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Hermione y los merodeadores, nuevas amenazas — capítulo 9
Mientras Albus se dedicaba a sus visitas, en hogwarts los niños empezaban su primer día de escuela, mientras que Hermione y Casiopea tenían pociones con el profesor Quirrell, los gryffindor junto con los slytherin tenían transformaciones.
Harry que se había sentado al lado de Neville estaban haciendo los ejercicios que la profesora McGonagall les había mandando, cuando se abrió la puerta de golpe, y apareció Ron.
Al ver eso, los gryffindor lo miraron, y la profesora McGonagall que se había transformado en gato, volvía a ser humana, miraba a su alumno.
−Señor Weasley llega tarde.
−Lo siento profesora, me he dormido y luego no encontraba la clase.
−10 puntos menos para gryffindor y la próxima vez despiértese antes, váyase a su sitio.
−Si profesora. −Y se fue a sentar en su puesto.
Neville miro a Harry. −Si seguimos así todos los puntos que ha conseguido Lyall al responder las preguntas serán quitados por Ron.
El joven Potter lo miro. −Lo sé, ahora vamos a seguir con los ejercicios y luego ya hablaremos con él.
−Sí. −Y así los dos gryffindor volvieron con sus ejercicios.
Mientras los alumnos estaban en sus clases, en san mungo, llevaban una mañana tranquila cuando empezaron a entrar aurores heridos, Hermione al ver a tantos, se preocupo y fue buscando a su marido o a su hermano entre los heridos al no verlos se tranquilizo un poco y se puso a hacer su trabajo.
Casi una hora después, la leona se tomaba un momento para respirar, había atendido a cinco personas y por suerte ninguna se le había muerto, eso era lo peor de su trabajo.
Estaba en recepción cuando vio a Albus, la mujer sabiendo para que había ido a verlo lo quiso ignorar, pero el director la llamo.
−Buenos días profesor. −Hermione se le acerco. −Ahora mismo no le puedo atender, estoy realmente cansada y me voy a tomar un descanso antes de volver al trabajo.
−Quería hablar contigo.
Antes de que la medi maga pudiera decir nada, Charlus se acerco y miro furioso a Albus. −Te he dejado bien claro esta mañana que no permitiría que molestaras a mi familia, y mucho menos venir a molestar a Hermione a su puesto de trabajo, donde le pueden reñir por no hacer su trabajo.− Y miro a su hija. −Ves a hacer tus cosas.
−Sí. −Y miro al director. −La próxima vez que venga a molestarme, pondré una queja al consejo escolar y seguro que me escucharan al saber quién es mi marido. −Y miro a su padre. −Nos vemos luego. −Y dándole un beso se fue.
En cuando Hermione se fue, Charlus volvió a mirar a Albus. −Ahora mismo voy a hablar con el consejo escolar haber que le parece que su director este dando vueltas en vez de estar en la escuela ocupándose de que sus profesores den clase y estar pendientes de sus alumnos. −Y miro a Seymour. −Quédate aquí, comprobando que los nuestros estén bien, yo espero no tardar mucho.
−No te preocupes, tomate todo el tiempo que necesites. −Y viendo como su jefe se iba, se fue ignorando al director.
De vuelta en hogwarts, la primera clase de transformaciones había terminado, cuando la profesora McGonagall termino de dar clases y se fue, Harry se acerco a Ron.
−Espero que sea la última vez que llegas tarde, por tu culpa nos han quitado 10 puntos de los que Lyall había conseguido respondiendo las preguntas de la profesora.
−Lo siento. −Dijo Ron.
−Lo siento. −Imito Harry. −Despierta de una vez que ya estamos en la escuela, y aquí no están tus padres para salvarte todo el rato.
−Os ha tocado un cazurro. −Dijo Draco acercándose a su primo.
Harry dejo de mirar a Ron y miro a su primo. −Tú tienes dos.
−Sí, pero por lo menos no llegan tarde.
−Basta los dos. −Dos leones se acercaron y se pusieron en medio. −No vamos a permitir que lo tratéis mal, solo porque ha llegado tarde.
−Lo hacen porque son sangres limpias. −Dijo otro.
Al escuchar eso, Harry se rio y los miro. −Estáis muy equivocados.
−Es verdad. −Neville los miro. −Harry no es un sangre limpia, es un mestizo.
−¿Entonces porque trata tan mal a Ron?
−Porque es un idiota integral. −Les dijo Harry. −Pero tienes razón, he sido demasiado duro. −Y miro a los leones. −¿Quiénes sois?
−Somos Seamus Finnigan y Dean Thomas.
Harry les sonrio. −Harry Potter, y siento haber sido tan duro, pero en casa se toman muy en serio mis notas, sobre todo mi madre que fue la primera en su promoción aquí en Hogwarts. −Y miro a Ron. −No diré nada, pero si en cuanto termine el trimestre te han quitado más de 200 puntos entonces hablaremos de nuevo. −Y miro a los leones. −¿De acuerdo?
−De acuerdo. −Y miro a Ron. −Mañana te despertaremos, tendríamos que haberlo echo.
−O que tuviera un despertador, pero siendo un sangre limpia no sabe lo que es. −Dijo Lyall mirando a sus compañeros de habitación. −Soy Lyall Lupin y no me gustan los cazurros, mi padre junto a la madre de Harry fue el primero de su promoción.
