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Hermione y los merodeadores, nuevas amenazas — capítulo 26

−¿Vas a volver con las pociones?

−No, apenas me he podido tomar un tiempo para mí.

−Últimamente estamos muy ocupados. −Y paseando llegaron a la pastelería de Molly. −¿Quieres un pastel?

−Claro. −Y entrando saludaron a Molly. −Buenos días.

−Buenos días. −La mujer miro a su Charlus. −Tío felicidades por lo de Peter.

−Gracias, hemos venido a comprar unos pasteles.

−Tengo algo nuevo, haber que os parece. −Y cogiendo dos mini pasteles se los dio.

Charlus cogiendo el pequeño pastel se lo llevo a la boca, y al sentir lo bueno que estaba sonrió, con Chi lo mismo, era un rico pastel de musse de chocolate y crema.

−Por vuestras sonrisas veo que os gusta.

Los hombres asintieron.

−Dame una caja de ellos, me los llevare para que Dorea los pruebe.

−Ahora mismo. −Y contenta de que hubieran gustado cogió una caja y empezó a llenarla de pasteles. −¿Te pongo algo más?

−Sí, muchos pastelitos, quiero que prepares la parte dulce de la fiesta navideña. −Charlus la miro. −Creo que tendrías que empezar con los catering, Lily me ha hablado de ellos, en el mundo muggle los catering son muy importantes en las fiestas, la gente que no quiere cocinar va a estos sitios piden un montón de cosas y solo tienen que pagar y la empresa lo lleva donde los piden.

Molly lo miro. −¿Tú crees?

Charlus le sonrió. −Claro que si, hace un año empezaste con esto de los pasteles, cuando mucha gente pensaba que no estabas hecha para hacerlos. −El hombre entonces recordó la carta que su nieto le envió diciéndole lo que sus compañeros de escuela dijeron sobre que Molly que era miembro de la familia Black trabajara en algo tan simple como una pastelería. −También has empezado tus clases, y sé que están llenas.

−Hasta mi hija ha empezado con tus clases y eso que no le interesan mucho los pasteles. −Le dijo Chi.

−Sí.

−Pues eso, empieza con el cáterin y puedes empezar en la fiesta de navidad de mi casa, prepara un gran pastel navideño y muchos pasteles más pequeños y otros minis pasteles, y para que no tengas problemas para comprar todos los ingredientes te pagare la mitad ahora y la otra mitad el día de la fiesta.

−Tengo que hacer el presupuesto.

−Aun queda más de un mes, así que tómatelo con calma.

−Si tío, y gracias.

Charlus le sonrió. −No gracias a ti, por abrir esta maravillosa tienda aquí.

Molly contenta siguió preparando el pedido de su tío.

Unas horas más tarde, por la noche Molly le explicaba a su marido lo de su catering.

−¿Qué te parece?

Arthur le sonrió. −Es una buena noticia, y Charlus tiene razón, tu tienda nunca ha tenido pérdidas, desde que la abriste cada vez tienes más clientes y tus clases están llenas, así que es hora de que empieces con ese catering.

−Es lo que voy a hacer, pero será después de navidades cuando se terminen las fiestas.

−Mejor porque ahora vas a estar muy ocupada con la navidad.

−Sí, ahora voy a hacer la cena. −Y contenta de que su negocio fuera tan bien se fue a preparar la cena.

Unos días más tarde en hogwarts, Hermione y Cassy iban hablando tranquilamente cuando vieron a unas chicas mayores metiéndose con una chica rubia.

−Dejarla en paz. −Hermione se acerco a la chica y la miro. −¿Estás bien?

−Sangre sucia no te metas. −Dijo una de las chicas y miro a la rubia. −Lovegood no tendrías que estar en ravenclaw ni siquiera estar en hogwarts, tendrías que estar en un loquero y tu padre igual.

−¡Basta ya! −Cassy las miro. −No volváis a llamar a Hermione sangre sucia, sino os la veréis conmigo.

Las chicas la miraron. −Tú también eres una sangre sucia, no nos impresiona que tu padre seas Sirius Black.

−Vaya, vaya que espectáculo.

Las chicas se giraron y vieron a los slytherin. −Puede que mi prima no os impresione aunque sea la hija de Sirius, pero no pensareis lo mismo de mí.

−Malfoy.

−Ese es mi apellido no me lo gastes, y en vez de estar molestando a unas niñas tendríais que estar usando mas el cerebro.

−¿Qué pasa aquí? −Pregunto William que llegaba con el equipo de quidditch de gryffindor.

Cassy se acerco corriendo y abrazo a su hermano mayor. −Ori me han llamado sangre sucia.

El chico de tercero al escuchar eso abrazo a su hermana y miro a las chicas. −Es verdad somos mestizos, pero nunca olvides quien soy, mi padre es Sirius Black, y si se lo pido os echara a todas de esta escuela.

−¿Qué me tienes que pedir? −Pregunto una voz.

Al girarse vieron a James, Sirius y Remus que se acercaban.

−Papa. −Cassy se soltó de su hermano y se fue a abrazar a su padre.

Sirius que nunca acostumbraba a ver a su hija así se arrodillo y la miro. −¿Qué te ha pasado?

−Esas chicas me han llamado sangre sucia, solo porque Herms y yo hemos ayudado a Lovegood.

