió su hermano mayor -. Me pregunto si será mejor que tú.

Harry asintió con la cabeza en silencio. No tenía una explicación para lo que estaba sucediendo, pero le parecía que no lo iban a expulsar y comenzaba a sentirse más seguro.

—Atrapó esa cosa con la mano, después de un vuelo de quince metros**—explicóla profesora a Wood****—. Ni un rasguño. Charlie Weasley no lo habría hecho mejor.**

Creo que esa es mi respuesta - sonrió Bill girándose hacia su hermano, que tenía una expresión entre excitada y molesta.

¿Mejor que yo? - repitió Charlie con una media sonrisa. Estaba bastante seguro de sí mismo y de sus capacidades en quidditch, lo suficiente como para tener pocas dudas de que podía vencer a Harry. Tenía muchos más años de experiencia que el chico, después de todo. Así que por muy bueno que fuese, no iba a poder vencerle.

Nunca te he visto volar - se encogió de hombros Harry sin intimidarse.

Nosotros os hemos visto a los dos - dijo Ron señalándose a sí mismo, a los gemelos, a Ginny y a Percy -. Y creo que hablo por los cuatro cuando digo que, sintiéndolo muchísimo, Charlie, Harry es mejor que tú.

¿No se supone que tienes que defenderme, siendo mi hermano y todo eso? - Charlie alzó una ceja sintiendo esa mezcla de diversión y molestia de nuevo, casi eran celos.

Ya estoy defendiendo a uno - replicó Ron sin inmutarse.

A Harry se le abrieron los ojos como platos mirando a su mejor amigo. Los señores Weasley, los merodeadores, los gemelos y Hermione miraban orgullosos al pelirrojo mientras el resto tenía una expresión de sorpresa. Una cosa era decir que consideraba a Harry su hermano, como ya había hecho antes, pero esto era... Le veía tan hermano suyo como Charlie lo era.

Bien dicho, Ronnie - felicitaron los gemelos rompiendo el silencio que se había creado.

Y sintiéndolo mucho, Charlie - dijo Fred.

Tenemos que estar de acuerdo con Ron y con McGonagall - terminó George.

¿Y por qué no hacen una competición en el partido de luego? - propuso Luna -. Cada uno jugando para un equipo, a ver quién coge la snitch.

Luna, eres brillante - declaró Sirius con una sonrisa de oreja a oreja.

¡Apuestas! - exclamó Tonks -. Yo he visto jugar a Charlie y, por muy bien que me caiga Harry, es imposible que sea mejor que Charlie después de haber jugado solo dos años. Así que apuesto un galeón por Charlie.

Yo como Tonks - dijo Bill sonriendo a su hermano -. No he visto a nadie volar tan bien como Charlie.

Nosotros apostamos por Harry - declararon los gemelos con firmeza.

Y yo - añadió Ron.

Yo también. Lo siento, Charlie, pero no quiero perder un galeón - se disculpó Ginny encogiéndose de hombros.

Yo apuesto por Charlie - dijo Percy -. Sé que Harry es increíble, pero Charlie también lo es y lleva mucho más tiempo volando.

Nosotros a ti no te hemos visto jugar, Harry, querido - confesó la señora Weasley intercambiando una mirada con su marido -. Tan solo algún partido corto detrás de la Madriguera y sin que pudieses volar muy alto. Pero sí hemos visto a Charlie y sé que él podía haber entrado en el equipo de Inglaterra si no se hubiese ido con los dragones, así que creo que apostamos por Charlie.

Nosotros por Harry, ¿verdad, Lunático? - preguntó Sirius entusiasmado -. Si Harry es la mitad de bueno que James es imposible que pierda.

A mí me parece que Charlie tiene más posibilidades por experiencia, pero el partido que le he visto jugar a Harry fue estupendo - dijo Luna -. Creo que me quedo con Harry, es el primer amigo que he tenido

  • decidió contenta.

Yo también apuesto por Harry - dijo Neville enviándole una mirada de reojo al pelirrojo -. Hace cosas sobre una escoba que jamás le he visto hacer a nadie.

Yo voy con Harry - dijo Hermione sonriéndole a su amigo -. Sin ninguna duda.

Hey, ¿cómo es que sólo cinco apuestan por mí cuando nueve apuestan por Harry? - preguntó Charlie con el ceño fruncido mientras empezaba a embargarle la duda.

Que sean trece a favor de Harry - intervino Oliver Wood señalándose a sí mismo y a las tres cazadoras de Gryffindor.

¿Qué? Pero, Oliver, yo fui tu capitán - protestó indignado.

Lo siento - se sonrojó un poco -. Pero yo mismo he entrenado a Harry, aunque no necesitase mucho entrenamiento para empezar, y sé lo bueno que es. A pesar de que fueses mi capitán, Harry es mi buscador y sé por quién tengo que apostar para ganar.

Charlie soltó un bufido indignado intentando ocultar la preocupación que comenzaba a sentir y se giró hacia los gemelos para seguir escuchando la lectura.

Wood****parecía pensar que todos sus sueños se habían hecho realidad.

—¿Alguna vez has visto un partido de quidditch, Potter?****—preguntóexcitado.

No, lo que hace aún más increíble que tenga los instintos que tiene - sonrió Neville.

—Wood es el capitán del equipo de Gryffindor**—aclaró la profesora McGonagall.**

—Y tiene el cuerpo indicado para ser buscador**—dijo Wood, paseando alrededor de Harry y observándolo con atención—****. Ligero, veloz... Vamos a tener que darle una escoba decente, profesora, una Nimbus 2.000 o una Cleansweep 7.**

La Nimbus 2.000, Minnie, sin ninguna duda - dijo Sirius en seguida, tan emocionado que prácticamente daba botes en el asiento.

Sirius, contrólate, eres un adulto - le regañó la profesora McGonagall.

¿Cuál tienes, Harry? - preguntó Sirius prácticamente ignorando a la bruja.

Una de esas dos - respondió Harry sonriendo.

Ya, ¿pero cual? - insistió Sirius frustrado.

¿No ves que no te va a responder, Sirius? - dijo Remus divertido.

¡Pero no es justo! ¡Ni siquiera sé cuándo aparece en la historia!

  • se quejó el animago.

Y yo tampoco lo sabía y tuve que esperar mucho más que tú para saberlo - replicó Harry dejando sin respuesta a su padrino.

—Hablarécon el profesor Dumbledore para ver si podemos suspender la regla del primer año. Los cielos saben que necesitamos un equipo mejor que el del año pasado. Fuimos aplastados por Slytherin en ese último partido. No pude mirar a la cara a Severus Snape en varias semanas...

Snape mostró una rara sonrisa, llena de orgullo por el equipo de su casa y algo de la superioridad que sentía por haber ganado a los leones de esa forma. Había sido maravilloso...

Hasta que llegó Potter. Y desde entonces cada partido en el que había jugado ese mocoso había sido una victoria más para Gryffindor.

La profesora McGonagall observ****ó con severidad a Harry, por encima de sus gafas.

—Quiero oír que te entrenas mucho, Potter, o cambiaréde idea sobre tu castigo.

Y ni siquiera te castigaron - gimió Fred con envidia.

Rompes las reglas y te premian por ello - dijo George.

Solo Harry podría lograr una cosa así - Ron sacudió la cabeza divertido.

Eso son excepciones que al parecer solo se hacen con Potter - intervino Snape con una mueca.

Creo que sabes tan bien como yo, Severus, que habría premiado a cualquier alumno que defendiese a un compañero - replicó McGonagall molesta.

¿Y cómo sabías tú que estaba defendiendo a un compañero, Minerva?

Si mal no recuerdo, estabas aquí cuando hemos leído la pelea que estuvo a punto de ocurrir entre los señores Malfoy, Crabbe y Goyle y los señores Potter y Weasley, así que creo que se da por hecho que no pensaba permitir que se fuesen a la clase de vuelo sin mantener un ojo puesto sobre ellos, además de que así se descubre a futuras promesas de quidditch. Estuve toda la clase mirando desde una ventana, Severus, y no hacen falta ni dos neuronas para darse cuenta de que el señor Malfoy se estaba riendo del señor Longbottom.

Eso no significa que sepas por qué estaban los dos en el aire - replicó Snape apretando los dientes y buscando un fallo en la lógica de la profesora.

Pero ver al señor Malfoy coger algo que brillaba del suelo y salir volando con ello, sabiendo que ya le había quitado la Recordadora al señor Longbottom, concordarás conmigo en que no era difícil deducir que había vuelto a hacerlo. Ver al señor Potter indignado saliendo volando tras él solo confirmó mis sospechas.

Eso no quita que Potter hubiese roto las normas.

Todas las reglas tienen su excepción, y romperlas por un compañero no se merece un castigo, Severus. Tal vez tendría que haber castigado al señor Malfoy por reírse de un compañero, robar propiedades ajenas e intentar dañarlas - amenazó McGonagall.

No, eso no habría sido necesario - cortó Severus furioso.

Entonces no hay más que hablar, Severus. El señor Malfoy se libró del castigo, así que era justo que el señor Potter también, y además, por defender a un amigo, se merecía un premio. Punto final

  • terminó la discusión la bruja.

Casi todos en el Gran Comedor la miraban con una mezcla de diversión y asombro completos. Parecía como si nunca la hubiesen visto antes y ahora de pronto se fijasen por primera vez en la fiereza con la que defendía a sus estudiantes.

Luego, súbitamente, sonrió.

—Tu padre habría estado orgulloso**—dijo—****. Era un excelente jugador de quidditch.**

Habría sido el padre más orgulloso del mundo - suspiró Sirius nostálgicamente y un brillo triste en los ojos.

Incluso antes de saber esto - añadió Remus -. Solo que al saber esto se le habría hinchado tanto el pecho de orgullo que no me habría extrañado que hubiese salido volando.

Ya me estoy imaginando cómo sería la carta de Lily. En esa ni siquiera se molestaría en poner otro párrafo sobre otra cosa, todo sería sobre el logro de su "pequeño bebé" - rio Sirius.

¡Sirius! - protestó Harry, decidiendo si oír lo orgullosos que estarían sus padres de él valía la pena de morirse de la vergüenza. No estaba seguro, así que no dijo nada más.

—Es una broma.

¿El qué es una broma? ¿Que James fue un excelente jugador de quidditch? - preguntó Sirius indignado -. ¡Sí que lo fue! ¡Uno increíble!

Ya lo sabemos, Sirius - Tonks puso los ojos en blanco -. Pero creo que no se refería a eso.

Cierto, no me imagino a Oliver diciendo que eso era una broma, mucho menos a Harry - razonó Bill.

Probablemente es un cambio de escena - adivinó Luna.

¿Y con quién demonios está hablando? - preguntó Charlie.

Conmigo - respondió Ron alzando la mano.

¿Contigo? ¿Y por qué dices que era una broma? - dijo Charlie.

No sé... ¿Tal vez porque mi mejor amigo me acababa de decir que le habían metido por saltarse las normas, a pesar de ser un alumno de primero y que le iban a permitir tener su propia escoba? - replicó Ron sarcástico.

Cierra el pico - murmuró Charlie avergonzado.

Era la hora de la cena. Harry había terminado de contarle a Ron todo lo sucedido cuando dejó el parque con la profesora McGonagall. Ron tenía un trozo de carne y pastel de riñón en el tenedor; pero se olvidó de llevárselo a la boca.

¿Dejó de comer? - Hermione fingió estar sorprendida -. No me puedo creer que le sorprendieses lo suficiente para que se le olvidase la comida. ¡Si prácticamente no es persona a la hora de la comida hasta que se ha comido dos platos!

¡Hey!, eso no es cierto - protestó Ron sonrojándose.

Lo siento, Ron, pero sí que lo es - le contradijo Harry -. Solo ha pasado esa única vez, que yo sepa.

No fue la única, pensaron sus dos amigos. Cuando Harry había estado inconsciente en el hospital en primero Ron había perdido completamente el apetito. Hermione también, pero era más llamativo con Ron, más llamativo que el pelirrojo que parecía tener un estómago sin fondo apenas hubiese probado bocado durante tres días. Habían comido porque los gemelos prácticamente les arrastraban a la mesa en el Gran Comedor y les llenaban el plato de huevos y tostadas para el desayuno y de todo lo que hubiese para la cena. Luego se quedaba casi intacto, pero preferían llenar los platos porque no había manera de alejarles de la puerta de la enfermería en todo el día para la comida. A pesar de que no les dejaban entrar más que cinco minutos al día, esperaban verle cada vez que se abría la puerta o recibir noticias suyas cuanto antes.

—¿Buscador?—dijo—. Pero los de primer año nunca... Serías el jugador má****s joven en...

Nunca hasta ahora - dijo Fred.

