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Leyendo la vida del chico de la cicatriz del rayo — capítulo 15

Todo el texto en negrita y los personajes pertenecen a J. K. Rowling

Le****yendo la vida del chico de la cicatriz del rayo

Quidditch

- Bueno, ahora que ya habéis terminado con eso, ¿podemos seguir con la lectura? - pidió Charlie -. A mí me apetece leer.

- Todo tuyo - Fred le lanzó el libro y Charlie lo cogió justo a tiempo para impedir que le golpease. Fulminó con la mirada a Fred, pero este solo sonrió inocentemente.

Charlie bufó molesto, pero en seguida se le subieron los ánimos al leer el título del capítulo.

Quidditch

  • leyó con una sonrisa arrogante.

Oh, venga ya - gruñó Fred perdiendo la sonrisa.

¿Por qué tiene que leer él ese capítulo? - protestó George.

Porque él lo ha pedido - respondió su madre.

¿Y si lo pedimos nosotros? - preguntó George esperanzado.

Entonces podréis leer el siguiente si queréis.

Pero mamá, ¿a mí me ha tocado leer el capítulo en el que aparece un trol que les ataca y Charlie se queda con el del partido de quidditch? - protestó Fred indignado.

Eso ha sido suerte, Fred - replicó ella zanjando el asunto.

Fred y George gruñeron por lo bajo y se cruzaron de brazos.

Fred, George, ¿de verdad queréis leer este capítulo? ¿El capítulo de mi primer partido de quidditch? - preguntó Harry con una ceja alzada.

Funcionó para animarles. Después de un segundo de confusión, ambos comprendieron al mismo tiempo.

No - dijeron a la vez.

Tienes razón, Harry - asintió George.

El capítulo es todo tuyo, Charlie - dijo Fred recostándose en el sofá.

Ya no estoy tan seguro de querer leer este capítulo - susurró Charlie mirando el libro con desconfianza.

Bueno, piensa positivo - le animó Tonks -. No puede ser peor que lo del trol, ¿no?

Cuando empezó el mes de noviembre, el tiempo se volvió muy frío. Las montañas cercanas al colegio adquirieron un tono gris de hielo y el lago parecía de acero congelado. Cada mañana, el parque aparecía cubierto de escarcha. Por las ventanas de arriba veían a Hagrid descongelando las escobas en el campo de quidditch, enfundado en un enorme abrigo de piel de topo, guantes de pelo de conejo y enormes botas de piel de castor.

Iba a comenzar la temporada de quidditch. Aquel sábado, Harry jugaría su primer partido, después de semanas de entrenamiento: Gryffindor contra Slytherin.

Tu primer partido y es contra Slytherin - dijo Sirius prácticamente vibrando con anticipación.

No sé si decirte que tienes buena suerte o mala - Charlie estaba indeciso. Una vez que conocías cómo funcionaba un partido de quidditch, los de Slytherin eran normalmente los que más disfrutabas por la intensidad que tenían, pero si no sabías qué esperarte...

En ese partido mala, definitivamente mala - dijo Ron pensando en cómo habían intentado matarle.

¿Tan duro fue? Si es solo el primer partido de la temporada - Bill miró dubitativo a su hermano.

Ya lo veréis si dejáis que leamos el capítulo - intervino Harry. El hechizo le estaba haciendo cansarse más que normalmente y estaba perdiendo la paciencia.

Si Gryffindor ganaba, pasarían a ser segundos en el campeonato de las casas.

Ay, Merlín, menuda presión - dijo Charlie compadeciendo a Harry a la vez que se mostraba totalmente emocionado.

A mí me lo vas a contar - murmuró Harry sarcástico. Se pasó la mano por el mano recordando el agobio de esos días anteriores al partido.

Casi nadie había visto jugar a Harry, porque Wood había decidido que sería su arma secreta. Harry también debía mantenerlo en secreto. Pero la noticia de que iba a jugar como buscador se había filtrado, y Harry no sabía quéera peor: que le dijeran que lo haría muy bien o que sería un desastre.

Que serás un desastre - dijeron Ron y Sirius de inmediato.

Que lo harás muy bien - dijo Hermione y Remus al mismo tiempo.

Yo estoy de acuerdo con Ron y Sirius. Tiene que bajarte mucho la moral que no crean que eres lo suficientemente bueno - Charlie se encogió de hombros recordando cómo se estaba sintiendo él respecto al partido de esa tarde con toda la confíanza que tenían todos en Harry.

Ya pero también tiene que ser horrible saber que confían en ti para ganar y pensar en qué pasará si no lo consigues. Estarías todo el rato pensando en si estás a la altura - rebatió Bill -. Por lo menos, si te dicen que lo harás mal, te esfuerzas el doble para demostrarles que se equivocan.

O perderás confianza y cometerás fallos tontos - replicó Tonks de acuerdo con Charlie -. Si te dicen que lo harás bien, dudarás menos de ti mismo en el partido.

Yo estaría de los nervios de las dos formas - murmuró Neville algo verde al imaginarse en esa situación.

Hay gente que se adapta mejor a estar en el foco de atención de todo el mundo - dijo Luna -. Yo personalmente preferiría que me dijesen antes del partido que mucha suerte y ya está.

Eso estaría... bien. Muy bien, en realidad - Harry la miró con una sonrisa sorprendida -. Menos presiones.

Aunque bueno, ya te habrás acostumbrado a que te animen o no antes de un partido - Luna le devolvió la sonrisa contenta.

Era realmente una suerte que Harry tuviera a Hermione como amiga. No sabía cómo habría terminado todos sus deberes sin la ayuda de ella, con todo el entrenamiento de quidditch que Wood le exigía.

Así que solo me quieres como amiga por eso, ¿eh, Harry? - Hermione le miró fingiendo estar herida.

¡¿Qué?! ¡No! Hermione, eso no... Yo no... - balbuceó Harry con los ojos como platos. Solo entonces vio cómo Hermione apretaba los labios para no echarse a reír -. Tú - sonrió acusándola con el dedo - eres cruel.

Por supuesto. Lo aprendí de ti - rio ella.

¡Pero si yo nunca te he hecho eso! - protestó indignado.

¿Ah, no? Bueno, pues lo habré aprendido yo sola - replicó dejándole de nuevo balbuceando protestas mientras el resto reía.

La niña también le había prestadoQuidditch a través de los tiempos**, que resultóser un libromuy interesante.**

Más que interesante - puntualizó Oliver entusiasmado.

Te cuenta todo lo que tienes que saber sobre quidditch - dijo Charlie asintiendo con la cabeza -. Es el libro más útil que se ha escrito.

Es el único que James y Sirius se leyeron voluntariamente - rio Remus sacudiendo la cabeza -. Y más de una vez, además.

¡Hey!, eso no es cierto - protestó Sirius girándose de inmediato hacia él.

¿Ah, no? ¿Y cuál más os leísteis por voluntad propia sin que nadie os obligara? - preguntó Remus alzando una ceja. Estaba sonriendo igual que alguien sonreiría a un niño que se está equivocando y solo estás esperando a que él mismo se dé cuenta él solo.

Todos los que nos tuvimos que leer para conseguir eso que conseguimos en quinto curso - respondió Sirius con una sonrisa arrogante y mirándole intencionadamente.

El hombre lobo se mostró confundido durante un momento y de pronto todos vieron el momento en el que se le encendió la bombilla y supo de qué estaba hablando el animago.

Oh - respondió simplemente mirándole entre exasperado, agradecido y divertido. Una mezcla que nadie en el comedor entendió -. Estoy casi convencido de que eso no cuenta.

¿Cómo que no? - replicó indignado - ¡Con la de horas que nos pasamos en la biblioteca!

Sí, bueno, no es algo que aprobarían muchos, Canuto

  • se explicó mirando disimuladamente en dirección a los profesores, donde estaban también los aurores y el ministro de magia. Casi se habían olvidado de que estaban ahí por estar comentando entre ellos.

Oh - ahora fue el turno de Sirius de quedarse un poco sin palabras.

Harry se tapó la boca con la mano para no echarse a reír. Había adivinado de qué estaban hablando cuando Remus había resaltado el apodo de Sirius al dirigirse a él. No era la mejor idea confesar delante de los aurores y del ministro que era un animago ilegal.

Harry se enteró de que había setecientas formas de cometer una falta y de que todas se habían consignado durante los Mundiales de 1473;

Tuvo que haber sido un partido impresionante - suspiró Ron deseando haberlo visto.

Más bien brutal y violento - le corrigió Hermione.

¡Pero esos son los mejores! - exclamó Ron con los ojos como platos, como si cualquier otra cosa fuese impensable.

Pues yo espero no ver ninguno de esos - resopló ella poniendo los ojos en blanco. Sabía que si lo veía sería probablemente porque Harry estaría jugando ya que estaba en el equipo. Seguramente no habría un partido en el que jugasen tan sucio, ¿no?

que los buscadores eran habitualmente los jugadores más pequeños y veloces,

Totalmente - asintió Fred.

Sobre todo pequeños - se burló George mirando a Harry.

¿Se te ha olvidado lo de rápidos? Todavía no habéis conseguido ganarme en una carrera ninguno de los dos - replicó Harry fulminándoles con la mirada. No era culpa suya que le sacasen como mínimo una cabeza todos los del equipo. Absolutamente todos. Incluso Katie, que era solo un año mayor que él.

Pero eso es por ser pequeño - rebatió Fred.

Frenas menos a la escoba - dijo George. Ambos sabían de sobra no argumentar que la escoba de Harry era mejor (que lo era). Les ganaría igual.

y que los accidentes más graves les sucedían a ellos;

No estoy seguro de que debas estar leyendo eso justo antes de tu primer partido entonces - dijo Neville dubitativo.

Bah, probablemente eso solo hizo que Harry tuviese más ganas de jugar - le quitó importancia Ron -. Vive por y para el peligro.

A veces pienso que es adicto a la adrenalina - bromeó Hermione

Con amigos como vosotros, para qué quiero enemigos - suspiró Harry ignorándoles.

que, aunque la gente no moría jugando al quidditch, se sabía de árbitros que habían desaparecido, para reaparecer meses después en el desierto del Sahara.

Me pregunto a qué equipo enfadó ese árbitro. No me gustaría acercarme demasiado a ese - dijo Bill fingiendo un escalofrío.

O a los seguidores de ese equipo. A veces la afición es casi peor que el propio equipo, más competitiva casi - dijo Remus.

Hermione se hab****ía vuelto un poco más flexible en lo que se refería a quebrantar las reglas, desde que Harry y Ron la salvaron del monstruo, y era mucho más agradable. El día anterior al primer partido de Harry los tres estaban fuera, en el patio helado, durante un recreo, y la muchacha había hecho aparecer un brillante fuego azul, que podían llevar con ellos, en un frasco de mermelada.

¿Sabías hacer de esos llevando apenas tres meses en el colegio? - preguntó Remus estupefacto.

Ese hechizo no es de primer curso siquiera - Sirius tenía los ojos como platos y una sonrisa cada vez más ancha. Si pudiese convencer a Hermione de que participase en las bromas... Esa maravillosa cabeza suya haría que las ideas más descabelladas de cualquier bromista se pudiesen cumplir sin que les pillasen.

Lo encontré en un libro de la biblioteca y me pareció útil para cuando empezase a hacer frío así que... - se explicó ella encogiéndose de hombros.

No tienes que explicarnos nada, Hermione - sonrió Tonks -. A mí me ha parecido genial que supieses hacer eso. Solo nos ha pillado por sorpresa.

¿Cuántas veces vamos a repetiros que es Hermione? Ella se aprende ese tipo de cosas cuando se aburre - explicó Ron poniendo los ojos en blanco. ¿Es que no lo iban a entender nunca?

Y luego damos gracias que se haya aprendido esos hechizos en los que nadie se suele interesar - dijo Harry reprimiendo un escalofrío. Ese hechizo le había salvado la vida en dos ocasiones: el partido de quidditch que iban a leer en ese capítulo y el Lazo del Diablo al final.

Estaban de espaldas al fuego para calentarse cuando Snape cruzó el patio. De inmediato, Harry se dio cuenta de que Snape cojeaba.

¿Y eso Snape? ¿Qué te ha podido pasar en un colegio que te deje cojeando tanto tiempo? - interrogó Ojoloco. Más bien exigió respuestas sin apartar su ojo bueno del profesor de Pociones.

Eso no es asunto tuyo, Moody - replicó Snape con un deje de advertencia.

¿Y yo por qué no supe nada de esto hasta ahora, Severus? - preguntó la señora Pomfrey mirándole de arriba a abajo en busca de heridas escondidas.

Te aseguro que estoy perfectamente y no necesito ayuda. Y tampoco la necesité en aquel momento - dijo Snape mordaz. Estaba perdiendo la paciencia con tantas preguntas.

Fulminó con la mirada a Harry. Todo era culpa de Potter, suya y de su maldita manía de fijarse en todo. Por primera vez estaba de acuerdo con un Weasley y le gustaría que Potter fuese un ciego obtuso que no se daba cuenta de lo que sucedía a su alrededor. Por desgracia, estos libros estaban demostrando que era justo lo contrario.

Los tres chicos se apiñaron para tapar el fuego, ya que no estaban seguros de que aquello estuviera permitido.

Vaya, sí que se relajó con lo que romper las normas si hizo algo que no estaba segura que se pudiese o no - se sorprendió George.

Si no hubiese mentido ya a McGonagall antes, este sería un paso importante en el camino de corromper a nuestra prefecta perfecta - sonrió Fred orgulloso.

Es que hacía frío... - Hermione intentó justificarse sonrojada.

No se preocupe, señorita Granger. Eso no está prohibido a no ser que lo conjurase en la biblioteca, debido al obvio riesgo de que se descontrole y se quemen los libros - la tranquilizó McGonagall con una pequeña sonrisa orgullosa.

No me quiero ni imaginar la cara de la señora Pince si ve fuego en su biblioteca - Ron se rio en voz baja, tapándose la boca con la mano.

Por desgracia, algo en sus rostros culpables hizo detener a Snape.

Snape resistió el impulso de poner los ojos en blanco. Habría sido difícil no darse cuenta de sus rostros culpables.

Harry, eso lo vamos a tener que practicar - decidió Sirius mirando seriamente a su ahijado -. ¡No puedes actuar y disimular tan mal!

He mejorado - se defendió Harry algo ofendido.

Hemos tenido muchas ocasiones para practicar - añadió Ron.

Ya veremos - decidió Sirius no del todo convencido.

Se dio la vuelta, arrastrando la pierna.

Ojoloco volvió a mirar la pierna de Snape, como si fuese a saber qué le había pasado solo con mirarla ahora. Mientras, Snape solo pudo hacer todo lo posible para no moverse en su asiento incómodo con el ojo azul eléctrico mirándole.

No había visto el fuego, pero parecía buscar una razón para regañ****arlos.

—¿Quétienes ahí****, Potter?

Era el libro sobre quidditch. Harry se lo enseñó.

—Los libros de la biblioteca no pueden sacarse fuera del colegio**—dijo Snape—****. Dámelo. Cinco puntos menos para Gryffindor.**

Todos estallaron en protestas, enfadados en favor de Harry. ¡No podía hacer eso!

Severus, no se pueden sacar del colegio, como tú has dicho, pero ellos no están fuera del colegio sino en el patio, que pertenece a los terrenos del colegio - dijo McGonagall mirándole con el ceño fruncido. ¿Se podía ser más injusto con sus leones? -. Que yo recuerde, tú también sacabas libros de la biblioteca para leer fuera así que sabes perfectamente que esa no es una norma del colegio.

Además de que ni siquiera es un libro de la biblioteca - señaló Remus molesto -. Era el libro de quidditch que Hermione le había prestado a Harry por lo que podían llevárselo a donde quisiesen.

Estoy muy tentada de devolverle esos puntos a Gryffindor - dijo McGonagall entrecerrando aún más los ojos. Los leones aguantaron la respiración, todos deseando que lo hiciese excepto tres de ellos que deseaban que no lo hiciese porque sino les podrían restar puntos más adelante -. Sin embargo, el señor Potter ya se ha asegurado de recordarnos de que los dos primeros cursos ya están terminados y no podemos cambiar las puntuaciones. Así que eso significa que ni premios ni castigos de puntos.

