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La Tercera Generación de Hogwarts III — capítulo 14

Capítulo 12: Un paso atrás.

-¿Te gusta Annie Gallagher, Hugo?

Justo en ese instante, el joven Weasley se dio cuenta de hasta dónde había llegado su patética situación.

El séquito de Lorcan había decidido saltarse aquel baile como acto de rebeldía ante las convenciones sociales con las que no se sentían cómodos. ¿Cómo iba a rechazar Hugo aquel evento, siendo sus padres los protagonistas? No era solo una falta de respeto, sino, más bien, prevenir un posible castigo. La búsqueda de pareja fue la primera tarea que le hizo plantearse si realmente aquello merecía la pena. Parecía que el hecho de ser Ravenclaw le asignaba el calificativo de raro de por vida. Habría ido con ganas de la mano de Lyslander, pero, al parecer, tenía a Hufflepuff y Gryffindor a sus pies. Y quería estar más tiempo  con gente que acababa de conocer. No deseaba desperdiciar su simpatía con Hugo, claro estaba. Y Lily parecía estar en una maldita película Disney con Malfoy. De algún modo, aunque al principio le caía bien el chaval, a Hugo le estaba empezando a andar mala espina…Tanto acercarse a su familia.

Así que ahí estaba Hugo, cuya pareja, Sia Cadwallade, una  Ravenclaw -a la que sí le hacía justicia el calificativo "rarita"-, había desaparecido nada más entrar. Y no la encontraba por ningún sitio. Y tampoco tenía mucho interés en ella. Como ambos habían acordado, lo suyo era pura y simple conveniencia. De hecho, Sia estaba demasiado enamorada de Lorcan y Hugo tenía ojos solo para la dulce Annie Gallagher.

Debido al aburrimiento que estaba suponiendo aquel tedioso baile, el joven había decidido acomodarse entre sus padres, algunos de sus tíos -tan solo Ginny y Harry-, y varios miembros de la política de Inglaterra. Había sido su padre el que se había percatado de hacia dónde enfocaba sus ojos Hugo.

-¿Qué?- el muchacho hizo como si no lo hubiese escuchado. Y lo había hecho perfectamente. Así como todos los alumnos en un diámetro de dos metros.

-Oh, vamos, Hugo… ¡No me digas que estás enamorado!

-¡Papá!

Dejar en evidencia a Hugo era un proceso tan natural en su padre, que parecía no tener otra forma de demostrarle cariño.

-No es nada malo, creéme.

-Papá… Al menos podrías bajar el tono…- eso pareció causar algo de risa en el hombre, que se calló por un segundo. Un bendito segundo.

-¿Y de qué Casa es esa tal Annie?

Hugo resopló.

-Gryffindor.

Ronald se asombró del gusto de su hijo. Creía que al ser Ravenclaw acabaría dejándose llevar por las excentridades esas suyas y se enamoraría de alguna persona de Slytherin. Su sobrino era de Slytherin y la hija de Longbotton, pero aquello era una extraña excepción.

-Vaya, buena elección.- su hijo le respondió con una mirada de desdén.- Quiero decir, no es que sea la mejor Casa… Claro que no, todas son iguales excepto Hufflepuff…

-Lys es Hufflepuff.

-Lys no cuenta, mírala, es un prodigio del Quidditch…Eso fue un error del Sombrero. -Por si no había tenido bastante, Annie Gallagher, cuya sonrisa se extendía así como la longitud de su vestido burdeos, se acercó a ellos arrastrando consigo a Joseph McKing, quien había sido -"sorprendentemente"- su pareja. Por su parte, Hermione también entró en escena. - Las dos mujeres de nuestras vidas.- susurró ganándose un leve pisotón.

-¡Hugo! Te he estado buscando… Creía que venías con la chica esa, pero no estabas con ella…

-La he estado buscando pero me he rendido, hay demasiada gente aquí.- mintió descaradamente. Se sintió cohibido. ¿Qué demonios se suponía que tenía que decir delante de su padre y de su madre? Seguramente se habría puesto colorado como el pelo de su padre.

-Soy Ronald Weasley, señorita.- se presentó, disfrutando el momento, su padre.- Un placer conocerla, he oído hablar muy bien de usted.

Los ojos de la joven brillaron. Joseph McKing optó por irse a tomar algún vaso de ponche. Odiaba aquellas situaciones. Al menos no había ido su padre para recriminarle su falta de motivación. Con suerte, tenía a Annie que respondía por él en las ocasiones en las que se quedaba mirando a un punto fijo y no atendía a lo que le estaban preguntando.

Echó el ponche y observó cómo Lily Potter le miraba fijamente y se acercaba a él rápidamente. La joven parecía angustiada y le apretó el brazo con fuerza. La conocía de haber coincidido con ella en la Sala Común. Y de que ambos eran Gryffindor que no querían saber mucho de sus compañeros de Casa.

-¿Has visto a Albus Potter?

Aquella pregunta le hizo preguntarse si la joven sabía algo realmente acerca de su personalidad o si estaba tan desesperada por buscar a su hermano que no se había parado a pensar en que Joseph McKing siempre estaba ausente. Nadie le daba crédito.

-Está dónde ponen el trifle.- y lo cierto era que aquel joven era un excelente observador. La joven asintió y le dio las gracias con la mirada.

