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Un último suspiro. — capítulo 10
No tenía ni idea de que hora era, ni porque estaba allí aun con la luz apagada, pero ahí seguía, sentando en el sofá más grande, mientras sus compañeros de torre dormían plácidamente, él lo único que sabía era que necesitaba estar con ella, y por eso estaba aun en la sala, esperándola.
Había querido hablar con ella durante días, incluso la había intentado seguir, pero cualquier cosa que él intentase, ella siempre iba un paso por delante, y no lo dejaba acercarse. Era desesperante, no poder si quiera tocar su mano, o simplemente verla a los ojos. Pero sabía que esta noche la chica no se le escaparía por nada del mundo, esta noche lograría hablar con ella, y si Hermione se negaba la obligaría aunque fuera a la fuerza.
Recordaba perfectamente la charla que había tenido con Pansy, el mismo día que él se había atrevido a decirle aquello.
-Sabía que estarías aquí.-Susurró ella sentándose al lado de él.- ¿Qué ha pasado, Draco?
Draco no contestó, sabía por inercia que Theodore había manado a Pansy a hablar con él, pero lo que menos quería ahora era escuchar los típicos sermones que la chica tenía preparado para él.
-Nada…-Habló casi en un susurró apenas audible.
-¿Nada? No creo que nada, sea tan importante como para que estés así.
-¿Qué…que haces cuando dices algo que no pensaste delante de una persona que te importa?-Preguntó jugando con sus dedos.
-Intentar remediar mi error.-Contestó ella.- Intentar hablar con la persona y explicarle el porqué de lo que dije.
-¿Y si esa persona no quiere hablar conmigo? ¿Qué hago, entonces?
Pansy negó con la cabeza, esta vez sí que no tenía palabras para expresarse, ella jamás necesitó hacer ese tipo de disculpas, o paso por alguna situación similar, no sabía que decirle.
-¿Y tú le importas a esa persona?
Draco la miró.
-Eso creo…
-Pues en algún momento tendréis que hablar, Draco. Mira en este mismo instante esa persona debe de estar vulnerable, y cualquier cosa que tú le digas, le entrara por un oído y le saldrá por el otro. Es mejor que le des tiempo.
Y era cierto, Pansy aquella tarde tuvo la razón, Hermione estaba muy vulnerable como para que las palabras que él le dijera significaran algo, pero es que le dolía tanto el pecho que de pensar que ella estaba aun peor, lo hacía querer hacer algún tipo de locura.
Por otra parte Hermione le echaba de menos, no sabía hasta qué punto se podía echar de menos a alguien, pero si hubiese una escala del uno al cien, ella lo extrañaba mil veces más que cualquier otra persona.
Sin embargosu orgullo la obligaba a no acercarse a él, la obligaba a no hablar con él, a alejarse de él. Pero en su corazón sabía que estaba mal, quizás debió dejar a Draco expresarse mejor, no estar tan a la defensiva, a retractarse, y aunque él lo hubiese hecho, nada hubiese cambiado. Durante las semanas que pasaron, cada día que no estaba con él, era un suplicio para ella, en tan poco tiempo se había metido tan dentro de su corazón, que ahora ya no podía sacarlo de allí.
Extrañaba sus tardes de silencio, sus noches de estudios en vela, aquellas tazas de té dulce que Draco siempre le llevaba, simplemente extrañaba todo que tuviera que ver con él.
Aquella tarde justo después de volver del hospital, recorrió todo el castillo a oscuras, hasta dar con el lugar que llevaba echando tanto de menos. El lugar donde ella lloró por Ron, el lugar donde Harry la consoló.
-Hermione.-Susurró un pelinegro bajando las escaleras hasta llegar a su lado.
Era patético, es decir, patético estar allí como lo estuvo hace años atrás esta vez sufriendo por una persona diferente, aun así sentía la necesidad de rondar por esos lados.
-Potter.-Susurró ella indiferentemente.