Hasta que llegó Harry - asintió George.

—Un siglo**—terminó Harry, metiéndose un trozo de pastel en la boca. Tenía muchísima hambre después de toda la excitación de la tarde—****. Wood me lo dijo.**

Las tripas de Harry rugieron en ese momento.

Es imposible que tengas hambre ahora cuando hemos comido hace un par de horas y ni siquiera yo tengo estoy hambriento todavía - dijo Ron perplejo antes de caer en la cuenta -. El hechizo, ¿verdad?

Lo siento - Harry se encogió de hombros sonrojado.

Nah, esto no es culpa tuya. Solo que ahora mismo no te envidio en lo más mínimo.

Ron estaba tan sorprendido e impresionado que se quedó mirándolo boquiabierto.

—Tengo que empezar a entrenarme la semana que viene**—dijo Harry—****. Pero no se lo digas a nadie, Wood quiere mantenerlo en secreto.**

No va a ser posible - dijo Remus sacudiendo la cabeza -. Cualquiera que se acerque al campo de quidditch cuando esté entrenando el equipo le verán y seguro que hay gente que se acerca al darse cuenta de que no va a haber pruebas para el puesto de buscador.

Ya, pero Oliver en ese momento no creo que pensase con claridad - dijo Fred con una sonrisa al mirar a su capitán, que estaba sonrojado.

Parecía un niño la mañana de Navidad - rio George -. Lo que me sorprende es que tardaran tanto en descubrirlo.

¿Qué esperabais? - se defendió él -. Tenía un nuevo buscador que tenía una recomendación personal de McGonagall. ¡De McGonagall! Vosotros sabéis lo difícil que es que te dé un cumplido, ¡y por Harry estaba dispuesta a romper todas las normas, las de Hogwarts y las suyas propias!

Fred y George Weasley aparecieron en el comedor; vieron a Harry y se acercaron rá****pidamente.

Y ahí entramos nosotros en escena - sonrió Fred orgulloso.

Ya era hora. Llevábamos mucho tiempo sin aparecer - dijo George.

—Bien hecho**—dijo George en voz baja—****. Wood nos lo contó. Nosotros también estamos en el equipo. Somos golpeadores.**

Los mejores golpeadores que ha visto Hogwarts en mucho tiempo - proclamó Fred como si fuese un comentador.

Imbatibles en su juego, no encontrarán a otros como ellos - siguió George.

Sí, sí, sois estupendos - se impacientó Ginny -. Ya lo sabemos. ¿Ahora podéis seguir?

Tus deseos son órdenes, hermanita - concedió George.

Por lo menos por esta vez - puntualizó Fred mientras su gemelo comenzaba a leer de nuevo.

—Te lo aseguro, vamos a ganar la copa de quidditch este curso**—dijo Fred—****.**

Los Slytherin miraron petulantes a los Gryffindor, que hicieron una mueca. Habían estado tan cerca... La copa habría sido suya, pero algo había pasado que había fastidiado esos planes. Ni siquiera sabían exactamente qué había ocurrido para dejar a Harry en la enfermería, pero por lo menos con estos libros descubrirían si valía la pena perder la copa de quidditch por ello.

No la ganamos desde que Charlie se fue, pero el equipo de este año será muy bueno. Tienes que hacerlo bien, Harry. Wood casi saltaba cuando nos lo contó.

Y lo hizo estupendamente - señaló Ron intentando sacar a Harry de sus pensamientos. Le conocía lo suficiente para saber que estaba comiéndole la culpa por dentro por la derrota que habían sufrido el año anterior.

Ninguno de los otros buscadores tenía nada que hace contra él - sonrió Neville.

¿Eso significa que ganasteis la copa? - preguntó Sirius.

Eso tendrás que descubrirlo al final del libro, Sirius - respondió Hermione salvándoles de tener que confesar que no, que había sido un desastre.

¡Oh, venga ya! Ya veremos qué opináis cuando lleguemos al tercer libro - gruñó exasperado con la actitud de esos chicos.

—Bueno, tenemos que irnos. Lee Jordan cree que ha descubierto un nuevo pasadizo secreto, fuera del colegio.

—Seguro que es el que hay detrás de la estatua de Gregory Smarmy, que nosotros encontramos en nuestra primera semana.

¿Detrás de la estatua de Gregory Smarmy? - repitió la profesora McGonagall entrecerrando los ojos.

Eh, creo que pone algo así, sí - dijo George regañándose mentalmente por no haberse saltado esa parte e inventado algo en su lugar.

De todas formas, Filch conoce ese pasadizo, profesora - dijo Fred.

¿Eso quiere decir que hay más que el señor Filch no conoce, señor Weasley? - preguntó ella muy aguda.

¿Cómo vamos a saberlo, profesora? - preguntó Fred inocentemente.

Nosotros no queremos meternos en líos - le siguió el juego George.

McGonagall les miró severa por encima de sus gafas, sabiendo perfectamente que le estaban ocultando cosas. Sin embargo, decidió que no valía la pena investigar por ahí ya que de todas formas era muy probable (casi seguro) que los señores Potter y Weasley y la señorita Granger descubrirían también unos cuantos secretos nuevos del castillo, incluyendo alguno de los pasadizos de los gemelos.

Fred y George acababan de desaparecer, cuando se presentaron unos visitantes mucho menos agradables. Malfoy, flanqueado por Crabbe y Goyle.

¿Otra vez? - gruñó Tonks exasperada y molesta -. Es la tercera vez ese día que aparece para molestar. ¿Qué demonios quiere ahora?

¿Qué va a ser? - respondió Bill -. Quiere mofarse de Harry porque piensa que le van a expulsar.

Ojalá hubiese podido ver su cara cuando se enteró de que en realidad le habían puesto en el equipo - suspiró Charlie.

Pues la cara que puso en ese momento no la vimos, pero sí que vimos la que puso al ver la escoba que Harry tenía CON PERMISO - puntualizó Ron riéndose con Harry mientras Hermione sacudía la cabeza ligeramente sonriendo.

¿Fue buena? - preguntó Neville curioso. Estaba deseando que las cosas se torciesen para Malfoy después de lo mucho que se burlaba de él.

No tenía precio - respondió Harry -. Épica.

Malfoy les miraba sonrojado hasta las orejas, habiendo oído su conversación. No podía creerse que había sido, técnicamente, gracias a él que Potter había acabado en el equipo de quidditch. ¿Es que no podía salirle algo bien por una vez en la vida? ¿Es que todo tenía que salirle bien a Potter?

—¿Comiendo la última cena, Potter?¿Cuándo coges el tren para volver con los muggles?

—Eres mucho más valiente ahora que has vuelto a tierra firme y tienes a tus**«amiguitos» —dijo fríamente Harry. Por supuesto que en Crabbe y Goyle no había nada que justificara el diminutivo, pero como la Mesa Alta estaba llena de profesores, no podían hacer más que crujir los nudillos y mirarlo con el ceño fruncido.**

Eso es Harry, no te dejes intimidar - felicitó Sirius.

Como si Harry se dejase intimidar alguna vez - resopló Hermione por lo bajo. Si no lo hacía ante Voldemort, ciertamente no lo iba a hacer ante Malfoy y ese par de trolls.

Sirius, no le animes a que se meta en peleas - Molly frunció el ceño desaprobando su actitud.

Técnicamente, Molly, no pueden meterse en peleas estando en medio del Gran Comedor y rodeados de profesores - señaló Remus.

Ya sabéis a lo que me refiero. Harry no debería ir provocándoles - insistió ella.

Señora Weasley, ellos vinieron a buscarnos a nosotros. Acaba de oír que estábamos comiendo y se acercaron ellos - se justificó Harry.

En eso tiene razón, Molly - estuvo de acuerdo Arthur -. Tú misma acabas de oír todos los detalles.

La mujer frunció el ceño, nada contenta con la situación, pero se mantuvo en silencio y dejó que siguiesen leyendo.

—Nos veremos cuando quieras**—dijo Malfoy—. Esta noche, si quieres. Un duelo de magos. Sólo varitas, nada de contacto. ¿Qué****pasa? Nunca has oído hablar de duelos de magos, ¿verdad?**

¿Un duelo de magos? - repitió Bill incorporándose.

¿Así que el duelo fue contra Malfoy? - preguntó Ginny.

Eh... Más o menos - respondió Harry.

No sé si es buena idea. Algo no me pinta bien. Parece que está buscando que aceptéis, como si ya lo tuviese planeado - dudó Remus.

¿Aceptaste, Harry? - preguntó Sirius ansioso. Los instintos de Remus eran estupendos, siendo hombre lobo y todo eso, y les habían sacado más de una vez de un apuro.

¿Yo cómo iba a aceptar? Si no tenía ni idea de lo que era un duelo de magos - Harry esquivó la pregunta hábilmente.

Bien - suspiró Sirius aliviado.

Siempre puedes pedirle a Ron que acepte por ti el duelo - sugirió Luna tranquilamente. No lo dijo con mala intención ni queriendo que los pillasen, pero acertó tan de lleno que ni Harry ni Ron pudieron evitar una mueca.

¿Que hiciste qué, Ronald? - preguntó su madre entrecerrando los ojos.

Sigue, George - suplicó Ron, a pesar de saber que ahora venía su respuesta. Así por lo menos no tenía que contestarle a su madre él directamente.

—Por supuesto que sí —dijo Ron, interviniendo**—****. Yo soy su segundo. ¿Cuál es el tuyo?**

¡Ronald Weasley! - rugió la señora Weasley provocando otra mueca del chico -, ¡¿cómo se te ocurre aceptar por Harry un duelo de magos cuando él ni siquiera sabe lo que es?!

Por eso mismo, mamá - explicó él -. No quería que Harry quedase en evidencia delante de Malfoy. No se lo habría dejado pasar en meses.

La señora Weasley se calmó un poco al ver que en el fondo su hijo lo había hecho para ayudar a Harry, pero seguía enfadada.

No quiero que vuelvas a hacer una cosa así, ¿entendido? O estarás castigado durante todas las vacaciones de verano - le amenazó. Ron asintió rápidamente aliviado por que solo hubiese sido una reprimenda en vez de tener un castigo también.

Malfoy miró a Crabbe y Goyle, valorá****ndolos.

—Crabbe**—respondió—****. A medianoche, ¿de acuerdo? Nos encontraremos en el salón de los trofeos, nunca se cierra con llave.**

¿Y eso cómo lo sabe, señor Malfoy? - preguntó la profesora McGonagall suspicaz.

Eh... - Malfoy miró a Severus en busca de apoyo, pero el profesor estaba apretando la mandíbula enfadado y le miraba con los ojos entornados.

Snape no pensaba ayudarle a salir de ese embrollo. Se había metido él solito al desobedecer a Severus cuando él le había dicho que no se metiese en duelos de magia como mínimo hasta segundo, cuando ya sabrían defenderse de alguna forma de otros magos de su edad. No le había hecho caso, ahora afrontaba las consecuencias sin su ayuda.

Por eso y por mentirle. Draco había ido a quejarse de que Potter había desobedecido las órdenes de la señora Hooch y había salido volando en cuanto está entró en el castillo con Longbottom. Es decir, le había contado una historia muy distinta a lo que había pasado en realidad. Si quería que le ayudase, tendría que empezar por no mentirle de ahora en adelante.

Era en parte por culpa de estas mentiras que tenía tan mala imagen de Potter y le consideraba exactamente igual que su padre. Ahora ya no sabía que pensar. La actitud que había tenido de defender a un amigo era definitivamente de Lily antes que de Potter.

¿Oí cómo lo comentaban algunos alumnos mayores? - la respuesta de Draco sonó más como una pregunta que otra cosa.

McGonagall, por supuesto, no se tragó el cuento. Nadie lo hizo. Sin embargo, pensó que si no se había enterado hasta ahora de que habían tenido un duelo de magia sería por que nada grave había ocurrido y decidió dejarlo pasar.

Cuando Malfoy se fue, Ron y Harry se miraron.

—¿Quées un duelo de magos?—preguntó Harry—. ¿Y quéquiere decir que seas mi segundo?

—Bueno, un segundo es el que se hace cargo, si te matan**—**dijo Ron sin darle importancia.

¿Sabes, Ron? - interrumpió Hermione -. Eso no fue exactamente tranquilizador. Era la primera vez que Harry había oído hablar de los duelos de magia y lo primero que haces es insinuar que la gente muere en ellos - puso los ojos en blanco ante lo obtuso que podía llegar a ser el pelirrojo.

¿Qué querías que respondiese? - se defendió él con las puntas de las orejas rojas -. Él me había preguntado qué quería decir eso de ser el segundo de alguien. ¡No podía simplemente ignorar la pregunta!

