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Un último suspiro. — capítulo 1

-¿Hay otras posibilidades? ¿Algo más que se pueda hacer?-Preguntó con desesperación la castaña mirando aquellos ojos azules que la observaban con cierta pena.- No sé, cualquier cosa.

-Lo siento, Hermione. Estoy es lo que hay, hemos hablado con la junta de medimangos y no hay mucho que hacer, si decides llevarlo a un hospital muggle será peor y ya sabes lo que vendrá luego, de momento debemos esperar…

No soltó ninguna lágrima, solo se dedicó a mirar los retratos que había detrás de él.

-No existe la posibilidad de que me pueda quedar aquí todos los días, ¿verdad?

Él hombre de treinta pocos años la miró negando con la cabeza.

-No te preocupes, aquí tendrá los mejores medimangos a su lado y los mejores cuidados. Estará bien, y pondremos uno de esos objetos mágicos ¿teléfonos? Para que te puedas comunicar con él, pero no puede estar a su lado cada día, debe seguir el tratamiento y posiblemente duerma más de lo normal.

Hermione se cruzó de brazos mirando a un punto fijo.

-Podría hablar con MccGongall, por favor doctor Smith, se lo suplico.

-No servirá de nada, Kingsley sabe de tu situación y por ende el ministerio, y MccGongall no dejará que la mejor bruja en todo Howgarts no vuelva este año a cursar su ultimo año, puede que te deje salir los fines de semanas, algunas tardes, pero solo eso. ¿Lo comprendes?

-Esta bien…-Dijo resignándose al ver que no podía hacer nada más.

-Ve a hablar con la señora Dooley, y acordáis lo días para que lo vengas a ver. Te estaremos enviando cartas y algunos informes para que veas su evolución mientras estas en la escuela, ¿de acuerdo? Mientras tanto buena suerte, Hermione.

-Gracias, doctor Smith.

Observaba desde fuera de la habitación como dormía, tenia los ojos cerrados y sus pequeños labios entreabiertos dejando caer una pequeña línea de baba. La respiración era tranquila y acompasada.

Miraba sus brazos pequeños con algunas ajugas y los cables que pasaban detrás de aquella pequeña cama, dejando un único sonido en la pequeña habitación. Pensaba que era demasiado pequeño como para tener que pasar por todas las cosas que él estaba pasando, y por lo que ella recordaba solo estuvo una vez en el médico, y no había sido nada más que un dolor de estomago.

No podía imaginar el dolor que sentía cuando se despertaba por las noches o cuando le hacían pruebas para saber su evolución, simplemente no podía imaginárselo. Era demasiado.

-No le duele, querida.-Dijo la señora Dooley llegando a su lado.- No siente ningún dolor, no te preocupes por eso.

Hermione la miró con tristeza en sus ojos y asintiendo a la vez. La señora Dooley era como la abuela que ella siempre quiso tener y no tuvo, una mujer de unos sesenta y pocos años, rechonchona con gafas, dejando ver siempre una dulce sonrisa en su rostro.

-El doctor Smith me dijo que hiciéramos el horario para cuando puedas venir.-Ella asintió sin despegar la mirada de él.- Mientras más lo mires, más duele, cielo.

-Lo sé…

-Vamos entonces…

-¿Lo cuidarás bien, verdad?

-Estará en las mejores manos, cariño. En las mejores.-Dijo cogiendo a la castaña del brazo y caminando por el pasillo vacío.

-No me apetece volver a este coñazo de colegio otro años más.-Dijo Daphne sentándose al lado de Nott.- La verdad ni si quiera sé porque hemos vuelto.

-¿Quieres callarte de una vez?-Preguntó Blaise molesto.- Hemos vuelto porque debemos volver a donde estábamos todos antes de la guerra, así que hazme el favor y comportarte con los demás, ¿Lo entiendes Greengras?

Astoria asintió junto con Theo.

-Blaise tiene razón Daphne, debemos llevarnos bien este año con todos… incluso con…

-¡Callate!-Dijo ella gritando.- Es tu culpa por decirle a mama lo de volver, así no quiero oírte.

Astoria miró con enfado y odio a su hermana.

-No me hables así…

-Basta las dos.- Theodore interviniendo.- ¿No lo entendéis, no?- Preguntó mirándola completamente furioso.- No estamos en posición de quejarnos, ni si quiera en la escuela, todos nos miraran mal y debemos recuperar lo que éramos antes. La mayoría nos despreciaran y no es para menos, después de todo estábamos en el bando contrario… pero se empieza con pequeñas cosas primero, y luego veremos lo que haremos.

Pansy los observó negando con la cabeza.

-¿De verdad queréis eso? ¿Volver a ser los mejores de la escuela?-Preguntó riéndose.- Por favor, no seáis idiotas jamás volveremos hacer los mismo de antes, pero podemos ser mejores, además hay algo más importante por lo que preocuparse…Draco…

Draco levantó la cabeza de su libro.

-Mi madre oyó en el ministerio que después de la guerra, se volverá a hacer la selección de casas, sin excepción alguna.-Habló tranquilamente como si lo que estuviera diciendo no fuera nada, claro nada para ellos.- Todos deberán volver a sentarse y que le pongan el sombrero seleccionador, las cosas pueden cambiar.

-Me trae sin cuidado, soy slytherin hasta la muerte.-Dijo Daphne.

