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Un último suspiro. — capítulo 2

MccGonagall no salía de su asombro, se notaba lo nerviosa que estaba, así no pudo hacer nada más que salir indicándole a la castaña que la siguiera. Hermione la siguió a cierta distancia sin sentirse incomoda en absoluto por todos los murmullos que habíany miradas que no se despegaban de ella.

Llegaron al despacho, en el cual Hermione se sentó educadamente al ver como la directora caminaba de un lado a otro, sin poder contener su nerviosismo en absoluto.

-¿No piensa decir nada profesora?- Preguntó educadamente Hermione.

-Querida yo… No me esperaba esto, es cierto que ha habido cambios en todos los cursos, unos tantos desconcertantes, pero el tuyo… Esto no puede ser.

-¿Y que espera que haga yo?-Preguntó ella observándola.- He quedado en Slytherin, lo ha dicho el sombrero seleccionador y nunca se equivoca, usted misma lo sabe. Si estoy ahí es por algo…

MccGonagall la miró directamente a los ojos.

-No hay ninguna posibilidad de que haya un cambio, ¿lo sabe, verdad?

La castaña asintió.

-¿De verdad que no dirá nada? ¿No gritará, ni objetará alguna cosa? Usted siempre ha sido una gran Gryffindor…

-El destino lo ha querido así.-Dijo mirando a otro sitio por primera vez.- No puedo cambiar lo que ha ocurrido ahora, igual que no puedo cambiar lo que ocurrió hace meses. Me quedaré en Slytherin, eso no impedirá que me sienta Gryffindor.

-De verdad que lo siento, señorita Granger. Si puedo hacer alguna cosa solo pídalo.

-Hay algo…

-La escucho.

Caminó de la manera más tranquila que encontró, no tenía ganas de llorar ni de gritar, era cierto que en alguna otra ocasión se habría puesto histérica, pero ¿Qué podía hacer ella? Nada, absolutamente nada. Estaba allí en Hogwarts, y era ahora una slytherin, ya no podía haber nada peor.

Y por primera vez desde que estaba en aquella escuela se sintió libre, sin nadie que le dijera lo que tenía que hacer, sin guardaespaldas que la persiguieran a todas partes, ahora se sentía bien, al menos un poco.

Se paró justo unos metros antes de llegar a su nueva sala, observando que a unos metros dos pares de ojos las esperaban.

-Hola.-Saludó ella intentando sonreír, algo que fallo, porque su máscara de frialdad se lo impedía.

-Hola Granger.-dijeron los dos uno sonriendo y el otro mirándola indiferentemente, parecía sincera la sonrisa, que pena que fuera falsa pensó ella.

-¿Me enseñareis todo? ¿O, os quedareis mirándome toda la noche?-Preguntó ella indiferentemente.

Ambos se miraron.

-Sí.-Dijo hablando Nott.- Debes saber que las cosas en Slytherin son bastante diferentes, ya sabes algunos lujos, algunas que otras fiestas que montan de vez en cuando, ciertos privilegios que las demás casas no tienen… La contraseña es Larga vida para los sangres pura.

Como no pensó ella rodando los ojos.

-Qué pena que duraremos poco aquí…-dijo ella indiferentemente algo que ellos no entendieron.

Entraron a la sala de Slytherin que para mala suerte de ella se encontraba llena, cuando ella piso el suelo de la sala, todos los murmullos cesaron al instante, dejando consigo un silencio poco cómodo.

-Ella no debería estar aquí.-dijo un niño de cuarto año.- Es una sangre sucia.

Hermione levantó una ceja dejando ver su gran sonrisa de malicia.

-¡No permitiré que nadie vuelva a decir esas palabras mientras este yo presente! ¿Entendido? Y pobre de que me entere que le volvéis a decir algo así a ella.-Dijo Malfoy apuntando con el dedo, viendo como aquel niño tenía miedo.- Porque lo pagareis bien caro. ¡Ahora fuera!

Poco a poco la sala común fue quedando vacía, dejando solo a Malfoy, Nott y Granger, allí.

-No te preocupes, Hermione.-Dijo Nott siendo amable con ella.- Nosotros estaremos aquí, mientras estés a nuestro lado, no te pasará nada.

-Agradezco vuestra amabilidad, de verdad que lo hago.-Dijo ella mirándolos a los ojos.- Pero creo que necesitaré tiempo a solas, hasta poder acostumbrarme, espero que lo comprendáis.

-Lo hacemos, Granger.-Dijo Malfoy seriamente.- No te preocupes.

Se observaron durante segundos, quizás intentando descifrar lo que se ocultaba detrás de aquellos ojos, hasta que una fuerza la abrazó haciendo que el contacto visual se cortara.

-Me alegro mucho de que los chicos te estén enseñando la sala.-Dijo Pansy siendo mucho más amable que ellos.- Espero que podamos conocernos más y ser amigas.-Habló con una amplia sonrisa.- Y también espero que nos haya tocado habitación juntas, no sabes las ganas que tenia de que llegará alguien nuevo aquí.

-Gra-gracias.-Dijo ella entrecortadamente.

Los tres amigos siguieron enseñándole todo lo que tenía que saber de esa sala, dos de ellos lo hacían con mucho más entusiasmo, mientras que cierto rubio dejaba hablar a sus amigos, sin quitar aquella máscara de frialdad que llevaba puesta. Algo que Hermione no pasó por alto.

