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Hermione y los merodeadores, nuevas amenazas — capítulo 11
En Londres todos hacían su vida normal, sin saber que Dumbledore había ido hasta Australia para saber si Hermione tenía su ficha de nacimiento o era cosa de Charlus y sus contactos.
En el registro civil, Dumbledore pidió al trabajador por la ficha de Hermione Jane Granger.
−Un momento por favor, ahora se la busco. −Dijo el trabajador y metiéndose entre estanterías busco la ficha de las niñas nacidas en 1960, casi diez minutos después el hombre salía con la ficha y se la entregaba. −Hermione Jane Granger, hija de muggles y no tenia ficha en nuestro registro, pero el matrimonio Potter, el señor Charlus Potter y la señora Dorea Black Potter cuando la adoptaron la trajeron, para que estuvieran en nuestro registro.
−¿Cuándo fue eso? −Pregunto mirando la ficha.
−En verano de 1978. −El trabajador le enseño la firma de Hermione. −Como ve, la señorita Hermione dio su consentimiento para ser adoptada por el matrimonio Potter, pues ya era mayor de edad.
−Gracias. −Dijo el director entregándole la ficha.
−De nada, espero que le haya servido de algo.
−Sí. −Y despidiéndose volvió a Hogwarts.
El director estaba realmente enfadado, parecía ser que Charlus siempre iba un paso por delante, y ahora no sabía dónde buscar más.
En la sala de registros, el trabajador envió un mensaje a Charlus, le había pedido que si alguien preguntaba por el registro de su hija fuera avisado, y como jefe de aurores de Londres y patriarca de una de las familias más importantes del mundo mágico era mejor tenerlo contento, además no le costaba nada enviarle el mensaje pues solo serían cinco minutos.
El lunes por la mañana, Charlus estaba en su despacho cuando tocaron a la puerta.
−Adelante.
−Charlus tienes un mensaje desde Australia. −Dijo su secretaria dándole una carta.
El auror le sonrió. −Gracias Astrid. −Y cogió la carta. −¿Me puedes traer un te?
−Ahora mismo, y espero que no sean malas noticias desde Australia.
−Yo también lo espero.
−No tardo mucho con él te. −Y se fue.
Charlus apoyándose en su silla, abrió la carta y vio que era del registro de Australia.
Buenos días señor Potter, como me pidió en su momento le informo de que el director de Hogwarts el señor Albus Dumbledore ha pedido la ficha de la señorita Hermione.
El auror furioso rompió la carta y la quemo para que no quedaran restos de la misiva, no podía relajarse en ningún momento, aunque había amenazado a Albus de que lo echaría a la calle si no dejaba de molestar, no le había hecho ningún caso, tenía que ser más contundente así que le envió un mensaje a Lucius que necesitaba hablar con él.
Cuando supo que Hermione era del futuro, pidió a un amigo que le falsificara los papeles de nacimientos muggles de Australia y solo los tuvo que llevar al registro muggle cuando estaba cerrado y dejarlos en los nacimientos de 1960.
Luego todo fue muy sencillo, Charlus y Dorea se presentaron un par de semanas después en el registro para pedirlos con la excusa que Hermione se iba a casar en Londres y los necesitaba, y que ella no podía ir porque estaba muy ocupada.
La mujer del registro había buscado los papeles en el registro y después de comprobar que todos los sellos y otras cosas fueran correctos les hizo una copia y los originales fueron guardados de nuevo, por suerte aun no lo habían informatizado así que todo estaba en papel.
Con la copia muggle se fueron al registro mágico y le dieron la copia de la adopción y del nacimiento muggle y ya todo estuvo atado para que nadie pudiera decir nada del nacimiento de Hermione, pero ahora venia Albus y molestaba de nuevo.
La puerta se abrió y apareció Astrid con su te. −Aquí tienes.
−Gracias. −El auror le sonrió. −Siempre tan eficiente, he quedado con Lucius Malfoy si viene déjale pasar.
−Lo hare, disfruta de tu te.
−Gracias.
−De nada. −Y saliendo del despacho de su jefe volvió a su mesa para seguir trabajando.
Casi una hora después, Lucius entraba en el despacho del tío de su mujer.