Al escuchar que habían llamado a su preciosa niña sangre sucia, los ojos de Sirius cambiaron a ser fríos como el tempano. −No se quienes sois ni me importa, pero que sea la última vez que escucho ese insulto en esta escuela, sino como ha dicho mi hijo os echare a todas.

Al escuchar eso, las chicas que solo se habían metido con Luna para divertirse un rato, nunca imaginaron que esto podría pasar.

−Sirius tranquilízate. −Severus acercándose miro a su alumna de primero. −¿Lovegood estas bien?

−Si profesor.

El profesor miro a Hermione. −Granger llévala a la enfermería.

−Si profesor. −Y la chica ayudándola a levantarse se la llevo a la enfermería.

Cuando las niñas se fueron Severus miro a las chicas mayores. −Venir conmigo os diré vuestro castigo. −Y miro a sus amigos. −¿A que habeis venido?

−Teníamos que hablar contigo, pero ya lo dejaremos para otro momento, creo que esto es más importante ahora mismo.

−Esperarme esto no tardara mucho tiempo. −Y se iba a ir cuando vio un libro en el suelo, cogiéndolo vio miro haber si tenía nombre y vio que era de la chica Lovegood. −Casiopea dale el libro a tu compañera, es suyo.

La chica separándose de su padre cogió el libro. −Yo se lo devolveré.

−Hazlo. −Y miro a las alumnas. −Venir conmigo.

−Sí. −Y se fueron con el profesor.

−Veo que ese horrible insulto sigue aquí. −Dijo Remus mirando a sus amigos.

−Sí, eso es culpa de gente como Voldemort aunque esta muerto desde hace muchos años la gente no termina de olvidar. −Les dijo James y agachándose miro a su sobrina. −Cassy no te preocupes por ese insulto, solo lo hacen para dañarte da igual si eres un sangre pura, mestizo o hijos de muggles, cuando salgas de esta escuela lo que importara es tu cerebro y lo que has hecho con tu vida no quien tiene más sangre mágica en su interior.

−Gracias padrino. −Y lo abrazo fuerte.

−De nada mi niña. −Y la abrazo.

−Tío. −Ron se acerco corriendo a James. −¿Es verdad?

El hombre separándose de su ahijada miro a Ron sin entender. −¿El qué?

−Que tío Charlus ha pedido a mi madre que prepare un gran pastel de navidad, he recibido su carta hoy.

−Me ha comentado algo, pero últimamente andamos muy ocupados, pero creo que si no solo le ha pedido el mejor pastel de navidad del mundo, sino también otros pasteles más pequeños y pastelitos.

−Pastel. −Harry miro a su padre. Quiero ya la navidad, seguro que los pasteles de tía Molly son los más buenos del mundo.

James se rio. −Tranquilo Harry que aún queda casi un mes para los pasteles. −Y miro a Sirius. −Es como tú, solo sabe pensar en pasteles.

−Que te puedo decir, los dos tenemos el mismo estomago, se nota que es mi ahijado. −Y miro a Harry. −Pero tienes razón, los pasteles de Molly son los más buenos del mundo.

−Papa.

Sirius miro a su hija. −¿Cassy?

−¿Qué son las reliquias de la muerte? −Pregunto la chica enseñándole el libro de su compañera.

El hombre cogiéndolo le echo un vistazo por encima. −Hace muchos años tres hermanos se encontraron con la muerte, y esta les dio tres objetos, la capa de tu primo es una reliquia, también hay otras dos una varita de sauco y una piedra. −Y miro a sus amigos. −Hemos sido unos idiotas.

−Y que lo jures, tenemos que irnos rápido.

Si. −Sirius devolviendo el libro miro a Will. −Dile a Snape que nos hemos ido al ministerio a hablar con Charlus, que lo esperamos en la mansión Potter esta noche que no falte.

−Se lo diré.

−Gracias. −Los adultos se despidieron de los niños y se fueron.

Draco que hasta el momento había estado callado miro a su prima. −¿Qué ha sido eso?

−Ni idea, pero desde hace semanas están trabajando en algo muy importante, todos trabajan en lo mismo. −Y miro el libro. −Creo que tiene algo que ver con esto.

−Sí, ¿estás bien?

La chica miro a su primo. −Sí, mi padrino tiene razón, no importa si tienes mucha sangre mágica o no, porque cuando estemos en la calle eso no importara.

−Claro que no, además tu eres mucho más inteligente que esas.

−Sí, me tengo que ir, tengo que darle el libro a Lovegood y ver si están bien. −Y dándole un beso a su hermano se fue corriendo.

Cuando la pequeña águila se hubo ido, Will miro a sus compañeros. −Iros a cambiar, el entrenamiento se ha terminado por hoy.

−Pero Will apenas hemos entrenado. −Protesto Oliver. −¿Así como quieres que ganemos?

El capitán lo miro. −Un día entenderás que hay cosas más importantes que el quiddicht. −Y sin decir nada más se fue a clase de su profesor, al llegar vio que aun estaba riñendo a las chicas así que espero, cuando termino y las chicas se hubieron ido, el chico entro en el despacho. −Profesor Snape, Sirius y James me han dicho que te diga que te esperan esta noche en la mansión Potter que es muy importante, así que no llegues tarde.

−Gracias William, ahora ves a cambiarte.

−Si profesor. −Y despidiéndose se fue.