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virginity — capítulo 5
-5-Bajo las escaleras y mamá ya no está a la vista. Cuando paso frente a su habitación las puertas están cerradas. Mala señal. En el refri el helado ya no está lo que significa sólo una cosa. Agarro un vaso de la encimera y vuelvo hasta su puerta, lo apoyo sobre la madera e intento escuchar. Es un sonido suave y ligero pero estoy lo suficientemente acostumbrada a ellos para reconocerlos: son sollozos.
Odio esto, de vuelta soy una niña pequeña sentada junto a mamá en el sofá, jugamos a las muñecas, ella sonríe y hace hablar a la pequeña Ticy. Papá vuelve luego de tres días, trae flores y entra sin decir nada. El seño de mamá se frunce de inmediato al verlo. No lo entiendo,las flores son bonitas. Mamá me dice que lleve a Ticy a dormir, luego subirá a taparme. Papá ni me mira, sus ojos oscuros se centran en mamá. No sé lo que pasa, nunca sospecharía que las cosas iban a ir mal hasta que oigo los gritos y el ruido a platos que se rompen. Bajo hasta el rellano y me oculto hecha un pequeño ovillo tras los barandales. Las flores están pisoteadas junto a los restos de cristales, me tapo las orejas con las manos y me concentro en las flores para no ver otra cosa. Papá era un hombre celoso y mamá era una mujer coqueta todo el tiempo, lo hacía sin darse cuenta, ella sólo era hermosa y él la engañaba y volvía borracho de celos y tequila, siempre discutían, siempre peleaban, pero aquél día algo andaba mal. Lo vi en su rostro cuando me lanzó una última mirada desesperada y salió corriendo de casa para nunca volver. En la cocina mamá estaba tirada ysangraba, parecía inconsciente. Salí corriendo a pedir ayuda y fueron los vecinos los que se acercaron a ayudar y llamaron a la ambulancia. El frío que le siguió a las horas del hospital jamás me lo pude quitar de la piel. Horas interminables hasta que por fin me dejaron verla, tenía un vendaje en la mano y otro en la cabeza, sus ojos me recibieron con una mirada triste para empañarse y comenzar a sollozar.
Pestañeo un par de veces, el recuerdo me ha helado la sangre y el bello de mis brazos se ha erizado. Golpeo y llamo a la puerta.-Mamá?
-Estoy bien cielo.-Dice, su voz vibra y sé que está intentando engañarme, aún después de todos estos años intenta parecer fuerte. Hago caso omiso de su respuesta y entro, está hecha un ovillo entre las sábanas, abraza el tarro de helado con una mano mientras con la otra agarra una cuchara tan grande que ni siquiera entra en su boca.
-Qué va...-Digo y voy a abrazarla. Entonces parte en llanto literalmente, apoyo su mejilla contra la mía y la siento tan menuda que me desespera consolarla, le prometo que todo va a ir bien, sin importar lo que pase, sin importar el motivo, su rostro es tan bello como el de una niña pequeña a la que le han dicho que papá Noel no existe y soy capaz de ir corriendo a donde sea que estén esos malditos que le han dañado y quiero golpearlos, ahorcarlos con mis propias manos. No quiero preguntar que ha pasado pero lo hago, lo hago sin darme cuenta, las palabras se escapan de mi boca antes de que pueda contenerlas.
Su voz es un pequeño murmullo entrecortado que dice algo acerca del maldito Carl. Me pregunto por qué rayos no se va a buscar a otra mujer a la que joder,la hará pedazos. Me preocupa la idea de que en unos meses ya no estaré aquí para recogerlos cuando algún otro pendón idiota venga a joderla.
-Es, estaba con... con su mujer.-Dice sorbiéndose la nariz.-En el centro comercial. yo creí que... el dijo, Esta vez creí que iba en serio. Pensé que sí iba a divorciarse, el lo prometió.-Me dice, se tapa el rostro con vergüenza y suelta otro par de sollozos.
Una parte de mi, está diciendo te lo dije pero por alguna estúpida razón acabo defendiéndolo y digo:
-Tal vez sólo se pusieron de acuerdo para ultimar los detalles.
-¿Tu lo crees?- Pregunta esperanzada.
¡Claro que no! Pienso, ¿Quién se creería una estupidez como esa? Pero la mujer que me dio la vida, la mujer que tenía ahora mismo delante de mi sollozando, sí lo creía. O al menos estaba desesperada por creerlo.
-Sí. ¿Él te ha visto?
Niega.
-Ya...Tal vez sólo es un malentendido. Deberías esperar a hablarlo antes de ceder a las tentaciones del helado de chocolate.-Sonrío para darle ánimos, le quito la cuchara y le doy una probada. No parece convencida pero al menos a parado con los sollozos, es un avance. Me alegro a pesar de que sólo me valga una calma temporal en todo este puterío.
-Jeff me ha hablado.-Le digo para cambiar de tema. Sé lo mucho que lo quiere, para ella es como un cuento todo el asunto con él, no pasa un día en el que no me lo mencione por algún motivo lo que ha hecho bastante difícil la tarea de olvidarlo durante todo este tiempo. A veces tengo la sensación de que ella simplemente está enamorada del amor, y le hace incluso más ilusión que a mi el que él aparezca de nuevo en mi vida.
-¡¿Cuándo?!
-Hoy. Recién.
-¡Hay no!¡¿Te lo he arruinado con toda mi mierda?!-Pregunta preocupada. Me alegra que le preocupe tanto el tema como para dejar el asunto de Carl de lado por un tiempo.
-Nah, me ha invitado a salir.-Sonrío con timidez.
-¡¿Pero qué?!-Dice secándose las lagrimas de su rostro con ambas manos, pestañea un par de veces para asegurarse de que ya no saldrán más y se levanta llevando su bolso de mano con ella.-vamos.
-¿Qué?¿A dónde?-Pregunto levantándome detrás de ella. Amo esa habilidad que tiene para levantarse y seguir sonriendo, por más horrible que sea lo que le pase, siempre se levanta, siempre sonríe y siempre, siempre, continúa adelante. Creo que eso es un poco lo que la lleva a tropezar cada vezcon la misma piedra.
-Al salón y a comprar algún vestido y algo que ponerte ¿A dónde más?-Me dice. Quiero decirle que la cita no es hasta el viernes pero en estos momentos creo que necesita con desesperación distraerse así que asiento y me levanto detrás de ella.