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Un último suspiro. — capítulo 6

Hermione miraba por la ventana de aquel gran hospital las grandes vistas que regalaba, mientras que la enfermera se dedicaba a sacarle sangre. Un pequeño dolor sintió en su brazo al sentir la punzante aguja adentrarse en su piel.

No podía parar de pensar en lo ocurrido la otra noche con Draco, el chico se había comportado con ella como si fueran grandes amigos de toda la vida, la manera en que tenia de distraerla, algo que por cierto consiguió, pero ese no era el punto, el punto era que el rubio ya no era aquel niñato engreído que solía insultar a quien se le cruzase en su camino, la verdad era que estaba cambiando, aunque ella aun no lograra creerle del todo.

La desconfianza que sentía la chica con cualquier persona que intentara ser algo más que conocidos había aumentado aun más, y no podía creerle a Malfoy así como así, necesitaba algo más, que le contase algo más sobre su vida, que verdaderamente le demostrase a ella que él había cambiado por completo.

-¡Hermione, cielo!-Dooley entró a la habitación haciendo que la castaña la mirara con ternura.

La abrazó sintiendo aquel calor que desprende siempre una abuela.

-¿Cómo esta, señora Dooley?-Preguntó ella con amor.

-Muy bien, cariño, muy pero que muy bien…-Dijo con alegría la mujer limpiando el brazo de la castaña.- ¿Y tú, cielo? ¿Cómo va todo en Hogwarts?

-Bueno… normal, todo muy tranquilo.-Susurró sabiendo que la mujer de ojos negros la haría hablar.

-¿Solo eso?-Preguntó extrañada.- Dime, cuéntame algo más.

-Ya sabes lo de slytherin, ¿no?

-Todo el mundo lo sabe, todos.-Dijo guardando las cosas.- Pero bueno, eso no debe de ser un problema para ti, ¿verdad?

-No, en absoluto, creo que me siento mejor allí. Aunque preferiría quedarme aquí en el hospital.

La mujer negó con la cabeza.-

-¡Ay, cielo!-Dijo sentándose en frente de ella.- Que pena que no puedas estar aquí, pero al menos él esta mucho mejor que antes, ¿Te lo ha dicho el doctor Smith, no?

Ella asintió aliviada.

-Ha sido la mejor noticia que he recibido en meses.-Habló intentando sonreír.- Pero de todas formas necesita la operación…

La mujer acaricio el cabello de Hermione.

-Quiero que sepas que yo tengo un dinero guardado por si pasaba algo,-Hizo una pausa al ver a Hermione negando.- y quiero que sepas que no me importaría dártelo si lo necesitases algún día.

-No se preocupe, señora Dooley. Buscaré la salida.

-Lo sé, cariño, lo sé. Pero nunca viene mal un ayuda.-Dijo levantándose haciendo que la castaña hiciera lo mismo.- ¿Te parece si le vamos a ver? Creo que se muere por abrazarte.

-Claro.-Dijo ella esta vez con un poco de alegría.

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La buscaba por todas partes, desde el primer piso hasta el séptimo piso, incluso en los jardines de Hogwarts y no la encontraba. Necesitaba hablar con ella, no sabía bien, de que le iría a hablar pero no perdía nada por hacerlo.

Quería comenzar siendo su amigo, y así ella le contase que era lo que ocurría en su vida, pero había algo que siempre lo dejaba pensando, ¿Qué pasaría después de que ella le contase sobre su problema? ¿De qué manera actuaria él? ¿Seguiría a su lado apoyándola? Eso seguramente haría, pero él sabía que había algo más, algo de lo que no estaba seguro, pero ahí estaba, dentro de él.

-¿Qué haces aquí, Draco?-Preguntó Daphne acercándose peligrosamente a él.

-Buscaba a Pansy, necesito hablar con ella.- Respondió indiferentemente.

-Esta con aquel chico tan guapo de Ravenclaw, así que no creo que la vayas a encontrar.

-Genial.-Dijo este molesto, aunque en realidad no lo estaba.- Nos vemos en la torre.

-¿Por qué la prisa?-Susurró ella acercándose aun más.- Hace un par de años no te hubieras ido.

Ella le sonrió.

-Hace un par de años, tú lo has dicho.

-Vamos, Malfoy, todos los tíos como tú necesitan a una chica a su lado, y por lo que veo llevas solo desde que pisaste este sitio, ¿no me echas de menos?

-¿Tíos como yo?

-Si.-Dijo ella mirándolo con deseo, acercándose a centímetros de su boca.- Todos necesitan esto.

Fue un pequeño roce de labios, él no supo qué hacer, ni de qué manera reaccionar, en cambio ella sí, siguió besándole hasta que él comenzó a reaccionar y a devolvérselo de la misma manera, sabía que lo que estaba haciendo no estaba bien, pero lo necesitaba quería esta seguro de sus sentimientos por la rubia, pero en lo único en lo que podía pensar era en cierta castaña.

Los días siguientes comenzó a sentarse casi siempre cerca de Hermione, en las clases no era ningún problema ya que estaban juntos en todas en las que compartían, en el tiempo libre en el cual ella siempre pasaba en la biblioteca justo antes de desaparecer, también se sentaba a su lado, en silencio, pero estaba allí, dándole a entender a la chica que no pensaba marcharse.Y puede que alguna que otra noche, en la que ella se había quedado despierta estudiando en la sala de la torre, el muy amablemente cogía dos tazas y la llenaba de té, haciendo que ella solo susurrará un gracias, pero un gracias lleno de cariño.

