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Leyendo la vida del chico de la cicatriz del rayo — capítulo 14
¡Sorpresa! Ahora ya está esta historia con los mismos capítulos que en fanfiction.net¡Espero que os guste! Todo el texto en negrita y los personajes pertenecen a J. K. Rowling Leyendo la vida del chico de la cicatriz del rayo
Halloween
- La verdad es que no tenía mucha idea de cuáles elegir... - confesó Harry.
- No importa - intervino Remus sonriéndole -. Cuando se mencionen las optativas en los libros ya hablaremos de ello. Estoy seguro de que a la profesora McGonagall no le importaría que cambiases tu elección si eso es lo que quieres.
- En absoluto, señor Potter - asintió ella -. Pero ya nos ocuparemos de eso luego. Ahora tenemos que seguir con la lectura.
- Me toca - dijo Fred ilusionado y cogiendo el libro del regazo de su gemelo.
Ay, Merlín, menos mal que este es el último que leen los gemelos - murmuró Bill tan bajo que nadie le oyó.
Halloween - leyó con fuerza.
Los merodeadores y Harry se tensaron en su asientos. Halloween no era una buena fecha para ellos desde 1981 o, en el caso de Harry, desde que se enteró que ese era el día en el que murieron sus padres.
¿Harry? - musitó Hermione preocupada -. Harry, ¿qué ocurre?
Harry no le respondió. Estaba concentrado en contentarse con apretar los puños tan fuerte que se clavó las uñas en las palmas de las manos en vez de levantarse y estrangular a Scabbers.
¿Harry? - preguntó Ron alarmándose.
Murieron en Halloween - dijo Harry en un murmullo -. Mis padres murieron en Halloween.
Ron y Hermione se miraron confundidos y sorprendidos. ¿Cuándo había averiguado eso? Hermione sabía que Voldemort había desaparecido la noche de Halloween, pero no había hecho realmente la conexión con que esa era también la noche en la que habían muerto los padres de Harry.
¿Cómo...? - empezó a decir Ron.
Me lo dijo Sirius - respondió Harry sin mirarle, sabiendo ya lo que le iba a preguntar -. Siempre ocurren cosas malas en Halloween.
Sus dos amigos compartieron una mirada desesperada, ¿pero qué podían responder a eso? En su primer año habían tenido que luchar contra un troll y ese año habían encontrado la primera víctima del basilisco junto a la primera pintada en la pared, además de que les habían acusado de hacerlo. Y ahora encima se enteraban de que era el día en el que habían muerto los padres de Harry.
Halloween empezaba a ser una festividad maldita incluso para ellos.
No importa. Vamos a seguir - les sacó Harry de sus pensamientos -. ¿A qué estás esperando, Fred? Sigue leyendo.
Fred le dirigió una mirada dubitativa, pero le hizo caso. Todos habían deducido por qué Harry se había tensado y no sabían cómo reaccionar, pero si él no quería hablar de ello, no iban a obligarle. Al menos, no con todo el comedor mirando.
Malfoyno podía creer lo que veían sus ojos, cuando vio que Harry y Ron todavía estaban en Hogwarts al día siguiente, con aspecto cansado pero muy alegres.
Malfoy bufó por lo bajo. Había estado furioso cuando se había dado cuenta de que Filch no les había encontrado. No había sabido si era porque habían conseguido escapar o porque directamente no habían ido como él, pero siempre había sospechado que era la primera de las opciones. Los Gryffindors no solían echarse para atrás en un duelo ni hacían el tipo de jugarretas que él hacía.
Durante un instante, dejó divagar a su imaginación, pensando en cómo hubiesen sido las cosas si les hubiesen pillado. Gryffindor no habría tenido ninguna posibilidad en los partidos de quidditch ni habría ganado la copa de la casa por segundo año consecutivo, no ganaría ni la mitad de puntos en clase que si esa Granger hubiese sido expulsada y él no tendría que soportar a Weasley y a Longbottom.
Sería perfecto. Nadie se atrevería a llevarle la contraria, su padre estaría contento con él porque esa sangre-sucia no estaría para superarle en calificaciones y él podría ver orgulloso cómo Slytherin machaca a Gryffindor una vez detrás de otra... Por desgracia para él, el trío de Gryffindor no había sido expulsado y él seguía teniendo que soportarles.
Bueno, tal vez estos libros mostrasen cómo en el futuro alguno de ellos dejaba de ser bienvenido en Hogwarts... Y con un poco de suerte, sería Potter.
En realidad, por la mañana Harry y Ron pensaron que el encuentro con el perro de tres cabezas había sido una excelente aventura, y ya estaban preparados para tener otra.
¡¿Otra?! - exclamó la señora Weasley entre histérica y furiosa -. ¡¿Cómo que otra?!
Eh... Mamá, nosotros... - intentó defenderse Ron a la vez que trataba de hacerse más pequeño en el sofá.
¡No te vas a volver a acercar a ese perro, Ronald Weasley! - rugió ella.
Eh... - dudó Ron palideciendo. No podía decirle que sí que volvió a acercarse y esa vez no fue por accidente.
Señora Weasley, le aseguro que simplemente estábamos cansados y no opinábamos honestamente - salió en su rescate Harry. El hechizo le estaba afectando y parecía agotado, así que no fue muy difícil ablandar a la señora Weasley y convencerla de lo que decía -. Le prometo que ahora mismo no estamos buscando ninguna otra aventura. De verdad.
Mmm... Está bien, Harry, cariño - sonrió ella. No era capaz de seguir enfadada al verle así de cansado -. Es solo que no quiero que os pongáis en peligro sin motivo.
No se preocupe, señora Weasley - le devolvió la sonrisa -. Eso nunca lo haríamos.
En el fondo, era cierto. Solo se habían puesto en peligro por un amigo o por Hogwarts. Así que esos eran motivos más que suficientes.
Mientras tanto, Harry le habló a Ron del paquete que había sido llevado de Gringotts a Hogwarts, y pasaron largo rato preguntándose quépodía ser aquello para necesitar una protección así.
—Es algo muy valioso, o muy peligroso**—**dijo Ron.
—O las dos cosas**—**opinó Harry.
Sea cual sea la verdad, no entiendo por qué se guarda entonces en Hogwarts - dijo Tonks frunciendo el ceño.
Tiene que haber sido decisión de Dumbledore - dijo pensativo Remus.
¿Por qué será que no me extraña? - ironizó Sirius fulminándole con la mirada. Las decisiones del director no dejaban de mejorar con cada capítulo que pasaba.
De todas formas aún no sabemos lo que es así que no podemos empezar a inventarnos hipótesis de por qué está ahí hasta que no tengamos todos los hechos - siguió diciendo el hombre lobo como si no hubiese hablado, aunque le mandó una mirada de advertencia. Ese no era ni el momento ni el lugar para comenzar a discutir con el anciano.
Sirius soltó un bufido y se cruzó de brazos sin apartar la vista del director. Dumbledore solo suspiró para sí mismo, sabiendo que esa noche le esperaba una charla muy larga.
Pero como lo único que sabían con seguridad del misterioso objeto era que tenía unos cinco centímetros de largo, no tenían muchas posibilidades de adivinarlo sin otras pistas.
Uy, qué pena - suspiró George dramáticamente poniéndose una mano sobre el pecho -. Supongo que nos quedaremos con las ganas de saberlo.
Lo sé, Feorge, lo sé. No sé si podré sobrevivir al disgusto - Fred fingió limpiarse una lágrima.
A no ser... - la expresión de ambos cambió tan rápidamente que quién parpadeó se lo perdió. Ahora tenían la misma que ponían antes de una broma.
Que la curiosidad el pequeño Harry le impida mantenerse al margen.
Y entonces el pequeño Ronnie se verá irremediablemente arrastrado.
Y cuando dejen de actuar como estúpidos y se hagan amigos de una vez con nuestra querida Hermione...
¡Descubrirán el pastel en seguida!
¡Fred! ¡George! No tienen por qué investigar - les regañó su madre.
En realidad... - empezó Ron con expresión de culpa.
Oh. Ay, qué se le va a hacer - suspiró derrotada -. No se le puede hacer nada ahora.
Ni Neville ni Hermione demostraron el menor interés en lo que había debajo del perro y la trampilla. Lo único que le importaba a Neville era no volver a acercarse nunca más al animal.
Pues no sé por qué pero creo que ese desinterés de Hermione no va a durar mucho - dijo Bill mirando a la chica y a los chicos que tenía a cada lado.
¿Qué te hace pensar eso, Bill? - preguntó Ron intentando disimular y fracasando estrepitosamente.
Oh, no sé - fingió estar pensativo -. ¿Tal vez vuestras caras de culpabilidad? ¿O el hecho de que ahora sois inseparables y en cuanto os hagáis amigos la curiosidad de Harry os arrastrará a los tres? No, eso no no puede ser - dijo sarcástico.
Los tres se sonrojaron ligeramente.
Aún así, no empezamos a investigar hasta mucho después - dijo Hermione girándose hacia los chicos.
Puede que fuesen varias semanas, pero no ocurrió nada especial en ellas así que no creo que se dediquen mucho a ellas - dijo pensativo Harry.
Lo siguiente fue tu primer... - empezó a decir Ron antes de callarse de golpe.
Sí, fue eso - dijo Hermione fulminándole con la mirada.
¿Su primer...? - insistió Sirius esperanzado.
Da igual. Lo que yo quiero saber - Harry cambió de tema rápidamente a lo primero que se le pasó por la cabeza - es por qué pensáis todos que fue mi curiosidad la que nos arrastró a los tres. ¡Ellos también querían saber qué era! - les señaló casi acusatoriamente.
¿Estás diciendo que no fuiste tú el primero en tratar de conseguir información de ya-sabes-quién y por eso nos pusimos a investigar? - preguntó Hermione con una ceja alzada. Ella se lo había tomado luego más a pecho cuando pasaban las semanas y no encontraban nada, pero había sido principalmente por Harry por quien habían empezado.
Eso no tiene nada que ver - refunfuñó Harry sonrojado y evitando mirar a nadie.
Hermione se negaba a hablar con Harry y Ron, pero como era una sabihonda mandona, los chicos lo consideraron como un premio.
Y en cambio ahora sería una completa tortura - dijeron Harry y Ron a la vez.
No tendríamos quien nos dijese que no podemos estar todo el día hablando de quidditch.
Ni quien nos mostrase dónde está la biblioteca para que aprobásemos.
Ni nadie que se preocupase conmigo por este cuando se mete en problemas.
O que se exasperase conmigo por el estómago sin fondo de este pelirrojo.
¡Ya! Ya lo hemos pillado - les interrumpió Fred cuando parecían a punto de echarse a reír.
Ya sabemos que Hermione es imprescindible y el castillo no sería lo mismo sin ella y todo eso - asintió George deseando continuar la lectura.
Y que no se os olvide - replicaron Harry y Ron como uno solo.
Lo que realmente deseaban en aquel momento era poder vengarse de Malfoy
La señora Weasley apretó los labios desaprobando esa actitud.
Molly, cariño, sé que no te gusta que nuestros hijos busquen venganza contra nadie - le dijo Arthur -, pero no puedes negar que esa jugarreta de Malfoy fue muy sucia.
No tenían por qué haber ido en primer lugar. No deberían romper las reglas de esa forma - replicó ella reacia a ceder.
No, no deberían - concedió su marido -. Sin embargo, son niños, Molly. Hasta tú salías de noche cuando estabas en el colegio - añadió mirándola con un brillo pícaro.
En realidad la señora Weasley jamás había sido muy fan de las normas, ni ella ni el señor Weasley. No era de extrañar, por tanto, que ninguno de sus hijos fuese muy dado a seguirlas (con la excepción de Percy, por supuesto).
Calla, anda - dijo ella sonrojándose. Pero Arthur lo contó como una victoria viendo que le había logrado sacar una sonrisa.
y, para su gran satisfacción, la posibilidad llegó una semana má****s tarde, por correo.
Mientras las lechuzas volaban por el Gran Comedor, como de costumbre, la atención de todos se fijó de inmediato en un paquete largo y delgado, que llevaban seis lechuzas blancas. Harry estaba tan interesado como los demás en ver quécontenía, y se sorprendió mucho cuando las lechuzas bajaron y dejaron el paquete frente a é****l, tirando al suelo su tocino.
¿Es lo que creo que es? ¡Por las barbas de Merlín, dime que es lo que creo que es! - exclamó Sirius emocionándose como si el paquete fuese para él.
No lo sé, Canuto. ¿Qué crees que es? - le pinchó Remus sonriendo. Él también tenía sus sospechas sobre el contenido de ese paquete.
Es tu escoba, ¿verdad, Harry? - dijo el animago girándose hacia su ahijado.
Sí. Mi escoba - admitió, incapaz de ocultárselo a su padrino más tiempo cuando estaba así de ilusionado.
¿Y cuál es? - preguntó impaciente.
Eso ya no te lo voy a decir, Sirius - rio Harry mientras su padrino gruñía por lo bajo -. Lo tiene que poner ya en seguida.
Se estaban alejando, cuando otra lechuza dejó caer una carta sobre el paquete.
Harry abri****ó el sobre para leer primero la carta y fue una suerte, porque decía:
NO ABRAS EL PAQUETE EN LA MESA. Contiene tu nueva Nimbus 2.000,
¡Una Nimbus 2.000! - exclamó Sirius entusiasmado -. ¡Sí! ¡Mi ahijado tiene una Nimbus 2.000!
Los demás observaban divertidos cómo lo celebraba alzando el puño al aire y haciendo gestos de victoria.
Espera, ¿aún la tienes? - preguntó Sirius deteniéndose de repente.
¿Qué? Pues claro que la tengo - respondió Harry sin saber si tenía que sentirse ofendido o confundido -. ¿Por qué no iba a tenerla?
Porque hubiese salido un modelo mejor - dijo Sirius encogiéndose de hombros.
No me voy a comprar una escoba nueva si la mía no me ha fallado nunca - replicó Harry algo molesto. Eso le sonaba demasiado a algo que haría Malfoy.
No le hace falta para ser el mejor buscador de Hogwarts - dijo Oliver defendiendo a su equipo.
También podía haber tenido algún accidente y se podía haber roto la Nimbus - dijo Sirius sonriendo. Se alegraba de que su ahijado opinase así.
Harry jamás tendría un accidente a no ser que algo de fuera del partido interviniese - le contradijo Fred.
Y tendría que ser algo muy gordo porque Harry es el que mejor vuela del equipo - asintió George. Todos los miembros del equipo de Gryffindor se tomaban casi como una ofensa que dudasen de la habilidad su buscador.
No lo dudo, pero podría haber pasado - se defendió Sirius levantando las manos y sin perder la sonrisa.
No digas eso, Sirius - protestó Tonks.
Es una broma, Tonks - puso los ojos en blanco.
Ya sé que es una broma, pero parece que el universo no entiende las bromas cuando son respecto a Harry. ¿O te crees que yo decía lo del elfo doméstico en casa de sus tíos en serio? ¿O lo de pelearse con un trol?
Sirius tragó con dificultad.
¿Ups? - se encogió bajo las miradas fulminantes de todos.
Espero que no se cumpla lo que has dicho y Harry tenga un accidente de quidditch en el que se rompa su escoba - le amenazó muy seria.
Los miembros del trío de segundo de Gryffindor se miraron entre ellos. ¿Se iba a cumplir? Esperaban que no, pero, como había dicho Ron unas horas antes, ni siquiera sus partidos de quidditch habían sido tranquilos...
pero no quiero que todos sepan que te han comprado una escoba, porque también querrán una. Oliver Wood te esperará esta noche en el campo de quidditch a las siete, para tu primera sesión de entrenamiento.
Profesora McGonagall
Minnie, eres oficialmente e irrevocablemente mi profesora favorita de todos los tiempos - declaró Sirius con una sonrisa de oreja a oreja -. Estoy eternamente a tu servicio por meter a Harry en el equipo de quidditch y comprarle a Harry su primera escoba a de verdad.
