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Un último suspiro. — capítulo 17
-¿Así…así que habéis hablado?-Preguntó con un nudo en la garganta Luna observando directamente a los ojos del chico.
-No exactamente, Lovegood.-Respondió este a un metro de distancia de la chica.- Pero han sido pequeñas conversaciones, y no parece querer hablar sobre su pasado, no lo hace con Draco, lo va hacer conmigo.
Ella negó con la cabeza.
-Lo hará.-Susurró ella.- Sé que lo hará, solo háblale de mi, dile cualquier cosa, dile que somos amigos desde hace mucho tiempo y que no me ves bien o algo por el estilo.
Este no cambió su semblante frio.
-Tranquila-Habló intentando calmarla sin conseguirlo si quiera.- ya veré que hago. Pero necesito que me respondas a algo.
La chica se puso nerviosa algo que el castaño no paso por alto.
-Dime, Lovegood… Hay algo que lleva pasando por mi mente desde que comenzamos a estar juntos todas estas semanas, algo que no me cabe en la cabeza, algo que solo tú-Le susurró al oído caminando alrededor de ella.- me puedes responder…
La chica sintió el cálido aliento del muchacho, estremeciéndose y cerrando lo ojos al sentirlo caminar a su alrededor.
-¿Y…y…que es?-Preguntó temerosa sabiendo a donde se dirigía el castaño.
-Oh, vamos eres muy lista.-Susurró el dejando ver su blanquecinos dientes en una hermosa sonrisa, perfectapensó ella.- Sé que sabes cuál es la pregunta, pero como no te atreverás a decir ni mu, te la formularé de todas formas.
-Adelante.-Habló ella en voz baja evitando el contacto visual, sacando toda su valentía algo que a Theodore le pareció maravilloso.
-¿Por qué yo, Lovegood?-Preguntó levantándole la barbilla a la chica con suavidad, para que lo mirara a los ojos.- ¿Por qué pudiendo pedirle ayuda a Astoria, o incluso a Pansy, fuiste hasta a mi? Ambos sabemos que esas dos son capaces de reconciliar hasta la peor pareja de matrimonio, cualquier cosa, sin embargo acudiste a mí, no a Malfoy, que quizás se hubiese reído en tu cara y te hubiese enviado a la mierda de paso, sino a mí. Dime.
Sintió su cálido aliento en su boca, el aliento del chico era exquisitamente embriagador, tan así que sentía que si seguían en esa posición acabaría cayendo al suelo. Pero no se movió ni un ápice, es más, ni si quiera cuando él coloco una mano en la cintura de la chica, se movió. Aun así mantenía los ojos cerrados.
El cálido contacto de los labios de él en la mejilla de ella la hizo soltar un suspiro.
-Responde.-Habló él con una sonrisa maquiavélica en los labios, que de mala no tenía mala.
-Yo…yo…-Vaciló antes de hablar, estaba nerviosa, ella sabía cuál sería la respuesta, ¡es obvio que la sabia! ¡Siempre la supo, fue por eso que le pidió ayuda a él y no a otra persona! Pero no se lo haría saber, eso sería darle ventaja al chico, o que se marchara sin a terminar de ayudarla a ella, quizás más adelante después de hablar un largo rato con Hermione, le diría porque acudió a él y no a otra persona.
Theodore rió negando con la cabeza.
-Esperaré la respuesta Lovegood.-Susurró en su odio.- No creas que saldrás de esta sin que yo lo sepa, ambos sabemos que yo no quiero ser tu amigo… ni que tú deseas eso.
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No podía pensar con claridad, estaba enfadada y dolida con Draco, primero por intentar sonsacarle algo que ella aun no podía hablar, y segundo porque simplemente era un estúpido, si pensaba que ella con un par de besos terminaría cediendo para contarle absolutamente todo.
Habían pasado días enfadados, días en los que ella se sentaba con Pansy o Theodore, días en los que no se dirigieron la palabra, días sin si quiera un mísero beso. No le rogaría nada, eso estaba claro, él debía venir y disculparse por lo ocurrido, sin embargo no lo hizo y aquello provoco en ella una gran frialdad y malicia a la hora de hablar.
Y las cosas no es que hubiesen ido mejorando, por una parte sí, ya que Derek estaba evolucionando bastante bien, pero por otra volver a tener que trabajar junto con su ex mejor amigo no ayudaba en absoluto a cambiar de humor o a intentar serenarse, sinceramente todo estaba siendo una verdadera mierda.
-Slughorm me ha dicho que si podíamos ir a ayudarle con un par de pociones.-Habló Harry sin mirarla.- Dice que después del gran trabajo que le entregamos al profesor de transformaciones sería buena idea de que comenzáramos a trabajar juntos en esta materia.
-Debe de estar bien loco si piensa que nosotros dos trabajamos realmente bien.-Habló ella volviendo a la tarea de escribir.
-No creo que te vayas a morir, o que tu rubito se vaya a morir por que hagamos un par de pociones.
Ella rió sarcástica.
-¿Mi rubito?
-Sí.-Habló Harry mirando hacía donde estaba Draco haciendo como que estaba escribiendo.- No ha parado de mirarte desde que hemos llegado, ¿de verdad, Hermione?
Ella volvió a reír fulminándolo con la mirada.
-Lo que haga o deje de hacer yo con mi vida, Potter-Hizo una pausa para encararlo.- a ti no te debe de importar en lo más mínimo, esto no es tu problema.
-Bien, mione.-Dijo abriendo un libro.- No me debe de importar, es cierto.
