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Hermione y los merodeadores, nuevas amenazas — capítulo 30
Un par de semanas después, gringotts había sido totalmente revisado, mientras buscaban la copa habían encontrado muchos objetos ilegales que habían ido colocando en una sala.
Ese día Seymour estaba revisando todos los objetos para haber si encontraba la copa cuando encontró varios objetos muy peligrosos de magia negra llamando a su ayudante le pregunto a quienes pertenecían.
El auror cogió la carpeta y se puso a buscar los nombres.
−Señor, esos objetos pertenecen a Antonin Dolohov. −Le dijo.
−¿Qué pertenece a quien? −Pregunto Charlus entrando en la sala.
−Unos objetos muy peligrosos. −Seymour se los enseño. −Pertenecen a Dolohov.
El auror miro al ayudante de Seymour. −Un papel y una pluma.
−Sí señor. −Y se lo dio.
−¿Qué vas a hacer? -Le pregunto Seymour.
−Por esos objetos ya te caen entre 20 y 30 años en Azkaban, como Dolohov está condenado a cadena perpetua por ser mortifago y matar a muggles les estoy pidiendo al juez Adrián que lo condene al beso del dementor.
−Creo que es lo mejor.
−Sí. −Le puso su sello como jefe de los aurores y miro al otro auror. −Otro papel.
−Sí señor. −Y le dio otro.
−¿Qué escribes ahora?
−A Chi, para que venga y traiga sus pociones, destruiremos estos objetos ahora mismo. −Poniendo su sello se lo dio al ayudante para que los entregara. −No tardes, y que el juez te su contestación.
−Sí señor. −Y cogiendo los papeles y dándoles la carpeta se fue.
−Mientras esperamos a que el llegue, empezaremos a separar los objetos, y haber si encontramos la copa.
−Sí. −Y así los dos aurores se pusieron a mover los sitios de un sitio a otro hasta que encontraron una copa que desprendía un fuerte poder maligno.
−Ya lo hemos encontrado. −Dijo Charlus, y sacando la poción que un día dos semanas atrás le dio Chi la abrió y la vertió en la copa, de esta no tardo mucho en salir el alma envenenada de Voldemort.
−Una cosa menos, ahora seguiremos separando los ojos objetos.
−Sí. −Y así los dos aurores siguieron con lo suyo.
Casi diez minutos después, Chi llegaba con el ayudante y Charlus miro al auror. −Espera fuera ahora saldrá mucha energía maligna y puede ser peligroso.
−¿Y qué pasa con ustedes?
−Estaremos bien. −Seymour lo miro. −Ves fuera, no tardaremos mucho.
−Sí señor. −Y saliendo cerró la puerta.
Casi una hora después los aurores con Chi salían de la sala y en el interior solo quedaban trozos de lo que antes fueron muebles, joyas y libros.
−Señor Charlus, el juez me ha dado una nota para usted. −El auror que había estado esperando fuera a que terminaran le entrego una nota.
−Gracias por esperarnos. −Y cogiendo la nota se puso a leerla, cuando termino miro a Saymour. −Tenemos que ir a ver al juez Adrian ha tomado una decisión y miro a Chi. −Gracias por todo, nos vemos en otro momento.
−Cuando quieras. −Y despidiéndose se fue.
Seymour miro a su ayudante.− Lo de esa sala que lo incineren, no quiero que quede nada, igual ya no queda nada solo trozos que no puede usar nadie.
−Me ocupare de que lo incineren.
−Hazlo. −Y despidiéndose se fueron.
En el despacho del juez Adrian al llegar vieron que no solo estaba él, sino que habían otros muchos jueces.
−Buenas tardes.
−Buenas tardes, sentaros.
Los aurores sentándose los miraron. −¿Todo bien?
−Después de la nota que me has enviado hace unas horas, me he dado cuenta de que hay muchos objetos peligrosos escondidos en hogwarts, así que se revisara el banco de arriba abajo. −Y le paso un documento. −Estos serán los castigos que recibirán los que tengan objetos de magia negra en sus bóvedas, de momento no solo Dolohov recibirá el beso del dementor por los objetos que tenía en su poder y los crímenes causados sino también muchos otros, como Bellatrix Lestrange, ella tendría que haber recibido el beso hace muchos años solo se le respeto la vida por el apellido que tiene, pero ahora ya no se puede seguir respetando, los ciudadanos tienen que entender que no importa el apellido que tengas todos tenemos que seguir las reglas.
−Me parece bien, pero antes de hacer ningún comunicado déjame que hable con mis sobrinas.
−Adelante.
−Gracias. −Y levantándose miro a Seymour. −Ocúpate de que empiecen con las revisiones.