Señor Black,...
Oh, no, Minnie, otra vez no - se quejó Sirius interrumpiéndola -. Creía que ya había conseguido que me llamases Sirius y ahora vuelves a llamarme por mi apellido.
Creía que estabas eternamente a mi servicio - le recordó ella con una ceja alzada y una casi sonrisa en el rostro.
Retiro lo dicho - dijo Sirius en seguida -. Sigo en deuda contigo y sigues siendo mi profesora favorita de todos los tiempos, pero "señor Black" está fuera de límites.
La profesora sacudió ligeramente la cabeza, divertida con las tonterías de su antiguo alumno. De verdad esperaba que fuese inocente y no tuviese que volver a Azkaban, pero eso significaría que habían dejado a un hombre inocente a la merced de los de mentores durante casi doce años.
Harry tuvo dificultades para ocultar su alegría, mientras le alcanzaba la nota a Ron.
—¡Una Nimbus 2.000!—gimió Ron con envidia—****. Yo nunca he tocado ninguna.
Ron hizo una mueca. Creía que no se había notado la envidia que había sentido aquel día, pero Harry se daba cuenta de muchas más cosas de las que él pensaba.
Perdona, Harry - se sonrojó ligeramente casi sin atreverse a mirarle a los ojos.
¿Por qué? - replicó Harry con una media sonrisa -. Somos hermanos, ¿no? Así que puedes usarla cuando quieras. Ya sabes dónde está guardada, igual que... eso que recibí en Navidad.
La sonrisa emocionada de Ron en ese momento podría haber iluminado el Gran Comedor.
Y lo mismo va para ti, Hermione - se giró Harry hacia su amiga -. Sé que no te gusta volar, pero siempre puedes coger la escoba si cambias de opinión. Y lo otro lleva a tu disposición desde el día que lo recibí.
Hermione le sonrió agradecida y conmovida. Esas dos cosas eran las posesiones más preciadas de Harry junto con su varita y su álbum de fotos, así que el que las prestase así sin más era una prueba más de la absoluta confianza que tenía en ellos.
¿De qué estáis hablando? ¿Qué recibió Harry en Navidad? - preguntó Neville frustrado. ¡Compartía dormitorio con dos de ellos, por Merlín! ¿Cómo podía no haberse enterado?
Aparecerá en el libro - respondieron los tres a la vez, sonriendo de oreja a oreja cuando todos gruñeron por lo bajo.
Salieron rápidamente del comedor para abrir el paquete en privado, antes de la primera clase, pero a mitad de camino se encontraron con Crabbe y Goyle, que les cerraban el camino. Malfoy le quitó el paquete a Harry y lo examinó.
¿Te dejaste quitar el paquete sin más? - preguntó George suspicaz.
Nuestro pequeño Harry no se dejaría quitar algo tan preciado como su nueva Nimbus 2.000 - estuvo de acuerdo Fred.
Tal vez no me importaba tanto si Malfoy descubría lo que había recibido - confesó Harry azorado -. No era como si estuviese rompiendo las reglas y Malfoy no me había quitado la carta porque la tenía guardada en el bolsillo, así que no podía saber quién me la había enviado.
Todos se quedaron mirándole, sorprendidos al ver cómo analizaba un niño de once años la situación.
Tú - rompió el silencio Tonks. Le señaló acusatoria entre con el dedo, pero estaba sonriendo - eres demasiado astuto para tu propio bien.
Por supuesto - aceptó Harry devolviendo la sonrisa -. Al fin y al cabo, ahora ya sabéis todos que el Sombrero Seleccionador me quería poner en Slytherin. No podía acabar ahí sin saber pensar.
¿Y entonces por qué no lo haces más a menudo? - le recriminó Hermione.
Sí, ¿como cuando decides ignorar esta parte tuya y seguir a tu curiosidad que nos acaba metiendo en líos? - dijo Ron.
Porque alguien tiene que investigar ese tipo de cosas - respondió Harry fácilmente -. Y si no fuésemos nosotros, ¿quién iba a hacerlo?
¿Un profesor? - propuso Charlie con una nota de sarcasmo.
Están ocupados dando clase y protegiendo a los alumnos - replicó rápidamente.
¿Dumbledore? - dijo Bill.
La gente que quiere hacer daño a Hogwarts intenta esconder sus planes del director, lógicamente, pero tres alumnos de primer o segundo curso no alarman a nadie. Nos subestiman constantemente - se encogió de hombros como toda explicación.
¿El ministerio? - dijo Percy dubitativo, pero ni siquiera él mismo creía que pudiese hacer mucho en Hogwarts.
¿En serio quieres que responda eso? - dijo Harry alzando una ceja -. El ministerio me ha demostrado este año que va dando palos de ciego en vez de solucionar los problemas de verdad.
Convenientemente todos ignoraron al ministro de magia sentado al frente del comedor, balbuceando indignado e intentando recoger los restos de su dignidad y la del ministerio.
Hay otros alumnos en el colegio, mayores y con más experiencia en magia - señaló Tonks.
No vamos a poner en peligro a ningún otro alumno si podemos evitarlo
- se puso serio Harry, con Ron y Hermione asintiendo de acuerdo -. Todo lo que ocurre tiene que ver en el fondo conmigo y, como no puedo evitar que estos dos me acompañen - añadió a sus dos amigos, que sonreían orgullosos -, lo afrontamos los tres juntos sin poner en peligro a ningún alumno más.
Los profesores sintieron un nudo en la garganta al oír esto. Ninguno de los alumnos tendría que estar en peligro, era su responsabilidad cuidar de todos ellos, desde los de séptimo curso hasta los pequeños de primero. Sin embargo, parecía que desde el año anterior las cosas les venían demasiado grandes, los problemas se les iban de las manos y acababan en las del trío de Gryffindor de segundo curso.
No solo eso, pero ahora encima habían recibido una carta que les había confirmado que eso no cambiaría en el futuro cercano, sino que se pondría mucho peor para esos tres. Solo esperaban que no les ocurriese nada demasiado grave.
Qué pena que sus deseos no se cumpliesen siempre.
—Es una escoba**—dijo, devolviéndoselo bruscamente, con una mezcla de celos y rencor en su cara—****. Esta vez lo has hecho, Potter. Los de primer año no tienen permiso para tener una.**
A no ser que seas Harry Potter - dijo Fred levantando la cabeza del libro.
Entonces te puedes dedicar a romper las reglas de todos según vayan apareciendo - asintió George contento.
Ron no pudo resistirse.
—No es ninguna escoba vieja**—dijo—****. Es una Nimbus 2.000.**
A lo mejor no tendrías que haber dicho nada, Ron - dijo Bill dubitativamente.
¿Por qué no? Era cierto. ¡Y era la ocasión perfecta para cerrarle la boca a Malfoy! - frunció el ceño confundido y algo molesto.
Sí, pero habéis perdido el elemento sorpresa - señaló Charlie.
¡Pero si no le dije que Harry estaba en el equipo!
No, pero ahora querrá saber para qué quiere Harry una escoba - explicó Charlie -. Así que se pondrá a indagar un poco y le basta con oír los rumores de que Gryffindor tiene un nuevo buscador para darse cuenta de quién es.
¡Por eso sabían que Harry iba a ser el buscador! - exclamó Wood fulminando al pelirrojo con la mirada. Ron se encogió ligeramente con una mueca.
Lo habrían sabido de todas formas, Oliver - le defendió Harry.
Eso no lo sabes - dijo aún molesto.
Claro que sí. Cualquiera que nos viese llegar después de un entrenamiento podía ver que yo venía también con una escoba así que no hacía falta ni que se acercasen al campo de quidditch para averiguarlo.
Aún así - gruñó por lo bajo, pero dejó de parecer tener pensamientos asesinos sobre el pelirrojo.
¿Cuál dijiste que tenías en casa, Malfoy, una Comet 260?—Ron riócon aire burlón—****. Las Comet parecen veloces, pero no tienen nada que hacer con las Nimbus.
Oh, Ron - gruñó Tonks por lo bajo -, si lo que quieres es dejar de tener problemas con Malfoy, tú también deberías dejar de insultarle.
¡Pero si empezó él! - protestó Ron indignado.
No me puedo creer lo infantil que ha sonado eso - murmuró George tan bajo que solo le oyó su gemelo.
¿Y lo de estar acusándole con el dedo a Malfoy? Tenemos el hermanito más maduro del mundo - ironizó Fred. Cómo era posible que este fuese el mismo chico que en otras ocasiones parecía más mayor que ellos, no lo iba a entender nunca.
Me da igual quién empezase, Ronald - le regañó su madre, ajena a la conversación entre los gemelos -. Con eso solo vas a conseguir que te insulte él también.
Pero...
¡Nada de peros!
El pelirrojo bufó molesto y se cruzó de brazos.
Por lo menos no te ha hecho disculparte con Malfoy delante de todo el comedor - le susurró Harry intentando animarle. Ron se giró hacia él tan rápido que casi le tira las gafas y le miró con una expresión del horror más absoluto.
No sería capaz..., ¿verdad? - miró de reojo a su madre asustado.
Después del howler que te mandó a principio de curso, Ron, yo diría que sí - dijo Hemione haciendo palidecer al chico.
—¿Quésabes tú, Weasley, si no puedes comprar ni la mitad del palo?—replicó Malfoy—. Supongo que tú y tus hermanos tenéis que ir reuniendo la escoba ramita a ramita.
¡Hey, rubito! - exclamó Fred enfadándose.
Ahí te has pasado. Eso sí que no lo pasamos - dijo George frunciendo el ceño. Ninguno de los Weasley parecía muy contento en ese momento.
Él me insultó primero - se excusó Malfoy tranquilamente -. No esperaréis que deje pasar yo eso, ¿no?
Hay temas que no se tocan, Malfoy - replicó Bill fulminándole con la mirada.
Y ese es uno de ellos aunque el primer insulto lo haya lanzado Ron - dijo Charlie -. Así que ya vale de meterte con el dinero de los Weasley.
Sí, no querríamos que te ocurriese algo, ¿verdad? - la sonrisa de George le hizo sentir escalofríos al Slytherin.
Sería una verdadera tragedia, George. Horrible - asintió Fred con sus pensamientos yendo en la misma dirección.
Fred, George - intervino Molly, pero no lo decía con las mismas ganas que normalmente. ¿Cómo iba a hacerlo, si ella misma estaba deseando tener una conversación con ese chico? Por no hablar de que estaba demasiado ocupada sintiéndose completamente orgullosa al ver a sus hijos defendiéndose unos a otros.
Antes de que Ron pudiera contestarle, el profesor Flitwick apareció detrás de Malfoy.
—**No os estaréis peleando,¿verdad, chicos?—**preguntó con voz chillona.
Noooo, ¿por qué iba a pensar eso? - dijo Sirius con la voz cargada de sarcasmo.
¿Porque son Malfoy y sus dos gorilas y Harry y Ron? - Tonks fingió estar pensativa -. No puede ser eso. Es demasiado obvio.
¿Porque son Gryffindors y Slytherins y rara vez sale algo bueno de eso? - frunció el ceño Charlie -. No, tampoco puede ser porque no es como si no hubiese ningún Gryffindor amigo de un Slyhterin.
Lo hubo, pensaron los profesores mirando de reojo a Severus. Snape simplemente miraba al frente impasible, haciendo todo lo posible para no mostrar ningún tipo de expresión al recordar a su mejor amiga de la infancia y cómo esa amistad se había roto por su culpa.
—A Potter le han enviado una escoba, profesor**—**dijo rápidamente Malfoy.
—Sí, sí, está muy bien**—dijo el profesor Flitwick, mirando radiante a Harry—. La profesora McGonagall me habló de las circunstancias especiales, Potter. ¿Y qué****modelo es?**
Todos estallaron en carcajadas. No podían evitarlo.
La cara de M-Malfoy tuvo que ser... - Sirius no pudo terminar la frase antes de que le diese otro ataque de risa.
Un poema - terminó Remus por él, algo más controlado que su amigo.
Lo que daría por haberlo visto - dijo Fred limpiándose una lágrima.
No solo tú, hermano. Yo también - dijo George entre hipidos.
Los alumnos seguían riéndose, imaginándose la expresión atónita del rubio. Tenía que haber sido demasiado bueno para ser verdad. Tan solo la cara que estaba poniendo ahora, roja por una mezcla de enfado y vergüenza, era suficiente para hacer que muchos volviesen a empezar a reír solo con mirarle.
—Una Nimbus 2.000, señor—dijo Harry, tratando de no reír ante la cara de horror de Malfoy—****. Y realmente es gracias a Malfoy que la tengo.
Si había alguien que no se estaba riendo antes, en ese momento ya sí.
Oh, Harry, no somos dignos - dijo Fred agarrándose al respaldo del sofá para no caerse. George no había sido lo suficientemente rápido y estaba en el suelo con la espalda apoyada en el sofá mientras intentaba respirar entre carcajadas.
Casi siento pena por Malfoy - dijo Tonks mirando al rubio. La verdad es que el pobre estaba totalmente sonrojado y les fulminaba con la mirada.
Yo no - negó Charlie con una enorme sonrisa -. Si no hubiese querido meterse en los asuntos de otros no habría pasado eso.
Además, no me reía así desde la cola de cerdo de Dudley - sonrió Bill -. Soy incapaz de sentir pena por nadie mientras me estoy riendo así.
Harry y Ron subieron por la escalera, conteniendo la risa ante la evidente furia y confusió****n de Malfoy.
—Bueno, es verdad**—continuó Harry cuando llegaron al final de la escalera de mármol****—. Siél no hubiera robado la Recordadora de Neville, yo no estaría en el equipo...**
Eso es lo que peor debe sentarle - sacudió la cabeza Sirius -. Que entrases en el equipo gracias a algo que él hizo.
¿Y tú cómo te sientes sabiendo que le debes a Malfoy el que tu ahijado esté en el equipo de quidditch en primer año? - señaló Remus alzando una ceja.
Prefiero agradecérselo a las otras partes involucradas - respondió como si nada -. A McGonagall principalmente por meterle en el equipo y por la escoba, a Harry por ser lo suficientemente bueno para entrar, a Neville por que se le hubiese caído la Recordadora y a la señora Hooch por haberse llevado a Neville a la enfermería dejando a los niños con las escobas. Incluso a Augusta Longbottom por haberle mandado a Neville la Recordadora justo ese día. Tengo suficientes personas a las que agradecer como para preocuparme por Malfoy.
—**¿Así que crees que es un premio por quebrantar las reglas?****—**Se oyó una voz irritada a sus espaldas. Hermione subía la escalera, mirando con aire de desaprobación el paquete de Harry.
Oh, no, Hermione, no - se lamentó Fred dejando caer la cabeza entre las manos.
No puedes hacer eso cuando estamos de tan buen humor - gruñó George.
Y no era un premio por haber roto las normas - la contradijo Luna -. Sino por defender a un compañero e impedir que se rompiese la Recordadora de Neville.
Y me alegro de que no se rompiese. Gracias de nuevo, Harry - le agradeció Neville.
Lo sé. Lo siento - se disculpó sonrojada Hermione.
Creía que ya habíamos dicho que no nos íbamos a tener en cuenta lo que sucediese en los libros - la pinchó Ron sin darle importancia.
Yo también creía eso, Ron, y menos mal o tú y yo estaríamos más tiempo disculpándonos que leyendo - sonrió Harry. Hermione les devolvió la sonrisa y se relajó de nuevo.
—Pensaba que no nos hablabas**—**dijo Harry.
—Sí**, continúa así —dijo Ron—****. Es mucho mejor para nosotros.**
Oh, Merlín - gruñó Ron enfadado consigo mismo.
Creo que al final sí que vamos a estar más tiempo disculpándonos que leyendo, Ron - dijo Harry con una mueca.
No, no, no, acabáis de decirme que sin disculpas - negó Hermione levantando las manos para frenarles antes de que empezasen.
Pero, Hermione...
No cuenta. Aún no había llegado Halloween - insistió ella cruzándose de brazos.
