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Leyendo la vida del chico de la cicatriz del rayo — capítulo 6
Todo el texto en negrita y los personajes pertenecen a J. K. Rowling
El guardián de las llaves
- No te preocupes, Sirius. Ahora se pone mejor - respondió Harry con una sonrisa traviesa. Luego se giró hacia el semi-gigante -. Hagrid, ¿por qué no lees tú el siguiente capítulo?
- Yo... Eh, vale - aceptó sonrojado. McGonagall agitó la varita y le mandó el libro volando.
El guardián de las llaves - su voz se propagó por toda la sala.
¿Ese no es Hagrid? - preguntó Neville.
Hagrid te entregó tu carta, ¿verdad? - le dijo Hermione a Harry, aunque era más bien una afirmación que una pregunta -. Por eso querías que Hagrid leyese este capítulo.
Sí - asintió Harry incapaz de esconder la enorme sonrisa que ahora se podía ver plantada en su cara -. Fue genial. Ya lo veréis.
Bum. Llamaron otra vez. Dudley se despertó bruscamente.
—¿Dónde está el cañón? —preguntó estú****pidamente.
Harry soltó un bufido divertido al recordarlo. Se acordaba perfectamente de esa noche porque le había cambiado la vida. Lo único es que el descubrir tantas cosas de golpe no le había permitido disfrutar de las tonterías que había habido. Ahora ya no tenía ese problema e iba a poder reírse y disfrutar todo lo que quisiese.
Los que eran más cercanos a él le miraron y le vieron con los ojos brillantes, las mejillas sonrojadas de emoción y sonriendo tanto que parecía que se le iba a partir la cara por el esfuerzo. Harry estaba feliz y, por primera vez, parecía ansioso por que continuase la lectura así que nadie se iba a quejar y arruinárselo. Echaban de menos verle así y no había nada que pudiese alegrarles más el día.
Se oyó un crujido detrás de ellos y tío Vernon apareció en la habitación. Llevaba un rifle en las manos: ya sabían lo que contenía el paquete alargado que había llevado.
¡¿Está loco?! - se puso histérica Hermione -. ¡¿Cómo se le ocurre tener un rifle cuando hay dos niños en la misma habitación, y uno de ellos es su hijo?! ¡Podría haber un accidente! ¡Seguro que ni siquiera sabe disparar! ¡Y no tiene puntería! ¿Y si falla y le da a Harry? ¡No le importaría en absoluto!
Hermione se giró hacia su amigo y le miró atentamente, examinándolo para encontrar alguna herida escondida mientras Harry la miraba alarmado por el arrebato. Sí, su tío había comprado un rifle, ¿y qué? No había pasado nada grave.
Hermione - dijo Sirius. No sabía si estaba más preocupado por que le diese un infarto a la chica o porque estaba insinuando que su ahijado podía haber salido herido -, ¿qué es un rifle? ¿Por qué es... preocupante que lo tenga con Harry delante?
Un rifle es como... - intentó buscar algún hechizo que se comparase a eso, pero solo estaba en segundo año y por mucho que leyese, no conocía los suficientes -. ¿Hay algún hechizo que se use para matar?
Ehhh... sí, sí que lo hay. El Avada**Kedavra. ¿Por qué? - respondió confundido por la súbita pregunta.
Bueno, pues un rifle se inventó básicamente para eso: para matar a otro. Depende de donde te dé, por supuesto, ¡pero eso no importa! Es como una varita que dispara Avada**Kedavras solamente, pero lo puede disparar cualquier persona, incluso niños, porque no hay que aprender un hechizo, solo apretar un gatillo.
Los hijos de magos estaban sorprendidos por las barbaridades que inventaban los muggles para compensar la falta de la magia. Los Weasley, los merodeadores y Tonks palidecieron al descubrir lo que era y lo que podría pasarle a Harry si el estúpido Dursley decidía usarlo sin cuidado.
¿Y dices que el gordo de Dursley, que apostaría mi varita a que no tiene ni idea de cómo usarlo, lo tiene en la misma habitación que Harry? - dijo Sirius pálido, dividido entre la furia por la estupidez de Dursley y la preocupación por su ahijado.
La señora Weasley parecía a punto de sufrir un ataque de pánico y se había agarrado a su marido, que había perdido todo el color, con toda la fuerza que tenía.
Remus estaba agarrando los brazos del sillón con tanta fuerza que empezaron a crujir y tuvo que soltarlos y contentarse con apretarse los puños para no romperlos. Volvía a parecer un lobo, con los ojos oscuros de rabia, y parecía a punto de dejarse llevar por el instinto que le decía que su cachorro estaba en peligro.
Los hermanos Weasley se habían quedado totalmente inmóviles, pálidos como la leche al imaginarse en esa situación a su hermano. Ya que querían jugar a ponerle en peligro, ¿por qué no le dejaban en una habitación desarmado con una psicópata como Lestrange o Crouch hijo? Total, es lo mismo. Solo tendría que ocuparse de esquivar todo lo que disparasen, como en la realidad con su tío, pensaban sarcásticos.
Ron no estaba mejor que Hermione. Se había quedado mirando a su hermano casi como si viese a un fantasma. ¡Merlín, ¿es que tenía que estar en peligro desde antes de entrar en Hogwarts?! Le agarró del brazo que tenía libre, porque el otro lo tenía aprisionado Hermione, con fuerza. Era su forma de asegurarse que estaba bien, que estaba a salvo y que ese idiota de Dursley no le había hecho daño con ese... esa cosa como-se-llame.
Hey, no me pasó nada. Hagrid se encargó de todo - los tranquilizó Harry rápidamente al ver el peligro de pánico, pero no consiguió que se relajasen del todo.
Personalmente, él opinaba que Hermione había exagerado con los rifles y los había hecho parecer más peligrosos de lo que eran, pero ahora ya era tarde para hacer algo. Ya estaban todos de nuevo tensos y preocupados e iban a seguir así hasta que se mencionase que Hagrid se había desecho del rifle o hasta que se olvidasen de que su tío lo tenía.
Harry suspiró y resistió las ganas de poner los ojos en blanco ante su innecesaria preocupación, pero, la verdad, ¿quién podía culparles? Él actuaría de la misma forma si fuese cualquiera de ellos.
—¿Quién está ahí? —gritó—. ¡Le advierto... estoy armado!
Y te vas a arrepentir de haber comprado ese arma, Dursley - gruñó Sirius.
Genial, ahora encima está asustado y a punto de ponerse histérico de nuevo - puso los ojos en blanco Tonks, pero estaba preocupada por Harry -. Ahora será más fácil que dispare por accidente.
Harry estuvo a punto de fulminarla con la mirada al notar que todos se habían puesto más tensos al oírla, sobre todo cuando los agarres de Ron y Hermione se apretaron tanto que empezó a no sentir los brazos. Luego se dio cuenta de que no podía culpar a la chica por estar preocupada. Al fin y al cabo, no es como si lo pudiese evitar.
Hubo una pausa. Luego...
¡UN GOLPE VIOLENTO!
Hagrid gritó esto tan alto que todos saltaron de sus asientos sobresaltados.
¡Hagrid! - le regañó McGonagall enderezándose el sombrero -, ¿se puede saber a qué ha venido eso?
Lo siento, profesora - se disculpó sonrojándose hasta las orejas -. Solo pensé que como estaba en mayúsculas tenía que gritarlo... Para que se metiese todo el mundo en la historia, ¿sabe?
Bueno, Hagrid, pues lo has conseguido - gruñó de mal humor -. Todos nos hemos sentido como si estuviésemos presentes cuando se produjo ese golpe. Ahora, si no te importa, ¿puedes seguir, por favor?
Por supuesto, profesora - respondió y se apresuró a leer.
La puerta fue empujada con tal fuerza que se salió de los goznes y, con un golpe sordo, cayó al suelo.
Hagrid, me parece que no controlas tu fuerza - dijo Charlie aguantando la risa. Siempre se había llevado muy bien con el gigante.
Creí que no me oían con la tormenta - dijo sonrojándose de nuevo -, así que llamé más fuerte... Supongo que me pasé de fuerza.
Harry no pudo evitar una sonrisa al recordar de nuevo esa noche. Oh, habían oído los golpes de sobra, más que de sobra.
Un hombre gigantesco apareció en el umbral. Su rostro estaba prácticamente oculto por una larga maraña de pelo y una barba desaliñada, pero podían verse sus ojos, que brillaban como escarabajos negros bajo aquella pelambrera.
Las sonrisas de todos se iban haciendo más amplias a medida que Hagrid leía su propia descripción. Le había clavado perfectamente, pero al mismo tiempo era algo cómica. No se atrevieron a reírse por miedo a ofender al gigante.
Sin embargo, muchos, los más cercanos a Harry, sobre todo, empezaron a preguntarse cómo sería la suya. Si esta había sido la de Hagrid... No es que fuesen a pensar mal de Harry, porque sabían que el chico les tenía cariño, pero iban a oír la primera impresión que le habían causado y no todos estaban cómodos con eso.
El gigante se abrió paso doblando la cabeza, que rozaba el techo.
Bonita entrada, Hagrid - dijo Bill sonriendo.
Sí, nada podía alegrarles más la noche que el que un gigante entrase en su cabaña tirando la puerta - rio George.
Era justo lo que buscaban los Dursley cuando se habían ido a una cabaña diminuta en una roca en medio del océano - dijo Fred.
No eran los únicos que reían. Se estaban imaginando la escena con Harry mirando al gigante con la boca abierta, los tres Dursley aterrorizados en una esquina y Hagrid entrando en la cabaña como si fuese su casa. ¡Era absurdo! Justo lo que necesitaban para echarse unas risas y eliminar la tensión.
Se agach****ó, cogió la puerta y, sin esfuerzo, la volvió a poner en su lugar.
Claro, ¿ no es lo que hace siempre? - preguntó Fred inocentemente.
Eso creía yo - dijo George fingiendo estar confundido -. Que entraba y en vez de cerrar la puerta la tenía que volver a enganchar en su sitio.
Todos rieron de nuevo. En el fondo la situación no tenía tanta gracia, pero después de los dos últimos capítulos, estaban deseando reírse y estaban con la risa fácil.
El ruido de la tormenta se apagó un poco. Se volvió para mirarlos.
—Podríamos preparar té. No ha sido un viaje fácil...
¡Eso, Hagrid! - felicitó Sirius entusiasmado -. ¡Así me gusta! No se merecen ni un "Hola, ¿cómo va la noche?" ni nada de eso.
El gigante sonreía abochornado por toda la atención.
Solo él sería capaz de proponer un té al colarse en una casa, ¿verdad? - dijo Ron sonriendo.
Harry y Hermione rieron suavemente y asintieron, los tres mirando a su amigo al frente del comedor. El trío le tenía un cariño especial al gigante, era un amigo de esos con los que podías contar siempre que tuvieses un problema, pero que era un poco torpe y no sería el primero al que acudirías.
De todas formas le querían. Aunque ya supiesen que no podía guardar ningún secreto o que había que tener cuidado con todo lo que él llamaba "adorable y para nada peligroso", no fuese a ser que te arrancase una mano de un mordisco.
Se desparramó en el sofá donde Dudley estaba petrificado de miedo.
—Levántate, bola de grasa —dijo el desconocido.
¡Ja! ¡Bien dicho, Hagrid! - le felicitaron los gemelos.
¡Así se hace, Hagrid! - gritó Sirius encantado de que alguien asustase a los Dursley.
El comedor estaba disfrutando la lectura también, todos inclinados hacia delante en sus asientos y sonriéndole al gigante. Incluso los de Slytherin tenían que reconocer que el gigante estaba consiguiendo que la historia fuese mucho más agradable.
Ahora ya entendían todos por qué Harry había estado tan emocionado al principio de capítulo. Ojalá hubiese muchos más así...
Dudley se escapóde allí y corrió a esconderse junto a su madre, que estaba agazapada detrás de tí****o Vernon.
Serán cobardes - murmuró Hagrid interrumpiéndose a sí mismo con el ceño fruncido. Aquella noche había estado muy emocionado por ver de nuevo a Harry después de diez años y no había prestado demasiada atención a los Dursley. Ahora, viéndolo desde la perspectiva del niño, se daba cuenta de lo cobardes que eran.
El resto tenía una opinión parecida. Los tres Dursley, que eran los que supuestamente iban armados, encogidos en una esquina muertos de miedo. Y su sobrino, el más pequeño de la familia, en medio de la habitación. Y sí, estaba sorprendido por la entrada de Hagrid, ya que quién no lo estaría, pero no asustado.
Ese pequeño con gafas ya tenía el corazón de un león, pensó McGonagall orgullosa de él.
—¡Ah! ¡Aquí está Harry! —dijo el gigante.
Harry levantó la vista ante el rostro feroz y peludo, y vio que los ojos negros le sonreían.
Hagrid no es lo que aparenta - dijo Harry.
No, no lo es - sonrió Ron.
Me acuerdo la primera vez que le vi - dijo Neville -. Estaba aterrorizado.
Como todos - rio Hermione -. Pero luego te das cuenta de que no da para nada tanto miedo.
En el fondo Hagrid no haría daño ni a una mosca, ¿verdad? - dijo Sirius. Los merodeadores también habían pasado alguna tarde en la cabaña de Hagrid, sobre todo ayudándole a aprender a usar la varita que tenía escondida en ese paraguas rosa horroroso.
No, ¿pero te acuerdas el susto que le dio a aquella chica de primero cuando llegamos en el tren y él iba a llevarnos en los botes? - rio Remus.
¡Es verdad! - recordó Sirius echándose a reír -. La pobre se dio tal susto que se cayó de espaldas al suelo.
¡Sirius! ¡Remus! - les regañó la señora Weasley, pero ella también estaba escondiendo una sonrisa al imaginárselo -, no es educado que os riáis de alguien porque se haya asustado.
Oh, vamos, Molly - dijo Sirius con una sonrisa contagiosa -. Es una broma. Incluso ella misma se rio después, cuando ya había conocido a Hagrid.
Bueno, en ese caso...
—La última vez que te vi eras sólo una criatura —dijo el gigante—. Te pareces mucho a tu padre, pero tienes los ojos de tu madre.
Fue la primera vez que me lo dijeron - dijo algo nostálgico Harry. Esa había sido la primera noche que había aprendido algo de sus padres, aunque no hubiese sido mucho.
Y desde entonces te lo han dicho decenas de veces - puso los ojos en blanco Ron, pero estaba sonriendo -. Yo lo he oído tantas veces que he perdido la cuenta.
¡Ron! - le regañó Hermione por su falta de tacto. Harry sabía muy poco de sus padres y no estaba bien que se riese de una de las pocas cosas que le contaban.
¿Qué? Es cierto, Hermione, y tú lo sabes.
