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Hermione y los merodeadores, nuevas amenazas — capítulo 28

Unos días después de que año nuevo terminara, Charlus se fue a buscar a su hijo, para destruir una premonición no necesitaba a nadie más, así que se fueron a ver al ministro.

−Buenos días y feliz año nuevo. −Les saludo Cornelius.

−Feliz año nuevo señor ministro, hemos venido a verle porque nos gustaría que la premonición que habla sobre mi nieto fuera destruida, Harry solo tiene 12 años y no queremos que todos lo sigan para que la cumpla.

−Por mí no hay problema pero es algo que tienen que decir los padres del menor. −Y miro a James. −¿Tu qué dices?

−Que mi padre tiene razón, es hora de que esa cosa sea destruida.

−Necesitare que me firmes un papel para que todo quede en constancia.

−Ningún problema.

−No tardo. −Y levantándose se fue a hablar con su secretaria para que le buscara el papel que necesitaba, y volvió a su asiento. −Ya no tardara mucho en traerlo.

−Bien quiero terminar con esto cuanto antes.

−Ya pronto no tendrás ninguna premonición por aquí.

−Eso espero.

No mucho tiempo después, una mujer entraba y le daba al ministro unos papeles.

−James firma aquí. −Le dijo Cornelius enseñándole un espacio libre.

El hombre cogiendo una pluma estampo su firma.

−Con esto ya podemos ir a buscar la premonición. −Y levantándose se fueron a buscarla.

Una vez llegaron al departamento, Cornelius los llevo delante de la premonición, James cogiéndola miro a su padre. −Todo es culpa de esto.

−Destrúyela.

−Sí. −Y aunque era una premonición estaba hecha de cristal así que tirándola al suelo se rompió en mil pedazos. −Ya no, nos tendremos que preocupar de esto nunca más.

−No. −Y miro al ministro. −Gracias.

−De nada.

−Nosotros ya nos vamos tenemos que trabajar. −Y despidiéndose de Cornelius se fueron.

Una vez en el departamento de aurores, Charlus miro a su hijo. −Voy a ir a ver a Hermione y decirle que ya la hemos destruido.

−Sí, yo me iré con Sirius hacer mi ronda.

−Entonces nos vemos luego. −Y despidiéndose el jefe de los aurores se fue a san mungo.

Al llegar Charlus se fue al despacho de su hija y la vio trabajando. −Buenos días, Herms. −La saludo.

Hermione dejando lo que estaba haciendo se levanto y lo abrazo. -Buenos días. ¿Qué haces aquí? ¿Hay alguien herido?

−No, te venía a decir que la premonición de Harry ya no existe.

La mujer al escuchar que esa premonición que tanto mal había hecho ya no existía le sonrió. −Me alegro mucho y Sirius también está contento.

Aunque ya habían pasado casi 20 años desde que Hermione llegara a esa realidad, el fantasma de Sirius aun seguía en el anillo, le había dicho que se quedaría allí hasta que ella muriera y así los dos podrían desaparecer juntos.

−Es normal que esté contento el murió por culpa de eso, así que ahora ya no hay de qué preocuparse, y ya me voy tengo cosas de las que ocuparme.

−¿Aun sigues buscando los objetos que pueden ser los horrocrux?

−Sí pero también me ocupo de otros casos, este año ya hemos avanzado mucho y tampoco quiero que se convierta en una obsesión, las cosas llegan cuando tienen que llegar.

−Sí.

−Bueno te dejo, no trabajes mucho. −Y dándole un beso en la mejilla se fue y Hermione volvió a su trabajo.

Unas semanas después ya casi era san Valentín y hogwarts se había llenado de corazones y ángeles con flechas.

Las pequeñas águilas que solo tenían 12 y 11 años no les interesaba mucho esa fiesta, eso de comer chocolate era divertido solo regalarían a sus amigos y familiares.

Estaban saliendo un día de clase y juntándose con Luna se iban a ir al gran comedor cuando vieron a unos chicos mayores.