Los Gryffindor soltaron el aire desilusionados. Oh, bueno, la Copa de las Casas de ese año ya la tenían asegurada de todas formas.

Solo el trío de oro le mandó una mirada agradecida a su profesora. Ella se la devolvió brevemente, habiendo pensado lo mismo que ellos.

—Seguro que se ha inventado esa regla**—murmuró Harry con furia, mientras Snape se alejaba cojeando—****.**

Totalmente, pero no puedes hacer nada al respecto - Bill se encogió de hombros.

¿Eso significa que Hermione se quedó sin su libro? No me parece muy justo que por el odio que hay entre Harry y el profesor Snape, sea Hermione la que sale peor parada - dijo Luna.

Harry miró horrorizado a su amiga. Después de ver lo que vio en la sala de profesores, se le había olvidado que al final no había recuperado el libro.

No, sí que lo recuperé. Me lo dio el profesor Flitwick - le tranquilizó Hermione antes de enviarle una sonrisa agradecida al pequeño profesor.

Yo solo me lo encontré sobre la mesa y vi que tenía su nombre, señorita Granger - le devolvió la sonrisa -. Fue un placer habérselo devuelto, aún más ahora que sé cómo acabó ahí - terminó mirando mal al profesor de Pociones.

Me pregunto quéle pasa en la pierna.

Ja, ahora seguro que lo averiguamos - dijo Fred triunfante.

Harry tiene curiosidad por algo, Harry va a descubrirlo - canturreó George contento.

¿Y qué va a hacer? ¿Levantarle la túnica y mirar debajo? - preguntó Tonks escéptica antes de hacer una mueca -. Ugh, eso no ha sonado como pensaba.

No, no deberías haber dicho eso - negó Charlie con una mueca horrorizada.

No quería esas imágenes mentales sobre mi ahijado y Quejicus - se quejó Sirius sacudiendo la cabeza como si fuesen a desaparecer de esa forma.

Harry les miraba como si le hubiesen dicho que se tenía que casar con él o algo. En realidad, eso habría sido casi mejor que las imágenes que su cerebro estaba creando sin su permiso. Estaba marcado de por vida.

¿Podemos seguir y olvidarnos de esta conversación, por favor? - pidió Remus intentando no hacer una mueca. Sobra decir que no estaba teniendo mucho éxito.

—No sé, pero espero que le duela mucho**—**dijo Ron con amargura.

¡Ronald! - exclamó su madre alarmada.

¿Qué, mamá? Está siempre buscando razones para castigarnos, ¡sobre todo a Harry! - protestó él.

Aún así - insistió ella testarudamente -. No puedes desearle una cosa así a tu profesor.

¡Pero mamá...!

Nada de peros - cortó ella. Abrió la boca para decirle que se disculpase con él en ese instante, pero la cerró de nuevo. Puede que Snape no se mereciese que le deseasen ese tipo de cosas, pero tampoco se merecía que su hijo se disculpase con él delante de todo el comedor.

En la sala común de Gryffindor había mucho ruido aquella noche. Harry, Ron y Hermione estaban sentados juntos, cerca de la ventana. Hermione estaba repasando los deberes de Harry y Ron sobre Encantamientos. Nunca los dejaba copiar («¿cómo vais a aprender?»****), pero si le pedían que revisara los trabajos les explicaba las respuestas correctas.

Una auténtica prefecta perfecta - canturrearon los gemelos.

Bueno, es que es cierto - se defendió ella sonrojándose ligeramente -. Si les dejase copiar mis deberes, jamás iba a aprender nada.

Harry se sentía inquieto. Quería recuperar su libro sobre quidditch, para mantener la mente ocupada y no estar nervioso por el partido del día siguiente. ¿Por quéiba a temer a Snape?

¿Porque odia a los Gryffindors? - sugirió Charlie levantando la cabeza del libro.

¿Porque te odia a ti especialmente, más que al resto de Gryffindors juntos? - preguntó Tonks sarcástica.

¿Porque busca cualquier excusa para castigarte? - dijo Bill.

¿Porque se inventa una si no la encuentra? - añadió Percy frunciendo el ceño. Eso no era algo que debería hacer un profesor.

Por quién es tu padre, añadió Remus para sí mismo.

Por todas las veces que nos metimos con él en el colegio, dijo Sirius mentalmente, maldiciendo a Snape en su cabeza por descargar su rencor con Harry.

¿Porque...? - empezó a decir Ginny.

Vale, vale, lo he pillado. No debería haber ido a preguntarle - interrumpió Harry levantando las manos a la defensiva.

¿Pero fuiste a preguntarle de verdad? - George le miraba estupefacto.

¿Es que tienes un deseo suicida? - Fred le miraba casi preocupado.

Tenía que intentar recuperarlo. Además, así estaba ocupado en vez de estar pensando todo el rato en el partido - Harry se encogió de hombros.

Estás loco - dijeron a la vez los gemelos negando tristemente con la cabeza.

Se puso de pie y dijo a Ron y Hermione que le preguntaría a Snape si podía devolverle el libro.

—Yo no lo haría**—**dijeron al mismo tiempo,

Yo tampoco - dijeron casi todos.

Solo un loco se atrevería - dijo Tonks.

Más bien solo Harry - la corrigió Charlie.

pero Harry pensaba que Snape no se iba a negar, si había otros profesores presentes.

No es mala idea - aceptó Sirius, pero seguía sin parecer convencido.

Pero estamos hablando de Harry y Snape - le recordó Remus -. Snape no le devolvería el libro tan fácilmente. Ya sabemos que eso no funcionó por unas razones u otras porque fue Flitwick quien le devolvió el libro a Hermione.

¿Entonces cómo de malo crees que fue el encuentro entre los dos? - le preguntó Tonks.

No sé. Solo espero que no le castigase o le quitase más puntos - Remus se encogió de hombros sin saberlo. Con cualquier otro profesor sabía que Harry ni siquiera tendría que haber ido a pedir el libro, pero Snape le tenía una manía especial a Harry.

Bajó a la sala de profesores y llamó. No hubo respuesta. Llamó otra vez. Nada.

¿Te encontraste la sala de profesores vacía? - preguntó Fred con la boca abierta.

Nosotros jamás nos la hemos encontrado vacía y tú la primera vez que vas, lo consigues - se quejó George casi con envidia.

No estaba vacía - les dijo Harry riendo -. Aquella vez no, por lo menos.

Ah, ¿no estaba vacía? - dijeron a la vez confundidos antes de registrar lo que había dicho después.

¡¿Qué?! - exclamó Fred.

¿Cuándo te la encontraste vacía? - preguntó George ávido.

Este año - respondió Harry perdiendo la sonrisa al recordar lo que habían oído Ron y él -, pero ya veréis cuándo.

Los gemelos le iban a seguir interrogando, pero la expresión de Harry les advirtió que no les gustaría la respuesta.

¿Tal vez Snape había dejado el libro allí**? Valía la pena intentarlo.**

¿Te colaste en la sala de profesores? - los ojos de la metamorfomaga se iban a salir de sus órbitas.

No llegué a colarme - dijo Harry moviéndose incómodo.

Empujó un poco la puerta, miró antes de entrar... y sus ojos captaron una escena horrible.

¿Qué? - todos estaban confundidos.

¿Qué hay tan horrible en la sala de profesores? - preguntó Bill frunciendo el ceño intentando imaginarse qué podía haber visto.

Snape y Filch estaban allí**, solos.**

Las expresiones de todos cambiaron rápidamente de confundidas a horrorizadas.

Ugh, no, no tenía que haber preguntado - Bill cerró los ojos arrepintiéndose de haber dicho nada.

Snape estaba alternando entre ignorar las miradas de todo el mundo y fulminar con la mirada a Harry. Esto era culpa del mocoso ese, no sabía exactamente cómo, pero era culpa suya.

Snape tenía la túnica levantada por encima de las rodillas.

No, no, no, no, no - repetía Tonks con el pelo verde -. Malas imágenes mentales. Esto es como antes solo que es Filch en vez de Harry mirando debajo de la túnica de Snape.

¡Tonks! - exclamaron muchos a su alrededor. Harry estaba algo verde de nuevo.

¡No digas esas cosas! ¡Ya se me habían olvidado las imágenes entre mi ahijado y Snape y ahora son peores! - protestó Sirius apretándose la cabeza entre las manos. Como si se las fuese a exprimir del cerebro de esa forma.

Ugh, cierra el pico, Sirius - ordenó Remus.

¿Podemos seguir? - pidió Harry intentando no pensar en ello.

Por primera vez, Snape se encontró deseando lo mismo que Potter.

Una de sus piernas estaba magullada y llena de sangre. Filch le estaba alcanzando unas vendas.

Uff... Vale, eso está mejor - suspiró Charlie relajándose. Casi se había negado a seguir leyendo por miedo a lo que Harry podía haber descubierto.

No vuelvas a hacer eso, Harry - le prohibió George muy serio.

Esas cosas marcan de por vida. Son cosas que nadie inocente como nosotros debería imaginar - Fred fingió estremecerse.

Sí, sí, muy bien. La curiosidad de Potter nos ha jugado una mala pasada a todos - interrumpió Ojoloco impacientemente -. Ahora, lo que yo me pregunto de nuevo es, ¿cómo acabó Snape con la pierna así?

Y yo vuelvo a insistir cómo es que no me enteré de esto. Esto no es estar bien en absoluto. ¿Y cómo es que dejas que te cure Filch en vez de venir a la enfermería? - intervino la señora Pomfrey molesta y casi ofendida. Iba a tener que arrinconar a Snape y obligarle a que le dejase asegurarse de que no había habido daños permanentes.

Te lo repito, Moody, eso no es de tu incumbencia. Y estoy bien. Estaba bien y no me hacía falta ayuda. Filch no me curó, lo hice yo por mi cuenta. Solo coincidió que él estaba aquí y le dije que me diese las vendas que estaban en la otra punta de la mesa - Snape tenía una expresión de fría cólera, indignado con que pensasen que le pediría ayuda a Filch para curarse. ¡Era indignante! Las pociones curaban la mayor parte de las heridas y no había nadie en el castillo que hiciese pociones mejor que él.

—Esa cosa maldita...—decía Snape—. ¿Cómo puede uno vigilar a tres cabezas al mismo tiempo?

¡Intentó pasar al perro! - exclamó Bill sorprendido.

¿Qué hacías intentando pasar al perro de tres cabezas? - preguntó Ojoloco mirándole suspicaz.

Por última vez, Moody, ¡esto no es de tu incumbencia! - bramó Snape perdiendo la paciencia -. ¡No es de la incumbencia de nadie excepto mía! Y no estaríamos teniendo esta conversación si Potter no hubiese metido las narices donde no le llaman.

Más de uno se sorprendió que Harry no estallase en llamas con las chispas que estaba echando por los ojos Snape.

Él no habría entrado en la sala de profesores si tú no le hubieses quitado el libro injustamente. No tenías ningún derecho a hacerlo así que tú te lo has buscado - espetó Sirius enfadándose. ¿Cómo se atrevía a mirar así a su ahijado?

Black... - empezó Snape en un tono muy peligroso. Por suerte, el director vio el peligro e intervino.

Da lo mismo, señores. Esto ocurrió hace mucho - cortó sin dejar opción a discusión.

Harry intent****ó cerrar la puerta sin hacer ruido, pero...

—**¡**POTTER!

Oh, no - se lamentaron muchos.

Harry, de verdad que odio tu suerte - se quejó Sirius con la cabeza entre las manos.

Me sorprende que Harry jugase al día siguiente - murmuró Percy. Él habría pensado que Snape habría aprovechado cualquier oportunidad para dejar a Harry sin jugar y fastidiar a Gryffindor.

Lo que tienes que hacer es correr - aconsejó George tragando saliva nerviosamente.

Correr y no mirar atrás - asintió Fred.

Entonces le castigaría igual cuando le viese más tarde - razonó Remus -. En realidad sería peor porque le castigaría además por haber huido.

¿Y entonces es mejor quedarse delante de un Snape furioso? - preguntó Tonks mirándole con una ceja alzada.

No sé. Es malo de todas formas, haga lo que haga - el hombre lobo se encogió de hombros y se mordió el labio indeciso.

El rostro de Snape estaba crispado de furia y dejó caer su túnica rápidamente, para ocultar la pierna herida. Harry tragó saliva.

—**Me preguntaba si me podía devolver mi libro—**dijo.

¡¿Le pediste el libro?! - exclamaron muchos con los ojos saliéndose de las órbitas.

A eso había ido, ¿no? - replicó Harry viendo divertido las reacciones de todos.

¿Todavía tuviste agallas de pedirle a Snape que te devolviera el libro? - repitió George ignorando el comentario de Harry.

Ahora sí que estoy convencido de que tienes un deseo suicida - Fred sacudió la cabeza perplejo.

Yo no habría dicho ni una palabra - dijo Ron sacudiendo la cabeza divertido. Solo su mejor amigo haría una cosa así.

Yo no habría abierto la puerta siquiera - Hermione negó con la cabeza con una sonrisa.

Yo no me habría acercado a la puerta. Habría dado el libro por perdido y me habría quedado en la sala común - Neville miraba a Harry asombrado.

—¡FUERA!¡FUERA DE AQUÍ****!

Harry se fue, antes de que Snape pudiera quitarle puntos para Gryffindor. Subió corriendo la escalera.

¡Ni siquiera te castigó! - exclamó Fred sorprendido.

¡No le quitó ni un punto a Gryffindor! - dijo George.

Ahora ya no puedo decir que odie tu suerte, Harry, pero sí puedo decir que no la entiendo - Charlie sacudió la cabeza perplejo.

Ni que lo digas. ¡No tiene sentido! Es la persona con peor suerte que conozco, pero a la vez la que mejor suerte tiene - Bill miraba a Harry como si fuese un puzzle que intentaba resolver.

—¿Lo has conseguido?—preguntó Ron, cuando se reunió con ellos—. ¿Quéha pasado?

Entre susurros, Harry les contó lo que había visto.

—¿Sabéis lo que quiere decir?—terminó sin aliento—. ¡Que trató de pasar por donde estaba el perro de tres cabezas, en Halloween! Allíse dirigía cuando lo vimos... ¡Iba a buscar lo que sea que tengan guardado allí****!¡Y apuesto mi escoba a que fue él quien dejó entrar al monstruo, para distraer la atención!

Creo que nos debes una escoba - susurró Ron para que solo le oyesen Hermione y Harry.

Nadie aceptó mi apuesta - rebatió Harry rápidamente en el mismo tono.

¿Creéis que Snape llegaría a hacer una cosa así de verdad? - preguntó Tonks dubitativa -. Sé que no es la persona más agradable del mundo, ¿pero de verdad pondría a los estudiantes en peligro de esa forma?

Depende de lo que sea que guarde el perro - razonó Remus mirando a Snape calculadoramente. No quería pensar que nadie aquí haría algo así, pero los hechos sí que resultaban sospechosos...

Todos las personas tienen un precio por el que harían cosas que normalmente no te esperarías de ellas. Tal vez eso que guarda el perro es el precio de Snape - dijo Ojoloco sombríamente.

Snape mientras tanto ignoraba todos estos murmullos. Estaba mirando al frente, evitando mirar a nadie. Sabía que al final se descubriría todo.

Y aún así, iba a ser muy difícil para él hasta entonces.

Hermione ten****ía los ojos muy abiertos.

—No, no puede ser**—dijo—. Séque no es muy bueno, pero no iba a tratar de robar algo que Dumbledore estácustodiando.**

Pues al final yo tenía razón - susurró Hermione con una sonrisa orgullosa.

No cuenta, Hermione. Durante la mayor parte del curso tú también pensaste que él era el que quería robar la Piedra - murmuró Harry.

Y hacer daño a Harry - añadió Ron. Eso era mucho más importante para él y para Hermione que los intentos de robar la Piedra.