Ya da igual - intervino Harry antes de que se pusiesen a discutir otra vez -. Esto fue hace mucho, ¿recordáis? ¿Y recordáis también que ya sé un poco más sobre duelos de magia?

Ugh, no me lo recuerdes - gimió Ron mientras Hermione hacía una mueca.

¿Y tú por qué tienes más experiencia en duelos de magia? - preguntó Sirius suspicaz.

No solo yo - dijo Harry rápidamente -. Todo el colegio, pero eso vendrá en el segundo libro.

Y tampoco fue una experiencia en la que puedas decir que aprendiésemos mucho - murmuró Hermione.

Al ver la expresión de Harry, añadió rápidamente—: Pero la gente sólo muere en los duelos reales, ya sabes, con magos de verdad. Lo máximo que podéis hacer Malfoy y tú es mandaros chispas uno al otro. Ninguno sabe suficiente magia para hacer verdadero daño.

Sirius frunció el ceño. ¿Y si Lucius Malfoy le había enseñado a su hijo algunos trucos? Tal vez Draco sí que sabía lo suficiente para hacer daño a Harry. No permanente, por supuesto, pero para Sirius cualquier daño a su ahijado era más del que debería haber habido.

Sacudió la cabeza para expulsar esos pensamientos. Ni Harry ni sus amigos parecían en lo más mínimo preocupados así que seguro que no había pasado nada.

De todas formas, se prometió a sí mismo que a la menor oportunidad empezaría a enseñarle magia a Harry. Había demasiada gente buscando hacerle daño como para no hacerlo.

De todos modos, seguro que él esperaba que te negaras.

Malfoy escondió una sonrisa. En realidad estaba esperando justo que aceptasen para poder darle el chivatazo a Filch, pero eso ellos no lo sabían, claro.

—¿Y si levanto mi varita y no sucede nada?

—La tiras y le das un puñetazo en la nariz**—**le sugirió Ron.

¡Ronald! - exclamó su madre en shock, pero no se la oyó por encima de las carcajadas de todos.

¡Bien dicho, Ron! - felicitó Charlie.

Eso es hermano - aprobó Bill con una sonrisa de oreja a oreja.

Ron devolvió la sonrisa con un sentimiento cálido por dentro. No sabía bien qué era, pero sabía que tenía que ver con el hecho de que todos sus hermanos parecían orgullosos de él en ese momento.

No está mal, chico - musitó Ojoloco para sí mismo. Ese pelirrojo tampoco sería un mal candidato para convertirse en auror. Ciertamente sabía darle soluciones inesperadas a las dificultades.

—Disculpad.

Los dos miraron. Era****Hermione Granger.

Se me hace tan raro que no estuvieses con nosotros - musitó Harry.

Sí, ¿verdad? Parece como si esos meses no hubiesen existido y solo hubiésemos empezado Hogwarts de verdad cuando nos hicimos amigos los tres - susurró Ron.

Hermione sonrió contenta y se acurrucó más en el sofá entre sus dos chicos, sus dos mejores amigos.

—**¿No se puede comer en paz en este lugar?****—**dijo Ron.

Wow, alguien está de mal humor, ¿eh? - dijo Tonks sarcástica mirando mal al pelirrojo.

¿A qué venía eso, Ron? - preguntó Ginny frunciendo el ceño -. Solo ha dicho una palabra para que supieseis que estaba ahí y que quería hablar con vosotros.

Perdona, Hermione, fui un poco borde, ¿verdad? - se disculpó avergonzado en un murmullo.

Un poco, sí, pero eso ya no importa. Fue hace mucho - sonrió la chica sin darle importancia.

Hermione no le hizo caso y se dirigió a Harry

—No pude dejar de oír lo que tú y Malfoy estabais diciendo...

—No esperaba otra cosa**—**murmuró Ron.

¡Ron! - protestaron muchos exasperados.

No me extraña que Hermione haya decidido que solo va a hablar con Harry en ese momento - masculló Ginny fulminando con la mirada a su hermano.

Sí que es cierto que yo era un poco cotilla - le defendió Hermione suavemente. ¿No veían que Ron y Harry ya se estaban torturando ellos mismos mentalmente? ¿De verdad tenían que insistir con todos esos comentarios?

Esa no es excusa, Hermione - dijo Tonks haciendo que los dos chicos se encogieran un poco más en sí mismos.

Al final Fred y George (que también entendían la necesidad de privacidad y lo molesta que podía ser la gente que se metía en sus planes) decidieron que ya habían sufrido suficiente y siguieron leyendo.

—... y no debes andar por el colegio de noche. Piensa en los puntos que perderás para Gryffindor si te atrapan, y lo harán. La verdad es que es muy egoísta de tu parte.

—Y la verdad es que no es asunto tuyo**—respondi****ó Harry.**

¿Tú también, Harry? - preguntó Tonks molesta.

Lo sé. No debí haberle hablado así. Lo siento, Hermione - se disculpó azorado.

¿Cuántas veces tengo que repetir que esto fue hace mucho? - Hermione levantó la manos exasperada con la actitud de todos.

No lo sé, pero sí que sé que ellos se van a seguir disculpando cada vez que sean unos idiotas contigo - dijo Bill, que empezaba a opinar igual que Hermione al pensar que los chicos ya estaban sufriendo ellos solitos lo suficiente.

Pues no deberían - replicó ella mirando a ambos -. Creía que habíamos acordado que nada de estos libros importaba.

Pero nunca llegamos a disculparnos por todo eso, Hermione - se justificó Harry.

Y no importa - terminó ella la discusión cruzándose de brazos.

—Adiós**—**añadió Ron.

De todos modos, pensó Harry, aquello no era lo que llamaría un perfecto final para el día. Estaba acostado, despierto, oyendo dormir a Seamus y a Dean (Neville no había regresado de la enfermería).

¿Qué? ¿Cómo que no? - preguntó la señora Weasley.

La señora Pomfrey no puede haber tardado tanto en arreglar una muñeca rota - dijo Remus frunciendo el ceño. A él la enfermera le había dejado como nuevo en un día después de las noches de luna llena y acababa normalmente mucho peor que con una lesión como la de Neville.

Claro que no - replicó ella irritada porque dudasen de sus habilidades como enfermera -. Para la hora de la cena ya estaba perfectamente.

Luego aparecerá por qué no había vuelto Neville - intervino Harry viendo que el chico estaba avergonzado. Neville le lanzó una mirada agradecida que nadie excepto el trío entendió ya que solo ellos cuatro sabían lo que había ocurrido aquella noche.

Ron había pasado toda la velada dándole consejos del tipo de:«Si trata de maldecirte, será mejor que te escapes, porque no recuerdo cómo se hace para pararlo»****.

¿En serio, Ron? - bufó Bill entre exasperado y divertido.

Por lo menos fue sincero al decir que no se acordaba en vez de inventarse un contrahechizo que podría hacer que las cosas acabasen peor para Harry - Tonks pensó positiva.

De todas formas siempre hay que saber cuando estás peleando una batalla perdida - dijo Ojoloco -. Si no sabes contrarrestar las maldiciones, es una batalla prácticamente perdida. Entonces lo mejor es correr.

Ron se hinchó de orgullo al ver que había dicho algo que contaba con la aprobación del viejo auror.

Aún así no sé si ese es el mejor consejo que le puedes dar a alguien para tranquilizarle antes de un duelo - dudó Charlie.

No importó al final - se encogió de hombros Harry -. No me hizo falta poner en práctica ese consejo.

¿Y eso por qué? - preguntó Ojoloco con ambos ojos fijos en el chico.

Ya lo veréis - respondió Harry devolviéndole la mirada sin inmutarse.

Tenían grandes probabilidades de que los atraparan Filch o la Señora Norris, y Harry sintió que estaba abusando de su suerte al transgredir otra regla del colegio en un mismo día.

Por lo menos se siente culpable por hacerlo - dijo McGonagall aliviada en cierta forma por que a cachorro de león no le gustase romper las normas sin motivo.

Es buen chico en realidad - murmuró Sprout.

A lo mejor la conciencia le hace quedarse en vez de ir - dijo Flitwick esperanzado.

Por otra parte, el rostro burlón de Malfoy se le aparecía en la oscuridad, y aquélla era la gran oportunidad de vencerlo frente a frente. No podí****a perderla.

O no - dijo Flitwick.

Es un buen chico, pero un niño al fin y al cabo y los niños no quieren quedar en evidencia delante de sus rivales - asintió Sprout comprendiendo.

Por lo menos sabemos que nada salió mal o habríamos sabido sobre esta aventura mucho antes - dijo McGonagall repitiendo en voz alta sus pensamientos de antes.

Eso espero - estuvo de acuerdo Sprout.

—Once y media**—murmurófinalmente Ron****—****. Mejor nos vamos ya.**

Se pusieron las batas, cogieron sus varitas y se lanzaron a través del dormitorio de la torre. Bajaron la escalera de caracol y entraron en la sala común de Gryffindor. Todavía brillaban algunas brasas en la chimenea, haciendo que todos los sillones parecieran sombras negras. Ya casi habían llegado al retrato, cuando una voz habló desde un silló****n cercano.

¡Oh, venga ya! Ya les han pillado y aún no han salido de la sala común - gruñó Sirius.

¿Pero quién es? - preguntó Tonks ansiosa.

No lo sé, pero espero que sea quien sea no se lo diga a ningún prefecto o a un profesor - Bill cruzó los dedos esperando que tuviesen algo de suerte.

—No puedo creer que vayas a hacer esto, Harry.

Una luz brilló. Era Hermione Granger; con el rostro ceñudo y una bata rosada.

Vale, no sé si eso es tener suerte o no - dijo en voz baja Bill, pero no lo suficientemente baja porque todos le oyeron y le fulminaron con la mirada al ver la expresión herida de Hermione.

¡Pues claro que eso es tener suerte! - replicó Ron tan enfadado como Harry mientras ambos le cogían la mano a su amiga, que se había empezado a encoger en el sofá.

¡No, no quería decirlo de esa manera! - intentó explicarse Bill.

¿Entonces cómo querías decirlo? - gruñó Harry sin dejar de fulminarle con la mirada a pesar de estar dándole un fuerte apretón en la mano a Hermione como apoyo.

Me refería a que Hermione era posible que sí que se lo dijese a un prefecto - se justificó asustado. Había demasiada gente en su contra para su gusto.

Y eso no habría tenido nada de malo si lo hubiese hecho - replicó Ron sorprendiendo a algunos por que no le importase que se hubiese chivado, incluyendo un poco a la propia Hermione.

Estábamos rompiendo las normas y aquella vez no podemos decir que fuese por Hogwarts o por un amigo - siguió Harry de acuerdo.

Sí, sí, lo sé. Lo siento, Hermione - se disculpó avergonzado e intimidado por los dos chicos.

No importa, Bill. Da igual - le quitó importancia ella con una sonrisa. Y era cierto que le daba igual siempre que Harry y Ron no opinasen lo mismo.

—¡Tú****!—dijo Ron furioso—. ¡Vuelve a la cama!

Habría sido mucho más seguro para ti que lo hubieses hecho - murmuró Ron.

Pero os habrían pillado sin mí - respondió Hermione en el mismo tono.

Y a lo mejor jamás habríamos descubierto que ahí era donde se guardaba la Piedra Filosofal - susurró Harry.

—Estuve a punto de decírselo a tu hermano**—contestó enfadada Hermione—****. Percy es el prefecto y puede deteneros.**

Puede que Percy sea prefecto - empezó a decir George levantando la vista de las páginas del libro.

Pero apostaríamos todos nuestros ahorros a que no es capaz de deteneros - terminó Fred.

¿Hay alguien que pueda haceros cambiar de idea en este castillo? - les preguntó Remus al trío con una sonrisa entretenida.

Pues... - Ron se puso a pensar a ver quién se le ocurría.

Solo ha habido tres personas que han intentado detenernos - dijo Hermione.

Y una que ha intentado averiguar qué era lo que sabíamos - añadió Harry.

Y ninguna de las cuatro ha tenido éxito - Ron se encogió de hombros.

¿Quiénes? - preguntó Tonks curiosa.

Eso, obviamente, no os lo vamos a decir - dijo Ron.

Pero podemos deciros que están entre los profesores - cedió Harry.

El resto aparecerá en los dos primeros libros - sentenció Hermione sin dejar lugar para más preguntas.

Harry no podía creer que alguien fuera tan entrometido.

Y menos mal que sí que lo fuiste - musitó Harry.

Sí, ¿verdad? - Hermione alzó una ceja divertida -. Os salvé de un buen castigo.

—Vamos**—**dijo a Ron. Empujó el retrato de la Dama Gorda y se metió por el agujero.

Hermione no iba a rendirse tan fácilmente. Siguió a Rona través del agujero, gruñendo como una gansa enfadada.