*¿Potter?*Se preguntó él mismo, podía sentir el dolor de su corazón, y el dolor de ella al llamarlo de aquella manera. Pero sabía que él para ella ya no era nada, más que un compañero de clase, que equivocado estaba.
-¿Qué haces por aquí?
-Nada que a ti te importe.-Susurró ella mirando hacia la ventana por la que entraba el aire.
-Tú no sueles venir por los lados de los leones, es obvio que me importa.
Ella rió con burla.
-¿Así?-Preguntó con sorna.- ¿Por qué no mejor llamas a Ronald y hablamos como los viejos tiempo?-Dijo sarcásticamente, algo que al pelinegro no le agradó mucho.- ¡Oh, es verdad! ¡Ya no somos amigos! Que pena…
-Has cambiado.
Ella volvió a reir.
-Salta a la vista, Potter.
-¿Desde cuándo me llamas así?
-Desde el momento en que no fuiste capaz de retractarte y abandonarme como lo hiciste hace meses.-Susurró ella levantándose.- ¿Pero sabes que, Potter? Es que estoy mucho mejor sin ti y sin el idiota de tu mejor amigo, que ambos sabemos que no es bueno para nada. En fin, ha sido agradable hablar contigo.-Esta vez lo miró a los ojos.- Que tengas una bonita noche.
-Necesito hablar contigo, Hermione…. Yo lo siento…
Se giró esta vez para enfrentarlo.
-Nada de lo que me vayas a decir, me importará algo, ¿lo entiendes, Potter? -Dijo con rabia.- Así que yo en tu lugar me haría la idea de no volverme a hablarme jamás, ¿no era eso lo que querías tú? Pues bien Potter, déjame decirte que lo has conseguido.
-Hermione.-Susurró intentando arreglar todo eso, sus ojos mostraban dolor y ella podía verlo.
Sin embargo, se marchó sin decir nada más. No esperaba encontrarse con él, no esperaba que Harry le dijera esas cosas, y todo era una vil mentira, porque muy en el fondo de su corazón ella sabía que si le importaba Harry, que si estaba dispuesta a perdonarle, a darle una segunda oportunidad, pero también sabía que ahora no era el momento, porque simplemente estaba demasiado vulnerable.
A veces cuando el sueño por las noches no venía a ella, pensaba en como hubiesen sido las cosas si Harry no la hubiese abandonado, si no se hubiese marchado de su lado, quizás seguiría en Griffyndor y no en Slytherin, estaría con él en todo momento, probablemente no hablaría con Draco por nada del mundo, sabiendo que Harry no la dejaría, y no hubiese tenido aquella tan estúpida y desastrosa cita.
Pero no cambiaba por nada, absolutamente por nada del mundo, las semanas que había compartido con Draco, ahora más que nunca lo necesitaba a su lado, ella lo sabía, había creado un sentimiento diferente, aunque se negara por completo a aceptarlo, pero el sentimiento estaba allí, y no pensaba marcharse.
Necesitaba perdonarle, también porque pronto vendrían las vacaciones de invierno, y no le vería más, hasta de vuelta a la escuela, en cierto modo, no quería perderle. No podía perderle, Draco simplemente se había convertido en alguien sumamente importante en su vida, y eso no iba a cambiar.
Caminó con parsimonia, tranquilamente ante la oscuridad de la torre, sintiendo como alguien la cogía por la cintura, aferrándose a ella con sus musculosos brazos.
-Que…
-Granger.-Susurró él a su oído.-Tenemos que hablar…
-Suéltame.-Protestó ella al sentir su brazos rodearla.
-Hermione…
-Draco….suéltame.-Dijo intentando zafarse algo completamente estúpido, ya que el chico era mucho más fuerte que ella.
-No.
-Por favor, Draco.-Suplicó ella sintiendo como sus ojos se volvían acuosos.- Déjame ir…
-No.-Dijo firmemente con cierto tono meloso.- No te dejare ir… no hasta que hablemos.