Pero fui la única que durante un tiempo pensó que eso no era posible - rebatió ella.

¡Solo durante un día! - protestó Ron alzando la voz un poco demasiado.

¡Shh! - le chistaron Harry y Hermione, pero era demasiado tarde. Ya habían atraído la atención de los demás.

¿El qué pasó solo durante un día, Ron? - preguntó su padre curioso.

Nada, papá, una tontería - respondió rápidamente. Tal vez demasiado rápidamente.

¿Qué tontería, hijo? - insistió Arthur queriendo saberlo.

Nada, nada, papá, no es nada - respondió poniéndose más nervioso.

Señor Weasley, si no le importa, aparecerá en la historia - intervino Hermione para sacarle del apuro.

El señor Weasley les miró durante un segundo.

Está bien - suspiró resignado.

—De verdad, Hermione, tú crees que todos los profesores son santos o algo parecido**—dijo enfadado Ron—****.**

Ya no - musitó Hermione bajando la cabeza.

Los dos chicos no pudieron evitar una mueca. Entre las injusticias de Snape y el enorme fraude de Lockhart, esa creencia de la chica ya había sido destruida. Era algo triste en realidad, darse cuenta de que los profesores también se equivocaban, guardaban rencores y mentían a la gente había roto gran parte de la confianza que ella tenía en los adultos desde pequeña.

Puede que no sean santos, pero no todos son malos, Hermione - murmuró Harry dándole un apretón en la mano.

Eso, fíjate en McGonagall, que está siempre dispuesta a defendernos a nosotros y a cualquier otro alumno - dijo Ron tratando de reconfortarla. Fue casi más el raro despliegue de tacto de Ron que las palabras que dijo lo que consiguió sacarle una sonrisa a la chica.

Yo estoy con Harry. Creo que Snape es capaz de cualquier cosa. Pero ¿québusca? ¿Quées lo que guarda el perro?

Yo lo quiero saber ya - se quejó Tonks.

¿Cuánto tardasteis en averiguarlo? - preguntó Sirius ansioso.

Fue... ¿Un poco después de Navidad? - respondió Harry mirando confuso a sus dos amigos.

Creo que sí - asintió Ron haciendo memoria.

¿Después de Navidad? - repitió Remus decepcionado.

¡No podemos esperar tanto! - protestó Sirius.

Nosotros esperamos mucho más tiempo - replicó Harry.

Pero...

Canuto, no te van a decir nada - le interrumpió Remus. Sirius solo bufó impacientemente pero dejó de insistir.

No tendrían que esperar tanto si usasen la cabeza - murmuró Hermione sacudiendo la cabeza exasperada.

Hermione, sé que no son tontos y eso, ¿pero cómo van a adivinar que se trata de la Piedra Filosofal? - preguntó Ron.

Por el título del libro. Se llama Harry Potter y la Piedra Filosofal. Creo que eso son pistas suficientes - respondió ella sarcásticamente.

Los dos chicos se quedaron perplejos antes de echarse a reír.

¿Qué pasa ahora? - preguntó Bill sobresaltado. Todos les miraban como si se hubiesen vuelto locos.

Nada, es solo... Solo que... - Ron no pudo terminar antes de echarse a reír otra vez. Solo imaginarse las caras que iban a poner cuando se diesen cuenta de que habían tenido la respuesta delante de ellos todo el tiempo era suficiente para mandarle en un ataque de risa de nuevo.

No es nada. Solo nos hemos dado cuenta de una cosa que va a pasar - respondió Hermione con una sonrisa divertida.

¿Qué? ¿Qué va a pasar? ¿Por qué nosotros no nos hemos dado cuenta de nada? - se quejó Tonks. Estos tres chicos la desesperaban.

Ya os daréis cuenta más adelante y querréis daros cabezazos contra la pared por no haberlo visto antes - respondió Hermione entre risas.

Harry se fue a la cama con aquellas preguntas dando vueltas en su cabeza. Neville roncaba con fuerza, pero Harry no podía dormir. Trató de no pensar en nada (necesitaba dormir; debía hacerlo, tenía su primer partido de quidditch en pocas horas)

Pues sí - dijo Wood frunciendo el ceño -. Estaría bien que mi buscador durmiese la noche antes de un partido.

Y dormí - se apresuró a asegurar Harry -. Solo tardé un poco más de lo que tenía previsto.

Vamos, Oliver, no puedes tener queja de lo bien que lo hizo - Angelina fue al rescate de Harry al ver que Wood seguía con el ceño fruncido.

No pudo haberlo hecho mejor - asintió Alicia -. Sobre todo teniendo en cuenta lo que pasó.

Los miembros del equipo suprimieron un escalofrío. La imagen de Harry, el más pequeño del equipo, colgando de una mano de su escoba y sin que nadie pudiese ayudarle no era una que les gustase recordar. Había sido horrible.

Pues yo no sé si me gustó más cómo voló en el partido de este curso - Fred rompió el silencio.

Cierto, no muchos habrían podido hacer eso - asintió George aunque tampoco era un buen recuerdo para los miembros del equipo.

pero la expresión de la cara de Snape cuando Harry vio su pierna era difícil de olvidar.

Ugh, no me extraña que no pudieses dormir - bromeó George.

¿Pesadillas, Harry? - le pinchó Fred con una sonrisa traviesa.

La ma****ñana siguiente amaneció muy brillante y fría. El Gran Comedor estaba inundado por el delicioso aroma de las salchichas fritas y las alegres charlas de todos, que esperaban un buen partido de quidditch.

Harry sintió cómo le invadían los nervios y se le cerraba la boca del estómago. Igual que aquel día.

Me encanta la emoción de la mañana de un partido - dijo Charlie animándose. Tenía una sonrisa cada vez mayor y parecía que no había nada que quisiese más que pasar las páginas hasta llegar a las del partido.

Y cuando hay rivalidad es aún mejor. Se nota la tensión en el ambiente - dijo Bill tan animago como su hermano.

—Tienes que comer algo para el desayuno.

—No quiero nada.

Es como James - rio Sirius.

¿Qué? - preguntó Harry confundido. ¿A qué venía eso ahora?

James también se ponía tan nervioso que no quería desayunar nada nunca - explicó Sirius sonriendo.

Y luego en la comida comía más que cualquiera de nosotros - Remus sacudió la cabeza recordándolo. Siempre se había preguntado cómo es que James no acababa con un enorme dolor de tripa después de esas comidas.

Pues eso es algo en lo que Harry se diferencia de él - dijo Hermione -. Harry sí que come más después de un partido, pero Ron sigue comiendo mucho más que él.

Por eso Ron le saca casi una cabeza - dijo George con una media sonrisa.

Y Harry mientras sigue siendo casi tan canijo como cuando le conocimos - se burló Fred.

¡Hey! - protestó Harry frunciendo el ceño.

—Aunque sea un pedazo de tostada**—suplicóHermione.**

—No tengo hambre.

Harry se sentía muy mal. En cualquier momento echaría a andar hacia el terreno de juego.

Sí, no me acordaba los nervios que tenía en el primer partido - dijo Harry algo pálido. Parecía un manojo de nervios incapaz de estarse quieto.

El primer partido siempre es el peor y el mejor a la vez - Katie le miró llena de compasión. Ella también había estado aterrada esa mañana porque también era su primer partido.

Es el partido que nunca se olvida - sonrió Wood.

Pues no sé vosotros, pero por unas cosas u otras, no creo que me vaya a olvidar de ninguno de los partidos que he jugado hasta ahora - dijo Harry pensando en ellos.

En uno un profesor había intentado matarle, en otro Snape era árbitro y él había cogido la snitch en tiempo récord y en el tercero le había perseguido una bludger por culpa de un elfo doméstico y se había quedado sin huesos en el brazo derecho.

No, no creo que se te olviden - Fred sacudió la cabeza. Los partidos en los que participaba Harry nunca eran aburridos.

¿Pero a que no estás tan nervioso como en el primero? - dijo George cortando las preguntas que sabía que venían antes de que empezasen.

Supongo que sí - aceptó Harry encogiéndose de hombros.

—Harry, necesitas fuerza**—dijo Seamus Finnigan—****. Los únicos que el otro equipo marca son los buscadores.**

Ups - se sonrojó Seamus al ver la mirada fulminante de su amigo.

¡Es verdad! ¡Se lo dijiste tú, no yo! - exclamó Dean acusándole con el dedo.

¿Y entonces por qué has dicho que se lo dijiste tú? - preguntó Tonks en un tono de voz que sugería que estaba convencida de que el chico era simplemente idiota.

Yo estaba sentado al otro lado de Seamus y se lo había dicho a él al ver que Harry no comía. No me acordaba que luego fue él quien se lo repitió a Harry - explicó sonrojándose y mirando mal a Seamus -. ¿Se puede saber por qué no me corregiste en el capítulo anterior? - preguntó molesto.

Si querías dar la cara por mí, adelante - respondió él haciendo un gesto con el brazo como para dejar pasar a alguien -. Yo tampoco estaba seguro de sí se lo habías dicho tú o yo y tú parecías tan convencido de que eras tú... - se encogió de hombros y le sonrió como disculpa.

Sois idiotas los dos - decidió Sirius sacudiendo la cabeza -. Uno por decirle eso a Harry, ¡eso solo le va a poner más nervioso! Y el otro por no saber lo que dice.

—Gracias, Seamus**—respondióHarry, observando c****ómo llenaba de salsa de tomate sus salchichas.**

A las once de la mañana, todo el colegio parecía estar reunido alrededor del campo de quidditch. Muchos alumnos tenían prismáticos. Los asientos podían elevarse pero, incluso así, a veces era difícil ver lo que estaba sucediendo.

Ron y Hermione se reunieron con Seamus y Dean en la grada más alta. Para darle una sorpresa a Harry, habían transformado en pancarta una de las sábanas que Scabbers había estropeado. Decía:«Potter; presidente», y Dean, que dibujaba bien, había trazado un gran león de Gryffindor. Luego Hermione había realizado un pequeño hechizo y la pintura brillaba, cambiando de color.

Gracias por eso. Fue genial - les agradeció Harry sonriendo al recordarla.

¿La viste? - preguntó Hermione sorprendida.

Yo pensaba que no te habías enterado y como después del partido nos fuimos tan rápido, se nos olvidó - dijo Ron gratamente sorprendido.

La vi al salir del vestuario, pero con todo lo que pasó, se me olvidó decíroslo después - Harry se encogió de hombros.

¿Cómo ibais a haberos olvidado de la pancarta? ¡Tuvisteis que haber trabajar un montón para terminarla! - preguntó Ginny sorprendida. Ella no habría dejado tirado algo en lo que había trabajado tanto.

Teníamos otras cosas en la cabeza - Hermione se encogió de hombros sin darle importancia.

Cosas más importantes habían ocurrido - dijo Ron con una sonrisa forzada. Era más urgente averiguar si Harry estaba bien y quién y por qué quería hacerle daño que guardar una sábana pintada, por muy chula que les hubiese quedado.

Mientras tanto, en los vestuarios, Harry y el resto del equipo se estaban cambiando para ponerse las túnicas color escarlata de quidditch (Slytherin jugaba de verde).

Wood se aclaróla garganta para pedir silencio.

—Bueno, chicos**—**dijo.

—Y chicas**—**añadió la cazadora Angelina Johnson.

—Y chicas**—dijo Wood—****.Éste es...**

El grande- dijo Fred interrumpiendo a Charlie.

El que estábamos esperando- dijo George mientras Charlie empezaba a sonreír al ver qué estaban haciendo.

Nos sabemos de memoria el discurso de Oliver- dijo Fred mirando a Harry -. Est****ábamos en el equipo el año pasado.

Callaos los dos - ordenó Molly pensando que estaban interrumpiendo sin motivo la lectura.

Mamá, le has quitado su línea a Oliver - protestó George.

Era justo lo que decía ahora él - explicó Fred al ver que su madre no les entendía.

No se preocupe, señora Weasley, ya se lo dije yo por usted aquel día

  • dijo Wood haciendo todo lo posible por no reírse.

Es cierto, mamá - dijo Charlie viendo que ella no parecía convencida -. Es lo que va a decir ahora.

Más bien lo que dije aquel día - le corrigió Oliver sonriendo.

—Callaos los dos**—ordenóWood—.Éste es el mejor equipo que Gryffindor ha tenido en muchos años. Y vamos a ganar.**

Les lanzó una mirada que parecía decir:«Si no...».

Pues tampoco me ha animado tanto el discurso - bufó Tonks.

¿Qué esperabais? Si estos dos me interrumpieron casi antes de que pudiese empezar - se defendió sonrojado.

Te interrumpimos precisamente por eso - dijo George.

Eres muy buen capitán, pero los discursos no son lo tuyo - Fred se encogió de hombros.

Queríamos ahorrarle a Harry el tener que escucharlo en su primer partido - explicó George.

Que saliese relajado y sonriendo, ¿sabes? No más nervioso por culpa de ese discurso - resopló Fred.

—Bien. Ya es la hora. Buena suerte a todos.

Harry siguió a Fred y George fuera del vestuario y, esperando que las rodillas no le temblaran, pisó el terreno de juego entre vítores y aplausos.

La señora Hooch hac****ía de árbitro. Estaba en el centro del campo, esperando a los dos equipos, con su escoba en la mano.

—Bien, quiero un partido limpio y sin problemas, por parte de todos**—**dijo cuando estuvieron reunidos a su alrededor.

¿Por qué me da a mí que lo dice por los Slytherin, sobre todo? - preguntó Sirius sarcástico.

Más bien por el capitán del equipo - resopló Harry -. Si el capitán les permite esas cosas a los jugadores, es culpa del capitán.

Wood nos tendría dando vueltas al campo el siguiente entrenamiento entero si jugásemos de esa forma - dijo Angelina.

¿Solo el siguiente entrenamiento? Más bien la semana siguiente completa - sonrió Katie.

Wood miraba a su equipo con una sonrisa radiante. Él quería ganar la copa de quidditch más que nadie, pero no a nada de trucos sucios como los que usaba el equipo de Slytherin. Para eso era mejor no ganarla. Y que el resto de sus compañeros lo supiesen a pesar de que se obsesionase con ganar significaba mucho para él.

McGonagall observaba al equipo de su casa rebosante de orgullo. Sabía que había elegido bien al capitán, por mucho que otros pensasen que no era el mejor para él puesto. No había nadie mejor. Él empujaría al equipo al máximo, sacando lo mejor de cada uno para que se esforzasen todo lo que pudiesen, pero sin permitirles jamás pasarse de la raya. Eso era ser un buen capitán.

Harry notó que parecía dirigirse especialmente al capitán de Slytherin, Marcus Flint, unmuchacho de quinto año.

¡Ja!, si hasta Harry se dio cuenta de que se refería a Flint en el primer partido - rio Charlie.

Bueno, eso tampoco significa tanto. Ya hemos dicho que Harry se fija en muchas más cosas que una persona normal - señaló Luna.

Cierto - aceptó Charlie con una sonrisa.

A lo mejor la señora Hooch fue más discreta de lo que pensamos entonces - dijo Bill.

¿Qué más da? El caso es que Harry se dio cuenta de que se refería a Flint, pero eso no es importante para la historia. ¿Así que podemos seguir? - interrumpió Ron impaciente. Quería leer ya el partido de quidditch y dejar de hablar de Flint.

Le pareci****ó que tenía un cierto parentesco con el trol gigante.

Todos estallaron en carcajadas. Ese comentario era de lo más inesperado antes de un partido de quidditch.

¿En serio eso es lo que estás pensando justo antes de empezar un partido? - preguntó Ron cuando se calmó.

Sí que se parece en algo a un trol - musitó Neville casi para sí mismo, mirándole con ojo crítico. Casi, porque le oyeron los que estaban más cerca y se echaron a reír de nuevo.

No sé si debo regañarle por no estar concentrado en el partido - confesó Wood dividido entre desaprobación y diversión.

Déjale pensar lo que quiera - dijo Alicia todavía riendo.

No es como si pudieses reprocharle su forma de juego - le recordó Katie sacándole una sonrisa. Era verdad que al que menos fallos le solía encontrar era a Harry.