Da igual, Hermione - intervino Harry riéndose al ver que iban a empezar de nuevo a pelearse -. Es cierto que me lo han dicho muchas, muchas veces. Y no me molesta. Solo que... no sé... a veces me gustaría que me contasen algo más.
Harry había bajado la cabeza sonrojándose, como si estuviese avergonzado de lo que quería. Sin embargo, era más bien vergüenza de haberlo dicho delante de todo el comedor. Merlín, apenas estaba cómodo hablando de sus sentimientos con Ron y Hermione y ahora soltaba esto delante de todos, pensó despeinándose el pelo un poco.
El resto en cambio no vio nada raro en esto. Solo sintieron pena por el niño que no había conocido a sus padres y les parecía lo más normal del mundo que quisiese aprender sobre ellos. Solo tuvieron que permanecer un momento callados para recuperar el control de sus emociones y poder hablar sin que se notase la pena y la simpatía en su voz.
Remus y yo te podemos hablar de ellos, Harry - ofreció Sirius. Se lo había dicho antes, pero no le parecía mal recordárselo para que el chico no pensase que era una carga o que les molestaba o alguna de esas tonterías -. ¿Esta noche?
Harry levantó la cabeza mordiéndose el labio, abochornado por el silencio aplastante, y asintió débilmente. Pero al ver la expresión de alegría de su padrino se relajó totalmente. Si no le molestaba, entonces vale, le encantaría pasarse toda la noche hablando de ellos si pudiese.
Se giró de nuevo hacia Hagrid sintiéndose mucho más en calma y siguió escuchando.
Tío Vernon dejó escapar un curioso sonido.
—¡Le exijo que se vaya enseguida, señor! —dijo—. ¡Esto es allanamiento de morada!
¿Señor? - se mofó Sirius -. ¿A qué vienen ahora esos modales cuando crees que están "allanando tu morada"?
Algo de razón tenía. Si encuentras a un ladrón o a un extraño en tu casa no le empiezas a llamar de usted.
Estaba aterrorizado - rio Harry -. Tenía miedo de que Hagrid los aplastase de un golpe o algo. Eso o peor, que Hagrid hiciese lo que hizo: hablarme de la magia y decirme que soy un mago.
Todos sonrieron. Hagrid había arreglado el día. Los Dursley no podían hacer nada contra él, ni siquiera teniendo un rifle.
—Bah, cierra la boca, Dursley, grandísimo majadero—dijo el gigante. Se estiró, arrebatóel rifle a tío Vernon, lo retorció como si fuera de goma y lo arrojóa un rincón de la habitación.
Solo ahora que el rifle estaba destruido, soltó la señora Weasley a su marido y respiró hondo. Ella había estado en tensión desde el principio del capítulo, sin atreverse a relajar ni un músculo ni aunque Hagrid ya estuviese ahí. El resto también se relajó imperceptiblemente en sus asientos, pero ellos confiaban más en el gigante para proteger a Harry.
¡Sí! - celebraban los gemelos.
¡Eso, Hagrid! - felicitó Remus como si volviese a estar en el colegio y fuese un adolescente.
Tío Vernon hizo otro ruido extraño, como si hubieran aplastado a un ratón.
¡Ja! ¡Toma esa, Dursley! - gritaron Fred y George.
—De todos modos, Harry —dijo el gigante, dando la espalda a los Dursley—, te deseo un muy feliz cumpleaños. Tengo algo aquí. Tal vez lo he aplastado un poco, pero tiene buen sabor.
Ron y Hermione se miraron horrorizados antes de girarse hacia Harry con una sonrisa comprensiva. Las dotes culinarias de Hagrid dejaban mucho que desear y en esa cabaña no iba a tener mucho sitio donde esconder lo que sea que le fuese a dar.
La verdad es que no estaba mal - susurró él para que no le oyese el gigante -, a lo mejor es que simplemente me moría de hambre. O a lo mejor tuvo ayuda al hacerla.
Al oír esto los dos amigos cambiaron las sonrisas por muecas asesinas. Si la comida de Hagrid parecía deliciosa es que te estabas muriendo de hambre, literalmente, y cualquier cosa te sabía bien. Esperaban que fuese la segunda opción, pero algo les decía que no era así.
**Del bolsillo interior de su abrigo negro sacó una caja algo aplastada. Harry la abrió con dedos temblorosos. En el interior había un gran pastel de chocolate pegajoso, con«**Feliz Cumpleaños, Harry» escrito en verde.
Nunca te lo llegué a agradecer - interrumpió Harry -. Gracias, Hagrid. Fue mi primera tarta de cumpleaños.
Hagrid se sonrojó y le quitó importancia con un gesto. Ninguno de los dos se dio cuenta de cómo todos miraban apenados al chico ni de cómo algunos ya planeaban venganza contra los Dursley.
Me gusta tu estilo, Hagrid - dijo Fred sonriendo para que volver al buen ambiente -. Primero tiras la puerta...
Y luego propones que un té - terminó George.
Después amenazas a su tío y doblas un rifle como si fuese plastilina...
Antes de repartir un pastel de cumpleaños.
¡Genial! - exclamaron a la vez.
Harry miró al gigante. Iba a darle las gracias, pero las palabras se perdieron en su garganta y, en lugar de eso, dijo:
—¿Quién es usted?
¡Harry! - le reprendió Molly con el ceño fruncido. A ella siempre le había parecido muy educado... Esperaba que se debiese solo a la sorpresa.
Señor Potter, esas no son formas - le regañó la profesora McGonagall -. Sus modales son lo primero, me da igual lo sorprendido que esté. No deben olvidarse.
Lo siento, profesora. Perdona, Hagrid - se disculpó Harry rápidamente antes de murmurar -. Y me lo dice ella que dejó caer todos los libros y no se molestó ni en recogerlos.
Lo había dicho tan bajo que solo le oyeron Ron y Hermione porque estaban sentados a su lado y tuvieron que ahogar las carcajadas mientras volvían a recibir miradas extrañadas. La verdad es que era difícil creer que la recta profesora McGonagall, a la que nunca le pillaba nada por sorpresa y siempre lo tenía todo controlado, era la que había hecho una cosa así.
El gigante rió****entre dientes.
—Es cierto, no me he presentado. Rubeus Hagrid, Guardián de las Llaves y Terrenos de Hogwarts.
No creo que le aclares muchas cosas con eso, Hagrid - dijo Remus con una sonrisa triste. Ahora se iba a ver claramente cómo el hijo de James y Lily no había tenido ni idea sobre Hogwarts durante diez años.
Ahora lo sé - dijo Hagrid -. Pero no se me ocurrió que no le hubiesen contado nada de nada.
Harry contuvo una sonrisa al recordar que había dicho algo muy parecido esa misma noche y él se había ofendido pensando que le estaba insultando. Ahora le parecía tan ridículo...
Extendió una mano gigantesca y sacudió todo el brazo de Harry.
Eso siempre pasa - rio Ron a quien le había pasado lo mismo la primera vez que le había conocido.
Todos los amigos de Hagrid rieron de nuevo porque todos habían pasado por lo mismo la primera vez que habían conocido al gigante.
¿Ves, Hagrid? - rio Charlie -. Te dije que no controlabas tu fuerza.
El gigante se sonrojó nervioso por si alguien se había molestado por eso. Intentaba evitarlo, pero ellos eran todos tan pequeños que era más complicado de lo que parecía. Pero ninguno parecía ofendido, solo reían con cariño.
—¿Qué tal ese té, entonces? —dijo, frotándose las manos—. Pero no diría que no si tienen algo más fuerte.
Los alumnos empezaron a soltar risitas por lo bajo al ver las miradas acusatorias que todo el profesorado dirigía al pobre que se había delatado a sí mismo.
¡Hagrid! - le regañó McGonagall -, ¿cómo se te ocurre?
Yo... No lo sé, profesora.
Parecía que volvía a ser un niño al que habían pillado en clase haciendo alguna fechoría.
Espero que no tomases nada que fuese "algo más fuerte" al final, Hagrid, y que esto solo fuese una broma.
Él solo abrió los ojos alarmado y retomó la lectura para evitar contestar. Tanto él como Harry, que ahora mismo estaba apretando los labios para no reírse y delatar a su amigo antes de tiempo, sabían que sí había tomado algo más fuerte que el té esa noche.
Sus ojos se clavaron en el hogar apagado, con las bolsas de patatas fritas arrugadas, y dejó escapar una risa despectiva. Se inclinó ante la chimenea. Los demás no podían ver qué estaba haciendo, pero cuando un momento después se dio la vuelta, había un fuego encendido, que inundó de luz toda la húmeda cabaña. Harry sintió que el calor lo cubría como si estuviera metido en un baño caliente.
Pues sí que hacía frío - musitó Ginny frotándose los brazos distraídamente como si ella estuviese en esa cabaña.
Ni te lo imaginas - dijo Harry con una mueca. La enfermera Pomfrey le miró con los ojos entrecerrados -. ¡No me puse enfermo, señora Pomfrey! - se apresuró a decir al verla -. Ni siquiera cogí frío porque Hagrid me prestó su abrigo para dormir.
Ella solo resopló un poco y se giró hacia el gigante para escuchar. Harry soltó el aire que había estado conteniendo, aliviado por no tener que ir todavía a la enfermería, y sus amigos rieron en silencio al verle. De verdad que odiaba la enfermería.
El gigante volvió a sentarse en el sofá, que se hundió bajo su peso, y comenzó a sacar toda clase de cosas de los bolsillos de su abrigo: una cazuela de cobre, un paquete de salchichas, un atizador, una tetera, varias tazas agrietadas y una botella de un liquido color ámbar, de la que tomó un trago antes de empezar a preparar el té.
Wow - silbaron muchos sorprendidos y mirando al gigante con nuevos ojos. Ese hombre escondía muchas más cosas de lo que parecía.
Hagrid, ¿cuántas cosas guardas en tu abrigo? - preguntó Tonks sorprendida.
El gigante se encogió de hombros. Había ido acumulando cosas porque le hacían falta en un momento dado, las guardaba y luego se le olvidaba sacarlas. Después de años sin vaciar esos bolsillos, te podías encontrar casi cualquier cosa en ellos.
Harry hizo una mueca. Justo a la mañana siguiente Hagrid le había pedido que buscase unos knuts en su abrigo y, aunque los había encontrado al cabo de un rato, también había hecho algunos descubrimientos un tanto desagradables.
Sin embargo, Hagrid tenía cosas más importantes en las que pensar en esos momentos al ver la mirada que la profesora McGonagall le estaba lanzando.
¡Hagrid!, ¿cómo se te ocurre? ¡No debes tomar alcohol delante de un niño!
Profesora, esto ya ha pasado y no puede corregirlo - intervino Harry tímidamente para intentar sacar a su amigo del apuro -. Y, por si le sirve de algo, ni me acerqué a esa botella.
¡Me da lo mismo que usted no se acercase a la botella, señor Potter! - gritó echando chispas por los ojos y Harry se encogió en su asiento deseando casi que hubiese mantenido la boca cerrada -. No se debería sacar delante de un niño, en primer lugar.
Sí, bueno, Hagrid me enseñó otras cosas más importantes - murmuró Harry para que no le oyese -. Seguro que el alcohol es importantísimo al lado de Norberto o del paquetito de la cámara 713.
Ron y Hermione casi se echaron a reír mientras todos se giraban hacia el gigante para escuchar ahora que McGonagall parecía haberse calmado un poco.
Muy pronto, la cabaña estaba llena del aroma de las salchichas calientes.
Ron y Hermione cruzaron una mirada rápida. Esto sí que lo había cocinado Hagrid él solito, así que tendría que estar sin lugar a dudas incomible porque en dos años todavía no habían encontrado nada hecho por el gigantón que estuviese bueno, a no ser que contases el té.
Esperaban que fuese una excepción y estuviesen realmente buenas, que no fuese solo el hambre de Harry. La verdad es que no sonaba nada mal la descripción...
Nadie dijo una palabra mientras el gigante trabajaba, pero cuando sacó las primeras seis salchichas jugosas y calientes, Dudley comenzó a impacientarse. Tío Vernon dijo en tono cortante:
—No toques nada que él te dé, Dudley.
¿Se creía que eran para todos ellos? - dijo Bill con una ceja alzada.
Después de cómo han tratado a Harry no se merecen ni agua - bufó Tonks cruzándose de brazos.
Pero ellos no veían nada malo en cómo le habían tratado - hizo una mueca Hermione -. Seguro que hasta pensaban que estaban haciendo lo mejor para él.
Y Hagrid en ese momento no sabía todo lo que habían hecho, ¿no, Hagrid? - preguntó Remus.
Dumbledore solo me dijo que eran un poco... especiales y que podía tener problemas para llegar hasta Harry - dijo negando con la cabeza -. No me esperaba lo "especiales" que eran ni tener que sortear tantos problemas para enviar una carta.
¿Fuiste tú? - soltó una carcajada Sirius -. ¿Tú enviaste todas esas cartas? ¿Por la ventana del baño? ¿Y por la chimenea? ¡Y lo de los huevos fue genial!
Hagrid se encogió de hombros sonrojado, pero halagado por toda esa atención.
Y no habéis oído lo mejor que hizo - intervino Harry con una sonrisa -. Dejad que siga avanzando y veréis.
El gigante lanzóuna risa sombría.
¿Hagrid es capaz de reírse de forma sombría? - murmuró Ron intentando imaginárselo.
Imposible - negó Hermione por lo bajo -. Si es como un oso de peluche crecido. ¡No es capaz!
Esto está todo desde mi punto de vista - les recordó Harry e hizo una mueca al recordarlo él. Esa parte no le hacía gracia -. Y a mí esa noche sí que me puso un poco nervioso hasta que le conocí. Es que teníais que verle mirando mal a los Dursley... ¡Fue genial!
—Ese gordo pastel que es su hijo no necesita engordar má****s, Dursley, no se preocupe.
¡Sí! - exclamaron los gemelos levantando el puño para celebrar.
No me puedo creer que les dijese eso - dijo Remus con una sonrisa enorme -. ¿Se lo dijo de verdad? - preguntó girándose hacia Harry.
Sí que lo hizo - sonrió Harry al recordar -. La cara de Dudley no tenía precio, como si jamás se le hubiese ocurrido que él podía estar gordo. Y la de tío Vernon...
¡No me lo digas! Ya me lo imagino yo - interrumpió Ron con los ojos cerrados y una mirada de satisfacción -. Con el bigote medio arrancado que tenía, la cara púrpura como una remolacha y una expresión como si le hubiesen pegado una bofetada...
Exacto - rio Harry.
Todos volvieron a gritar y felicitar a Hagrid, que le quitó importancia con un gesto y volvió al libro.
Le sirvió las salchichas a Harry, el cual estaba tan hambriento que pensó que nunca había probado algo tan maravilloso, pero todavía no pod****ía quitarle los ojos de encima al gigante.