-No seas tonta.-Dijo Draco penetrándola con la mirada, hablando lo más fríamente posible.- No es que no vayan a cambiar a nosotros, si no a quien vayan a poner el slytherin. ¿Te imaginas a un Gryffindor en Sly?

Todos se quedaron callados sin decir nada durante segundos, hasta que cierto castaño habló.

-Sea quien sea que caiga en Slytherin este año, yo lo aceptaré…

-Yo también…-Dijo Pansy.- Mientras más vean que hemos cambiado, mejor para nosotros.

Siguieron hablando sobre trivialidades, pero algo le decía a cierto rubio que las cosas este año iban a cambiar para él y para sus amigos.

Guardaba sus cosas con mucha delicadeza dentro de su bolso, mientras que a la vez se cambiaba de ropa. Era muy placentero estar en un compartimento sola.

Su falda era mucho más corta de lo normal, pero tampoco sin pasarse. La blusa ajustada a su cuerpo, llevaba el cabello bien peinado y largo, dejando sus rizos bien formados, ya no había nada de aquella melena de arbusto que alguna vez existió. Parecía alguien totalmente diferente, y se veía realmente bien, no había decidido hacer ese cambio de imagen por complacer a los demás, si no porque lo necesitaba.

Se colocó un poco de perfume, y después su túnica. Sabía que era la única que quedaba dentro del tren, y no tenía ganas de encontrarse con nadie.

Bajo con tranquilidad y caminó hasta llegar donde debía coger el ultimo carruaje, si no había calculado mal ella seria la ultima alumna en hacerlo, que equivocada estaba.

-¡Señorita Granger! Ya pensaba que no venia.

-Hola profesor.-Saludó Hermione intentando sonreír.

-Vaya a coger el ultimo carruaje, creo que es usted la ultima.

-Adiós profesor.

Llegó hasta donde se suponía que debía esperar y se sorprendió al ver allí a tres personas, que la observaron indiferentemente, menos una pelinegra que le sonrió.

-Hola, Granger.

-Parkison.-Saludó la castaña mirándola como intentando descubrir lo que ocultaba detrás de esa sonrisa.

-Granger.-Dijeron Malfoy y Nott observándola de arriba abajo, como si la persona que estuviera allí, no fuera Granger, si no que alguien totalmente diferente.

-Nott… Malfoy.

-¿Te subes con nosotros, no? Es el último carruaje.

-Claro.-Contestó educadamente Hermione mirando a la pelinegra.

Nadie hablaba dentro del carruaje. Hermione se había cruzado de piernas revisando unos papeles que tenía en sus manos, totalmente concentrada hasta que cierta pelinegra habló.

-Granger.-Dijo Pansy llamado su atención.- ¿Sabes que este año el banquete de bienvenida será mañana?

-No.-Respondió ella intrigada.- ¿Por qué?

-Oh, bueno cosas del ministerio y MccGonagall, van a volver a ser la selección de casas, lo harán por cursos, creo que en este mismo instante deben de estar haciendo la de sexto curso.

-Vaya…-Dijo ella al ver que no sabía nada del mundo mágico ni de Howgarts hacía mucho tiempo.

Eso la tenía bastante alejada de lo que se suponía que era su otra mitad, cuando llegaron se dieron cuenta que todos los de último curso estaban fuera del gran comedor esperando a ser llamados por la directora, ella sin dejar que nadie la viera salió de allí dirigiéndose al baño. Estuvo en ese sitio sola durante varios minutos, hasta que se armó de valor para ir al gran comedor. Hizo una entrada triunfal en la que todos se quedaron observándola.

-Señorita Granger ya creía que no vendría.-Dijo la directora con una sonrisa en los labios.

Hermione intentó sonreír, pero simplemente no pudo. La mayoría de las miradas se posaron en ella, llamado la atención sobre todo del sector masculino.

-Hermione Granger.-Dijo Slurghom levantando el sombrero.

-Mmm… veamos que tenemos aquí… muchas cosas han cambiado en tu mente, veo cosas interesantes, has triunfado, pero triunfarías más estando en otro sitio. Lo dije una vez en Ravlencaw estarías muy bien, inteligente muy inteligente… pero tengo algo mejor para ti… ¡SLYTHERIN!

Nadie dijo nada, esta vez no fue como hacía siete años atrás donde todo el mundo aplaudía con entusiasmo, esta vez hubo un silencio perturbador y tenso, pero al contrario de lo que cualquier chica pudo haber hecho, que sería gritar y negar, ella no hizo nada. Su indiferencia desconcertaba tanto como a los profesores, slytherin's y Griffyndor's, ella había pasado lo peor, ¿había algo más peor que estar en slytherin?

Dejó al sombrero seleccionador en el pequeño asiento, y caminó sintiendo seis pares de ojos pegados a ella, Hermione observó a los que serian sus nuevos compañeros, pero solo pudo quedarse mirando un par de ojos grises que no despegaron la mirada de ella en ningún momento.


¡Holas amores míos!

Aquí va mi nueva historia, esta vez sin menos drama.

Se verá el amor, la amistad y la perdida, y los valores que tienen estas tres cosas en la vida.

¡Espero que sea de vuestro agrado el capítulo!

Puesto que en esta historia tengo muchos más capítulos hechos y tengo más tiemo, actualizaré más seguido.

¡Nos leemos!

¡Besitos!