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Un último suspiro. — capítulo 34
Los nervios de haber acabado los exámenes, eran los mismos que había sentido antes de entrar al gran comedor a terminarlos, pero podía decir con seguridad que le habían salido justo como ella esperaba. Aunque hubiesen salido mejor, si cierto rubio no la hubiese estado observando todo el desayuno y parte de la comida.
Harry decía con cierto tono sutil que hablaran, pero ella se negaba diciendo: se supone que eres mi amigo, apóyame.
Harry no era estúpido, lo notaba. Notaba la tristeza que destilaba Hermione, y siempre que podía no hablaba del tema, aunque ella sabía que él estaba haciendo un gran esfuerzo por no hacerlo. Pero no iba a dejar tampoco que ella estuviera así la mayor parte del tiempo, y teniendo en cuenta que era poco el tiempo que les quedaba en Hogwarts, iba a hacer todo lo que estuviese en sus manos para levantarle el ánimo.
-¿Tienes hambre? - Preguntó Harry sentándose bajo un gran árbol.
-No… no tengo hambre.- Susurró ella con cierta tristeza.- ¿Que tal el examen de transformaciones? Lo encontré muy fácil.
-Bien… al menos eso creo.- Continuó él.- ¿De verdad que no tienes hambre? Hace días que no comes bien… y bueno esta mañana tampoco es que hubieses comido mucho.
-De verdad, Harry.- Dijo en voz baja intentando con sonreir.
Harry la volvió a observar, la conversación que ella había tenido con cierta rubia, no es que le hubiese sentado muy bien, aun así Pansy le había dicho con convicción de que no había escuchado llantos.
-¿Quieres saberlo, verdad? - Harry solo asintió.
-Así que es cierto.- Susurró Hermione sentándose a lado de la chica.- Te enamoraste.
Luna se sorprendió, abrió la boca para decir algo, pero en un intento fallido por intentar negar la situación, no dijo nada, más que asentir con la cabeza.
-¿Quieres saber cómo lo sé? -Esta asintió.- Theodore.
Los ojos de la rubia se abrieron como platos.
-¿Te...te lo dijo?
-No exactamente. Sus ojos, Luna. - Dijo con la voz apagada.- Sus ojos nunca fallan. - Hermione sonrió de una manera triste, pero observándola. - Al principio me sorprendió, ¿sabes? Me dije a misma ¿Como pudo ser posible? Pero luego me di cuenta, de que la misma manera en la que Draco se había enamorado de mi, pudo haberlo hecho Theo de ti, y estaba en lo cierto. Su postura elegante, sus expresiones a veces sin emociones y aquellas palabras vanas, no eran nada a comparación con todo lo que decían sus ojos. - Luna levantó la cabeza.
-Pero él dijo que yo solo había sido un juego. - Susurró ella con pena. - Que yo no le importaba.
-¿Y tú le creíste, no es así?
-Si.
-Ya ves que no es así… En cualquier momento las cosas cambiarán, Luna. No debes creer en aquellas estúpidas palabras que él dijo, debes ir y hablar con él. No queda mucho tiempo para que todos lo que estamos aquí, nos separemos, o es ahora o no lo harás nunca.
Luna la observó.
-Tú nunca hacías esto.- Dijo ella sonriendo.- Quiero decir, pocas veces te importaba los romances de tus amigos, y mucho menos los ayudaba con consejos como los que me estas dando. - Hermione solo sonrió.- Es solo que… no sé. Has cambiado.
-¿Y eso es malo? - Se aventuró a preguntar.
- No, no es malo. Es bueno, dice mucho de ti. -Luna suspiró.- Por eso me sorprende que estés aquí hablando conmigo, y aun más que seas tu quien me este dando consejos, cuando me dejaste bien claro que no querías volver a hablar conmigo, en nuestra última conversación.
-Lo sé.
-¿Entonces? - Preguntó Luna.- ¿No me vas a recriminar nada? ¿De Ginny? ¿O de lo que pasó en la guerra?
-¿Qué quieres que te diga? - Preguntó Hermione de una manera burlona, algo que no molestó a Luna.- Ya te dije todo lo que pensaba entonces, ya lo sabes todo. ¿Qué más quieres? ¿Gritos y más reclamaciones? Acabemos bien el año.
Luna sonrió.
-Creo que al menos te debo una disculpa. - Luna observó sus manos. - No fue sensato por mi parte comportarme como lo hice cuando acabó la guerra, aun así fue doloroso como lo fue para ti, lo sé. No quiero que seamos amigas, no al menos como lo eramos antes, pero podemos empezar de cero, como lo habéis hecho tu y Harry. Con el tiempo quizás las cosas mejoren. ¿Qué me dices?
