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virginity — capítulo 12
12La nueva residencia de Jeff queda a unos 20 minutos de su antigua casa y a unos veinte minutos más de la universidad. Justo en el punto medio donde converge su nueva vida y aquella que ha dejado atrás. Jeff es de los que prefieren la universidad local, podría ir y volver todos los días de clases a su hogar de la infancia pero sé que ha preferido compartir piso con Glenn sólo por la independencia paterna que le ofrece. Yo hubiera hecho lo mismo.
El nuevo piso de Jeff es bastante bonito aunque hay cierto olor rancio en el citio, y está un poco sucio. En el centro de la sala hay lo que parece una especie de sofá repleto de ropa de dudosa naturaleza y los platos en la pileta rebosa. Entiendo que sea un departamento de soltero pero no puedo evitar fruncir la nariz.
Si la madre de Jeff, la sra. Redd, viera esto se caería de culo.
-¿Quieres algo de beber?- Me ofrece por costumbre. Dejando su chaqueta sobre el montón de ropa del sofá.
Niego.
Dudo que en verdad haya un solo vaso limpio en todo el piso. Es como si dos puercos vivieran aquí, pienso, pero soy incapaz de decir algo que pueda ofenderlo. Siempre intenté ser muy medida con mis palabras cuando estoy con Jeff. Me aterra de una forma absurdamente infantil el decir o hacer algo que lo decepcione.
-Creo que hay exceso de testosterona en este piso.-Comento de forma educada.
Jeff se sonroja y me regala esa sonrisa ya típica suya de cuando intenta disculparse o se siente incómodo.
-¿Quieres ir... Tu sabes . Quieres ir a la pieza? Ya sabes es tarde.
Asiento.
Sé que vine para esto, cuando acepté acompañarlo sabía a que venía hasta aquí pero no puedo menos que sentirme nerviosa ahora que caminamos juntos a su no tan nueva, pero sí para mi nueva, habitación.
Su cuarto es pequeño pero hay una cama matrimonial en el centro y el poco mobiliario se limita a una cajonera junto a la cabecera de la cama que hace de mesita de noche y escritorio a la vez. Hay una pequeña silla de oficina azul y varios cojines sobre la cama. No me sorprende que la tenga tendida, es lo único quesiempre ha hecho. Lo más impresionante de todo el cuarto es un placard amplio que domina casi toda una pared con la puerta espejada.
-Es bonita.- Digo.
- Tu eres bonita.- Me dice Jeff en plan seductor. Se para justo detrás de mí y con un beso suave en la carne blanca de mi cuello desliza la cremallera de mi vestido hacia abajo.
Estoy temblando mitad porque estoy nerviosa, mitad por que me encanta el modo en el que acaricia la linea de mi espalda. Sin que pueda impedirlo mi cuerpo se arque acercando mitrasero y mis hombros más a su cuerpo . Puedo sentir la Pilo erección todo por donde sus dedos van dejando el ardiente rastro de sus tacto. Sus movimientos son lentos y tortuosos como si quisiera estirar el momento por el resto de la eternidad.
-Jeff-murmuró perdida en las sensaciones que me provoca, en el calor que crece con cada toque suyo y se instala en la parte baja de mi abdomen. Quiero pedirle que pare o que continúe de una buena vez pero necesito que haga algo.
Sin embargo él me calla con un beso, un beso suave y contenido, casi puedo ver el esfuerzo que hace mientras acaricia mis brazos y mis hombros hasta mi clavícula, puedo ver cada una de sus venas saltando de sus fuertes manos que pretenden recorrer con suavidad mi cuerpo entero.
Me acariciando el rostro, los labios, incluso introduce uno de sus dedos en mi boca y lo atrapó entre mis dientes con suavidad, su otra mano se pierde entre la vertiente de mis pechos hasta mi abdomen y continua mas allá de mis muslos sensibilizando toda mi piel a su paso.
Con suavidad desliza el vestido por mi hombro fuera de mi cuerpo y puedo ver como la tela negra se arremolina en mis pies.
Sus manos fuertes se posan en mis caderas una a cada lado y me hace rotar para verme de frente. Debo hacer un gran esfuerzo por no cubrirme con las mano. He leído en cientos de blogs de mujeres que la actitud en estos momentos lo es todo y hago mi mayor esfuerzo por mantener mis brazos a los costados mientras Jeff me contempla.
Me sonrojo pensando en las estrías de mis caderas y aquel rollito de más que se me forma donde no debería pero él parece no notarlo. Por el modo en el que sus ojos recorren mi cuerpo cualquiera diría que estuviera apreciando la mejor obra de ingeniería del mundo.
- Eres preciosa.-Me dice.Sus pupilas dilatadas le oscurecen la mirada de forma sensual y hace que me sienta bonita, y en verdad lo crea.
Jeff desliza uno de sus dedos sobre el punto exacto donde se forma el pliegue de uniónentre mi pierna y mi cuerpo. Acaricia el elástico de mi cola less y en verdad me arrepiento de no haberme puesto algo más sexy. Mi ropa interior es negra sin grandes adornos y hasta insulsa pero no parece molestarle.