−Yo me ocupare de todo. −Y levantándose cogió la carpeta que su jefe le ofrecía y despidiéndose de los jueces se fueron.
Una semana después Andrómeda y Narcisa estaban delante de la tumba de su hermana Bella, la mortifaga no se había arrepentido en ningún momento de todo el mal que había causado ni tampoco de seguir a alguien como Voldemort.
Las hermanas habían decidido enterrar a Bella bajo el nombre de soltera, que los pocos Lestrange que quedaban se ocuparan de Rodolphus y de su hermano, ellas no querían saber nada de ellos, ya tenían suficiente con llevar a cuestas las cosas horribles que había hecho Bella.
Una vez enterrada la mujer los pocos presentes se fueron dispersando y solo quedaron ellas dos.
−Vámonos. −Andrómeda miro a su hermana. −Espero que ahora que Bella ya no esté entre nosotras pueda tener un descanso tranquilo.
−Yo también lo espero y que se arrepienta un poco de todo lo malo que hizo.
−Eso solo ella lo puede saber. −Y así las dos hermanas se fueron dejando a Bella descansando al lado de sus padres.
Mientras la familia salía del cementerio, gringotts seguía siendo revisado, los aurores habían encontrado muchos objetos oscuros y según las nuevas ordenanzas de los jueces muchos estaban siendo acusados y llevados a Azkaban.
Aunque las fiestas de pascua pronto llegaron, en Londres mágico los aurores no dejaban de trabajar, Bella y los Lestrange no habían sido los únicos en recibir el beso del dementor, sino muchos otros, que aunque llevaban muchos años en Azkaban nunca se habían arrepentido de hacer las cosas horribles que hicieron, con esa acción muchos entendieron que aunque tuvieran mucho dinero y su posición buena si eran culpables irían a Azkaban a cumplir su castigo.
Ese día Sirius y los demás habían ido a la estación para buscar a sus hijos en la estación, aunque solo tenían una semana de vacaciones las aprovecharían al máximo.
Cuando los niños llegaron y se fueron con sus padres, James vio a alguien que hacía muchos años que no veía y pidiendo a su familia que se esperaran se acerco.
−Thomas.
El hombre que estaba hablando con su hijo se giro y lo miro. −El pequeño James, veo que has crecido.
Al escuchar eso, Sirius y Remus que lo habían seguido se rieron y James se puso colorado.
−Papa. −Harry miro a su padre. −¿Conoces al señor Thomas?
James le sonrió. −El estuvo en gryffindor, es unos años mayor que nosotros. −Y miro al hombre. −No sabía que estuvieras en Londres, creí que vivías fuera.
−En un principio pensé en irme, después de lo que paso, pero quería que Dean fuera a hogwarts. −Y miro a su hijo que estaba con Seamus. −Los aurores me salvaron la vida cuando los mortifagos me quisieron matar porque no me quise unir a sus filas. −Y miro a James y a los demás. −Cuando tu padre me salvo la vida, volví junto a mi familia y les dije la verdad, que era un mago y que solo me había ido para protegerlos.
−Me alegro de que volvieras, nadie se merece estar lejos de su familia. −Y miro a Dean que lo miraba. −Dean tu padre es un hombre muy valiente, prefirió morir antes de que ser un mortifago asesino sin escrúpulos. −Y miro a Harry. −Nos tenemos que ir, hemos quedado con tus abuelos para cenar. −Y despidiéndose de Thomas y de su hijo se fueron.
Harry miro a su padre. −¿Por qué nunca me lo dijiste?
−Porque hay cosas que es mejor no decir, y esa época no fue feliz para nadie, murió mucha gente y mucha otra gente desapareció, algunos aun no han sido encontrados, ahora vámonos. −Y volviéndose a reunir con su familia cada uno se fue a su casa.
En casa de los Black, Hermione miraba a su hija. −¿Me vas a enseñar tu investigación?
−Es que no se si está bien, hemos hablado con mucha gente profesores, hasta con los fantasmas.
−Cuando la lea entonces te podré decir si está bien o mal, pero cariño es tu primera investigación así que no te preocupes.
−¿Me quieres quitar mi trabajo? −Pregunto Sirius que entro en el salón recién bañado.
La chica lo miro. −Claro que no papa, solo fue que nos aburríamos y lo quisimos hacer.
−Tu padre te está tomando el pelo. −Hermione miro a su marido. −No le digas esas cosas que le asustas.
Sirius riéndose las miro. −Las dos arrugáis el ceño de la misma manera cuando algo no os gusta, es muy divertido, ¿queréis un zumo?
−Si porfis. −Le dijo Cassy y miro a su madre. −Ahora te la traigo. −Y levantándose se fue a buscar su investigación para que sus padres la leyeran.