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Un último suspiro. — capítulo 29
-¿Quién soy? - Preguntó con una dulce al odio de Draco.
Draco sonrió como si fuera un niño pequeño, ¡se estaba sonrojando! Qué tontería, hubiese pensado meses atrás, pero simplemente ahora estaba completamente enamorado de aquella chica, ella hacía de su mundo algo increíble, algo inexplicable y le daba las gracias, incluso le daba todo lo que poseía con tal de hacerle llegar a saber a ella lo mucho que la amaba y deseaba tenerla para siempre a su lado. Ya no podía concebir un mundo sin ella, ya no podía ver un futuro en el que ella no estuviese.
La cogió por la cintura dándole una vuelta, la falda de la chica se levanto un poco, ambos unieron sus labios en un apasionado beso. No importaba que estuvieran en medio de toda la multitud indiferente, no importaba, no. Eran estos los momentos que ambos querían guardar siempre, para toda la vida.
-¿Llevas una falda muy corta, no crees? - Le dijo levantando una ceja. - Pero me encanta.
Le sonrió y ella cambió la expresión de su cara.
-Me la he puesto para ti. - Le dijo sobre sus labios. - ¿No querías verme guapa y vestida de verde?
-Claro, y debo decir que estas muy apetecible, aparte de preciosa. - Le sonrió con sensualidad.
-Gracias. - Le contestó ella con cierto sonrojo en sus mejillas. - Porque cuando ganes, y levantes la snitch por mí, - hizo una pausa acercándose a su odio. - Te daré tu regalo, y podrás ver lo apetecible que estoy.
Draco volvió a sonreír, ¡joder! Cada día que pasaba Hermione lo sorprendía más…
-No me digas eso. Que no me cuesta nada hacerte mía…
-¡Draco! - Gritó soltando una carcajada al sentir una de sus manos bajar por encima de una nalga para después subir. - ¿Qué pasa?
El rubio había posado sus ojos grises sobre un grupo de ravenclaw que no le quitaban la mirada a la chica, según él. Sus ojos se tornaron de un color negro, su cuerpo se tensó y la sonrisa que hacia un momento tenía en su cara, se esfumo.
-No te separes de Pansy, ¿quieres? - Le dijo con suavidad dándole un pequeño beso en la mejilla.
-Está bien. - Le respondió extrañada sin querer preguntar sabiendo que por inercia él no le diría nada.- Cabeza fría, ¿vale? Eres el mejor y sé que ganarás.
Este la abrazó hundiendo su cabeza en el cuello de ella aspirando el olor a vainilla de la chica.
-Ganaré solo por ti… Cuando esté jugando allí - Señaló el campo - no dejaré de pensar en ti, y espero que tú hagas lo mismo…
Ella asintió con los ojos brillosos llenos de alegría, volvió a besar los labios de su novio y lo abrazó con mucha fuerza antes de separarse e ir donde estaba Pansy esperándola. Caminaron hasta allí, Draco las observó marcharse a paso pausado, un par de veces Hermione se giró despidiéndose con la mano, este solo sonrió. Quién diría que aquella chica era la única que deseaba que estuviese en su vida para siempre.
Después de aquella charla que había tenido con Potter y otra charla estúpida más con Daphne en la que ella le decía que Hermione no lo amaba, no quería tener hijos con él, que lo odiaba, este solo soltó un par de carcajadas diciéndole lo tonta y estúpida que estaba siendo en aquellos momentos, que si quería que ellos acabaran, primero no lo conseguiría y que segundo y lo más probable es que ella acabaría sola, sin nadie.
Definitivamente Daphne había llegado a los limites inquebrantables, ya se encargaría él de que se enterara de una vez por todas de que él no se iba a separar de Hermione por nada del mundo, que simplemente no lo haría, ni aunque le pagasen millones y millones de galeones por hacer eso.
-¿Cómo lo has visto tú?
-Bien… no estaba nervioso, ganarán. - Dijo con entusiasmo Hermione.
-Lo sé, son los mejores. - Le contestó de vuelta Pansy.
El partido había comenzado mejor de lo que los slytherin's habrían querido, muchísimo mejor. Pareciera que los contrincantes no hacían nada por querer ganar, aunque si lo hiciesen. Draco y sus compañeros sabían que esto era pan comido y que ganarían sin más.
Draco había visto la snith y había volado lo más rápido hacia ella, tenía que cogerla no solo porque quería ganar, sino por ella, porque se lo había prometido en cierto modo. Alguien a su espalda lo perseguía, más pronto de lo que pudo pensar el chico se encontraba al lado de Draco golpeándolo, buscando cualquier momento para distraerlo, el rubio lo observó varias veces de reojo, era uno de aquellos chicos que no paraban de mirar a Hermione, era Erik, aquel estúpido que la beso a la fuerza. Su rabia creció por momentos, estaba a centímetro de coger la snith, un paso más y sería suya, solo uno. ¡Bingo! La tenía entre sus manos, se paró en seco, no veía nada, Erik le sonrió con una ceja levantanda, se la tenía jurada.