Ron y Hermione apretaron los puños furiosos. Puede que hubiese sucedido un milagro y las salchichas no estuviesen tan malas, pero de ahí a pensar que no había nada más maravilloso... Tenían que afrontarlo. Su amigo estaba muerto de hambre y probablemente hasta el plato le hubiese sabido bien.
Hagrid se detuvo un segundo y respiró hondo, cosa que nadie entendió. Pero el gigante había necesitado un momento para calmarse al recordarlo. Un niño que parecía claramente demasiado pequeño para tener once años, abalanzándose sobre un plato de salchichas porque le dolía el estómago de hambre.
Si en aquel momento había tenido ganas de estrangular a los Dursley, ahora que sabía todo... Sacudió la cabeza para intentar alejar esos pensamientos y poder volver a la lectura. No merecía la pena quedarse pensando en el pasado.
Por último, como nadie parecía dispuesto a explicar nada, dijo:
—Lo siento, pero todavía sigo sin saber quién es****usted.
Así me gusta, Harry - aprobó la señora Weasley sonriendo -. Eso está mucho mejor.
Se alegraba de que pareciese que la falta de modales del chico se había debido solo a la sorpresa porque ahora volvía a tratar con educación incluso a ese extraño que se había colado en la casa donde estaban.
Harry se sonrojó un poco por eso, como cada vez que le hacían un cumplido, y se pasó la mano por el pelo nervioso. Por suerte, Hagrid vio su incomodidad y siguió leyendo.
El gigante tomó un sorbo de té y se secó la boca con el dorso de la mano.
—Llámame Hagrid—contesto—. Todos lo hacen. Y como te dije, soy el guardián de las llaves de Hogwarts. Ya lo sabrás todo sobre Hogwarts, por supuesto.
No, gracias a sus tíos, no sabe nada - gruñó Sirius.
No te preocupes, Sirius. Hagrid me explicó todo lo que necesitaba saber y, además, ahora empieza lo bueno, ya verás - dijo Harry con una sonrisa traviesa y los ojos brillando con anticipación.
Sirius no tuvo más remedio que devolver la sonrisa al ver a su ahijado tan obviamente feliz. Era estupendo ver que a pesar de su desastrosa infancia seguía encontrando motivos por los que sonreír y estar contento.
El resto del comedor los miraba con cariño. Puede que aún le considerasen un asesino, pero ninguno de los presentes podía negar el cariño y la absoluta devoción que se veían en los ojos de Sirius Black cuando miraba a Harry.
¿No os imagináis cómo va a ser la reacción de Hagrid cuando se entere de que no me habían contado nada? - siguió hablando Harry ajeno a todo lo demás -. ¿Y cuando se entere de lo que me contaron en lugar de la verdad?
Se les empezó a extender una sonrisa estúpida al pensarlo y se giraron hacia Hagrid, que, de nuevo, se había sonrojado por la atención.
—Pues... yo no... —dijo Harry.
Sí, eso es Harry - dijo George echándose hacia delante.
Tú sigue diciendo ese tipo de cosas y tendremos a un Hagrid furioso entre manos en seguida - le animó Fred.
Nadie pudo evitar que se le formase una sonrisa. Era tan cierto...
Hagrid parecí****a impresionado.
—Lo lamento**—dijo rá****pidamente Harry.**
¡Harry! - le dijo Remus sorprendido -. ¿Cómo que "lo lamento? ¡No te tienes que disculpar! No es tu culpa, sino de esos tíos tuyos. ¡Son ellos los que deberían pedir perdón de rodillas por lo que han hecho!
Y yo creo que ni aún así se lo perdonaría - siseó Sirius tan bajo que nadie le oyó.
Es Harry - le respondió Ron a Lupin encogiéndose de hombros -. Harry siempre se disculpa por todo. No sería él si no se disculpase por cosas que no son su culpa. No me extrañaría que pidiese perdón porque caiga ahora un rayo en la torre de astronomía.
Algunos rieron, sobre todo los que le conocían y sabían de sobra que era cierto. Harry en cambio solo fulminó con la mirada al pelirrojo, pero no podía negar que eso es lo que haría. Aunque solo porque, casi con total seguridad, él y su suerte habrían estado involucrados de alguna forma.
Pero eso también es culpa de los Dursley, pensaba furioso Remus. Llevaban culpándole toda la vida por todo y había adquirido la costumbre de pensar que así era y tenía la necesidad de disculparse por ello. ¡Y es que de verdad pensaba que era culpa suya! Merlín, ¿cómo no pensar así si te castigaban por la magia accidental?
—¿Lo lamento?—preguntóHagrid, volviéndose a mirar a los Dursley, que retrocedieron hasta quedar ocultos por las sombras—. ¡Ellos son los que tienen que disculparse!
Exacto - asintió Remus de acuerdo -. ¿Ves, Harry? Hasta Hagrid opina lo mismo que yo.
Harry solo puso los ojos en blanco. ¿Es que creía que no sabía desde hace muchísimo tiempo que todo era culpa de los Dursley? Pff, bufó en su cabeza, lo había sabido desde antes de encontrar la carta.
Sabía que no estabas recibiendo las cartas, pero nunca pensé que no supieras nada de Hogwarts. ¿Nunca te preguntaste dónde lo habían aprendido todo tus padres?
—¿El qué? —preguntó Harry.
Eso es, Harry - dijo Fred entusiasmado -. Solo un poco más antes de que Hagrid estalle...
No podías haber dicho que le enfadase más ni siquiera intentándolo
- sonrió George con anticipación.
Harry sonrió. La verdad era que no se arrepentía de nada de aquella noche. Ron y Hermione reían en silencio a su lado, completamente de acuerdo con los gemelos.
Es cierto, Harry. ¿Seguro que no conocías ya a Hagrid y sabías qué decir para hacerle enfadar? - le picó Hermione sonriendo.
Muy graciosa. Pues esto no es lo mejor - respondió él.
—¿EL QUÉ? —bramó Hagrid—. ¡Espera un segundo!
Ahora fueron más los que rieron al darse cuenta de lo que querían decir los gemelos. No muchos conocían al gigante lo suficiente como para saber cómo reaccionaría ante algo.
Sin embargo, estar leyendo sobre él ayudaba mucho. Y ya, estar leyendo directamente los pensamientos de Harry... Le iban a conocer perfectamente.
Qué sorpresa se iban a llevar cuando se diesen cuenta de por qué había hecho las cosas que había hecho y de las injusticias que habían cometido con él. Iban a tener que esconderse de Black, probablemente... Nah, Harry siempre conseguía calmarle.
Se puso de pie de un salto. En su furia parecía llenar toda la habitación. Los Dursley estaban agazapados contra la pared.
Cobardes - murmuraron muchos.
Bueno, la verdad es que ahí tampoco les podemos culpar tanto por encogerse en una esquina - dijo Harry pensativo.
Todos se giraron a la vez hacia él. Algunos le miraban como si le hubiese crecido una segunda cabeza, otros totalmente alarmados al oír esta declaración, unos pocos negaron tristemente con la cabeza como si tuviesen la confirmación de que se había vuelto loco.
¡No! - se apresuró a decir al comprender las expresiones de todos -. ¡No estoy defendiendo a los Dursley! Pero tendrías que haber visto a Hagrid esa noche... - se giró hacia su amigo -. Puede que no seas lo que aparentas, pero cuando estás furioso das verdadero miedo. En el buen sentido, claro. Me encantó que les asustases.
Todos se volvieron a relajar aliviados por que el niño que vivió no hubiese perdido la cabeza mientras Hagrid se le dedicaba una brillante sonrisa al chico.
—¿Me van a decir —rugió a los Dursley— que este muchacho, ¡este muchacho!, no sabe nada... sobre NADA?
Oh, no - se lamentó Hermione -. Ahora Harry se lo va a tomar como un insulto.
Sí, y se ofenderá y dirá algo totalmente ridículo que no tiene nada que ver y de lo que se avergonzará cuando lo leamos - rio Ron.
Harry sintió como se le teñían de rojo las mejillas y les fulminó con la mirada mientras ellos se reían todavía más fuerte al ver confirmada su teoría. Lo peor es que no podía negar que hubiese hecho eso...
Harry pens****ó que aquello iba demasiado lejos. Después de todo, había ido al colegio y sus notas no eran tan malas.
¿Veis? - rieron antes de que siguiese el pelirrojo -. Aquí ya se ha ofendido. El comentario ridículo no puede tardar mucho más en llegar.
Harry se sonrojó un poco más. Hagrid le mandó una mirada disculpándose porque iba a leer justo ese comentario y el chico soltó un gruñido resignado.
—Yo sé algunas cosas —dijo—. Puedo hacer cuentas y todo eso.
¡Te lo dije! - rio Ron con ganas agarrándose el estómago.
No has cambiado nada, Harry - dijo Hermione de la misma forma.
Sí, sí, muy bien - dijo sarcástico Harry, pero tenía un brillo travieso en los ojos que les hizo mirarle suspicaces -. Me conocéis perfectamente, pero yo también os conozco como la palma de mi mano - sonrió cuando los dos abrieron los ojos algo alarmados -. Ya veremos qué opináis cuando yo empiece a adivinar lo que vais a decir en los libros del futuro, porque los dos primeros ya los hemos vivido.
Harry, en el fondo seguro que no...
Esto no era cierto...
Sí, sí - desdeñó sus excusas con un gesto, pero era incapaz de no sonreír -. Entonces nos reiremos los tres.
El comedor les miraba sonriendo, pensando en lo unidos que estaban. Y es que las personas con las que alguno de ellos era capaz de hacer lo que hacía este trío de amigos eran muy escasas y había que atesorarlas siempre.
Los tres se estaban mirando con cuidado, como dándose cuenta por primera de lo bien que se conocían entre ellos. Iba a ser muy interesante cuando leyesen el futuro...
Pero Hagrid simplemente agitó la mano.
—Me refiero a nuestro mundo. Tu mundo. Mi mundo. El mundo de tus padres.
Pero Harry no va a tener ni idea de a qué se refiere - empezó Fred.
Y va a decir algo que va a enfurecer a Hagrid todavía más - terminó George.
Harry levantó los brazos exasperado porque todos parecían saber lo que iba a decir. ¿Es que era tan predecible?
Los gemelos le miraron triunfantes al saber que habían acertado y Ron y Hermione le miraban de reojo divertidos. Después de leer los libros, iba a haber muchos más que le conociesen perfectamente...
—¿Qué****mundo?
Los gemelos se echaron a reír escandalosamente mientras Harry se sonrojaba de nuevo. Ellos dos no fueron los únicos que empezaron a reírse. El resto de los Weasley, Hermione y Sirius también, habiendo decidido que iban a disfrutar de este capítulo libre de tensiones.
En cambio había otros que no le veían la gracia. ¿Qué tenía de divertido que le hubiesen mentido a un niño sobre quién era y quiénes eran sus padres?
Ese que del que no has oído hablar nunca, pero en el que has sido famoso casi toda tu vida - murmuró Tonks triste. Acababa de conocer a Harry, pero el niño ya había conseguido que le cogiese cariño y le parecía triste pensar que todo el mundo mágico conocía su historia y le alababa como a un héroe mientras él dormía en un armario y se moría de hambre.
Remus se dio cuenta de lo que estaba pensando, porque le estaban pasando las mismas cosas por la mente, y le lanzó una sonrisa de apoyo para reconfortarla. A él tampoco le hacía gracia pensar en la infancia de su sobrino.
Tonks le devolvió la sonrisa sin poder evitarlo cuando sintió cosquillas en el estómago. Tonks, estás actuando como una adolescente, ¡compórtate!, pensó para sí misma. Remus tuvo la misma reacción que la chica. No seas idiota, Lunático, estás pensando cosas raras, se regañó a sí mismo.
Hagrid lo mir****ó como si fuera a estallar.
Preparados - dijo Fred.
Tres... - empezó a contar George.
Dos...
Uno...
—¡DURSLEY! —bramó.
Los gemelos gritaron entusiasmados cuando Hagrid les siguió el juego y empezó a leer en el momento justo.
Todos les miraban divertidos, eran como niños. Eran imposible aburrirte si estabas alrededor de los gemelos. Tenían una forma especial de ver el mundo, de lidiar con las cosas mediante bromas y chistes para no perder esa ilusión que tenían desde niños.
Tío Vernon, que estaba muy pálido, susurró algo que sonaba como mimblewimble.
¿Eh? - se extrañaron.
¿Cómo ha dicho? - dijo Bill frunciendo el ceño.
¿Ha dicho minguebinble? - preguntó Sirius confundido.
Aquí pone "mimblewimble" - repitió Hagrid, pero él tampoco lo entendía.
Me parece que nunca voy a entender como funciona la cabeza de tu tío, Harry - dijo Hermione.
Y no te culpo - rio Harry. Él no le había dado importancia porque ya sabía que su tío no era normal.
¿De verdad quieres entenderla? - murmuró Ron con una sonrisa.
Hagrid, enfurecido, contempl****ó a Harry.
—Pero tú tienes que saber algo sobre tu madre y tu padre —dijo—. Quiero decir, ellos son famosos. Tú****eres famoso.
No, en realidad no tenía ni idea - dijo Hermione intentando mantener el tono ligero en el ambiente y tomárselo todo a broma.
Y vivía muy a gusto sin tener ni idea de que era famoso, ¿verdad, Harry? - dijo Ron entendiendo la idea de la chica.
Ni que lo digas - murmuró él mirándoles agradecido por lo que estaban haciendo -. Creo que eso es algo que sí me gustaba más antes. Nada de miradas...
Ni de cuchicheos... - dijo George dándole un codazo a su gemelo para que él también ayudase.
Ni de rumores... - Fred se frotaba las costillas mirando mal a su hermano. Lo habría hecho igual sin el golpe...
Era más tranquila, ¿verdad? - les sonrió Harry a ellos también y dando gracias al cielo por ellos. Siempre echaban una mano.
Entre los cinco habían conseguido que la gente no se tensase por la situación y les mirase divertidos.
—¿Cómo? ¿Mi madre y mi padre... eran famosos? ¿En serio?
¿Así que te interesa más que ellos sean famosos a que tú también lo seas? - preguntó sorprendido Seamus. A él le habría encantado ser tan famoso como Harry y si de pronto le hubiesen dicho una cosa, probablemente habría preguntado por su fama primero.
Nunca me ha gustado ser famoso - explicó encogiéndose de hombros incómodo -, que se me queden mirando allá donde voy, que sepan más de mi vida que yo mismo... Es incómodo, sobre todo después de ser prácticamente invisible durante diez años.
Algunos se removieron incómodos en sus asientos con el recordatorio de que la vida del niño que vivió había sido francamente horrible, pero Harry siguió hablando ignorando todo esto. Tendrían que superarlo porque, al fin y al cabo, ya lo sabían todos y no podían cambiarlo.