¿Cómo que como una gansa enfadada? - repitió Hermione girándose hacia Harry con el ceño fruncido.

Eh... Yo... - Harry miró a Ron en busca de ayuda mientras el resto sofocaba una carcajada al ver la angustia del chico.

A mí no me mires, colega. Este es tu problema con Hermione - el pelirrojo levantó las manos con una sonrisa.

Eh... ¿Son mis pensamientos privados? - respondió Harry casi como una pregunta -. ¿No se puede controlar lo que piensas y lo que importa es que nunca he dicho algo así en voz alta?

Mm... ¿Eso quiere decir que has pensado cosas así más veces, pero nunca lo has dicho en voz alta? - preguntó Hermione cada vez más divertida.

¡Sí! ¡Digo, no! ¡No, no, no, no, no! - negó Harry con la cabeza rápidamente y el resto ya se echó a reír.

No importa, Harry - le tranquilizó ella sonriendo -. Solo te estaba tomando el pelo.

—No os importa Gryffindor;****¿verdad? Sólo os importa lo vuestro. Yo no quiero que Slytherin gane la copa de las casas y vosotros vais a perder todos los puntos que yo conseguí de la profesora McGonagall por conocer los encantamientos para cambios.

Parece que lo único que me importaban eran los puntos de Gryffindor, ¿verdad? - suspiró Hermione apenada -. No me extraña que huyeseis de mí a todas horas.

Que te importen los puntos de Gryffindor no es malo, Hermione - dijo Harry rápidamente -. Estoy seguro de que si hemos ganado la copa de la casa estos dos años ha sido gracias a la enorme cantidad de puntos que ganas en clase cada día, suficientes para contrarrestar los muchos que pierdo yo en cada clase de Pociones - añadió en voz más baja. No quería que los que no habían estado en Hogwarts averiguasen nada de la historia antes de tiempo. ¿Dónde estaba la gracia entonces?

Y no huíamos tanto - la chica le dirigió una mirada escéptica a Ron -. Bueno, vale, puede que un poco - admitió a regañadientes -. Pero por lo menos conseguías que por lo menos supiésemos que estábamos haciendo cosas que no debíamos.

Hermione sacudió la cabeza sonriendo, reconfortada por las palabras de ánimo de los chicos.

—Vete.

—Muy bien, pero os he avisado. Recordad todo lo que os he dicho cuando estéis en el tren volviendo a casa mañ****ana. Sois tan...

¿Les delataste? - preguntó Tonks.

No, no tuve oportunidad de hacerlo - reconoció Hermione.

Tampoco creo que lo hubieses hecho incluso de haber podido - dijo Ron.

No eres de las que delata a nadie a no ser que sea por la seguridad de alguien - dijo Harry.

¿Y tú cómo lo sabes? Si nunca hemos estado en una situación así

  • replicó Hermione, sabiendo que era cierto.

Lo sé - se encogió de hombros Harry.

Pero lo que eran no lo supieron. Hermione había retrocedido hasta el retrato de la Dama Gorda, para volver; y descubrió que la tela estaba vacía. La Dama Gorda se había ido a una visita nocturna y Hermione estaba encerrada, fuera de la torre de Gryffindor.

Más de uno fue incapaz de contener una carcajada, pero intentó disimularla con una tos.

Hermione no se lo tragó. Les lanzó una mirada de advertencia que prometía problemas si no cerraban la boca en ese instante.

Tienes que reconocer que tiene gracia, Hermione - intentó Fred con una sonrisa más dubitativa de lo habitual.

Que intentes detenerles.

Que les regañes por salir de la torre de Gryffindor.

Y que los siguieses tú a fuera.

Y encima te quedes encerrada porque la Dama Gorda se ha ido probablemente a ver a su amiga Violeta...

Y creo que ya veo lo que quieres decir, Hermione. No tiene ni pizca de gracia, ¿verdad, Gred?

Ni un poco. Mejor olvidamos el tema, ¿no, Feorge? - estuvo de acuerdo su gemelo rápidamente.

Yo ya lo he olvidado. Si he oído hablar de ello no me acuerdo - asintió George sin quitar la mirada de la bruja, que había empezado a deslizar la mano hacia el bolsillo donde guardaba la varita.

Menudo par de Gryffindors están hechos - resopló Ginny poniendo los ojos en blanco.

—¿Y ahora quévoy a hacer?****—preguntócon tono agudo.

—Ése es tu problema—dijo Ron—****. Nosotros tenemos que irnos o llegaremos tarde.

Creo que eso no es lo más amable que le podías haber dicho, Ron - dijo Charlie con una media sonrisa.

No, no creo que impresiones a ninguna chica de esa forma - añadió Bill sacudiendo la cabeza.

También es cierto que era culpa de Hermione haberse quedado fuera por seguirles sin que la invitaran - señaló Neville sin pensar.

Un instante después se dio cuenta de lo que había dicho y palideció.

¡Oh, Merlín! ¡Perdona, Hermione! - se disculpó horrorizado. ¡¿Cómo se le ocurría insultar a la bruja más inteligente de su curso?! ¡Y encima ella le había ayudado varias veces a aprobar! -. ¡No lo quería decir así!

¿Ah, no? - preguntó Hermione divertida -. Pues deberías porque sí que fue así. Yo les seguí, ellos no querían, les seguí de todas formas y las cosas se torcieron para mí. Normal que dijeran que ese era mi problema. Y ni siquiera es como si estuviese en peligro esperando en el pasillo.

Neville no sabía cómo reaccionar. Se conformó con enviarle una sonrisa aliviada a la chica y girarse para seguir escuchando.

No habían llegado al final del pasillo cuando Hermione los alcanzó.

—Voy con vosotros**—**dijo.

Eso sí que no me lo esperaba - dijo Sirius alzando tanto las cejas que casi dejaron de verse.

Yo sí. Obviamente Hermione no iba a querer quedarse esperando sola en el pasillo a que algún profesor la encontrase o a que volviese la Dama Gorda - razonó Remus.

Ya, cierto, ¿pero acompañarles? - insistió Sirius.

Ya nos han dicho que Hermione no se lo diría a ningún profesor a no ser que alguien estuviese en peligro - señaló Tonks.

Y nos lo han dicho sus dos mejores amigos. Creo que la conocen bien - dijo Charlie sarcástico.

¿Y si la esperáis para oír por qué vino con nosotros? - interrumpió Harry frunciendo el ceño. Tantos comentarios sin sentido le iba a acabar cansando.

—No lo hará****s.

—¿No creeréis que me voy a quedar aquí, esperando a que Filch me atrape? Si nos encuentra a los tres, yo le diréla verdad, que estaba tratando de deteneros, y vosotros me apoyaré****is.

No sé por qué, pero dudo que te apoyen en eso - resopló Sirius casi divertido.

No, cierto, en ese momento no - asintió ella ignorando cómo sus mejillas se sonrojaban ligeramente. En serio, ¿en qué había estado pensando aquella noche? Claramente no iban a declararse culpables a sí mismos solo para que ella, que había estado curioseando en lo que no debía, no se metiese en problemas.

¿En ese momento? - repitió Remus alzando una ceja.

Hermione abrió los ojos sobresaltada y se regañó mentalmente. Había estado distraída ensimismada en sus recuerdos de aquella aventura y no había pensado en lo que debía.

¿Eso quiere decir que ahora sí lo harían? - preguntó Charlie algo escéptico. No era que no pensase que no se apoyarían siempre, pero no creía que los dos chicos decidiesen soportar un castigo que la chica se había ganado.

Por supuesto - respondió Harry sin dudar un instante, como si fuese lo más lógico del mundo. Y para él lo era. Para él un castigo no significaba nada (se había pasado casi toda su vida castigado, después de todo), pero para Hermione sí que significaba mucho. Para ella todo lo relacionado con el colegio era importante y él respetaba eso, así que si podía evitarle una mancha en su expediente, iba a hacerlo sin pestañear. Su propio expediente ya tenía tantas manchas y altibajos que uno más no se notaría.

¿Todavía lo tienes que preguntar? - le dijo Ron a su hermano casi molesto. Sus pensamientos seguían la misma línea que los de Harry. Mejor ellos que Hermione o la chica no levantaría la cabeza en varios días, como había pasado en la ocasión con Norberto. Lo que no comprendía era que el resto aún no lo hubiese entendido. ¿Es que no habían visto que eran como hermanos los tres?, pensó exasperado. Y luego decían que él era corto de entendederas...

—Eres una caradura**—**dijo Ron en voz alta.

—Callaos los dos**—dijo Harry en tono cortante—. He oído algo.**

No os van a pillar tan pronto, ¿verdad? - preguntó George entrecerrando los ojos. Sería casi un insulto personal que los pillasen antes de dar diez pasos fuera de la torre.

Claro que no - replicó Ron poniendo los ojos en blanco.

¿Tan malos creías que éramos? - dijo Harry divertido -. Admito que no éramos los más discretos, pero jamás hemos sido tan malos. Y ahora se nos da mucho mejor, ¿verdad? - añadió compartiendo una sonrisa cómplice con Ron y Hermione.

No nos lo recuerdes - gruñeron los dos a la vez, uno recordando la noche que se habían escapado para ir en busca de Aragog, la otra recordando la noche en la que habían subido a la torre de Astronomía con Norberto (aunque les hubiesen pillado al final por la emoción de haberse librado por fin del dragón).

Harry apenas pudo contener una carcajada. Él era el mejor de los tres escabulléndose a escondidas (por su adorablesituación familiar) por lo que tampoco le era muy complicado y casi lo disfrutaba, pero para los otros dos eran de las cosas más tensas que habían hecho y no querían repetirlas en el futuro próximo si podían evitarlo.

¿Queremos saber...?

No - cortaron los tres a la vez antes de que Fred pudiese terminar la pregunta.

Era una especie de respiración.

¿Respiración? - repitió Tonks frunciendo el ceño.

¿Eso significa que es una persona? - preguntó Charlie con la esperanza de que le respondiesen. Obviamente, era una esperanza inútil.

¡Dijisteis que no os habían pillado! - exclamó George creyendo que les habían mentido.

¿Y quién dice que fuese un profesor? - replicó Harry.

¿Otro alumno fuera de la cama en la misma noche? Wow, menuda coincidencia que os encontréis, ¿no? - se sorprendió un poco Sirius. En todos los años que habían salido de noche los merodeadores, apenas se habían topado con otro estudiante un puñado de veces y va su ahijado y la primera vez que sale con sus amigos se encuentra a alguien.

Bueno, tampoco es como si la situación fuese la misma... - Harry escondió una sonrisa intentando no mirar a Neville, quien, aunque nadie se había dado cuenta todavía, se estaba sonrojando hasta las orejas.

—**¿La Señora Norris?****—**resopló Ron, tratando de ver en la oscuridad.

No era la Señora Norris - cortó Ron al ver a los gemelos abrir de nuevo la boca -. En serio, ¿cuántas veces os hemos dicho ya que no era ningún profesor, que no nos pillaron?

Técnicamente, hermanito, la Señora Norris no es un profesor y tampoco lo es Filch - dijo Fred.

Aún así, hemos dicho que no nos pillaron - dijo Ron poniendo los ojos en blanco y perdiendo la paciencia rápidamente.

No era la Señora Norris. Era Neville.

¿Neville? - repitieron muchos a la vez girándose al mismo tiempo hacía el chico, que estaba totalmente sonrojado e intentaba hacerse lo más pequeño posible en el sofá.

Me olvidé de la contraseña - murmuró Neville abochornado.

¿Te ha pasado más veces, Neville? - preguntó Luna repentinamente capturando la atención de todos. Los Gryffindor habían rescatado a Neville tantas veces de pasar la noche fuera que no se les había ocurrido que era muy posible que hubiese habido alguna vez en la que no hubiese habido nadie para abrirle la puerta del retrato.

Eh... Una o dos veces - admitió sonrojándose todavía más, si eso era posible -. Normalmente siempre llega alguien después de mí, pero alguna vez me he entretenido demasiado con algo y... Bueno, digamos que he tenido rato más que de sobra para charlar con la Dama Gorda y con el Barón Sanguinario.

Los Gryffindor bajaron la cabeza avergonzados de sí mismos. ¡Un miembro de su casa había pasado la noche fuera y ellos ni se habían enterado! ¿Cuántas veces había ocurrido? El pobre Neville no tenía la culpa de su pésima memoria.

Harry se prometió a sí mismo en ese momento que a partir de ese día no pensaba irse a acostar hasta haberse asegurado de que Neville había conseguido entrar en la sala común. Si quería ser un buen amigo para Neville (y quería, claro que quería), no iba a empezar con buen pie si dejaba que durmiese en el pasillo.

