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Hermione ¿Zabinni? — capítulo 14

**-Dos pérdidas importantes-**Las siete de la tarde marcaban en el reloj. El clima era caluroso, aunque nubes grises cubrían la mayor parte del cielo. Parecía que iba a ponerse a llover en nada.

El castillo estaba preparado para despedir una generación más que acogió por siete años. Jóvenes que desde el primer curso fueron refugiados por los gruesos muros de aquél antiquísimo castillo.

Jóvenes como dos, que por azares del destino tenían que cumplir órdenes para proteger a sus familias, para que no sufrieran si ellos dos fallasen. Ambos iban vestidos de negro mientras se dirigían a la Torre de Astronomía, a paso elegante, y aunque no lo demostraban estaban atemorizados y muertos de miedo…. Tenían mucho miedo. Hermione llevaba unos pantalones ajustados a sus piernas elegantes, junto a una blusa negra corta con una chaqueta negra encima y unas botas altas planas, sin tacón. El pelo atado una coleta alta, para que tuviera buena visión. Unos zapatos planos, que a pesar que no llevaban tacón, chocaban contra el suelo haciendo ruido, mientras iban camino al lugar mencionado. En cambio, Draco llevaba un impoluto traje negro, todo negro completamente. Iba con su paso ya conocido y admirado andar aristocrático.

Al estar por llegar a la Torre, se tomaron las manos. Caminaron un poco más y Draco la tomó por la cintura, deteniéndola.

-¿Sabes que pase lo que pase, siempre te voy a amar, verdad? -le dijo el rubio a su enamorada, mientras la miraba a los ojos.

-Lo sé -contestó ella, mientras le daba un rápido pero cálido beso.

Subieron las escaleras con lentitud y sigilosamente llegaron hasta la parte superior. Ahí se les detuvo el corazón por una milésima de segundo. El anciano director observaba desde arriba de la torre el bello paisaje que aquél lugar le permitía admirar. Tenía las manos unidas detrás de la espalda, mientras su pelo y sus largas barbas se ondeaban con el suave fresco de la noche, porque hay había oscurecido.

-Draco, Hermione. Qué agradable sorpresa -dijo a modo de saludo, hablando de esa asombrosa serenidad que le caracterizaba- Sé a lo que vienen.


Pasaron unos largos diez minutos, los cuales se hicieron muy largos…hasta que les parecieron horas a ambos muchachos.

-Bien hecho, chicos -se escuchó la voz de Bellatrix Lestrange, quien solía hacerlo desde que salió de Azkaban, fingía locura.

-Qué gusto verte Bella, veo que trajiste invitados -comentó Dumbledore- esto implica presentaciones.

-Me encantaría Albus pero no tenemos tiempo -contestó fríamente mientras se acercaba a la pareja joven- Tienen que hacerlo, los Carrow y Greyback le dirán todo al Señor Tenebroso, ellos son verdaderos mortífagos -les susurró muy bajo y rápidamente- ¡Vamos Draco, hazlo! -dijo más fuerza con la intención de ser escuchada.

Draco apuntó al anciano director, pues no quería que Hermione cargara con una muerte. La amaba tanto que le era imposible permitirse verla sufrir de esa manera.

-Esperen -se escuchó una voz indiferente y elocuente. Era Severus Snape-

-Severus… -lo llamó con voz tranquila el director- por favor -le suplicó con la mirada mientras Snape levantaba la varita.

-¡Avada Kedavra!


Los mortífagos de Slytherin caminaban detrás de Snape, Bella y los Carrow, mientras empuñaban sus varitas y quitaban cualquier obstáculo que se les pusiera enfrente.Lo peor sucedió cuando en medio del Gran Comedor que estaba con restos de lo que en algún momento fueron adornos de graduación, se encontraron con algunos Gryffindor.

-¡Usted es un cobarde! -le gritó a Snape- ¡El confiaba en usted! -le espetó Potter.

-¡Cierra la boca, Potter! -le gritó Theo detrás de Snape.

-A ti nadie te ha llamado -y aquello fue la gota que derramó el vaso, pues comenzaron a lanzarse hechizos a diestra y siniestra.

