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Un último suspiro. — capítulo 7
Llevaban encerrados en aquella fría y oscura habitación durante horas, sin decir nada. No era ningún silencio incomodo, porque ambos se comprendían, pero ese silencio era la muestra perfecta de que debían hablar, porque por eso había llegado hasta allí.
Ella intentaba buscar las palabras exactas en su cabeza para comenzar aquella conversación, había pasado tanto de aquella pequeña charla con Astoria, que necesitaba hablar con alguien más, alguien que le dijese lo que ella quería oír. Y él, se lo diría, obvio que lo haría.
Él por su parte se maldecía por dentro, se sentía aun peor que en la guerra, él sabía que aquella amistad había valido mucho más que cualquier otra que pudo haber tenido que su corta vida, pero por estupideces, por rabia e impotencia, la rompió en pedazos, y no solo rompió en pequeños trozos su amistad, sino que también el corazón de la chica. Algo que él jamás se perdonaría a sí mismo. Tal vez, no lo había demostrado por fuera, pero por dentro se moría poco a poco, y verla por las tardes con Malfoy estudiando lo hacía todo mucho peor.
Necesitaba oír de su boca aquella risa contagiosa, necesitaba oírla hablar y hablar sin cansarse nunca de escucharla, necesitaba que ella dijera aquellas palabras en la que se había pasado noche y noches pensado, necesitaba con ansias recuperar su amistad.
-Hable con Astoria hace como un par de semanas atrás.-Susurró Luna llamando la atención del chico.- No dejaré que pase más tiempo, no puedo hacerlo. Quiero recuperar su amistad, y sinceramente no me importa en absoluto lo que vaya a decir Ron.
-¿De verdad que no te va a importar?-Preguntó él.
-Vamos Harry, actué como una cría, enfadándome y mandando todo a la mierda, haciendo que ella se sintiera mal. Ambos sabemos que no tuvo la culpa.
Harry pasó sus manos por su cabello.
-Lo sé.-Susurró.- Pero no estoy seguro de que me vaya a perdonar. Llevo queriendo hacerlo desde verano, y ahora estamos comenzando noviembre, y aun no lo hago.
-¿A que le tienes miedo? ¿A perder a tu mejor amigo? ¿A que él no vuelva a hablarte jamás?
-No lo sé.
Ella se levantó para caminar de un lado a otro.
-Mira.-Dijo mirándolo de frente.- Me quiero muchísimo a Ronald, pero no por eso vamos a darle aun más la espalda a Hermione, ella no está bien, nos necesita.
-Desde que está en Slytherin que no está bien.-Respondió él.- Solo hay que mirar su cara para saberlo, pero luego esta Ronald, y…
Otra vez con eso pensó Luna.
-¡Deja de pensar en él!-Gritó ella sin poder contenerse.-¡Recuerda que le hemos dado la espalda a Herms! ¡A Herms, Harry! ¡A ella!
-¡Lo sé!-Gritó el de la misma manera.- ¿Crees que no me he pasado noches enteras maldiciéndome a mí mismo por lo que hice? ¿Crees que no me odio por eso? ¡Pues lo hago, Luna! ¡Lo hago!
Luna no era de las que explotaba porque sí, pero esta situación lo ameritaba.
-Mira.-Dijo parándose en seco.- Yo solo he venido a hablar sobre lo que pensaba hacer, sobre lo que pensaba de ella, y ahora ya no me queda la menor duda de que iré a recuperar su amistad, cueste lo que me cueste, aunque tenga que hacerme amigos de los slytherin's, aun así lo haré. Tú en cambio haz lo que quieras, si quieres mantener tu amistad con Ronald, hazlo, pero si quieres recuperar a Hermione tendrás que arriesgarte, no puedo asegurarte de que te vaya a perdonar, del mismo modo que lo vaya a ser conmigo, pero después de eso, al menos sabré que lo he intentado.
Y sin más, la rubia se marcho sabiendo que aquellas palabras que le había dicho a Harry habían sido las correctas, el mismo sabía que perder a alguien querido nunca había sido fácil, y él la había dejado a ella justo en el peor momento de su vida, la muerte de sus padres.
Solo esperaba que la vida le diera una segunda oportunidad para remediar su error, que ella le diera otra oportunidad para demostrarle que si valía la pena, porque joder la quería, la quería a más no poder. Ella que jamás le dio la espalda, fue la que estuvo a su lado en todo momento incluso en aquellos en los que él se ponía insoportable, ella que se preocupó por él en todo momento, que jamás lo abandonó, que siempre lo protegió, ella, simplemente ella.
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Su andar era sigiloso, tranquilo y silencioso, como el de una serpiente. Rió ante aquel pensamiento, puesto que ella era una. Caminaba a oscuras por los pasillos de Hogwarts, siguiendo un recorrido que se había aprendido de memoria, creado por ella misma en las tardes que tenia libre. Después de una larga charla con Pansy, en la que insistía que la acompañara a ella y dos chicos para una cita doble, cosa que ella jamás aceptaría, pero que no supo cómo, acabó aceptando, sintiéndose completamente estúpida, logro escaquearse.
Le habría prometido a él, que iría esta noche a visitarlo, como las tantas noches en las que había ido. Llegaría tarde, ella lo sabía, y todo por culpa de Pansy, si Draco y Theo no las hubieran dejado solas, ella seguramente se hubiese excusado diciendo que se encontraba mal, y hubiera escapado por la ventana, cosa que no pudo hacer.
