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Hermione y los merodeadores, nuevas amenazas — capítulo 29
−Gracias Cassy, yo también tengo algo para ti. Y le dio una bolsa pero esta verde.
−Gracias. −Y cogió una bolsa y se la dio a Blaise. −Para ti.
−Gracias. −El chico también le dio una bolsa.
Cassy también le dio unos chocolates a Theo, a Daphne y a Pansy.
−Oye Cassy. −Pansy la llamo después de darle las gracias.
La chica la miro. −Dime.
−¿Tú crees que tu hermano aceptara si le doy unos chocolates?
Cassy le sonrió. −Sí que los aceptara, se que él no tiene novia, así que se los puede regalar.
−Gracias.
−De nada, tengo que dar dos chocolates más y luego desayunar, así que nos vemos luego. −Y despidiéndose se acerco su mesa en la parte de los mayores y le dio dos bolsas de chocolates a los chicos que les habían hablado de la dama gris. −Para vosotros gracias por contarme la historia de la dama gris.
Los chicos le sonrieron. −De nada, y gracias por los chocolates, seguro que están muy buenos.
−Eso seguro, son de la tienda de mi tía Molly, de Honeydukes y unas galletas que ha preparado mi madre.
−Gracias.
−De nada. −Y despidiéndose se fue a su mesa y sentándose empezó a abrir las bolsas que le habían dado, los leones le habían regalado chocolates y galletas, abrió el regalo de Will y sonrió, ese chico no cambiaba, le había regalado una pulsera con una bonita flor roja.
−Qué bonito. −Le dijo Luna.
−Lo es, me la ha regalado Will, el solo hace estos regalos a la gente que realmente aprecia, lo quiero como a un hermano mayor, lo conozco desde que tengo recuerdo.
−Entonces es normal que te lo regale.
−Sí, ¿me la pones?
−Claro. −Y limpiándose las manos cogió la pulsera y se la puso.
Cuando la tuvo puesta, abrió los regalos de los slytherin, Theo y las chicas le habían regalado galletas y chocolates, Draco le había regalado un bonito oso de cristal que cogía unas rosas rojas.
−Cuidado que no se rompa. −Le dijo Herms.
−Sí. −Y con cuidado lo dejo en su paquete. −Solo falta el regalo de Blaise. −Y abriéndolo vio una bola de nieve con una hermosa rosa roja en su interior, girándola vio que la nieve eran minúsculos pétalos de color blanco, era hermoso.
Guardando todo con cuidado lo dejo a un lado y se puso a desayunar, le habían gustado mucho los regalos y ahora tenía chocolates, dulces y galletas para una semana o más.
Por la tarde Cassy salía de la biblioteca cuando se encontró con Ron que llegaba corriendo y le dio una caja. −Para ti, mi madre me los acaba de enviar espero que te gusten.
La chica abriendo la caja vio que no solo habían cupcakes sino también bombones y galletas. −Muchas gracias.
−De nada, nos vemos. −Y se fue corriendo.
Cassy contenta de que Ron hubiera cumplido su promesa y le hubiera regalado tantos chocolates se fue a su sala común.
Unas semanas después Charlus tenía ya preparado un par de nuevas misiones había estado leyendo los informes y se había enterado de muchas cosas, como que cuando Riddle trabajaba para Borgin y Burkes habían desaparecido varios objetos después de que una mujer apareciera misteriosamente asesinada.
Investigando a esa mujer, descubrió que se llamaba Hepzibah Smith y que su elfo había sido acusado de matarla, algo le decía que no había sido él, el causante, así que se acerco al departamento de asesinatos, un lugar donde se guardaban todos los informes de los asesinatos que habían ocurrido en los últimos 100 años y pregunto por el encargado.
No tardo mucho en aparecer un hombre. −Buenas Charlus.
−Buenas Hanz, estoy investigando el asesinato de Hepzibah Smith, ¿tienes algo de ella?
−Déjame que te lo mire. −Y se metió entre los ficheros. −Oye Charlus. −Le grito.
−Dime.
−Le puedes pedir a tu sobrina que me prepare el pastel de bodas de mi hija.
−Ves a verla tu y se lo pides, no come a nadie.
El hombre lo miro. −¿Hace para los demás también?
−Claro, ¿Qué pensabas?
−Que solo fue un pedido especial.
−No, puedes ir bien y pedírselo, dile que vas de mi parte.
−Gracias. −Y volvió a meterse entre los ficheros.
−De nada, ¿has encontrado algo?
−Sí. −Y sacando una carpeta se acerco y se la mostro. −Aquí tienes.