Estaba enroscado en el suelo, medio dormido, pero se despertó súbitamente al oí****rlos.

—¡Gracias a Dios que me habéis encontrado! Hace horas que estoy aquí. No podía recordar el nuevo santo y seña para irme a la cama.

—No hables tan alto, Neville. El santo y seña es**«hocico de cerdo», pero ahora no te servirá, porque la Dama Gorda se ha ido no sé****dónde.**

—**¿Cómo está tu muñeca?—**preguntó Harry.

Gracias, Harry - murmuró Neville, sentado en el sofá de al lado del trío de oro de forma que si lo decía lo suficientemente bajo solo Harry le oiría.

Harry se giró hacia él momentáneamente, lanzándole un fugaz sonrisa despreocupada. Preguntar por su muñeca después de que se la hubiese roto hacía solo unas horas le parecía lo más lógico del mundo. Él sabía por experiencia lo mucho que dolía una muñeca rota.

La señora Weasley le dedicó una sonrisa radiante a Harry (ese chico estaba preocupándose siempre por otros) antes de prestar toda su atención al libro para ver si había ido todo bien con la muñeca de Neville.

—Bien**—contestó, enseñándosela****—. La señora Pomfrey me la arregló en un minuto.**

Oh, bien - suspiró Molly aliviada -. ¿Pero entonces por qué tardaste tanto en volver?

La señora Pomfrey - respondió Neville mirándola confuso. ¿Por qué otra cosa iba a ser si no era por la enfermera obsesa con el reposo? Esa mujer le había hecho estar en una cama lo suficiente para que le diese tiempo a contar las vigas del techo, las baldosas del suelo y los ladrillos de la pared varías veces.

Oh - dijo Molly sin comprender. ¿No se la había arreglado en un minuto? Sin embargo, no se atrevió a insistir en el tema al ver que todos asentían y le lanzaban miradas de compasión a Neville -. Arthur, creo que nos estamos perdiendo algo - le murmuró a su marido.

Sí, se lo que quieres decir, querida - asintió él de acuerdo. Ellos eran los únicos que habían salido de Hogwarts antes de que la señora Pomfrey de convirtiese en la enfermera de la escuela así que eran los únicos que no habían conocido sus manías.

—Bueno, mira, Neville, tenemos que ir a otro sitio. Nos veremos más tarde...

—¡No me dejéis!—dijo Neville, tambaléandose****—****. No quiero quedarme aquí solo. El Barón Sanguinario ya ha pasado dos veces.

Estupendo. Y se hace el grupo todavía más grande - bufó George sacudiendo la cabeza.

Cada vez me creo menos que no os pillasen - dijo Fred mirándoles suspicaz.

¿Sabes qué? Me rindo - resopló Ron de mal humor -. Pensad lo que queráis. Nosotros ya os hemos dicho que no nos descubrieron, así que si no nos creéis es cosa vuestra.

Y luego se preguntan por qué no les contamos nada de lo que va a ocurrir - Harry puso los ojos en blanco.

Ahora sí que no decimos ni una palabra - estuvo de acuerdo Hermione mirando a los gemelos de brazos cruzados y con el ceño fruncido -. Si no nos creen no vamos a malgastar saliva y esfuerzo en intentarlo.

¿Qué? Pero... Pero... ¡Han sido solo esos dos! - se quejó Sirius señalando a los gemelos, que tenían una expresión culpable en el rostro.

Pues ajusta cuentas con ellos. Ha sido culpa suya - replicó Harry con facilidad y escondiendo una sonrisa traviesa. Ja, a ver si así aprendían que ellos no mentirían jamás en una situación como en la que se encontraban.

Ron miró su reloj y luego echó una mirada furiosa a Hermione y Neville.

—Si nos atrapan por vuestra culpa,no descansaréhasta aprender esa Maldición de los Demonios, de la que nos habló Quirrell, y la utilizaré****contra vosotros.

¡Ronald! - exclamó la señora Weasley.

No iba en serio, mamá - dijo Ron rápidamente resistiendo el impulso de poner los ojos en blanco. Sabía que eso no le haría ningún favor en ese momento -. Solo estaba molesto, pero no lo decía de verdad.

Por lo menos, creo que no lo decía de verdad, pensó para sí mismo. Aunque, por supuesto, esto no lo dijo en voz alta. Tampoco era como si le hiciese mucha falta a su madre, quien, a juzgar por su expresión poco convencida, parecía saber exactamente qué pensamientos estaban dando vueltas en la mente de su hijo.

Hermione abri****ó la boca, tal vez para decir a Ron cómo utilizar la Maldición de los Demonios, pero Harry susurró que se callara y les hizo señas para que avanzaran.

Hermione se sonrojó ligeramente, a pesar de hacer todo lo posible para evitarlo.

¿Pensabas decirle cómo usarla? - preguntó Tonks divertida. Primera regla del manual de un auror: no le des más armas a tu enemigo.

Hermione no se dignó a contestar, pero sus mejillas aún más sonrojadas fueron respuesta suficiente.

Eso aparte, lo que yo no entiendo es cómo demonios sabías en PRIMER CURSO cómo utilizar la Maldición de los Demonios - Bill sacudió la cabeza confundido. Una niña no debería ser capaz de conocerla cuando solo la explicaban en séptimo curso si la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras era lo suficientemente avanzada.

Quirrell la mencionó en clase - respondió Hermione quitándole importancia.

Eso no explica que sepas cómo utilizarla - razonó el pelirrojo.

¿No es obvio? - interrumpió Ron acudiendo en ayuda de la chica. Él lo veía tan claro como el agua... Y luego decían que era un poco lento para algunas cosas.

No... - negó Charlie sintiendo que se estaba perdiendo algo importante.

Es Hermione. Cualquier cosa mencionada por un profesor que capte su atención la va a buscar de inmediato en la biblioteca - explicó Harry pacientemente.

¿Qué? ¿Por qué? - dijo Charlie perplejo. Él tenía más que de ahora con todo lo que tenían que estudiar obligatoriamente. ¿Por qué iba a querer estudiar cosas extra?

Es Hermione - dijeron a la vez Harry y Ron después de intercambiar una mirada.

¿Y entendiste cómo funcionaba simplemente leyendo la explicación de los libros que encontrases? - preguntó Remus con curiosidad.

¡Es Hermione! - repitieron de nuevo Harry y Ron. ¿Cuánto iba a costar que se les metiese en la cabeza que Hermione era la bruja más brillante de su curso, que, si se tratase solo de inteligencia, podría estar un par de cursos por delante sin que le costase apenas esfuerzo? Al parecer, mucho rato.

Se deslizaron por pasillos iluminados por el claro de luna, que entraba por los altos ventanales. En cada esquina, Harry esperaba chocar con Filch o la Señora Norris, pero tuvieron suerte. Subieron rápidamente por una escalera hasta el tercer piso y entraron de puntillas en el salón de los trofeos.

Malfoy y Crabbe todavía no habían llegado. Las vitrinas con trofeos brillaban cuando las iluminaba la luz de la luna. Copas, escudos, bandejas y estatuas, oro y plata reluciendo en la oscuridad. Fueron bordeando las paredes, vigilando las puertas en cada extremo del salón.

No está mal para unos mocosos - aprobó Moody clavando su ojo azul eléctrico en los chicos.

Vigilar siempre las entradas y salidas para evitar que te sorprendan

  • recitó Tonks entusiasmada -. También es una de las normas de los aurores.

Fue idea de Harry - admitió Ron en un murmullo, tan colorado como su pelo en parte por la vergüenza de estar bajo todas las miradas y en parte porque era cierto. Era Harry a quien se le ocurrían ese tipo de cosas.

No me fiaba de que Malfoy no intentase atacarnos por sorpresa o algo así - se encogió de hombros quitándole importancia. Tendría que haber sabido que ni siquiera se atrevería a eso, pensó para sí mismo.

Bien hecho, Potter - felicitó el auror -. ¡ALERTA PERMANENTE! - vociferó de pronto sobresaltando a casi todos.

¡Ojoloco! - gritó Tonks dejando que su pelo, que había adoptado un color azul turquesa por el susto, se volviese de un rojo furioso -, ¡¿a qué viene eso?! ¡Vas a darle un infarto a alguien algún día!

La gente tiene que empezar a estar atenta de su entorno, Nymphadora. El chico Potter aquí presente es de los más jóvenes aquí y apenas ha dado un respingo.

¡No me llames Nymphadora! - exclamó la metamorfomaga, pero fue mayormente ignorada.

Harry empuñó su varita, por si Malfoy aparecía de golpe. Los minutos pasaban.

—Se está retrasando, tal vez se ha acobardado**—susurró Ron.**

Creo que no es eso, Weasley - ladró Ojoloco -. Me parece que Malfoy os ha tendido una trampa y no va a aparecer por ahí.

No puede ser. Me refiero, ni siquiera Malfoy haría una cosa así, ¿no? - dijo Sirius, aunque sonó más como una pregunta que como una afirmación -. Snape desde luego jamás hizo eso cuando nos retábamos en un duelo.

No sé, Canuto, Malfoy no se parece tanto a Snape... - dudó Remus mirando de uno a otro.

Entonces un ruido en la habitación de al lado los hizo saltar. Harry ya había levantado su varita cuando oyeron unas voces. No era Malfoy.

¿Bueno o malo? - preguntó Percy.

Malo - respondió sin dudar Harry.

Peor - añadió Ron.

Definitivamente peor - asintió de acuerdo Neville al recordar dónde acabaron al huir de quien apareció en lugar de Malfoy.

Creo que ya no tengo ganas de seguir escuchando esto - murmuró Percy. ¡Se le estaba formando un dolor de cabeza y aún no habían terminado un libro!

—Olfatea por ahí, mi tesoro. Pueden estar escondidos en un rincón.

Oh, no - dijo George.

No me digas que es... - empezó Fred con creciente horror.

Era Filch,

... Filch - terminó Fred en un gruñido -. Ahora sí que no me creo que no os pillaran.

Y no sólo Filch. Escuchad - les llamó la atención George, que había leído la frase completa para sí mismo.

¿Qué puede ser peor? - musitó Bill pasándose la mano por el pelo.

hablando con la Señora Norris.

Seré bocazas - bufó Bill -. Claro que se podía poner peor.

Por lo menos no es como si se hubiesen encontrado con Filch y Snape al mismo tiempo - sonrió Tonks intentando ser optimista -. Eso sí que habría sido horrible.

Nadie se dio cuenta de las sonrisas del trío sentado en el sofá.

Aterrorizado, Harry gesticuló salvajemente para que los demás lo siguieran lo más rápido posible. Se escurrieron silenciosamente hacia la puerta más alejada de la voz de Filch. Neville acababa de pasar, cuando oyeron que Filch entraba en el salón de los trofeos.

—Tienen que estar en algún lado**—lo oyeron murmurar—****. Probablemente se han escondido.**

¡¿Qué hacéis ahí quietos?! - exclamó Ginny a punto de tirarse de los pelos -. ¡Corred!

Correr no siempre es la mejor solución, niña - la contradijo Ojoloco -. Podrían oírlos si salen corriendo, mientras que si se están quietos y callados es posible que no les encuentren. Lo mejor sería que se escondiesen y esperasen a que se fuera.

Pero la gata esa les puede encontrar olfateando - señaló Tonks.

Pues que hagan un hechizo para ocultar su olor - replicó él molesto.

Son alumnos de primero, Alastor - le recordó con infinita paciencia el señor Weasley -. Todavía no han aprendido a hacer ese tipo de cosas.

—¡Por aquí****!—señaló Harry a los otros y, aterrados, comenzaron a atravesar una larga galería, llena de armaduras. Podían oír los pasos de Filch, acercándose a ellos. Súbitamente, Neville dejó escapar un chillido de miedo y empezóa correr, tropezó****, se aferr****ó a la muñeca de Ron y se golpearon contra una armadura.

Oh, no - gruñó Sirius pasándose la mano por la cara -. Ahora eso no.

Se acabó lo de pasar desapercibidos en silencio - suspiró Bill.

Lo siento - se disculpó Neville totalmente sonrojado -. Fue culpa mía.

Da igual, Neville. No nos pillaron de todas formas - le consoló Hermione con una sonrisa amable.

¿Por qué seguís insistiendo que no os pillaron? - se exasperó Fred.

Con todo el jaleo que habéis armado, es imposible que no - dijo George -. La primera regla para salir de noche es no hacer ruido y vosotros la habéis roto de la peor forma posible.

Ya os hemos dicho que penséis lo que queráis - les recordó Harry -. Ya veremos quién tiene razón al final.

No me puedo creer que estén discutiendo con nosotros sobre lo que pasó cuando éramos nosotros y no ellos los que estábamos allí - dijo Ron en voz baja.

