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Un último suspiro. — capítulo 8
No quería ir allí, no quería que su primera salida a Hosgmade fuera justamente una cita doble, la cual ella se había negado y resistido a ir, pero ahí estaba Pansy, hablándole y hablándole sobre lo bonito que sería ir las dos juntas a una cita doble.
Según la pelinegra los chicos de Ravenclaw era guapísimos, el de Pansy era de cabello castaño con ojos negros como el carbón, alto y delgado, y el de ella era de cabello oscuro, bonitos ojos verdes como el pasto, musculoso y delgado, según ella no era nada comparado con Draco, y tampoco sabía porque se había atrevido a compararlo con él, y posiblemente la respuesta que su subconsciente le daba, era justamente aquella que se negaba a aceptar.
-Vamos.-Suplicaba Pansy haciendo ojitos como una niña pequeña.- Solo será una tarde, iremos a las tres escobas a tomar algo, y después daremos una vuelta por el pueblo, luego nos vendremos al colegio, ¿te parece?
-No sé…-Decía la castaña buscando cualquier excusa para no ir.
-Mira Arnold mi chico, dice que quiere conocerte, ya sabes eres la heroína de la guerra y tal.-Siguió hablando y hablando ella se quedó con el nombre *que estúpido.-*Y bueno Eric, él es más pasional y reservado, todo un enigma, también desea conocerte y hablar contigo, dice que eres muy guapa.
La castaña negó con la cabeza, sin saber qué hacer, sabía que aquella chica haría cuanto estuviera en sus manos para que Hermione acabara yendo, aunque pensándolo bien aquel fin de semana, él estaría todo el día haciendo pruebas con el doctor Smith y cuando le tocara verlo, ya estaría dormido, la misma señora Dooley le dijo que se tomara un descanso para estar con sus amigos, ella rió ante aquel comentario. Prefería quedarse leyendo toda la tarde, incluso con Draco, en realidad deseaba estar en su compañía para decirle si aceptaba o no, para que callara aquella boquita tan linda que tenía. Así que pensándolo bien, acabó aceptando sin más.
-Está bien.-Dijo resignada recibiendo un grito de alegría por parte de la chica.
-¡Genial!-Dijo esta abrazándola, mientras que por la puerta entraban Theodore y Draco.
Hermione ante aquel abrazó intento corresponderlo sin parecer muy fría.
-Mañana iré a tu habitación para que nos arreglemos juntas, y para arreglarte tu cabello, y tú lo hagas con el mío.-Dijo esta sonriendo a más no poder.
-¿Qué ocurre?-Preguntó Theodore, mientras Draco servía dos vasos con whiskey.
-Hermione vendrá a la cita doble, conmigo.-Dijo esta feliz abrazando al castaño, y dándole un beso a Draco en la mejilla.- Erik quedará embobado con ella.
Pansy salió de allí dando pequeños saltos como niña pequeña, ambos amigos se miraron a los ojos sin decir nada para después posar la mirada en ella, Hermione solo se encogió de hombros recostándose en el gran sofá dejando su falda más arriba de lo normal.
-¿Cómo es que has aceptado?-Preguntó Theodore sonriendo.
-Ni si quiera se yo como acabé aceptando.-Susurró esta.- No me apetece mucho ir con el tal Erik, ese.
Draco rió.
-No te preocupes, nosotros siempre vigilamos a los chicos con los que sale Pansy.-Dijo mirándola, pero más a sus piernas que a la cara.- Ya sabes para asegurarnos que son buenos chicos, iremos mañana a vigilaros, no estarás del todo sola.
-¿Enserio?-Preguntó esta mucho más aliviada.
-Claro.-Dijo Theo dándole un sorbo a su vaso.- Estaremos allí, así que si ese tal Erik intenta sobrepasarse, las pagará.
Draco asintió sonriéndole, dándole a entender que tenía toda su confianza.
-Gracias.-Susurró está cerrando los ojos mientras imaginaba que la persona con la que saldría al día siguiente no era el tal Erik, sino un chico de ojos grises, al instante desechó aquel pensamiento.
-Creo que me iré a dormir.-Dijo Hermione levantándose y observando a Draco.- No deberías beber eso, te hace mal.
-¿Te preocupas por mí, Granger?-Susurró este.
Ambos se habían olvidado que en la sala había una tercera persona.