Los demás les observaban divertidos sin abrir la boca. Habían estado a punto de regañar a los dos chicos, pero las caras de horror hacia sí mismos les habían hecho cambiar de opinión.
Aún no entiendo a qué se refieren con lo de Halloween - murmuró Sirius.
Yo tampoco, Canuto, pero con un poco de suerte lo sabremos en este capítulo - dijo Remus.
Eso espero, Lunático, porque odio no saber de qué están hablando.
Hermione se alej****ó con la nariz hacia arriba.
Lo que a mí me sorprende es lo bien que os lleváis ahora - dijo Neville -. Me refiero, mirad lo mal que se llevaban Ron y Harry con Hermione. No podían ni verse sin discutir.
Es casi tan malo como con Malfoy - musitó Tonks.
Hey, hey, no exageremos que jamás nos hemos llevado tan mal con Hermione como con Malfoy - intervino Ron frunciendo el ceño.
Aún así, tuvo que haber ocurrido algo muy gordo para que acabaseis siendo amigos - señaló Luna.
Muy muy gordo - asintió Neville -, pero no me acuerdo qué pudo haber sido. Que yo recuerde, ninguno estuvo en la enfermería hasta...
Es que no fue tan gordo - interrumpió Hermione antes de que Neville destripase la historia.
¿Quién estuvo en la enfermería? - preguntó Sirius mirando a los tres intentando adivinarlo.
¿Qué ocurrió para que estuviese allí? - preguntó la señora Weasley buscando inconscientemente heridas que pudiesen tener.
No importa todavía. Saldrá después - respondió Harry fulminando a Neville con la mirada -. Y sí, fue algo gordo lo que hizo que fuéramos amigos, pero no pasó nada.
Durante aquel día, Harry tuvo que esforzarse por atender a las clases. Su mente volvía al dormitorio, donde su escoba nueva estaba debajo de la cama, o se iba al campo de quidditch, donde aquella misma noche aprendería a jugar. Durante la cena comió sin darse cuenta de lo que tragaba, y luego se apresuró a subir con Ron, para sacar; por fin, a la Nimbus 2.000 de su paquete.
—Oh**—suspiró Ron, cuando la escoba rodó sobre la colcha de la cama de Harry.**
Hasta Harry, que no sabía nada sobre las diferencias en las escobas,
Oliver hizo una mueca como si le hubiesen pegado un puñetazo al oír eso.
Ahora sí, ¿verdad, Harry? - preguntó Sirius como queriendo asegurarse.
Estoy en el equipo de quidditch, Sirius - Harry puso los ojos en blanco -. Con el capitán que tenemos, por supuesto que me sé las diferencias entre las escobas. Y Ron también se aseguró de enseñármelas antes de que terminase primer curso.
Uff, vale, bien - suspiró relajándose en el asiento.
pensó que parecía maravillosa. Pulida y brillante, con el mango de caoba, tenía una larga cola de ramitas rectas y, escrito en letras doradas:«Nimbus 2.000».
Es una maravilla - a Sirius le brillaban los ojos de admiración -. Harry, de verdad, me tienes que dejar probarla, por favor - suplicó.
Ya te he dicho que sí que te dejaré, Sirius - respondió Harry divertido -. Pero te tienes que esperar hasta el descanso y entonces ya la podrás probar. Sin que tardes mucho o no nos dará tiempo a terminar el partido de quidditch.
¡Sí! - el animago levantó el puño en el aire celebrándolo.
Cerca de las siete, Harry salió del castillo y se encaminó hacia el campo de quidditch. Nunca había estado en aquel estadio deportivo. Había cientos de asientos elevados en tribunas alrededor del terreno de juego, para que los espectadores estuvieran a suficiente altura para ver lo que ocurría. En cada extremo del campo había tres postes dorados con aros en la punta. Le recordaron los palitos de plástico con los que los niños muggles hacían burbujas, sólo que éstos eran de quince metros de alto.
Demasiado deseoso de volver a volar antes de que llegara Wood, Harry montó en su escoba y dio una patada en el suelo. Quésensación. Subió hasta los postes dorados y luego bajó con rapidez al terreno de juego. La Nimbus 2.000 iba donde él quería con só****lo tocarla.
Oh, Merlín, no puedo esperar para verle jugar - suspiró Sirius ansioso.
Seguro que vuela tan bien como James - asintió Remus con una sonrisa algo melancólica.
Mejor, vuela mejor, pensó McGonagall para sí misma.
Los Gryffindor no pudieron evitar hinchar el pecho orgullosos por tener al mejor buscador de Hogwarts y el más joven en un siglo.
—¡Eh, Potter, baja!
Había llegado Oliver Wood. Llevaba una caja grande de madera debajo del brazo. Harry aterrizócerca deél.
—Muy bonito**—dijo Wood, con los ojos brillantes—****. Ya veo lo que quería decir McGonagall, realmente tienes un talento natural. Voy a enseñarte las reglas esta noche y luego te unirás al equipo, para el entrenamiento, tres veces por semana.**
Abrió la caja. Dentro había cuatro pelotas de distinto tamaño.
—Bueno**—dijo Wood—****. El quidditch es fácil de entender; aunque no tan fácil de jugar. Hay siete jugadores en cada equipo. Tres se llaman cazadores.**
—Tres cazadores**—repitió Harry, mientras Wood sacaba una pelota rojo brillante, del tamaño de un balón de f****útbol.**
—Esta pelota se llama quaffle**—dijo Wood—****. Los cazadores se tiran la quaffle y tratan de pasarla por uno de los aros de gol. Obtienen diez puntos cada vez que la quaffle pasa por un aro. ¿Me sigues?**
—Los cazadores tiran la quaffle y la pasan por los aros de gol**—recitó Harry—****. Entonces es una especie de baloncesto, pero con escobas y seis canastas.**
¿Baloncesto? - repitió Ron confundido.
Es un deporte muggle, Ron - explicó Hermione.
¿Pero no era el fútbol? - preguntó pareciendo aún más confundido que antes.
Son deportes distintos - Hermione puso los ojos en blanco exasperada -. Los muggles tienen muchos deportes diferentes en vez de uno solo. Y aunque el fútbol es el más seguido mundialmente, hay muchos más y la gente juega a más de uno a menudo.
Por la cara que ponían Ron y otros muchos nacidos de magos, parecía que Hermione les estaba hablando en otro idioma o algo.
Sigue siendo mejor el quidditch - declaró Ron al cabo de unos segundos en silencio.
—¿Quées el baloncesto?****—preguntóWood.
—Olvídalo**—respondió rápidamente Harry****.**
—Hay otro jugador en cada lado, que se llama guardián. Yo soy guardián de Gryffindor. Tengo que volar alrededor de nuestros aros y detener los lanzamientos del otro equipo.
—Tres cazadores y un guardián**—dijo Harry, decidido a recordarlo todo—. Y juegan con la quaffle. Perfecto, ya lo tengo. ¿Y para quéson ésas?****—Señalólas tres pelotas restantes.**
—Ahora te lo enseñaré —dijo Wood—. Toma esto.
Dio a Harry un pequeño palo, parecido a un bate de bé****isbol.
Espera, espera, espera, no irá a hacer lo que creo que va a hacer, ¿verdad? - preguntó Sirius entrecerrando los ojos.
Espero que no - estuvo de acuerdo Molly mirando mal a Wood.
—Voy a enseñarte para quéson—dijo Wood—****. Esas dos son las bludgers.
¿Enseñárselo? ¿No sería mejor explicárselo primero? - sugirió Charlie dubitativamente. Cuando él había sido capitán, jamás se le habría ocurrido soltar una bludger cerca de alguien que no tuviese ni idea de lo que eran.
La mejor forma de aprender es la experiencia - se justificó Wood, pero no le quitaba la vista de encima a Sirius y a Molly.
Te refieres si no le abre la cabeza o le parte la nariz primero, ¿no?
-
replicó Sirius mordaz. No se tomaba nada bien que se arriesgasen a que saliese herido su ahijado, sobre todo en ese momento en el que si se le rompía la nariz en el libro, también se le iba a romper en la realidad.
Sirius, ya sabes lo bueno que es Harry en el quidditch - intentó tranquilizarle Remus -. Tú mismo has dicho que tiene talento natural.
¡Volando, Remus, volando! Y como buscador, por supuesto. Pero tú sabes tan bien como yo que James, por muy buen buscador que era y aunque tampoco era malo como cazador, ¡no era capaz de darle a la bludger con el bate ni aunque su vida dependiese de ello!
A lo mejor Harry no es tan malo como golpeador... - dijo Remus, pero ya no parecía tan seguro como antes.
Pero eso tendría que saberlo antes en vez de darle un bate y ponerle frente a una bludger cuando hace menos de un minuto aún no sabía ni cómo se llamaba - argumentó poniéndose de los nervios cuanto más lo pensaba.
Hey, hola, estoy aquí - intervino Harry con la voz cargada de sarcasmo -. Con la cabeza de una pieza y sin la nariz torcida. ¿Ya podéis dejar de imaginaros cosas que no pasaron y seguimos leyendo?
Enseñóa Harry dos pelotas idénticas, pero negras y un poco más pequeñas que la roja quaffle. Harry notó que parecían querer escapar de las tiras que las sujetaban dentro de la caja.
—Quédate atrás**—previno Wood a Harry. Se inclinóy solt****ó una de las bludgers.**
Lo hizo - gruñó Sirius mirando mal a Wood.
Eh... Wood, si pensabas hacer eso - empezó George.
Tendrías que habernos dicho que fuéramos y le habríamos enseñado a Harry primero cómo se hace - siguió Fred.
No sabemos si te acuerdas, pero Harry se ha criado con muggles y no sé por qué - siguió George.
Pero algo nos dice que los muggles no están acostumbrados a que les ataquen pelotas voladoras que pesan probablemente lo mismo que el propio Harry.
Sobra decir que los gemelos no estaban contentos con su capitán en esos momentos. Sabían que Harry no era mal golpeador porque lo habían comprobado ese verano, pero ni siquiera ellos, que eran golpeadores casi naturales (y ya sabían lo que se suponía que tenían que hacer), habían aprendido así.
Vale, vale, lo he pillado. No fue mi mejor idea - se defendió levantando las manos y sacudiendo la cabeza -. Lo siento, Harry.
La mejor forma de aprender es con práctica así que... - se encogió de hombros sin darle importancia. El único que no puso los ojos en blanco ante esto fue Wood (que tenía una enorme sonrisa al ver que no todo el mundo pensaba igual). Era un pensamiento tan típico de Harry.
De inmediato, la pelota negra se elevó en el aire y se lanzó****contra la cara de Harry.
Wood, como Harry se haga daño por culpa de esa bludger... - Sirius no terminó la amenaza. A pesar de saber que no le ocurriría nada a su ahijado, no podía evitar tensarse.
Sirius - protestó Harry con el ceño fruncido.
Ya, ya, ya lo sé - cedió Sirius, pero no se relajó -. Aún así, SI hubiese pasado algo...
Pero no pasó - dijo Harry exasperado. ¡Era una bludger, por Merlín, no le iba a matar!
Harry la rechazó con el bate, para impedir que le rompiera la nariz, y la mandó volando por el aire.
Le diste - dijo Sirius estupefacto -. Le diste de verdad a la bludger.
¿Qué querías que hiciera sino? - preguntó Harry entre divertido y molesto por la falta de fe -. Lo siento pero me gusta mi nariz tal y como está y preferiría que siguiese así.
Pero James no era capaz ni amenazado con una varita de darle y la pelirroja no se acercaba al quidditch ni a una escoba salvo para animar al equipo de Gryffindor - dijo él mirando a su ahijado con una expresión muy extraña -. ¿De dónde, en nombre de Merlín, has sacado la habilidad de golpeador?
Harry se encogió de hombros removiéndose incómodo bajo toda esa atención.
Ja, definitivamente eres mejor jugador de quidditch que James - la cara de Sirius se dividió en una enorme sonrisa de orgullo.
Pasó zumbando alrededor de ellos y luego se tiró contra Wood, que se las arregló para sujetarla contra el suelo.
—¿Ves?—dijo Wood jadeando, metiendo la pelota en la caja a la fuerza y asegurándola con las tiras—****. Las bludgers andan por ahí, tratando de derribar a los jugadores de las escobas. Por eso hay dos golpeadores en cada equipo (los gemelos Weasley son los nuestros).
Los mejores que ha visto Hogwarts en mucho tiempo - los gemelos hincharon el pecho orgullosos.
¿No estáis teniendo una sensación de déjàvu? - preguntó Ginny mirando con las cejas alzadas a los gemelos a pesar de estar dirigiéndose al resto.
Sí, ¿verdad? Como si esta conversación ya la hubiésemos tenido antes - dijo Bill con una media sonrisa.
Los gemelos intercambiaron una mirada de horror.
Tienen razón, Feorge - Fred parecía que acababa de cumplirse su peor pesadilla.
No nos habíamos dado cuenta, Gred - George tenía la misma expresión que si le hubiesen dicho que ese año se cancelaba la Navidad.
¡Nos estamos haciendo predecibles! ¡Hemos repetido una broma! - decirlo en voz alta parecía hacerlo mucho peor.
Seguro que superáis el shock. ¿Podéis seguir? - se impacientó Hermione.
Su trabajo es proteger a su equipo de las bludgers y desviarlas hacia el equipo contrario. ¿Lo has entendido?
—Tres cazadores tratan de hacer puntos con la quaffle, el guardián vigila los aros y los golpeadores mantienen alejadas las bludgers de su equipo**—**resumió Harry.
—Muy bien**—**dijo Wood.
—**Hum...¿han matado las bludgers alguna vez a alguien?—**preguntó Harry, deseando que no se le notara la preocupación.
Todo el mundo está preocupado al principio por las bludgers, hasta que confían en su habilidad y en sus golpeadores para poder evitarlas - sonrió Sirius.
Y a veces ni con eso - murmuró Harry con una mueca al recordar el partido de quidditch que había jugado ese año.
¿Eh? ¿Qué has dicho, Harry? - preguntó Remus pensando que había oído mal.
Digamos que Harry habría necesitado protección extra - dijo Neville haciendo él también una mueca, igual que todos los que habían visto el partido.
¿Te dio una bludger? - preguntó Sirius alzando las cejas hasta el borde del cabello. No sabía si estar molesto porque no habían podido proteger a su ahijado, sorprendido porque dicho ahijado no hubiese podido evitarla a pesar de que todos decían que volaba estupendamente o preocupado porque le hubiese dado.
Eh... Más o menos, sí - admitió Harry -. Pero ya te enterarás de cómo fue. Fred, sigue.
—Nunca en Hogwarts. Hemos tenido algunas mandíbulas rotas, pero nada peor hasta ahora. Bueno, el último miembro del equipo es el buscador. Ese eres tú. Y no tienes que preocuparte por la quaffle o las bludgers...
—A menos que me rompan la cabeza.
Qué poca fe tienes en nosotros, pequeño Harry - Fred fingió estar profundamente dolido.
Nos ofendes, es la peor ofensa. Pensar siquiera que no podemos proteger a nuestro equipo - George se puso la mano en el pecho con cara de incredulidad.
Es Harry, ¿recordáis? - señaló Ginny.
¿Y eso qué significa? ¿Tiene que ver con esa vez en la que una bludger le golpeó? - Sirius fulminó brevemente a los gemelos con la mirada.
Sirius, ya sabes que no vamos a decirte nada - Harry soltó un enorme suspiro cargado de exasperación.
¡Pero no puedes ir soltando pistas de cosas que van a ocurrir y luego no explicar la historia entera!
Vale, pues a partir de ahora no abriré la boca.
¡No! ¡Justo lo contrario! Lo que tienes que hacer es contar todo, ¡no nada! - protestó Sirius.
—Tranquilo, los Weasley son los oponentes perfectos para las bludgers. Quiero decir que ellos son como una pareja de bludgers humanos.
¿Has oído eso, Gred? - preguntó George.
