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Historia 183757 — capítulo 1

"-¡Bendito sea Dios! ¿A qué viene esta insignificante pelirroja?"

Lucy Montgomery, "Anne, la de Avonlea"

   Todos los primeros de septiembre la estación de King´s Cross se llenaba más de lo habitual; y ese año no era la excepción. Los guardias podían ver una gran cantidad de gente -algunas ataviadas de forma extraña- llevando grandes baúles y, ocasionalmente, jaulas con lechuzas. La explicación que recibían del capataz era que todos iban a una convención, y con eso se contentaban. Después de todo, últimamente la gente inventaba cualquier cosa, ¿a quién le importaba a qué clase de reunión para fanáticos de quién sabe qué cosa se dirigían? Alcanzaba con que no causaran alboroto.

   Sin embargo sí había algo fuera de lo habitual. Todas las miradas parecían seguir a un grupo de personas en particular, una familia formada por un hombre de pelo negro azabache con dos niños prácticamente iguales a él y una mujer con una cascada de pelo anaranjado que era arrastrada por una pequeña que aparentaba unos nueve o diez años, idénticas en todo sentido. Sin embargo de pronto no se los pudo ver por ningún lado, aunque los guardias no le dieron gran importancia. Probablemente se habrían subido a un tren.

   Del otro lado de la barrera entre el mundo muggle y el mágico los cuchicheos continuaban. La causa de todos ellos estaba despidiendo a sus hijos, que partían hacia el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.

-Te veremos en Navidad.

   Ginny Potter volvió al lado de su esposo, quien le susurró algo a su hijo antes de despedirlo.

   Detrás de ellos una niña los observaba con ojos como platos.

-¡Harry Potter!- chilló claramente emocionada.

   Sobresaltada la pareja se dio vuelta para encontrarse a una chiquilla que los miraba con una gran sonrisa.

   Su pelo era del mismo color escarlata de la locomotora detrás suyo y en sus ojos claros como el hielo se podía percibir la admiración y la alegría, lo cual sumado a sus pecas y su boca curvada en una sonrisa de oreja a oreja fue quizás lo que indujo a Harry a agacharse y saludara la pequeña, que era incluso más baja que su hijo Albus.

-Sí, soy Harry Potter, ¿y tú eres?- le preguntó con una sonrisa

-Cassandra Harper, es un placer conocerlo señor, de verdad, mi tía siempre me habla de usted y me dijo que acabó con el Innombrable y le agradezco mucho, y… -Su discurso dicho a toda velocidad se interrumpió apenas fijó la vista en Ginny.

-¡Y usted es Ginevra Weasley la cazadora de las Arpías de Holyhead! ¿Debería decir Ginevra Potter?-se consultó a sí misma preocupada- Es que me acostumbré a oír de usted  con ese nombre, nunca la vi jugar, pero estoy segura de que debe haber sido muy buena, todo el mundo habla de usted, y leo su sección en el Profeta porque sigo todos los partidos de las Arpías; ¡son mi equipo favorito!-Explicó radiante.

-¡CASSANDRA HARPER!-Cualquiera hubiera pensado en una vociferadora al oír aquello-¡VEN AQUÍ INMEDIATAMENTE!

   Presta, la niña se giró con preocupación y más rápida si cabe se despidió

-Es un honor conocerlos, pero mi tía me está llamando y debo saludarla a ella antes de irme

-Adiós Cassandra- la saludó con la mano Harry, aunque de la niña ya solo se veía el pelo, escabulléndose entre la multitud.

*      *      *

   Ya en el tren, con su pesado baúl a cuestas, empezó a buscar un compartimento, un poco triste ya que era la primera vez que dejaba a su tía, pero feliz; ¡Por fin iría a Hogwarts!.

   Abrió uno que le pareció vacío y se apresuró a sentarse. Estaba realmente nerviosa.

-Au

   ¡Se había sentado sobre alguien! Coloradísima como su pelo se levantó de un salto, disculpándose muchas veces.

-Estoy bien, no me pasó nada-la tranquilizó el chico rubio. ¡Un chico! Cassandra sintió que podría morir de la vergüenza allí mismo.

-Ya me voy, perdón

-No te vayas, de verdad no me hiciste daño. Me llamo Scorpius, ¿y tú?

Más relajada, contestó enseguida:

-Mi nombre es Cassandra, pero todos me dicen Cass o Cassie, ¿tienes un apodo?

-Puedes decirme Scorp

Se hicieron unos minutos de silencio que Cass no pudo soportar:

-¿A qué casa crees que irás? Mis padres fueron a Ravenclaw, por lo que creo que es probable que termine allí, pero me gustaría ir a otra, quizás Gryffindor. Me han dicho que en Slytherin son todos malos, pero no creo que sea verdad, no todos pueden ser así. Espero tener un amigo allí por lo menos, quiero llevarme bien con cada casa, aunque ya sé que es imposible caerle bien a todos, pero me gustaría intentarlo por lo menos.- Dijo todo esto sin respirar y sonrió expectante a Scorpius delante suyo.