Y, además, esa era la primera vez que oía hablar sobre mis padres, ¿recuerdas? Aparte de que mi madre es la hermana de mi tía, no sabía nada más. No iba a perder la oportunidad de preguntar más cosas sobre ellos.
Luego miró a Sirius y a Remus esperanzado. Esperaba que no cambiasen de opinión sobre hablarle de sus padres. No quería nada más en el mundo.
Ellos solo asintieron decididos. Ya estaban pensando en las fotos que tenían guardadas, las cosas que habían pertenecido a uno de los dos... Remus hasta tenía una caja con algunas cosas que había recogido de Godric's Hollow para que no se perdiesen o estropeasen. Podrían dárselas cuando saliesen de allí.
—No sabías... no sabías...****—Hagrid se pasó los dedos por el pelo, clavándole una mirada de asombro—. ¿De verdad no sabes lo que ellos eran? —dijo por último.
Me parece que no lo estás arreglando, Hagrid - hizo una mueca Ginny.
Pero es lógico - dijo Hermione -. Me refiero, no se habría esperado que Harry no supiese nada sobre magia. Sin ofender, Harry.
Para nada - respondió él sonriendo -. Al fin y al cabo, es cierto. Me sorprendí tanto al saber que la magia existía como vosotros al saber que yo no lo sabía.
Se quedaron mirándole un segundo.
Harry, no eso ha sido raro - dijeron los gemelos despacio.
Un poco trabalenguas, ¿no? - dijo Ron.
De pronto, tío Vernon recuper****ó la voz.
—¡Deténgase! —ordenó—. ¡Deténgase ahora mismo, señor! ¡Le prohíbo que le diga nada al muchacho!
¡Ja! - exclamó Sirius -. Ya me gustaría a mí ver cómo intenta detener a Hagrid.
Sí, como si Hagrid fuese a hacer caso a ese muggle - soltó un bufido Charlie.
¿Qué pensaba hacer tu tío para evitar que te lo dijese? - rio Ron -. ¿Intentar ponerle un bozal a Hagrid?
Probablemente habría acabado con él puesto si lo hubiese intentado
-
rio Bill -. No puede ganar contra Hagrid.
Intenta que entienda eso mi tío. Está tan acostumbrado a que le hagan caso que pensaba que, si él lo ordenaba, Hagrid se callaría - dijo Harry negando con la cabeza ante las tonterías que pensaba su tío.
Bueno, ya había dicho yo que tu tío estaba como un cencerro, Harry
- dijo Tonks sonriendo.
Un hombre más valiente que Vernon Dursley se habría acobardado ante la mirada furiosa que le dirigióHagrid. Cuandoéste habló, temblaba de rabia.
—¿No se lo ha dicho? ¿No le ha hablado sobre el contenido de la carta que Dumbledore le dejó? ¡Yo estaba allí! ¡Vi que Dumbledore la dejaba, Dursley!¿Y se la ha ocultado durante todos estos años?
¿De qué te sorprendes, Hagrid? - bufó Ron -. Ya has visto cómo son. Lo más seguro es que quemaran la carta nada más leerla, si la leyeron.
Ron, Hagrid no lo sabía en ese momento - dijo Hermione poniendo los ojos en blanco -. Aquella vez, les acababa de conocer y había dado por hecho que le habían explicado todo. Solo lo sabe ahora, que está leyendo estos libros.
Oh - fue lo único que dijo Ron poniéndose tan rojo como su pelo.
Aunque sus hermanos se reían en silencio para no recibir una reprimenda de su madre por burlarse del pequeño Ronnie, él les estaba viendo y les lanzó una mirada asesina que hizo que rieran todavía más.
—¿Qué es lo que me han ocultado? —dijo Harry en tono anhelante.
Oh, nada - gruñó Sirius -, solo quién eres, de qué mundo vienes, quiénes eran tus padres, por qué eres famoso...
Vale, Canuto, ya lo hemos pillado - le interrumpió Remus -. Antes de que sigas deprimiendo a todo el mundo, ya sabemos que hubiesen terminado mucho antes nombrando las cosas que no le habían ocultado.
A pesar de que la situación no era para nada graciosa, Remus había conseguido quitarle algo de importancia al asunto y todos estaban intentando no seguir preocupándose por los Dursley por el bien de Harry. El pobre no necesitaba que siguiesen parándose en cada comentario malintencionado que hacían.
—¡DETÉNGASE! ¡SE LO PROHÍBO! —rugió tí****o Vernon aterrado.
Este es idiota - bufó Ginny.
¡Ginevra Weasley!, ¿qué clase de vocabulario es ese? - la regañó Molly.
Mamá, es cierto y lo sabes - dijo ella testaruda -. No me puedes decir que no crees lo mismo. ¿De verdad cree que por decir "¡se lo prohíbo!" más alto le va a hacer caso? Hagrid es como tres veces más grande que cualquiera y encima puede usar magia. No hay que ser muy listo para darse cuenta de que no puede prohibirle nada.
Ese no es el punto - negó con la cabeza la señora Weasley -. Aunque tengas razón, no debes usar ese lenguaje.
¿Así que tengo razón?
¡Ginny!
Vale. Lo siento, mamá.
Los gemelos la miraban orgullosos. Percy, en cambio, no aprobaba esta actitud. El resto solo reía divertido ante las cosas que decía la niña.
Tía Petunia dejó escapar un gemido de horror.
Snape volvió a bufar exasperado. Petunia no había cambiado nada desde que la había conocido en su infancia cuando era una niña. Seguía siendo una chica caprichosa y exagerada en todo lo que hacía.
Y por lo que había oído, seguía siendo la misma cotilla que les espiaba a través de los arbustos a Lily y a él cuando estaban a solas en el parque o la que hurgaba entre la correspondencia de su hermana para ver si encontraba otra carta de esa escuela de magia a la que le encantaría ir.
Y tenía pruebas de sobra para saber que era la misma chica cruel llena de envidia que no hizo otra cosa más que herir a su hermana y rechazarla constantemente porque la pelirroja tenía algo que ella no: magia.
—Voy a romperles la cabeza —dijo Hagrid—.
¿Lo hiciste, Hagrid? Dinos que lo hiciste, porfa, Hagrid - pidieron los gemelos con los ojos brillantes.
No lo hizo - respondió Harry por él cuando vio que el gigante estaba tan sonrojado que no iba a contestar. Los gruñidos que recibió le sacaron una sonrisa -. Hizo algo mucho mejor. Ya lo veréis.
¿En serio? - preguntaron a la vez recuperando la sonrisa de inmediato.
¿A qué estamos esperando? - dijo George inclinándose hacia delante.
Sigue leyendo, Hagrid - le metió prisa Fred imitando a su hermano.
Harry debes saber que eres un mago.
Hubo un segundo de silencio mientras algunos hacían una mueca.
Hagrid, ¿no lo dijiste un poco demasiado... de golpe? - preguntó Bill Weasley rompiendo el silencio.
Puede ser... - murmuró pasándose la mano por la cabeza.
Apuesto a que Harry no le cree - rio Ron.
Seguro que piensa que se han equivocado de persona y en realidad él no es a quien buscan - dijo Hermione mirando a su amigo.
Harry se puso colorado hasta las orejas al recordar que eso era exactamente lo que había pensado y se negó a mirarles a la cara. Merlín, estaba deseando que llegasen los libros del futuro...
Sí, ya - dijo Bill -. Yo con vosotros no apuesto sobre Harry.
Totalmente de acuerdo - asintió Charlie -. Ya hemos visto que vosotros tres os conocéis demasiado bien.
Los dos más jóvenes se encogieron de hombros sin perder la sonrisa. Era justo. Le conocían de sobra y el resto se había dado cuenta.
Se produjo un silencio en la cabaña. Sólo podía oírse el mar y el silbido del viento.
—¿Que soy qué? —dijo Harry con voz entrecortada.
Buena reacción, colega - se mofó Ron riendo.
Un mago, Harry - repitió Fred despacio, como si estuviese hablando con un niño de cinco años en vez de once.
Ma-go - dijo George imitándole -. Hace magia. Poof. Aparece y desaparece. Tú eres un mago.
¿Lo has entendido? - preguntaron a la vez antes de estallar en carcajadas con el resto del comedor mientras Harry les fulminaba con la mirada.
Qué graciosos - dijo sarcástico -. Como si vosotros hubieseis actuado de otra forma en mi lugar.
Los dos se miraron antes de encogerse de hombros.
Cierto - respondieron a la vez.
—Un mago —respondió Hagrid, sentándose otra vez en el sofá, que crujió y se hundió—. Y muy bueno, debo añadir, en cuanto te hayas entrenado un poco. Con unos padres como los tuyos ¿qué otra cosa podías ser? Y creo que ya es hora de que leas la carta.
¡Por fin! - exclamó Dean -. Ni siquiera yo tuve tantos problemas para leer mi carta, y eso que mis padres no querían dejarme abrirla por si era una broma peligrosa.
¿En serio? - preguntó Seamus mirando a su mejor amigo con los ojos como platos.
Se asustaron un poco cuando ponía hasta mi habitación en la dirección - respondió encogiéndose de hombros.
Los gemelos estaban sonriendo como si les hubiesen hecho el regalo perfecto.
¡Señores Weasley! - les llamó la atención la profesora McGonagall y se giraron siete pelirrojos hacia ella -. Los gemelos - aclaró y todos miraron hacia ese par, que intentaba sin mucho éxito parecer totalmente inocente -. No quiero oír nada sobre noticias de alguna carta con una broma incluida, ¿entendido?
Como usted diga, profesora - respondieron a coro, pero les seguía mirando suspicaz.
Harry extendió la mano para coger, finalmente, el sobre amarillento, dirigido, con tinta verde esmeralda al«Señor H. Potter, El Suelo de la Cabaña en la Roca, El Mar»****. Sacó la carta y leyó:
COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA
Director: Albus Dumbledore
(Orden de Merl**ín, Primera Clase,
Gran Hechicero, Jefe de Magos,
Jefe Supremo, Confederación
Internacional de Magos).
Querido se**ñor Potter:
Tenemos el placer de informarle de que dispone de una plaza en el Colegio Hogwarts de Magia. Por favor, observe la lista del equipo y los libros necesarios.
Las clases comienzan el 1 de septiembre. Esperamos su lechuza antes del 31 de julio.
Muy cordialmente,
Minerva McGonagall
Directora adjunta
Siempre es exactamente la misma. Solo cambian el nombre - suspiró Bill. Sus hermanos y él habían recibido todos exactamente la misma.
Sí, pero eso no la hace menos especial - dijo Hermione.
Sí, aunque los títulos de Dumbledore ocupen tanto como la el resto de la carta - murmuró Ron para que solo Harry y Hermione le oyesen.
El director les miró divertido, como si lo hubiese oído todo, y las orejas de Ron se tiñeron de rojo de nuevo.
Las preguntas estallaban en la cabeza de Harry como fuegos artificiales,
Y cuándo no - suspiró Hermione. Estaba resignada a que la curiosidad les iba a meter en problemas sí o sí.
Vamos, Hermione, si no investigásemos un poco cuando ocurre algo raro, el curso sería mucho más aburrido - bromeó Harry.
Y también mucho más tranquilo - replicó Ron -. Aunque parece que de esos no vamos a tener ninguno, ¿verdad?
No creo - respondieron Harry y Hermione a la vez después de mirarse.
y no sab****ía cuál era la primera. Después de unos minutos, tartamudeó:
—¿Qué quiere decir eso de que esperan mi lechuza?
¿En serio, Harry? - rio Ron -. No tienes ni idea de nada del mundo de la magia, lees una carta así, te dicen que eres un mago, ¿y preguntas por la lechuza? ¡Con la de cientos de preguntas que podías haber hecho!
¡Hey! - protestó Harry -, quería ir a ese sitio, fuese cual fuese, y me pedían una lechuza para poder ir. Primero me entero de cómo poder alejarme de los Dursley y luego me entero de a dónde estoy yendo. Hay que ser prácticos.
El pelirrojo solo gruñó de acuerdo y Harry no pudo evitar una sonrisa orgullosa.
Ojoloco le miraba más interesado que antes. Eso era algo que le costaba aprender a sus aurores. Hay que ser prácticos. Si estás en una situación espinosa y te ofrecen una salida, no cuestiones los detalles y haz lo que puedas para tomarla. Ya te enterarás de todo cuando estés a salvo. El chico Potter lo estaba haciendo muy bien, muy bien en realidad.
—Gorgonas galopantes, ahora me acuerdo —dijo Hagrid, golpeándose la frente con tanta fuerza como para derribar un caballo.
Charlie le dirigió una mirada significativa a Hagrid y se sacudió con carcajadas reprimidas. El grandullón se había sonrojado de nuevo al leer sobre otra prueba de su fuerza desmedida. Es que de verdad, el resto eran tan... frágiles. Se podían romper con un golpecito de nada y si no tenía cuidado les podía hacer mucho daño con una sola mano.
De otro bolsillo sacó una lechuza (una lechuza de verdad, viva y con las plumas algo erizadas),
¿Llevas una lechuza en el abrigo? - preguntó la señora Weasley alarmada.
No te preocupes, mamá - dijo Charlie, que conocía la habilidad del gigante con los animales -. No pasa nada.
Pero, hijo, una lechuza... Y está en un bolsillo...
Mamá, Hagrid sabe más sobre criaturas mágicas que cualquier otra persona que conozca y jamás haría algo que pudiese dañar a alguna
-
la tranquilizó su hijo.
Si estás tan seguro...
Totalmente - asintió sin ninguna duda.
una gran pluma y un rollo de pergamino. Con la lengua entre los dientes, escribió una nota que Harry pudo leer al revés.
Wow, Harry, bien hecho - silbó por lo bajo Ron asombrado.
Sí, no es fácil entender la letra de Hagrid - afirmó Hermione.
Los dos habían recibido alguna carta del gigante durante el verano y no siempre había sido fácil descifrar lo que ponía. Necesitaban más tiempo para leer sus cartas que las de cualquier otro. No era que no quisiesen recibir cartas suyas, porque le adoraban, pero era un logro impresionante ser capaz de leer una del revés.
Querido señor Dumbledore:
Entregué a Harry su carta. Lo llevo mañana a comprar sus cosas.
El tiempo es horrible. Espero que usted esté**bien.
Hagrid
Me gusta - dijo George.
Es directo y claro. Sin rodeos - rio Fred.
Ya hemos visto que Hagrid va siempre al grano - sonrió Bill recordando la bomba que le había soltado a Harry no hace ni un minuto.
Hagrid enrolló la nota y se la dio a la lechuza, que la cogió con el pico. Después fue hasta la puerta y lanzó a la lechuza en la tormenta. Entonces volvió y se sentó, como si aquello fuera tan normal como hablar por teléfono.