¿A nuestro capitán admitiendo lo buenos golpeadores que somos? No se me va a olvidar en la vida, Feorge - respondió Fred haciendo como si se limpiase una lágrima.
Creíamos que este día nunca llegaría - dijo George.
Sí, ¿verdad? Todos esos entrenamientos...
Más bien, torturas.
Bajo todas las condiciones atmosféricas existentes.
Gritándonos para que volemos mejor.
Y más rápido.
Y dejemos de fingir que nos caemos de la escoba.
Y ahora descubrimos que sabe que no hay mejores golpeadores que nosotros.
Oliver puso los ojos en blanco. Los gemelos sabían perfectamente su opinión sobre ellos y por eso él intentaba decírselo solo cuando realmente necesario. Sino, empezaban con estas tonterías.
Vosotros dos, a callar y seguid leyendo o en el próximo entrenamiento vais a dar tantas vueltas al campo que no vais a ser capaces de andar en línea recta cuando bajéis al suelo - amenazó, pero sonreía.
¡Sí, capitán! - ambos pelirrojos se levantaron e hicieron el saludo militar antes de continuar.
Wood buscó en la caja y sacó la última pelota. Comparada con las otras, era pequeña, del tamaño de una nuez grande. Era de un dorado brillante y con pequeñas alas plateadas.
—Esta dorada**—continuóWood—es la snitch. Es la pelota más importante de todas. Cuesta mucho de atrapar por lo rápida y difícil de ver que es.**
No para Harry - presumió Oliver orgulloso -. El mejor buscador que ha visto Hogwarts en mucho tiempo.
Charlie miró de reojo cómo Harry se sonrojaba y se hundía un poco más en el sofá, como queriendo esconderse. ¿De verdad era tan bueno?
Oliver había estado en su equipo cuando ambos estaban en Hogwarts y siempre le había repetido lo bueno que era y el desperdicio de talento que era que se hubiese ido con los dragones en vez de a un equipo de quidditch. Siempre decía que era uno de los mejores que había visto y que podría jugar en el equipo de Inglaterra. Sin embargo, ahora tenía un nuevo buscador favorito y presumía de él aún más que lo que había presumido del propio Charlie.
De repente ya no se sintió tan confiado respecto al partido de esa tarde. Empezó a dudar sobre quién iba a ser el ganador.
El trabajo del buscador es atraparla. Tendrás que ir y venir entre cazadores, golpeadores, la quaffle y las bludgers, antes de que la coja el otro buscador, porque cada vez que un buscador la atrapa, su equipo gana ciento cincuenta puntos extra, así que prácticamente acaba siendo el ganador.
No siempre - dijo Tonks.
Pero sí el 99.9% de las veces - señaló Ron -. Él último partido en el que no ocurrió así fue el de los Chudley Canons contra los Tornados en 1827.
En el que los Tornados le metieron tantos puntos a los Chudley Canons que, aunque fue el buscador de ese equipo el que cogió la snitch, los Tornados ganaron el partido - Bill le envió una sonrisa algo burlona a su hermano pequeño.
Las orejas de Ron se pusieron coloradas y fulminó con la mirada a Bill.
Cierra el pico, Bill.
Has sido tú quien ha sacado el tema, hermanito - replicó Bill sin perder la sonrisa.
Me encantaría ver un partido de esos - dijo Harry cortando la discusión antes de que Ron pudiese responder.
Pero uno en el que jugasen mejores equipos que los Chudley Canons y los Tornados - señaló Charlie.
Sí, pero eso es muy muy poco probable - dijo Oliver con un suspiro desilusionado. A él también le encantaría verlo. Prometía ser el partido del año.
Por eso molestan tanto a los buscadores.
¡Eso le dije yo justo antes de su primer partido! - exclamó Dean con una brillante sonrisa.
Pues no es lo mejor que podíais haberle dicho cualquiera de los dos
-
cortó Sirius fulminándoles con la mirada.
Creo que ya sabemos que Oliver no es la persona con mayor tacto del mundo - dijo Fred.
Así que no estamos seguros de si es buena idea que hayas dicho lo mismo que él, Dean - dijo George.
Dean bajó la cabeza avergonzado. Tenía que haber mantenido la boca cerrada...
Pero en serio, Oliver, ¿eso es lo primero que le dices sobre los buscadores? ¿Que son los jugadores a los que más ataca el equipo contrario? - preguntó Charlie sarcástico -. ¿Estás seguro de que querías tener a Harry en el equipo y no estabas intentando asustarle?
Eh... ¿No fue mi mejor idea? - ofreció Wood con una media sonrisa.
No, eso desde luego, todavía no hemos visto ninguna buena - replicó Remus por lo bajo.
Un partido de quidditch sólo termina cuando se atrapa la snitch, así que puede durar muchísimo. Creo que el record fue tres meses.
Eso tuvo que haber sido alucinante - dijo Harry imaginándoselo.
Yo creo que acabaría todo el mundo cansado de tanto quidditch - opinó Hermione. Todos los amantes del quidditch se quedaron mirándola -. ¿Qué?
Hermione, creo que aún no has entendido el quidditch. Nunca te puedes cansar de ese deporte - dijo Ron despacio, como si fuese lo más lógico del mundo.
Hermione puso los ojos en blanco con un bufido y no respondió. Sabía que nunca iban a estar de acuerdo en eso.
Tenían que traer sustitutos para que los jugadores pudieran dormir... Bueno, eso es todo. ¿Alguna pregunta?
Harry neg****ó con la cabeza. Entendía muy bien lo que tenía que hacer; el problema era conseguirlo.
Hasta que lo pruebes por primera vez y veas lo natural que te sale - dijo Luna tranquilamente -. Igual que Ron es un jugador de ajedrez natural o para Hermione aprenderse los hechizos no tiene dificultad, tú eres un buscador natural. Aunque estés nervioso antes de probarlo, ellos también lo estaban.
El resto la miró sin saber qué decir. La verdad es que después de tanto tiempo callada casi se habían olvidado de que estaba ahí.
Wow, Luna, cada vez que hablas es para decir algo profundo - bromeó Sirius.
Ya hay otros para hacer bromas y contar chistes. A mí esos no se me dan bien - respondió ella encogiéndose de hombros -. Si hay algo que merece la pena decir, lo digo.
—Todavía no vamos a practicar con la snitch**—dijo Wood, guardándola con cuidado en la caja—. Está demasiado oscuro y podríamos perderla. Vamos a probar con unas pocas de é****stas.**
Sacó una bolsa con pelotas de golf de su bolsillo y, unos pocos minutos más tarde, Wood y Harry estaban en el aire. Wood tiraba las pelotas de golf lo más fuertemente que podía en todas las direcciones, para que Harry las atrapara.Éste no perdi****ó ni una y Wood estaba muy satisfecho. Después de media hora se hizo de noche y no pudieron continuar.
¿En solo media hora? - repitió McGonagall frunciendo el ceño -. Creía haberte dicho que no empezases el primer entrenamiento de Harry tan tarde, señor Wood.
Eh... Lo siento, profesora, no me di cuenta de la hora - se disculpó sonrojándose ligeramente.
Espero que no se repita, señor Wood - advirtió seria mirándole por encima de las gafas.
Por supuesto, profesora.
—La copa de quidditch llevará nuestro nombre este año**—dijo Wood lleno de alegría mientras regresaban al castillo—****. No me sorprendería que resultaras ser mejor jugador que Charles Weasley.Él podría jugar en el equipo de Inglaterra si no se hubiera ido a cazar dragones.**
La confianza de Charlie cayó un poco más. Era la primera vez en la historia que Oliver decía que Harry era mejor que él (bueno, no exactamente, pero casi había dicho eso). Que fuese encima después de haber visto volar a Harry solo una vez... Bueno, digamos que no ayudaba a su autoestima en absoluto.
¿Eso quiere decir que Harry sería lo suficientemente bueno como para jugar en el equipo de Inglaterra también? - preguntó Ginny.
Síp - Ron sonreía como un maniaco, más que orgulloso de su mejor amigo. Una pequeña parte de su cabeza se dio cuenta que hace dos días habría estado muerto de celos y su sonrisa solo se hizo aún más ancha al ver que ya no era así, que ahora ya solo quería que las cosas fuesen lo mejor posible para Harry -. Si acabas en el equipo de Inglaterra, espero tickets gratis para cada uno de los partidos - señaló con un dedo a su amigo como amenazándole. Sin embargo, no teísmo mucho efecto cuando no era capaz de dejar de sonreír.
En el palco donde mejor se ve - dijo Harry medio en serio medio en broma. Le encantaría jugar en el equipo de Inglaterra, pero no creía que fuese lo suficientemente bueno. Es que, en fin, ¡era el equipo de Inglaterra!
Tal vez fue porque estaba ocupado tres noches a la semana con las prácticas de quidditch, además de todo el trabajo del colegio, la razón por la que Harry se sorprendió al comprobar que ya llevaba dos meses en Hogwarts. El castillo era mucho más su casa de lo que nunca habí****a sido Privet Drive.
No me extraña - resopló Tonks -. Ese sitio es una cárcel más que una casa.
Pero ya no va a tener que volver ahí - Sirius dijo tajantemente. Fulminaba con la mirada a Tonks y apretaba los dientes tan solo con recordar esa maldita casa y los malditos tíos de Harry.
Hey, que yo solo decía - Tonks levantó las manos a la defensiva -. Ya sé que Harry no va a volver ahí.
Sirius asintió con un gruñido.
Sirius, Tonks no ha dicho nada malo, solo un comentario en defensa de Harry - Remus intervino estirándose para llegar a ponerle la mano en el brazo.
El animago suspiró y pareció desinflarse.
Lo sé. Lo siento, Tonks. Es solo que... - se disculpó sin saber explicar lo mucho que le enfadaban esos Dursley.
Lo sé. No tienes que explicarte, Sirius. Pero sí tienes que saber que todos los que estamos aquí estamos de parte de Harry.
Sus clases, también, eran cada vez más interesantes, una vez aprendidos los principios bá****sicos.
En la mañana de Halloween se despertaron con el delicioso aroma de calabaza asada flotando por todos los pasillos. Pero lo mejor fue que el profesor Flitwick anunció en su clase de Encantamientos que pensaba que ya estaban listos para empezar a hacer volar objetos, algo que todos se morían por hacer; desde que vieron cómo hacía volar el sapo de Neville.
Harry, Ron y Hermione se miraron entre ellos antes de apartar la mirada rápidamente para que nadie se diese cuenta. Esa clase había sido un desastre para ellos, pero a la vez, sin esa clase, Hermione habría estado en el banquete en vez de llorando en el baño, Harry y Ron no habrían ido a buscarla y no se habrían hecho amigos.
A pesar de eso, casi preferirían olvidarse de esa maldita clase de Encantamientos.
El profesor Flitwick puso a la clase por parejas para que practicaran. La pareja de Harry era Seamus Finnigan (lo que fue un alivio, porque Neville había tratado de llamar su atención).
Perdona, Neville - se disculpó Harry rápidamente. Hizo una mueca al darse cuenta que no había tratado al chico tan bien como se merecía. ¿Cómo había podido huir así de Neville? -. Solo es que... Con todos los accidentes qué sueles tener en Pociones... No sé, no quería tener yo también un accidente...
Harry hizo otra mueca. No estaba arreglándolo en absoluto. Más bien lo estaba empeorando con cada palabra que decía.
Lo siento, Neville. Fui un idiota - se pasó la mano por el pelo con un suspiro.
Da igual, Harry. Es solo una clase de Encantamientos del año pasado
- Neville se encogió de hombros quitándole importancia.
La verdad es que después de todo lo que había hecho Harry por él en lo que llevaban de lectura, no era capaz de enfadarse con él por algo que había ocurrido hacía más de un año.
Ron, sin embargo, tuvo que trabajar con Hermione Granger.
Auch - George hizo una mueca mirando hacia los dos mencionados -. ¿Por qué tengo la sensación de que eso no va a acabar bien?
Porque obviamente no va a acabar bien - respondió Fred levantando la vista.
De todos los de la clase, tenían que estar esos dos juntos - Bill sacudió la cabeza -. Es casi pedir que las cosas salgan mal.
Era dif****ícil decir quién estaba más enfadado de los dos. La muchacha no les hablaba desde el día en que Harry recibió su escoba.
¿En serio? - Charlie estaba atónito.
Ya veo a lo que se refería Neville. Os llevabais muy mal como para ser amigos ahora - dijo Remus con las cejas alzadas -. ¿Qué era eso gordo que decíais que había ocurrido? - preguntó inocentemente para ver si conseguía una respuesta.
No lo hemos dicho - Harry no cayó en la trampa y le envió una media sonrisa divertida.
¿Ocurre en esa clase? - preguntó Sirius esperanzado.
No exactamente... - respondió Harry mirando a sus dos amigos.
Tiene que ver, pero no es eso - dijo Ron sacudiendo la cabeza. La clase había sido importante para que sucediese lo de después, pero definitivamente NO era gracias a la clase que se habían hecho amigos.
¿Y cómo tiene que ver exactamente? - indagó Sirius pensando que a lo mejor conseguía que se les escapase algo.
No tenía que haberse molestado.
Terminad de leer el capítulo y lo veréis - replicó Hermione viendo divertida cómo el animago soltaba un bufido exasperado y se cruzaba de brazos.
—Y ahora no os olvidéis de ese bonito movimiento de muñeca que hemos estado practicando**—dijo con voz aguda el profesor; subido a sus libros, como de costumbre—. Agitar y golpear; recordad, agitar y golpear. Y pronunciar las palabras mágicas correctamente es muy importante también, no os olvidéis nunca del mago Baruffio, que dijo«ese»en lugar de«efe»**y se encontró tirado en el suelo con un búfalo en el pecho.
Eso, lo sentimos muchísimo, profesor Flitwick, pero no es cierto - dijo Sirius levantando la mano como si volviese a estar en clase.
¿Y cómo sabes tú eso, Sirius? - preguntó McGonagall entrecerrando los ojos.
Porque siendo los buenos estudiantes que éramos, James y yo quisimos ver si era cierto y le pedimos a Remus que estuviese presente por si necesitábamos ayuda en caso de que sí que apareciese.
¿Y? ¿Qué ocurrió? - Charlie se inclinó hacia delante curioso.
No ocurre nada a veces - respondió Fred antes de que Sirius pudiese.
Otras veces solo salen chispas - añadió George -. Una vez me dio un calambre la varita.
¿Cómo se os ocurre probarlo? - les regañó la señora Weasley echando chispas por los ojos.
Les recuerdo a los cuatro - dijo la profesora McGonagall mirando a los dos merodeadores y a los gemelos - que puede haber graves accidentes por jugar con los hechizos sin saber lo que se hace.
Pero profesora, ese era un hechizo de primer año y además el primero que se aprende normalmente - señaló Remus -. No es raro que un alumno de primero se equivoque en un hechizo así que dudo que nos enseñen uno que pudiese acabar en un accidente muy grave.
La profesora McGonagall solo frunció los labios y lo dejó pasar.
¿Veis? Por eso adoro a Lunático - susurró Sirius con una brillante sonrisa -. Se consigue escapar del castigo de Minnie la mitad de las veces. ¡Es genial!
Era muy difícil. Harry y Seamus agitaron y golpearon, pero la pluma que debía volar hasta el techo no se movía del pupitre. Seamus se puso tan impaciente que la pinchó con su varita y le prendió fuego, y Harry tuvo que apagarlo con su sombrero.
¡Ah, ya me acuerdo! - exclamó Sirius girándose hacia su ahijado -. ¡Esta es la clase que me dijiste!
¿Qué clase? ¿Qué dices, Sirius? - preguntó Tonks como si se hubiese vuelto loco.
Harry dijo que el sombrero le había sido útil en una clase de Encantamientos y que esa clase iba a salir casi con seguridad en el libro - explicó Sirius rápidamente -. ¡Es esta!
No me puedo creer que te acuerdes todavía de eso - dijo Ron sacudiendo la cabeza -. Es casi como la manía de Hermione de memorizar todo lo que sale de la boca de los profesores.