Potter lanzaba hechizos que Snape evitaba con facilidad. Mientras los adultos atacaban a algunos profesores, los mortífagos jóvenes enfrentaban a los Gryffindor.

-¡Vil traidora! -le gritó Ginevra a Hermione.

-¡Cállate asquerosa traidora a la sangre! -le espetó mientras la apuntaba con su varita.

-¡Expelliarmus!-exclamó Blaise al observas como alguien estaba por atacar a Daphne, su prometida. A quién había empezado a querer, con mucho amor, después de casi nueve meses.

-Gracias -le contestó la rubia.

-Sé que no es buen momento para esto pero -Zabinni hablaba lo más rápido que podía- ¡TE amo Daph! Nos casaremos en un año, lo prometo -le dijo con una sonrisa mientras evitaba otro ataque.

La rubia lo besó en los labios, esta vez con cariño- no sabes cuantas ganas tengo ya -y se alejó para seguir con la batalla.

Seth y Astoria se encontraban enfrentando a Seamus y a Neville, a quienes desarmaron rápidamente. Millicent derrotó a Lavender y a Parvati, en menos de quince segundos. Crabbe, Goyle, Flint, Will y Jack Rosier lanzaban hechizos protectores a quienes lo necesitaban y a la vez hechizos de ataque.

Theo y Andy, por su parte, estaban batiéndose en duelo contra Katie Bell y Dean Thomas.

-siento que tengas que hacer esto -le dijo el azabache a su hermosa novia.

-Si estoy contigo todo es mejor -le dijo ella con voz dulce- nunca te alejes de mi, Theo, por favor -le suplicó mientras se tomaban de la mano.

-Nunca lo haré -dijo él mirándola a los ojos.

Mientras tanto, Draco y Potter se batían a duelo en otro lado del comedor.

-¡Desmaius! -exclamó Draco, apuntando a Potter.

-¡Protego! -se defendió.

-Cruc…. -el rubio no pudo terminar, pues fue interrumpido por Potter.

-¡Sectumsempra! -en ese momento, Draco cayó al suelo, haciendo que todos voltearan y apuntaran a Potter. Pues él, Ginevra y Ronald eran los únicos en pie.

Hermione corrió rápidamente junto a Draco, tratando de hacer algo, pues en ese momento se estaba desangrando y ella no conocía ningún hechizo curativo para aquél momento. No pudo reprimir las lágrimas al ver que Draco empezaba a desangrarse cada vez más.

Snape se acercó a Draco, apuntándolo con su varita- Vulnera Sanentum- repitió varias veces hasta que los cortes empezaron a cerrarse.

Hermione trataba de evitar llorar, mientras los Slytherin y los adultos miraban apenados y tristes la escena, pues no querían perder a Draco. Pero cosa contrario a los leones, quienes tenían una sonrisa burlona.

-Ojalá se hubiera muerto -dijo Ginebra, haciendo reír a sus dos amigos.

Hermione, quien estaba de espaldas a ellos, habló con odio.

-Cierra la maldita boca, pobretona -le espetó con todo el odio que le podía dedicar.

Aquello fue suficiente para que Ginevra Weasleyla odiara con todo su ser, como para lanzar un hechizo imperdonable.

-¡Avada Kedavra! -el hechizo lo lanzó a Hermione.

Todos miraron con los ojos fuera de sus órbitas, al darse cuenta que el mayor de las imperdonables había sido lanzada a la chica. Pero hubo un grito desgarrador y doloroso, de Daphne Greengrass.

Blaise había salvado a Hermione de morir.

******************************** [N/A]: No se esperaban la muerte de Blaise, lo sé. Pero aquí tienen el capítulo, verán que esta muerte es importante para el epílogo. ¿Qué les pareció? Debo decirles, que añadiré otro capítulo más antes de séptimo curso. Así que serán tres capítulos de transición, ya que el siguiente es la continuación de este, y es muy importante, también, para el epílogo. ¡Nos leemos el martes 23 con una sorpresa. Maratón de 3 capítulos! -Malfoy Black.**