-Por favor… No hagas esto más difícil de lo que ya es..
-Debemos hablar… necesito hablar contigo… necesito que me perdones.
-¿Qué cambiaria, Draco? ¿No te das cuenta? -Preguntó dejando caer sus lagrimas.
-Eres tú la que no se da cuenta de nada…
Ella sabía que si él la miraba a los ojos con aquellos ojos tan suyos caería rendida ante sus brazos, pero le necesitaba, estaba tan confundida.
-Sé que lo que dije estuvo mal.-Susurró él buscando sus ojos.- Y lo siento… lo siento con toda mi alma, no debí comportarme así.
Ella negó con la cabeza dejando caer algunas lágrimas.
-Perdóname…
-Yo soy la que debería disculparse.-Susurró ella colocando sus manos en los brazos de este.- Dije cosas que no debí haber dicho.
-No, no dijiste nada que no supiera, o no me hayan dicho antes.-Habló el cerca de sus labios.- Ya no tengo ganas ni fuerzas, para alejarme de ti, Hermione… necesito tu perdón.
Cerró sus ojos fuertemente, y otra vez aquel sentimiento apareció ante ella.
-Podemos ser amigos o podemos enamorarnos.-Susurró ella.- Pero ambas cosas no se pueden, Draco.
-¿Qué es lo que deseas tú, Hermione?
Ella sabía lo que deseaba, joder lo sabía desde hacía mucho tiempo, pero decirlo en voz alta significaría aceptarlo ante él, y él la hacía sentir débil, pero por sobre todas la cosas la hacía sentir especial.
-Tranquila.-Susurró entendiéndola.- sé que me lo dirás, no te preocupes.
Y ahí estaba él, jamás la presionaba para que dijera algo que ella no quería decir, no como Harry y Ronald, no, él era diferente. Y muy en el fondo sabía que él estaba roto de la misma manera en la que estaba ella, ambos se necesitaba, ambos se complementaban mutuamente.
-Te perdono, Draco.-Dijo al fin después de un largo rato.
Este sonrió, observándola con amor, besó su mejilla aun mojada por las lágrimas que ella había derramado anteriormente. Y luego la comisura de sus labios.
Pudo sentir el pequeño cosquilleo que sintió la otra vez, pero este era distinto, este era mucho más fuerte. Sus respiraciones comenzaron a agitarse, un movimiento más y sus labios ya estarían unidos.
Fue un pequeño contacto, y luego otro, como si a ambos les doliese besarse, pero en realidad lo deseaban con toda su alma.
Por fin se había hecho realidad el tan esperado y deseado beso.
No profundizaron el beso hasta que ella comenzó a caminar hacia atrás dirigiéndose hacia la habitación de la chica, cayendo ambos en la espaciosa cama. Se besaban con rapidez y a la vez lento, sintiéndose, probándose, pensando en lo exquisito que era probar aquellos labios, en lo maravilloso que se sentía besar lo labios fríos de Draco, abrió aun más su boca sintiendo como la lengua de él comenzaba a jugar con la de ella.
-Quédate esta noche conmigo…-Susurró ella a su oído.- Solo para dormir, para sentir que esto no es un vil sueño, para sentir que es real.
Y así, sintiendo como él acariciaba cada parte de su cuerpo, mientras ella correspondía gustosa, se les fue pasando la noche. Era como si dos almas gemelas se hubiese reencontrado, como si el mundo fuera tan solo un pequeño punto en el universo, como si ambos estuvieran completamente enamorados el uno del otro. Como si todo fuera un sueño…
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Lo siento por actualizar tan tarde, mi computadora me ha dado muchos problemas.
¡Espero que sea de vuestro agrado!
¡Por fin el deseado beso!
¿Como serán las cosas de ahora en adelante entre nuestro bello rubio y la castaña?
¡Nos leemos!
¡Besitos!