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Hermione y los merodeadores, nuevas amenazas — capítulo 8
−Vaya asco. −Se escucho la voz de alguien y vieron a Harry acercándose con Neville y al ver a todos allí el niño sonrío a su primo. −Draco.
−Harry, ¿Qué te ha pasado?
−Ronald no solo tenía la nariz sucia sino que comía como un cerdito, no tiene modales.
−Lo que a mí me sorprende es que aun esperes modales de un tipo como él. −Dijo Casi mirando a su primo.
Harry le sonrío. −Lo sé. −Y entrando en el compartimento se sentó al lado de Lyall y miro a la castaña. −Soy Harry Potter. −Y presento a su mejor amigo. −Y el es Neville Longbottom.
−Hermione Granger.
Harry le sonrío. −Un placer.
Casi miro a Hermione. −Mi madre y el padre de Harry son hermanos, así que el también es mi primo y también es el primo de Draco.
−Sois mucha familia.
−Mucha, pero como te he dicho antes no nos juntamos con segundones.
−Ni loco. −Draco puso cara de asco. −Ya tengo suficiente con verlos en la fiesta anual de la familia Black, para tener que verlo en otro momento.
−Bueno olvidémonos de eso. −Casi le dio otro beso a su primo y se sentó con su nueva amiga. −Ahora voy a leer un rato. −Y cogiendo un libro de su mochila empezó a leer.
−Eso quiere decir que ya se ha terminado la conversación. −Dijo Draco mirando a sus amigos. −Volvamos a nuestro compartimento.
−Vamos. −Y así los slytherin se fueron y en ese compartimento solo se quedaron Harry, Casi, Hermione, Neville y Lyall.
Unas horas después el tren llegaba a Hogsmeade y Hagrid recogía a los de primero para llevarlos a coger las barcas.
Una vez en el castillo el guardabosques los dejo en manos de la profesora y después de unos minutos les pidió que la acompañaran y en fila la siguieron y los llevo delante de la mesa de los profesores.
−Ahora empezare a decir nombres, cuando os llame acercaros y os pondré el sombrero seleccionador.
Casi miro a Hermione. −Mi madre me ha dicho que ese sombrero habla mucho pero que te deja escoger la casa donde quieres ir, yo le pediré estar en ravenclaw.
−Espero que te haga caso.
−Ya verás como si.
−Casiopea Black. −Le llamo la profesora McGonagall.
−Suerte. −Susurro Hermione.
La niña le sonrió. −No necesito suerte, soy una Black, te espero en la mesa de las águilas.
−Sí.
Casi pasando hacia adelante se sentó en el taburete y espero a que la profesora le pusiera el sombrero.
−Otra Black. −Dijo el sombrero y no tardo mucho en decir. −Ravenclaw.
La mesa de las águilas empezó a aplaudir y no solo ellos, Orión y los niños de primero que conocían a la niña también lo hicieron.
−Draco Malfoy.
El niño rubio se fue a sentar en el taburete y el sombrero no tardo mucho en enviarlo a slytherin.
−Allí van todos los magos malvados. −Dijo Ron mirando a dos de sus compañeros.
Harry al escuchar eso lo fulmino con la mirada. −Ronald tú te callas, te recuerdo que tu abuela fue una Black y estuvo en slytherin así que tenle más respeto pero que se puede decir de alguien que tiene los modales de un cerdo y el cerebro de un guisante.
Al escuchar muchos de sus compañeros se pusieron a reír y Ronald rojo.
−Harry Potter.
El niño miro a Neville. −Te espero en gryffindor.
Neville le sonrió. −No tardare mucho en ir.
−Sí. −Y también miro a su primo. −Se que podrías estar en ravenclaw pero yo quiero que vengas conmigo, seremos los nuevos merodeadores.
Lyall le sonrió. −Claro que sí, ya le he dicho a mi madre que prefiero la casa de los leones y ella está de acuerdo conmigo.
−Estupendo. −Y sin hablar más se acerco al taburete y el sombrero no supo donde enviarlo. −Gryffindor. −Le dijo Harry.
−¿Estás seguro? En slytherin también podrías hacer muchas cosas.
−Lo sé, pero yo quiero ir a gryffindor.
−Está bien, gryffindor.
Harry contento de que le hubieran enviado a la casa de sus padres se sentó contento al lado de los gemelos Weasley, al joven Potter le caían bien sus primos gemelos, ellos eran todo lo que su hermano pequeño no era.
−Hermione Granger.
Al escuchar ese nombre, muchos de los profesores se la quedaron mirando, algunos seguían siendo profesores desde que la otra Hermione Granger paso y la recordaban.
La castañita sin prestar atención a su alrededor se sentó en el taburete y el sombrero seleccionador como paso con Harry tenía dudas en que casa la enviaría.
−Ravenclaw. −Hermione quería estar en la casa de su primera amiga, Casi, sabía que con ella no tendría problemas para hablar de libros y otras cosas.