Hubo algunas risitas divertidas por parte de los nacidos de muggles mientras los demás les miraban confusos. Ellos habían pensado algo parecido cuando lo vieron por primera vez porque no era fácil ver cómo el medio de comunicación de los magos. Pero antes de que pudiesen explicarse, alguien habló.
Mira que eres estúpido, caracortada. ¿Cómo creías que iba a enviar la carta? - rio Malfoy contento de haber conseguido algo para mofarse de Potter y vengarse de él por lo de antes
Muchos le fulminaron con la mirada e iban a abrir la boca para defender a Harry, pero este habló antes que ellos. Agradecía que le apoyasen y estuviesen dispuestos a dar la cara por él, pero no le gustaba que peleasen sus batallas. Él era capaz de cerrarle la boca al rubio sin ayuda.
Vaya, Malfoy, y yo que pensaba que no se podía ser más idiota. Te voy a decir una cosa, por si no te has dado cuenta al principio del libro. Los muggles no usan lechuzas - las mejillas del rubio empezaron a teñirse de rosa de nuevo al darse cuenta que había vuelto a hablar demasiado pronto -. Y no sé si te has dado cuenta, pero me crié con muggles. Si vas a abrir la boca, por lo menos piensa primero, Malfoy. Busca, que seguro que tienes cerebro suficiente para no dejarte en ridículo de nuevo.
Ahora había más risitas y Ron le chocó los cinco a Harry mientras los merodeadores y los gemelos le felicitaban. Malfoy estaba que se moría de la envidia por toda la atención que estaba atrayendo Harry e intentaba hacer ver a todos que no tenía nada de especial. Por el momento no estaba teniendo mucho éxito.
Les miraba desde lejos, viendo como reía y bromeaba con su familia y amigos y le envidiaba. Así que, con las mejillas ardiendo por la vergüenza, decidió que se iba a vengar por esto. Y por todo lo demás que había pasado a lo largo del día. No se le ocurrió que él había provocado a Harry, solo pensaba que le había dejado en ridículo delante de todo el colegio.
Harry se dio cuenta de que tenía la boca abierta y la cerró rá****pidamente.
Eso, Harry, no te vayan a entrar moscas - le picó Hermione y los dos sonrieron.
Es un dicho muggle - explicó Harry al ver que el resto no entendía -. Para que alguien cierre la boca cuando está muy sorprendido. Como yo con esa lechuza.
Ahora hubo más que sonrieron. Era bonita la amistad que tenían esos dos. Se trataban como hermanos y, como tal, seguro que tenían peleas y discutían, y seguro que aparecía alguna en los libros, pero volvían a bromear y a apoyarse cuando el otro estaba en problemas.
—¿Por dónde iba? —dijo Hagrid. Pero en aquel momento tío Vernon, todavía con el rostro color ceniza, pero muy enfadado, se acercó a la chimenea.
¿Qué va a intentar ahora? - suspiró Remus cansado de este muggle.
No sé, pero ya no me preocupa - dijo Sirius relajándose en el sillón -. Con Hagrid ahí no puede hacer nada.
—Él no irá —dijo.
Sí, claro, el día que consigas impedir que vaya, será el día en el que tengáis un elfo doméstico en casa - bufó Tonks molesta.
El trío se miró y tuvo que ahogar las carcajadas con una tos. No podía haberlo dicho mejor porque el día que había aparecido Dobby había sido el día en el que tío Vernon había tomado las medidas que habían sido más efectivas hasta el momento para impedir que volviese al colegio.
El resto les miró extrañado. Y entonces Remus lo entendió.
¿En serio? - preguntó abriendo mucho los ojos -. No me digas que se cumplió.
Bueno, no consiguió evitar que volviese a Hogwarts - dijo Harry sonriendo inocentemente.
¿Pero apareció un elfo doméstico en su casa de verdad? - preguntó Sirius sorprendido.
Los tres se encogieron de hombros respondiendo un vago "Quizás...", que no tranquilizó a nadie.
Vale, que conste que yo no tenía ni idea - se defendió Tonks levantando las manos.
No ha sido cosa tuya - dijo Fred sacudiendo la cabeza divertido.
Es todo cosa de Harry - dijo George -. Cosas que creías que eran imposibles suceden constantemente a su alrededor. Lo próximo será que un muggle salga volando o algo así.
No digas eso, George, que luego va y se cumple - fingió enfadarse Ron, pero todos encontraban la situación de lo más divertida.
Hagrid gruñó.
—Me gustaría ver a un gran muggle como usted deteniéndolo aél —dijo.
Exacto - asintió Sirius satisfecho. Ahora era imposible que su ahijado no fuese a Hogwarts, aunque con la mención de lo que sea que hubiese pasado con ese elfo doméstico... Sacudió la cabeza, ya pensaría en eso cuando llegase el momento.
¡Bien dicho, Hagrid! - gritaron los gemelos entusiasmados.
—¿Un qué? —preguntóinteresado Harry.
—Un muggle —respondió Hagrid—. Es como llamamos a la gente**«**no-mágica» como ellos. Y tuviste la mala suerte de crecer en una familia de los más grandes muggles que haya visto.
La peor suerte del mundo - estuvo de acuerdo Hagrid consigo mismo.
Y ya hemos quedado en que no ha mejorado en absoluto - se burló Ron.
No - negó divertida y exasperada Hermione -. Se sigue metiendo en más líos que nadie.
¡Hey!, ¿se os ha olvidado que no me meto en líos solo? ¡Vosotros siempre venís conmigo! - protestó mirándoles intencionadamente.
Por mucho que nos gustaría estar siempre contigo cuando estás en peligro, de momento no lo hemos conseguido el cien por ciento de las veces. Varias veces has acabado teniendo que salir tú solo del lío en el que te has metido - dijo Hermione.
Y cuando nosotros estamos solos no nos metemos en problemas - rio Ron -. Menos mal que te tenemos a ti para evitar que nos aburramos - añadió antes de que su amigo se lo tomase de forma equivocada.
Pero Harry sabía que le estaban tomando el pelo y solo puso los ojos en blanco mientras escuchaba las risas de sus dos amigos.
—Cuando lo adoptamos, juramos que íbamos a detener toda esa porquería —dijo tío Vernon—. ¡Juramos que la íbamos a sacar de él! ¡Un mago, ni más ni menos!
Espera, espera - interrumpió Sirius inclinándose hacia delante -. ¿Cómo que "la iban a sacar de él"?
Se había acordado de las sospechas de Remus de antes, cuando sugirió que los muggles no se habían detenido en los castigos al intentar destruir la magia de Harry.
¿Estáis pensando lo que yo estoy pensando? - dijo Remus con el ceño fruncido. No le gustaba hacia donde apuntaban todas las pistas.
No sé si estamos pensando lo mismo, pero a mí no me gusta nada cómo suena todo esto - murmuró el señor Weasley.
Harry - dijo Sirius intentando no dejarse llevar por la furia que le había embargado al darse cuenta de que no era el único que había llegado a esa conclusión -, escúchame. ¿Alguna vez te han puesto la mano encima?
Sirius, por favor, no importa...
¡Harry, responde la pregunta! - interrumpió apretando los puños, aunque se temía que ya lo sabía. Estaba perdiendo rápidamente el control de sus emociones cuanto más clara se hacía la respuesta.
Sirius... - intentó de nuevo el niño desesperado, pero una mirada a su padrino le convenció de que no se iba a librar de esto -. Sí. A veces. Pero nunca desde que vino Hagrid - se apresuró a añadir en un inútil intento de calmar el ambiente.
¡Dursley, estás muerto! - rugió Sirius echando humo por las orejas -. ¡En cuanto terminemos de leer y podamos salir de aquí voy a ir a por ellos! ¡Y Harry no se va a acercar a ellos! ¡Por encima de mi cadáver va a volver a esa casa!
Sirius, hace años que no me han hecho nada - suplicó Harry, pero era inútil. Esta revelación había destruido los ánimos que había y todos volvían a temblar de rabia contra los Dursley.
Harry, estabas en Hogwarts. Eso no cuenta - zanjó la discusión Remus antes de girarse hacia su amigo -. Yo voy contigo, Sirius.
Yo también - se unió Tonks. Sus poderes se habían descontrolado y tenía el pelo rojo de rabia al pensar que Harry había pasado diez años a merced de esos muggles. ¡Diez años!
Nosotros también - dijeron Ron y Hermione a la vez. No les había hecho falta ni mirarse para saber que ambos iban a ir a hacer pagar a los Dursley.
Chicos, por favor... - rogó Harry mortificado. Pero le ignoraron olímpicamente y apretaron sus varitas con más fuerza.
Muchos más asintieron de acuerdo. Neville (para sorpresa de muchos al verlo tan decidido), el resto de los Weasley, McGonagall, el equipo de quidditch... Todos querían defender a Harry.
Tardaron mucho en calmarse, mientras Harry trataba desesperado de que olvidasen el plan que estaban creando, que estaba todo en el pasado, que podían olvidarlo porque no iba a volver a verles nunca... pero no tuvo ningún éxito. Estaba mortificado por este descubrimiento, el que había estado rezando que no saliese a la luz. Y así habría sido, de no ser por ese comentario de tío Vernon...
Al final se sentaron apretando los dientes para evitar ponerse a despotricar de nuevo contra los Dursley. ¡Horrible!, ¡indignante!, ¡pagarán por esto!, pensaban todos. Harry había tenido que agarrar la mano de Hermione y sujetar a el hombro de Ron para intentar tranquilizarlos un poco. Su mejor amigo, su hermano, había pasado años recibiendo palizas sin que nadie se enterara. Eso era imperdonable.
Hagrid, por favor... - dijo Harry con una mirada suplicante. Al gigante no le hicieron falta más pistas antes de comprender que era momento de reanudar la lectura.
—¿Vosotros lo sabíais? —preguntó Harry—. ¿Vosotros sabíais que yo era... un mago?
Sí - gruñó Sirius. Estaba furioso todavía, intentando no imaginarse los detalles de lo que acababa de ser confirmado.
Harry agachó la cabeza mordiéndose el labio. Quería hacer algo, cualquier cosa, para que se olvidasen de eso, pero sabía que si decía algo no solo no iba a servir de nada, sino que además solo les iba a enfadar todavía más.
Ron y Hermione se dieron cuenta de su estado de ánimo y comprendieron de inmediato a qué se debía. Ellos harían cualquier cosa por hacerle sentir mejor, ¿pero no entendía su amigo que eso estaba mal? ¿Que no tenía ninguna justificación? ¿Que, aunque solo hubiese pasado una vez, darle una paliza a un niño era imperdonable?
—¡Saber! —chillóde pronto tía Petunia—. ¡Saber! ¡Por supuesto que lo sabíamos! ¿Cómo no ibas a serlo, siendo lo que era mi condenada hermana? Oh, ella recibió una carta como ésta de ese... ese colegio, y desapareció, y volvía a casa para las vacaciones con los bolsillos llenos de ranas, y convertía las tazas de té en ratas. Yo era la única que la veía tal como era: ¡una monstruosidad! Pero para mi madre y mi padre, oh no, para ellos era****«Lily hizo esto» y«Lily hizo esto otro»****. ¡Estaban orgullosos de tener una bruja en la familia!
¡Pues claro que estaban orgullosos! - gritó Remus, que durante la mayor parte de sus años en el colegio había sido, de los cuatro merodeadores, el más cercano a la pelirroja. Aprovechó para echarle un vistazo a la rata acobardada en la jaula a los pies de Sirius antes de seguir -. ¡Lily era brillante!
¡Y mil veces mejor persona que su hermana! - gruñó Sirius con el ceño fruncido. No estaba seguro de cómo había pasado, pero este capítulo se había convertido en una pesadilla de pronto. Descubría algo horrible, empezaban a hablar mal de la pelirroja y seguro que no tardaban en llegar insultos contra James.
Snape echaba chispas por los ojos al oír cómo hablaba Petunia de su amada Lily. Él había visto en verano cómo la miraba y cómo la envidia y el cariño que quedaba se iban convirtiendo en puro odio al ver la maravillosa persona en la que se convertía Lily.
Se detuvo para respirar profundamente y luego continuó. Parecía que hacía años que deseaba decir todo aquello.
El profesor de pociones volvió a bufar. Seguro que sí llevaba esperando años, pensó para sí mismo. En vez de reconciliarse con la memoria de su hermana cuando esta había fallecido, Petunia probablemente se había pasado los diez años buscando más razones para odiarla y ahora se las estaba gritando todas a su hijo.
—Luego conoció a ese Potter en el colegio y se fueron y se casaron y te tuvieron a ti, y por supuesto que yo sabía que ibas a ser igual, igual de raro, un... un anormal.
¿Anormal? - preguntó Bill frunciendo el ceño -. ¿Cómo que anormal?
Mago - respondió Harry suavemente encogiéndose de hombros. Él estaba más que acostumbrado a todos los insultos y excentricidades de sus tíos y no les daba ya ninguna importancia. Sin embargo, seguía preocupado y desanimado porque habían descubierto su secreto, y cuanto más pensaba en ello más vergüenza le daba. ¿Qué pensarían ahora los demás al ver que no podía defenderse de un muggle?
Ron y Hermione se giraron hacia él alarmados por su tono. ¿Qué estaba pasando ahora por su cabeza para hacerle sentir así de... vacío y triste? ¿Qué había pasado? ¿Qué había oído?
Harry... - murmuró Ron intentando que le mirase a la cara, pero su amigo solo seguía con la mirada fija en su regazo. Ahora no eran solo ellos dos los que se estaban preocupando. Los Weasley, los merodeadores y Tonks también empezaban a sentir que algo no andaba bien. Fue Hermione la que, revisando mentalmente lo último que había pasado, descubrió qué era lo que le molestaba.
Harry - le llamó, pero no le hacía caso -. Harry, mírame - dijo con más fuerza. Al final tuvo que agacharse en el suelo frente a él para poder mirarle a la cara -. Harry, sé que estás disgustado por lo que hemos descubierto - murmuró tan bajo que tuvo que acercarse para que los dos chicos la oyesen, pero era una conversación privada y no creía que Harry quisiese que nadie más se enterase.
Sé que hubieses preferido que lo que hacía tu tío se quedase en secreto - siguió y Ron abrió mucho los ojos al entender de qué iba la cosa -, pero era algo que necesitábamos saber. No te estamos juzgando por ello, Harry, y no te tenemos pena tampoco. No, de verdad que no - insistió al ver que Harry no la creía -, porque sabemos que eres capaz de aguantar eso porque te hemos visto pasar por cosas peores.
Pero nos da rabia que te vieses obligado a ello - dijo respirando hondo para no volver a enfadarse -. Porque no tenía derecho a hacerte eso, ¿entiendes? Sigues siendo el mismo para nosotros. No te vamos a tratar diferente, ni vamos a mirarte raro - y Harry sintió que le quitaban un peso de encima porque esa había sido una de las cosas que más miedo le habían dado -. Pero tienes que entender que no podemos permitir que esto se quede así. No puede salir impune. Lo ves, ¿verdad?