Los ruidos eran suficientes para despertar a todo el castillo.

—**¡CORRED!—**exclamó Harry,

Eso, grita un poco más - ironizó Charlie poniendo los ojos en blanco.

¿Qué más da? Hay pocas cosas que hagan más ruido que tirar una armadura, y gritar "corred" no es una de ellas. Filch seguro que ya les había oído - razonó Remus.

Aún así, ¿y si Filch reconoce su voz más adelante? - intentó defenderse Charlie.

No te preocupes, no lo hizo - dijo Harry -. Ninguno nos habíamos metido en líos hasta entonces así que no nos conocía y para cuando nos pillaron con... otra cosa, ya no se acordaba.

¿Otra cosa? - preguntó Sirius curioso.

Sí, otra cosa que aparecerá en el libro y que no voy a contarte para no fastidiarte la sorpresa - respondió sonriendo.

No sé ni para qué me molesto - suspiró Sirius.

y los cuatro se lanzaron por la galería, sin darse la vuelta para ver si Filch los seguía.

Exacto - aprobó Ojoloco -. Mucha gente comete el error de mirar atrás y es eso lo que consigue que les alcancen. No se debe mirar hacia atrás hasta más adelante, cuando puedes intentar distinguir pasos detrás de ti. Si los oyes, corre más rápido y no mires. Si no los oyes, echa un vistazo, pero sin dejar de correr por si acaso.

¿Y si te chocas entonces por no estar mirando a dónde vas? - preguntó Tonks chinchándole.

Por eso solo echas un vistazo rápido y no te quedas corriendo de espaldas admirando el paisaje, Nymphadora - soltó bruscamente el auror.

¡¿Cuántas veces te tengo que repetir QUE NO ME LLAMES NYMPHADORA?!

Pasaron por el quicio de la puerta y corrieron de un pasillo a otro, Harry delante, sin tener ni idea de dónde estaban o adónde iban.

Remus pareció desinflarse desilusionado. Había esperado que describiesen por dónde pasaban para hacerse una idea de qué pasadizos les podrían ayudar y cuál sería el mejor camino de vuelta a la torre. No había habido suerte. Al parecer entre que aún no se conocían el castillo perfectamente y que estaban con miedo y de los nervios, no habían prestado atención.

Se metieron a través de un tapiz y se encontraron en un pasadizo oculto, lo siguieron y llegaron cerca del aula de Encantamientos, que sabían que estaba a kilómetros del saló****n de trofeos.

De inmediato, Remus se volvió a erguir atento a cada palabra. El aula de Encantamientos no era de las más lejanas a la torre de Gryffindor así que en pocos minutos podían estar de vuelta a salvo en su sala común. Más rápido todavía si cogían un par de atajos, pero algo le decía que era posible que no los hubiesen descubierto todavía.

—Creo que lo hemos despistado**—**dijo Harry, apoyándose contra la pared fría y secándose la frente. Neville estaba doblado en dos, respirando con dificultad.

Nunca he entendido como tú no estabas así también - dijo Neville mirándole.

Eso es cierto - dijo Hermione pensativa -. La verdad es que no lo pensé mucho en aquel momento, pero sí que es cierto que apenas te habías quedado sin respiración siquiera mientras que nosotros tres estábamos sin aliento.

Y no podía ser por los entrenamientos físicos de Wood porque aún no habías entrenado ningún día - señaló Ron.

Espera, nosotros estuvimos pendientes de él durante los primeros entrenamientos por si Oliver se pasaba forzándole sin darse cuenta de que solo era de primero - George les interrumpió la línea de pensamiento.

Y nos sorprendió mucho ver que pasaba justo lo contrario - siguió Fred.

Mucho es quedarse corto - dijo George entre dientes. Un renacuajo de once años que apenas les llegaba al pecho había sido perfectamente capaz de seguir el ritmo de un equipo de quidditch que ya llevaba semanas entrenando, como si él hubiese estado con ellos desde el primer día.

... ¿Y ahora nos estáis diciendo que ya era así antes de empezar a entrenar?

Ehh... Sí, es el que mejor en forma está de nuestro curso - dijo Ron.

Bueno, pequeño Harry, creo que ya es hora de que nos cuentes tu secreto - decidió Fred centrando su atención en el chico.

¿Cómo hiciste para estar en forma? - preguntó George.

Nunca me ha costado correr. Me acostumbré a forzarme a mí mismo al máximo desde que era pequeño y ahora ya no está mal - se encogió de hombros rezando para que no le preguntasen el porqué o se crearía un silencio de esos incómodos.

¿Por qué? - preguntó Percy curioso.

Harry maldijo para sus adentros. No tenía que haber pensado antes de tiempo.

Porque tenía muy buenas razones. Era eso o que me alcanzase Dudley - se obligó a confesar.

Y tal y como había predicho, se creó un silencio incómodo que nadie sabía cómo romper y no levantaba la vista de su regazo. Harry suspiró sin saber qué hacer. Si tuviese él el libro, se limitaría a seguir leyendo y punto, pero no lo tenía, así que no sabía cómo acabar con esto.

Por suerte para él, los gemelos sí que sabían cómo hacerlo.

Vaya, Feorge, creo que esa es mejor explicación que la que nosotros teníamos.

No estoy seguro, Gred. La teoría de que Harry se tomaba una caja de pociones energéticas antes del entrenamiento me gusta más que esta.

Y así de fácil, todos estallaron en carcajadas y no sólo porque les hizo gracia, sino porque siempre era un alivio cuando terminaban esos silencios.

—Te... lo... dije**—añadióHermione, apretándose el pecho—****. Te... lo... dije.**

—Tenemos que regresar a la torre Gryffindor**—dijo Ron—**lo más rápido posible.

—Malfoy te engañó —dijo Hermione a Harry**—. Te has dado cuenta, ¿no? No pensaba venir a encontrarse contigo. Filch sabía que iba a haber gente en el salón de los trofeos. Malfoy debióde avisarle.**

Aún no me puedo creer que ese mocoso hiciese una cosa así - gruñó Sirius lanzándole una mirada envenenada al rubio, que intentaba permanecer indiferente -. Snape jamás hizo una cosa así, ¡y era Snape!

Ya te he dicho que no se parecen tanto, Canuto - dijo pacientemente Remus -. Recuerda que Snape siempre quiso luchar sus propias batallas, pero a Malfoy solo le he oído pelearse con alguien cuando tiene a ese par de gorilas a sus espaldas. E incluso entonces amenazando constantemente con decírselo a su padre en vez de afrontar él los problemas.

Puede que tengas razón - suspiró Sirius pasándose la mano por el pelo.

Pues claro que tengo razón. Creía que después de todos estos años ya habrías aprendido a no llevarme la contraria - le sonrió burlonamente.

Harry pensó que probablemente tenía razón, pero no iba a decírselo.

¡Harry! - protestó la chica -, ¿por qué no ibas a decírmelo?

Bueno, en ese momento no eras mi persona favorita en Hogwarts. Lo siento, Hermione - se disculpó con una mueca -. Así que no te iba a decir que tenías razón aunque lo pensase. Pero te lo digo ahora todas las veces que quieras si no te vale con oírlo en mis pensamientos. Tenías razón, Hermione, y lo sentimos por no haberte hecho caso.

Da igual - sonrió ella divertida -. Supongo que tiene sentido que no quisieses decírmelo.

Bueno, sí, eso es estupendo - se impacientó Sirius -. ¿Pero podemos seguir avanzando hasta la parte en la que volvéis a estar a salvo en la sala común, por favor?

Estaba ansioso por que no les pillasen fuera de la cama la primera noche que hacían una travesura. Además, no sabía por qué, pero tenía un mal presentimiento sobre esto. Como si esta aventura todavía no hubiese acabado y todavía faltase algo gordo.

Pues todavía le queda un rato esperando hasta que llegue eso - murmuró Ron por lo bajo.

—Vamos.

No ser****ía tan sencillo.

Oh, no me digas eso - gruñó Sirius. ¿Por qué? ¿Por qué tenían que estar sus instintos en lo correcto? ¿Por qué no podían fallar esta vez?

Claro, no podía ser tan sencillo, ¿no? - repitió Remus algo sarcástico.

A mí no me ha parecido tan sencillo - murmuró Percy nervioso. Él jamás había hecho una cosa así, así que lógicamente le parecía una locura.

Cuando dice que no era tan sencillo, ¿se refiere a que no sería tan sencillo porque la Dama Gorda aún no había vuelto o a que os encontrasteis más problemas por el camino? - preguntó Tonks rezando mentalmente para que fuese la primera. Se sentiría mucho mejor si estaban simplemente esperando en el pasillo.

¿Tú qué crees, Tonks? - preguntó sarcástica Ginny -. Ellos nunca lo tienen fácil - dijo señalándoles distraídamente con la mano.

Sí, bueno, una puede tener esperanzas, ¿no? - suspiró la metamorfomaga.

No habían dado más de una docena de pasos, cuando se movió un pestillo y alguien salió de un aula que estaba frente a ellos.

La gente se tensó con anticipación. A pesar de saber que tenía que ser una complicación, algunos no pudieron evitar cruzar los dedos y desear que no fuese algo demasiado malo...

Era Peeves.

... Y todo eso para nada, pensaron con amargura.

¿En serio? ¿Peeves? - bufó Remus incrédulo.

Creo que jamás me había alegrado tan poco de ver aparecer a Peeves

  • se lamentó Sirius.

No me lo puedo creer - dijo Fred boquiabierto.

Filch y Peeves en la misma noche - dijo George.

Menuda mala suerte.

Es totalmente imposible que no les pillasen. Les quedan unos segundos antes de que les delate.

¿Es que no había nadie peor para que los encontrase? - preguntó Dean con los ojos como platos.

Sí que lo había. Ya han dicho que hubiese sido horrible que fuesen Filch y Snape - le recordó Seamus -. Eso SÍ que habría sido mala suerte. Por lo menos con Peeves tienen una oportunidad de escapar, por muy diminuta que sea.

Los vio y dejó escapar un grito de alegría.

—Cá****llate, Peeves, por favor... Nos vas a delatar.

Eso no servirá de nada con Peeves - se quejó Bill.

Como pillen a mi ahijado por su culpa, voy a gastarle tal broma a Peeves que no va a saber lo que le golpeó - amenazó Sirius.

Ya he perdido la cuenta de las veces que les hemos asegurado que no nos han pillado, ¡y siguen si creernos! - se exasperó Harry.

Ignórales, Harry - sonrió Hermione -. No merece la pena.

Sí, ya se darán cuenta cuando llegue el momento - estuvo de acuerdo Ron.

Los tres tenían clarísimo que si esto era lo que les pasaba cada vez que revelaban algo de lo que iba a ocurrir, no iban a volver a hacerlo. No iban a intentarlo.

Peeves cacareó.

—¿Vagabundeando a medianoche, novatos? No, no, no. Malitos, malitos, os agarrarán del cuellecito.

—No, si no nos delatas, Peeves, por favor.

—Debo decírselo a Filch, debo hacerlo**—dijo Peeves, con voz de santurrón, pero sus ojos brillaban malévolamente—. Es por vuestro bien, ya lo sabéis.**

—Quítate de en medio**—ordenó Ron, y le dio un golpe a Peeves. Aquello fue un gran error.**

¡Nooo! - se lamentaron casi todos.

Ron, ¿cómo has podido? - preguntó horrorizado George.

Acabas de firmar vuestra sentencia de muerte - sacudió la cabeza Fred.

¡Hey!, que era la primera vez que estábamos en una situación así con Peeves - intentó defenderse Ron. Le ignoraron olímpicamente.

Maldito seas, Peeves - maldijo Sirius.

Les va a delatar antes de que puedan tratar de escapar - se lamentó Remus.

—¡ALUMNOS FUERA DE LA CAMA!—gritóPeeves****—****. ¡ALUMNOS FUERA DE LA CAMA, EN EL PASILLO DE LOS ENCANTAMIENTOS!

Síp, decidido. Peeves se merece una broma - asintió Sirius -. Hay que recordarle con quién puede meterse y con quién no. Y los hijos de los merodeadores están definitivamente fuera de los límites permitidos.

Creo que tienes razón, Canuto - asintió Remus.

Sirius, Remus, no hace falta - se sonrojó Harry -. Me las apaño bastante bien con Peeves.

¿Esto tiene que ver con lo que mencionasteis antes de que le engañaste? - sonrió su padrino. Su sonrisa solo se hizo más ancha cuando Harry asintió con una enorme sonrisa traviesa -. Mmm... Cuando lleguemos a esa parte y veamos qué ocurrió exactamente ya decidiremos.

Pasaron debajo de Peeves y corrieron como para salvar sus vidas, recto hasta el final del pasillo, donde chocaron contra una puerta... que estaba cerrada.