Y ahora se encontraba aun con más peligro, los prefectos de Hufflepuff rondaban aquella noche, justo en el momento en que ella iba a salir. Podía sentirlos cerca, así que comenzó a caminar aun más rápido de loque debía hasta que sintió hablar a alguien.
-¡Por ahí!-Gritó la voz de un chico, voz que no pudo reconocer.
-¡Ey tú, detente!
Hermione había comenzado a correr, sintiendo como cada vez más la alcanzaban, este era el final de sus visitas nocturnas, simplemente el final, ella lo sabía, y también sabía que acabaría ganándose un castigo gratuito, pero como siempre, alguien la salvó de todo aquello.
-Shhh.-Sintió su espalda pegada al cuerpo de un hombre, y la loción de este inundando sus fosas nasales.
Se giró justo después de los prefectos pasaran por delante de ellos.
-Malfoy…-Susurró ella a pocos centímetros de su cara.
El espacio donde se encontraban era pequeño, muy pequeño, haciendo que ambos se tocaran, la mano de él tocaba su cintura, y ella había puesto sus manos en los brazos de él, cada vez más cerca.
-¿No te han dicho que es peligroso salir a estas horas por los pasillos?
Ella sonrió, algo que a él le pareció perfecto, desde que la había visto llegar este año a Howgarts jamás en el poco tiempo la había visto sonreír, pero ella estaba allí sonriéndole, algo tan sencillo como eso.
-¿Nunca te habían dicho que te ves hermosa cuando sonríes?
Ella negó con la cabeza aun sonriendo. Y él por dentro ni si quiera sabía porque había dicho aquello, supongo que porque lo estaba.
-Pues lo estás,-Susurró.- estas hermosa.
Aunque la oscuridad reinaba el lugar, pudo ver como ella se sonrojaba.
-Prométeme que no le dirás a nadie que me has visto caminando por los pasillos a estas horas.-Le susurró ella al oído.- Porque si no, descubrirás quien es Hermione Granger.
-¿Qué me das a cambio?-Preguntó él aprovechando el momento.
Ella sabía que lo que estaba a punto de decir, estaba mal, pero no podía dejar que Malfoy le dijera a alguien que transitaba los pasillos de noches, cosa que no hacía, pero simplemente no podía, así que dejando su lado frío, el cual dejó en el primer momento en el que él la salvó, le susurró al oído.
-Lo que tú quieras.
Cuando sintió esas palabras, supo que debía pedirle. Podía pedirle un montón de cosas, una noche con él a solas, una cita, un simple beso, cualquier cosa, pero no fue ninguna de esas, fue algo que llevaba queriendo hacía mucho tiempo.
-Que me cuentes cosas sobre ti, sobre lo que pasa en la vida de Hermione Granger, todo absolutamente todo… ¿Qué dices, Granger? ¿Aceptas?
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Theo era el más tranquilo de todos sus amigos, desde las largas charlas que había compartido con su amiga, no había dejado tampoco de pensar en Hermione, quería ser también su amigo, pero Draco se le había adelantado, y vaya que lo había hecho, siempre que lo buscaba estaba al lado de la castaña, leyendo, haciendo trabajos, o simplemente hablando sobre trivialidades, en cierto modo, se sentía bien por los dos, ya que ambos necesitaban aquel tipo de compañía, una compañía que lo entendía todo. Aunque también se preocupaba por Draco, no quería que ella le hiciera daño a su amigo.
Pero últimamente el castaño estaba raro, había compartido una pequeña charla con la rubia, la cual le pedía casi con los ojos suplicantes que la ayudara a recuperar la amistad de Hermione, que la ayudara, algo tan simple como eso.
-Hola, Theodore.-Saludó Luna un día en el que chico se encontraba solo en la biblioteca.
Este la miró extrañado.
-Lunatica… digo Luna.-Dijo retractándose.- ¿Deseas algo?
Esta sonrió sentándose a su lado.
-Si.-Dijo como si fuera lo más normal del mundo.- Necesito tu ayuda.
-¿Mi ayuda? ¿Y en que se supone que podría ayudarte yo?
-Necesito que hagas que me pueda ver con Hermione…
-¿No sería más fácil que fueras tú, y hablaras con ella?
-No es tan fácil como eso, si lo intento se alejara de mi, pero si tú logras reunirme con ella cualquier día de estos, sé que no se marchará.
Este se quedo pensativo.
-¿Qué saco yo de todo esto?-Preguntó esta vez con la ceja levantada.
-Una amistad.-Susurró ella.- Mi amistad.
Este negó con la cabeza.
-Quiero algo más.-Dijo mirándola a los ojos.- Pero ya me cobraré el favor que te haré más adelante.
-Gracias.-Susurró ella besando su mejilla.
Y sin decir palabra alguna, la chica se marchó dejando a un Theo confundido por Luna y por Hermione, ¿Por qué había aceptado ayudarla? La verdad es que no tenía idea, pero sí hacia algo bueno por la castaña quizás así se dejaría ayudar por él también, poco a poco Hermione acabaría aceptando la ayuda que Draco,Pansy y élle brindaba. Pero esto solo saldría bien si la amistad de Draco y ella continuaba tal y como estaba, solo así podrían ayudarla…
¡Otro capítulo más!
¿Que pensáis? ¿Aceptara Hermione lo que le dijo Draco? ¿O no?
¡Nos leemos!
¡Besitos!