Vamos, Harry, como si no nos conocieses - bromeó Ron en un murmullo para intentar animarle -. Para nosotros siempre vas a ser un canijo con gafas - dijo revolviéndole el pelo y arrancando por fin una sonrisa -. Pero Hermione tiene razón en una cosa. Eres NUESTRO canijo con gafas y si alguien te hace daño, va a tener que responder ante nosotros por ello. No lo olvides, Harry, ya lo dijo la carta. Estamos juntos en esto.
Harry sonrió un poco más y los otros dos supieron que habían conseguido quitarle esos pensamientos raros de la cabeza. Hermione le abrazó con fuerza y Ron le pasó el brazo por los hombros para darle un apretón antes de volver los tres a su sitio.
Los demás les miraban interrogantes porque no habían podido oír nada, pero ninguno pensaba decir ni una palabra. Era algo entre ellos tres y no era asunto de nadie más.
¿Puedes seguir leyendo, Hagrid? - pidió Harry sin mirar a nadie más. Estaba más que agradecido por tener a los otros dos a su lado. No sabía qué haría sin ellos. Y mientras siguiesen ahí, tenía la sensación de que podía enfrentar cualquier cosa.
¡Y luego, como si no fuera poco, hubo esa explosión y nosotros tuvimos que quedarnos contigo!
Así que te enteraste así de cómo habían muerto tus padres en realidad, ¿no, Harry? - preguntó Tonks en voz baja. Era triste enterarse de esa forma.
Casi lo prefiero así - respondió el chico sin soltar todavía a Ron y a Hermione -. Si hubiese tenido que esperar, no me hubiese enterado nunca. Y prefiero enterarme cuanto antes de las cosas. Evita muchos problemas y malentendidos.
Harry se había puesto muy pálido. Tan pronto como recuperó la voz, preguntó:
—¿Explosión? ¡Me dijisteis que habían muerto en un accidente de coche!
Y ahora es cuando Hagrid se enfada de verdad - dijo Fred.
Sí - asintió su hermano -. Y con un poco de suerte acobarda tanto a los Dursley que no vuelven a abrir la boca.
Bueno, no tuve suerte en eso - sonrió Harry y los gemelos gruñeron -, pero me alegro de que no se callasen. Me lo pasé mucho mejor.
Parecía que los ánimos volvían a subir lentamente.
—¿ACCIDENTE DE COCHE? —rugió Hagrid dando un salto, tan enfadado que los Dursley volvieron al rincón—. ¿Cómo iban a poder morir Lily y James Potter en un accidente de coche? ¡Eso es un ultraje! ¡Un escándalo! ¡Que Harry Potter no conozca su propia historia, cuando cada chico de nuestro mundo conoce su nombre!
Irónico, ¿verdad? - dijo George.
Todos los niños del mundo jugando a ser él, y él sin saberlo - terminó Fred.
Ni que lo digas - murmuró Harry -. No me hice una idea de lo que se refería Hagrid hasta el día siguiente y no me quedó claro hasta que llegué a Hogwarts.
¿En serio? - preguntó Tonks sorprendida.
Sí. Ahí de pronto empezó a reconocerme todo el mundo. Los primeros fueron ellos dos - dijo señalando a los gemelos, que hincharon el pecho orgullosos y recordaron ese día con cariño. El día en el que habían ayudado a un canijo a subir su baúl al tren -. Y fue de lo más extraño.
Los tres rieron al recordar esa conversación en el vagón.
—Pero ¿por qué? ¿Quésucedió? —preguntó Harry con tono de apremio.
La furia se desvaneci****ó del rostro de Hagrid. De pronto parecía nervioso.
Normal - dijo la señora Weasley -. No es fácil explicarle a un niño cómo ha fallecido un ser querido.
Ella recordaba el día que les había tenido que explicar a sus tres hijos mayores que sus tíos Fabian y Gideon habían sido asesinados. Había sido de las cosas más duras que había hecho y eso que no eran los padres...
Fue... raro - dijo Hagrid pareciendo abrumado -. Nunca había pensado que tendría que explicarle algo así...
No te culpo - dijo Charlie -. En el fondo, si sus tíos fuesen medianamente normales, ya lo sabría y tú no tendrías que hacer algo así.
De todas formas - intervino Harry -, me alegro de que fuese Hagrid el que me lo contase. No quiero ni pensar cómo me lo habrían contado mis tíos... O si me hubiese enterado por otro lado.
El gigante le sonrió, contento de haber podido ayudarle a aceptar lo que había pasado.
—Nunca habría esperado algo así —dijo en voz baja y con airepreocupado—. No tenía ni idea. Cuando Dumbledore me dijo que podía tener problemas para llegar a ti, no sabía que sería hasta este punto. Ah, Harry, no sé si soy la persona apropiada para decírtelo, pero alguien debe hacerlo. No puedes ir a Hogwarts sin saberlo.
Eso habría sido desastroso - dijo Hermione.
Horrible - asintió Tonks.
Le habrían podido contar cualquier cosa - dijo Remus con una mueca.
Pero os imagináis lo divertido que hubiese sido - dijo Fred.
"¿Por qué me miráis todos? ¿Tú cómo sabes mi nombre? ¿De qué me conoces?" - dijo George imitando la voz de Harry.
No pudieron evitar sonreír. Era cierto. Aunque lo mejor era que hubiese ido conociendo su historia, al principio habría sido gracioso.
Lanzó una mirada despectiva a los Dursley.
—Bueno, es mejor que sepas todo lo que yo puedo decirte... porque no puedo decírtelo todo. Es un gran misterio, al menos una parte...
Y sigue habiendo parte que es un misterio - suspiró Harry. Se moría de ganas de conocer la respuesta a la pregunta que le hizo al director en el hospital el año anterior, pero había muy pocas posibilidades de conseguirlo si Dumbledore no quería contarlo.
¿No te acuerdas lo que ponía en la carta, Harry? - preguntó Hermione -. Decía que en los libros pondría la respuesta que buscas
-
explicó al ver que no la entendía.
Cierto - afirmó Remus -. Decía que en ellos estaba todo lo que necesitabas saber para destruir a Voldemort, así que seguro que se resuelve el misterio ese.
Menos mal. Sino no creo que la curiosidad de Harry lo hubiese soportado - bromeó Ron al ver a su amigo entusiasmado de nuevo.
Calla, que me quiero enterar de una vez - le dijo Harry -. Vamos, Hagrid, lee.
Todos rieron al verle tan ansioso por continuar. Sí que era curioso, sí...
Se sentó, miró fijamente al fuego durante unos instantes, y luego continuó.
—Comienza, supongo, con... con una persona llamada... pero es increíble que no sepas su nombre, todos en nuestro mundo lo saben...
Es cierto - se dio una palmada en la frente Fred.
Todos dirían "Quien-vosotros-sabéis", pero Harry no sabría quién es porque nadie se atreve a pronunciar su nombre - rio George.
Pues yo viviría mucho más tranquilo si no estuviese diciendo su nombre cada dos por tres - se quejó Ron -. De verdad, Harry, ¿tan difícil es decir "Quién-tú-sabes" en su lugar?
Ron, es ridículo... - Harry puso los ojos en blanco
Temer a un nombre - terminó Ron por él -. Lo sé, ya me lo has dicho. Supongo que no me vas a hacer caso, ¿verdad?
Tanto caso como tú me haces a mí - replicó Harry sonriendo -. Voy a conseguir que digas ese nombre, Ron.
—¿Quién?
—Bueno... no me gusta decir el nombre si puedo evitarlo. Nadie lo dice.
No va a conseguir que lo diga - dijo Tonks riendo.
No me puedo creer que se vaya a quedar sin saberlo - murmuró Bill divertido.
Todos conocían el miedo de Hagrid a decir este nombre y que nunca lo decía. Evitaba pensar en él, incluso.
—¿Por qué no?
—Gárgolas galopantes, Harry, la gente todavía tiene miedo. Vaya, esto es difícil. Mira, estaba ese mago que se volvió... malo. Tan malo como te puedas imaginar. Peor. Peor que peor. Su nombre era...
No va a decirlo - dijo Sirius confiado -. James y yo estuvimos siete años intentando que lo dijese, pero nunca lo conseguimos. Ni con engaños, ni con alcohol, ni con chantaje, ni con persuasión... Nada. Hagrid nunca dice ese nombre.
Harry le miraba sorprendido. Sabía que a Hagrid no le gustaba decirlo, pero que lo hubiesen estado intentando tanto tiempo sin éxito... A él no le había costado ni la mitad de esfuerzo.
Hagrid se sonrojó un poco sabiendo que sí que lo había dicho esa noche. Había sido la única vez en su vida. Y no pensaba que fuese a haber otra. Pero ese niño le había convencido aquella noche, le había dado el coraje que necesitaba para decirlo. Y solo por él lo había hecho.
Hagrid trag****ó, pero no le salía la voz.
—¿Quiere escribirlo? —sugirió Harry.
—No... no sé cómo se escribe. Estábien...
Voldemort.- dijo Harry compadeciéndose de él al ver los apuros por los que estaba pasando. Ya que se acababa de enterar de las dificultades de su amigo para decirlo, apreciaba mucho más que se lo hubiese dicho aquella noche. Lo mínimo que podía hacer ahora era decirlo por él para que no lo pasase mal dos veces.
Todos saltaron de sus asientos, excepto Dumbledore y los dos merodeadores.
¿A qué ha venido eso, Harry? - dijo Ron molesto.
¿Qué? Quería ahorrarle el mal trago de que lo tuviese que leer de nuevo. Ya lo dijo una vez aquella noche - se defendió.
Espera, espera - dijo Sirius -. ¿Estás diciendo que Hagrid, ese Hagrid de ahí, dijo "Voldemort" - todos hicieron una mueca, pero él no les hizo caso - tan solo porque tú se lo pediste?
Eh... Sí. Supongo - respondió Harry incómodo.
Vale. Ron tiene razón. Consigues lo imposible - suspiró Sirius -. ¡Lo estuvimos intentando siete años! ¡Siete años! ¿Y tú cuánto has tardado? ¿Un minuto? No creo que haya llegado siquiera a eso.
Bufó casi molesto por la ofensa.
Canuto - dijo Remus con una sonrisa -, no me digas que te molesta que Harry os haya superado a los dos, ¿verdad?
¿Qué? - se giró sorprendido hacia él -. ¿Por qué me iba a molestar? Solo estoy sorprendido.
Sí, bueno, ya veremos - lo dejó pasar Remus. Pero iba a volver a sacarlo en la comida -. Sigue Hagrid.
—Hagrid se estremeció—. No me lo hagas repetir. De todos modos, este... este mago, hace unos veinte años, comenzó a buscar seguidores. Y los consiguió. Algunos porque le tenían miedo, otros sólo querían un poco de su poder, porque él iba consiguiendo poder. Eran días negros, Harry. No se sabía en quién confiar, uno no se animaba a hacerse amigo de magos o brujas desconocidos... Sucedían cosas terribles.Él se estaba apoderando de todo. Por supuesto, algunos se le opusieron y él los mató. Horrible. Uno de los pocos lugares seguros era Hogwarts. Hay que considerar que Dumbledore era el único al que Quien-tú**-sabes temía. No se atrev****ía a apoderarse del colegio, no entonces, al menos.**
**»**Ahora bien, tu madre y tú padre eran la mejor bruja y el mejor mago que yo he conocido nunca. ¡En su época de Hogwarts eran los primeros! Supongo que el misterio es por qué Quien-tú-sabes nunca había tratado de ponerlos de su parte... Probablemente sabía que estaban demasiado cerca de Dumbledore para querer tener algo que ver con el Lado Oscuro.
James y Lily jamás hubiesen apoyado a Voldemort - dijo Sirius ignorando las muecas de nuevo.
Cierto, ni aunque no hubiesen sido tan cercanos a Dumbledore - dijo Remus con una sonrisa -. Los dos habrían peleado para derrotarle. Fue lo primero que quisieron hacer al salir del colegio.
Desde que Hagrid había empezado a contar la historia de cómo eran las cosas no se había oído ni una mosca. Todos querían olvidar esa etapa cuanto antes y dejarla atrás porque no había muchos en la sala que no hubiesen perdido a algún ser querido en la guerra. Era horrible. Y por eso no habían interrumpido a Hagrid. Para que pasase esa parte cuanto antes.
Sin embargo, los dos merodeadores habían sentido el impulso de decir algo cuando se había mencionado a James y a Lily. Habían sido dos personas imprescindibles en la guerra y en la vida de ambos. Y ahora tenían a su hijo delante, que volvía a ser una pieza clave para la destrucción de Voldemort y para sus vidas.
Harry tenía una sonrisa orgullosa al saber que sus padres habían querido luchar contra ese monstruo desde que estaban en el colegio, como él estaba haciendo. Esperaba que se sintiesen orgullosos de él. No había nada que desease más en el mundo que saber que estarían orgullosos de la persona en la que se estaba convirtiendo.
»Tal vez pensó que podía persuadirlos... O quizásimplemente quería quitarlos de en medio. Lo que todos saben es que él apareció en el pueblo donde vosotros vivíais, el día de Halloween, hace diez años. Tú tenías un año.Él fue a vuestra casa y... y...
Sirius cerró los ojos intentando olvidar. Intentando no pensar en ello. Pero no podía evitar recordar lo que había sentido cuando había entrado en Godric's Hollow y les había visto ahí en el suelo...
James con las gafas caídas, la boca un poco abierta y totalmente inmóvil... Y por mucho que le había sacudido, le había rogado, le había dicho que esta broma no tenía gracia, su hermano había seguido mirándole a los ojos sin verle...
Después había encontrado a Lily en la habitación de Harry. Caída como una muñeca de trapo a la que le han cortado las cuerdas, con el pelo desparramado alrededor de su cabeza y esos preciosos ojos verdes sin el brillo que siempre tenían... Ella tampoco le había respondido por mucho que le había suplicado...
Y por último había encontrado a Harry, a su ahijado, llorando en su cuna. Con la cicatriz por la que se le conocía en todo el mundo ya grabada en su frente. Y había sentido el alivio más grande de su vida al cogerle en brazos y sentir que estaba bien y a salvo. Porque esa noche había sido la más horrible de su vida, en la que había visto como todo su mundo se caía a pedazos, y si hubiese perdido al último pilar que le mantenía derecho, a la última razón que tenía para vivir, no sabía qué hubiese hecho. Si en vez de encontrarle llorando, le hubiese encontrado tan inmóvil como a sus padres...
Reprimió un escalofrío y sacudió la cabeza intentando deshacerse de esas imágenes. Harry está bien, está aquí, se repetía a sí mismo. Y era cierto. Podía verle ahí sentado a gusto, tranquilo y feliz. Pero seguía estremeciéndose de miedo al pensar lo que podría haber pasado.