-Me parece bien. -Hermione se levantó.- Comencemos de cero, pero antes ve a hablar con Theodore, creo que a ambos os irá bien.
Luna asintió con una sonrisa. Hermione por su parte solo asintió con la cabeza y se encaminó hacia su torre.
-¿Eso fue todo? - Preguntó Harry con impaciencia.
-¿Que más querías? ¿Lágrimas y abrazos? - Susurró ella.- No creo que fuese lo mejor, sé que alomejor me comporté de una manera fría con ella, pero tampoco iba a poner sonreír o a estallar en carcajadas a su lado. La herida sigue abierta, no como antes, pero sigue.
Harry sonrió atrayéndola a su pecho. Ella cerró los ojos.
-Siempre ha sido tan fuerte. - Dijo en un pequeño susurro audible.- Es algo que siempre admirare de ti.
Hermione sonrió por dentro, estaba recuperando a su mejor amigo, estaban volviendo a tener aquella conexión que siempre tuvieron, estaba volviendo aquel amor de hermanos. Ninguno de los dos sabía cuánto se habían echado de menos el uno al otro, pero aun así, la amistad se estaba haciendo más grande, algo que Hermione sentía con todo su ser.
-Ron se va. - Dijo de repente
Ella abrió los ojos sentándose para poder mirarlo.
-¿A-a donde? - Preguntó mirando al frente esta vez.
-Lejos. - Susurró Harry.- Supongo que con Charlie a Rumania, no lo sé muy bien. Pero - Hizo una pausa para mirarla.- tuvimos nuestra propia charla, hablamos de hermano a hermano, de todo lo que ha pasado en nuestras vidas en los últimos tiempo, de ti, de mi, de Ginny… Fue un poco difícil la despedida, bueno como todas, pero no sé creo que a pesar de todo le echaré de menos. Te quiere. ¿Lo sabías?
Hermione pensó un momento en que iba a decir.
-Siempre lo supe.- Dijo con un poco de tristeza.- Yo también le quise, y me consta que lo sabías. Después de la guerra todo se fue a la mierda, aún así, aunque me cueste mucho aceptarlo, me importa y creo que le echaré de menos. Familia es la que toca, los amigos en cambio los escoges tú.
-Eso es cierto.- Le contestó el pelinegro.- Yo también le echaré de menos, hemos hecho las paces para que al menos se fuera en paz consigo mismo, y me dijo que te dijera que también te echará de menos y que siempre te querrá.
Hermione volvió a mirar en frente, esta vez con un poco de esperanza, cerró sus ojos fuertemente bajo la atenta mirada de su mejor amigo, negó con la cabeza una dos veces, levantó su brazo izquierdo, observó la hora y se levantó limpiándose la falda.
-¿Crees que siga todavía aquí? - Preguntó tocándose la frente.
-Eso creo. - Dijo extrañado.- ¿Por qué?
-Nos vemos luego. - Y salió corriendo dejando sus cosas con Harry.
-¡Hermione! -Gritó.- ¡Espera! ¿Que vas hacer? ¡Hermione!
No sabía exactamente qué estaba haciendo, sus piernas habían comenzado a correr por si solas y sabía que era un locura, pero se lo debía a ella misma, ya era hora de cerrar todas las puertas y abrir una nueva, y estaba completamente segura de que no lo haría si no las cerraba todas, y cerrarlas todas significaba hacer lo mismo con la de Ronald, el chico podía estar llenos de defectos e imperfecciones, pero había sido su mejor amigo durante mucho tiempo, había sido su primer amor, y eso por más que quisiera jamás lo olvidaría.
Tenía la necesidad de estar en paz con él, su corazón se lo decía a gritos, quería decirle todo lo que pensaba, aún sabiendo que él había comenzado aquella guerra que no los llevo a ningun sitio a ninguno de los dos, sin embargo no iba a dejar que se marchara así como así, no al menos sin su despedida. Su madre siempre le había dicho que la personas que pisaban fuerte, siempre dejan huella, a ella nunca le gustó esa idea pero pudo comprobar que era cierto. Le habían dejado huella, y ella había dejado huella también.
-¡Profesora MccGonagall! - Gritó viéndola salir de su despacho. - ¿Está ahí?
La mujer le sonrió.
-Se va dentro de cinco minutos, querida.
-¿Puedo? - Preguntó señalando las escaleras.
La mujer de avanzada edad asintió.
Cerró sus ojos antes de entrar al despacho, golpeó con cuidado, y luego abrió la puerta.