Siempre que no afecte a cómo juega, por mí como si compara a cada persona del campo con una criatura mágica distinta - se encogió de hombros Angelina.

Con el rabillo del ojo, vio el estandarte brillando sobre la muchedumbre:

«Potter; presidente». Se le aceleróel coraz****ón. Se sintió más valiente.

¡La viste de verdad! - exclamó Dean radiante.

Claro. ¿Pensabas que no os había dicho la verdad antes? - respondió Harry divertido.

Dean se sonrojó y se encogió de hombros, pero no dejó de sonreír.

Pues yo me alegro de que te gustase, Harry - dijo Seamus contento.

Y de que te sirviese de apoyo - añadió Hermione.

—Montad en vuestras escobas, por favor.

Harry subió a su Nimbus 2.000.

La se****ñora Hooch dio un largo pitido con su silbato de plata. Quince escobas se elevaron, alto, muy alto en el aire. Y estaban muy lejos.

La cara de nervios de Harry desapareció completamente. En su lugar estaba relajado, con una brillante sonrisa e inclinado hacia delante con anticipación. Le encantaba la sensación de estar sobre una escoba. Era una de las cosas que mejor le hacían sentir.

Wow, sí que le relaja estar volando - murmuró Bill mirándole de reojo -. El hechizo no le habría afectado si no fuese una sensación fuerte.

Los demás no podían evitar sonreír al ver a Harry así. Por lo menos el hechizo también tenía sus partes buenas.

—Y la quaffle es atrapada de inmediato por Angelina Johnson de Gryffindor... Quéexcelente cazadora es esta joven y, a propósito, también es muy guapa...

—**¡**JORDAN!

—Lo siento, profesora.

Me encanta este comentarista - rio Sirius mirando a su alrededor intentando adivinar quién era. No fue muy difícil.

A su servicio - Lee se pudo de pie e hizo una exagerada reverencia, recibiendo aplausos y risas.

El amigo de los gemelos Weasley, Lee Jordan, era el comentarista del partido, vigilado muy de cerca por la profesora McGonagall.

Y tan de cerca - resopló Lee sacudiendo la cabeza -. Todavía estoy esperando que llegue el partido en el que me deje decir lo que yo quiera sin que intente quitarme el micrófono.

Eso no va a pasar, señor Jordan. Ya se puede ir sacando esas ideas de la cabeza - dijo la profesora McGonagall mirándole por encima de las gafas.

Por supuesto, profesora - respondió con una sonrisa zalamera -. Hasta el día en que consiga esconderme o convencerla de que haga la vista gorda - murmuró por lo bajo.

Lo he oído, señor Jordan.

¡Lo siento, profesora! - se disculpó por encima de las risas.

—Y realmente golpea bien, un buen pase a Alicia Spinnet, el gran descubrimiento de Oliver Wood, ya que el año pasado estaba en reserva... Otra vez Johnson y...

Los Gryffindors se habían ido tensando, preparándose para celebrar el primer gol del partido.

La gente se acordaba de los partidos, quién había ganado, el resultado final y poco más. Pocos se acordaban de cada jugada que había terminado en gol y los que se acordaban eran fanáticos que se volvían a emocionar aunque supiesen lo que iba a pasar.

No, Slytherin ha cogido la quaffle, el capitán de Slytherin, Marcus Flint se apodera de la quaffle y allá va...

Y por eso el gruñido de los leones fue colectivo mientras que la casa de Slytherin al completo aplaudió a su capitán.

Parecía que estaban viendo el partido en ese momento y no que ya había ocurrido hacía más de un año. Si estaban así en ese momento, cuando leyesen los del futuro iba a ser una locura.

Flint vuela como un águila... está a punto de... no, lo detiene una excelente jugada del guardián Wood de Gryffindor y Gryffindor tiene la quaffle...

¡Buena esa, Oliver! - felicitaron muchos.

¡Bien hecho, capitán! - gritaron los gemelos haciendo un baile de la victoria.

Aqu****í está la cazadora Katie Bell de Gryffindor; buen vuelo rodeando a Flint,

¡Ja! ¡Toma esa, Flint! - exclamó George señalándole con el dedo.

¡Nadie puede pillar a Katie! - celebró Fred levantando el puño.

vuelve a elevarse del terreno de juego y... ¡Aaayyyy!, eso ha tenido que dolerle, un golpe de bludger en la nuca...

¡Hey! - protestaron los leones, sobre todo el equipo de quidditch y los amigos de Katie.

¿Cómo se atreven? - preguntó Charlie indignado.

¿Quién fue? - demandó Bill frunciendo el ceño. Apuntar a la nuca con una bludger era peligroso. Podía matar a alguien si le daba con suficiente fuerza.

Auch, en este momento me alegro de no ser yo quien siente lo que le ocurre en los libros. Ese golpe no fue una caricia precisamente - se quejó Katie frotándose la nuca.

La quaffle en poder de Slytherin... Adrian Pucey cogiendo velocidad hacia los postes de gol, pero lo bloquea otra bludger, enviada por Fred o George Weasley, no sécuál de los dos... bonita jugada del golpeador de Gryffindor,

Fui yo - George levantó la mano.

¿Cómo puede no distinguirnos nuestro mejor amigo? - Fred sacudió la cabeza fingiendo estar decepcionado.

En realidad no le costó fingir estarlo. Comprendían que eran exactamente iguales, pero que ni siquiera las personas más cercanas a ellos pudiesen decir quién era quién. Engañaban incluso a su madre. Era decepcionante, la verdad, que todos los tratasen como si fuesen uno solo. Y era cierto que preferían hacer todo juntos y tenían en casi todo los mismos gustos y opiniones, pero estaría bien que la gente por lo menos se diese cuenta de que eran dos personas diferentes.

**y Johnson otra vez en posesión de la quaffle, el campo libre y allá va, realmente vuela, evita una bludger, los postes de gol están ahí... vamos, ahora Angelina... el guardián Bletchley se lanza... no llega... ¡**GOL DE GRYFFINDOR!

La tensión que se había ido acumulando mientras avanzaba el párrafo se liberó con los Gryffindors celebrando el primer gol del partido por todo lo alto.

Los gritos de los de Gryffindor llenaron el aire frío, junto con los silbidos y quejidos de Slytherin.

—Venga, dejadme sitio.

—**¡**Hagrid!

Ron y Hermione se juntaron para dejarle espacio a Hagrid.

¿Y este cambio de perspectiva? - preguntó Sirius pillado desprevenido.

Supongo que tiene sentido que los partidos de quidditch sean desde la perspectiva de otro que no sea Harry. En fin, él tenía que estar centrado en encontrar la snitch - razonó Remus.

Es imposible que Harry no se estuviese enterando de todo lo que estaba ocurriendo - Ron negó con la cabeza. Conocía a su amigo más que de sobra como para saber que Harry estaría pendiente de lo que hacía cada persona, las bludgers y estaría buscando la snitch al mismo tiempo.

Bueno, eso es fácil de comprobar - dijo Luna mirando a Harry y dirigiendo la atención de todos hacia él.

Bueno, no puedo estar atento solo a la snitch. Tengo que esquivar las bludgers y hay que estar pendiente del marcador y de cómo están funcionando las jugadas del equipo o de si han pedido un tiempo muerto o algo así o... - Harry empezó a hablar sinsentido sonrojado al ver las expresiones que iban poniendo todos.

Vale, creo que esto demuestra que Ronnie tenía razón y Harry atraparía la snitch en dos minutos si dedicase toda su atención a ello - interrumpió Fred aún sorprendido.

Todos daban por hecho que Harry pensaba solo en la snitch cuando jugaba al quidditch. Ahora veían que era únicamente un pensamiento más. Algo más que hacer. Y aún así nunca había fallado todavía en atraparla. ¿Cuánto tardaría entonces si se centrase solo en eso? ¡Los partidos no durarían nada!

¿Y entonces el cambio de perspectiva? - insistió Neville confundido.

Es por algo que hicimos nosotros. Algo importante - explicó Hermione sonrojándose ligeramente.

Más bien algo que hizo Hermione - la corrigió Ron con una sonrisa de oreja a oreja.

¿Y qué hizo? - preguntó Bill ansioso.

Lee el libro - contestaron los tres a la vez.

—Estaba mirando desde mi cabaña**—dijo Hagrid, enseñando el largo par de binoculares que le colgaban del cuello—****. Pero no es lo mismo que estar con toda la gente. Todavía no hay señales de la snitch, ¿**no?

—No**—dijo Ron—****. Harry todavía no tiene mucho que hacer.**

—Mantenerse fuera de los problemas ya es algo**—**dijo Hagrid, cogiendo sus binoculares y fijándolos en la manchita que era Harry.

Y para Harry eso es un trabajo a tiempo completo - se burló Tonks. Harry solo le sacó la lengua haciendo que la metamorfomaga de echase a reír.

Es un partido de quidditch. Lo más grave que puede ocurrir es que le golpee una bludger - dijo Sirius seguro de lo que decía.

¡Hey! - protestaron los gemelos.

¿Crees que dejaríamos que le golpease una bludger a Harry? ¿O a cualquiera del equipo? - preguntó Fred indignado.

Nos tomamos nuestro trabajo en el equipo muy en serio. ¿Por quién nos tomas? - exclamó George frunciendo el ceño.

En realidad... - se atrevió a decir Neville con una diminuta sonrisa.

Cierra el pico, Neville. Eso no cuenta - dijeron a la vez.

Entonces eso significa que no le puede ocurrir nada demasiado grave a mi ahijado - replicó Sirius triunfante.

Ya veremos si sigues pensando lo mismo dentro de un rato - murmuró Harry por lo bajo mientras Ron y Hermione se reían en silencio a su lado.

Por encima de ellos, Harry volaba sobre el juego, esperando alguna señal de la snitch. Eso era parte del plan que tenían con Wood.

—Manténte apartado hasta que veas la snitch**—le había dicho Wood—****. No queremos que ataques antes de que tengas que hacerlo.**

Cuando Angelina anotó un punto, Harry dio unas volteretas para aflojar la tensión, y volvió a vigilar la llegada de la snitch. En un momento vio un resplandor dorado, pero era el reflejo del reloj de uno de los gemelos Weasley;

¡Os lo he dicho mil veces! - exclamó Wood sobresaltando a muchos.

¿Oliver? - dijo Katie dubitativa.

¡No llevéis relojes ni cosas que brillen a un partido de quidditch! ¡Mucho menos si son doradas! - les regañó fulminando a los gemelos con la mirada e ignorando a Katie.

No pasa nada, Oliver. No hubo ningún problema - intentó calmarle Angelina.

No me concentré más de unos segundos, Oliver - dijo Harry poniendo los ojos en blanco -. Además, es parte del trabajo de un buscador saber cuándo está persiguiendo de verdad la snitch. Es lo mismo que cuando el buscador contrario te hace una finta y tienes que saber que en realidad no ha visto la snitch.

Aún así, no deberían ponerte el trabajo más difícil de lo que ya es - gruñó por lo bajo, pero con pocas ganas.

Técnicamente, Oliver - se atrevió a decir George.

También se lo estábamos poniendo más difícil al buscador contrario así que... - señaló Fred.

en otro, una bludger decidió perseguirlo, como si fuera una bala de cañón, pero Harry la esquivó

Sirius se relajó completamente en el asiento. Ya sabía que su ahijado era perfectamente capaz de esquivar una bludger así que no tenía nada que temer. James y él habían jugado durante años a ese deporte y jamás había ocurrido nada grave. ¿Por qué iba a ser diferente ahora?

y Fred Weasley salióa atraparla.

—**¿Está todo bien, Harry?****—**tuvo tiempo de gritarle, mientras lanzaba la bludger con furia hacia Marcus Flint.

Hey, ¿cómo sabías que era yo? - preguntó Fred curioso.

Eso. Nadie nos distingue siempre. Les conseguimos engañar en un momento u otro - dijo George teniendo cuidado de que no se le escapase ni una nota de la amargura que a veces sentían Fred y él.

No sé. Sois exactamente iguales, pero... - Harry buscó palabras para explicarlo, pero no las encontraba. A lo mejor era cómo hablaban, o cómo se movía cada uno. Era una sensación que tenía, un sexto sentido -. No sé. Solo lo sé. Sois iguales, pero tenéis algo distinto - se encogió de hombros sonrojándose.

Todos se le quedaron mirando sin saber qué pensar. Algunos extrañados pensando que estaba loco y los que mejor le conocían sacudían la cabeza entre exasperados y divertidos al encontrar otra cosa inexplicable sobre Harry.

Los gemelos en cambio le miraban con enormes sonrisas idénticas. Entre divertidos y maravillados, solo podían mirarle agradecidos. Para ellos lo había explicado perfectamente porque era cierto que eran iguales hasta la última peca, pero cada uno tenía algo diferente del otro y pocos se daban cuenta de ello. Y de entre esas contadas personas, Harry era el primero que podía distinguirlos siempre de un vistazo.

No se habían dado cuenta hasta ahora, pero ahora que se paraban a pensar en ello, jamás se había equivocado con sus nombres. Ni una sola vez desde que se presentaron en el tren. Ni cuando jugaban al snap explosivo, ni en las batallas de nieve golpeaba al gemelo que estaba en su equipo (como había ocurrido alguna vez con sus hermanos), ni en los partidos de quidditch dudaba quien de los dos estaba en su equipo. A pesar de que aún no habían tratado de gastarle la broma de quién era quien (¡¿cómo era eso posible?! ¡Iban a tener que poner remedio a eso de inmediato!), siempre parecía reírse para sí mismo cuando la víctima de la broma se equivocaba, como si él supiese exactamente la verdad.

¿Cómo? No se pararon mucho a pensar en ello. Era otra de las cosas inexplicables que hacían a Harry, Harry.

—Slytherin toma posesión—decía Lee Jordan**—****. El cazador Pucey esquiva dos bludgers, a los dos Weasley y al cazador Bell, y acelera... esperen un momento... ¿No es la snitch?**

Eso no se hace. Consigues que los dos buscadores encuentren la snitch

  • le regañó Charlie frunciendo el ceño. No era el único. Wood le fulminaba con la mirada como intentando que estallase en llamas.

O consigues que uno de los buscadores pierda la ventaja que tiene porque el otro está mirando en dirección contraria a la snitch - refunfuñó Harry cruzándose de brazos -. Había visto la snitch un segundo antes de que dijeses nada y habría terminado el partido mucho antes - fulminó brevemente con la mirada a Lee, pero luego suspiró y sacudió la cabeza. ¿Qué más daba? El partido había acabado bien así que con tal de que Lee no volviese a hacer una cosa así...

Perdona, Harry - se disculpó Lee con una mueca. Si eso era cierto, lo que iba a ocurrir después con la escoba de Harry no tendría por qué haber pasado.

Un murmullo recorrió la multitud, mientras Adrian Pucey dejaba caer la quaffle, demasiado ocupado en mirar por encima del hombro el relámpago dorado, que había pasado al lado de su oreja izquierda.

Harry la vio. En un arrebato de excitación se lanzó hacia abajo, detrás del destello dorado. El buscador de Slytherin, Terence Higgs, también la había visto. Nariz con nariz, se lanzaron hacia la snitch... Todos los cazadores parecían haber olvidado lo que debían hacer y estaban suspendidos en el aire para mirar.

¡Eso no se hace! ¿Cómo se les ocurre pararse a mirar? Los cazadores deben seguir con su trabajo, que es marcar goles, no mirar cómo el buscador hace el suyo - exclamó Sirius rompiendo el silencio. Parecía a punto de tirarse de los pelos por la frustración.

Bueno, era la primera vez que veíamos a Harry volando así - Angelina se encogió de hombros como explicación.

Es decir, persiguiendo la snitch en un partido contra otro buscador. En los entrenamientos no es lo mismo - explicó Katie.

Y además, era nuestro diminuto buscador de primer curso contra el buscador de Slytherin de séptimo curso, que era tan enorme a su lado que parecía que de un empujón iba a sacar a Harry del campo - se justificó Alicia.

