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Historia 184175 — capítulo 3
La habitación no era tan mala como Kurt y Ulises esperaban.
Su habitación estaba en el tercer piso del Castillo -El cual constaba de cuatro plantas diferentes-. Su habitación era de gran tamaño, cuadrada, aunque el hecho de tener un baño en una de las esquinas hacía que pareciese una especie de "L". Los pisos eran de madera muy oscura, y había dos camas de doble plaza con doseles poseía frasadas y cortinas con los colores azul y dorado, típicos en el colegio. Del alto techo colgaban dos lámparas de cobre las cuales permanecían apagadas. Cada cama tenía su propia mesa de noche. Con un cajón para objetos personales y una lámpara individual de cobre en cada una. La habitación poseía también un escritorio con otra lámpara y un computador en ella. Posiblemente para los trabajos del colegio. Una consola de juegos de realidad virtual en la que podía haber hasta cuatro jugadores yacía en un rincón, apagada. No había ventanas. Las paredes eran de un color azul muy oscuro -El mismo que las frasadas- Y con las luces apagadas parecían ser de color negro. Fue por ese detalle que los dos residentes de la habitación habían decidido dejar las luces apagadas lo mas que se pudiera. De repente el hijo de la bruja del mar se incorporó en su cama, acomodándose el cabello blanco.
-¿Qué haces? -Preguntó el pirata, mirándolo intrigado. -Recorreré el Castillo. No soporto estar aquí encerrado. No lo se, averiguaré en donde está la habitación de Mitchelle y Heather, o algo -Dijo cansándose sus botas negras.
Kurt lo miró por un momento. Aparte de las botas negras de cuero llevaba un pantalón del mismo material y color. Una remera negra, y una chaqueta de cuero de color violeta muy oscuro. En su cuello colgaba el caracol de oro que alguna vez había pertenecido a su madre, Úrsula.
-Que te diviertas -Dijo el joven pirata volviéndose a ocultar bajo las frasadas. Ulises estaba seguro de que había cerrado los ojos, y antes de salir por la puerta habría jurado oír un ronquido.
Caminó por los corredores. Las paredes eran de un color blanco impecable, y el suelo era de madera de roble pintada de un marrón muy oscuro. Las escaleras que llevaban a los pisos superiores e inferiores también eran de la misma madera, y una alfombra roja de terciopelo bajaba por ella elegantemente.
De repente el chico de cabello blanco sintió que alguien lo rodeaba con el brazo, al voltear la mirada se encontró cara a cara con una muchacha de ojos color miel y cabello castaño con mechas rojas. A su lado, una chica de cabello azul y ojos azules lo miraba algo dudosa. -¿Que onda Heath? -Saludó él con expresión cansada. -¡Excelente! Oh, Ulises. No tienes idea. ¡Éste lugar es fantástico! ¿Haz visto ya los jardines! ¡Tienen un sector repleto de rosales! Rosados, amarillos, y hasta los celestiales rosales rojos. Hasta tienen esos insípidas rosas blancas. ¿Recuerdas la historia de mamá? Ella adora las de color rojo. -Lo recuerdo, Heath -Respondió él sin interés. -Ojalá pudiese volver a la Isla solo unos minutos para darle una Rosa. Ella las haría crecer y haría que haya mas.... -Dijo con expresión triste- Pero eso ya.... Ya no es posible.... No vamos a volver -De un momento al otro toda la alegría de la chica parecía haberse esfumado. Ulises comprendía como se sentía, y por un momento no pudo evitar pensar: "Volverás a verla, Heath. Te lo prometo". Por el rabillo del ojo él pudo notar que la amiga de Heather, Evie mantenía la cabeza gacha y jugueteaba con sus brazaletes sin expresión en su rostro. El chico comprendió por un momento que aquella princesa estaba pensando en su madre, la Reina de la Isla.
El chico miró con expresión vacía a ambas muchachas. A Heather sobre todo. Aquella chica era tan inocente, amable y sensible. Era muy obvio que se parecía mas a su padre, el Rey Rojo que a su madre. Aunque fuese una niña mimada, y era capaz de hacer que cualquiera haga lo que ella pretendiera siempre le había parecido que esa muchacha no era como los demás en la Isla. Que no era.... Una Villana. Aún así adoraba a Heather. Lo había ayudado mas veces de lo que debería haberlo hecho. Aunque a veces los carácter opuestos de ambos resultaban algo chocantes nunca podría dejar de apreciarla. Aún así, sabía que ella no sería capaz de ayudarlo ésta vez. El mandato de su madre era demasiado para él, ni mencionar para ella, al igual que para la princesa Evie.
Abrió la boca para decir algo, pero entonces, algo pareció sacarlo de sus casillas. Empalideció. Evie pareció notarlo. -¿Ulises...? -Preguntó suavemente tomándolo del hombro. Pero el chico no reaccionaba. En un estado de shock mantenía la boca abierta sin decir nada. -Uli.... -Murmuró ésta vez Heather con expresión preocupada- Ulises, ¿Que sucede? -Esa... Esa canción.... -Murmuró el chico con un hilo de voz- ¿No la oyen? -¿Canción? -Evie frunció el ceño- ¿Qué can....? -Evie, silencio -Murmuró Heather. La chica frunció el ceño, pero obedeció.