¡¿Qué?! - exclamaron todos, tan metidos estaban en la historia.

Estás de broma, ¿verdad? - dijo Charlie atónito -. ¡Nadie tiene tan mala suerte!

Empiezo a pensar que Harry sí - murmuró Bill agobiado.

No tienen forma de escapar y no tienen dónde esconderse - dijo Ginny sin ser capaz de ver una salida.

Si supiesen cuál es el encantamiento para abrir la puerta tendrían una oportunidad - dijo Luna.

Pero, Luna, apenas llevan unas semanas de curso - dijo Ginny desesperada -. Aún no lo han visto en clase.

Pero te has olvidado de con quién están - la contradijo con calma -. Dicen que Hermione es la más inteligente de su curso, ¿no? Y que va por delante de lo que tendría que saber para su edad. Yo confío en ella para que sepa sacarles de esta.

Todos la miraban sorprendidos. Viendo las discusiones que habían tenido las dos chicas y lo distintas que eran, cualquiera pensaría que no se llevarían bien. Y ahora ver a Luna apoyar así a Hermione...

Yo... Gracias, Luna, por confiar en mí - sonrió Hermione conmovida. Tal vez esa chica y ella podían llegar a ser amigas...

—¡Estamos listos!—gimió Ron, mientras empujaban inútilmente la puerta—. ¡Esto es el final!

Podían oír las pisadas: Filch corría lo más rápido que podía hacia el lugar de donde procedían los gritos de Peeves.

—Oh, muévete**—ordenóHermione. Cogióla varita de Harry, golpeó la cerradura y susurró—: ¡Alohomora!**

¡Sí! - exclamaron entusiasmados.

¡Bien hecho, Hermione!

¡Buena esa!

Menos mal que estabas con ellos o no habrían llegado a ningún lado.

Tenías razón, Luna - sonrió Ginny aliviada.

Claro, Hermione no les iba a fallar - dijo como si fuese lo más lógico -. Además, ya nos habían dicho que no les habían pillado así que la única explicación era que habían conseguido abrir esa puerta. Y la única capaz de hacer eso en aquel momento era Hermione.

A todos les quedó claro entonces por qué la rubia era una Ravenclaw. Nadie más les había hecho caso, excepto ella y ella había sido la única que había juntado todas las piezas.

Espera, espera, espera - la frenó Ron sorprendido -. ¿Eso quiere decir que tú sí que nos has escuchado?

¿Por qué no iba a hacerlo? - preguntó ella.

Pues... Pues... Pues porque nadie más lo ha hecho - respondió él confundido.

Oh, bueno, nunca he seguido la corriente de los demás - le quitó importancia ella.

Eso ya lo vemos, Luna - rio Harry sorprendido. Esta chica no dejaría de asombrarle en los momentos más inoportunos, descolocándole todas las ideas que tenía por ciertas.

El pestillo hizo un clic y la puerta se abrió. Pasaron todos, la cerraron rápidamente y se quedaron escuchando.

Remus frunció el ceño confundido. ¿Qué puerta había cerca del aula de Encantamientos que pudiese estar cerrada? Él no recordaba ninguna, así que tenía que ser una decisión de Dumbledore de hacía poco. ¿Pero por qué? ¿Adónde llevaba?

—¿Adónde han ido, Peeves?—decía Filch—. Rápido, dímelo.

—Di**«por favor»****.**

—No me fastidies, Peeves. Dime ad****ónde fueron.

—No dirénada si me lo pides por favor**—**dijo Peeves, con su molesta vocecita.

—Muy bien... por favor.

—**¡NADA! Ja, ja. Te dije que no te diría nada si me lo pedías por favor.¡Ja, ja!****—**Y oyeron a Peeves alejándose y a Filch maldiciendo enfurecido.

Uff... Menos mal - suspiró Sirius aliviado -. A lo mejor no le gasto la broma y todo.

¿Pero no les iba a delatar? - preguntó Percy confundido -. No es que no me alegre de que no lo haya hecho, pero no entiendo por qué.

Peeves solo quiere molestar a la gente - explicó George.

Ya les ha molestado a ellos y les ha metido un buen susto en el cuerpo - siguió Fred.

Así que ahora se dedica a molestar a Filch, que le divierte mucho más que ver cómo castigan a otro grupo de estudiantes.

Mientras, Remus seguía dándole vueltas a la puerta cerrada. No se le ocurría ninguna razón. Él aula de Encantamientos estaba en el tercer piso y en él no había nada...

Remus abrió los ojos como platos, totalmente horrorizado. ¡El pasillo prohibido del tercer piso!

—Él cree que esta puerta está cerrada—susurro Harry—. Creo que nos vamos a escapar. ¡Suéltame, Neville!—Porque Neville le tiraba de la manga desde hacia un minuto—. ¿Qué****pasa?

¿Y ahora qué? - preguntó Tonks cansinamente. Se estaba cansando de esta aventura y ella ni siquiera había ido. ¡Parecía que era simplemente un problema tras otro!

Algo muy malo, seguro - dijo Remus pálido.

¿Sabes lo que es, Lunático? - preguntó Sirius casi con miedo. ¿Qué era lo que tenía a su amigo en ese estado?

¿No te has dado cuenta de dónde está él aula de Encantamientos, Sirius? - dijo el hombre lobo muy serio -. ¿No te has parado a pensar en qué es lo que hay cerca?

El animago le miró confundido, haciendo memoria del castillo. Remus supo exactamente el momento en el que dio con la respuesta al ver su expresión horrorizada.

¿Sabéis qué es? - preguntó Charlie con curiosidad.

No sabemos qué es - negó Sirius -. Pero sí sabemos dónde están y sea lo que sea, no puede ser bueno.

Harry se dio la vuelta y vio, claramente, lo que pasaba. Durante un momento, pensó que estaba en una pesadilla: aquello era demasiado, después de todo lo que habí****a sucedido.

Todos se tensaron instintivamente. Los más espabilados ya habían llegado a la misma conclusión que los dos merodeadores, pero no hacía falta saber dónde estaban para saber que lo que viniese justo a continuación iba a ser muy malo.

Hermione, se nos olvidó preparar las pociones tranquilizadoras - le susurró Harry mirando de reojo a todos a su alrededor.

La señora Weasley se había abrazado a su marido y no parecía que fuese a soltarle pronto. Los merodeadores estaban algo pálidos y apretaban los puños con fuerza, como si no quisiesen que se les notasen los nervios. Tonks había dejado de tener el pelo rosa chicle, cambiándolo por uno lila que la hacía parecer más pálida. Los hermanos Weasley estaban completamente serios, ni siquiera los gemelos estaban de humor para gastar una broma. Y por primera vez la mirada de Luna no estaba perdida en el infinito, sino que estaba completamente centrada dándole una apariencia mucho más dura y determinada.

Sí, lo sé. Con algo de suerte iremos lo suficientemente lentos en la lectura para que no nos dé tiempo hoy de leer los capítulos en los que pasamos a través de la trampilla y tengamos que dejarlos para mañana - dijo ella -. Así podríamos preparar la poción para entonces. Sobre todo porque mañana con los ataques del basilisco y la Cámara de los Secretos a alguien le va a dar un infarto.

Sé lo que quieres decir - asintió Harry con una mueca -. Nos van a hacer falta muchos frascos de esa poción.

No estaban en una habitación, como él había pensado. Era un pasillo. El pasillo prohibido del tercer piso. Y ya sabían por quéestaba prohibido.

Muchos maldijeron por lo bajo al ver sus sospechas confirmadas y los que aún no lo habían deducido palidecieron a la vez que abrían los ojos como platos. ¿En serio? Solo había. Salido de la sartén para caer en el fuego. Esto era un desastre absoluto.

Estaban mirando directamente a los ojos de un perro monstruoso, un perro que llenaba todo el espacio entre el suelo y el techo. Tenía tres cabezas, seis ojos enloquecidos, tres narices que olfateaban en dirección a ellos y tres bocas chorreando saliva entre los amarillentos colmillos.

¡¿Qué?! - gritaron todos atónitos, rezando por haber oído mal pero sabiendo que no era así.

¡¿Qué demonios hace una criatura así en el colegio?! - preguntó la señora Weasley entre histérica y furiosa.

¡Dumbledore! - rugió Sirius con los ojos centelleantes -, ¡¿cómo se te ocurre tener una criatura así a pocos pasos de los estudiantes?!

Les dijimos que no se acercasen a esa puerta, Sirius... - intentó tranquilizarle, pero Sirius estaba a punto de entrar en pánico y no atendía a razones.

¿Y creíste que te iban a hacer caso todos? ¡Son niños, Dumbledore! ¡Niños! Lo peor que le puedes decir a un niño si no quieres que haga algo es decirle que no lo haga y eso es precisamente lo que hiciste en el banquete de bienvenida.

Estaba todo controlado, Sirius. Ningún alumno salió herido por culpa del perro.

¿Y qué pasa con mi ahijado y sus amigos, que están metidos en la misma sala con ese perro? ¿Sabías que habían entrado por esa puerta?

Bueno, no exactamente, pero ninguno salió herido...

¡Pero podría haber pasado, Dumbledore! No puedes tener algo así en el colegio y separarlo de los estudiantes tan solo con una puerta de madera que un hechizo de primer curso puede abrir. Hay hechizos mucho más potentes, otras formas más efectivas para impedir que nadie abra esa puerta.

Ahí el director tuvo la decencia de bajar la cabeza algo avergonzado. Sí que podría haber puesto otro tipo de encantamientos en esa puerta, pero teniendo a Fluffy al otro lado, pensó que la Piedra estaría protegida y no hacían falta hechizos más potentes. No se le ocurrió pensar en los estudiantes que iban a curiosear o en los que acababan allí por accidente...

Sirius, no nos pasó nada. Absolutamente nada - le prometió Harry rápidamente. Tenían que conseguir muchos frascos de poción tranquilizadora, pensó con urgencia -. De verdad, volvimos corriendo a la sala común y ya está. No nos pasó nada más.

Y te creo, Harry, pero de todas maneras Dumbledore no debía haber tenido algo así en el colegio con tan pocas medidas de seguridad. Fue casi un milagro que fueseis los únicos alumnos que os topasteis con eso y cualquier otro podría haber salido gravemente herido - respondió el animago apretando los puños y fulminando con la mirada al anciano.

¿De dónde había venido este enfado contra el director de pronto?, pensó distraído Harry. No entendía por qué de repente Sirius descargaba todo su enfado contra él. Sí, él estaba de acuerdo en que Dumbledore podía haber cerrado la puerta con otros hechizos, pero tampoco era para tanto... ¿no?

Lo que no veía Harry era que el enfado y la frustración de Sirius no tenían solo que ver con el perro de tres cabezas, sino que eso era solo una cosa más que añadir a todas con las que le había decepcionado el director.

Aún no se había olvidado de su deseo de la noche anterior de tener unas palabritas con Dumbledore por dejar a su ahijado en el umbral de la puerta sin ninguna protección. Y a eso se le añadía que nunca había ido a Privet Drive a comprobar si estaba bien o no y luego encima había estado insistiendo que Harry debía volver con sus tíos por no sé qué protecciones de sangre.

Así que esto era solo una cosa más y Sirius por fin había estallado contra el director. Esa noche iba a tener una charla muy larga con él y después con Harry (tampoco se le había olvidado que le debía una a su ahijado con la de cantidad de cosas que tenían que hablar). Y más le valía al anciano tener una explicación más convincente que la que estaba teniendo en esos momentos, o iban a tener un problema muy gordo.

Estaba casi inmóvil, con los seis ojos fijos en ellos, y Harry supo que la única razón por la que no los había matado ya era porque la súbita aparición lo había cogido por sorpresa. Pero se recuperaba rápidamente: sus profundos gruñidos eran inconfundibles.

¡¿Queréis salir corriendo de una vez?! - exclamó Tonks aterrada. Eran alumnos de primero contra un perro de tres cabezas. ¡¿Por qué no habían estaban corriendo en dirección contraria todavía?!

No era la única que estaba así. Todos miraban a los cuatro chicos que habían estado delante del perro con los ojos como platos y tan pálidos como el papel. Dios, les podía pasar cualquier cosa si no reaccionaban rápido y huían...

¡Estamos bien! No nos pasó nada - se apresuró a asegurarles Neville. Miró a los otros tres en busca de ayuda

Exacto. Ni un rasguño, mamá - dijo Ron enviándole una sonrisa tentativa a su madre. La señora Weasley aferraba con tanta fuerza el brazo de su marido que le iban a quedar moretones y no apartaba la vista de su hijo menor, casi como temiendo que si dejaba de mirar le pasaría algo.