Sirius bufó no convencido del todo, pero no dijo nada más. No era como si ellos pudiesen hacer algo respecto a eso, y a lo mejor él también se habría quedado mirando. A lo mejor. Solo a lo mejor.

Harry era má****s veloz que Higgs.

Los Gryffindor sonrieron orgullosos de él. No era sólo por la escoba. Hay que saberle sacar partido a una escoba y nadie podía negar que Harry sabía hacerlo.

Podía ver la pequeña pelota, agitando sus alas, volando hacia delante. Aumentó su velocidad y..

La tensión fue en aumento, aquellos que no habían visto el partido o los que estaban demasiado metidos en la lectura y no se acordaban de lo que había pasado se preparaban para saltar y celebrar la victoria de los leones. Solo quedaba un poco más, que Harry se estirase un poco más...

**¡**PUM!

¿Qué? ¿Cómo que "¡PUM!"? - preguntó Tonks entre confundida y desilusionada.

No sé, pero eso no suena como si alguien hubiese capturado la snitch

  • suspiró Bill hundiéndose en el sofá de nuevo. Habían estado tan cerca... Había podido imaginárselo perfectamente.

¿Y entonces qué es "¡PUM!"? - insistió Tonks frunciendo el ceño.

Es como un golpe - dijo Remus pensativo.

¿Una bludger? - sugirió Sirius encogiéndose de hombros.

¿Y Harry sin hacer ni una mueca aquí sentado? - replicó Remus señalando al chico con un ademán de la mano.

¿Me dejáis leer para saberlo? - interrumpió Charlie impacientemente. ¡Merlín, así no se podía ver un partido de quidditch! O escucharlo, o leerlo, o lo que fuese.

Un rugido de furia resonó desde los Gryffindors de las tribunas... Marcus Flint había cerrado el paso de Harry, para desviarle la dirección de la escoba, y éste se aferraba para no caer.

Será... - empezó Sirius echando chispas por los ojos.

¡Sirius! - le cortó Molly antes de que pudiese terminar.

¡Casi tira a Harry de la escoba! - protestó el animago furioso. Marcus Flint agradecía mentalmente que estaba en la otra punta del Gran Comedor en ese momento, fuera de la vista de Black. Por mucho que ahora algunos pensasen que era inocente, no quería enfrentarse a un posible asesino, menos aún cuando estaba así de enfadado.

Casi, pero no - intervino Harry para recordarle que estaba ahí en ese momento, perfectamente a salvo.

Los casi no cuentan. Son como los quizás, solo te dejan anclado en el pasado y no te dejan disfrutar de lo que está ocurriendo - dijo Luna sonriendo -. Eso me dijo alguien una vez. Harry está bien, así que lo que podría haber pasado no importa.

Sirius bufó algo más calmado. Era casi imposible mantenerse enfadado cuando hablaba esa chica. Era la mezcla más extraña de rareza y brillantez en una misma persona.

—**¡Falta!—**gritaron los Gryffindors.

La señora Hooch le grit****ó enfadada a Flint, y luego ordenó tiro libre para Gryffindor; en el poste de gol. Pero con toda la confusión, la snitch dorada, como era de esperar, había vuelto a desaparecer.

Los Gryffindor suspiraron decepcionados, a pesar de haber sabido que iba a ser así. No importaba mucho, en realidad, sabían que Harry atraparía la snitch.

Abajo en las tribunas, Dean Thomas gritaba.

—¡Eh, árbitro!¡Tarjeta roja!

Gracias, Dean - Harry agradeció el apoyo divertido.

Un placer, Harry - aceptó él encantado. Se lo estaba pasando en grande escuchando este capítulo. Aunque no fuese como el fútbol, el quidditch era absolutamente genial.

¿Qué es una tarjeta roja? - preguntó Bill frunciendo el ceño -. Eso no es de quidditch.

No, no es de quidditch. Es de fútbol. Es cuando echan a un jugador del partido - explicó Dean emocionado -. Algo que debería poderse hacer en quidditch también.

—Esto no es el fútbol, Dean**—le recordó Ron****—. No se puede echar a los jugadores en quidditch... ¿Y qué****es una tarjeta roja?**

Si no sabías lo que es una tarjeta roja, ¿cómo sabías que estaba hablando de fútbol? - preguntó Hermione confundida. No seguía el razonamiento del pelirrojo.

Dean siempre está hablando de fútbol, desde la primera noche que colgó ese póster y todo eso. Y la mayoría entendemos menos de la mitad de las reglas y jugadas de las que habla, Harry algo más, pero no mucho más. Así que cada vez que dice algo que no entendemos sobre deporte, es casi seguro que es sobre fútbol - explicó encogiéndose de hombros -. Llevamos demasiados meses compartiendo habitación con él como para no saber eso.

No hablo tanto de fútbol - se quejó Dean con pocas ganas. Recibió muchas miradas incrédulas -. ¿Qué? He dicho tanto - se defendió levantando las manos.

Pero Hagrid estaba de parte de Dean.

—Deberían cambiar las reglas. Flint ha podido derribar a Harry en el aire.

Sirius frunció el ceño molesto. Y no fue el único. Todos aquellos que no habían visto un partido de Harry, y por tanto no estaban acostumbrados a lo estresantes que solían ser ni sabían que Harry estaba casi más a salvo sobre una escoba que con los pies en el suelo, fruncieron el ceño o apretaron los dientes molestos.

A Lee Jordan le costaba ser imparcial.

—Entonces... después de esta obvia y desagradable trampa...

Las señales de estrés desaparecieron como por arte de magia sustituidas por carcajadas sorprendidas.

—¡Jordan!—lo regañó la profesora McGonagall.

—Quiero decir, después de esta evidente y asquerosa falta...

—¡Jordan, no digas que no te aviso...!

Las carcajadas se hicieron todavía más altas, la falta sobre la que estaba despotricando Lee en el libro ya olvidada.

¿Y eso? - preguntó Remus sonriendo de oreja a oreja tras recobrar el aliento.

Lee Jordan, el mejor comentarista que ha visto este colegio, a su servicio - se presentó Lee de nuevo (a pesar de que ya lo había hecho hacía un rato) poniéndose de pie y haciendo una exagerada reverencia para recibir las ovaciones de muchos alumnos.

¿Por qué nosotros no tuvimos un comentarista como este? - se quejó Sirius aún riéndose.

No sé. Nosotros tampoco lo tuvimos - se lamentó Tonks refiriéndose a Bill, Charlie y ella -. Parece que son los de ahora los que tienen suerte.

—Muy bien, muy bien. Flint casi mata al buscador de Gryffindor, cosa que le podría suceder a cualquiera, estoy seguro,

Muchos resoplaron divertidos, pero el comentario no era suficiente para conseguir risas. No molaba tanto decir que un alumno pudiese haber matado a otro, aunque no hubiese llegado tan cerca de eso ni de lejos.

así que penalti para Gryffindor; la coge Spinnet, que tira, no sucede nada, y continúa el juego, Gryffindor todavía en posesión de la pelota.

La gente se volvía a relajar, concentrándose en el juego de nuevo. De verdad era como estar escuchando un partido de quidditch en directo.

Cuando Harry esquivó otra bludger, que pasó peligrosamente cerca de su cabeza, ocurrió. Su escoba dio una súbita y aterradora sacudida.

Harry se tensó por instinto, por si el hechizo actuaba en ese momento. Por suerte, no ocurrió nada. Nada excepto conseguir que la calma que había vuelto a posarse sobre todos desapareciese tan rápido que nadie habría pensado que estaba ahí hacía un segundo.

¿Qué? - dijo Bill al cabo de un largo segundo de silencio.

Eso pone - respondió Charlie leyéndolo de nuevo para asegurarse.

Pero las escobas no hacen eso, ¿no? Sé que no soy la mejor volando, pero nunca he oído que una escoba se sacuda - dijo Tonks dubitativa.

Es que no lo hacen. ¿Qué demonios está pasando? - exigió saber Sirius. ¿Qué había pasado con eso de que lo más grave que podía pasar era que le golpease una bludger a su ahijado?

Lo explican en un momento, Sirius - contestó Harry intentando parecer relajado y tranquilo. Mala suerte, nadie se lo creyó ni por un momento.

Durante unsegundo pensó que iba a caer. Se aferró con fuerza a la escoba con ambas manos y con las rodillas. Nunca habí****a experimentado nada semejante.

Los nervios iban en aumento. Harry porque no sabía si el hechizo le iba a afectar ni cómo iban a reaccionar todos con lo que iba a pasar. Ron y Hermione más o menos por lo mismo, no dejaban de mirar a Harry por el rabillo del ojo. El resto no se esperaba esto.

Muchos no se acordaban del primer partido de Harry y esto les había pillado desprevenidos. Los que sí se acordaban habían esperado verlo desde el punto de vista de un espectador, no tal y como lo vivió Harry. Eso no ponía las cosas fáciles.

Sucedió de nuevo. Era como si la escoba intentara derribarlo. Pero las Nimbus 2.000 no decidían súbitamente tirar a sus jinetes.

No, no lo hacen. ¿Alguien puede decirme qué demonios está pasando?

  • repitió Sirius apretando los puños. Tenía una idea de lo que estaba ocurriendo, pero esperaba con toda su alma estar equivocado.

Me encantaría poder responderte, Sirius, pero yo tampoco tengo ni idea - respondió Remus tenso como una cuerda de una guitarra.

¿No podéis explicar esto por una vez? - pidió Molly mirando algo desesperada a los gemelos, el trío de oro, Neville y Percy, los únicos del grupo que habían estado presentes.

Todos ellos, excepto el trío de oro, bajaron la cabeza y evitaron mirar al resto. Habían decidido sin palabras que la historia era del trío si la querían contar, sobre todo del chico que estaba peleando por mantenerse sobre la escoba.

Lo siento - se disculpó Hermione negando con la cabeza.

Si le sirve de algo, señora Weasley, estaba sin un rasguño al terminar el partido - ofreció Harry con una media sonrisa.

Harry trató de dirigirse hacia los postes de Gryffindor para decirle a Wood que pidiera unasuspensi****ón del partido, y entonces se dio cuenta de que su escoba estaba completamente fuera de control.

Bill soltó algo tan malsonante que sacó a su madre del trance en el que estaba petrificada.

¡William Weasley! - exclamó escandalizada -. ¿Se puede saber a qué ha venido eso? ¡Hay niños delante!

Perdón, mamá - se disculpó sonrojándose ligeramente -, pero es que la escoba está intentando matarle. Definitivamente la suerte de su primer partido ha sido mala - dijo recordando lo que habían dicho al principio del capítulo.

Con eso el ceño fruncido de la señora Weasley se disolvió en una expresión preocupada.

No podía dar la vuelta. No podía dirigirla de ninguna manera. Iba en zigzag por el aire y, de vez en cuando, daba violentas sacudidas que casi lo hacían caer.

Lee seguía comentando el partido.

¡¿En serio?! - exclamó Tonks perpleja. La situación era como un chiste malo -. Una escoba está intentando matar a su jugador, ¡¿y seguís comentando el partido?!

No nos dimos cuenta al principio - Lee apresuró a explicarse. No quería meterse con esa metamorfomaga -. La mayor parte de la acción de un partido de quidditch está en el resto de jugadores. El buscador solo tiene un papel importante cuando aparece la snitch así que hasta entonces no merece la pena fijarse mucho en él. Hay otras cosas más importantes que comentar.

En cuanto esa palabras salieron de su boca, Lee supo que había dicho lo que no debía.

¡La escoba está intentando matarle! ¡No hay nada más importante! ¡No importa el partido en ese momento! - replicó Tonks enfadándose. Lee se encogió en su asiento maldiciendo el momento en el que decidió abrir la boca.

—Slytherin en posesi****ón... Flint con la quaffle... la pasa a Spinnet, que la pasa a Bell... una bludger le da con fuerza en la cara, espero que le rompa la nariz (era una broma, profesora), Slytherin anota un tanto, oh, no...

Ni siquiera los comentarios de Lee conseguían hacer sonreír a más de un puñado de personas. Más bien solo lograban poner a todos más nerviosos porque sabían que esos minutos eran minutos que Harry pasaba intentando no caerse. Una persona solo podía estar agarrándose cierto tiempo antes de resbalarse o no aguantar más.

Los de Slytherin vitoreaban. Nadie parecía haberse dado cuenta de la conducta extraña de la escoba de Harry. Lo llevaba cada vez más alto, lejos del juego, sacudiéndose y retorcié****ndose.

Oh, venga ya. Todo el colegio pendiente durante semanas de Harry antes del partido por ser el buscador más joven del siglo y ahora nadie mira en todo este rato. ¿Lo están haciendo a propósito? - bufó Bill pasándose la mano por el pelo.

¿Y su capitán no se dio cuenta? Un capitán debe estar pendiente de los miembros de su equipo. En especial de aquellos que juegan su primer partido y de los más jóvenes. Katie cumple la primera condición. Harry cumple las dos - dijo Charlie mirando intencionadamente a Wood.

Justo en aquel momento la tensión del partido estaba muy alta. Se acercaban los Slytherin a nuestra parte del campo y tenía que estar atento para parar la quaffle... - la voz de Oliver se fue apagando al ver que su excusa no convencía a nadie.

Da igual. Sigue, Charlie - Tonks le dio un codazo al pelirrojo para que siguiese.

—No sé quéestá haciendo Harry**—murmuró Hagrid. Miró con los binoculares—****. Si no lo conociera bien, diría que ha perdido el control de su escoba... pero no puede ser...**

El Gran Comedor al completo soltó un suspiro de alivio y se relajó imperceptiblemente.

Gracias a Merlín - Sirius se pasó la mano por el pelo algo más tranquilo. Por lo menos alguien se había dado ya cuenta.

Por fin. Gracias, Hagrid - le sonrió Remus.

Solo me di cuenta por los binoculares. Estando Harry tan arriba como estaba, tampoco se distinguía muy bien lo que pasaba sin ellos. En el fondo no me extraña que nadie lo notase antes - el semigigante se encogió de hombros.

De pronto, la gente comenzó a señalar hacia Harry por encima de las gradas. Su escoba había comenzado a dar vueltas y él apenas podía sujetarse. Entonces la multitud jadeó. La escoba de Harry dio un salto feroz y Harry quedó colgando, sujeto sólo con una mano.

Parecía como si el comedor al completo contuviese el aliento a la vez. Algunas chicas soltaron gritos asustados.

Harry escondió una mueca y se frotó disimuladamente el hombro del brazo con el que se había agarrado. Eso había dolido en su momento (como le estaba recordando el hechizo), había tenido la sensación de que se le iba a salir el hombro al frenar su peso de golpe. Sin embargo, no era motivo para alarmar a nadie.

Oh, Merlín - murmuró la señora Weasley agarrando con fuerza el brazo de su marido.

Sirius maldijo por lo bajo palideciendo un poco. ¿Por qué tenía que ser la escoba de su ahijado la que actuase con vida propia de las quince que había en el aire?

—¿Le sucedió algo cuando Flint le cerró el paso?****—susurró Seamus.

Flint se encogió en el asiento cuando los cercanos a Harry empezaron a buscarle con la mirada con ceños fruncidos. ¡Él no había hecho nada!

—No puede ser**—dijo Hagrid, con voz temblorosa—****. Nada puede interferir en una escoba, excepto la poderosa magia tenebrosa... Ningún chico le puede hacer eso a una Nimbus 2.000.**

Alguien está intentando matar a Harry. Un adulto, uno de los profesores, está intentando matar a Harry - dijo Sirius perdiendo todo el color que le quedaba.

Sirius, cálmate - intervino el señor Weasley tranquilamente para tratar de razonar con él antes de que hiciese una locura. Por desgracia, eso fue lo único que pudo decir antes de que le interrumpiesen.

¡No me pidas que me calme, Arthur! ¡Un profesor de este colegio está intentando matar a mi ahijado! - Sirius echaba chispas por los ojos.

Sirius, no acuses a nadie hasta que termine el libro - advirtió Harry muy serio.

¿Qué? - preguntó su padrino confundido.