−La dama gris se ha vuelto a esconder en su habitación, siempre es lo mismo cuando llega San Valentín, se esconde y no se deja ver.

−Algunos dicen que un alumno la engaño y desde entonces odia San Valentín.

−¿Cómo un alumno pudo engañarla? Lleva casi mil años muerta.

−Ya pero es lo que dicen, además también dicen que la mato un hombre que no acepto que lo rechazara.

−Eso es más normal, la dama gris es muy hermosa, es normal que viva tuviera muchos admiradores. −Y vio que las niñas los miraban. −¿Os interesa la historia?

Cassy asintió. −Sentimos haberos escuchado.

−No te preocupes, y sobre la dama gris en la biblioteca esta su historia.

−Gracias, después de comer la buscaremos.

−No os costara mucho el libro se llama la historia de los fundadores es diferente al de la historia de hogwarts.

−Gracias. −Y despidiéndose se fueron a su mesa para comer.

Después de llenarse los platos de comida Cassy miro a sus amigas. −Luego iremos a investigar un poco, ¿Qué os parece?

−¿Quieres saber porque la dama gris odia san Valentín?

−Si, además seguro que llegamos muy lejos, y será divertido.

−Me parece bien. −Hermione miro a Luna, estos últimos meses se habían hecho grandes amigas. −¿Quieres investigar?

−Será divertido.

−Luego lo haremos. −Y se pusieron a comer mientras pensaban en que cosas se encontrarían.

El sábado por la mañana Hermione estaba haciendo el desayuno cuando escucho unos ruiditos, al mirar a su alrededor vio que la lechuza de su hija estaba allí, acercándose abrió la ventana para que pasara y vio que llevaba un sobre azul.

Nada más empezar la escuela y saber que Cassy estaba en ravenclaw, su madre le había regalado un set de carta y papel personalizado, azul con su nombre y con los escudos familiares el Black y el Potter y el escudo de su casa y para que la carta no se perdiera unas pegatinas.

Todos los niños de la familia tenían unos incluso su hija le había regalado a Hermione el suyo propio para que cuando escribiera a sus padres no tuviera que escribir en un papel blanco y esas navidades se lo habían regalado a Luna, la verdad es que estaban triunfando.

−¿Quién te escribe tan temprano? −Pregunto Sirius entrando en la cocina y besándola.

−Tu hija.

−¿Qué dice? −Pregunto el hombre sirviéndose una taza de café.

−Pues no lo sé, ahora te lo digo. −Y abriendo el sobre por la pegatina saco la carta y se puso a leerla, al terminar se rio y miro a su marido. −Cassy es toda una investigadora parece ser que ahora que viene San Valentín la dama gris se ha escondido en su cuarto y no quiere salir y las niñas quieren saber porque, así que me pide varios libros para poder avanzar en su investigación.

−Sera divertido, no se pueden pasar todo el tiempo estudiando, hay que pensar en otras cosas. −Sirius la miro. −Este fin de semana no trabajo, que te parece si después de ir al callejón diagon a comprar los libros, dejamos a Altea con tus padres y nos escapamos unas horas hasta mañana por la tarde.

Hermione le sonrió. −Claro, pero para eso tendrás que despertar a la princesa y vestirla.

−No tardare, mientras tu prepara una bolsa. −Y besándola dejo la taza en el fregadero y se fue a despertar a Altea.

Hermione guardando el sobre con los demás se fue a preparar la bolsa.

Unas horas después en hogwarts, las niñas estaban desayunando cuando una lechuza se acerco y dejo un paquete al lado de Cassy.

−Deben de ser los libros que le he pedido a mi madre. −Y cogiendo su cuchillo corto las cuerdas y desenvolviendo el paquete vio tres libros. −Fantasmas de hogwarts. −Y dejándolo a un lado cogió otro libro. −Los fundadores de hogwarts, ese ya lo tenemos en la escuela pero es mejor tenerlo así no lo tendremos que pedir todo el tiempo.

−Sí. ¿Cuál es el último libro?