Sin embargo a Harry le hervía la sangre al saber que ella y Draco pudiesen tener algo más que una simple amistad de compañeros de la misma casa. Aun no se acostumbraba a ver a Hermione con los colores verdes y plateados, menos sepodría a acostumbrar a que el blondo la tomara cuando quisiera, la besara, la abrazara, la tocara…
-Me tengo que marchar.-Habló Hermione cerrando sus libros.- Nos vemos mañana para preparar las pociones.
Harry sonrió, pero se le fue al ver lo seria que estaba ella.
-Quita esa sonrisa, Potter. Solo trabajaremos.
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Caminó sintiendo un extraño mareo, no sentía aquellos mareos desde que le daba sangre a su hermano, sin embargo no había ni si quiera ido al hospital para darle sangre a él, estaba exhausta, de eso no le quedaba la menor duda, pero sentía en que cualquier momento se caería al suelo.
-¿Qué ocurre?-Preguntó Draco al verla sentada en las escaleras.
-No es nada.-Habló ella olvidándose de su enfado.-De verdad.-Dijo al ver la cara de este llena de preocupación y enfado a la vez.
-¿Has comido bien? ¿O es porque has ido a ver a Derek?
-Sí, he comido bien.-Dijo intentando levantarse, sintiendo como él la rodeaba con un brazo.- Creo…creo que solo es cansancio, llevo una semana llena de dolores de cabeza.
-No me extraña, yo también los tendría tanto estar con Potter.-Habló con frialdad y enfado.
-Malfoy.-Dijo su apellido reprendiéndole.
-Granger.
-Uf… ni si quiera se puede hablar contigo… estas insoportable.
-No lo estoy, Hermione. Me ha molestado que ni si quiera te dignaras en venir hablar conmigo… y también sé que ha sido mi culpa… no debí presionarte tanto.
-Pues lo hiciste.-Dijo caminando a su lado.- Y eso me molestó muchísimo.
-Lo sé…
Se paró en seco delante de él colocando sus manos en el pecho de este.
-Dame tiempo.-Susurró con los ojos llenos de tristeza.- Por favor… te lo contaré pero a su debido tiempo.
-Está bien.-Habló él acercándola a su cuerpo por la cintura.- Solo quiero comprenderte… comprender tu dolor.
Y era cierto, desde que la chica lo había mirando con sus ojos llenos de emociones encontradas el día enque él y Theo le enseñaron la torre, supo que tenía que descubrir que era lo que ocurría con ella, quería comprender su dolor, quería saber si había sentido lo mismo que sintió él, si sintió el dolor que vivió él en la guerra. Aunque este fuera un dolor diferente para los dos.
-Odio cuando hueles tan bien.-Dijo ella hundiendo su cabeza en el cuello de él.
Extrañado Draco habló.
-¿Por qué?
-Porque cuando estamos juntos, o vienes a mi habitación siempre dejas el olor a menta en ella o impregnada en mi ropa, y hay días en que por las noches no puedo dormir.
Este sonrió con arrogancia.
-Siempre podemos dormir juntos.-Susurró él de una manera sensual a su oído, para morderle el lóbulo de paso.
Soltó un pequeño gemido aun en el pasillo vacío y oscuro en el que se encontraban, fue pequeño pero lo suficiente para que él lo escuchara. Aquella escena en la que ambos se besaban como si sus vidas dependieran de ello, no parecía más que una película muggle, creyendo que estaba solos siguieron besándose, sin darse cuenta de que un pelirrojo los observaba desde la oscuridad con odio y rabia a la vez.
-¿Es una sugerencia?-Preguntó ella besando su mejilla.
-Vamos.-Habló este negando con la cabeza cogiéndola de la mano para desaparecer de aquel pasillo.
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No sabía ni como, ni cuando, pero ahí estaba ella, con lagrimas en los ojos, gritando y pidiendo ayuda. No podía ocurrir otra vez, no podía haber otra muerte, solo un ingrediente mal y podía matarlo, Slughorm se lo había advertido. Y ahora Harry estaba agonizando en el suelo, gritando como si miles de cruccios le estuvieran atravesando la piel.
-Tranquilo.-Habló ella como la vez en la que creyó que Ronald no saldría de aquella herida.- Vamos, no cierres los ojos.
-Her-hermione.-Susurró él intentado mirarla a los ojos.- Siempre… te he querido…
-No… no hagas esto una despedida, no te atrevas Potter.
Sus ojos se iban cerrando.
-¡Ayuda! ¡Ayuda, porfavor!
-¡QUE ALGUIEN NOS AYUDE!-Gritó con todas su fuerzas.
La puerta de abrió de golpe dejando ver a un Slytherin.
-Granger.-Dijo observando la imagen, Potter tirado en el suelo y ella a su lado con las manos llenas de sangre.
-¡Vamos no te quedes ahí! ¡Ayúdanos!
-¿Se…se puede mover?
-Haz algo idiota… Vamos cógelo y llévalo a la enfermería.-Suplicó con pena la chica.
-Tranquila…-Habló Theodore ayudando a Potter levantarse del suelo para llevarlo a la enfermería.
Viendo como la castaña se desmayaba en el suelo al sentir el olor fuerte a sangre…
¡Oh, pobre Harry! ¿No os da penita?
No sé porque me gusta ser tan dramática,pero esto es necesario que ocurriera ya que desencadenara lo que todos estamos esperando: que fue lo que paso con el trio dorado.
Lo siento por no poder actualizar ayer, pero esta computadora me da muchos problemas.
¡Espero que sea de vuestro agrado!
¡Nos leemos!
Besitos!!!