   A decir verdad, desde que la chica había mencionado a Slytherin, el niño se sentía mucho más tranquilo; toda su vida había sido juzgado por el hecho de ser un Malfoy y no podía contar la cantidad de veces que había oído decir con desprecio que iría a Slytherin al igual que su padre, a pesar de ser tan pequeño, por lo que encontrarse a alguien distinto era todo un alivio para el muchacho.

-Seguramente iré a Slytherin como mi padre y toda mi familia

Estaba algo amargado al decir esas palabras, pero Cass no lo notó e hizo la pregunta que Scorpius temía.

-¿Cuál es tu apellido?

-Malfoy-suspiró

-¿Malfoy? ¿Eres el hijo de Draco Malfoy?-La cara de Cassie era imposible de leer y el niño pensó que estaba horrorizada.

-Uau… ¡Oh! No pienses que me molesta quién era tu padre! Al contrario, me parece que estuvo muy bien que haya sido capaz de darse cuenta de sus errores y arrepentirse.

   El alivio se mostró en la cara del chico, que esbozó una sonrisa tímida.

   En ese preciso instante la puerta del compartimento se abrió  y un par de ojos verdes como esmeraldas los contemplaron desde afuera.

-¿Podemos pasar?

-Sí, claro-Scorpius y Cassandra intercambiaron una mirada.

   Dos niños; un chico y una chica, pasaron y se sentaron enfrentados.

   Cass los observó atentamente, comparándolos en su mente: "No parecen familiares, ¿se conocerán de antes?" Y con todo esto en mente preguntó:

-¿Cómo se llaman?

-Mi nombre es Albus Potter, y esta es mi prima Rose Weasley

-Cass Harper-Se presentó tendiendo su mano

-Scorpius Malfoy

-¡Mi padre me habló de ti! Dice que los Malfoy no son confiables y tampoco cualquiera que se junte con ellos- dijo la niña -Vámonos Albus

-Espera Rosie…

-¿Te hice algo para que me trataras así Weasley?-Scorpius estaba indignándose.

-¡Tus padres eran mortífagos!-chilló Rose fuera de control

-¡Tú lo has dicho, ERAN! Y si no me soportas vete, ojalá no me toque en tu misma casa.

-¡JAMÁS IRÉ A SLYTHERIN COMO TÚ AL IGUAL QUE TU PADRE, MORTÍFAGO! ¡Albus ven conmigo!¡Albus!¡Vámonos!¡ALBUS!

   El chico, que había estado intentando mantener una conversación normal con Cass hasta que los gritos empezaron, la miró.

-Yo no creo que sean malos Rose, lo siento, pero me quedaré con ellos, me han agradado

-¿Me vas a dejar sola por dos personas que acabas de conocer, sin contar que una de ellas es un Malfoy y proviene de una de las familias que más ayudó a Quién-tú-sabes?

   En este punto se hizo necesaria una interrupción.

-Creo que estás siendo muy descortés con todos los que están aquí. Llegaste sin molestarte en saludar a nadie, lo único que hiciste fue pelear sin ninguna razón, porque no conoces a Scorpius, ni yo tampoco, pero por lo menos estoy dispuesta a hacerlo. Además quieres obligar a tu primo a que vaya contigo, si él desea quedarse no tiene porqué irse, así que o te disculpas con todos aquí o te buscas otro compartimento- Mientras hablaba Cassandra miró directamente a los ojos de la castaña, que incómoda y furiosa por sus palabras enrojeció hasta la punta de la nariz y salió dando un portazo.

-Lo siento Albus, pero me molestó mucho su manera de hablarnos y como prejuzgó a Scorpius

-Normalmente no es así, no entiendo qué le pasa, mi tío siempre se queja de los Malfoy, pero no tanto como para que Rose haga este escándalo.

-¿Tú no crees que yo vaya a ser como mi padre?

-¡Para nada!

*      *      *

   Un par de horas más tarde, comparaban sus colecciones de figuras de ranas de chocolate, mientras a cada rato se hacían más amigos.

-Yo tengo a tu padre dos veces Albus, ¿me cambias a Paracelso por él? Es de los pocos que me faltan.

-No se lo des a ella, ¡cámbiamelo a mí! Te daré a Ron, Hermione y Harry, sólo necesito a Paracelso y completaré mi colección

  • Lo lamento Cass, pero la oferta de Scorpius es mejor- Rio Abus Potter entregándole al rubio el cromo y recibiendo a cambio las tres figuras prometidas.

   Y entre risas , que quizá escondían nerviosismo, se pusieron a juntar los papeles de golosinas del piso antes de cambiarse, llegar al castillo y enfrentarse a la inminente perspectiva de la Ceremonia de Selección.