Ron no podía creer lo que sus ojos veían, la chica de cabellos castaño lo observaba desde el marco de la puerta. No sonrió, ni tampoco corrió a abrazarla, solo dejó la pequeña llave que servía como transportador y esperó a que ella hablara.
-Harry me lo ha dicho. - Dijo ella con su semblante frío.- ¿Así que con Charlie, eh?
-Supongo que no será lo que yo siempre quise, pero me servirá para reencontrarme conmigo mismo.- Le sonrió con los ojos.
- Lo sé.
Ambos se quedaron callados por segundos.
-¿Qué haces aquí, Hermione?
-No podía dejar que te fueras.- Susurró observando la cara de interrogante del pelirrojo.- No antes sin despedirnos.
Él se aproximo hasta quedar a mitad del despacho, ella hizo lo mismo.
-Perdoname. - Dijo colocando un pequeño rizo detrás de su oreja. - Perdoname, por todo. Es todo lo que necesito, Hermione, para poder irme en paz.
Ella tragó en seco. Observó su cara, sus ojos azules, se le veía más demacrado de lo normal, mucho más delgado, y triste.
-¿Recuerdas la primera vez que nos vimos? - Preguntó ella de repente mucho más cerca de él.
Este sonrió.
-Cómo no hacerlo, recuerdo hasta lo que me dijiste. Eras una niña muy hermosa. - Susurró observando directamente a sus ojos.
-Pensé que eras un idiota. - Dijo ella haciendo que este soltara una pequeña carcajada.- Pero con el tiempo, me di cuenta que no, sea donde sea que vayas, no me olvides Ronald. Solo te pido eso.
Acarició su rostro haciendo que el chico cerrara sus ojos.
-No podría ni aunque quisiera, Hermione.- Le dijo acercándose aun más a ella.- No puedo hacerlo, ¿me entiendes? - Esta asintió.- Siempre serás aquella niña mandona que nos ayudaba a mi y a Harry con los deberes, siempre serás importante para mi.
Ambos juntaron sus frentes, ambos sintieron sus respiraciones acompasadas, pero no hubo beso, solo hubo unos pequeños roces de labios, sin ningún significado más que una despedida para Hermione, siéndolo todo para Ron.
Todo entre ellos dolía.
-Tienes a un chico que te ama con todo su ser, alguien que daría todo lo que tiene para que estés a su lado, una persona que sería capaz de meter sus manos al fuego por ti, alguien que se alegra con tan solo verte. Malfoy daría su vida entera y las que no tiene para sacarte una sonrisa, para verte alegre Hermione. Tu deber es estar con él, lo supe desde principio de curso, lo supe cuando me gané aquella paliza por insultarte, lo supe cuando fue él quien compró las empresas de tu abuelo para que tu pudieras pagar la operación a Derek. Creo que siempre lo he sabido. - Susurró colocando sus manos al lado de su cara.- Mírame Hermione.- Esta abrió los ojos.- No renuncies a él, no renuncies a esto que te ha regalado la vida. Sé feliz.
Esta dejó caer una lágrima que fue limpiada rápidamente por el chico.
-Debo marcharme, Hermione.
La castaña se tiró a sus brazos, rodeando su cuello, el chico la apretó. Fueron segundos, luego le besó la mejilla.
-Sé feliz.- Volvió a repetir acercándose a la mesa para coger la llave que lo llevaría a su nuevo hogar.
Pero antes de que aquello ocurriera, ella habló.
-¡Ron espera!
-Diez segundos, Hermione.
Ella cerró sus ojos.
-Cinco.
Y antes de que cogiera la llave, ella dijo una sola palabra para que él se fuera en paz.
-Te perdono.
¡Feliz año nuevo!
Bueno, aquí vamos. Este capítulo me ha costado un poco escribirlo, porque la despedidas nunca me han gustado y siempre me hacen llorar. Pero como pudisteis leer, Hermione está cerrando todas las puertas abiertas que ha ido dejando a su paso, así que era importante cerrar la del pelirrojo también.
Me debatí un rato si debía haber beso entre ellos, pero luego pensé en dejarlo así como estaba. Lo cierto es que hubo una canción que me ayudó un poco a escribir el capítulo. Puede ser que no tenga nada que ver, pero no sé, es muy bonita y bastante conocida.
Impossible - James Arthur
¡Espero que os haya gustado el capítulo! ¡Y también espero en no tardar mucho en subir el siguiente!
PD: Contestaré los comentarios ahora.
PD2: Que tengan un muy buen año, y que se cumplan todas vuestras metas.
¡Besitos!