¡Hey! - protestó Hermione -. O la tuya de memorizarte los partidos de quidditch de hace más de un siglo.
Fred, sigue - interrumpió Harry antes de que se pusiesen de nuevo a discutir.
Ron, en la mesa próxima, no estaba teniendo mucha más suerte.
—¡Wingardium leviosa!****—gritó, agitando sus largos brazos como unmolino.
—Lo estás diciendo mal.—Harry oyóque Hermione lo reñía**—. EsWin-gar-dium levi-o-sa**, pronunciagarmás claro y má****s largo.**
Oh, Hermione, puede que tuvieses buena intención queriendo ayudar a un compañero, pero diciéndolo así solo vas a conseguir que se ponga a la defensiva - dijo Bill mirándola compasivo.
Es cosa de orgullo masculino, Hermione - dijo Tonks guiñándole un ojo.
¡No es orgullo masculino! - saltó Charlie mirando mal a la metamorfomaga -. Las chicas tampoco le hubiesen hecho caso.
Puede - Tonks se encogió de hombros -. Pero nunca lo sabremos porque ha corregido a Ron y más adelante, cuando se hagan amigos los tres, es probable que a quien corrija si hace falta sea a Ron o Harry.
Cierto - asintieron los dos chicos a la vez. ¿Para qué negarlo? Hermione les ayudaba un montón para que no se quedasen atrás en las clases y lo iban a ver todos en los libros dijesen lo que dijesen.
De todas formas - intervino Hermione antes de que llegase a más -, gracias por el consejo.
—Dilo, tú, entonces, si eres tan inteligente**—**dijo Ron con rabia.
Mala idea, Ron - negó con la cabeza Sirius -. No puedes decirle eso a una futura prefecta perfecta.
Irá mal para ti siempre - asintió Tonks.
No nos vamos a molestar siquiera en apostar a que Hermione consigue realizar el hechizo perfectamente - dijo Fred.
Va a dejar en ridículo al pequeño Ronnie - dijo George haciendo sonrojar a su hermano.
Hermione se arremangó las mangas de su túnica, agitó la varita y dijo las palabras mágicas. La pluma se elev****ó del pupitre y llegó hasta más de un metro por encima de sus cabezas.
¿Veis? El hechizo perfectamente hecho - señaló George con una sonrisa arrogante.
¿Qué os apostáis a que ahora Ron es un bocazas y dice algo por lo que va a estar disculpándose ahora mil veces antes de que mamá se pueda poner hecha un basilisco con él? - dijo Fred alzando una ceja.
Contra eso no apuesto - negó Bill viendo la mirada culpable de su hermanito y haciéndole sonrojar todavía más.
—**¡Oh, bien hecho!—gritóel profesor Flitwick, aplaudiendo—****. ¡**Mirad, Hermione Granger lo ha conseguido!
Al finalizar la clase, Ron estaba de muy mal humor.
—No es raro que nadie la aguante**—dijo a Harry, cuando se abrían paso en el pasillo—****. Es una pesadilla, te lo digo en serio.**
Muchos abrieron los ojos como platos y fulminaron con la mirada al pelirrojo. ¿Cómo podía decir una cosa así sobre Hermione?
Su madre abrió la boca para echarle el sermón del año por haber dicho una cosa así, pero, tal y como había predicho Fred, Ron ya se estaba deshaciendo en disculpas frente a la chica.
Lo siento muchísimo, Hermione, fui un idiota - se disculpó horrorizado consigo mismo. No se acordaba de lo que había dicho exactamente aquel día. Sabía que había sido desagradable, ¿pero de verdad había dicho una cosa así? -. Aunque antes fuese verdad...
Ron, no sigas por ahí - interrumpió Harry antes de que pudiese meter más la pata -. Tú sólo quédate en que fuiste un idiota por decir eso y yo otro por no darte en la cabeza por decirlo.
Pero... - las protestas de Ron murieron en la garganta al ver la mirada que le enviaba Harry. Si hubiese sido cualquier otro, probablemente no le hubiese hecho caso, pero Harry entendía mejor a Hermione que él -. Lo sé. Fuimos idiotas. Perdona, Hermione.
La chica hizo un gesto para quitarle importancia y les envió una sonrisa, pero no era la suya de siempre. Era más tensa y forzada. Le había dolido volver a oír aquellas palabras.
Alguien chocó contra Harry. Era Hermione. Harry pudo ver su cara y le sorprendió ver que estaba llorando.
Muchas chicas miraron mal a Ron de nuevo. Había hecho llorar a una chica y eso era algo que ningún chico quería hacer a no ser que fuese un idiota.
Ron solo se pudo encoger e intentar hacerse más pequeño en el asiento. Miró de reojo a Hermione, pero ella seguía con la sonrisa forzada.
—Creo que te ha oí****do.
—¿Y qué****?—dijo Ron, aunque parecía un poco incómodo—****. Ya debe de haberse dado cuenta de que no tiene amigos.
Hermione se congeló en el asiento y abandonó todo intento de parecer indiferente. Abrió los ojos como platos y perdió la sonrisa por el shock. Eso no lo había oído la última vez.
Si las miradas matasen, Ron ya estaría enterrado bajo tierra desde hacía mucho tiempo. El silencio incómodo se extendió durante unos segundos en los que el pelirrojo solo se golpeaba mentalmente.
Ahora sí que estoy a punto de hechizarte, Ron - Tonks rompió el silencio fulminándole con la mirada.
¡Ronald Weasley, ¿cómo has podido decir algo así?! - rugió su madre echando chispas por los ojos.
Hermione - Ron llamó la atención de la chica dubitativamente y esperó hasta que se giró hacia él con una expresión de cuidadosa indiferencia. Qué pena que se conociesen tan bien y el pelirrojo aún pudiese ver una pizca de dolor en sus ojos -. Lo siento muchísimo, Hermione. Fue lo más estúpido que pude decir y comprendo perfectamente que quieras hechizarme ahora mismo. Pero te prometo que si pudiese volvería a ese día a darme un golpe a mí mismo por ese comentario y todos los que he hecho. Fui un idiota y no me voy a cansar de repetir eso una y otra vez. Lo siento mucho, de verdad.
El silencio se prolongó un minuto... dos... Todos esperando la respuesta de Hermione sin atreverse apenas a respirar.
Sí que eres un idiota - contestó finalmente Hermione con una pequeña sonrisa -. Dijimos que no nos íbamos a tener en cuenta nada de lo que ocurriese en los libros, así que no importa.
Ron soltó el aire que no se había dado cuenta que estaba conteniendo.
Pero como vuelvas a decir una cosa así, vas a pasarte una semana en la enfermería hasta que la señora Pomfrey pueda volver a ponerte todas las partes del cuerpo donde deben estar. ¿Me has entendido? - amenazó fulminándole con la mirada. Ron palideció y asintió rápidamente -. Así me gusta - tan rápido como había desaparecido, volvió a aparecer una sonrisa en su cara.
Ron se la devolvió entre nervioso y confundido, no muy seguro de si se suponía que tenía que hacer eso. Miró a Harry en busca de apoyo, pero su amigo solo se encogió de hombros casi tan confundido como él.
Hermione no apareci****ó en la clase siguiente y no la vieron en toda la tarde. De camino al Gran Comedor, para la fiesta de Halloween, Harry y Ron oyeron que Parvati Patil le decía a su amiga Lavender que Hermione estaba llorando en el cuarto de baño de las niñas y que deseaba que la dejaran sola.
Cuando una chica dice eso, la mitad de las veces en el fondo no quiere que la dejen sola - dijo Sirius -. Cada vez que la pelirroja decía eso, James sabía que tenía que seguirla para arreglar las cosas con ella o compensárselo más tarde.
Hay veces que sí que queremos estar solas de verdad - dijo Tonks.
¿Y cómo se supone que tenemos que saber cuándo queréis estar solas de verdad y cuándo no? - dijo Charlie a la defensiva.
Se supone que si conoces a la chica, lo tienes que saber - argumentó Tonks cruzándose de brazos.
¿Y no sería más fácil decírnoslo? - preguntó Charlie frunciendo el ceño.
No hace falta que os digamos todo. Vosotros tampoco lo hacéis - replicó Tonks.
Ahora sería un buen momento para dejar la discusión de chicos y chicas - intervino Sirius -. Merlín, si lo hubiese sabido, no habría hecho ese comentario - dijo sacudiendo la cabeza.
Creo que Sirius se refería a que habría estado bien que en esos momentos hubiese alguien consolando a Hermione - intervino Remus mirando con compasión a la chica -. No Ron, porque eso solo habría acabado mal, y posiblemente tampoco Harry, pero alguien.
Sí que vino a buscarme alguien al final - dijo Hermione con una pequeña sonrisa.
Harry y Ron levantaron un poco la cabeza ante esto. Habían ido sintiéndose cada vez más culpables según avanzaba la lectura, pero parecía que la única que se daba cuenta era Hermione, sentada entre ellos.
Por cierto, espero que esto no fuese eso que tenía que ocurrir para que fueseis amigos, porque no ha funcionado - dijo Bill alzando una ceja en una pregunta silenciosa.
Claro que no fue esto - espetó Ron de mal humor. Solo quería olvidar este capítulo y llegar a la parte donde dejaría de tratar mal a Hermione.
Ocurre dentro de poco - dijo Harry quitando la atención de Ron.
Pues no hay nada que se me ocurra que arregle esto - sacudió Bill la cabeza con el ceño fruncido. Intentaba adivinar qué podía haber sido, pero no se le venía nada.
Ron pareció más molesto aún, pero un momento más tarde habían entrado en el Gran Comedor; donde las decoraciones de Halloween les hicieron olvidar a Hermione.
Qué bonito - la voz de Ginny estaba cargada de sarcasmo -. Son más importantes las decoraciones de Halloween que Hermione.
En ese momento no eran amigos, Ginny - le recordó Fred saliendo en defensa de los dos chicos.
Y las decoraciones siempre te dejan boquiabierto la primera vez que las ves. En realidad todos los años, pero en especial el primero - añadió George.
Los gemelos habían sido los siguientes en darse cuenta de lo alicaídos que estaban Harry y Ron y habían decidido que ya era hora de que dejasen de echarles todo lo que hiciesen mal en cara, por lo menos por ese capítulo. ¡Merlín, no les estaban dejando ni un respiro! ¡Les caían las críticas y las malas miradas por todos lados!
Harry, Ron y Hermione les mandaron una mirada agradecida. Los dos primeros por defenderles y la tercera porque por fin alguien decidiese que ya bastaba de meterse con ellos. ¡Ella tampoco había sido la persona más fácil de la que ser amiga!
Mil murciélagos aleteaban desde las paredes y el techo, mientras que otro millar más pasaba entre las mesas, como nubes negras, haciendo temblar las velas de las calabazas.
Suena precioso - suspiró Hermione.
¿No lo has visto en este año? - preguntó Luna -. Comprendo que no lo vieses el año pasado, ¿pero por qué este tampoco? A mí me encantó.
Eh... - Hermione dudó poniéndose nerviosa. No había pretendido decirlo en voz alta -. Tuvimos que estar en otro lado, pero aparecerá en el segundo libro.
Oh, vale - respondió Luna simplemente con un encogimiento de hombros.
Todos parpadearon sorprendidos por la respuesta.
¿Veis? ¿Por qué no podéis reaccionar todos así cuando os decimos que ya aparecerá? - saltó Harry señalando a Luna antes de girarse con una sonrisa -. Gracias, Luna.
De nada, Harry. Si dices que aparecerá, aparecerá y a este ritmo como muy tarde pasado mañana habremos terminado los dos primeros libros así que tampoco tenemos que esperar tanto.
¿Veis? - señaló de nuevo Harry entusiasmado -. Luna es una persona normal y oficialmente de las que mejor me cae de aquí. Y de cualquier parte, en realidad.
Los demás estaban casi ofendidos porque dijese que Luna Lovegood, que en ese momento llevaba pendientes con rábanos, un collar de corchos de cerveza de mantequilla y la habían visto con las gafas más extrañas que habían visto en su vida, era más normal que ellos.
El festín apareció de pronto en los platos dorados, como había ocurrido en el banquete de principio de añ****o.
Harry se estaba sirviendo una patata con su piel, cuando el profesor Quirrell llegó rápidamente al comedor; con el turbante torcido y cara de terror.
Todos se tensaron en sus asientos.
¿Qué le pasa ahora a este? - preguntó Sirius perdiendo la paciencia. Este hombre era demasiado inútil para estar como profesor en un colegio.
Ahora es cuando dijo eso, ¿no? - murmuró Fred con los ojos como platos.
¿Eso? ¿Qué es eso? - preguntó Remus preocupándose.
No me puedo creer que no nos hayamos acordado de lo que ocurrió en Halloween el año pasado - susurró George ignorando al hombre lobo.
¿Acordaros de qué? ¿Por qué es tan malo que os hayáis olvidado?
-
inquirió Bill frustrado.
No hubo ningún herido - intervino Percy sin darse cuenta de la mueca del trío de oro. No había habido heridos, pero por muy poco -. Es normal que se olvidase pronto el susto.
¿Heridos? ¿Susto? ¿De qué estáis hablando? - repitió Arthur frunciendo el ceño.
¡Percy, Fred y George, quiero una respuesta ahora mismo! - exigió su madre de los nervios.
Mamá, lo van a decir ya en el libro - intervino Ron tímidamente.
¿A qué estamos esperando entonces? ¡Sigue leyendo, Fred! - exclamó Charlie inclinándose hacia delante.
Todos lo contemplaron mientras se acercaba al profesor Dumbledore, se apoyaba sobre la mesa y jadeaba:
—Un trol... en las mazmorras... Penséque debía saberlo.
No se oía ni una mosca en el Gran Comedor. Estaban petrificados, unos en shock y otros aguantando la respiración para ver qué iban a hacer los primeros.
Dime que estás de broma. Dime que he oído mal y no han leído lo que creo que han leído - rogó Sirius con los ojos como platos.
Como toda respuesta Harry se encogió de hombros y le mandó una sonrisa casi como disculpa.
¡¿Un trol?! ¡¿Por qué en nombre de Merlín nosotros no nos enteramos de que había entrado un trol en el castillo?! - gritó la señora Weasley dividida entre perder los nervios y echar chispas por los ojos al mirar a los profesores.
Nadie salió herido, Molly - Dumbledore le sonrió tranquilizadoramente y la miró con los ojos brillantes -. No había razón para preocupar a los padres.
¿No había razón? - repitió Arthur muy serio -. Dumbledore, creo que no soy el único padre al que le gustaría saber si un trol se cuela en el lugar donde están nuestros hijos.
Y aparte, ¿cómo se coló el trol, si puede saberse? - preguntó Remus aferrando con fuerza los reposabrazos de su sillón.
Remus tiene razón. Las protecciones de Hogwarts deberían prevenir una cosa así - dijo Bill muy serio -. Alguien tuvo que ayudarle a entrar.
Nosotros descubrimos quién fue - dijo Harry cuando nadie supo qué responder. Tan solo pensar que alguien quería hacer daño a los estudiantes, que eran solo niños, incluso los de séptimo curso, ponía los pelos de punta.
¿Quién fue, Potter? - interrogó Moody fijando ambos ojos en él -. ¿Cómo es que sabéis quién fue culpable del atraco a Gringotts y el de lo del trol? A no ser que fuese la misma persona...
Si había alguien que antes aún no tenía los pelos de punta, ahora sí.
Ya te dijimos que aparecerá en el libro - replicó Harry sin dejarse intimidar y sin apartar la mirada -. Solo he dicho para que sepáis que lo sabréis en este libro.
Potter... - empezó Ojoloco con un gruñido.
Deja en paz a mi ahijado, Moody - le defendió Sirius -. Por lo menos yo no le insisto una vez que ha dicho que ya aparecerá. Quéjate todo lo que quieras como yo, pero déjale en paz y no le insistas.