De pronto, Hagrid sac****ó un pañuelo muy sucio y se sonó la nariz con un sonido como el de una corneta.
—Lo siento —dijo—. Pero es tan triste... pensar que tu madre y tu padre, la mejor gente del mundo que podrías encontrar...
**»**Quien-tú-sabes los mató. Y entonces... y ése es el verdadero misterio del asunto... también trató de matarte a ti. Supongo que quería hacer un trabajo limpio, o tal vez, para entonces, disfrutaba matando.
Harry volvió a mirar al director, pero este esquivaba su mirada. Esa era la respuesta que buscaba. ¿Por qué había querido matarle a él? Sabía desde el año pasado que Voldemort había querido asesinarle a él en concreto y que su madre podría haberse salvado, pero no sabía por qué.
Ojalá que la respuesta apareciese pronto en los libros...
Pero no pudo hacerlo. ¿Nunca te preguntaste cómo te hiciste esa marca en la frente? No es un corte común. Sucedió cuando una poderosa maldición diabólica te tocó. Fue la que terminó con tu madre, tu padre y la casa, pero no funcionó contigo, y por eso eres famoso, Harry. Nadie a quien él hubiera decidido matar sobrevivió**, nadie excepto t****ú, y eso que acabó con algunas de las mejores brujas y de los mejores magos de la época (los McKinnons, los Bones,**
Susan Bones, de Hufflepuff, bajó la cabeza apenada. Les echaba mucho de menos...
los Prewetts...)
La señora Weasley se volvió a abrazar a su marido al recordar a sus hermanos. Se acordaba de ellos cada vez que veía a los gemelos y por eso cada uno de ellos llevaba de segundo nombre el de uno de sus hermanos.
Los hermanos Weasley apretaron los dientes. Sobre todo Bill, Charlie y Percy eran los que más sentían la muerte de sus tíos porque eran los únicos que tenían recuerdos de ellos y sabían que habían luchado valientemente contra Voldemort.
y t****ú eras muy pequeño. Pero sobreviviste.
Harry se removió incómodo bajo las miradas de todos. Todos, menos el trío de primero y el director, querían saber cómo era posible que hubiese sobrevivido. No debía de haber sido posible, pero ya se estaban dando cuenta de que Harry siempre lograba lo imposible.
Ron y Hermione le apretaron las manos pensando lo mismo. "Gracias a Merlín que lo hizo". Sabían que no le conocían en aquel momento, pero no se imaginaban sus vidas sin su hermano en ellas. No se podía. Hogwarts no existía sin Harry.
Algo muy doloroso estaba sucediendo en la mente de Harry. Mientras Hagrid iba terminando la historia, vio otra vez la cegadora luz verde con más claridad de lo que la había recordado antes y, por primera vez en su vida, se acordó de algo más, de una risa cruel, aguda y fría.
¿Recuerdas eso también? - preguntó Remus con una mueca.
Harry asintió estremeciéndose. Esa risa era horrible, aún peor porque la había oído en la Cámara de los Secretos la noche anterior. ¿Había sido tan solo la noche anterior? ¿Hacía menos de veinticuatro horas? Wow, con la cantidad de cosas que habían sucedido parecía que había pasado mucho más tiempo.
Los dos merodeadores intercambiaron una mirada horrorizada. Ellos la habían oído en una ocasión en la que se habían encontrado con Voldemort y no había sido agradable. Esa risa era escalofriante y que la recordase un niño de once años...
Hagrid lo miraba con tristeza.
—Yo mismo te saqué de la casa en ruinas, por orden de Dumbledore. Y te llevé con esta gente...
Sirius apretó los puños enfadado consigo. Él había tenido a Harry en brazos y se lo había dado a Hagrid. Ojalá hubiese insistido más en llevárselo él mismo, en que él podía ocuparse de él... Pero es que estaba tan destrozado, y tenía tantas ganas de ir a destrozar a esa rata, además de que sabía que el ministerio le iba a perseguir porque le creían culpable, que cuando Hagrid le había dicho que Dumbledore se ocuparía de él, no había sabido decir que no.
Había fallado en su deber de padrino. Era lo que él sentía, y sabía que iba a intentar el resto de su vida poder compensar a su ahijado de alguna forma. Pero también sabía que su ahijado tenía un corazón de oro y que no le reprochaba nada.
—Tonterías —dijo tí****o Vernon.
Oh, no - gruñó Tonks -. No me lo puedo creer.
Se me había olvidado que estaban ahí - dijo Remus con el ceño fruncido.
Es el encanto de los Dursley - dijo George sarcástico.
Cuando crees que te has librado de ellos, PAM - gritó Fred sobresaltando a todos.
Vuelven a fastidiar un rato - terminaron a la vez.
¡Fred! ¡George! - les regañó su madre.
Lo siento, mamá - se disculparon rápidamente -. Teníamos que demostrar cómo son los Dursley.
Harry dio un respingo. Casi había olvidado que los Dursley estaban allí. Tío Vernon parecía haber recuperado su valor. Miraba con rabia a Hagrid y tenía los puñ****os cerrados.
¿Qué planea hacer ahora? - preguntó Remus teniendo un mal presentimiento respecto a esto.
Nada bueno - dijo Ron -. Eso seguro. Solo me pregunto cómo de malo va a ser.
Y cómo de grande va a ser la estupidez que diga - añadió Fred.
Y qué va a hacer Hagrid al respecto - dijo George.
Y...
Sigue leyendo, Hagrid, por favor - interrumpió la señora Weasley antes de que los gemelos siguiesen añadiendo cosas -. A ver si así nos enteramos de lo que ocurre de verdad.
—Ahora escucha esto, chico —gruñó—: acepto que haya algo extraño acerca de ti, probablemente nada que unos buenos golpes no curen.
Todos empezaron a gruñir de nuevo y a murmurar amenazas por lo bajo.
¡Hey! - les interrumpió Ron con el ceño fruncido -, ya haremos algo al respecto luego. Ahora no es el momento.
Vaya, Ronnie, has dicho inteligente - dijo Fred con lo ojos como platos.
Se te está pegando algo de Hermione - dijo George igual de sorprendido.
Ron solo les fulminó con la mirada. Tanto él como Hermione estaban agarrando las manos de Harry, que había vuelto a bajar la cabeza incómodo. No era momento de hablar sobre eso, si querían comentarlo tendría que ser cuando Harry no estuviese delante.
Y todo eso sobre tus padres... Bien, eran raros, no lo niego y, en mi opinión, el mundo está mejor sin ellos...
¡¿Qué?! - rugieron los merodeadores poniéndose en pie.
¿Cómo se atreve Dursley a decir una cosa así? - ladró Remus asemejándose a un lobo de nuevo.
¿Y encima lo dice delante de Harry? - gruñó Sirius apretando los puños.
¿Cómo puede decirle eso a un niño sobre sus padres? - chilló la señora Weasley indignada.
Mientras ellos seguían despotricando contra los Dursley, Ron y Hermione se giraron hacia su amigo. Decir que estaban furiosos era quedarse corto, pero su hermano iba primero y que le dijesen eso a la cara no podía ser fácil.
¿Estás bien, Harry? - preguntó Ron por lo bajo.
¿Sabes que no es cierto, no? ¿Que tu tío es... despreciable y no tenía ni idea de lo que hablaba, verdad? - murmuró Hermione.
Harry asintió en silencio. Dolía que alguien pudiese pensar así, pero tenía clarísimo que no podía hacer caso a los Dursley.
Sí, estoy bien - y lo decía de verdad por una vez -. No os preocupéis. Solo es idiota.
Le dieron un apretón antes de girarse satisfechos hacia Hagrid justo cuando se reanudaba la lectura.
Recibieron lo que buscaban, al mezclarse con esos brujos... Es lo que yo esperaba: siempre supe que iban a terminar mal...
Pero en aquel momento Hagrid se levantó del sofá y sacó de su abrigo un paraguas rosado. Apuntando a tío Vernon, como con una espada, dijo:
—Le prevengo, Dursley, le estoy avisando, una palabra m****ás y...
Gracias, Hagrid - dijo Charlie.
Sí, ya no aguantaba más seguir oyendo sus tonterías - agradeció Tonks con una sonrisa.
No va a durar mucho tiempo callado, ¿o me equivoco, Harry? - dijo Sirius.
No, no te equivocas. Pero si no me acuerdo mal, la siguiente vez es cuando tío Vernon comete el error más grande que podía cometer - sonrió Harry - y por eso este capítulo merece la pena a pesar de todo esto último.
Algunos alzaron las cejas escépticos. Tenía que ser muy, muy bueno para compensar todo esto...
Ante el peligro de ser alanceado por la punta de un paraguas empuñado por un gigante barbudo, el valor de tío Vernon desapareció otra vez. Se aplastó contra la pared y permaneció en silencio.
Es que es terrorífico - dijo Fred muy serio.
Un gigante amenazándole con un paraguas rosa - dijo George.
Terrorífico - dijeron a la vez.
Hagrid se sonrojó de nuevo y el trío y los merodeadores escondieron una sonrisa. Ellos sabían qué es lo que escondía Hagrid en ese horroroso paraguas.
—Así está mejor —dijo Hagrid, respirando con dificultad y sentándose otra vez enel sofá, que aquella vez se aplastó hasta el suelo.
Harry, entre tanto, todavía tenía preguntas que hacer, cientos de ellas.
A ver si ahora preguntas algo más... en relación con el tema importante - se mofó Ron.
¡Hey! - protestó Harry -, ya te he dicho que era importante saber lo de la lechuza.
Pero hay cosas más importantes ahora - intervino George.
Si después de lo que te han contado vuelves a preguntar algo por el estilo, es que ya te funcionaba mal algo en la cabeza antes de llegar aquí - rio Fred.
Harry solo les fulminó con la mirada, pero solo rieron más fuerte al verle.
—Pero ¿quésucedió con Vol... perdón, quiero decir con Quien-usted-sabe?
¿Ves, pequeño Harry? - dijo Fred.
Esa pregunta es mucho más importante - dijo George con una sonrisa.
¿Y por qué no pudiste seguir con esa costumbre? - preguntó Ron con una mueca.
Porque solo me quedo con las costumbres que valen la pena - respondió Harry sonriendo.
Sí, ya, muy gracioso - dijo el pelirrojo, pero escondía una sonrisa. Solo Harry haría una cosa así.
—Buena pregunta, Harry. Desapareció**. Se desvaneció. La misma noche que tratóde matarte. Eso te hizo aún más famoso.Ése es el mayor misterio, sabes... Se estaba volviendo más y más poderoso...****¿Por qué se fue?**
**»**Algunos dicen que murió. No creo que le quede lo suficiente de humano para morir. Otros dicen que todavía está por ahí, esperando el momento, pero no lo creo. La gente que estaba de su lado volvió con nosotros. Algunos salieron como de un trance. No creen que pudieran volver a hacerlo si él regresara.
»La mayor parte de nosotros cree que todavía está en alguna parte, pero que perdió sus poderes. Que está demasiado débil para seguir adelante. Porque algo relacionado contigo, Harry, acabó con él. Algo sucedió aquella noche que él no contaba con que sucedería, no s****é qué fue, nadie lo sabe... Pero algo relacionado contigo lo confundió.
Harry apretó los puños para impedir que temblasen. Ya se había enfrentado tres veces a él, la última la noche anterior, y si los libros tenían la respuesta para destruirle significaba que iba a volver en algún momento...
Y con su suerte, seguro que él no se encontraba a salvo mientras eso ocurría. Y luego tendría que enfrentarse a él de nuevo para poder derrotarle. Era lo último que le apetecía hacer porque había tenido enfrentamientos con ese monstruo más que suficientes para el resto de su vida, pero no pensaba echarse atrás.
Ya le habían confirmado que tenía que ser él quien le destruyese, pero tenía a Ron y a Hermione a su lado y también le habían dicho que se quedarían siempre. Con ellos ya se había enfrentado a él dos veces. Podría hacerlo de nuevo.
Hagrid miró a Harry con afecto y respeto, pero Harry, en lugar de sentirse complacido y orgulloso, estaba casi seguro de que había una terrible equivocación.
¡Ja! - exclamó Ron chocando los cinco con Hermione, que se estaba riendo, por encima de la cabeza de Harry.
Te tienen calado, Harry - sonrió Sirius.
Lo sé - suspiró -, pero repito lo que dije. Yo también los tengo calados. Cuando lleguen los libros del futuro, ya veremos si se siguen riendo ellos dos solos.
Los dos amigos fingieron mirarle mal, pero estaban deseando que pudiesen bromear los tres juntos sobre esto.
¿Un mago? ¿Él? ¿Cómo era posible? Había estado toda la vida bajo los golpes de Dudley y el miedo que le inspiraban tía Petunia y tí****o Vernon.
Ron y Hermione salieron de golpe de sus pensamientos al oír esto y fulminaron con la mirada a todo el que miraba en la dirección de Harry o a todo el que empezaba a gruñir o murmurar contra los Dursley.
Ellos se lo iban a dejar claro a todos: se acabó el mencionar el maltrato que sufrió de niño delante de Harry. De verdad, ¿es que no tenían sentido común? ¿No se daban cuenta de lo mal que lo pasaba cada vez que volvían a decirlo en el libro?
El resto solo estaba confuso por las miradas de estos dos. ¿No eran los mejores amigos de Harry? ¿No tendrían de estar más furiosos que nadie? Y entonces, ¿por qué actuaban así?
Si realmente era un mago,****¿por qué no los había convertido en sapos llenos de verrugas cada vez que lo encerraban en la alacena? Si alguna vez derrotó al más grande brujo del mundo, ¿cómo es que Dudley siempre podía pegarle patadas como si fuera una pelota?
—Hagrid —dijo con calma—, creo que está equivocado. No creo que yo pueda ser un mago.
No, pequeño Harry - dijo George.
Eres tú el que está equivocado - sonrió Fred.
Eres un gran mago, Harry. Ya te lo dije una vez y sigue siendo cierto
-
dijo Hermione.
Sí, y ya sabes lo que siempre decimos de Hermione, Harry - le recordó Ron -. Hermione siempre tiene razón.
El pobre Harry estaba sonrojado hasta las orejas y no sabía dónde meterse. Nunca se le había dado bien aceptar halagos de la gente.
Para su sorpresa, Hagrid se rió****entre dientes.
—No eres un mago, ¿eh? ¿Nunca haces que sucedan cosas cuando estás asustado o enfadado?
Aparte de liberar tu genio, se refiere - se mofó Ron y su amigo le miró mal mientras todos reían.
**Harry contempló el fuego. Si pensaba en ello... todas las cosas raras que habían hecho que sus tíos se enfadaran con él, habían sucedido cuando él, Harry, estaba molesto o enfadado: perseguido por la banda de Dudley, de golpe se había encontrado fuera de su alcance; temeroso de ir al colegio con aquel ridículo corte de pelo,**éste le había crecido de nuevo
El pelo Potter - repitió Sirius orgulloso.