-¡Eres un maldito! ¡Esto es por Hermione! - Le gritó Erik golpeándolo, y empujándolo cuando el blondo estaba distraído haciendo que este perdiera el equilibrio para caer entre las nubes hacia el campo, aun con la bola dorada entre sus manos.
Para cuando Hermione se quiso dar cuenta todo el mundo estaba gritando.
-¡Draco!
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Una semana. Una sola y Draco aun no despertaba. Había hecho lo mismo que con Harry, la única diferencia es que Narcisa se había ofrecido para ir a cuidar de Derek, mientras ella lo hacía de Draco y viceversa. Cuando lo había visto sobre la camilla, tan indefenso, lleno de vendajes y con los ojos cerrados, su corazón se había parado.
Había visto muchas personas así, y muchas de ellas las cuales había amado con toda su alma, había perdido y se había perdido ella también en los procesos de asimilarlo. Si tan solo hacia una semana que él le había dicho lo hermosa que estaba, lo preciosa que se veía con aquella falda, y lo mucho que quería ganar por ella. Draco era la luz de su vida, la única luz que la llenaba por completa, no podía perderle.
¿Y si no despertaba? ¿Y si jamás lo hacía? ¿Qué sería de todos aquellos planes que había planeado juntos? ¿Qué sería de los hijos que ella tanto deseaba tener con él? ¿Qué sería de ellos dos? ¿Y de su futuro? No podía imaginar cuanto le dolía verlo así, no podía imaginar que aquellas preguntas tuviesen dos tipos de respuestas, una buena y una mala, no podía. Sus ojos se llenaron de lágrimas, se las limpio con fuerza al sentir la mano de Theodore en su hombro.
-Despertará. - Le susurró. - Sé paciente, que lo hará. Draco siempre lo hace.
-No sabía que esto pudiera doler tanto.
Él no dijo nada, luego atinó a hablar con la voz pausada y tranquila característico de él.
-Yo… Lo siento por lo del otro día, la verdad es que no quise hablarte así. Fue solo que nadie nunca me había dicho lo que tú fuiste capaz de decirme, supongo que tenías razón, porque si tenía miedo de enamorarme de ella y tener que aceptarlo. De verdad que lo siento.
Ella sonrió de manera triste.
-Me alegro de que lo hayas aceptado, ahora es momento de que se lo digas.
-Lo haré, aun no sé cuando, pero lo haré.
Hermione asintió.
-Creo que deberías irte a dormir, yo me quedaré con él. - Le dijo al ver que ella no despegaba los ojos del rubio. - Si llegara a despertar, iré y te avisaré, no te preocupes por eso.
-De todas formas pensaba irme pronto, hoy. Debo hablar con alguien.
Se levantó para besar la mejilla de su novio.
-¿Con quién?
-Harry. - Respondió ella dándose cuenta al instante el error que había cometido. - Theo…
-Hermione, no.
-Solo hablaremos, nada más.
-Draco me hizo prometerle hace tiempo que si él no llegará a estar, que no te dejara acercarte a Potter.
Ella negó con la cabeza.
-Esto no es asunto ni tuyo, ni de Draco. Es solo mío, Theo. Debí hablar con él hace tiempo, al igual que con Luna, no puedo dejar pasar más tiempo.
Theodore la cogió de la muñeca.
-No irás.
-No puede impedírmelo. - Se zafó al instante del agarre. - Como te he dicho este es mi problema, solo mío. No puedes interferir, ¿lo sabes, verdad? Espero que Draco no se llegue a enterar… ¿No irás a contárselo, no? - Theo no dijo nada, la miró indiferentemente. - Tomaré eso como sí.
Y sin más se marcho hacia la salida de la enfermería dejando a un Theo totalmente enfadado consigo mismo.
-¿Qué voy hacer? - preguntó al aire.
Se había hecho aquella pregunta , no quería que Hermione pensara que él no era alguien leal, pero tampoco quería fallarle a Draco, ambos se debían lealtad y no iba a perder la amistad del chico por una tontería, no lo iba a hacer. Una vez el blondo despertase hablaría con él, y ya se encargaría Draco de hacerlo con Hermione. Quizás estaba haciendo mal, pero no le fallaría a su mejor amigo.
Por otro lado Hermione hablaría de todas formas con Harry, el chico se esmeraba todo el tiempo en enviarle cartas, en pagarle el periódico cada mañana, regalarle cosas que casi siempre escondía para que Draco no las viera. Se comportaba todo un caballero cada vez que se juntaba para hacer pociones, aunque el rubio estuviese a su lado. No había sido grosero con ella, ni mucho menos la había menos preciado. Quizás era momento de hablar con él. No, quizás no, era el momento de hablar con él y lo haría dijese lo que dijese Theodore.
-Hola, Harry. - Susurró pronunciando su nombre con tranquilidad.
¡Hola cielos míos!
Aquí os dejo otro capítulo más… ¡Espero que os haya gustado!
Os tengo una mala noticia, (bueno tan mala no es), en fin la cosa es que no tendré internet durante una semana, que es la que viene, así que no sé si podré actualizar el viernes que viene. Puede que sí o puede que no, las dos son posibles.
¡Muchísimas gracias por todas las lecturas y los comentarios!
¡Besitos!