−Ravenclaw. −Dijo el sombrero, y la nueva águila contenta se fue corriendo al lado de Casi y la abrazo.
La niña Black le sonrió. −Estas aquí.
−Sí, estoy muy contenta. −Y las dos se pusieron a mirar como continuaba la selección de casas.
Un rato después ya todos los de primero habían sido seleccionados, los amigos de Draco habían ido a slytherin, y Lyall, Neville y Ron habían ido a gryffindor.
−Antes de empezar a cenar tengo que decir unas palabras. −El profesor Dumbledore levantándose los miro. −Para todos el tercer piso esa prohibido y el bosque también, si tenéis alguna duda no dudéis en acercaros a vuestros prefectos o a vuestros jefes de casa, y sin decir nada mas, que empiece la cena. −Y las mesas se llenaron de platos y los alumnos no tardaron mucho en empezar a cenar.
Después de cenar, Casi se despidió de su hermano y sus primos y con Hermione se fueron siguiendo al prefecto de ravenclaw que los llevo a una de las torres.
Nada más llegar, el prefecto les dijo donde estaban sus habitaciones y las niñas subieron y nada más verlo les gusto, todo tenia tonos azules y plateados.
Casi miro a Hermione. −¿Qué te parece?
−Me gusta mucho. −Dijo la chica mirando a su alrededor. −Será un buen lugar para dormir.
−Lo será, ahora a dormir estoy cansada. −Y acercándose a su baúl que estaba abierto cogió su pijama y se lo puso.
Cuando las chicas estuvieron cambiadas y metidas en sus camas se dieron las buenas noches y se durmieron en seguida, ese día había estado lleno de emociones.
Pero no todos dormían, en el despacho de Dumbledore, Minerva y el director hablaban de la nueva alumna.
En otro lado Severus hacia lo mismo, no sabía que pasaba, pero presentía que los Potter le ocultaban algo y él lo quería saber, así que envió una carta a Lucius diciéndole sobre la nueva alumna y que el sábado quedaban para ir a hablar con Charlus.
Al día siguiente, Hermione se despertaba en su cama y miraba a su marido que estaba durmiendo.
−Despierta dormilón, que tienes que trabajar.
−No quiero. −Y escondió la cabeza debajo de su almohada. −Es muy temprano.
La mujer le quito la almohada y le dio un beso. -Anoche le dijiste a Altea que hoy la llevarías a la escuela, ¿lo recuerdas?
−Lo sé, pero es pronto.
−No es pronto, te da tiempo a vestirte, desayunar y llevar a nuestra hija, sino llegara tarde.
El auror abrió un ojo y la miro. −No me vas a dejar dormir, ¿verdad?
−Nop. −Y levantándose se metió en el cuarto de baño.
−Eres una mandona. −Dijo Sirius lo suficientemente alto para que su mujer lo escuchara.
Hermione sacando la cabeza del cuarto del baño lo miro. −Lo sé. −Y lanzándole un beso volvió a meterse en el cuarto, para seguir preparándose para ese día.
Un rato después, Sirius y Altea se despedían de Hermione que tenía que irse a trabajar al hospital.
En su despacho Charlus estaba trabajando, cuando tocaron a la puerta.
−Adelante. −Dijo sin levantar la cabeza de sus documentos.
−Buenos días Charlus.
−Buenos días Albus, si vienes por la niña que se parece a mi hija, ya puedes volver por dónde has venido. −Y levantando la vista lo miro. −Tú, no tienes nada que hacer en este asunto, si hace muchos años en nuestra vida apareció Hermione, pero ella ahora es mi hija Hermione Black Potter, así que olvídate de buscar fantasmas en donde no los hay. −Y sacando unos papeles se los entrego. −No lo tendría que hacer pero lo hago, allí tienes la partida de nacimiento de mi hija, como ves está fechada en 1960 en Australia, y en 1980 mi mujer y yo la adoptamos, ella ya era mayor de edad, pero lo quisimos hacer para que supiera que tiene una familia que la quiere, y sobre que se parece a la niña que ha empezado Hogwarts, bueno somos magos así que como digo no le des más vueltas, sino la amenaza que te lanzo mi mujer hace muchos años tendrá que volver, ahora vete que si tú no tienes trabajo yo sí. −Y sin decir nada mas, volvió a su trabajo.
Albus que no estaba contento con esa respuesta le iba a decir algo, cuando tocaron a la puerta.
−Hoy es el día de las visitas, y así no puedo trabajar, adelante.
Seymour entro en el despacho y miro un momento a Albus y luego a su jefe. −Charlus no sabía que tenias visita, vuelto luego.
−No, Albus ya se iba, que tiene trabajo del que ocuparse. −Y lo miro. −Recuerda lo que te he dicho, ahora por favor sal de mi despacho que tengo cosas que hacer.
Y el director de hogwarts se tuvo que ir, sin tener respuestas que había ido a buscar.