Solo con él ocurrirían estallidos de magia accidental - puso los ojos en blanco Remus.
Pero solo para dejarlo como al principio. ¿Recuerdas la cantidad de veces que James intentó usar la magia para peinarlo un poco, Lunático? - rio Sirius.
¿Te acuerdas de la vez que estuvo una hora intentándolo para impresionar a Lily y antes de salir por la puerta del dormitorio ya volvía a estar como antes? - rio Remus.
Ambos se tuvieron que agarrar el estómago al recordar los muchos intentos de James, todos ellos inútiles, de peinarse. Al final, a principios de quinto se había dado por vencido. Y Lily no había aguantado mucho tampoco después de darse cuenta de que nada, ni muggle ni mágico, funcionaba con el pelo Potter.
y, la última vez que Dudley le pegó, ¿no se vengó de él, aunque sin darse cuenta de que lo estaba haciendo? ¿No le había soltado encima la boa constrictor?
Eso - dijo Fred.
Fue - dijo George.
¡Brillante! - exclamaron a la vez.
Todos recordaban con una sonrisa ese incidente. Aunque hubiese sido un poco incómodo al principio, había sido lo más gracioso que había pasado en el libro por el momento.
Harry miró de nuevo a Hagrid, sonriendo, y vio que el gigante lo miraba radiante.
—¿Te das cuenta? —dijo Hagrid—. Conque Harry Potter no es un mago... Ya verás, serás muy famoso en Hogwarts.
Eso no hace falta que lo digas dos veces - bufó Harry. Seguía sin acostumbrarse a que todos se le quedasen mirando. ¿No tenían nada mejor que hacer? ¿Otras cosas que cotillear que no fuese su vida? ¿Una vida propia, a lo mejor?
Sus amigos le miraban divertidos. Sabían perfectamente que odiaba su fama tanto como ir a la enfermería, a lo mejor incluso más.
Pero tío Vernon no iba a rendirse sin luchar.
Otra vez - gimió Tonks -. Será pelmazo. ¿No le puede dejar en paz de una vez?
Es tío Vernon - respondió con una mueca Harry -. Vive para eso.
¿Para qué? - bufó Sirius -. ¿Para incordiar y fastidiar siempre que pueda?
Exactamente - sonrió Harry confundiéndolos a todos -. ¿No os acordáis de lo que os he dicho? Ahora es cuando comete uno de los errores más grandes que podía cometer.
Ahora todos estaban expectantes. Así que era por esto por lo que merecía la pena el capítulo, por lo que Harry había estado emocionado al principio. Por lo que sea que fuese a hacer este muggle.
—¿No le hemos dicho que no irá? —dijo con desagrado—. Irá a la escuela secundaria Stonewall y nos dará las gracias por ello. Ya he leído esas cartas y necesitarátoda clase de porquerías: libros de hechizos, varitas y...
—Si****él quiere ir, un gran muggle como usted no lo detendrá —gruñó Hagrid—. ¡Detener al hijo de Lily y James Potter para que no vaya a Hogwarts! Está loco. Su nombre está apuntado casi desde que nació. Irá al mejor colegio de magia del mundo. Siete años allí y no se conocerá a sí mismo. Estará con jóvenes de su misma clase, lo que será un cambio. Y estará con el más grande director que Hogwarts haya tenido: Albus Dumbled...
¡Bien dicho, Hagrid! - felicitó Bill con una sonrisa.
¿Por qué has parado? - preguntó Fred confundido.
Eso, ¿por qué? - dijo George -. Es Dumbledore, no Dumbled...
Dursley me interrumpió - gruñó Hagrid molesto. Aún no le había perdonado que dijese una cosa así del director.
No lo hizo. No puede ser tan estúpido - una sonrisa se estaba extendiendo por la cara de Remus cuando juntó todas las piezas -. ¿Lo hizo? ¿De verdad hizo eso?
¿Que hizo qué? - preguntó Sirius deseando saberlo -. ¿Qué es lo que hizo, Lunático?
Sirius, ¿qué es lo peor que puedes hacer en presencia de Hagrid?
Insul... - empezó a decir como si se lo supiese de memoria. Y entonces lo entendió y se le formó la misma sonrisa que a Remus -. No lo hizo. ¿De verdad es tan estúpido como parece?
¿Qué hizo? - preguntó Percy curioso.
Ahora lo ves - respondió Harry con la misma sonrisa que los merodeadores -. Algo que todo el que conoce a Hagrid sabe que nunca, bajo ningún concepto, se debe hacer delante de Hagrid.
Ya había varios que lo habían averiguado y se inclinaban hacia el gigante, que estaba totalmente sonrojado.
—¡NO VOY A PAGAR PARA QUE ALGÚN CHIFLADO VIEJO TONTO LE ENSEÑE TRUCOS DE MAGIA! —gritó tí****o Vernon.
¡Lo hizo! - gritaron los dos merodeadores.
No lo hizo - dijeron los gemelos con la boca abierta.
¿Cómo ha podido ser tan estúpido? - rio Charlie mientras se imaginaba la reacción del gigante.
Sigue, Hagrid, que ahora llega lo mejor - le instó Harry.
Pero aquella vez había ido demasiado lejos. Hagrid empuñó su paraguas y lo agitó sobre su cabeza.
—¡NUNCA... —bramó— INSULTE-A-ALBUS-DUMBLEDORE-EN-MI-PRESENCIA!
Exacto - asintieron los merodeadores y el trío.
Nunca - dijo Harry.
Jamás - afirmó Ron.
Bueno, a no ser que tengas un deseo de muerte... - dijo Sirius.
¡Shh! - les mandó callar Charlie -. Quiero ver lo que hace Hagrid.
Agitó el paraguas en el aire para apuntar a Dudley. Se produjo un relámpago de luz violeta, un sonido como de un petardo, un agudo chillido y, al momento siguiente, Dudley saltaba, con las manos sobre su gordo trasero, mientras gemía de dolor.
¿Qué ha hecho? - preguntó la señora Weasley algo temerosa. Hagrid tenía buen corazón, pero podía ser un poco impulsivo cuando se enfadaba.
Algo que no voy a olvidar en la vida - respondió Harry con una sonrisa de anticipación tan amplia que parecía que se le iba a partir la cara en dos.
Cuando les dio la espalda, Harry vio una rizada cola de cerdo que salía a través de un agujero en los pantalones.
Las carcajadas se oirían probablemente desde el piso de arriba. Algunos se habían vuelto a caer del asiento y otros volvían a agarrarse el estómago con fuerza.
Hagrid - dijo Sirius intentando recobrar el aliento -, eres... eres...
Eres increíble - terminó Remus por él cuando al otro le entró otro ataque de risa antes de unirse a él.
¡Estupendo!
¡Maravilloso!
¡Magnífico!
¡Insuperable! - gritaban los gemelos entusiasmados. Después se acercaron a él, le sacudieron la mano para felicitarle y le preguntaron -. ¿Te importa que lo usemos para alguna de nuestras bromas?
Eh... No, supongo que no - aceptó azorado.
En realidad los gemelos estaban pensando en crear algún producto. En plan, se lo echas en la bebida a alguien y cuando se lo bebe, le sale la cola de cerdo. Ya se lo estaban imaginando. ¡Iba a ser un éxito! Si seguían así iban a conseguir un montón de ideas en estos libros.
Las risas se seguían prolongando y era imposible que Hagrid se sonrojase más. Al cabo de unos minutos, McGonagall consiguió calmar a todos.
Tenías razón, Harry - sonrió Sirius -. Solo por esto todo el capítulo ha merecido la pena.
Te lo dije - dijo Harry -. Fue genial.
Tío Vernon rugió. Empujó a tía Petunia y a Dudley a la otra habitación, lanzó una última mirada aterrorizada a Hagrid y cerró con fuerza la puerta detrás de ellos.
¡Por fin se han ido! - exclamó Hermione.
Si solo hacía falta que Hagrid le pusiese una cola de cerdo al... - dijo Sirius, pero se quedó callado al comprender algo -. ¡Eh, por eso te reías cada vez que alguien llamaba cerdo a tu primo! - dijo girándose hacia su ahijado.
Sí - asintió él sonriendo -. Es que fue in-ol-vi-da-ble. Y luego encima todos diciendo eso...
Vale, ya lo pillo - dijo Sirius -. Bueno, ojalá Hagrid lo hubiese hecho antes y no habríamos tardado ni la mitad de tiempo en librarnos de los Dursley.
Yo creo que ha valido la pena la espera - dijo Remus también con una sonrisa.
Hagrid miró su paraguas y se tiró de la barba.
—No debería enfadarme—dijo con pesar—, pero a lo mejor no ha funcionado. Quise convertirlo en un cerdo, pero supongo que ya se parece mucho a un cerdo y no había mucho por hacer.
Buena esa, Hagrid - rio Charlie.
Pues yo creo que tenía razón - dijo Harry -. Me refiero, ya estabais todos llamándole "cerdo" antes de leer esto. Por algo tiene que ser.
Hubo más risas al escuchar esto.
Miró de reojo a Harry, bajo sus cejas pobladas.
—Te agradecería que no le mencionaras esto a nadie de Hogwarts —dijo—. Yo... bien, no me está permitido hacer magia, hablando estrictamente. Conseguí permiso para hacer un poquito, para que te llegaran las cartas y todo eso... Era una de las razones por las que quería este trabajo...
No era solo por eso, Harry, de verdad - empezó a explicarse Hagrid rápidamente, por miedo a que su amigo se ofendiese por que hubiese dicho eso -. Esa era solo una de ellas...
Hagrid...
Pero también quería verte, te lo aseguro...
Hagrid...
Porque hacía mucho que no te veía y quería ver cómo estabas y...
¡Hagrid! - tuvo que gritar por fin Harry para conseguir que dejase que enredarse él solo y le mirase a la cara -. No me importa. De verdad. Me da igual por qué quisieses el trabajo. Esto fue hace casi tres años. Ahora eres mi amigo y me importa bastante poco el pasado.
El grandullón sonrió aliviado. No quería que se enfadase porque no hubiese elegido bien sus razones para ir a conocerle.
Además, aunque fuese así, le pusiste una cola de cerdo a mi primo - sonrió -. Eso compensaría cualquier cosa.
—¿Por quéno le está permitido hacer magia? —preguntó Harry.
—Bueno... yo fui también a Hogwarts y, si he de ser franco, me expulsaron.
Y nunca hemos podido averiguar por qué - suspiró Sirius cruzándose de brazos. El trío intercambió miradas divertidas.
En el tercer año. Me rompieron la varita en dos. Pero Dumbledore dejó que me quedara como guardabosques. Es un gran hombre.
—¿Por qué lo expulsaron?
Nunca lo dice. Solo cambia de tema - respondió Remus.
Estuvimos preguntándole los siete años que estuvimos en Hogwarts, durante los momentos más inesperados para ver si nos lo contaba, pero era imposible. Y tampoco conseguimos averiguarlo por ningún otro sitio - dijo Sirius -. Así que no creo que lo averigües nunca, Harry. Y tampoco creo que esté en esos libros.
El trío había estado intentando por todos los medios mantener una cara seria para no revelar nada, pero esto ya fue demasiado. Se echaron a reír los tres a la vez sobresaltando a todos los de su alrededor.
¿Y ahora de qué se ríen? - preguntó Bill confundido -. Yo no le veo la gracia a este tema. ¡Si nadie sabe de qué va!
Y entonces todos cayeron en la cuenta, cuando los tres no hicieron más que reír con más fuerza al oír esto.
¿No me digáis que lo habéis descubierto? - preguntó Sirius enderezándose asombrado.
¿Te extraña, Sirius? - dijo Remus, pero él también estaba impresionado.
Decídnoslo. Porfa - pidieron los gemelos. Ellos también habían querido averiguarlo, pero les había sido imposible.
¿Cómo lo descubristeis? - preguntó Sirius con los ojos como platos.
Lo descubrió Harry - dijo Hermione y todos pusieron los ojos en blanco divertidos. Por supuesto que lo había descubierto él, si cada vez que había algún secreto cerca no permanecía secreto mucho tiempo -, pero no os vamos a decir cuál es la respuesta ni cómo la descubrió.
Os vais a tener que esperar - cortó las protestas Harry -. Lleváis sin saberlo años. ¿Qué más os da esperar un par de días más?
Por lo menos decidnos en cuál de los dos libros está - pidió Sirius.
Se miraron entre los tres, como discutiendo si decírselo o no, antes de mirar otra vez a Sirius.
Nah, os esperáis - dijeron los tres a la vez antes de echarse a reír de nuevo.
Ya veremos si os reís tanto cuando lleguemos a los libros del futuro
- gruñó Sirius.
—Se está haciendo tarde y tenemos muchas cosas que hacer mañana —dijo Hagrid en voz alta—. Tenemos que ir a la ciudad y conseguirte los libros y todo lo demás.
Así que te llevó Hagrid al Callejón Diagón por primera vez, ¿no?
- preguntó Remus y Harry asintió.
Remus sonrió triste mientras Hagrid seguía leyendo. A James y a Lily les habría encantado estar con él esa primera vez. James estaba planeando incluso despistar a la pelirroja en algún momento para llevarle a la tienda de artículos de quidditch y comprarle su primera escoba de verdad.
Sin embargo, luego habían tenido que ir a esconderse y había sido Sirius el que le había comprado su primera escoba por su primer cumpleaños porque James no podía salir de la casa. Harry había estado encantado con su escoba de juguete, volando a dos palmos del suelo por toda la casa chocando con todo y volviendo locos a sus padres.
Sonrió pensando que a lo mejor a Harry le seguía gustando volar. Y si encima estaba ya en el equipo de quidditch... James habría explotado de orgullo si eso fuese cierto.
Se quit****ó su grueso abrigo negro y se lo entregó a Harry.
—Puedes taparte con esto —dijo—. No te preocupes si algo se agita. Creo que todavía tengo lirones en un bolsillo.
¿Lirones? - preguntó Ron mientras Hagrid cerraba el libro -. ¿Tienes lirones en uno de esos bolsillos?
Ya estaba prometiéndose a sí mismo que nunca metería la mano en ninguno de esos bolsillos.
Creo que sí que tenía - se encogió de hombros Hagrid -. Eh... Este capítulo ya está terminado.
Muy bien. Podemos leer otro y tomarnos después un descanso - propuso el director.
Todos asintieron encantados. Les gustaba el libro, pero ya habían perdido la cuenta del tiempo que llevaban ahí sentados leyendo. Estarían encantados de levantarse y estirar las piernas un rato.
¿Puedo leer este capítulo? - pidió la señora Weasley.
Por supuesto, Molly, querida - respondió Dumbledore agitando la varita para hacer aparecer el libro en el regazo de la pelirroja.