No podré soportar por mucho más tiempo sus ojos sobre mi piel semidesnuda. Necesito cortarlo así que me acerco y lo beso. Jeff me empuja contra la puerta casi de forma brusca, me agarra por los muslos y me pone a su altura una vez más para terminar lo que empezamos en el cine. Por instinto lo rodeo con mis piernas y brazos y él recarga el peso de mi cuerpo sobre su cadera para llevarme hasta el espejo.
-Te gusta mirarte. Pensé en ti tocándote cuando elegí este cuarto.- Me dice y sus palabras me ponen a mil.Es cierto. Siempre me ha obsesionado eso de mirarnos mientras estamos juntos. Me gusta ver como me besa y como nuestras manos recorren nuestros cuerpos. Es la mejor obra de arte que nunca se haya visto. Dos cuerpos juntos, amándose sin culpas. Perfectos el uno para el otro.
Quiero decirle que lo amo porque en verdad lo siento. Ahora mismo siento que voy a hacer combustión y desapareceré en el aire pero lo necesito. Necesito de Jeff y de su tacto. La piel de mi espalda ardiendo impacta de lleno con el frío del espejo y la sensación se vuelve eróticamente reconfortante. Necesito quitarle la estúpida remera que filtra nuestro tacto. Se la levanto y hundo mis manos por debajo de ella acariciando su pecho amplio y plano, es tan fuerte, tan suave. Jeff me ayuda a quitársela por la cabeza y recorro su cuerpo con los labios y la lengua. Amo el sabor salado de su piel y su sudor, el modo en el que entorna los ojos y gime cuando deslizo mi lengua por su cuello recorriendo desde el mentón hasta su oreja.
Jeff me alza una vez más en el aire y me deposita en la cama. Sus manos en puño a los costados de mi rostro y su rodilla entre mis piernas encarcelándome debajo de su cuerpo. Quiero besarlo, me encanta él modo en el que siempre se muestra dominante en la cama. Se inclina sobre mi y hunde su nariz en el canalillo de mis senos. Murmura algo pero no entiendo que dice, sólo soy consciente de la excitante sensación de la aspereza de su barba contra mi vientre a medida que lo besa. Quiero quitarme el sujetador, de pronto siento que me ahoga y necesito quitarlo pero Jeff se está tardando y no soy lo suficiente descarada como para hacerlo yo misma. Me desespera el modo en el que aprieta mis pechos sobre el push up. Me dan ganas de gritarle que no puedo sentirlo que está acolchado y extraño el modo en que antes me quitaba el corpiño incluso antes de saludarme. El modo en el que no necesitaba permiso para recorrerlos con su lengua. Pero hoy parece poco dispuesto a hacerlo y eso me fastidia. Ha cambiado como amante pero no por eso dejan de salir chispas de mi cuerpo cuando me toca.
Acerca su rostro apoyando su frente sobre la mía y me mira a los ojos.
-¿Quieres hacerlo?-Me suelta de golpe y eso hace que vuelva a pisar tierra y me ponga nerviosa de nuevo, por poco no me atraganto. Quiero hacerlo pero no hoy, no ahora. No puedo.
Niego casi desesperada y él sonríe con suavidad. No parece decepcionado, ni siquiera sorprendido. No tengo idea de como tomarlo. Entonces se tumba de lado sobre la cama y me monto a horcajadas sobre él. Hemos hecho esto antes ciento de veces, pero de pronto siento la culpabilidad de que debo complacerlo el doble de bien por haberme negado a hacerlo con él.
Jeff parece demasiado relajado para toda la procesión interna que llevo en este momento.Apoya sus manos sobre mi trasero y me ayuda a mover mis caderas sobre su entrepierna. Acerco mi boca a su oreja y la mordisqueo, sé lo mucho que le gusta que lo haga, Jeff gime y entonces lo beso una vez más en los labios para ir descendiendo lentamente por su boca... mentón... cuello...me entretengo sobre sus pezones que se que lo vuelven loco. Se arque debajo de mi y me ayuda quitarse los pantalones. Me gusta el modo en que se pone tan desesperado por ser complacido, sigo mi camino saboreando con la lengua la piel salada de su pecho hasta el elástico de sus boxcers y hago eso que tantas otras veceshice con él y sólo con él: Darle placer con la boca aplicando todas aquellas técnicas que recolecté buscando en paginas de sexólogos en Internet y blogs femeninos. Jeff se contrae, cierra los ojos y gime de forma entrecortada mientras me sujeta por el cabello con fuerza. Parece que fuera a perderse en el mar de sensaciones y me encantaría poder sentir lo que siente ahora mismo pero me conformo con ver como consigo ponerlo yo a él.
Gime, suspira y pareciera que se estuviera por desmayar, puedo ver cada músculo tensarse bajo su piel hasta que por fin estalla y todo su cuerpo se relaja. Es como si de pronto toda la vida se le hubiera ido en esa corrida. Me mira desde arriba con ojos cansados y sonríe. Me retiro y me acurruco a su lado, apoyando mi cabeza en su pecho, me abraza y hunde su nariz en mi pelo.
-Te extrañé. - Me dice antes de que su respiración cambie el ritmo y se vuelva pesada anunciando que se ha dormido.