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Hermione y los merodeadores, nuevas amenazas — capítulo 27

Cassy llego a la enfermería y al entrar vio que Hermione estaba allí mientras la señora Pomfrey le curaba las heridas a su compañera.

−¿Cómo estás? −Le pregunto.

−Bien gracias. −Y dejo que le siguieran curando las heridas, cuando la enfermera termino les dijo que ya se podían ir.

Las niñas dándole las gracias se fueron a su torre, al llegar Cassy le dio su libro. −Aquí tienes.

−Gracias Black.

−Me puedes llamar Cassy, eso de Black suena demasiado formal, y apenas tenemos 13 años. −Y le sonrió. −Ella es Hermione.

La pequeña las miro. −Yo soy Luna Lovegood, gracias por ayudarme antes.

−De nada, nos tenemos que ayudar entre nosotras.

−Sí.

−Buenas tardes chicas. −Un prefecto acercándose miro a Luna. −¿Qué te ha pasado?

−Nada.

−Luna no digas eso, si no hacemos algo seguirán molestándonos. −Cassy miro a su prefecto. −Han sido unas chicas mayores, que se aburrían.

−¿De qué casa eran?

−De esta.

Al escuchar eso, al prefecto no le hizo ninguna gracia, los ravenclaw eran conocidos por sus buenas notas no por ser unos matones.

−No os preocupéis, yo me ocupare de todo. −Y miro a Luna. −Si tienes algún problema más, avísame que para eso estoy aquí, ahora si me disculpáis tengo cosas de las que ocuparme. −Y se fue.

Cassy miro a Luna. −El tiene razón, no podemos dejar que unas chicas mayores nos traten como si fuéramos sus sacos de boxeo.

−¿Boxeo?

−Es un deporte muggle bastante violento, se ponen unos guantes y se golpean unos a otros. −Le dijo Hermione.

−Sip. −Cassy le sonrió. −Ahora que ya hemos arreglado esto, ¿queréis que vayamos a estudiar juntas?

−Sí.

−Pues vamos. −Y así las tres chicas se fueron a estudiar qué era lo que más les gustaba.

Unas horas después, en la mansión Potter todos se reunían y sentados cómodamente en los sofás y con pastelitos y té hablaban de lo que era realmente importante.

−Sirius, James y Remus ya me han dicho que la piedra que tanto nos está costando descubrir puede ser la piedra de la resurrección. −Charlus miro a Chi. −Con esta idea, ¿podrás trabajar mejor?

−Sí, aunque nunca he visto antes una piedra con ese tipo de poder, y no sé que hace exactamente.

−No tenemos ninguna prisa así que tomate tú tiempo. −Y miro a Severus. −Ellos han ido antes a verte porque ahora con Chi ocupándose de la piedra, me gustaría que tú y Regulus trabajarais en las nuevas pociones.

−Sin problemas, me ocupare de ellas, en mi casa tengo instalado un buen laboratorio así que puedo hacer todas las pociones que necesitéis, ¿pero vais a seguir con esto? Digo es verdad que Voldemort está en algún lugar del mundo preparándose para volver, pero creo que de momento lo importante es seguir buscando los horrocrux y seguir las pistas de los informes tanto los muggles como los mágicos y ya cuando vuelva Voldemort si es que lo hace ya nos ocuparemos.

−Tienes razón. −Charlus miro a los demás. −Lo que ha dicho Severus es cierto, es verdad que Voldemort es nuestro enemigo número uno, pero sin perseguirlo por todos lados lo estamos haciendo bastante bien, hemos destruido tres horrocrux, y hemos capturado a Petigrew que según lo que dijo Hermione él fue quien lo trajo de vuelta, así que seguiremos en Londres con nuestras vidas, y con nuestros trabajos sin dejar de trabajar en la búsqueda de los horrocrux que faltan.

Queda un mes para navidad, tenemos muchas pociones que usaríamos en caso de problemas, mientras solo Chi trabajara en la piedra, los demás nos tomaremos un respiro y nos centraremos en nuestros trabajos y en nuestras familias.

Los demás de acuerdo asintieron, era verdad que Voldemort era peligroso y no sabían dónde podía encontrarse pero lo llevaban haciendo bien así como lo hacían y no lo iban a cambiar.

−Ahora que ya hemos puesto nuestras prioridades en una lista, tenemos que empezar a preparar la fiesta navideña.

James miro a su padre. −Ya Harry y los demás se han enterado de que será Molly quien hará las tartas.

−Sí. −Dorea miro a su hijo. −Sera una tarta enorme aun no hemos decidido de que será ni cuantos pisos tendrás pero será la mejor de todas.

−Aun nos tocara esperar un mes.

−Sí, nosotros nos vamos. −Sirius cogiendo la mano de su mujer miro a su tío. −Hemos dejado a Altea con nuestros vecinos, ya se está haciendo tarde, nos vemos.

−Sí, ir con cuidado.

−Siempre. Y despidiéndose de todos se fueron.

El día de la fiesta de navidad no tardo mucho en llegar, y pronto todos estaban reunidos alrededor de un pastel de siete pisos enorme, la tarta era blanca y en cada piso habían puesto un motivo diferente.

En el primer piso, Molly lo había llenado de árboles de navidad, verdes con sus hojas llenas de nieve.

El segundo estaba lleno de regalos y de calcetines llenos de cositas.

El tercero eran bastones de caramelos navideños y hojas navideñas.