Que nosotros tres vamos a sacar conclusiones y no quiero que te las tomes como si ya supiésemos toda la verdad. No acuses a nadie hasta el final del libro - repitió.

¿Entonces sabéis quién lo hizo? ¿Y quieres que no haga nada? - Sirius le miraba molesto.

No. Solo te digo que no hagas nada hasta después de terminar el libro. Por favor, Sirius. Prométemelo - suplicó Harry. Si Sirius atacaba a Snape, iba a tener que disculparse luego con él y preferiría pasarse todo el curso siguiente castigado por las tardes con Snape que dejar que su padrino se tuviese que disculpar con su enemigo de la infancia en público. El muy bastardo seguro que lo disfrutaba y todo, así que no iba a dejar que ocurriese.

Vale. Te lo prometo - accedió a regañadientes al cabo de un minuto mirando al chico en silencio. Si se lo pedía sería por una buena razón, ¿no? Y de todas formas, se podría encargar del culpable después.

Gracias, Sirius - Harry se relajó en el asiento y le envió una sonrisa aliviada. Uno menos por el que preocuparse, pensó victorioso para sí mismo. O, por lo menos, preocuparse menos que antes. Si Sirius hubiese sabido a quién quería proteger Harry, no habría habido manera de que hiciese esa promesa.

Ante esas palabras, Hermione cogió los binoculares de Hagrid, pero en lugar de enfocar a Harry comenzó a buscar frené****ticamente entre la multitud.

Exacto. Sea quien sea, tiene que estar cerca para poder hechizar la escoba de Harry - Tonks le dirigió una sonrisa radiante.

Eres brillante, Hermione. Absolutamente brillante - felicitó Remus sonriendo amablemente.

—¿Quéhaces?****—gimió Ron, con el rostro grisáceo.

Ron miró a su alrededor con la punta de las orejas rojas. No se avergonzaba de preocuparse por Harry, ni por asomo, pero no estaba seguro de si el resto se iba a burlar de que no hubiese podido mantener la calma.

Sin embargo, nadie parecía tener intención de hacerlo. Sus padres hasta le estaban mirando... ¿orgullosos? ¿Por qué orgullosos? Y ni siquiera Fred y George parecían tener ganas de bromear en ese momento.

Se inclinó hacia delante para intercambiar una mirada confundida con Harry, porque seguro que él tampoco comprendía qué les estaba pasando a todos, pero, para su sorpresa, su mejor amigo le sonreía agradecido. ¿Agradecido por qué? ¡Si no había hecho nada! Le devolvió la sonrisa poniendo los ojos en blanco y decidió dejarlo pasar. No importaba en ese momento.

—Lo sabía—resoplóHermione**—****. Snape... Mira.**

Se hizo un silencio absoluto. No se oía respirar a nadie. Todas las miradas estaban fijas en el profesor de Pociones, que seguía sentado en su sitio impasible a todo.

¡¿Qué?! Será... - empezó Sirius más que furioso.

¡Sirius! - le interrumpió Harry antes de que pudiese terminar -. No digas nadas y no hagas nada.

¡Harry, intentó matarte! ¡No me puedes pedir que no haga nada!

¡Me lo prometiste! - Harry se arriesgó a sonar mucho más infantil de lo que era con tal de calmar a su padrino.

¡No sabía que te referías a Snape! ¡No habría prometido nada si lo hubiese sabido!

¡No, no puedes hacer nada hasta el final del libro! ¡Piensa si quieres la broma más gorda del mundo para el culpable mientras tanto, pero no puedes ponerla en marcha hasta que terminemos!

No voy a gastarle una broma a quien ha intentado matarte. Voy a hacer que desee no haber pensado siquiera en hacer una cosa así, no haberse acercado a menos de treinta kilómetros de ti y después que desee no haber nacido. Eso es lo que voy a hacer, no una broma.

¿Y no puedes hacer eso mismo al final del libro? - preguntó Harry ignorando lo sonrojado que estaba. Pocas veces alguien demostraba de esa forma lo mucho que le querían.

No. Esto no puede esperar - Sirius se negó testarudamente, pero parecía más calmado. Seguía furioso, pero ya no era esa furia explosiva que le llevaba a tomar decisiones impulsivas, sino una furia fría y calculadora que le daba la determinación necesaria para que el culpable no escapase.

Me lo prometiste, Sirius - suplicó Harry consiguiendo que su padrino le mirase por fin. Hasta entonces no había apartado los ojos de Snape, como si se fuese a escapar si desaparecía de su vista.

Ahora Sirius miró a su ahijado, que prácticamente le estaba rogando que esperase. ¿Por qué? Él odiaba a Snape. ¿Por qué no iba a querer que hiciese nada? Harry parecía querer decirle algo (¿la respuesta a esa pregunta, tal vez?), pero era como si, aunque tenía todas las ganas del mundo de decirlo, supiese que no podía. Miró de nuevo a su enemigo de la infancia con odio antes de suspirar resignado.

Solo hasta el final de este libro.

No te pediría nada más - aseguró Harry radiante.

Bueno, puede que Sirius haya prometido no hacer nada al respecto, pero el resto de nosotros tenemos carta blanca - Tonks estaba sacando su varita furiosa. No hacía ni veinticuatro horas que conocía a Harry, pero le sacaba de quicio que no pudiese tomarse un respiro ni en un partido de quidditch. ¿Es que no era suficiente con que la casa de sus tíos fuese peor que una cárcel, sino que Hogwarts tampoco podía ser seguro para él?

¡Expelliarmus!

  • exclamó Harry rápidamente. La mayoría ni siquiera había visto cuándo había sacado él su varita. La varita de la metamorfomaga salió volando hasta que él la atrapó.

¡Harry! - protestó ella indignada.

¡Tonks! - protestó él en el mismo tono -. ¡No puedes hacer eso!

¡Tú sí que no puedes hacer eso! ¡Es mi varita!

¡Y soy yo quien está colgando de una escoba a yo qué sé cuánta altura en el libro!

¿Me vas a obligar a tener que convencer a estos dos para que lo hagan por mí? - preguntó ella señalando a los dos pelirrojos con los que compartía el sofá en el que estaba sentada -. Sé que estarían más que dispuestos, pero quiero quedarme sin el gusto de hacerlo yo.

Nadie va a hacer nada - Harry fulminó con la mirada a Bill y Charlie, que miraban a Snape como decidiendo si valía la pena.

Bill, Charlie, creo que deberíais hacerle caso a Harry. Si no quiere que nadie haga nada, será por una buena razón - intervino Arthur decidiendo ayudar a Harry.

Pero, papá... - empezaron a protestar los gemelos atrayendo la atención de todos. No se habían dado cuenta de que ellos también habían estado mirando a Snape pensando en qué broma le sentaría peor.

Nada de peros. Como ha dicho Harry, es él quien está colgando de la escoba. Creo que tiene derecho a elegir qué hacer al respecto - su padre les miró muy serio, a ellos dos y al resto de sus hijos.

Papá, Harry tampoco quería hacer nada contra los Dursley - señaló Ginny enfadada en favor de Harry. Le encantaría saber algún maleficio en ese momento, pero el único año de defensa contra las artes oscuras que había tenido no había servido para nada.

Arthur dudó un momento. Eso era cierto.

Solo os estoy pidiendo hasta el final del libro - repitió Harry suplicante.

Ya le habéis oído. Cuando terminemos el libro, hablaremos - decidió el señor Weasley.

Remus - llamó la metamorfomaga esperanzada. Él era la único que quedaba que pudiese ayudarle a vengarse de Snape.

Lo siento, Tonks. Voy a hacer caso a Harry. A este ritmo probablemente no nos queda mucho para terminar de todas formas - suspiró él encogiéndose un poco de hombros.

Vale - aceptó ella cruzándose de brazos con un bufido y frunciendo el ceño -. ¿Me devuelves ya mi varita? - pidió extendiendo una mano hacia el chico.

¿Lo prometes? - preguntó Harry alzando una ceja.

Sí. Prometido - accedió ella poniendo los ojos en blanco. Él sonrió y le lanzó la varita de vuelta.

Gracias por la ayuda, ¿eh? - murmuró Harry sarcástico para que solo le oyesen Ron y Hermione.

Te estabas apañando tú solo perfectamente - la chica se encogió de hombros divertida. Le entretenía muchísimo ver a Harry ser capaz de dirigir a todos a su alrededor y no ser apenas consciente de ello. Era el tipo de persona que te sentías inclinado a seguir y hacer lo que dijese.

Y a mí no me habría importado ver cómo hechizaban a Snape. Él solo no podría haberse defendido de todos - Ron sonrió imaginándoselo.

¿Y que luego tuviesen que pasar la vergüenza de disculparse con él delante de todo el Gran Comedor? ¿Les harías pasar por eso? ¿Y le darías la satisfacción a Snape? - preguntó Harry con una ceja alzada.

Puede que hayas hecho bien deteniéndoles - aceptó Ron con una mueca.

Ron cogi****ó los binoculares. Snape estaba en el centro de las tribunas frente a ellos. Tenía los ojos clavados en Harry y murmuraba algo sin detenerse.

—**Está haciendo algo... Mal de ojo a la escoba—**dijo Hermione.

Muchos apretando los dientes furiosos, pero recordaron la promesa que le habían hecho a Harry y se contentaron con fulminar con la mirada al profesor de Pociones. Era una suerte que de momento nadie hubiese encontrado una magia que hiciese estallar a la gente que recibiese esa clase de miradas, o no quedaría ni un montón de ceniza de Snape.

—¿Quépodemos hacer?

—Déjamelo a mí.

Hermione se encogió en su asiento entre avergonzada y aterrorizada. Intentaba desaparecer entre sus dos amigos para dejar de ser el blanco de cientos de miradas curiosas y una mirada de odio del profesor de Pociones. Parecía que el hombre ya había conectado los hechos y sabía qué era lo que significaba ese "Déjamelo a mí".

Harry y Ron se limitaron a mirar mal a todos hasta que apartaron la vista. Él único que no lo hizo fue Snape, pero eso Harry lo solucionó sentándose un poco más de lado para tapar a la chica de su vista. Él recibía esa mirada de odio varias horas a la semana, incluso peor en algunas ocasiones, así que no le importaba en lo más mínimo.

Antes de que Ron pudiera decir nada más, Hermione había desaparecido. Ron volvió a enfocar a Harry. La escoba vibraba tanto que era casi imposible que pudiera seguir colgado durante mucho más tiempo.

Harry apretó los dientes contra el dolor del brazo. No era lo peor que había sentido nunca, pero sí que había sido malo. Había estado aguantando durante mucho rato con una sola mano porque a pesar de tratar de volver a agarrarse con la otra, la escoba vibraba y se sacudía tanto que ya era difícil mantener el agarre que tenía, mucho más conseguir sujetarse firmemente con la otra.

El resto apretó los dientes pero por otra razón. No querían que se cayese. Todos pensaban dos cosas.

Aguanta, Harry, Hermione está en camino.

Corre, Hermione, Harry no va a aguantar mucho más.

Todos miraban aterrorizados, mientras los Weasley volaban hacía él, tratando de poner a salvo a Harry en una de las escobas. Pero aquello fue peor: cada vez que se le acercaban, la escoba saltaba más alto. Se dejaron caer y comenzaron a volar en círculos, con el evidente propósito de atraparlo si caía.

¿De verdad? - preguntó la señora Weasley mirándoles sorprendida.

Por supuesto que sí, mamá - replicó Fred.

Nunca dejaríamos caer a nuestro hermano si podemos evitarlo. ¿Por quién nos tomas? - añadió George. Los gemelos estaban casi ofendidos con el tono de sorpresa.

Gracias, Fred, George - les agradeció Harry sinceramente. Era agradable sabe que alguien le guardaba las espaldas en los partidos de quidditch.

Como hemos dicho, pequeño Harry, no te dejaríamos caer - empezó Fred con una sonrisa de oreja a oreja.

Tendría que pasar algo muy gordo para que no llegásemos a tiempo - asintió George. Era uno de esos acuerdos sin palabras entre ellos dos: ellos cuidaban de Harry en los partidos y entrenamientos, siempre tenían un ojo puesto en él por si acaso.

Algo gordo como lo que ha dicho Sirius antes que tendría que pasar para que acabase mi escoba rota - sonrió Harry al ver a su padrino balbucear excusas.

Eh... Sí, como eso - asintieron los dos a la vez.

Yo no... Yo jamás... - balbuceó Sirius nervioso.

Tú sí que lo has dicho. Y yo te advertí que no lo dijeses o la suerte de Harry se lo iba a tomar como un esto personal para que ocurriese - Tonks le fulminó con la mirada mientras los gemelos reían por lo bajo -. Y vosotros lo habéis hecho peor. Ahora seguro que ocurre eso - se giró hacia ellos cortando las risas de inmediato.

Aún no ha ocurrido nada, Tonks. No podemos hablar antes de tiempo - intervino Remus tan calmado como siempre -. No sabemos si ocurrirá algo así.

Esperemos que no. Yo soy el primero que no quiere que ocurra - murmuró Harry por lo bajo.

Marcus Flint cogi****ó la quaffle y marcó cinco tantos sin que nadie lo advirtiera.

Maldito tramposo - maldijo Charlie frunciendo el ceño.

Técnicamente no es trampa. Si el árbitro no para el juego, los goles son tan válidos como cualquier otro - dijo Percy, que, sin ser el mayor fan de quidditch, sí se sabía las reglas perfectamente.

¡Pero no está bien! ¡Alguien está intentando matar a uno de los jugadores! - protestó Tonks indignada.

Puede que no, pero no creo que a nadie se le haya ocurrido escribir una norma sobre esa situación. No creo que haya ocurrido algo así de que maldigan una escoba en pleno partido - Percy se encogió de hombros.

Por supuesto que no. Solo a Harry le podría ocurrir una cosa así - resopló Ron poniendo los ojos en blanco.

¿Cómo puedes bromear en este momento? Están intentando matar a tu mejor amigo - le reprochó Ginny mirando mal a su hermano.

Porque sé que Harry sale ileso de esta y sé que ha pasado por cosas peores. Porque Fred y George estaban ahí para cogerle y porque, de todas formas, ahora le tengo aquí sentado en el mismo sofá que yo sano y salvo casi dos años después de que ocurriese esto. Y porque sé que esto no es nada comparado con lo que viene después y, si me tiro de los pelos preocupado y de los nervios en vez de tratar de estar calmado como estoy intentando, no voy a aguantar los siete libros. Y Harry me necesita a su lado, a mí y a Hermione, así que no me puedo permitir perder la cabeza. Si él es capaz de pasar por esto sin volverse loco ni paranoico, yo soy capaz de ayudarle y pasar por ello con él - respondió Ron con más fuerza con cada palabra que decía.

Al terminar estaba respirando como si hubiese venido corriendo desde el dormitorio de Gryffindor y todos le estaban mirando pasmados. No se esperaban esto, mucho menos de Ron, que siempre evitaba hablar de sus sentimientos.

Creo que nuestro hermanito sí que está preocupado por Harry - le susurró Fred a su gemelo.

Sí, ¿verdad? Yo también lo creo - dijo George en el mismo tono. Por desgracia, todos les oyeron.

Cerrad el pico - espetó Ron sonrojándose hasta las orejas antes de bajar la cabeza y negarse a mirar a nadie, sobre todo a Harry y Hermione.

Los gemelos iban a añadir algo más, pero su madre les lanzó una mirada de advertencia y el instinto de supervivencia les hizo callarse.

Mientras Charlie decidía seguir leyendo para quitar la atención de su hermano, Hermione le cogió la mano con fuerza y Harry se estiró disimuladamente por encima de la chica hasta alcanzar la rodilla de su amigo y darle un apretón para que levantase la cabeza. Hermione tenía una sonrisa radiante, orgullosa de él.

Sin embargo, fue la expresión de Harry la que hizo que se sonrojase todavía más. Era de profundo agradecimiento por estar dispuesto a hacer una cosa así y sorpresa porque se atreviese a decirlo. No hacía falta que ninguno pronunciase una palabra. La expresión de Harry por una vez era completamente abierta, revelándole todo lo que sentía a Ron. Y Ron ya había dicho todo lo que tenía que decir, obviamente. Eran hermanos y estaban ahí para el otro (y para Hermione, por supuesto).