Cassy se lo enseño. −Habitantes de hogwarts.

−¿Y de que va?

−Ahora te lo digo. −Y cogiéndolo lo abrió por la primera pagina.

Aunque este libro se parece mucho al de los fantasmas de hogwarts, tiene la diferencia de que se habla más de las vidas pasadas de todos y cada uno de los habitantes del castillo desde los fantasmas hasta la de los cuadros.

−Parece muy interesante. −Hermione la miro. −¿Me lo prestas?

−Claro. −Y dándoselo vio que había un sobre cogiéndolo vio que era la escritura de su madre. −Mi madre me escribe. −Y abriéndolo empezó a leer.

Cassy, Herms y Luna me alegro mucho de que hagáis otra cosa que estudiar, estudiar esta bien pero también hay que saber cuándo dejar de lado los estudios.

Cassy se que solo me habías pedido dos libros pero el dependiente me dijo que en el libro de los habitantes de hogwarts hay muchas cosas que en el libro de los fantasmas no sale así que espero que os ayude.

Tu padre dice que cuando tengas tu investigación terminada se la envíes la quiere leer y yo también, besos espero que os ayuden mucho estos libros.

Cassy guardándose la carta miro a sus amigas. −Ya tenemos nuestros libros, así que ahora podremos empezar y no tendremos que ir todo el tiempo a la biblioteca a pedirlos.

−Mejor, porque con tantos estudiantes los libros más interesantes los cogen rápido.

−Sí, ahora tenemos que terminar de comer y así podremos empezar.

−Sí. −Y así dejando los libros a un lado siguieron comiendo.

Unos días después, ya era san Valentín, Cassy le había pedido a su hermano que le comprara muchos chocolates en Hogsmeade, su madre le había enviado unas galletas y su abuela mas chocolates pero estos de la tienda de su tía, así que la niña iba cargada.

Al entrar al gran comedor se acerco a la mesa de los leones y con cuidado de que no se le cayera nada le dio una bolsa a su hermano.

−Ori feliz san Valentín.

−Gracias. -El chico también le dio una bolsa. −Para ti.

La chica sonriendo lo cogió y le dio una bolsa a Harry. −Feliz san Valentin.

El chico también le dio otra.

−Lyall para ti. −Y le dio una tercera bolsa.

Y la chica también recibió otra de él.

Aunque nunca le había regalado nada a Ron, ese año si que se acerco y le regalo una bolsa. −Para ti, feliz San Valentín.

El chico la miro. −Yo no tengo nada.

Cassy le sonrió. −No te preocupes ya me los darás, no sabías que yo te daría, así que es normal que no tengas.

−Cuando termine de desayunar le enviare una carta a mi madre para que me envié unos chocolates, esta tarde te los dare.

−Los espero. −Y fue dando más bolsas, a Ginny, a sus primos gemelos, incluso le dio una bolsa a Percy aunque no le caía bien, su primo mayor era muy aburrido solo sabía hablar de lo que hacía el ministro todo el tiempo, también le dio una bolsa a Neville y cuando termino con ellos se fue a ver a Will que ese día sus fans lo tenían más rodeado.

−Buenos días pequeña Cassy.

La chica le sonrió. −Buenos días príncipe Will, te he traído unos chocolates. −Y le dio una bolsa.

El chico levantándose le dio un beso en la mejilla. −Gracias, yo también tengo algo para ti. −Y le dio una bolsa de color roja con un hermoso lazo. −Espero que te guste.

−Sí. −Y despidiéndose se fue a su mesa donde dejo los chocolates que le habían regalado y le dio dos bolsas a sus amigas. −Para vosotras feliz san Valentín.

−Gracias. −Herms y Luna también le dieron los suyos.

−Ahora vengo tengo que ir a darle los chocolates a mi primo y a los demás. −Y miro a Herms. −¿Le has regalado chocolates a Draco?

La niña asintió toda roja. −El me ha dado también una bolsa. −Y le enseño un bonito conejo de cristal con una rosas rojas.