−Charlus, me sorprende que me hayas enviado un mensaje, nunca lo haces.
El auror lo miro. −Cierra la puerta y siéntate, tengo que hablar contigo.
−Claro. −El hombre sentándose lo miro. −Pareces preocupado.
−Mas que preocupado estoy molesto, Dumbledore no deja de investigar sobre el pasado de Hermione.
−Me dijiste que todo estaba bien.
−Y lo está, aunque la ficha del nacimiento de Hermione fue falsa, cuando la pedimos en el registro lo comprobaron y no hubo problemas, así que ahora es verdadera y el registro mágico también tiene una copia sin olvidarnos del acta de adopción, todo está bien así que como te digo no me preocupa, lo que yo estoy es molesto, ya me he quejado al consejo escolar pero parece ser que no me ha hecho caso, ¿puedes hacer algo?
−Soy del consejo escolar y puedo hablar con sus miembros, algunos no ven con buenos ojos que alguien como Dumbledore sea el director, pues creen como nosotros que se ocupa de otras cosas que de su trabajo.
Charlus lo miro. −¿Me harás el favor?
−Claro que sí, me ocupo de todo. −Y levantándose lo miro. −Habla con el ministro aunque sigue siendo un incompetente no le gustara que su héroe este descontento.
−Gracias lo hare.
−De nada, me voy y así hablo con ellos.
−Sí, dale besos a Cissy y a Lyra.
−Lo hare. −Y despidiéndose se fue.
Charlus se termino su te y dejando la taza se fue a ver al ministro.
El hombre al ver al auror se preocupo, no es que viera a Charlus todo los días, solo lo veía en alguna fiesta, y si se presentaba en su despacho es que habían problemas, y eso a él no le gustaba nada.
−Buenos días Charlus, ¿espero que todo vaya bien?
El auror lo miro. −La verdad es que no, todo va mal.
−Siéntate y me lo explicas. −Dijo el ministro.
Charlus sentándose lo miro. −Conoces a mi hija, ¿verdad?
−¿A Hermione? Si claro, una mujer muy simpática y amable, siempre que voy a san mungo tu hija me trata muy bien, ¿le ha pasado algo?
−No, pero este año ha aparecido otra niña muy parecida a ella que tiene el mismo nombre, Hermione y el profesor Dumbledore ya piensa que estamos conspirando cuando no es verdad, le pedí dos veces que dejara este asunto y no me hizo caso, incluso ha ido hasta Australia para ver si la ficha de nacimiento de mi hija es cierta, no voy a aceptar este tipo de acoso hacia un miembro de mi familia y mucho menos hacia Hermione que siempre ha tenido un expediente limpio, ni siquiera le han tenido que repetir las cosas dos veces para que las hiciera.
Antes de que el ministro pudiera decir algo, la puerta se abrió de golpe y aparecieron los hermanos Black.
Al ver eso, si el ministro ya estaba atemorizado ahora mucho más, los hermanos Black nunca aparecían en su despacho y mucho menos los dos juntos.
−Buenos días tío. −Dijo Regulus.
−Buenos días, chicos.
Sirius furioso se acerco a la mesa del ministro y lo miro. −Quiero que el profesor Dumbledore deje de acosar a mi mujer, me he encontrado a Lucius Malfoy y me ha dicho que iba a ver al consejo de estudiantes pues mi tío le había pedido que dieran un toque al director, que no deja de acosar a mi Hermione, no voy a aceptar ese tipo de acoso hacia mi mujer.
El ministro con un nudo en la garganta asintió, pero no supo que decir ese hombre le daba mucho miedo aunque no estaba en el poder, todos sabían que solo Sirius ya controlaba la mitad del ministerio y su familia controlaba otro 15%, el contra ellos no tenía nada que hacer.
−Sirius tranquilo. −Charlus levantándose le puso la mano en el brazo y lo miro. −Yo he venido por lo mismo. −Y miro al ministro. −Mis sobrinos han venido, yo también espero que no tengamos que venir otra vez para que este acoso hacia mi hija termine. −Y miro de nuevo a sus sobrinos. −Vámonos.