−Gracias. −Y abriéndola vio el informe que habían hecho al encontrar su cadáver.
−¿Por qué investigas esa muerte?, murió en el 45.
−Lo sé, pero tiene que ver con los mortifagos que estoy investigando ahora y algo me dice que ese elfo no la mato. −Y mirando las hojas vio que había un árbol genealógico. ¿Por qué sale su familia aquí? −Pregunto enseñándole el documento.
−Ni idea. −Y cogiéndolo se puso a leerlo hasta que llego al principio. −Porque es la descendiente de Helga Huffelpuff.
−¿De Huffelpuff dices?
−Sí. −Y le enseño el nombre en el documento.
−Espera un momento. −Y cogiendo el informe se puso a leerlo. −Aquí dice que cuando encontraron el cadáver descubrieron que faltaban varias cosas, un medallón y una copa, y según esto la copa fue de Huffelpuff.
−Puede que la mataran para robarle los objetos, hay mucho ratero suelto.
Al escuchar eso, el auror lo miro. −Dile a mi sobrina que te regalo el pastel, me acabas de allanar mi investigación. −Y cogiendo el árbol genealógico se despidió y se fue corriendo a ver a Chi.
En el departamento de pociones el auror miro a su amigo. −Necesito una poción de las tuyas.
−¿Has encontrado algo nuevo?
−Creo haber encontrado un nuevo horrocrux?
−¿Cuál?
−La copa de Helga Hufflepuff, mataron a su descendiente y en la misma noche desaparecieron dos objetos un medallón que creo que es el que nosotros tenemos y su copa.
−Veo que vas progresando. −Y acercándose a una bolsa cogió una poción y se la dio. −Ten cuidado tiene veneno de basilisco.
−Lo tendré, cuando tenga noticias te diré algo.
−¿Dónde vas a empezar a buscarla? El mundo es muy grande.
−Lo sé, y no sé por dónde empezar pero lo haré. −Y despidiéndose se fue.
El auror se acerco a ver al ministro y lo encontró justo cuando iba a entrar en su despacho. −Buenos días Cornelius.
−Buenos días, Charlus.
−Necesito que me des un poder para mirar las propiedades de los mortifagos que están en Azkaban.
−¿Buscas algo en especial.
−Sí, pero no sé donde esta, ¿me lo daras?
−Claro que si, los prisioneros de Azkaban perdieron sus derechos cuando fueron detenidos y acusados de asesinato. −Y miro a su secretaria. −Dale el permiso que quiere.
−Sí señor. −Y miro al auror. −Deme un par de minutos que se lo preparo.
−Sí, también necesitare una lista de los prisioneros que son mortifagos.
−Ahora mismo. −Y se puso a trabajar.
−Yo tengo cosas que hacer, si necesitas cualquier cosa avísame.
−Gracias.
−De nada. −Y se metió en su despacho.
Diez minutos después, Charlus se despedía de la secretaria del ministro, la mujer le había dado las dos cosas que le había pedido y con ello empezaría a trabajar.
Acercándose a su despacho vio a Seymour. −Justo a quien buscaba. −Le dijo.
El auror lo miro. −¿Me necesitas para algo?
−Sí, creo haber encontrado un nuevo horrocrux pero no se por dónde empezar.
−¿Qué es?
−La copa de Huffelpuff.
−En la mansión Riddle no encontramos nada y en la casa de los Gaunt tampoco.
−Eso quiere decir que lo puede tener un mortifago.
−Puede ser. −Y vio que su jefe tenía varios papeles en la mano. −¿Qué llevas allí?
−Una lista de mortifagos y una orden de registro para los propiedades de los mortifagos reconocidos.
−¿Si tu quisieras esconder algo donde lo esconderías?
−En mi casa.
−Es una buena opción, pero sabiendo que eres un mortifago y que te pueden descubrir si lo encuentran pasarías más años en Azkaban.
−Pues en gringotts o en almacenes.
−En los almacenes sino pagas subastan las cosas y una vez en Azkaban pierdes parte de tus propiedades y los aurores no van a estar pagando tu almacén, así que solo nos queda gringotts.
−Pues vayamos a gringotts. −Y miro a su secretaria. −Astrid llama a 20 aurores, vamos a registrar las bóvedas de los mortifagos que están en Azkaban, necesitamos a mucha gente.
−Ahora los llamo.
−Diles que les esperamos en gringotts que no tarden.
−No. −Y mientras la secretaria empezaba a avisar a los aurores, Charlus y Seymour se iban a gringotts.
Una vez en gringotts, los aurores empezaron a buscar en las bóvedas de todos y cada uno de los mortifagos que tenían registrados.