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Hermione y los merodeadores, nuevas amenazas — capítulo 31

Un par de días después, Cassy estaba en casa de su abuela mirando un álbum de fotos, a la chica le encantaba ver los antiguos álbumes de todos de sus abuelos, su abuela Dorea siempre había sido muy elegante y hermosa y siempre iba a bailes muy elegantes.

Cassy estaba viendo un álbum cuando su abuelo se le acerco.

−¿Mirando de nuevo los álbumes de la abuela?

La niña lo miro. −Abuelo es que la abuela siempre iba a bailes muy elegantes, nosotros nos tenemos nada igual, solo el de navidad y el que preparara papa para la familia Black pero nada más.

−El de navidad, hace muchos años que lo celebramos empezó con mi abuelo, y es una tradición que me gusta hacer, y el de la familia Black es más una fiesta que un baile.

−Por eso abuelo, me gustaría tener mi propio baile.

−Pues se hace.

La niña lo miro. −¿En serio?

Charlus le sonrió. −Claro que sí, no olvides que tú eres una Potter y una Black y si tu quieres tu baile lo haremos, ahora tienes que decidir cuándo lo quieres, verano, invierno, otoño o primavera.

−En verano.

−Ya tenemos la estación y tienes que ponerle un nombre.

Cassy lo miro. −¿Qué te parece el baile de las flores?

−Me gusta, pero las flores salen más en primavera. −Charlus la miro. −¿Qué te parece el baile de la luna?

La niña lo abrazo. −Me encanta.

−Ya tenemos otra cosa decidida, lo más importante es decidir cuándo lo quieres hacer, ¿por la tarde o por la noche?

−Por la noche abuelo. −Y lo miro. −Y de mascaras, que cada uno lleve una máscara como las del carnaval de Venecia.

Charlus le sonrió. −Me gusta mucho tu idea, tu invitaras a tus amigos de la escuela, y yo a los adultos, así será para todos.

−Si abuelo. −Y lo abrazo de nuevo. −Será el mejor baile de todos.

−El mejor de todos.

−Cassy, papa. −Hermione y Sirius entraron. −Os vemos muy animados, ¿de qué habláis?

La niña los miro. −Vamos a celebrar un baile de mascaras en verano que se llamara el baile de la luna.

Hermione le sonrió. −Es una idea estupenda, ¿y donde lo celebrareis?

Al escuchar esa pregunta, Cassy miro a su abuelo. −Eso no lo habíamos pensado.

−No te preocupes, la celebraremos aquí, es una mansión muy grande.

La niña miro a su madre. −Ya tenemos un lugar.

−Ahora falta la comida que servirás, el color de las invitaciones y la música.

−Le pediré ayuda a la abuela, ella sabe mucho de estas fiestas.

−¿Qué me tenéis que pedir? −Pregunto Dorea entrando.

Cassy la miro. −Abuela vamos a celebrar una fiesta, ¿me ayudas?

−Claro que si, ¿Qué tema es? −Pregunto sentándose al lado de su marido.

−De mascaras como las de Venecia.

−Un buen tema, ¿y cuándo será?

−En verano por la noche, se llamara el baile de la luna.

−Un buen nombre.

−Lo ha pensado el abuelo.

Dorea sonrió a su marido y luego miro a su nieta. −Tu abuelo tiene grandes ideas, mientras tú vas a la escuela, yo me ocupare de buscar la comida, las flores, la música y el color de las invitaciones.

−El negro y el plateado es un buen color para la invitación. −Les dijo Sirius. −No solo es elegante, sino que también le da un toque mágico.

Cassy le sonrió a su padre. −Si papi. −Y miro a su abuela. −¿Se puede?

−Claro que si, pondremos una bonita mascara arriba y en el sobre pondremos otra más pequeña a un lado, y como serán mágicas cuando tu le entregues la invitación a quien quiera ya saldrá el nombre.

−Cassy. −Herms la llamo. −Cariño recuerda que hay mucha familia, así que a los Weasley no le entregues una a cada uno sino pronto te quedaras sin invitaciones y no podrás invitar a los demás.

−Una por familia.

−Sí.

Charlus miro a su hija. −¿Veníais por algo?

−Si bueno queríamos llevar a Cassy a pasear, pero por lo que veo está muy ocupada con su baile, así que nos iremos a pasear nosotros. −Y miro a su marido. −¿Quieres?

−Claro. −Y miro a sus tíos. −Vendremos en unas horas a buscarla.

−No tengáis prisa.

−Ninguna. −Y despidiéndose de sus tíos y de Cassy, el matrimonio Black se fue, mientras los demás seguían preparando la fiesta.

Una semana después, los niños volvían a la escuela, después de dejar a sus hijos en el tren que los llevaría a hogwarts, Sirius estaba en la cafetería del ministerio leyendo la investigación de su hija.