Siguió apartando gente hasta llegar a la mesa donde aquel pudding lleno de fruta parecía atraer a todo aquel cuyo peso corporal superase la media. Por suerte Rose no lo había visto todavía.

Se centró en la búsqueda de Albus.

No tuvo que poner mucho empeño. Estaba sentado en una silla observando detenidamente las burbujas del ponche.

-¡Albus!-el joven dio un brinco.

-¿Lily?

-¡Rápido! Es James…- su hermano no tardó en seguirle, aun sin pensar exactamente qué demonios quería su hermano ahora.

Antes de desaparecer del Gran Comedor, Rose Weasley captó su huida desde el rabillo del ojo. Había visto como James se llevaba Scorpius. Y ahora… ¿Lily y Albus? Por pura intuición, asegurándose de que Cedric Kato no se percatase de que estaba algo nerviosa por los extraños movimientos de sus amigos, buscó con la mirada a Fred y Susan Jordan. Ni rastro de ellos. Aquello olía a que estaban tramando algo que no saldría bien.

-Cedric…- el joven paró de relatar su apestoso viaje en avión hasta Londres y le sonrió dulcemente. Merlín. Tenía una sonrisa arrebatadora.- ¿Te importa si voy al baño un segundo…?

El joven se extrañó. Había ido al baño hacía unos minutos.

-Te acompaño.- Rose titubeó.

-En realidad, voy a perseguir a mis primos porque no sé qué se traen entre manos. Ya sabes, Hogwarts no es tan seguro y todo el rollo que te he contado. - confesó mientras se le subían los rubores.

-Entonces, mejor tener a dos guerreros en caso de conflicto…- respondió.

-Vamos.

Su huida del Gran Comedor fue la menos disimulada de todas. Es más, muchos de los alumnos pensaron que se escapaban como jóvenes amantes cuyas hormonas estaban en plena Revolución Élfica.

Los pasos de Albus y Lily se escuchaban en las escaleras que conducían al segundo piso. Ellos, quizás con un físico más entrenado, les alcanzaron casi al entrar al baño de las chicas. Había que tener en cuenta que Albus estaba en rehabilitación de los cien huesos rotos que le habían dejado en la prueba de Quidditch -a pesar de que estuviese mejorando gracias a los entrenamientos.

-¿Qué pasa aquí?- exigió saber Cedric Kato bajo la mirada asesina de Albus y Scorpius.

Ante Rose y Cedric, se encontraban Albus, James y Lily Potter, junto con Scorpius Malfoy, Fred Weasley, Susan Jordan y Cornelia Brooks. Quizás lo que más les impactó fue el hecho de que la Cámara de los Secretos estuviese abierta. Y Rose lanzó un grito, no sabía si de sorpresa o de miedo.

-¡Avisad a papá!- la joven Weasley, que conocía de primera mano la violencia de aquellos que estaba segura de que la habían abierto, prefería que fuesen combatidos por verdaderos expertos, y no simples amateurs.

-Weasley, tranquilízate. - Pidió Brooks mientras miraba detrás de ellos asegurándose de que no hubiese nada más.- No ha salido ningún basilisco ni ninguna otra criatura de ahí.

-Eso no es cierto, Brooks.- rebatió Susan Jordan señalando con el índice un punto en el suelo.- Ahí hay varias huellas de barro.

-¡Hay dos zapatos!- aseguró Scorpius Malfoy acercándose más al suelo para comprobarlo.- Y uno es demasiado pequeño y delgado como para ser de un hombre.

-No vimos ninguna mujer cuando conocimos a los encapuchados, Malfoy.- le recordó James.

Entre ellos, comenzó a surgir una avalancha de suposiciones y conjeturas que se sostenían en un vacío dotado por el desconocimiento.

-Yo sé perfectamente quién es esa mujer.- sentenció Rose creando un silencio extraño.- Gwendoline Cross.

Cedric Kato, que no había pronunciado ni una palabra desde su entrada, se impuso ante todos ellos con una expresión de perplejidad ante la actitud de aquellos críos.

-¿Os creéis acaso vuestros padres…?- todos detuvieron sus palabras y depositaron sus ojos en él.- Esto es un sinsentido… ¡No podéis cargar con una responsabilidad tan grande!

Albus Potter se acercó a él con cierto fuego en la mirada.

-Estás invitado a abandonar la sala, Kato.

-Por si no os habéis dado cuenta… Esas dos personas que han entrado deben de estar dentro del Gran Comedor, camuflados por cualquier poción multijugos.- espetó.- Así que, mejor avisamos a los superiores de que hay alguien dentro del castillo que es…

No le dio tiempo a acabar.

La puerta del cuarto de baño se cerró de sopetón.

Lily lanzó un aullido. Rose y James corrieron a la puerta. Tiraron con todas sus fuerzas de ella. Fred, Susan, Albus y Scorpius acudieron a su ayuda.

-Estamos jodidamente jodidos…- recalcó Scorpius.

 Queridos lectores fantasmas o simplemente lectores,

Me gustaría saber si ya ha llegado alguien a este pequeño avance del capítulo y ha aguantado toda la saga hasta este momento. Me gustaría saber tu opinión. Cada pequeño -y esporádico- comentario que hacéis supone un gran cambio en la historia, aunque no seáis capaces de notarlo. Es como un efecto mariposa. Muchas gracias de antemano a aquellos valientes que se atreven a ofrecer su impresión.

Con cariño infinito,

-a.