La primera semana en Hogwarts no fue la mejor ni la peor, la gente en slytherin la ignoraban y los de las otras casas también como si la heroína del mundo mágico no existiera, mientras que los Gryffindor's la despreciaban, y más de uno mientras comían la llamaron traidora, a cambio ella siguió comiendo como si no pasara nada, pero no se quedó allí ya que el león se había ganado una buena amenaza de alguien de sly.

-¿Alguien podría decirme las cualidades de este ingrediente?- Preguntó el profesor Slurghom, llamando la atención de Hermione que llevaba toda la hora callada.- ¿Señorita Granger?

-Oh, sí.-Dijo ella prestando atención.- Los ojos de pez globo, son los ojos de un pez globo, un pez que se infla a sí mismo a modo de defensivo. Es uno de los ingredientes necesarios para una solución agrandadora.

-¡Correctísimo!-Dijo el profesor de pociones totalmente alegre.- 20 puntos para Slytherin.

Todos lo Slytherin sonrieron contentos al tener a la mejor alumna de toda la clase, y más aun siendo una heroína.

En una sola semana haciendo cálculos con Nott, Pansy dijo que había ganado más de 200 puntos gracias a Hermione.

-Es una gran chica.-Dijo Pansy caminando al lado de su amigo.- Pero veo algo raro en ella, ¿tu no?

-Es normal, Pansy.-Contestó él haciendo que su amiga se sentara a su lado.- Todo para ella es nuevo siendo una Slytherin, los desprecios de los que eran sus amigos deben de dolerle. ¿No has visto que desde piso Hogwarts no ha hablado con Potter y Weasley? Por mucho que tú te fueras a Gryffindor, yo no dejaría de hablarte.

-Ya.-Susurró ella.- No sé Theo, se ve apagada. Me he fijado como revuelve su comida sin dar un solo bocado, por las mañanas se ven sus ojeras como si no hubiese dormido en toda la noche, y por las tardes casi no la veo, es como si nos evitara.

-Tiene que acostumbrarse aun, no puedes pedirle que sea amiga nuestra de un día para otro. Recuerda que Draco la trató mal durante más de cinco años, no esperarás que ella vaya corriendo a sus brazos demostrándole a toda la escuela lo gran amigos que son.

-No, claro que no. Pero espero que podamos llegar a serlo, está sola y yo no me sentiría bien sola, aparte de que a nadie le gusta estar solo.

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Observaba el paisaje de dejaba ver desde la torre de Astronomía, su indiferencia durante toda la semana no cambio, a diferencia de Malfoy que dejaba la máscara de frialdad algunas veces, ella no lo había hecho, y no pensaba hacerlo. La necesitaba porque era lo único que tenía y le quedaba para seguir siendo fuerte.

Se sentía sola, muy sola. Desde que dejó de ir a hospital durante esa semana, no podía dejar de sentirse así. No tenía nadie con quien hablar, nadie de confianza que simplemente la escuchara para después decir la frase que menos quería escuchar *todo irá bien.*Porque sabía que si la escuchaba, caería su máscara y lloraría y ella no podía llorar.

-¿No es bonito esto?-Preguntó el rubio a su lado dejando un metro de distancia con la chica.

-Lo es.-Contestó ella sin ningún desconcierto en su voz.- Es maravilloso.

-No hay palabras para describirlo.-Susurró sin mirarla si quiera.- ¿Por qué vienes aquí?

-Es el único sitio donde puedo venir sin que nadie me moleste si quiera, el único sitio donde puedo estar sola.

Él rubio con contestó, siguió con esa mascara de frialdad que lo caracterizaba.

-¿Y tú? ¿Por qué vienes?

-Vengo aquí por lo mismo que tú, la soledad y el silencio. A veces es bueno dejar a mis amigos, y aquella sala llena de críos para pasar un rato contigo mismo.

-Entiendo.- Susurró ella sin moverse.

Ambos se quedaron en silencio sin decir nada, como si estar juntos fuera lo más común del mundo.

-Gracias por lo del otro día.-Habló con sinceridad.

Este se sorprendió al instante al darse cuenta de lo que había dicho el otro díaen la sala común no fue más que algo que le salió de dentro, de su corazón. Pero él era Malfoy, nadie iba a ablandar su corazón de piedra, al menos, por el momento.

-No creas que eso cambia nada entre nosotros, solo lo hice porque a mí me hacen más caso que a los demás, no creas que ahora seremos amigos.-Dijo mirando viendo como ella asentía sin dirigirle la mirada.- Aunque de nada.-Susurró él mirando su reloj.- Un consejo Granger, no intentes escapar de la pesada de mi amiga, cuando algo se le cruza por la cabeza no hay quien la detenga.- Hermione escuchó cada una de sus palabras como si fuera una melodía.- Y visto lo visto, recuerda que..-Esta vez habló más cerca de ella como si la voz de este estuviera en su oído.- Todo irá bien.

No supo en qué momento se marchó, ni cuánto tiempo había pasado, lo único que supo y sintió, fueron sus lágrimas caer descontroladamente por sus mejillas, esta vez como si todos los ríos del mundo desembocaran allí. Hacía tanto que no lloraba, que ahora no podía parar.

Y todo por culpa de aquellas palabras que él había dicho, que fueron como una daga en su corazón, pero él las había dicho y en cierto modo se sintió bien, al comprender que fueron las palabras más sinceras que hasta el momento había oído salir de la boca de Draco Malfoy.


¡Hola amores míos!

¡Aquí os dejo otro capítulo! ¡Espero que sea de vuestro agrado!

¡Besitos!