Harry le mandó una sonrisa agradecida. No le intimidaba el viejo auror, había visto cosas mucho peores para que lo hiciese, pero no quería empezar una confrontación con él.
Y se desplomó en el suelo.
Remus soltó un gruñido y apretó aún más los reposabrazos.
Será inútil - murmuró entre dientes -. Es el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. ¡No debería ser así!
Por desgracia, señor Lupin, no hay muchos que quieran ese puesto - dijo Dumbledore.
Remus solo gruñó otra vez pensando en cómo sería él como profesor. Qué pena que no fuese posible para él por ser hombre lobo...
Se produjo un tumulto. Para que se hiciera el silencio, el profesor Dumbledore tuvo que hacer salir varios fuegos artificiales de su varita.
—Prefectos**—exclamó—****, conducid a vuestros grupos a los dormitorios, de inmediato.**
Percy estaba en su elemento.
—¡Seguidme!¡Los de primer año, manteneos juntos! ¡No necesitáis temer al trol si seguís misórdenes! Ahora, venid conmigo. Haced sitio, tienen que pasar los de primer año.¡Perdón, soy un prefecto!
Normalmente los gemelos hubiesen hecho un chiste en ese momento, burlándose de cómo se actuaba Percy. Sin embargo, una mirada a su madre, que estaba totalmente tensa y fruncía el ceño, les convenció de que les castigaría hasta que terminasen la lectura si se atrevían.
—**¿Cómo ha podido entrar aquíun trol?—**preguntó Harry, mientras subían por la escalera.
—No tengo ni idea, parece ser que son realmente estúpidos—dijo Ron—****. Tal vez Peeves lo dejó entrar; como broma de Halloween.
Peeves jamás haría una cosa así - negó Sirius en seguida -. Sabe perfectamente cuándo parar para que no llegue al punto de que mucha gente se plantee expulsarle de Hpgwarts.
Ese poltergeist adora este castillo - dijo Remus -, no arriesgaría tener que irse. Además, puede que tome el pelo a los estudiantes, pero nunca les ha puesto en peligro.
Yo creo que hasta defendería Hogwarts si fuese necesario - dijo Sirius pensativo.
¿Podemos olvidarnos de Peeves y centrarnos de nuevo en el trol, por favor? - pidió la señora Weasley -. Aún está suelto en las mazmorras.
El trío hizo una mueca en ese momento. No estaba en las mazmorras.
Pasaron entre varios grupos de alumnos que corrían en distintas direcciones. Mientras se abrían camino entre un tumulto de confundidos Hufflepuffs, Harry súbitamente se aferró****al brazo de Ron.
Oh, no - se lamentó Tonks con el pelo azul -. ¿Ahora qué ocurre?
—**¡**Acabo de acordarme... Hermione!
Fue como si el comedor al completo cogiese aire al mismo tiempo y se giraron todos hacia la bruja.
Oh, dulce Merlín, Hermione no sabe nada sobre el trol... - susurró Molly tapándose la boca con la mano.
Por lo menos ella no está en las mazmorras con el trol - intentó buscar algo positivo Neville pálido. Él sabía que Hermione no estaba en el banquete, sino llorando en el baño. ¿Cómo se le pudo haber olvidado?, pensaba horrorizado.
Hermione no pudo evitar coger las manos de los dos chicos a su lado. Si ellos no se hubiesen acordado de ella o si hubiesen supuesto como estaban suponiendo ahora todos que estaba a salvo porque no estaba cerca de las mazmorras... Reprimió un escalofrío y estrujó las manos de Harry y Ron, quienes solo se lo devolvieron en forma de apoyo.
—¿Quépasa con ella?
—No sabe nada del trol.
Ahora se lo pueden decir a un profesor y ellos irán a buscarla - dijo Molly -. Más bien un prefecto ya que los profesores ya se han ido en busca del trol.
Aquí los gemelos no pudieron evitar soltar un resoplido divertido y no fueron los únicos.
¿Qué pasa? ¿Cuál es la gracia? - preguntó Charlie confundido.
¿Harry y Ron yendo a pedir ayuda a un profesor? - dijo George con un bufido.
Es más, ¿a un prefecto? - dijo Fred.
Ni en mil años - dijeron a la vez.
Técnicamente, sí que lo hicimos una vez - dijo Hermione cruzándose de brazos a la defensiva.
En realidad - intervino Harry -, lo hemos hecho dos veces.
Pero no fuimos listos a la hora de pedir ayuda la segunda vez - Ron sacudió la cabeza con una mueca.
Eso prácticamente no cuenta, Ron. Ese... estúpido no cuenta como ayuda - escupió Hermione apretando los dientes enfadada. Se había tomado como una ofensa personal que Lockhart la hubiese tenido tan engañada como al resto respecto a sus logros.
Eh...
Ya aparecerá - cortaron los tres antes de que Charlie pudiese empezar la pregunta.
¿Eso significa que no fuisteis a decírselo a un profesor? ¿Preferisteis que se quedase en el baño sin enterarse de lo que ocurría? - preguntó Bill en un tono de desaprobación.
Eh, bueno... - empezó Ron con la punta de las orejas ya roja.
Ahora veréis - cortó Harry pasándose la mano por el pelo nervioso.
Esto no me va a gustar, ¿verdad, Lunático? - murmuró Sirius preocupado.
No estoy seguro, Canuto, no estoy seguro.
Ron se mordi****ó el labio.
—Oh, bueno**—dijo enfadado—****. Pero que Percy no nos vea.**
Fuisteis vosotros mismos a por ella - murmuró Tonks con un brillo de admiración. No sabía si ella se habría atrevido a los once años con un trol en el castillo. Hacían falta muchas agallas para eso.
Sabía que esto no me iba a gustar - gruñó Sirius dejando caer la cara en sus manos. Estaba entre molesto porque su ahijado no se pusiese a salvo y orgulloso de que fuese a ayudar a otro.
Por lo menos están relativamente a salvo ya que el trol está en las mazmorras - intentó consolarle Remus, aunque no estaba seguro si decía eso por Sirius o por él mismo.
Hermione les dio otro apretón a los chicos, negándose a soltarles (no que ellos lo estuviesen intentando). ¿Por qué tenía que repetir todo el mundo que estaban a salvo "porque el trol estaba en las mazmorras"? ¡Obviamente, con la suerte Potter que también afectaba a Ron y Hermione cuando estaban cerca de Harry, se iban a encontrar con él!
Se agacharon y se mezclaron con los Hufflepuffs que iban hacia el otro lado, se deslizaron por un pasillo desierto y corrieron hacia el cuarto de baño de las niñ****as.
Remus sacudió la cabeza frustrado. Estaba intentando seguir el recorrido que hacían en su cabeza, pero el libro no daba detalles suficientes para ello.
Acababan de doblar una esquina cuando oyeron pasos rápidos a sus espaldas.
—¡Percy!—susurróRon, empujando a Harry detr****ás de un gran buitre de piedra.
¿Yo? - repitió Percy confundido. Él no había pasado por allí, estaba seguro de ello. Se había ido directamente a la sala común guiando a los más pequeños, como sabía que tenía que hacer por ser prefecto -. Y de todas formas, ¿por qué os ibais a esconder de mí? - preguntó algo ofendido.
No, no eras tú, Percy - negó Ron con la cabeza -. Y nos escondíamos porque, conociéndote, nos habrías hecho irnos a la sala común en vez de dejarnos ir a buscar a Hermione.
Pero... Pero... - protestó Percy frunciendo el ceño.
Exacto - asintió Ron -. Harry y yo habíamos decidido que íbamos a buscar a Hermione, e íbamos a ir costase lo que costase.
Lo que no estás entendiendo, Percy - explicó Harry pacientemente -, es que era nuestra culpa que ella estuviese allí sola llorando y que no supiese que había un peligro en el castillo. No íbamos a dejarla ahí después de eso.
Hermione sintió un nudo en la garganta al oír cómo la defendían. Ellos dos eran sus chicos, los que desde esa noche acudirían siempre en su ayuda sin dudarlo, como aquella vez.
Sin embargo, al mirar; no vieron a Percy, sino a Snape. Cruzó el pasillo y desapareció de la vista.
¿Snape? ¿Me confundisteis con Snape? - preguntó Percy con una mueca. La misma mueca que estaba poniendo el profesor de Pociones.
Solo oímos pasos, Percy - Harry trató de calma los ánimos antes de que Ron se hartase y estallase.
¿Y por qué ibais a pensar que era yo entonces? Hay mucha gente en el castillo - insistió testarudo.
Tal vez porque pensé que te darías cuenta de que tu hermano pequeño no estaba entre los alumnos de primero a los que estabas guiando a la sala común, ni tampoco Harry o Hermione y les habrías preguntado dónde estábamos - saltó Ron molesto -. Entonces habrías venido a buscarnos. Y tenía sentido que fueses tú y no un profesor porque ellos estaban supuestamente en las mazmorras.
Percy se quedó sin palabras. Era verdad que no se había dado cuenta que su hermano no estaba. Había estado tan concentrado en hacer bien su tarea y en que los de primero supiesen que habían llegado a salvo a la sala común que no se había fijado en que faltaban tres, uno de ellos su propio hermano.
Ron, yo... - empezó, pero no supo cómo seguir. ¿Qué se suponía que podía decir? ¿Perdona por no haberme dado cuenta que no estabas porque estaba demasiado preocupado intentando ser el centro de atención? No sabía por qué, pero algo le decía que Ron no se tomaría muy bien eso, pensó con un deje de amargura. Ni él ni ninguno de sus hermanos.
Déjalo, Percy - le cortó Ron cruzándose de brazos -. Tenemos que seguir leyendo.
—¿Quées lo que está haciendo?—murmuró Harry—. ¿Por quéno está en las mazmorras, con el resto de los profesores?
—No tengo la menor idea.
Normalmente alguien habría hecho aquí un comentario, pero en ese momento lo único que querían todos era que Harry y Ron cogiesen a Hermione y se fuesen los tres cuanto antes a la sala común de Gryffindor.
Ya habría tiempo después para preocuparse de por qué estaba ahí Snape.
Lo m****ás silenciosamente posible, se arrastraron por el otro pasillo, detrás de los pasos apagados del profesor.
Podríais haberle pedido ayuda - dijo Molly tímidamente, sabiendo ya antes de decirlo cómo iban a tomarse su proposición.
¿A Snape? - Ron la miraba incrédulo.
Al profesor Snape, Ron - le corrigió.
Bueno, pues el profesor Snape nos habría castigado a los tres tanto tiempo que a final de curso aún no habríamos tenido tiempo libre - replicó su hijo.
Y con razón - musitó Snape por lo bajo.
Además, señora Weasley, después de cómo me trata Snape en clase, ¿de verdad esperaba que le fuésemos a pedir ayuda? - preguntó Harry.
Supongo que no - suspiró la señora Weasley resignada.
—Se dirige al tercer piso**—dijo Harry, pero Ron levantóla mano.**
—¿No sientes un olor raro?
Harry olfate****ó y un aroma especial llegó a su nariz, una mezcla de calcetines sucios y baño público que nadie limpia.
¿Qué? ¿Seguro que no os lo estabais imaginando? No hay nada en Hogwarts que pueda oler así - dijo Tonks frunciendo el ceño.
Ugh, no era nuestra imaginación - dijo Harry arrugando la nariz asqueado.
¿Lo estás oliendo? - preguntó Charlie curioso.
Sí, y no es agradable. Creía que nunca más iba a volver a oler esto - gruñó tratando de respirar lo menos posible.
¿Qué es? - quiso saber Sirius.
Espero que no sea lo que creo que es - dijo Remus apretando los puños con fuerza.
Eh, ¿lo siento? - ofreció Harry sin saber qué decir.
Oh, estupendo - bufó el hombre lobo sarcástico.
¿Podemos seguir, por favor? - dijo Harry -. Yo sigo oliendo aquí la mezcla esa.
Y lo oyeron, un gruñido y las pisadas inseguras de unos pies gigantescos. Ron señaló al fondo del pasillo, a la izquierda. Algo enorme se movía hacia ellos. Se ocultaron en las sombras y lo vieron surgir a la luz de la luna.
Oh, no - gruñó Sirius tapándose la cara.
Merlín, dime que no es lo que creo que es - dijo Bill palideciendo un poco.
Podías saber perfectamente quiénes lo iban adivinando por las caras de horror que ponían. Si no fuese por la situación en la que estaban y porque Harry seguía con cara de asco, el trío de oro se habría echado a reír.
Era una visión horrible. Más de tres metros y medio de alto y tenía la piel de color gris piedra, un descomunal cuerpo deforme y una pequeña cabeza pelada. Tenía piernas cortas, gruesas como troncos de árbol, y pies achatados y deformes. El olor que despedía era incre****íble. Llevaba un gran bastón de madera que arrastraba por el suelo, porque sus brazos eran muy largos.
Dulce Merlín - susurró Molly mirando a los dos chicos horrorizada sin abandonar los brazos de su marido.
¿Se puede saber por qué, en nombre de Merlín, está el trol ese ahí en vez de en las mazmorras? - preguntó Charlie preocupado.
Por la suerte de Harry - respondió Ron totalmente en serio -. ¡Hey!, ¿ahora qué he hecho? - preguntó sobándose el sitio donde Hermione le había pegado.
No le eches la culpa a Harry - le regañó Hermione.
Pero si no le he echado la culpa a él.
Has dicho que es por culpa de su suerte.
Me da igual de quién es la culpa, aunque, Harry, más te vale no ponerte a pensar tonterías - advirtió Remus mirándole seriamente -. Lo que queremos saber es por qué está ahí y no en las mazmorras.
Bueno, no podemos esperar que se fuese a quedar quieto en un sitio esperando a que le encuentren - dijo Tonks con el pelo azul de miedo.
Sirius, ¿estás bien? - preguntó Harry dirigiendo la atención de todos hacia el animago.
Me dijiste que nadie salió herido - acusó Sirius sin soltar el reposabrazos.
Y nadie sale herido, Sirius, de verdad - insistió Harry.
¿De verdad esperas que me crea que dos niños de once años se encuentran con un trol que es casi tres veces más alto que ellos y salen ilesos?
Eh... ¿Sí? - respondió Harry dubitativo.
Añádelo a la lista de cosas imposibles que hemos hecho o vamos a hacer - dijo Ron.
¡La lista de imposibles! - exclamó Tonks de repente -. ¿No os acordáis? - preguntó mirando frenética a su alrededor, pero viendo solo miradas confusas.
¿De la lista de imposibles? No nos hemos olvidado de ella - aseguró Bill.
¿Y no os acordáis de lo que propuse yo? - insistió ella poniéndose más nerviosa.
Dijiste que Harry tenía que pelear cuerpo a cuerpo con un trol, enfrentarse a él sin usar magia - respondió Luna haciendo palidecer a todos.
¡No! ¡Harry, te lo prohibo! - exclamó Sirius mirando a su ahijado entre asustado y serio.
¡Hey!, que yo no puedo cambiar el pasado. Esto ya ha ocurrido - protestó Harry indignado.
¿Eso quiere decir que lo hiciste? - preguntó Neville poniéndose casi gris.
Eh... Eso ya aparecerá - evadió la pregunta -. Sigue, Fred.
Merlín, me tenía que tocar a mi este capítulo. Yo no vuelvo a leer
-
refunfuñó Fred por lo bajo.
Ni que lo digas. Yo no me arriesgo a que me toque uno como este - asintió George totalmente de acuerdo.
El monstruo se detuvo en una puerta y miró hacia el interior. Agitó sus largas orejas, tomando decisiones con su minúsculo cerebro, y luego entró lentamente en la habitación.
—La llave está en la cerradura**—susurró Harry****—****. Podemos encerrarlo allí.**
Ah, así que así lo hicisteis - suspiró Sirius. Así no parecía tan increíble que dos niños de once años saliesen ilesos de un encuentro con un trol.
Y cuando le tengáis encerrado podéis avisar a un profesor y ya no habrá peligro - dijo la señora Weasley contenta.