Ambas tuvieron que agudizar mucho el oído para poder oírlo. Una voz. De mujer, parecía ser. Tarareaba una canción con la voz mas melodiosa que ambas había oído jamás. Jamás la hubiesen oído de no haberse callado ¿Cómo lo había hecho Ulises?
Ulises miró hacia todos lados intentando localizar el sonido de la voz. Cuando lo hizo, salió corriendo hacia esa dirección zafándose del agarre de Heather. -¡Ulises, espera! -Gritó la chica. Ella e Evie se miraron, y en un acuerdo mutuo echaron a correr tras él.
Lo encontraron parado detrás de una columna al otro lado del tercer piso. Cuando Evie le preguntó que estaba haciendo el chico le topó la boca con su mano impidiéndole hablar. El chico volvió a asomarse tras la columna. Las princesas hicieron lo mismo.
Habían llegado a un enorme claustro justo en el medio del tercer piso. Arcos de piedra con delgadas columnas rodeaban el lugar. El centro era el lugar mas hermoso que Heather y Ulises habían visto.... En toda su vida. El lugar era una especie de jardín, lleno de plantas, arbustos y árboles de todos las especies existentes. El césped verde crecía por todo el cuadrado del centro, y unos elegantes caminos de piedra indicaban los lugares por donde se permitía pasar. El olor a ciprés llegaba a la nariz de los tres adolescentes, mezclado con el dulzor de todas las flores del lugar. En el centro había una fuente. Redonda, y de piedra. Poseía tres platos -Los cuales se achicaban el encontrarse mas alto- Por los cuales el agua caía hasta terminar en el circulo de piedra postrado en el suelo. Allí decenas de escudos estaban tallados en la piedra. Los escudos de las diferentes naciones de Auradon. Él y Heather reconocieron algunos. Camelot, Arabia, Nueva Orleans, un escudo que parecía un tablero de ajedrez. Heather ahogó un gritito al verlo. -El Reino de mi madre... El País de las Maravillas...
-¿En donde estamos? -Preguntó Ulises. Evie suspiró. -Es el jardín de la Armonía. Es el sector mas antiguo y mas bien cuidado del Castillo. Aquella fuente es muy antigua. Tal vez mas antigua que el mismo Auradon. Doug, el hijo de uno de los siete enanitos me dijo es La Fuente de los Deseos.... -El brujo y la princesa de corazones voltearon hacia la chica abriendo mucho los ojos- Lo se, yo reaccioné exáctamente igual cuando me enteré... -Murmuró ella- Ahora, yo no entiendo ¿Por qué vinimos hasta aquí?
Ulises volvió a asomarse por la columna y señaló a la fuente. Sentada en el borde de ella, escribiendo en un cuaderno, sin prestarle atención a lo que había a su alrededor había una muchacha en la que ni Evie ni Heather se habían fijado antes. Poseía la piel blanca y el cabello negro, lacio hasta la cintura. Sus ojos eran de un color celeste verdoso y poseía una sonrisa traviesa en su rostro. Vestía una camisa a cuadros de diferentes tonos de rojo y unos vaqueros algo rotos. Zapatillas de color rojo en sus pies y una delicada cadena dorada se asomaba por su cuello, mostrando una concha de mar con un nombre que no se distinguía debido a la distancia grabado en él. Tarareaba una canción en voz baja y reía por lo bajo como recordando algo.
Ulises volteó hacia Evie. -¿Quién es? -Susurró. La princesa miró a la chica y a el brujo una y otra vez con expresión de temor. Dio un gran suspiro y le devolvió el susurro. -Su nombre es Melody.... Melody Little.... Es.... -Una Sirena -Completó el chico mirando a la joven nuevamente, oyendo su armoniosa voz con atención- La hija de Ariel y Eric ¿Verdad? -Evie asintió con miedo. Ulises apretó los puños y los labios mirando a la muchacha. Y con voz fría susurró. -Y díganme.... ¿Por qué diablos esa sirena está cantando la canción que solía cantarme mi madre? ********************************************************************¡Hola! ¿Cómo están? Soy el autor de ésta historia. Espero que les esté gustando hasta ahora.
Disculpen el hecho de que todavía ninguno de sus personajes apareció en su historia. Quiero agregarlos en el momento justo, y no hacerles una primera aparición sin importancia en la historia. Prometo intentar agregar a alguno el próximo capítulo.
Ahora ¿Qué opinan del capítulo? ¿Qué opinan de la historia en sí?
oncer 28, a AyleenSnapeWeasley, y a Ursulaa por comentar los capítulos anteriores.
Ahora les voy a dejar algunos links para que vean algunas cosas de éste cap y lo entiendan mejor.
Canción que Cantaba Melody en el claustro: https://www.youtube.com/watch?v=7sHiG2IjsMk
El Claustro: https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcTsX2-Aa79x0T5dM88ceSLZtovkvkQ7KjwqjnLV2FZ4vmgxB8P6ew Collar de Melody: https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcTzRBxOK6XrGprQXZUfxFWv_vIQkeWuVzrXxq5Yia6cUxocybtDivYQxw Collar de Ulises: https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQ-bg_oKj1Xa3dLiftleWr_BiXZlpgN7X9blai7VHD4h1NP92dVfUZU3w (Algo así, imagínenlo como una caracola real. Es para que se den una idea).
Espero que les esté gustando la historia. Gracias por leer! Y espero comentarios :)