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Un último suspiro. — capítulo 9

Llevaban hablando durante un largo rato, había comenzado él con pequeñas cosas, contándole recuerdos que tenía él de pequeño, las cosas que hacia los días libres, los lugares que había visitado, como se divertía con su madre, todas aquellas cosas que le contarías a un amigo. Ella por su parte comentaba y de vez en cuando sonreía, cosa rara en ella, pero con él casi siempre dejaba su máscara de frialdad a un lado.

Había aceptado, porque en realidad Draco se había comportado con ella muy bien, vamos realmente bien, y sentía que era de confianza, se lo había demostrado poco a poco, pero al fin y al cabo lo había hecho. Era el momento de contarle lo que le ocurría, y él lo deseaba y esperaba con toda su alma.

-¿Así que sabes tejer?-Preguntó ella burlona.

-Claro… mi abuela me enseñó de pequeño y me obligaba a hacer bufandas con ellas.

Ella sonrió de manera burlona.

-Quien lo diría… El gran Draco Malfoy sabe tejer…

-No seas mala…-Dijo este mirándola a los ojos.- Es tu turno, cuéntame.

Comenzó a relatar a partir de lo once años, contándole cosas desde ahí. Habló y habló a veces siendo interrumpida por él, con sus comentarios sarcásticos y otras simplemente sonriendo. Cada vez se acercaba más y más a la guerra y eso significaba que pronto sabría lo que le había ocurrido. No supo en que momento comenzó a hablar sobre Harry y Ron, ni si quiera había hablado sobre el verdadero problema, hasta que él la atacó diciendo algo que no le gustó para nada.

-¿Qué has dicho?-Preguntó esta sintiéndose dolida y enfadada.

-Yo…yo no quería decir eso.- Habló al instante dándose cuenta de su error.

-¿No querías no?-Dijo alzando la voz ya que estaban solos.

-Granger cálmate.

-¿Yo soy aquí la cobarde, no Malfoy?-Dijo con los ojos cristalinos por las lagrimas.- ¿Me lo dice el que fue incapaz de pedirle ayuda a Dumbledore, verdad?

Ambos se habían levantado del asiento.

-¡No vayas por ese camino, Granger!-Habló mirándola a los ojos sintiéndose completamente estúpido.

-¡¿Por qué camino, Malfoy?!-Gritó ya con la lagrimas cayendo por sus mejillas.- ¡Creí que después de estas semanas podía confiar en ti!¡Pero ya veo que no!

-¡Puedes hacerlo!

-Eres un maldito mortifago…

-¡Granger!

-¡Un maldito hijo de otro mortifago, ya veo a quien saliste!

-¡Granger!

-¡No hay Granger que valga, Malfoy!

-No quería juzgar…-Pero no pudo acabar porque ella se le había levantando.

-¿¡Juzgar que!? ¿¡Mi dolor!?-Gritó limpiándose las lagrimas.- ¡No, no! ¿¡Sabes que Malfoy!? ¡No te atrevas a juzgar mi dolor, ni menos por lo que pase con ellos! ¡No sabes nada de mí!

Lo miró a los ojos y caminó hacia la salida de aquella clase.

-No vuelvas a dirigirme la palabra, porque no pienso contestarte.

-Granger… por favor.

-No sé cómo pude ser tan estúpida.

Cerró la puerta de golpe comenzando a llorar a más no poder, no entendía porque lloraba, no sabía si fueron por las palabras que él había dicho, o porque le había dolido que vinieran de él. ¡Joder! Llevaban unas semanas juntos casi como amigos, hablando y hablando, sintiéndose a gusto, compartiendo juntos momentos maravillosos, y ahora venia él y lo jodía todo, ¿Por qué la vida se empeñaba en hacerle eso? ¿Por qué había dicho lo que había dicho si no lo sintió? ¿Por qué hizo sentir a Malfoy como una mierda?

Sus lágrimas caían descontroladamente por sus mejillas, sentía un extraño dolor en su pecho, ese dolor inexplicable que la hacía sentirse aun peor. El mundo se le caía encima, lloraba porque en el poco tiempo que habían compartido, se había sentido especial a su lado, quería algo imposible, y ahora le había hecho daño a él.

-Vaya… veo que has vuelto ¿Y Draco, Granger?

-Que le den.-Susurró esta algo que Daphne no oyó.

-¿Ya te lo has follado, no? Solo hay que ver tu cara para saber que te ha roto el corazón… pobre Granger.

Blaise rió la gracia de Daphne, que no tenía gracia alguna, mientras que Theo observaba con pena a Hermione acercándose a ella.

-¡Si, me lo follé! ¿Contenta?-Gritó enfrentándola.

No lo había hecho, pero estaba cabreada a más no poder, y esa chica sacaba el lado malo de ella.

-Baja esos humos, Granger…

-¡No me digas lo que tengo que hacer!

Theo ya estaba cerca de ella, pero aun no había dicho ni una palabra.

-Eres una zorra.-Dijo esta sonriendo con malicia, Hermione por entonces ya no se aguantó.

Y lo que vino después no lo pudo evitar, descargó toda su rabia y dolor que tenia dentro guardado, lodescargó con Daphne, que no tenía la culpa, pero lo hizo. Se abalanzó sobre ella dándola golpes, y a la vez recibiendo ella uno que otro, Hermione era mucho más fuerte, Theo alcanzó a cogerla por la cintura separándola, tenía el labio sangrando, mientras que Daphne solo sangraba por la nariz yno habría el ojo izquierdo. Blaise corrió a ayudarla, levantándola y saliendo de allí lo más rápido posible.