Su niña lo había hecho bastante bien, había puesto la vida de la dama gris al principio y luego había puesto las cosas que habían ido encontrando.

−¿Qué lees tan concentrado? −Pregunto James sentándose a su lado.

−La investigación de mi princesa.

−Ya Herms me comento algo, ¿es interesante?

−Mucho, ¿sabes que un estudiante la engaño para robarle la diadema?

−¿Qué diadema?

−Una que hace a los estudiantes más inteligentes, perteneció a su madre.

−¿Dices que un estudiante le robo una diadema que hacía más inteligente al portador que perteneció a Ravenclaw?

Sirius dejando de leer el informe lo miro. −Solo hay una persona que sería tan mezquina para engañar a una pobre mujer y robarle una diadema de hace más de 10 siglos.

−Si, Riddle.

−Exactamente.

−¿Dice donde la escondió?

Sirius lo miro. −¿Alguna vez mis preciosos niños hacen algo sin terminar?

−Al contrario que tu, no. −Y se rio.

−Por haberme dicho eso, ya no te diré donde se esconde, te tocara buscarla. −Y terminándose su café se levanto y después de pagar se fue corriendo.

−Oye espérame. −Grito James y levantándose se fue detrás de su primo.

Los dos hombres iban corriendo por el ministerio como si de niños se trataran cuando vieron a Charlus y a Abraxas.

−Chicos que ya no sois niños. −Les regaño Abraxas.

−Lo sentimos. −Sirius se disculpo y miro a su tío. −Mi Cassy ya me ha dicho donde esta un nuevo horrocrux.

Charlus lo miro sin entender bien. −¿De qué hablas?

−En san Valentín, Cassy y sus amigas escucharon a unos chicos mayores hablando del porque la dama gris el fantasma de Ravenclaw se escondía para esas fechas, así que le pidieron a Herms unos libros sobre hogwarts, después de semanas de dura investigación ya la han terminado. −Y le paso el cuaderno. −Aquí está el porqué la dama gris se esconde en san Valentín, parece ser que Riddle le engaño para robarle la diadema de Ravenclaw es una diadema que hace a su poseedor más inteligente, pero él no la quería para ser más inteligente sino para convertirlo en un horrocrux por supuesto Cassy no sabe nada de eso, solo que la diadema se encuentra en la escuela en la sala de los menesteres.

−Ya tenemos un nuevo trabajo. −Y miro a Abraxas. −Nos vemos en otro momento. −Y miro a Sirius. −¿Me prestas la investigación?

−Te la presto, pero la quiero de vuelta, no quiero que se pierda.

−Claro que no, ahora vamos que tenemos trabajo. −Y despidiéndose de Abraxas se fueron.

En hogwarts todo estaba muy tranquilo, Dumbledore se pasaba los días en su despacho y los alumnos en sus clases.

Como cada día Albus estaba en su despacho cuando tocaron a la puerta.

−Adelante.

La puerta no tardo mucho en abrirse y apareció Charlus. −Buenos días.

−Buenos días Charlus, ¿vienes por alguna nueva misión? Sé que últimamente has estado muy ocupado.

−Ni te lo imaginas, no paro ni un segundo. −Y lo miro. −¿Sabías que Riddle tiene horrocrux en su poder?

Al escuchar eso, el director lo miro preocupado. −No, no lo sabía, ahora sabemos porque no murió aquella noche tantos años atrás.

−Sí, lo descubrí por casualidad, cuando destruimos el diario.

−¿Sabes cuantos hay?

−No, por eso estoy investigando tanto para destruirlos, hasta que no los destruyamos del todo no podremos vivir tranquilos.

−¿Cuántos llevas?

−El diario, cuando detuvimos a Petigrew cogimos otro que era un anillo que perteneció a los descendientes de Slytherin. −No le diría nada de la piedra de la resurrección, era mejor guardarse esa información. −Un guardapelo que estaba en una cueva, una copa que encontramos en la bóveda de los Lestrange y aquí hay otro, la diadema de Ravenclaw, hemos descubierto que es otro.

−¿Cómo lo has descubierto? No te he visto por aquí.

Charlus le sonrió. −Parece ser que mi nieta y sus amigas, querían saber porque la dama gris se esconde en la fiesta de san Valentín y una cosa llevo a la otra, no sé si exactamente es un horrocrux, pero ya hemos visto que le gusta usar los tesoros de los fundadores.

−¿Puedo ir contigo?

Charlus lo miro frunciendo el ceño. −La última vez no me hiciste mucho caso.

−Esta vez lo hare, solo quiero ver como es, nunca he visto ninguno.

−Está bien, puedes venir, pero no entorpezcas a mi gente.

−No, ¿y donde esta?

−En la sala de los menesteres.

−Hay tres.

−Lo sé, por eso mi gente están mirando las tres, vamos ya nos deben de estar esperando.− Y levantándose se fueron a buscar la diadema.