¿Qué? ¿Ir a buscar a un profesor? - George alzó las cejas incrédulo.
¿Para qué les acusen de ir a buscar al trol y les castiguen? - dijo Fred.
Si dicen que es que iban a buscar a Hermione y se lo encontraron por casualidad... - insistió ella, pero con menos ganas.
Entonces tendrían que contar por qué estaba ella sola en el baño - replicó George.
Y les castigarían igual - concluyó Fred.
Pero tampoco pueden dejar ahí al trol - dijo Bill mordiéndose el labio por las dudas. ¿Qué habría hecho él? Bueno, aparte de saber que él se habría ido a la sala común con los demás.
Al final los profesores le acabarían encontrando - rebatió Charlie.
¿Y si os esperáis a ver lo que hicimos? - se cansó Ron de las adivinanzas.
—Buena idea**—respondi****ó Ron con voz agitada.**
Se acercaron hacia la puerta abierta con la boca seca, rezando para que el trol no decidiera salir. De un gran salto, Harry pudo empujar la puerta y echarle la llave.
—¡Sí****!
¡Sí! - celebraron todos a la vez.
¡Bien hecho, chicos! - les felicitaban.
Los únicos que no celebraban eran el trío de oro.
Lo siento, Hermione, no sabíamos que ese era el baño de las chicas
-
murmuró Harry sintiéndose culpable. ¿Qué clase de persona encerraba a su mejor amiga con un trol?
No lo sabíais - le quitó importancia ella, pero seguía apretando con fuerza las manos de los chicos.
Por fin algo que va bien - suspiró Tonks relajándose.
Oh tal vez no - llamó la atención de todos Fred.
Sigue leyendo, Fred, y bájales de la nube a la que se han subido antes de tiempo - dijo George leyendo por encima del hombro de su hermano. Inmediatamente se acabó el buen humor.
Animados con la victoria, comenzaron a correr por el pasillo para volver, pero al llegar a la esquina oyeron algo que hizo que sus corazones se detuvieran: un grito agudo y aterrorizado, que procedía del lugar que acababan de cerrar con llave.
Oh, no, por favor dime que ese lugar no es el que creo que estoy pensando - suplicó Neville pálido.
—Oh, no**—dijo Ron, tan pálido como el Barón Sanguinario.**
—¡Es el cuarto de baño de las chicas!****—bufó Harry.
—¡Hermione!—dijeron al unísono.
Sí que lo es - se lamentó Neville.
Todo el comedor miraba al trío de oro horrorizado. Solo entonces se dieron cuenta de lo serios que estaban los tres y del agarre que Hermione se negaba a soltar sobre las manos de los otros dos.
¿La encerrasteis en el baño con el trol? - susurró Bill en shock.
¿Cómo es que está viva? - preguntó Charlie sin poder contenerse.
¡Charlie! - exclamó su madre, pero lo que hizo que el pelirrojo se encogiera en sí mismo fueron las miradas fulminantes que le enviaron Harry y Ron.
Perdón, mamá, pero no entiendo cómo... - se disculpó.
Cierra el pico, Charlie - espetó Ron enfadado -. No digas ni una palabra más.
Si dejases que siguiese la lectura, lo verías - respondió Harry fríamente. No tenía nada contra el pelirrojo, pero le ponía furioso que se atreviese a insinuar que Hermione debería haber muerto.
Eso no iba a pasar mientras estuviesen ahí Harry y Ron.
Era lo último que querían hacer; pero ¿quéopción les quedaba? Volvieron a toda velocidad hasta la puerta y dieron la vuelta a la llave, resoplando de miedo. Harry empujó la puerta y entraron corriendo.
Vale, cambió la pregunta. ¿Cómo es que estáis vivos? - rectificó Charlie mirándoles con los ojos como platos.
¿Entrasteis corriendo al baño? - repitió Sirius pálido. Ese era un trol enorme y ellos eran solo de primer año. La magia no afectaba mucho a los trols y por eso incluso los magos adultos los evitaban siempre que podían, lo cual normalmente no era nada complicado ya que vivían en lugares recónditos de las montañas.
¿Qué esperabais que hiciésemos? No podíamos hacer otra cosa - dijo Ron a la defensiva.
Era Hermione la que estaba ahí por nuestra culpa. No solo había estado ahí sola llorando por nosotros, sino que era también por nosotros que ahora estaba el trol ahí dentro - dijo Harry sintiéndose culpable.
Técnicamente, el trol entró solito, sin que nadie le dijese nada. Vosotros solo cerrasteis la puerta detrás de él, pero eso no afectó ni a Hermione ni al trol porque ninguno intentó abrir la puerta antes de que entraseis - les reconfortó un poco Bill.
Aún así - se encogió de hombros Harry.
No íbamos a dejarla ahí - dijo Ron.
Gracias - musitó Hermione para que solo ellos dos la oyesen y recibió dos apretones como respuesta. De pronto se le ocurrió algo -. Harry, no te dio ningún golpe, ¿verdad? No te hizo daño de ningún modo, ¿no? Lo digo por si Ron y yo tenemos que estar preparados ahora cuando sea como si lo recibieses de nuevo.
Ron se giró de inmediato hacia su amigo con una mirada que exigía la verdad.
No, creo que no - respondió Harry haciendo memoria.
¿Crees? - repitió Hermione frunciendo el ceño.
Ese año no fue tranquilo, Hermione. Creo que no pasó nada, pero a lo mejor sí y lo he olvidado porque me dieron golpes más fuertes - se defendió Harry.
Hermione resopló por lo bajo frustrada, pero no podía echarle la culpa. Harry había recibido golpes por todos lados durante esos dos años.
Hermione Granger estaba agazapada contra la pared opuesta, con aspecto de estar a punto de desmayarse. El personaje deforme avanzaba hacia ella, chocando contra los lavamanos.
—**¡Distráelo!—**gritó Harry desesperado y tirando de un grifo, lo arrojó con toda su fuerza contra la pared.
Harry sintió la adrenalina fluir por sus venas y supo que no era solo por la tensión de estar leyendo lo que había ocurrido. Parecía que la adrenalina era una sensación lo suficientemente fuerte como para que la sintiese en ese momento.
Hermione notó cómo se tensaba y le miró de reojo. Le dio un codazo a Ron para que se diese cuenta de lo que pasaba y ambos comprendieron lo mismo que había comprendido Harry hacía un instante. Soltaron un suspiro inaudible. Harry iba a estar hecho polvo al final del día después de todos los subido es de adrenalina que iba a sufrir, además de todo lo demás.
El trol se detuvo a pocos pasos de Hermione. Se balanceó**, parpadeando con aire estúpido, para ver quién había hecho aquel ruido. Sus ojitos malignos detectaron a Harry. Vaciló y luego se abalanzósobre****él, levantando su bastón.**
¡Harry! - exclamó la señora Weasley asustada.
A Sirius parecía que se le había quedado la mandíbula atascada y no era capaz de pronunciar palabra. Solo podía mirar a su ahijado sin apenas parpadear y recordarse a sí mismo que estaba ahí, bien y a salvo.
Estoy bien - Harry trató de sonar todo lo tranquilizador que podía, teniendo en cuenta que estaba tan tenso que parecía a punto de saltar del sofá.
Lo prometiste - consiguió decir Sirius mirándole muy serio.
Y te lo vuelvo a prometer. No me hice daño - dijo Harry ignorando que hacía un minuto les había confesado a Ron y Hermione que no estaba 100% seguro.
—¡Eh, cerebro de guisante!—gritó Ron desde el otro extremo, tirándole una ca****ñería de metal. El ser deforme no pareció notar que la cañería lo golpeaba en la espalda, pero sí oyó el aullido y se detuvo otra vez, volviendo su horrible hocico hacia Ron y dando tiempo a Harry para correr.
Todos soltaron un suspiro inconscientemente, pero no se relajaron. Harry estaba a salvo, pero ahora era Ron quien tenía la atención del trol y todavía tenían que salir los tres de ahí.
Bien hecho, Ron - felicitó George débilmente. No podía dejar de pensar en que él había estado hinchándose a comer en la sala común en ese momento.
No podía no ayudar a mi mejor amigo - le quitó importancia, aunque se sonrojó un poco.
¿Podemos pararnos a comentar después? ¿Cuando estén los tres a salvo mejor? - pidió la señora Weasley.
—¡Vamos, corre, corre!—Harry gritó a Hermione, tratando de empujarla hacia la puerta, pero la niña no se podía mover. Segu****ía agazapada contra la pared, con la boca abierta de miedo.
¡No es el momento para paralizarse, niña! - bramó Moody.
¡No es su culpa! - la defendió Tonks con el pelo cambiándole de color por el torbellino de sentimientos de preocupación, miedo, molestia y enfado -. Como has dicho, solo es una niña. ¡Solo tiene once años!
Que tenga once años no la va a proteger del trol - rebatió Ojoloco -. Si no sale de ahí cuanto antes, la va a matar igual, a ella y a los dos chicos.
Moody, nadie sale herido - le interrumpió Harry sin dejarse intimidar -. Ni Hermione, ni Ron, ni yo. Y solo teníamos once años así que discúlpenos si no reaccionamos igual que un auror entrenado.
Durante un momento más de uno aguantó la respiración esperando que el viejo auror le mandase una maldición por la falta de respeto. Sin embargo, para sorpresa de todos, Moody sonrió haciendo resaltar aún más sus cicatrices.
Tienes agallas, chico. Me caes bien. Espero que no mueras antes de tiempo.
Nadie supo que responder a eso.
Los gritos y los golpes parecían haber enloquecido al trol. Se volvió y se enfrentó con Ron, que estaba más cerca y no tení****a manera de escapar.
Molly gimió con miedo. Los Weasley miraban al pequeño Ron con los ojos como platos.
¿Podéis dejar de mirarme así? Me estáis poniendo nervioso - saltó Ron con las orejas rojas.
¿Nosotros te estamos poniendo nervioso? ¿Quién es el que está delante de un trol? - replicó Bill con una ceja alzada.
Nadie. Estamos en el Gran Comedor a salvo, esto ocurrió hace más de un año y, por enésima vez, nadie salió herido - espetó Ron perdiendo la paciencia.
Pone que no tenías manera de escapar - puntualizó Ginny pálida.
Pero yo no estaba solo - rebatió Ron haciéndole señas a Fred para que siguiese leyendo.
Entonces Harry hizo algo muy valiente y muy estúpido: corrió, dando un gran salto y se colgó, por detrás, del cuello de aquel monstruo.
Ah, así que así escapaste - dijo Fred débilmente.
¿Cómo no se nos había ocurrido? Obviamente Harry iba a decidir coger al trol en una llave de lucha - intentó bromear George valientemente mientras el resto superaba la sorpresa. Hubiese tenido más éxito si no pareciese que se le iban a salir los ojos de las órbitas.
Creo que eso cuenta como luchar cuerpo a cuerpo con un trol. Sirius, tacha mi imposible de la lista, que Harry ya lo ha cumplido - pidió Tonks haciendo un esfuerzo por sonreír.
¿Te colgaste del cuello del trol? - repitió Sirius ignorando a la metamorfomaga.
¿Qué otra cosa podía hacer? Ron no tenía como escapar y yo no sabía ningún hechizo que sirviese contra un trol - se justificó Harry, pero no se disculpó. Disculparse significaba que se arrepentía de haberlo hecho y que no lo haría de nuevo. Sin embargo, no se arrepentía de haber acudido en auxilio de su mejor amigo y definitivamente lo haría de nuevo sin dudarlo si hiciese falta.
Pero tenías once años - susurró Sirius.
¿Y? Ron también y el trol estaba yendo hacia él. Además, como ha dicho Moody, al trol no le importaba cuántos años tuviésemos y no podíamos esperar a que alguien viniese a buscarnos - se encogió de hombros.
Pero...
Sirius, no le puedes regañar por eso cuando era por ayudar a un amigo, no tenían otra opción y tú habrías hecho lo mismo - le interrumpió Remus poniéndole la mano en el brazo suavemente.
Sirius suspiró derrotado. Sabía que en Halloween no ocurría nada bueno.
La atroz criatura no se daba cuenta de que Harry colgaba de su espalda, pero hasta un ser así podía sentirlo si uno le clavaba un palito de madera en la nariz, pues la varita de Harry todavía estaba en su mano cuando saltó y se había introducido directamente en uno de los orificios nasales del trol.
Ugh - hicieron todos una mueca de asco, aligerando momentáneamente el ambiente.
Mocos de trol. Qué asco - dijo Ginny alejándose del libro como si fuesen a salir los mocos de él.
Dime que limpiaste tu varita - rogó Charlie.
Fue lo primero que hice cuando subimos al dormitorio - prometió Harry haciendo él también una mueca al recordar que aunque la había limpiado antes en la piel de trol, quedaron restos y tuvo que lavarla en el baño después.
Chillando de dolor; el trol se agitó y sacudió su bastón, con Harry colgado de su cuello y luchando por su vida.
Harry tenía el impulso de agarrar lo que tuviese a mano con todas sus fuerzas, lo que coincidió que fue el cojín del sofá y la mano de Hermione, quien aún no les había soltado ni a él ni a Hermione. Tenía la sensación de que agarrar el cojín y a Hermione era de lo que dependía su vida.
El hechizo, comprendió resignado. Intentó aflojar el agarre, pero el instinto que le decía que se agarrase era más fuerte. Acabó apretando tanto que Hermione empezó a tener los dedos morados por falta de circulación y la chica hizo una mueca de dolor.
Perdona, Hermione - murmuró haciendo un enorme esfuerzo para soltarla y agarrar en su lugar su propia túnica -. Es que...
El hechizo, lo sé. Lo he supuesto - le tranquilizó y agarró la muñeca del chico ahora que no podía agarrar su mano como seguía haciendo con Ron.
En cualquier momento el monstruo lo destrozaría, o le daría un golpe terrible con el bastón.
Todos estaban tensos. Lo único que les permitía mantener la calma era la cantidad de veces que el trío les había repetido que nadie salía herido. El problema era que no veían como era eso posible y no eran capaces relajarse del todo hasta que viesen que estaban realmente bien.
Hermione estaba tirada en el suelo, aterrorizada. Ron empuñó su propia varita, sin saber quéiba a hacer; y se oyó gritar el primer hechizo que se le ocurrió:
—¡Wingardium leviosa!
¡Niño, ese hechizo no te sale! ¡No puedes usar en una pelea un hechizo que no sabes controlar! - rugió Ojoloco fijando su ojo bueno en él mientras el mágico daba vueltas, buscando inconscientemente amenazas.
La adrenalina puede conseguir que hagas cosas que antes no eras capaz de hacer - le defendió Remus.
¿Incluso aprender un hechizo? - preguntó Neville escéptico -. Porque a mí me salen peor cuanto más nervioso me pongo y no me imagino una situación en la que puedas estar más de los nervios que en esa.
Ron agachó la cabeza para que no viesen su sonrisa. Menuda sorpresa se iban a llevar...
El bastón salió volando de las manos del trol, se elevó, muy arriba, y luego dio la vuelta y se dejó caer con fuerza sobre la cabeza de su dueño. El trol se balanceóy cayó boca abajo con un ruido que hizo temblar la habitación.
¡Bien hecho, Ronnie! - felicitaron los gemelos.
A lo mejor tengo que probar eso de ponerme delante de un trol para que me salga un hechizo - bromeó Neville con una media sonrisa.
¿Ves? Decías, Ojoloco - le pinchó Tonks.
Él solo gruñó sin comprometerse y no contestó.
Nunca te di las gracias - dijo Harry tratando en vano de recuperar el aire -. Gracias.
No me las des - le quitó importancia Ron -. Solo vamos a seguir leyendo antes de que te desplomes por falta de oxígeno - añadió mirándole con ojo crítico.
Harry se puso de pie. Le faltaba el aire. Ron estaba allí, con la varita todavía levantada, contemplando su obra.
Hermione fue la que habló primero.
—¿Está... muerto?