Hermione, no le entendía, pero aunque fuera silencio lo único que compartían, se sentía genial tener a alguien que no hablase.

-¿Por qué lo haces?-Preguntó ella un día.

-¿El que?-Habló dejando de escribir.

-Esto.-Dijo ella mirando a los lados.- Todo estos días te has comportado diferente conmigo, eso es algo raro en ti, ¿Por qué?

Él dejó su pluma, era el momento de hablar.

-Supongo que lo hago porque…

-Porque…-Repitió ella incitándole a hablar.

-La verdad, Granger, es que no tengo ni la menor idea.

La chica no dijo nada más, si él no podía responderle, ¿Cómo diantres lo sabría ella? Eso solo se lo podía decir él, y si Draco no lo hacia, no le quedaba más que seguir así.

Por otro lado Draco, quería hablar con ella, el único problema que había era que no sabia como comenzar a hablar con una chica, raro en él, pero así era, hace años atrás hubiese sido fácil porque aquellas chicas se derretían por él y respondían a todo lo que dijera, pero ella era diferente, y vaya que si lo era.

Siguieron así durante un par de semanas, con pequeñas charlas sobre los profesores, algunas asignaturas, hablaban sobre la historia de la magia, que diferencias había entre Griffyndor y Slytherin, cuales habían sido sus profesores favoritos, cosas de colegio, pero jamás, de los jamases, algo personal, que incomodara a la chica.

-Y… ¿Cómo es que decidiste volver?-Preguntó ella un viernes por la tarde en la que habían decidido salir a dar un paseo.

-No pensé en volver en absoluto, no quería hacerlo.-Respondió él caminando a su lado.- Pero mi madre insistió en que debía hacerlo, creo que no se equivocaba.

-¿Por qué?-Preguntó ella curiosa.

-Quizás, más adelante, te lo diga.-Respondió viendo como asintió ella.

-Pues quiero que sepas que esperaré la respuesta.-Susurró ella mirándola de una manera diferente.

Este sonrió.

-¿Y tú? ¿Por qué volviste?

Ella se tensó, algo que Draco notó al instante.

-Para acabar mis estudios.-Dijo mintiendo, algo que él no noto.- No me gusta dejar las cosas inconclusas.

-Se te nota.-Susurró él.

Desde que habían comenzado a hablar, este había sido el avance más grande que habían dado hasta ahora, algo que dejó a Draco sonriente durante toda una noche, y a una Hermione pensante e intranquila por aquello, necesitaba tiempo, y él se lo estaba dando, sabía que no tardarían en saber más él uno del otro, pero aun así, el rubio no descansaría hasta saber que fue y que es lo que le está pasando a ella en su vida.

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-Veo que has conseguido mucho con Granger, Draco.-Dijo Theodore mirándole.

-Bueno,-Susurró este.- a veces siento como que necesita mi ayuda.

Este negó con la cabeza.

-No creo que sea eso… tú lo sabes.

-No es por lo que crees, lo he superado Theodore.-Dijo jugando con los hielos del vaso.- Además la estoy recién conociendo.

-Os complementéis, eso lo sabes, ¿verdad?

-Theodore…

-Sabes que yo nunca hablo por hablar, pero estoy diciendo algo que es verdad, algo que simplemente veo. Mira Draco, a ella se le nota muchísimo que ha sufrido, y tú también, como todos lo que estamos aquí, lo único que te pido es que no te enamores de ella, porque es como si en cualquier momento te fuera a clavar una daga en el corazón.

-Hablas como si ella fuera una mala persona, no sabe lo que quiere aun, no tiene ni idea. Lo único que necesito es que se abra conmigo, y así poder ayudarla.

-No es una mala persona, Draco. Pero las personas que sufren, tienden a desconfiar de los demás, y la frialdad de ella hace daño a los que la rodean, y el que resulta que está casi la mayor parte del tiempo a su lado eres tú, te acabará haciendo daño.

-¿Y si le hago yo daño a ella? ¿Por qué no al revés?

Theodore lleno su vaso con whiskey antes de volver hablar.

-Si le hubieses querido hacer daño,-Dijo este bebiendo del brebaje.- lo hubieses hecho a principio de curso, y estamos a acabando octubre, Draco.

-No me voy alejar de ella, si es lo que me estas intentando decir.

-¿Tanto te importa, Granger?

-No es eso…

-Draco.-Dijo este reprendiéndole.- Vamos, que nos conocemos.

-Theo…

-Mira cuando estés dispuesto a hablarme con la verdad,-Dijo este dejando el vaso vacio en la mesa de centro.- ven hablar conmigo, porque así sé que no me dirás nada. Y por favor no la vayas a cagar con ella, has conseguido mucho más que Pansy y mira que es decir, así que no la presiones, ¿entendido? ¿No queremos que Granger te mande a la mierda en menos de lo que canta un gallo, verdad? Buenas noches, Draco.

Draco no dijo nada, porque sabía que lo que decía su amigo era verdad, no es que no le importase Granger, pero sabía que si lo decía en voz alta todo sería diferente y significaría darle la razón al pesado de Theodore.

Pero era cierto, Granger le importaba.


¡Hola cielos míos!

¡Aquí os dejo otro capítulo!

¡Esto ha sido todo un avance entre ellos, y lo que Draco acepte que si le importa la chica aunque no se lo haya reconocido a Theodore, también!

¡Nos leemos!

¡Besitos!