−Si tío. −Regulus cogiendo el brazo de su hermano mayor lo saco del despacho mientras Sirius le lanzaba miradas asesinas a ese incompetente de ministro que tenian.
Cuando estuvieron fuera, Regulus que aun sujetaba a su hermano se puso a reír y miro a su tío. −Ese hombre se asusta con nada.
Charlus lo miro. −La verdad es que si, le tendré que pedir a Chi que le prepare una poción para el corazón. −Y miro a Sirius. −¿Cómo es que estáis juntos?
El hombre se soltó de su hermano y le paso un brazo por los hombros y miro a su tío. −Íbamos a almorzar juntos, sabes que aunque siempre estamos muy ocupados nos gusta reunirnos una vez por semana para ponernos al día, ¿quieres venir?
−Sí, todo este asunto me ha abierto el apetito.
−Pues vamos. −Y así los tres se fueron a comer a un restaurante muggle que no estaba muy lejos del ministerio.
Mientras ellos comían el ministro se fue a ver Dumbledore que lo encontró en su despacho.
−Buenos días Cornelius.
−Nada de buenos días, hoy no solo se ha presentado Charlus en mi despacho sino también los hermanos Black. −Y lo fulmino con la mirada. −Han lanzado una queja formal hacia ti, deja ya de acosar a Hermione Black.
−Ella esconde muchas cosas.
−¿Y a ti que te importa? Eres el director de una escuela y no el jefe de aurores, si no dejas de acosarla yo mismo te echare, y prepárate Lucius Malfoy está hablando con el consejo escolar, pronto tendrás otra queja, ya son dos y sabes que pasara si tienes otra, con tres terminaras en la calle sin trabajo y nadie contratara a un acosador, no te lo volveré a repetir más veces, deja en paz a Hermione Black sino seré yo quien te eche aunque no tengas ninguna otra queja. −Y sin decir nada más se fue.
Cuando el ministro se fue, el director supo que tenía razón, de momento dejaría de buscar respuestas sobre Hermione y se ocuparía de hacer su trabajo, y más adelante volvería en busca de respuestas.
Por la noche, Sirius miraba a su mujer. −Ya he hablado con el ministro, cuando me ha visto creía que se pondría a llorar, Dumbledore te dejara tranquila y no volverá a molestarte.
Hermione lo beso. −Gracias amor, espero que te haga caso, lo que menos quiero es que se presente en todos lados a los que voy, como la escuela de Altea.
−No llegara a tales extremos, sino yo mismo lo echare de la escuela. −Y le sonrió. −Hablando de cosas más agradables, mañana nuestro hijo recibirá su escoba. ¿Crees que le gustara?
La leona sentándose en las piernas de su marido le sonrió. −Claro que sí, es una nimbus 2000 la más rápida del mercado.
Sirius la miro. −Quiero que nuestros hijos tengan la infancia que yo no tuve.
Hermione apartándole el cabello de la cara lo beso. −Y la tienen, ellos te miran con amor y si no mira a Altea, que siempre quiere estar contigo, eres un buen padre.
−¿En serio?
−Es serio. −Y lo beso de nuevo. −Como hoy he salido antes de trabajar he preparado pizza, y he guardado dos en el congelador, ¿te apetece?
Sirius le sonrió. −Me apetece, ¿Qué le vas a poner?
−Queso, atún, champiñones, olivas y jamón, y el sábado para comer te hare la que a ti te gusta, la de pimientos y cebolla.
−Estupendo, ya tengo ganas de cenar.
−Pronto estará, mientras ves a ver a tu hija, está muy silenciosa y eso nunca es bueno.
−Ahora voy. −Y besándola se levanto y fue a ver a Altea, al verla sonrió, no se tendrían que haber preocupado estaba jugando con sus muñecos. −Cariño ya pronto cenaremos.
La niña dejo de jugar y lo miro. −¿Papi que hay para cenar?
−Pizza, ¿Qué te parece?
−Me gusta.
−A mí también me gusta, ahora tienes que bañarte y ponerte el pijama.
−Papi ahora estoy jugando.
−Luego juegas. −Y cogiéndola en brazos la llevo al cuarto de baño para empezar a bañarla, mientras Hermione preparaba la cena.