—No lo creo**—dijo Harry—****. Supongo que está desmayado.**
Vale, así que ya sabemos qué hechizo es útil contra un trol - dijo Ginny.
Solo si tiene un bastón o garrote o algo así - puntualizó Hermione soltando por fin las manos de los dos chicos. Bueno, la mano de Ron y la muñeca de Harry, quien ya se estaba consiguiendo relajar ahora que ya había pasado todo.
O cualquier otra cosa que puedas hacer levitar - dijo Ron.
No sirve cualquier cosa, Ron - le contradijo Hermione poniendo los ojos en blanco -. Tiene que ser algo que pese lo suficiente para que cuando caiga golpee al trol con suficiente fuerza.
Ron bufó y se giró para escuchar a Fred.
Se inclinóy retir****ó su varita de la nariz del trol. Estaba cubierta por una gelatina gris.
—Puaj... qué****asco.
Nunca mejor dicho - asintió Tonks con una mueca de asco.
La limpi****ó en la piel del trol.
Y después con agua y jabón - aseguró Harry rápidamente al ver las caras de algunos.
Eso espero - dijo Charlie mirándole muy serio.
Un súbito portazo y fuertes pisadas hicieron que los tres se sobresaltaran. No se habían dado cuenta de todo el ruido que habían hecho, pero, por supuesto, abajo debían haber o****ído los golpes y los gruñidos del trol.
Ah, así que ahora llega la ayuda, ¿no? - dijo Sirius sarcásticamente.
Acostúmbrate a esto - dijo Ron encogiéndose de hombros.
¿Qué? ¿Por qué? - preguntó confundido.
Porque en este tipo de situaciones al final acabamos nosotros solos - explicó Hermione -. O peor, en los peores momentos es Harry quien se queda solo.
Eso no me tranquiliza - murmuró Sirius perdiendo todo el color.
Pero como aún no ha pasado nada de eso, no hay que preocuparse todavía - intervino Harry mirando mal a Ron y Hermione.
Un momento después, la profesora McGonagall entraba apresuradamente en la habitación, seguida por Snape y Quirrell, que cerraban la marcha. Quirrell dirigióuna mirada al monstruo, se le escapó un gemido y se dejó caer en un inodoro, apretándose el pecho.
Remus soltó un gruñido y apretó los puños. La incompetencia de este hombre le sacaba de quicio, no merecía llamarse profesor.
¿De verdad se supone que este hombre es el que tiene que enseñar a nuestros hijos a defenderse? - Arthur alzó una ceja escéptico.
Papá, ya te dijimos que no aprendimos mucho con este profesor - le recordó Ron.
Snape se inclinó sobre el trol. La profesora McGonagall miraba a Ron y Harry. Nunca la habían visto tan enfadada. Tenía los labios blancos. Las esperanzas de ganar cincuenta puntos para Gryffindor se desvanecieron rápidamente de la mente de Harry.
Totalmente - resopló Sirius divertido. Ya había recuperado el buen humor ahora que había pasado el peligro.
McGonagall no os daría cincuenta puntos por eso - Remus sacudió la cabeza -. Os habéis puesto en peligro y Hermione estaba en peligro por vosotros también. Así que aunque hayáis derrotado al trol, no veo forma de evitar que estéis castigados mucho tiempo.
Bueno, uno puede soñar, ¿no? - replicó Harry a la defensiva para que no notasen la sonrisa que trataba de esconder.
—¿En quéestabais pensando, por todos los cielos?—dijo la profesora McGonagall, con una furia helada. Harry miró a Ron, todavía con la varita levantada—. Tenéis suerte de que no os haya matado. ¿Por quéno estabais en los dormitorios?
¿Y ahora qué le vais a contar? - Charlie se cruzó de brazos pareciendo mucho más divertido de lo que debería.
Lo siento, chicos, pero no vais a libraros del castigo - Tonks sacudió la cabeza con una sonrisa. Todo parecía mucho más divertido después de que derrotasen al trol.
Creo que os estáis olvidando de que son Harry, Ron y Hermione y las cosas nunca ocurren cómo deben ocurrir con ellos - dijo Luna consiguiendo captar la atención de todos.
Snape dirigi****ó a Harry una mirada aguda e inquisidora. Harry clavó la vista en el suelo. Deseó que Ron pudiera esconder la varita.
Entonces, una vocecita surgió de las sombras.
—Por favor; profesora McGonagall... Me estaban buscando a mí.
—**¡**Hermione Granger!
¿¡¿Qué?! - exclamó el Gran Comedor al completo.
¿Hermione os va a sacar del lío? - Neville estaba incrédulo -. ¡Pero si no podíais ni veros!
El resto no sabía ni qué decir.
Hermione finalmente se había puesto de pie.
—Yo vine a buscar al trol porque yo... yo penséque podía vencerlo, porque, ya sabe, había leído mucho sobre el tema.
El shock que sentían antes no era nada comparado con el que sentían ahora los presentes.
Después de que la hayáis insultado hasta que se ha quedado llorando sola en el baño - empezó Fred boquiabierto.
Y de que la encerraseis en el baño con un trol - siguió George sin dar crédito a sus oídos.
¡Miente a McGonagall por vosotros para sacaros del lío!
No os merecéis a una bruja tan genial como ella - George negó con la cabeza.
Ron dejó caer su varita. ¿Hermione Granger diciendo una mentira a su profesora?
Y yo que creía que ya lo había visto todo - murmuró Bill perplejo. Desde la primera aparición de la chica sabía que iba a ser una prefecta perfecta, la última de la que se esperaría que mintiese a un profesor. ¡Mucho menos a McGonagall!
—Si ellos no me hubieran encontrado, yo ahora estaría muerta. Harry le clavó su varita en la nariz y Ron lo hizo golpearse con su propio bastón. No tuvieron tiempo de ir a buscar ayuda. Estaba a punto de matarme cuando ellos llegaron.
¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué mentiste por ellos? - Tonks miraba a la bruja totalmente confundida -. Como han dicho Fred y George, no te han tratado bien en todo lo que llevamos de libro, que fueron dos meses de curso. Y aún así, estás mintiendo para ganarte tú el castigo en vez de ellos. ¿Por qué?
Más de uno asintió de acuerdo con la metamorfomaga. La mayoría, por no decir todos, habrían dejado que se llevasen el castigo que les pusiese McGonagall.
Porque vinieron a buscarme - explicó Hermione simplemente.
Pero estabas allí por ellos. No habrías necesitado que fuesen a buscarte si no fuese por ellos - señaló Remus sin darse cuenta de las expresiones cada vez más culpables de los dos chicos.
Porque ellos eran los que menos razones tenían de todos para venir. Eran con los que supuestamente peor me llevaba de todo el curso y, como habéis dicho, por los que estaba llorando. Todos sabían que yo estaba llorando sola en el baño y, no solo nadie se quedó conmigo más del tiempo suficiente para cotillear qué era exactamente lo que había pasado, sino que nadie se acordó de mí.
Hermione hizo una pausa en la que los rostros de todos se iluminaron llenos de comprensión.
No digo que viniesen a buscarme como hicieron estos dos locos - dijo sonriendo a los dos chicos con cariño -, pero nadie se acordó de decirle a un prefecto o a un profesor dónde estaba yo. Y no solo se acordaron, sino que vinieron a por mí sin dudarlo a pesar de que supuestamente yo no estaba en peligro porque el trol estaba en las mazmorras.
¿Y lo de encerrarte en el baño? - preguntó Bill.
No puedes esperar que los de primer año reconozcan cada puerta de Hogwarts y probablemente yo tampoco me habría dado cuenta de que era el baño si acababa de ver al trol - razonó Hermione -. Solo habría estado pensando en encerrarlo, como hicieron ellos. Además, no hubo ocasión de que la puerta cerrada tuviese algo que ver en lo que ocurrió. Entraron corriendo en cuanto me oyeron gritar.
Los demás alumnos bajaron la cabeza algo avergonzados, sobre todo los Gryffindor y los que habían estado en aquella clase de Encantamientos. Cualquiera de ellos había tenido la oportunidad de acordarse, pero no lo habían hecho. Sí, Harry y Ron habían sido unos idiotas, pero habían salvado a Hermione al final.
Harry y Ron trataron de no poner cara de asombro.
Y no tuvisteis mucho éxito - les picó Hermione divertida.
Bueno, estabas mintiéndole a McGonagall. No nos lo esperábamos - se defendió Ron sonriendo.
Pues a mí ahora ya no me sorprendería que lo hicieses. En una emergencia, claro - se apresuró a aclarar Harry al ver que todos se giraban hacia él.
¿Es eso cierto, señorita Granger? - preguntó McGonagall mirándola muy seria.
Lo siento, profesora, pero creo que sí - confesó Hermione fulminando con la mirada a Harry -. Pero solo en casos de vida o muerte y no creo que nos vayamos a encontrar muchos casos de esos en los que tengamos que mentir a nadie.
La profesora de Transformaciones la miró severa durante varios segundos. No podía castigarla, no por haber mentido entonces ya que ya había sufrido bastante llorando sola durante toda la tarde y siendo atacada por un trol, y no por decir que la mentiría en una emergencia porque, no solo no lo había hecho todavía, sino que sería en un una emergencia y eso eran circunstancias especiales.
—Bueno... en ese caso**—dijo la profesora McGonagall, contemplando a los tres niños—... Hermione Granger; eres una tonta.¿Cómo creías que ibas a derrotar a un trol gigante tú****sola?**
Hermione bajó la cabeza. Harry estaba mudo. Hermione era la última persona que haría algo contra las reglas, y allí estaba, fingiendo una infracción para librarlos a ellos del problema. Era como si Snape empezara a repartir golosinas.
Snape frunció la nariz disgustado. Él jamás se pondría a repartir golosinas. Ni muggles, ni mágicas, ni envenenadas, como seguro que pensaban algunos que haría. Quien quisiese golosinas que se las comprase él mismo.
Por la cara que está poniendo - murmuró George por lo bajo sin apartar la vista de Snape.
Creo que por primera vez Snape y Harry están de acuerdo en algo - dijo Fred en el mismo tono.
Snape nunca se pondría a repartir golosinas - dijeron a la vez.
—Hermione Granger, por esto Gryffindor perderá cinco puntos**—dijo la profesora McGonagall—****. Estoy muy desilusionada por tu conducta. Si no te ha hecho daño, mejor que vuelvas a la torre Gryffindor. Los alumnos están terminando la fiesta en sus casas.**
Los Gryffindor hicieron una mueca y bajaron la cabeza. No se habían dado cuenta de que tres de los suyos faltaban, de que tres de primero estaban perdidos por el castillo con un trol suelto mientras ellos estaban de fiesta tomando dulces.
Menos mal que todavía quedaba comida cuando volvimos a la sala común
-
dijo Ron aliviado -. Ese día me estaba muriendo de hambre.
Siempre te estás muriendo de hambre, Ron - Hermione puso los ojos en blanco exasperada.
Ya, bueno, pero no todos los días cenas dulces - rebatió Ron pensando ya en el banquete de Halloween del año siguiente.
Hermione se march****ó.
La profesora McGonagall se volvió hacia Harry y Ron.
—Bueno, sigo pensando que tuvisteis suerte, pero no muchos de primer año podrían derrumbar a esta montaña. Habéis ganado cinco puntos cada uno para Gryffindor. El profesor Dumbledore seráinformado de esto. Podé****is iros.
Vaya, y encima os ha dado puntos - dijo Charlie sorprendido.
No os creéis ni vosotros mismos la suerte que tenéis - se rio Remus divertido.
Salieron rápidamente y no hablaron hasta subir dos pisos. Era un alivio estar fuera del alcance del olor del trol, ademá****s del resto.
Sí, totalmente de acuerdo - asintió Harry respirando a gusto por primera vez en mucho rato y relajándose agotado en el sofá.
Ups, es verdad. Llevas aguantando la peste a trol todo este rato - dijo Ron casi riéndose.
Cierra el pico, que vosotros sabéis tan bien como yo lo que apesta eso - replicó Harry acusándoles con el dedo.
Nunca me olvidaría de ese olor - estuvo de acuerdo Hermione con una mueca.
—**Tendríamos que haber obtenido más de diez puntos—**se quejó Ron.
En realidad, Ron, son cinco - le corrigió Percy.
Ya, ya, ya lo sé - respondió Ron impacientemente -. Harry ya me lo dijo.
Oh, bueno - Percy se encogió de hombros y se sonrojó un poco.
—Cinco, querr****ás decir; una vez que se descuenten los de Hermione.
—Se portó muy bien al sacarnos de este lío**—admitió Ron—****. Claro que nosotros la salvamos.**
Yo que tú no diría nada, hermanito - dijo Fred levantando la vista.
Fuisteis vosotros quienes hicisteis que acabase allí encerrada con el trol - acusó George.
¡Ya lo sé! - exclamó Ron exasperado -. Harry ya me lo dijo también.
—No habría necesitado que la salváramos si no hubiéramos encerrado esa cosa con ella**—le recordó Harry.**
Por lo menos Harry tenía la cabeza sobre los hombros - dijo Tonks burlándose un poco de Ron, que estaba lanzando una mirada a los gemelos de "¿Lo veis?" y sonreía algo arrogante.
Habían llegado al retrato de la Dama Gorda.
—Hocico de cerdo**—**dijeron, y entraron.
Tenéis contraseñas muy extrañas los de Gryffindor - Tonks sacudió la cabeza divertida.
Bueno, si tuviesen todas que ver con Gryffindor, serían fáciles de adivinar - señaló Remus amablemente -. Mejor que sean cosas que no te esperarías en absoluto.
Además de que la Señora Gorda no dejaría entrar a nadie que no fuese de Gryffindor aunque tuviese las contraseñas - Sirius sonrió recordándola.
La mejor guardiana de la sala común de Gryffindor que podíamos tener - asintió Harry.
**La sala común estaba llena de gente y ruidos. Todos comían lo que les habían subido. Hermione, sin embargo, estaba sola, cerca de la puerta, esperándolos. Se produjo una pausa muy incómoda. Luego, sin mirarse, todos dieron:«Gracias»**y corrieron a buscar platos para comer.
Pero desde aquel momento Hermione Granger se convirtió en su amiga. Hay algunas cosas que no se pueden compartir sin terminar unidos, y derrumbar un trol de tres metros y medio es una de esas cosas.
¿Eso era lo gordo que había ocurrido para que fueseis amigos? - preguntó Sirius perplejo.
Bueno, sí que es algo gordo - dijo Harry.
No me puedo creer que os hicieseis amigos de esa forma - Neville sacudió la cabeza sin salir de su asombro.
Hey, ya lo ha dicho el libro. Luchar contra un trol te une con los que te han ayudado - se defendió Ron.
A partir de entonces, siempre hemos estado juntos - se encogió de hombros Hermione sonriendo contenta.
Créeme, lo sabes - dijeron los gemelos a la vez. Muy pocas veces se les veía separados a esos tres, parecía como si estuviesen unidos por la cadera o algo.
Aún así, ya os podíais haber hecho amigos de una forma normal - refunfuñó Sirius recordando lo asustados que habían estado todos.
Pero, Sirius, creía que ya sabías que no somos normales - se rio Harry.
Hey, habla por ti, colega - dijo Ron alzando las manos a la defensiva.
¿Y eso qué dice de vosotros, que sois mis mejores amigos?
Que nos hemos contagiado de lo que sea que no te hace normal.
¿Así que reconoces que tampoco sois normales?
Chicos - interrumpió Hermione divertida -, tenéis público - dijo señalando al resto, que habían estado mirando la discusión amistosa como si fuese un partido de tenis.
Ups - dijeron ambos a la vez sin inmutarse.
Bueno, ahora que ya habéis terminado con eso, ¿podemos seguir con la lectura? - pidió Charlie -. A mí me apetece leer.
Todo tuyo - Fred le lanzó el libro y Charlie lo cogió justo a tiempo para impedir que le golpease. Fulminó con la mirada a Fred, pero este solo sonrió inocentemente.