-Malfoy.-Susurró esta reprendiéndole.
-¿Quieres probarlo?-Preguntó él levantándose hasta quedar a centímetros de ella.
-No creo…
-Vamos.-Dijo este levantando el vaso para entregárselo.
Ella lo cogió observando el color amarillo de este, y sin pensarlo mucho, ya que no sería la primera vez que probaba el alcohol, pero el whiskey de fuego jamás, posó sus labios en el mismo sitio donde estuvieron los de Draco antes, y bebió de un trago sin despegar sus ojos de él. Sintió como el liquido bajaba por su garganta sintiendo el ardo de este, dejando un sabor diferente.
Cerró los ojos frunciendo el ceño.
-Sigo diciendo que no deberías tomar esto.-Le tendió el vaso intentando pasar por su lado.
Este con un brazo rodeo su cintura, quedando su cara pegada al oído de ella.
-Y yo sigo pensando que te preocupas por mi.-Susurró en su oído, dándole un pequeño beso.
Ella cerró los ojos sintiendo un pequeño cosquilleo en su barriga.
-Eres un idiota.-Dijo sonriendo sin que se diera cuenta para dirigirse hasta su habitación.
Porque para que íbamos a estar con cosas, ella se preocupaba por él.
Una vez la chicha estuvo en su habitación con la puerta cerrada, Theo miró a su amigo con una sonrisa y negando con la cabeza, Draco solo atinó a sentarse, sin decir nada, sabía que el pesado de su amigo lo haría volver a hablar, y él no tenía muchas ganas de contestar a sus estúpidas preguntas.
-Ya te lo dije, no te enamores de ella.-Dijo Theo ganándose una mirada de odio por parte del rubio.
-Y yo te digo que solo estamos en proceso de ser amigos, así que no te preocupes.
No había logrado descansar demasiado, no paraba de pensar en aquel cosquilleo que sintió la noche anterior cuando Draco le habló de aquella manera tan sensual a su oído, y aquellos ojos grises que se aparecían cada vez que ella cerraba los ojos, no ayudaban mucho.
Se dio una larga ducha, disfrutando de el agua caliente y su jabón de aloe vera, después de aquello se dirigió a la cocinas para buscar algo de comida y desayunar en la cama, mientras hablaba con él por teléfono antes de que se fuera hacer aquellas famosas pruebas.
-¡Vamos, vamos! Arriba Hermione, hoy es el gran día.-Dijo Pansy entrando a su habitación mientras que ella aun seguía con el pijama.
-Es temprano aun, Parkinson.
-¡Pansy! Llámame así.-Susurró dejando un vestido gris sobre uno de los sofás.- Comencemos a arreglarnos ahora, que mi cabello necesita mucho trabajo.
Hermione se había sentado en la cama al verla entrar, y ahora solo al escuchar aquello y al ver una silueta en la puerta, se dejo caer en la cama tapándose la cara con una almohada, maldito el día en que había aceptado ir con ella.
Pansy se había arreglado lo que más había podido, llevaba un vestido gris pegado al cuerpo de manga larga, dejando un escote bastante pronunciado, con una botas que le llegaban hasta las piernas de color negro, para después ponerse su abrigo, todo muy sofisticado pensó Hermione.
Ella odiaba utilizar vestidos en invierno, sobre todo si salía, no es que le molestase, pero es que hacia tanto frío en Hogwarts, que de solo pensar en ello se congelaba.
La obligó a colocarse aquel vestido, era de color azul con un escote de corazón, mangas tres cuarto y bastante corto y también pegado al cuerpo, las medias eran negras, y sus botas del mismo color que la medias. Era la primera vez que no se sentía ridícula, es más pensó que estaba muy guapa, algo que no le diría a la pelinegra.
Se maquilló un poco y dejó su cabello largo con sus rizos bien formados.
-Estamos listas.-Dijo Pansy mirándose al espejo.- Es hora de irnos.
Hermione solo sonrió colocándose su gabardina y una bufanda azul.
La cita estaba yendo bastante bien, ella hablada de vez en cuando con el tal Erik, que realmente había quedado embobado con ella, no le quitaba los ojos de encima, y cada vez que podía se acercaba aun más a la chica. Algo que a Draco le molestó bastante, quería acercarse hasta la mesa en la que estaba y golpear la cara de niño bonito de aquel chico, si no hubiese sido por Theo, él ya lo hubiese hecho.