El resto de los Weasley estaba igual. Pálidos y con los ojos como platos, parecía que veían a su hermanito bajo una nueva luz y les había pillado completamente por sorpresa.

Es verdad. Lo prometemos. Solo salimos corriendo y no pasó nada más. Estuvimos perfectamente bien - Hermione miraba a la jefa de su casa. McGonagall había perdido todo el color al darse cuenta de dónde habían acabado y tenía una mano en el pecho mientras intentaba calmarse, aunque sabía que no lo iba a conseguir hasta que oyese que estaban a salvo en la sala común.

¿Puedes seguir leyendo, George? - preguntó Harry sacando al pelirrojo de sus pensamientos. Él, igual que su gemelo, parecía haberse quedado atascado en la idea de que sus dos hermanitos pequeños pudiesen haber estado al lado de ese... ese... esa cosa.

Harry abrió la puerta. Entre Filch y la muerte, prefería a Filch.

Totalmente de acuerdo - asintieron todos. Por mucho que odiasen a Filch, era preferible soportar un castigo suyo a morir devorado por un perro.

Retrocedieron y Harry cerró la puerta tras ellos. Corrieron, casi volaron por el pasillo. Filch debía de haber ido a buscarlos a otro lado, porque no lo vieron.

Por lo menos ahí tuvisteis algo de suerte, ¿no? - Ginny trató débilmente de bromear. Le pegó un codazo a Fred, que tenía a su lado, para que le echase una mano con ello, pero el pelirrojo no podía apartar los ojos de los cuatro chicos hasta que estuviesen a salvo en el libro.

La mala suerte de Harry no podía afectarnos para siempre a los cuatro, ¿no? - dijo Neville mandándole una pequeña sonrisa a la pelirroja -. La buena suerte que tenemos nosotros tres tenía que aparecer en algún momento.

Nadie les escuchaba realmente. Estaban todos intentando procesar lo que había pasado. Era la primera aventura del trío de oro (acompañado por Neville esta vez) y la verdad es que no se esperaban que fuesen así de... ¿peligrosas? ¿Tensas? ¿Agobiantes?

Pero no les importaba: lo único que querían era alejarse del monstruo. No dejaron de correr hasta que alcanzaron el retrato de la Dama Gorda en el sé****ptimo piso.

—**¿Dónde os habíais metido?—**les preguntó, mirando sus rostros sudorosos y rojos y sus batas desabrochadas, colgando de sus hombros.

Incluso Harry estaba esa vez intentando recuperar la respiración, como podían comprobar al ver que ahora estaba jadeando como si hubiese corrido una maratón.

Por una vez, Harry casi se alegró del susto que tenían metido en el cuerpo porque era lo único que les estaba impidiendo lanzarle miradas preocupadas al chico por culpa del hechizo.

—No importa... Hocico de cerdo, hocico de cerdo**—**jadeó Harry, y el retrato se movió para dejarlos pasar. Se atropellaron para entrar en la sala común y se desplomaron en los sillones.

Todos se relajaron en sus asientos. Por fin estaban a salvo... Después de oír esto, más de uno se lo iba a pensar dos veces antes de desobedecer una prohibición del director porque si era este tipo de cosas las que escondía, no querían acercarse ni a doscientos metros de distancia.

A ver, esto no puede seguir así - les llamó la atención Harry antes de que alguien pudiese hacer un comentario -. Vamos a preparar pociones tranquilizadoras y eso, pero aún así no podéis seguir reaccionando de esta manera ¡o no vais a sobrevivir los dos primeros libros, mucho menos los siete!

Lo que Harry está intentando decir - intervino Hermione -, es que no debéis preocuparos tanto porque lo que vamos a leer son cosas que o bien ya han pasado y obviamente estamos bien porque estamos aquí o bien no han ocurrido todavía y las podemos cambiar.

Sí, porque si os ponéis así por esto. Esta en realidad ha sido, de entre nuestras aventuras peligrosas, la menos peligrosa. Así que tenéis que calmaros y tomároslo de otra forma - sentenció Ron. Se arrepintió en seguida de haber dicho eso al ver que se volvían a quedar pálidos.

¿La menos peligrosa? - repitió Remus con un hilo de voz.

Da igual, eso ya lo afrontaremos cuando llegue el momento - cortó Harry lanzándole una mirada fulminante al pelirrojo -. Lo importante es que tenéis que tener en mente que no nos pasó nada lo suficientemente grave como para que no pudiésemos estar aquí.

Nadie sabía cómo sentirse ante estas palabras. Sí que era cierto que la carta había advertido que los cinco libros del futuro eran peores que los dos del pasado, pero eran solo niños... Era difícil imaginarles en situaciones así.

Pasó un rato antes de que nadie hablara. Neville, por otra parte, parecía que nunca más podría decir una palabra.

—¿Quépretenden, teniendo una cosa así encerrada en el colegio?—dijo finalmente Ron—. Si algún perro necesita ejercicio, es ése.

Algunos soltaron una carcajada, casi más por el alivio que todavía sentían que por el comentario de Ron.

¿Sabes, Ronnie? - dijo Fred sonriendo traviesamente.

A lo mejor aún hay esperanza para ti, después de todo - dijo George con la misma expresión.

Eh... No, gracias - negó Ron -. Mejor os quedáis con Harry para eso y cuando él esté listo, a lo mejor nos lo pensamos...

Eso, pequeño Ronnie...

... Ya lo veremos.

Hermione hab****ía recuperado el aliento y el mal carácter.

Los chicos hicieron una mueca, pro antes de poder disculparse Hermione ya la estaba desechando con un gesto.

Es cierto que estaba de mal humor. Estaba aterrada y los únicos en los que podía descargarme erais vosotros así que creo que soy yo quien tendría que pedir perdón.

¿Porque te metiésemos en eso? - preguntó Harry perplejo.

Creo encordar que os seguí yo a eso y vosotros intentasteis que no fuera - señaló Hermione divertida.

Los chicos no pudieron evitar una sonrisa ante esto. Fuese de quién fuese la culpa (Harry y Ron por querer ir, Hermione por seguirles, Malfoy por tenderles una trampa, Filch porque habían estado huyendo de él, Neville por hacer tanto ruido, Peeves por querer delatarles, Dumbledore por no poner mejores hechizos en la puerta, la mala suerte de Harry que era casi con seguridad la que había hecho que hubiese tantos acontecimientos que llevaron a eso...), daba lo mismo ahora.

—¿Es que no tenéis ojos en la cara?—dijo enfadada—. ¿No visteis lo que había debajo de é****l?

¿Te fijaste antes en el suelo que en las tres cabezas? - preguntó Bill incrédulo.

Estaba asustada y no quería mirarlas así que miré a otra cosa - se explicó Hermione sonrojándose un poco -. Acabé mirando las patas del perro y fue entonces cuando me fijé en lo que había.

¿Y qué había? - preguntó Charlie con curiosidad.

Lo pone en el libro - fue la única respuesta de Hermione.

—¿El suelo?—sugirió Harry—. No mirésus patas, estaba demasiado ocupado observando sus cabezas.

Yo también habría estado demasiado ocupado observando las cabezas - musitó Sirius. Él había aprendido en su entrenamiento de auror que tu atención no puede desviarse nunca del peligro y era una lección que tenía grabada a fuego en su mente, por lo que no habría apartado la vista de las cabezas. No fuese a ser que le tocase esquivar o defenderse.

Snape mientras pensaba en que él, por mucha atención que puso en las cabezas, no había podido vigilar las tres en todo momento y una había conseguido morderle. Si esos estúpidos Gryffindors de primero no hubiesen sorprendido al perro al entrar, no habrían sobrevivido. Y yo habría fallado en mi juramento de cuidar al hijo de Lily, pensó para sí mismo.

Espera, ¿el hijo de Lily? ¿Desde cuándo pensaba en Harry Potter como el hijo de Lily en vez de como el hijo de Potter? Potter era clavado a su padre y eso no se podía cambiar, pensó intentando deshacerse de esos pensamientos. Sin embargo, sabía que su percepción del chico ya estaba cambiando rápidamente y cuánto más leyesen, más rápido cambiaría.

—No, el suelo no. Estaba encima de una trampilla. Es evidente que está****vigilando algo.

No está mal, Granger - aprobó Ojoloco.

¿Estaba vigilando algo? ¿Qué podía estar vigilando? - preguntó Percy.

¿Lo averiguasteis? - Ginny se giró hacia el trío en el sofá, sabiendo que Neville no habría intentado averiguarlo.

Por supuesto que lo averiguamos - replicó Ron.

¿Y bien? - le metió prisa Bill.

Os esperáis hasta que diga en el libro cuándo lo averiguamos nosotros o lo averiguáis vosotros por vuestra cuenta. Pero no vamos a decíroslo - sonrió burlonamente su hermano pequeño.

Se puso de pie, mirándolos indignada.

—Espero que estéis satisfechos. Nos podía haber matado. O peor, expulsado. Ahora, si no os importa, me voy a la cama.

Hermione, creo que tienes que poner en orden tus prioridades - dijo Sirius burlón.

¿"O peor, expulsado"? ¿De verdad pensabas que era peor ser expulsado que morir? - preguntó atónito Charlie.

Bueno, no exactamente - se ruborizó ella -. Pero me encantaba estar en Hogwarts y la magia y todo eso y habría dado cualquier cosa con tal de no tener que irme.

Ya, pero...

No lo pensaba de verdad - insistió ella con más fuerza -. Solo estaba hablando sin pensar y cuando me di cuenta de lo que había dicho, lógicamente no me iba a corregir delante de ellos cuando no nos llevábamos bien. Es como antes Harry que no quería admitir que yo tenía razón.

¿Así que tus prioridades no son esas? - la presionó Bill divertido.

No, por supuesto que no. Sé perfectamente qué es lo más importante para mí en este castillo y no son los estudios.

¿Qué? ¿Y entonces qué es? - se sorprendieron los gemelos. Cualquiera pensaría que para la futura prefecta perfecta Hermione Granger no habría nada más importante que los estudios.

Dejadla en paz de una vez - saltó Ron en su defensa al ver que no quería responder.

Es personal para ella. Nosotros no os vamos preguntando qué es lo más importante para vosotros en el castillo, ¿verdad? - dijo Harry serio.

Ron la contempló boquiabierto.

—No, no nos importa**—dijo—****Nosotros no la hemos arrastrado, ¿**no?

Pero Hermione le había dado a Harry algo más para pensar, mientras se metía en la cama. El perro vigilaba algo... ¿Quéhab****ía dicho Hagrid? Gringotts era el lugar más seguro del mundo para cualquier cosa que uno quisiera ocultar... excepto tal vez Hogwarts.

Parecía que Harry había descubierto dónde estaba el paquetito arrugado de la cá****mara setecientos trece.

¿Qué? ¿Cómo puedes seguir pensando en eso cuando ha estado a punto de mataros un perro de tres cabezas? - se asombró Tonks. Ni siquiera ella, siendo una auror en prácticas, se centraría tan rápidamente en sacar información de una situación potencialmente peligrosa.

El peligro ya había pasado así que no tenía sentido seguir pensando en ello - le quitó importancia sin hacer caso de cómo los ojos de todos estaban a punto de salirse de sus órbitas -. Solo conseguiría distraerme de lo que de verdad importa, que en es momento era averiguar qué demonios hacía ese perro en la escuela rodeado de estudiantes.

¿Y por qué ibas a querer averiguarlo? - preguntó Remus -. No es tu responsabilidad.

Tenía curiosidad - se encogió de hombros tranquilamente, como si fuese lo más normal -. Y nunca he creído en las coincidencias así que si habíamos acabado allí sería por algo. No iba a ignorarlo porque sí.

Pero...

Da igual - les cortó Ron -. Es Harry. Él es así. Ya os acostumbraréis.

Aún así, me gustan tus instintos, chico - felicitó Ojoloco -. En el futuro no serías mal auror.

¿En serio? - preguntó Harry entusiasmado.

Alastor, aún está en segundo curso - le recriminó McGonagall.

El curso. Perfecto para empezar a pensar qué quieres hacer con tu futuro - replicó él -. Es el curso en el que tienen que elegir las optativas y algunas más útiles que otras para las distintas opciones.

La verdad es que no tenía mucha idea de cuáles elegir... - confesó Harry.

No importa - intervino Remus sonriéndole -. Cuando se mencionen las optativas en los libros ya hablaremos de ello. Estoy seguro de que a la profesora McGonagall no le importaría que cambiases tu elección si eso es lo que quieres.

En absoluto, señor Potter - asintió ella -. Pero ya nos ocuparemos de eso luego. Ahora tenemos que seguir con la lectura.

Me toca - dijo Fred ilusionado y cogiendo el libro del regazo de su gemelo.