-¡Suéltame!-Gritó ella llorando y gritando a la vez.

-¡Hermione, cálmate!-Gritó Theo siguiéndola.

-Déjame, en paz.-Suplicó ella girándose para mirarlo a los ojos y entrar a su habitación.

Dejame, en pazera lo único que escuchaba Theodore en su mente, y la imagen de aquellos ojos llenos de dolor y dolor no dejaban de atormentarlo, ¿Qué había hecho Draco, esta vez? ¿Por qué ataco a Daphne, si ella no era así? ¿Por qué sentía que Hermione, había sufrido mucho más de lo normal? La única persona que podía arreglar todo esto era Pansy, que ni si quiera sabía dónde estaba. Lo único que escuchaba era cosas quebrándose, ruidos de cosas tirándolas al suelo, y llanto, un fuerte llanto.

Pero como siempre y por mucho que a Draco se negará a escucharle, él sabía que Hermione en aquellos momentos era como de cristal, cualquier cosa que le dijeran le caerían mal, fue por eso que le había dicho a Draco que no la cagara con la chica.

Por otro lado Draco que seguía en shock, porque la había cagado, había hecho justo aquello que Theodore le advirtió con tanta tranquilidad que no hiciera, y a la primera de cambio la atacaba, ¿Por qué se sentía como una vil persona? ¿Por qué no podía parar de pensar en las palabras dichas por ella? ¿Por quésentía que todas aquellas semanas y horas compartidas con la chica se habían ido a la mierda? ¿Por qué no podía parar de pensar en sus ojos llenos de lágrimas? Porque le importaba, le importaba muchísimo.

-Me importas, Granger.-Susurró él cuando ella se había marchado.- ¡Me importas, joder!

Ya estaba, ya lo había dicho. Y ahora sí que no había vuelta atrás.

Tenía tanta rabia consigo mismo, que todas la mesas y sillas estaba tiradas por cualquier parte, algunas rota y otras, no, mientras el golpeaba con más y más fuerza la pared con el puño cerrado. No pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas, con fuerza se los limpió, él no podía llorar, ni menos por ella, pero lo necesitaba joder, aun así no lo hizo. Salió hecho una furia hacia la torre, debía hablar con ella, debía disculparse.

Entro golpeando la puerta, sin darse cuenta que su mejor amigo estaba observándolo. Lo interceptó antes de que se acercara a la puerta de Hermione.

-¡Para, para, para!-Dijo Theo empujándolo.

-Necesito.-Dijo este con furia.- hablar…con… ella. ¿Lo entiendes, Theodore?

-No es el momento.-Habló empujándolo otra vez.- Espera hasta mañana.

-¿No lo entiendes, verdad?

-Draco.

-¡Granger!

-¡Para!-Gritó el castaño enfadado.-¡Ve a tu habitación y tranquilízate! Luego si quieres, hablamos.

-Que te den.-Dijo Draco saliendo de allí y tirando de paso un florero.

Los días siguientes casi no se le vio el pellejo a Hermione, no había salido hasta el martes por la mañana, pero tampoco había ido a desayunar, ni menos a cenar. Nadie sabía donde se metía, solo la veían sentada siempre en la última fila,con aquella mirada perdida, y otra vez con sus ojeras.

Durante las semanas siguientes nadie la veía ni en la cena ni en los desayunos, menos en la biblioteca, y pareciera que en la torre ella ya no vivía, la puerta de su habitación siempre estaba cerrada, y por la noches se escuchaba desde la habitación contigua un llanto ahogado y lleno de dolor.

Había recibido una llamada el mismo día en que había peleado con Draco, una llamada que acabó destruyéndola por completo.

-Ha tenido una recaída, Hermione.-Decía el doctor Smith con voz pausada al escuchar el llanto de la chica.- Casi le perdemos…

Lloró con el teléfono pegado a su oreja sin decir aun nada.

-¿Está bien, verdad?-Dijo con rapidez.

-Si…-Susurró él al otro lado.- Ahora le tenemos en observación, pero esta delicado de salud. Lo siento por no poder avisarte antes, a estas horas pensamos que estarías durmiendo. Como no apareciste hoy…

-¿Puedo-puedo ir ahora?-Preguntó ella con un nudo en la garganta.

-Lo sentimos, pero no puedes. Esta en observaciones, y bueno tú debes de descansar.

-Sé que esta ahí la señora Dooley, quiero hablar con ella.

Sintió como le pasaban el teléfono a la mujer mayor, mientras ella intentaba calmar su llanto.

-Cariño…-Susurró ella al sentir el llanto de la chica.- Tranquila…

-Cuídamelo… por favor… es lo único que me queda.

-Lo haré… lo haré, será como si fuera de mi familia, no te preocupes.

-Gra-gracias.

Y lloró durante toda la noche, como si el mundo se le fuera a acabar, lloró por él y por Draco, porque el rubio se había convertido en alguien importante, y lloró hasta que se quedó sin lágrimas, hasta que no hubo ni una gota de agua en su cuerpo, hasta que sus parpados se fueron cerrando poco a poco, hasta que sintió que no había nada bueno en su vida, que no fuera él, su niño, que no fuera Draco…


Ya podeís ver que Hermione también esta como aceptando sus sentimientos hacía el rubio... Y esperemos a ver que pasa con Draco, que es lo que hará.

Era necesario el capítulo para la evolución de la relación de estos dos.

¡Espero que sea de vuestro agrado!

¡Besitos!