El cuarto había unos renos tirando del trineo de papa Noel.

El quinto había muñecos de jengibre.

En el sexto muñecos de nieve.

Y en el ultimo un gran papa Noel con un árbol navideño al lado.

−Molly te has superado a ti misma. −Dijo Dorea cuando dejo de mirar la hermosa tarta navideña. −No solo es hermosa sino que seguro que esta buenísima.

La mujer le sonrió. −Gracias tía, como me pidió mi tío, aparte de esta tarta hay otras más pequeñas y luego mini-pastelitos y cook cakes que Hermione me dijo que eran muy populares.

−Gracias. −Y abrazándola miro a sus invitados. −Este hermoso pastel lo ha hecho Molly así que vamos a darle un gran aplauso.− Y todos se pusieron a aplaudirle, y la mujer se puso colorada no siempre le agradecían de esta manera.

−Ahora vamos a empezar a cortarla. −Y miro a los camareros. −Ir cortando las tartas y que los invitados cojan un trozo de la tarta grande y otro de las más pequeñas o lo que quieran.

−Si señora. −Y los camareros con los cuchillos empezaron a cortar las tartas para repartirlos.

En un lado de la sala Charlus miraba sonriendo como su mujer ponía orden entre todos no solo los niños sino también los adultos que tenían ganas de probar la tarta.

−Papa. −Hermione se acerco. −¿Qué haces aquí tan solo?

El auror le sonrió. −Viendo como tu madre intenta poner un poco de orden.

−¿Y porque no vas a ayudarla?

−Porque ahora ese lugar es como un pantano lleno de cocodrilos.

−Se que estamos en la fiesta de navidad y no quiero hablar de trabajo, pero quiero que destruyas la premonición.

Charlus la miro. −Te preocupa, ¿verdad?

−Si, por eso quiero que la hagas desaparecer.

−No te preocupes, después de año nuevo iré al departamento de premoniciones y yo mismo la romperé.

−Gracias.

−No me las tienes que dar.

−Hey vosotros dos. −James se acerco con un plato lleno de pastel. −Sino vais os quedareis sin pastel, creo que un niño me ha mordido cuando he cogido mi plato.

Al escuchar eso los dos se rieron. −¿En serio?

−Si mira. −Y le enseño su mano a su hermana para que se la mirara. −Creo que me va a pegar algo.

−Te recuerdo que los niños no tienen la rabia. −Dijo Hermione y miro la mano de su hermano. −Solo es un pequeño mordisco ni siquiera se ven las marcas así que no te quejes mas y sigue comiendo el pastel, yo voy a buscar un trozo que no quiero quedarme sin él, nos vemos luego. −Y se fue.

Cuando Hermione se fue, James miro a su padre. −¿De qué hablabais?

−De la premonición, a tu hermana le da miedo de que alguien la puede coger, por eso después de año nuevo me ocupare de ella.

−Creo que Herms tiene razón, esa cosa solo hace daño, y hace mucho tiempo que tendría que haber desaparecido.

−Lo sé por eso en año nuevo lo haremos, tampoco quiero que la gente empiece a sospechar.

−Cuando vayas, quiero ir contigo.

−Iras, y ahora ves a comerte ese pastel.

−Sí. −Y diciéndole que luego lo vería se fue a una mesa donde empezó a comerse feliz los pasteles que había cogido.

Unas horas después la fiesta se terminaba y muchos invitados hicieron cola para llevarse los dulces que habían sobrado.

Mientras los camareros repartían los pasteles, Dorea se acerco a Molly.

−Gracias, han tenido muchísimo éxito tus pasteles.

La mujer le sonrió. −Gracias tía por esta oportunidad.

−De nada, nadie mejor que tu para el pastel. −Y la abrazo. −Feliz navidad. −Y separándose se fue con su marido que estaba sentado cómodamente en una de las sillas.

Cuando los Weasley se quedaron solos Arthur miro a su mujer. −Seguro que mañana tendrás cientos de nuevos pedidos.

−Eso espero. −Y miro a sus hijos que también estaban en la cola esperando a que les dieran su trozo. −Ron, Ginny no hace falta que os pongáis en la cola, os puedo hacer todos los que queráis.

Ginny la miro. −No solo están repartiendo pasteles, sino también dulces y otras cosas que han sobrado, y me han gustado mucho los canapés salados.

−Ya le pediré la receta a Hermione. −Molly miro a su marido. −Los ha traído ella, ¿verdad?

−Sí.

Justo en ese momento pasaba Hermione y los Weasley la pararon. −¿Dónde has comprado los canapés? A los niños les ha gustado mucho.

La castaña les sonrió. −Aunque mi madre no quería que trajera nada, pues los elfos ya lo tenían todo preparado, cuando los vi me gustaron, y los he comprado en una pastelería muggle, pero son sencillos de hacer, en las tiendas muggles de comidas puedes encontrar todos los ingredientes y luego solo tienes que juntarlos.

−¿Me llevaras?

Hermione asintió. −Claro pero después de año nuevo, que ahora con los niños apenas tengo tiempo para mí.

−No hay prisa. −Y vieron que los hermanos Weasley traían una caja cada uno. −¿Qué traéis?

Ron ha cogido mis canapés, y yo traigo pasteles y otros dulces, ya nos podemos ir.

−Sí, que ya se está haciendo tarde. −Y despidiéndose de la familia se fueron.