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Un último suspiro. — capítulo 3

Cerró sus ojos y la vio, estaban sentando en la hierba de un gran prado lleno de flores blancas y rosadas, ella le sonreía a él mientras le besaba la mejilla de la manera más inocentes que podía regalarle, y él se dejaba besar por ella, sus besos iban por el cuello, mandíbula, boca… Y se sentía en el cielo.

-Vamos a jugar, Draco.- Pronunció ella con voz juguetona.

-Quedémonos aquí, Granger. Solo por ahora.

-Pero yo quiero jugar a algo.-Dijo haciendo un puchero con la boca, algo que a él le pareció hermoso.

-Bésame y jugamos.-Habló con una sonrisa en la boca.

-Mmmm…

-Bésame, Granger.

Poco a poco se fue acercando a sus labios, y él la esperaba deseoso por probarlos, hasta que…

-Tendrás que atraparme si quieres que te bese.-Dijo corriendo por el prado, viendo como su vestido blanco se alzaba de vez en cuando.

Él no hizo más que correr para poder alcanzarla, mientras escuchaba su risa al ver que el la había atrapado por la cintura susurrándole al oído que de él jamás iba a poder escapar, el cabello de la chica desprendía un olor a vainilla algo que a él le encantó. Besó su cabello pasando su mano para quitarlo del cuello, y así poder besar su cuello también haciendo que ella ladeara la cabeza, poco a poco la fue girando hasta quedar a centímetros de su cara, fue un pequeño contacto hasta que sintió un ruido mucho más fuerte de lo normal.

-¡Maldita sea!-Dijo viendo lo empapado que estaba.- Maldito sueño.

Otra semana más que iba y aquellos sueños interminables que siempre eran interrumpidos por alguna cosa lo hacían rabiar, no sabía ni cómo ni cuándo comenzó a buscar con la mirada a la castaña durante las clases, o porquesimplemente la veía por las tardes en la biblioteca escribiendo y escribiendo sin parar. Todo eso se había vuelto una rutina para él, pero se negaba por completo que le fuera a importar aquella chica. Es decir, era Hermione Granger, una hija de muggles, la cual estaba en Slytherin eso ya era un punto. Pero tenía la curiosidad de saber a dónde se iba por las tardes ya que siempre solía desaparecer y por lo que se había dado cuenta él alguna que otra noche, algo en ella había cambiado y él quería descubrirlo.

La ducha duro menos de lo esperado, desde aquella tarde en la torre de Astronomía todo había cambiado para él, puesto que cada mañana se dedicaba a sentarse en la sala común y esperar a que ella bajara las escaleras y saliera de allí sin darse cuenta de su presencia.

-¿Has visto lo rara que esta Granger? Pansy no deja de hablar que debemos hacer algo con ella, ayudarla.-Dijo Blaise tomando de su zumo de calabaza.- No sé yo, no me apetece mucho ser amiga de la sangre sucia.

-Deberías dejar de llamarla así.-Habló el rubio con enfado pero sin que se le notase si quiera.- Vale mucho más que nosotros juntos, no me extraña que Daphne te haya estado comiendo la cabeza, se le nota a leguas que odia a Granger.

-Sí, la odia.-Susurró el moreno.- Hasta incluso creo que ella es capaz de decírselo a la cara.

-Como si a Granger le fuera a importar.-Rió Draco negando con la cabeza.

-Pues claro quele va importar, no tiene amigos en Sly.

-No la subestimes, Blaise. No sabemos que le puede importar o no importar. Incluso no sabemos lo que puede ser capaz de soportar.-Dijo defendiéndola.

-En fin… yo solo digo que deberías de hablar con Pansy para quitarle eso de la cabeza y que deje en paz de una vez a Granger, la castañita no quiere ser nuestra amiga y punto.

-Yo no pienso decirle nada, deja que Pansy haga lo que quiera.-Esta vez lo miró indiferentemente.- Mejor preocúpate de Daphne, que no vaya a matar a los nuevos amigos de su hermana,desde que Astoria está en Ravenclaw, las cosas se han calmado, ¿no queremos un terremoto, verdad? ¿O, si?

Y sin más el principie de Slytherin se marchó del gran comedor, dejando a un Blaise bastante molesto por las respuestas de su amigo.

No supo en qué momento acabo sentándose al lado de Granger, desde principio de curso la chica solía sentarse con algunos Ravenclaw, Nott o Pansy, pero jamás con él, esto era nuevo para todos.

-Mierda, mi pluma.-Susurró la castaña tocándose la frente con la mano izquierda.

Draco la observó sin que ella se diera cuenta de su presencia, él siempre llevaba una o dos plumas, no supo si le salió del corazón darle una o si lo hizo por pena al ver la cara de la chica.

-Ten.-Dijo fríamente el rubio.

Hermione apenas pudo mirarlo a los ojos, con delicadeza y chocando con su mano, cogió la pluma.

-Gracias.

No volvieron a dirigirse la palabra durante toda la clase, MccGonagall los tenía a todos en silencio, observando especialmente a una pareja, la cual Potter no había despegado los ojos en lo que quedo de clase.

-Antes de que os vayáis, dentro de dos semanas quiero un trabajo completo sobre las propiedades de este tipo de amapola, un trabajo en parejas, podéis escogerla vosotros mismo.-Habló mirando a Hermione especialmente.- Señorita Granger, quédese un momento necesito hablar con usted.