Harry se rio y lo miro. −Primo a ti no te gusta nadie que no saque un 10 en sus notas.
El joven Lupin lo miro. −Me gustas tú y solo sacas un siete. −Y volvió a prestar atención a los demás. −No diremos nada, pero no voy a estar ganando puntos para nuestra casa, para que luego nos lo quiten, eso sí que no lo voy a aceptar.
−¿Aun aquí? −El profesor Snape entro en el aula y miro a sus alumnos. −Iros a clase, que ya debe de estar por empezar.
−Si profesor. −Y los alumnos de primero tuvieron que dejar la conversación a medias para irse corriendo a su siguiente clase.
Unas horas después, las clases por ese día habían terminado, y Casiopea y Hermione se acercaban al grupo de leones y serpientes que salían de su clase, habían tenido todo ese día clases juntos.
−Draco. −Casi se acerco corriendo y lo abrazo. −¿Qué te parece mi uniforme?
El niño separándose la miro. −Te queda muy bien. −Y miro a Hermione. −A ti también.
−Gracias.
−De nada. −Y miro de nuevo a su prima. −¿Qué tal el primer día de clases?
−Muy bien, no me equivocaba con Hermione ha conseguido más de 100 puntos el día de hoy, es muy inteligente.
Harry le sonrió. −Felicidades por los puntos.
−Gracias.
−Íbamos a ponernos a merendar ¿queréis venir?
−Si gracias.
−Pues vamos. −Y así todos se fueron a merendar.
Por la noche, en casa de los Black, Hermione le explicaba a su marido lo que le había pasado con el profesor Dumbledore.
−Es un pesado. −Sirius la miro. −Si te vuelve a molestar me lo dices que a mí sí que me escucharan.
−Espero que no me vuelva a molestar, quiero tener una vida tranquila.
−Lo sé, ves a bañar a Altea que yo empezare a preparar la cena. ¿Qué habías pensado?
−Hay pollo en la nevera, había pensado en pollo rebozado.
−Pues pollo rebozado. −Y besándola vio como se iba mientras él se ponía a hacer la cena.
En hogwarts, en la habitación de los leones de primero, Harry estaba leyendo un libro, cuando Seamus y Dean se sentaron en su cama. −¿Quién es esa chica tan guapa?
Harry dejando de leer los miro. −¿De quien habláis?
La niña de ravenclaw morena con los ojos grises.
Harry le sonrió. −Mi prima Casiopea Black y también es la prima de Ron, de Lyall y de Draco Malfoy.
−¿Cuántos primos sois?
−Draco, Ron, Casi y yo somos primos porque somos Black, pero Lyall es mi primo porque nuestros padres son mejores amigos.
−Así es. −Lyall que había estado en el baño los escucho y se acerco. −Mi padre, junto al señor Potter y el señor Black, son los mejores amigos desde primer año en hogwarts, siempre han estado juntos.
−Es muy guapa Casiopea.
Harry asintió. −Lo es, pero yo no me acercaría mucho, tiene el carácter endemoniado de las mujeres Black, así que mejor solo ser su amigo.
−Solo tenemos 11 años.
−¿Y? Ya os habéis fijado en mi prima la edad no importa con eso, ahora quiero terminar de leer el capitulo que estaba leyendo.
−Gracias por la aclaración.
−De nada. −Y sonriéndoles volvió a su libro.
El viernes por la tarde, Orión miraba como chicos y chicas de diferentes edades rodeaban a alguien, ese solo podía ser William el hijo mayor de Seymour Astaroth el mejor auror de su abuelo.
William era un chico muy guapo, rubio con el pelo largo y unos ojos de infarto, hasta su madre que amaba profundamente a su padre y ya tenía 30 años, se sonrojaba cuando el chico estaba delante, pero era normal era como su padre, tenía un gran iman que atraía a todas las chicas de la edad que fueran y no solo mujeres sino también hombres.
Como tenía que hablar con él, se fue haciendo espacio empujándolos, muchos al ser empujados le iban a decir algo, hasta que veían que era él, el único hijo varón de Sirius el heredero de los Black.
−Will, siempre igual. −Protesto Orión cuando llego al centro, donde lo vio rodeado de sus amigos. −Para poder hablar contigo, tengo que empujar a todos como cuando mi madre se va de rebajas.
El chico lo miro. −Lo sé, algunas veces es realmente cansino, ¿querías algo?
−Sí, ¿Cuándo serán las pruebas para entrar en el equipo de quidditch?
−Este sábado no, el próximo sábado, ¿vas a intentar entrar?
Orión asintió. −Sí, quiero ser cazador como mi padre, y mi tío James.
Will lo miro. −¿Qué te parece ser buscador este año? No tengo ninguno bueno, y sé que tu eres muy rápido cogiendo las bolas cuando jugamos en alguna ocasión.
El niño lo miro. −No me importa, serlo este año, pero el año que viene seré cazador.
−El año que viene serás cazador, te doy mi palabra, pero este año te pongo como buscador.
−Está bien, haré las pruebas para buscador, ahora voy a escribir una carta a mi padre pidiéndole una escoba, no he traído ninguna.
−Ves, que te compren una buena, que tienes que ser rápido.
Orión lo miro como lo miraba Sirius algunas veces. −Soy un Black, tendré lo mejor del mercado. −Y sonriéndole se fue.