Salieron de allí, cada uno con sus respectivas parejas, Pansy y el tal Arnold, se habían ido a dar una vuelta, diciendo que volverían antes de que fuera el toque de queda, mientras que ellos se iban por otro sitio. Eso no le agradó mucho a Hermione.
Por otro lado Theo y Draco se habían separado para seguirlos, el primero a Pansy, y el segundo a la hermosa de Hermione.
-Así que eres de Londres.-Dijo Erik acercándose a la chica.
-Si.-Susurró esta alejándose.
-¿Sabes que, Hermione?-Susurró el acercándose mucho más cerca de ella, hasta acorralarla contra una pared.- Llevo queriendo besarte desde que te vi con aquel vestido, y porque no, también quitártelo.
Estaba nerviosa, pero no se dejó intimidar por él.
-¿Así?-Respondió esta al ver como el asentía con una sonrisa coqueta.- Yo que tú no lo haría.
-¿Por qué, no? Si tus labios están tan apetecibles…-Esta vez solo un par de centímetros los separaba. -Y ese vestido…
Draco, por favor, aparecepensaba la chica.
-¡Suéltame!-Gritó ella al ver como la cogía de los brazos, y posaba sus labios a la fuerza en los de la chica.
Sentía un asco, con aquel chico, que la besaba y tocaba su espalda y cintura como si ella fuera su novia, intentaba con todas sus fuerzas separarse pero el chico era mucho más fuerte, el beso que Erik tanto había ansiado, fue parado por una fuerza, Draco había golpeado al chico, no una vez, si no más tres.
-¡Draco!-Gritó Hermione.- ¡Basta le vas hacer más daño!
Intentó separarle, hasta que Malfoy se dio cuenta, y se levantó cogiendo las manos de la chica mientras la miraba por todas partes, sobre todo su rostro, estaba exaltado.
-¿Estás bien?-Preguntó en un susurró.- ¿Te ha hecho algo más este hijo de…?
-Tranquilo.-Susurró esta pegando sus ojos a los de él.- Estoy bien.
-Vamos.-Dijo cogiendo la mano de la chica saliendo de allí, dejando a al chico inconsciente.
No hablaron en todo el trayecto, la chica no decía nada, mientras él no soltaba su mano y caminaba rápido hacia algún sitio sin saber dónde ir exactamente. Estaba enfadado, a más no poder, no con la chica, si no con ese cabrón que se había atrevido a tocar a su Granger. Caminaron un poco más hasta llegar a un sitio dónde no había ninguna alma, con un banco en medio de todo aquello, se sentó sin aun soltar la mano de la chica, y la atrajo hacia así.
Ella dejó caer su cabeza en el hombro de él.
-Lo siento.-Susurró cerrando los ojos.- He arruinado tu tarde, no debiste haberme seguido.
-¿Estas tonta, Granger?-Preguntó enfadado.- No sabes cómo me alegro de haberle dado una buena a ese estúpido, jamás dejare que se vuelva a acercarse a ti, ¿lo comprendes? ¿Qué hubiese pasado si yo no hubiese estado allí?
-Draco…-Susurró ella por primera vez su nombre.- Yo…estoy bien.
-Lo sé.-Dijo besando su cabello, estas bien a mi lado pensó.- No dejaré que te haga daño, Hermione, ni él ni nadie.
-Gracias por todo.-Susurró ella, y no solo le daba las gracias por aquello, sino que también por todas aquellas tardes, por todas la tazas de té que él le dio, por quedarse en vela con ella estudiando, por simplemente ser él, sin ninguna máscara de frialdad, sin nada más que ellos dos.
-¿Eso quiere decir que me contaras todo?
Ella sonrió, esta vez lo hacía de verdad, como siempre sonreía con él, se acercó a su rostro sintiendo su aliento sin despegar sus ojos de los él, y besó su mejilla pálida y suave.
-Si, Draco.-Dijo pegando su frente en la mejilla del chico.
Aquel contacto bastó para saber que ella le diría todo, de ahora en adelante todo sería diferente con ella pensó él, que ingenuos eran.
¡Aquí va otro capítulo!
¡Ahora contestaré a todos los comentarios, siento mucho no haberlo hecho antes!
Espero que sea de vuestro agrado...
¡Besitos!