—Vamos, Hermione**—**murmuraba desesperado Ron.

Hermione había cruzado las gradas hacia donde se encontraba Snape y en aquel momento corría por la fila de abajo. Ni se detuvo para disculparse cuando atropellóal profesor Quirrell

Hermione palideció de golpe.

¿Hermione? - murmuró Ron preocupado llamando la atención de Harry también, que seguía mirando desafiante a Snape e impidiendo que fulminase con la mirada a Hermione.

Estuviste a punto de morir, Harry - gimió ella cogiendo su propia túnica en un puño.

¿Qué? Eso ha pasado muchas veces y, como ha dicho Ron, esta no ha sido la peor de todas - replicó Harry confundido. Eso solo consiguió que Hermione gimiese de nuevo y agachase la cabeza. Ron miró mal a Harry -. Hermione, tú y Ron sabéis mejor que nadie que no me pasó nada y que estoy bien - se apresuró a corregirse y calmarla.

¿Pero y si hubiese ido en el sentido contrario para llegar hasta Snape? ¿O y si Quirrell hubiese estado en otro sitio? ¿Y si yo le hubiese esquivado en vez de chocarme con él? - preguntó ella cerrando los ojos con fuerza para evitar imaginarse lo que hubiese ocurrido.

Ron entendió lo que quería decir y palideció también. Miró a Harry como queriendo asegurarse de que estaba ahí, y Harry supo que era su turno de calmarlos a ambos.

Yo habría distraído a Snape, que habría dejado de murmurar el contrahechizo, y te habrías caído. Habrías muerto, Harry - siguió Hermione y gimió de nuevo asaltada por la culpa. Pensar que ella podría haber sido la causa de la muerte del chico que era como su hermano hacía que se asquease de sí misma.

Hermione, mírame. ¡Mírame! - dijo cogiéndole la cara con ambas manos para obligarla a mirarle. La agonía y la culpa que vio en los ojos de la chica le rompió el corazón. Miró entonces a Ron en busca de ayuda, pero el pelirrojo le miraba paralizado con los ojos llenos de terror -. Miradme los dos un segundo. Estoy bien. ¿Lo veis? No me pasó nada gracias a vosotros dos. No me caí de la escoba gracias a vosotros dos.

Pero, Harry...

Nada de peros. Aunque me hubiese caído, Fred y George estaban ahí para atraparme y confío en ellos casi tanto como en vosotros dos. Y si me hubiese caído, no hubiese sido vuestra culpa. Incluso si ellos no hubiese podido atraparme, aunque dudo que eso hubiese pasado, incluso aunque me hubiese estampado contra el suelo - siguió con más fuerza cuando Hermione gimió otra vez y Ron palideció aún más -, jamás habría sido culpa vuestra. ¿Me oís? Jamás. Vosotros fuisteis los únicos que buscasteis la forma de salvarme, de detener a quien fuese que estaba intentando matarme.

Pero nosotros no...

...os quedasteis de brazos cruzados esperando a que ocurriese un milagro - terminó la frase por Ron -. Lo sé. Pude volver a subir a la escoba porque Hermione fue a prenderle fuego a Snape. Fue suerte que chocase con Quirrell por el camino y que eso me salvase, pero todas las veces que he sobrevivido ha sido sobre todo por suerte. No me caí de la escoba gracias a vosotros. Así que no quiero oír más cosas que podrían haber pasado, pero no han pasado, ¿de acuerdo? Estoy vivo, estáis vivos y estamos los tres juntos. Estamos perfectamente.

Oh, Harry - Hermione le abrazó con todas sus fuerzas.

Hermione, necesito aire o voy a dejar de estar vivo y entonces no estaremos perfectamente - consiguió decir él a la vez que trataba de respirar y devolver el abrazo al mismo tiempo.

Hermione se separó rápidamente y Ron le mandó una sonrisa algo temblorosa a su amigo antes de que los tres se girasen para seguir escuchando la lectura. Eran el centro de atención una vez más y, aunque nadie había oído nada porque estaban hablando en susurros (estaban tan acostumbrados a guardar secretos que lo hacían casi por instinto), les miraban preocupados. Habían visto las expresiones pálidas y preocupadas de Ron y Hermione, lo que no auguraba nada bueno para Harry.

¿Estáis bien? - preguntó Remus dubitativo.

Sí, ahora sí - respondió Harry por los tres. Sabía que los otros dos necesitaban un segundo para centrarse de nuevo.

¿Qué ocurre? ¿Por qué estáis así? - preguntó Molly preocupada. Estaba resistiendo el impulso de acercarse corriendo al sofá y abrazar a los tres.

Nada, señora Weasley, ya está solucionado. No ha ocurrido nada nuevo ni ha cambiado nada. Solo se estaban preocupando por cosas sin importancia porque no ocurrieron - Harry sabía que alguna explicación les tenía que dar o no iban a seguir con la lectura, pero no pensaba decir nada más sobre el asunto.

Tú te preocupas demasiado poco por las cosas que te conciernen y esas cosas son las únicas que consiguen que esos dos se pongan así. ¿Qué ha ocurrido? - exigió saber Sirius muy serio.

Sirius, no ha pasado nada. Solo están pensando en lo que podría haber pasado. Y no insistas más porque no te puedo decir nada hasta que terminemos el libro. Es sobre cosas que descubrimos al final - le cortó Harry al ver que iba a añadir algo más.

Sirius le miró fijamente, pero Harry se la devolvía sin amedrentarse. No pensaba decir una palabra más. Ya había dicho demasiado.

¿Lo contaréis cuando aparezcan en el libro esas cosas? - preguntó Sirius, aunque era casi una orden más que una pregunta.

Vale, pero solo entonces y no insistas antes - aceptó Harry satisfecho. Probablemente no se acordarían para entonces después de leer cómo bajaban por la trampilla.

y, cuando llegó donde estaba Snape, se agachó, sacó su varita y susurró unas pocas y bien elegidas palabras.

La gente miraba curiosa a Hermione. La chica, ya centrada de nuevo después de lo de antes, estaba algo pálida otra vez y se negaba a mirar a nadie a la cara, sobre todo a Snape. No era como si hubiese podido ya que Harry volvía a estar en medio mirando desafiante al profesor de Pociones.

Tanto él como Ron sabían que Snape iba a estar furioso (ya lo estaba, pero estaba esperando la confirmación de que ella fue la culpable). Sabían que iba a intentar castigarla, quitarle puntos a Gryffindor y, si podía conseguirlo, probablemente expulsarla. No iban a permitirlo. Era un acuerdo sin palabras que habían hecho. No iban a dejar que Snape la castigase por intentar salvar la vida de Harry.

Unas llamas azules salieron de su varita y saltaron a la tú****nica de Snape.

Un silencio atónito se extendió por el Gran Comedor. Todos miraban a Hermione y a Snape sin atreverse apenas a respirar, una tratando de desaparecer entre los cojines del sofá y otro tratando de convertir a Harry en cenizas con la mirada para poder hacer lo mismo después con la chica.

¿Cómo te atreves, niña? ¿Cómo te atreves a hacer una cosa así?

  • siseó Snape echando chispas por los ojos -. Cien puntos menos para Gryffindor y creo que vas a estar castigada lo que te queda de estancia en este colegio. Aunque puede que no sea mucho.

¡No puede hacer eso! - protestó Ron sin soltar la mano de Hermione, que estaba paralizada. ¿La iban a expulsar?

¡No me digas lo que puedo o no puedo hacer, Weasley! ¡Esa sabe-lo-todo se lo ha buscado por hacer una cosa así!

¡No le hable así a mi hijo! - exclamó Molly poniéndose más derecha.

¡Severus! - exclamó McGonagall estupefacta con la forma en que hablaba de su alumna.

¡Claro que no puede hacer eso! ¡El profesor Dumbledore lo dijo al principio del libro, antes de que empezásemos a leer! - intervino Harry fulminándole con la mirada. Tan solo se estaba cumpliendo lo que Ron y él sabían que Snape iba a hacer, pero eso no quitaba que estuviesen furiosos igualmente. ¡¿Cómo se atrevía él a hacer algo así, a tratar de expulsar a Hermione?!

¡Cierra el pico, Potter, no sabes de lo que hablas! ¡Tengo todo el derecho para expulsarla por prenderle fuego a un profesor!

¡No hables así a mi ahijado! - Sirius fue a ponerse en pie, pero Remus le agarró del brazo para impedírselo.

¡Soy su profesor, Black! ¡Puedo castigarle y regañarle tanto como quiera mientras siga siendo igual que su padre!

A mí castígueme todo lo que quiera durante el curso, pero no puede castigar ahora a Hermione - dijo Harry muy seguro de lo que decía.

¿Y se puede saber por qué no voy a poder, Potter? Granger ha cometido una falta muy grave así que puedo castigarla perfectamente

  • replicó él triunfante.

Se equivoca, profesor. Le pedí al profesor Dumbledore que no se pudiese castigar a nadie ni se quitasen puntos por cualquier cosa que ocurriese en los libros. Y él aceptó. Así que no puede hacer nada al respecto sobre ello - le recordó Harry sonriendo confiado. Sabía perfectamente que tenía razón. Se lo había pedido al director justo por cosas como esta.

No puede quitarle cien puntos a Gryffindor, ni castigarla, y mucho menos expulsarla - repitió Ron por si a alguien le quedaban dudas -. Además, lo estaba haciendo para salvar a Harry, así que no puede culparla por ello.

Exacto, para salvarme a mí. Así que si tiene que castigar a alguien, que sea a mí - dijo Harry decidido a redirigir la ira de Snape hacia él para evitar que la pagase con Hermione el curso siguiente.

Harry, no - Hermione habló por fin tirándole de la manga, pero Harry no apartaba la mirada del profesor de Pociones.

Yo no lo decía en ese sentido... - balbuceó Ron perplejo. Tenía que haberlo visto venir.

Pero es lo justo. Me quería salvar a mí, yo afronto las consecuencias. Profesor - Harry hizo un esfuerzo por llamarle así para no poner las cosas todavía más difíciles -, según lo que acordamos con el director, usted no puede castigar a ningún alumno. Pero si va a pagarlo con alguien, bueno, no es nada nuevo que lo haga conmigo.

Eso está muy bien, señor Potter, pero no será necesario - intervino Dumbledore antes de que Snape, que parecía a punto de estallar, pudiese decir algo -. Severus, comprendo tu enfado perfectamente, pero debes comprender que la señorita Granger lo hacía por una buena razón. Además, es cierto lo que han dicho los señores Potter y Weasley. Todos aquí me oyeron asegurar que no habría consecuencias para nadie por ninguna de sus acciones en los libros. Así que debo devolverle cien puntos a Gryffindor.

Albus... - empezó a decir Snape para nada calmado. Si acaso, parecía aún más furioso que antes.

Lo siento, Severus, no hay más que hablar - sentenció el director dejando a su profesor de Pociones con una expresión asesina.

¿Hermione prendió fuego a Snape? - murmuró Fred solo entonces saliendo de su asombro.

Hermano, creo que hemos subestimado a nuestra futura prefecta perfecta favorita - dijo George mirándola maravillado.

Pero creo que será mejor felicitarla en el descanso - señaló Fred mirándola a ella y al profesor de Pociones.

Creo que sí, o puede que el murciélago de ahí acabe por maldecir a alguien - asintió George siguiendo la mirada de su gemelo.

El profesor tardó unos treinta segundos en darse cuenta de que se incendiaba. Un súbito aullido le indicó a la chica que había hecho su trabajo. Atrajo el fuego, lo guardó en un frasco dentro de su bolsillo y se alejó gateando por la tribuna. Snape nunca sabría lo que le habí****a sucedido.

¿Seguro? - espetó Snape entre dientes. Aún no dejaba de tratar de convertir en cenizas a Hermione, así que Harry seguía sin quitarse de en medio.

No lo habría descubierto jamás de no ser por estos libros - suspiró Dean viendo a Snape mascullar por lo bajo.

Vamos a descubrir todo lo que han querido mantener en secreto - Seamus no sabía si alegrarse o lamentarse por ellos. Siempre había querido saberlo, pero era la privacidad de estos tres y si todos sus secretos eran como este... Alguien no iba a sobrevivir a la lectura.

Fue suficiente. Allí arriba, súbitamente, Harry pudo subir de nuevo a su escoba.

Todos suspiraron aliviados y Harry se relajó por fin. Creía que no iba a dejar de dolerle el brazo nunca.

Bien, ahora baja al suelo - ordenó Sirius ansioso. Quejicus podía volver a intentarlo y entonces las cosas podrían no salir igual de bien.

Ya iba, Sirius, pero no se baja en un segundo - Harry puso los ojos en blanco.

¿Así que te dirigiste directo al suelo? - preguntó Sirius esperanzado.

Eh... Casi - respondió Harry con una sonrisa inocente.

Ya me parecía a mí demasiado bueno para ser verdad - Sirius sacudió la cabeza abatido, pero, por desgracia, nada sorprendido.

—¡Neville, ya puedes mirar!****—dijo Ron. Neville había estado llorando dentro de la chaqueta de Hagrid aquellos últimos cinco minutos.

Neville se sonrojó hasta las orejas. ¿Cuántas veces había llorado en el libro ya?

Sin embargo, Harry alargó la mano para darle un apretón en el brazo de agradecimiento. No muchos se preocupaban lo suficiente por él como para llegar a ese punto.

Harry iba a toda velocidad hacia el terreno de juego cuando vieron que se llevaba la mano a la boca, como si fuera a marearse.

¿Qué? ¿Por qué iba a marearse? - preguntó Charlie confundido mirando al libro entre sus manos como si tuviese que estar mal.

¿A lo mejor el que le hizo el mal de ojo a la escoba le está haciendo uno ahora a él? - sugirió Tonks, pero sonó más como una pregunta. Ni ella misma se creía que eso fuese una posibilidad. Después de que le prendiesen fuego, nadie estaría lo suficientemente concentrado como para poder hacer algo así.

Cerrad el pico y leer - espetó Ron impaciente antes de girarse hacia Harry.

Estaba inclinado hacia delante y Hermione se agachaba a su lado preocupada, intentando que se incorporase. Parecía como si no pudiese respirar. Es más, con cada segundo que pasaba, podían ver cómo se iba poniendo rojo por falta de aire.

¡Que leáis! - bramó Ron luchando contra el impulso de ponerse histérico. Esto por fin les sacó de la sorpresa y puso a todos en marcha de nuevo.

Charlie devolvió la vista al libro y buscó frenético la línea por la que iba.

Tosió y algo dorado cayó en su mano.

Igual que en el libro, Harry tosió un poco, pero en vez de que cayese algo en su mano, tomó una enorme bocanada de aire. Al mismo tiempo, el trío de oro se relajó por fin, ahora que los tres podían respirar correctamente y Harry volvía a tener un color normal.

¿Se puede saber por qué no leíais? - espetó Ron de mal humor. Harry ahogándose y todos mirando como idiotas en vez de ponerle remedio.

Bueno, no se ve todos los días a alguien ahogarse sin motivo - se defendió Charlie sonrojado. Solo entonces se dio cuenta de que eso no había soñado tan bien como pensaba.

¿Y por eso te quedas mirando? Nadie aquí ha visto nada parecido a cómo afectan estos libros a Harry, pero eso no justifica que te quedes paralizado - replicó Ron enfadándose aún más. ¿Encima ponían excusas? ¡No había excusa posible para quedarse mirando mientras Harry se ahogaba!

Ron, solo les ha pillado por sorpresa - dijo Harry aún respirando hondo. Qué bien sentaba el aire. La última vez no le había pasado esto, pero solo había tenido la snitch en la boca un segundo. Aquí se habían quedado hablando, discutiendo posibilidades inútiles en vez de leer una frase más, y durante todo ese rato él no podía respirar con una snitch imaginaria en la garganta.