La castaña solo asintió guardando sus cosas.

-Malfoy.-Habló llamando la atención del aludido.- Me preguntaba si…

-¿Si quiero ser tu pareja para el trabajo?-Preguntó este cogiendo la pluma que ella le tendía.

-Si…-Susurró la castaña insegura por la respuesta del chico.

-Claro.-Dijo el fríamente mirando a sus amigos.

-Bien… Hablamos luego para ver qué días podemos quedar, ¿Vale?

-Vale…

Ella no tenía idea de cómo se le había ocurrido pedirle semejante cosa al rubio, pero si sabía el porqué, era bastante bueno en esta materia, y ella quería al mejor compañero. En cambio el rubio acepto, solo porque quería pasa más tiempo con ella y poder descubrir lo quele ocurría.

-Ya esta lo que me pidió.-Dijo la directora haciendo que la castaña se sentara.- No habrán quejas puesto que haré una torre diferente para cada casa. Hoy mismo usted y sus compañeros podrán ir a instalarse a la nueva torre.

-Muchas gracias profesora, no sabe cuánto se lo agradezco.

-No me las des, es lo mejor que pude haber hecho por mi mejor alumna.- Dijo viendo como la castaña asentía.- ¿Cómo esta él?

-Bien… bueno el doctor Smith dice que va mejorando, pero que necesitan más pruebas. De todas formas, mañana iré a verlo.

-Espero que las salidas no influyan en sus notas…

-No se preocupe, profesora.

Todos observaban con admiración aquella gran torre, una torre hecha solo para los alumnos se séptimo curso y de slytherin. Hermione no salía del trance en que estaba, era igual a como se la había pedido a su profesora, el plateado y verde reinaban en aquella gran sala, pero eso no le importaba en absoluto.

-Es perfecta.-Habló Pansy.- ¿No es así Hermione?

Todos los ojos fueron a parar a ella.

-Sí…-Susurró.- Lo es.

Daphne la miraba con oído y malicia en la cara.

-Esta fue idea tuya ¿No, Granger?-Preguntó Daphne mirándola con los brazos cruzados.- ¿Tan débil eres que no puedes soportar ni dos semana en Sly?

Hermione negó con la cabeza.

-Harán otras tres torres para las demás casas, rubia. Y puedo soportar lo que me proponga.-Habló viéndola a los ojos con odio.- Aunque si no te gusta esto, ahí está la puerta.-Dijo señalándola con el dedo.- Puedes marcharte cuando quieras.

-Yo me quedo.-Habló Nott girándose.- Además tenemos habitaciones propias, y mucho más espacio que en Sly.

-En fin, iré a ver mi habitación.

Caminó hasta la habitación donde en la placa ponía Hermione Granger, grande, era mucho más grande que la que compartía con sus antiguas amigas en Gryffindor. Su cama era de matrimonio, con grandes doseles, dos sofás en una esquina, tenía un gran ventanal con un balcón dejando ver unas preciosas vistas.

El baño, tenía jacuzzi, un espejo en el que se podía ver de pies a cabeza, todo era de lujo. Le debía muchísimo a MccGonagall.

-Granger…-Golpeó la puerta Draco entrando a la habitación.

-Ahora salgo.

Salió del baño con el pijama ya puesto, que consistía en un pequeño pantalón corto y una camisa de tirantes pegada al cuerpo, algo que para ella era normal, pero verla así Draco, hizo que su amigo se despertara.

-Veo que tienes todo por el suelo.

-Oh, sí, estaba ordenando un poco.

Malfoy asintió observando maravillado con la habitación.

-Vengo para ver qué díaspodemos quedar.

-Si.-Dijo caminando con mucho cuidado de no pisar lo que tenía por el suelo.

Cogió un pequeño papel mientras volvía a la tarea de caminar con cuidado para poder estar al lado del rubio.

-¿Puedes los martes por la tarde? Porqué yo los lunes, miércoles y sábados lo tengo ocupados.

-¿Qué tal los viernes?-Preguntó el rubio cogiendo un collar de la chica y observándolo con determinación.- Los martes me van mal.

-No puede ser… ¿Y los jueves?

-Vale, el jueves entonces. ¿Sabes que estaremos toda la tarde, no? ¿Y el otro jueves de la semana que viene también?

-Sí, no te preocupes. Iré los dos jueves.

-Bien, me marchó antes de que Pansy se ponga como una histérica al no verme ayudarla.

-Bien.-Susurró ella quedándose pegada a sus ojos.

No supo porqué se había quedado mirándolo así, era cierto que sus ojos eran preciosos pero había algo más en ellos, algo diferente, que Hermione atribuyó a un simple cambio de humor. En cambio Draco pensó que él podía pasarse una vida entera observando sus ojos color miel, porque para que íbamos a estar con tonterías, eran los ojos más cautivadores y preciosos que él jamás había visto en su corta vida.

Este no rompió el contacto visual hasta que ella se dio la vuelta.

-Buenas noches, que descanses.

-Adiós, Granger.


¡Muchísimas gracias por los comentarios!

Veo que poco a poco vais sospechando cosas, pero esperemos a ver que ocurrirá.

Sobre todo con la pareja a la que Harry no dejó de mirar durante toda la clase.

¡Besitos!