Habría habido una sorpresa muy desagradable si hubiesen tardado un poco más - Ron se negaba a dejar ir el enfado.

Ron, no ha pasado nada. Harry está aquí respirando - dijo Hermione cogiéndole la mano para calmarle.

Ron siguió sin apartar la vista de su hermano durante unos segundos, pero después resopló y se cruzó de brazos.

No voy a volver a leer un capítulo - musitó Charlie por lo bajo sintiéndose algo culpable por no haber reaccionado. Había tenido que ser su hermanito pequeño el que les pusiese a todos en movimiento, sin él seguirían discutiendo posibilidades u observando a Harry ponerse cada vez más rojo hasta que se desplomase.

Creo que esto sí que es peor que lo del trol - murmuró Tonks haciendo referencia a lo que había dicho antes.

¿Tú crees? - replicó Charlie con la voz cargada de sarcasmo -. Es como una maldita pesadilla. Cada vez que creemos que no hay nada que pueda salir mal, hay algo peor.

—¡Tengo la snitch!—gritó, agitándola sobre su cabeza; el partido terminó en una confusión total.

¿Atrapaste la snitch con la boca? - preguntó Sirius estupefacto y estallando en carcajadas cuando Harry asintió.

¿Es que no puedes hacer nada normal? - Remus sacudía la cabeza divertido.

A James le habría encantado. Habría estado hinchado de orgullo y riéndose hasta no poder respirar - respondió Sirius volviendo a reírse -. ¿Y la cara de la pelirroja cuando se enterase? No habría sabido si regañar a Harry por no volver en seguida al suelo o felicitarle y reírse con James.

Probablemente le habría regañado primero y luego se habría reído. Y solo cuando hubiese podido parar de reírse habría podido felicitarle por el partido - Remus se rio imaginándoselo. Podía ver perfectamente las reacciones de ambos en su cabeza.

—No es que la haya atrapado, es que casi se la traga**—**todavía gritaba Flint veinte minutos más tarde.

¿Qué más da? Yo creo que solo por atraparla así le tendrían que dar ciento setenta puntos en vez de ciento cincuenta - dijo Bill con una sonrisa radiante.

¿Solo ciento setenta? Yo le habría dado doscientos. Nunca he oído que un buscador atrapase así una snitch. Ni siquiera en un juego de práctica o en un entrenamiento - Charlie sacudió la cabeza asombrado.

Pero aquello no cambió nada. Harry no había faltado a ninguna regla y Lee Jordan seguía proclamando alegremente el resultado. Gryffindor había ganado por ciento setenta puntos a sesenta.

Los leones celebraron la victoria con vítores y felicitaciones al equipo de quidditch, sobre todo a Harry. Ganar el partido sentaba igual de bien que en aquel momento.

Pero Harry no oía nada. Tomaba una taza de téfuerte, en la cabaña de Hagrid, con Ron y Hermione.

Así que estabais ahí - dijo George acusándoles con el dedo.

La mitad de la sala común preguntando por el buscador más joven del siglo, que casi se mata en su primer partido, para felicitarle y preguntarle si estaba bien y él tomando té con Hagrid - resopló Fred dramáticamente.

Bueno, necesitaba calmarme un poco, ¿no? Y Ron y Hermione querían contarme lo que había pasado así que no podíamos hacerlo en la sala común. Sabíamos que habría demasiado jaleo - se defendió Harry.

Excusas, excusas - lo desdeñó George con un gesto.

Lo que cuenta es que no estabais - acusó Fred.

Dejad en paz a los chicos - les regañó su madre frunciendo el ceño -. Pueden estar con quién quieran después de lo que ha pasado.

Y no es como si hubiésemos tardado tanto en subir a la torre de Gryffindor. Todavía seguíais celebrando por todo lo alto cuando volvimos - refunfuñó Ron por lo bajo.

—Era Snape**—explicaba Ron—****. Hermione y yo lo vimos. Estaba maldiciendo tu escoba. Murmuraba y no te quitaba los ojos de encima.**

Sirius fue a levantarse del asiento con intención de pegarle un puñetazo a falta de una varita, pero se detuvo ante la mirada de Harry, que le recordaba la promesa que había hecho.

Solo hasta el final del libro - gruñó volviendo a sentarse.

—Tonterías**—dijo Hagrid, que no había oído una palabra de lo que había sucedido****—. ¿Por quéiba a hacer algo asíSnape?**

¿Porque odia a Harry? - sugirió Fred fulminando al profesor de Pociones con la mirada.

¿Porque no soporta perder un partido de quidditch? - dijo George.

No sé, esas dos cosas son ciertas, pero no me esperaba que se atreviese a hacer algo así - Remus sacudió la cabeza frunciendo el ceño. Algo no encajaba. Les faltaba una pieza del puzzle en el que se estaba convirtiendo esto. Bueno, les faltaban muchas piezas en realidad.

Esto es venganza por el rencor que nos tiene a nosotros, sobre todo a James. No es capaz de ver que Harry no es James - escupió Sirius apretando los puños.

Harry, Ron y Hermione se miraron, preguntándose quéle iban a decir. Harry decidió contarle la verdad.

¿Así sin más? ¿Se lo contasteis? - preguntó Neville perplejo. Estos tres nunca contaban un secreto.

Yo tenía la impresión de que erais más reservados - dijo Luna mirándoles.

Ahora ya hemos aprendido mejor a guardar los secretos - respondió Ron a la pregunta sin formular.

Y si quieres sonsacar información a alguien, la mejor forma es que parezca que tú le estás dando información a esa persona. Así cree que controla la conversación y no tiene tanto cuidado. Se le escapan cosas - Harry se encogió de hombros sin darle importancia. Todos se le quedaron mirando pasmados -. ¿Qué?

Ya entiendo por qué el Sombrero Seleccionador dijo que te iría bien en Slytherin - murmuró Neville sacudiendo la cabeza.

—Descubrimos algo sobre él**—dijo a Hagrid—. Trató de pasar ante ese perro de tres cabezas, en Halloween. Y el perro lo mordió. Nosotros pensamos que trataba de robar lo que ese perro estáguardando.**

Hagrid dejó****caer la tetera.

—**¿Quésabé****is de Fluffy? —**dijo.

¿Fluffy? - repitieron todos mirando con los ojos como platos a Hagrid.

Es mi perro. Sé que cuando apareció en el libro estaba algo agresivo, pero en realidad no le haría daño ni a una mosca - le defendió Hagrid.

¿Que no le haría daño ni a una mosca? - repitió Tonks atónita. No daba crédito a sus oídos.

Tenía que haber sabido que era de Hagrid. ¿Quién más tendría un perro gigante de tres cabezas como mascota? - gruñó Sirius dejando caer la cabeza entre las manos.

¡Pero si se intentó tragar a cuatro niños de primero! ¡Eso no es no hacer daño ni a una mosca! - protestó Tonks ignorando el comentario de su primo. Ya había superado la sorpresa y tenía el pelo de un naranja chillón.

No le gusta que le despierten de golpe - fue la respuesta de Hagrid, que se estaba sonrojando.

¿Que no...? - empezó a decir Tonks atónita de nuevo -. Me rindo. No voy a entender nunca a Hagrid y a sus mascotas - declaró levantando las manos al aire y dejándose caer en el sofá.

Todos los animales tienen sus manías, Tonks. Ya lo sabes. Los dragones tienen unas, los perros gigantes de tres cabezas tienen otras - la consoló Charlie poniéndole una mano en el brazo.

Charlie siempre se había entendido muy bien con Hagrid porque le gustaban las mismas criaturas peligrosas que a él. No le fascinaban, como a Hagrid, pero sí le gustaban. En cambio Tonks nunca había comprendido eso. Podía tratar con las criaturas mágicas perfectamente, no es que le diesen miedo o algo por el estilo, pero no entendía que les gustasen tanto a esos dos.

—**¿**Fluffy?

—Ajá**... Es mío... Se lo compréa un griego que conocí en el bar el año pasado... y se lo prestéa Dumbledore para guardar...**

—**¿Sí****?****—**dijo Harry con nerviosismo.

—Bueno, no me preguntéis más**—dijo con rudeza Hagrid—****. Es un secreto.**

Oh, por qué poco - se lamentó Bill. Todos se habían inclinado hacia delante ansiosos por descubrir qué era lo que fuese que guardaba ese perro.

Por una vez que quiero que Hagrid desembuche y cuente todo y es la primera vez que sabe guardar un secreto - resopló Sirius decidiendo si esto era buena o mala suerte.

Por lo menos eso significa que los niños tampoco lo saben - dijo Molly aliviada. No quería que se acercasen a menos de cincuenta metros de esa criatura.

Pero, Molly, sabes tan bien como yo que esos tres son demasiado curiosos para su propio bien. No van a dejarlo pasar - le recordó Arthur suavemente.

A lo mejor esta vez sí - insistió ella negándose a perder esa esperanza.

—Pero Snape trató****de robarlo.

—Tonterías**—repitió Hagrid—****. Snape es un profesor de Hogwarts, nunca haría algo así.**

Que sea un profesor de Hogwarts no significa que no pueda hacer algo así - dijo Harry frunciendo el ceño. Él ya había tenido un profesor que había intentado matarle y otro que había intentado borrarle la memoria. Casi empezaba a creer que todos los profesores de Defensa Contra las Artes Oscuras iban a tratar de matarle.

Señor Potter... - le llamó la profesora McGonagall con el ceño fruncido. No sabía si tomarse ese comentario como una ofensa.

Lo siento, profesora, no me refería a usted - se disculpó Harry de inmediato -. No quería decir que todos los profesores de Hogwarts sean así. Solo que el que trabajen en este castillo no les hace buenas personas automáticamente. Hasta Hermione se ha dado cuenta de eso.

La profesora McGonagall apretó los labios descontenta. Por muy poco que le gustase lo que decía, el señor Potter tenía un punto. Ella lo sabía muy bien, pero no dejaba de apenarle que un niño pensase así.

—Entonces ¿por quétrató****de matar a Harry? —gritóHermione.

Los acontecimientos de aquel día parecían haber cambiado su idea sobre Snape.

Qué rápido cambiaste de opinión, ¿no, Hermione? - dijo Fred sarcástico.

¿Tú no lo harías, si tratan de matar a uno de tus mejores amigos?

  • replicó ella mordaz.

Creo que ella tiene un punto, hermano - susurró George cuando Fred no supo qué responder a eso. Él solo bufó y empujó a su gemelo.

—Yo conozco un maleficio cuando lo veo, Hagrid. Lo he leído todo sobre ellos. ¡Hay que mantener la vista fija y Snape ni pestañeaba, yo lo vi!

Bill frunció el ceño. Él era el que más sabía de maldiciones por su trabajo en Gringotts, maldiciones puestas sobre objetos y sobre personas. Y sabía que no solo las maldiciones requerían absoluta concentración y contacto visual con el objetivo. También las contramaldiciones.

Miró al trío de oro con la cabeza dándole mil vueltas a todo lo que había ocurrido. Harry odiaba a Snape, pero no había querido que le atacasen. ¿Puede ser que fuese porque más adelante hubiese descubierto que no era un maleficio lo que estaba pronunciando Snape? ¿Que fuese una contramaldición? ¿Pero por qué iba Snape a intentar salvar a Harry? No tenía sentido.

Fue a abrir la boca para decir algo, pero se dio cuenta de que el trío le estaba mirando fijamente. Parecía que se había quedado un rato sin apartar la vista de ellos y se habían dado cuenta. Igual que, al parecer, se habían dado cuenta de que había descubierto algo porque Harry negó casi imperceptiblemente con la cabeza y Hermione se llevó un dedo a los labios pidiendo que no dijese nada. Ron solo fulminaba con la mirada a su hermano mayor, como si eso fuese a conseguir que se quedase callado.

Al final suspiró y puso los ojos en blanco. Ya les preguntaría más discretamente durante el descanso.

—Os digo que estáis equivocados**—dijo ofuscado Hagrid—. No sépor qué****la escoba de Harry reaccionó de esa manera... ¡Pero Snape no iba a tratar de matar a un alumno! Ahora, escuchadme los tres, os estáis metiendo en cosas que no os conciernen y eso es peligroso. Olvidaos de ese perro y olvidad lo que está vigilando. En eso sólo tienen un papel el profesor Dumbledore y Nicolás Flamel...**

Parece que no ha aprendido a guardar secretos todavía - murmuró Sirius sacudiendo la cabeza. Seguía intentando decidir si era bueno o malo el que hubiese dicho eso. Bueno para satisfacer su propia curiosidad, pero malo,para su objetivo de mantener a su ahijado alejado de todo ese embrollo.

Oh, Hagrid - se lamentó la señora Weasley perdiendo esa esperanza que había tenido hasta ahora.

Lo siento, Molly - se disculpó él sonrojado.

Oh, bueno, supongo que Arthur tenía razón e iban a seguir indagando de todas formas. Ahora por lo menos tienen otra manera de hacerlo que sea acercarse al perro de nuevo - suspiró ella resignada pero decidida a buscarle algo positivo a la situación.

¿Quién es Nicolás Flamel? - preguntó Ginny con una expresión algo confundida.

Me suena. Sé que he oído ese nombre en algún sitio, pero no sé dónde - dijo Remus frunciendo el ceño. Sabía que lo había oído hacía poco, pero no recordaba dónde podía haber sido.

Ya te acordarás, Lunático. Siempre te acuerdas al final - le consoló Sirius con una media sonrisa.

El trío de oro intercambió miradas y los tres tuvieron que hacer un enorme esfuerzo para no echarse a reír. Lo que era imposible de evitar era las enormes sonrisas que tenían, sonrisas que decían que sabían algo que el resto no sabía. Iba a ser muy divertido cuando lo averiguasen.

Harry vio que Luna no parecía nada confundida, al contrario que los demás. Estaba tarareando algo para sí misma y parecía en calma con una pequeña sonrisa. Una sonrisa, se dio cuenta el chico, que, igual que las del trío de oro, decía que sabía algo que el resto ignoraba. Sabía algo muy obvio que los demás habían pasado por alto.

La sonrisa de Harry se hizo aún más ancha y tuvo que resistir el impulso de echarse a reír de nuevo. Esta chica le asombraba una y otra vez. No había conocido nunca a nadie ni siquiera parecido a ella. Era algo extraña, cierto, pero por lo menos con ella era imposible aburrirse. Eso sí, tomó nota mentalmente de nunca, jamás, subestimarla. Aunque parecía estar distraída y en las nubes, no era una Ravenclaw por nada.

—**¡Ah!—dijo Harry—****. Entonces hay alguien llamado Nicolás Flamel que está involucrado en esto, ¿**no?

Hagrid pareció enfurecerse consigo mismo.

No te enfades, Hagrid. Ya sabes que a Harry se le da muy bien descubrir secretos - dijo Hermione intentando consolarle.

¿Así que ahora hay que averiguar quién es Nicolás Flamel para saber qué es lo que hay escondido? - preguntó Neville.

Eso parece - respondió Tonks frunciendo el ceño. Encontrar a alguien simplemente con un nombre y sin poder hacer preguntas para no levantar sospechas no era fácil.

¿Pero cómo sabemos que sabiendo quién es sabremos qué es lo que guarda el perro? - preguntó Ginny -. No tiene por qué darte ninguna pista. Sabemos que Dumbledore está involucrado y eso no nos ayuda en nada.

Pues habrá que esperar que el otro nombre sí que nos dé una pista

  • respondió Bill sonriéndola con cariño.

Bueno, ahora no podemos hacer nada al respecto sobre eso. ¿Podemos tener ahora el descanso para jugar el partido de quidditch? - pidió Charlie casi vibrando con anticipación. Después de oír el partido en el libro tenía unas ganas locas de volar.

¿Qué le parece si leemos un capítulo más y después tenemos el descanso para el partido, señor Weasley? - sugirió Dumbledore amablemente.

Estupendo, profesor. ¿Quién lee entonces? - preguntó levantando el libro con una mano para ofrecerlo.

Trae aquí ese libro. Yo leeré el siguiente - respondió Tonks prácticamente arrancándoselo de las manos para leer.