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virginity — capítulo 6
6Así es como el martes por la tarde me encuentro con la manicura perfecta y mi cabello de salón bajo una capucha gris. Estoy agazapada frente al edificio donde trabaja el maldito Carl, me pasé todo el lunes observando los movimientos de mi presa. Tiene un BMW tan bonito que hasta me da pena lo que estoy a punto de hacer.
Son pasadas las tres del mediodía y no hay nadie en la calle, así es como lo había esperado. Desde mi ubicación vuelvo a peinar el lugar con la vista y aprieto la lata de aerosol que he traído conmigo.
No parece haber moros en la costa así que troto hasta el coche aparcado en la esquina. Parece que estuviera esperando pacíficamente para mí y mi pequeña venganza. Lo único que me pesa en la conciencia es la idea de arruinar la manicura que con tanto esmero me ha hecho la chica del salón.
Cuando llego hasta el vehículo me agazapo detrás de él y aprieto el aerosol. El primer chorro sale con ganas y un poco me asusta y me detengo por la sorpresa. Una mancha redonda y chorreante como sangre con algunas burbujitas se forma en la puerta del coche. El olor invade mi nariz y recuerdo que debía sacudirlo. Lo hago, y la segunda vez que aprieto el aparataje sale una linea modulada de pintura, más suave y sin los estertores causados por el aire. Hago una línea y luego otra que la atraviesa formando una cruz. Contemplo mi obra por un momento y me siento estúpida, un punto y una cruz no suena como la gran cosa, me maldigo por no haber planeado antes que iba a poner.
-¿Besos y abrazos? Parece que le tienes cariño.- Dice alguien a mis espaldas. Me doy vuelta asustada y dejo caer el aerosol por el susto.
Es un rubio con pantalones color caqui y cinturón y zapatos de vestir color suela. Lleva camisa y parece que fuera un oficinista algo joven. Por un momento me pregunto si no me he equivocado de coche y me desespero. Quiero huir pero me tiene arrinconada contra el BMW y ya puedo verme en la maldita comisaria detenida por vandalismo ¿ En que estaba pensando? Maldigo e intento decir algo pero mi boca se abre y se cierra varias veces como pez fuera del agua y no consigo decir nada.
-¿Lo conoces?-Me pregunta haciendo un gesto tranquilo con la cabeza hacia el coche. Sé que se refiere a Carl.
-Es uno hijodeputa.-Le digo como si eso explicara todo.
Él asiente, saca algo de su bolsillo y cuando veo que es una navaja se me cae el alma a los pies.
-¡Corre!- Me dice y antes de que me de cuenta se la ha clavado en la rueda, y comienza a arrastrarla sobre la chapa del coche produciendo un ruido espantoso hasta que le pega al vidrio y ahí sí la alarma empieza a sonar y me saca del trance. El rubio con los ojos alegres de adrenalina, me toma de la mano y me obliga a correr hacia la callejuela lateral más cercana. Cuando por fin estamos fuera del alcance de las miradas indiscretas me apoyo contra un muro y comienzo a reír.
El sonríe y me observa. Pero sin decir más se da media vuelta y continúa por otra calle en dirección contraria a mi. Eso me recuerda que debería imitarlo, así que me apresuro a desaparecer calle abajo y voy hasta lo de Leona.
-¿Qué te ha pasado? -Me dice nada más verme y me invita a pasar. -Tienes el culo rojo ¿Lo sabes, cierto?
Me encojo de hombros y quiero contarle todo lo que ha pasado. Ha sido tan extraño que no estoy segura de por donde empezar.
Su hermanito Mike está sentado en la mesa, su abuela duerme como siempre inconsciente de la realidad en su sillón de hamacas.
-¿Te ha venido o qué?-Me pregunta el chico de 17 años con tono malicioso. Sabe que no me ha venido pero sólo intenta molestarme desde que lo rechacé el año pasado.
-Vete a la mierda.-Le digo. Él sonríe como si le hubiera hecho el mejor de los cumplidos y entonces Leona lo envía a su cuarto como si aún fuera un crío.
-Bruja.-Oigo que le dice. Ella pone los ojos en blanco. -No eres mi madre.
-Vamos crío impertinente ve arriba y has algo que valga la pena, no lo sé, ve a lavar mis tangas pero no las huelas.
-¡Yo no hago eso!-Ahora sí está colorado pero al menos Leona consigue lo que quiere y el muchacho desaparece tan rápido por las escaleras que me da miedo que tropiece y se vaya de bruces. Es un malcriado, pero es bueno, algo burlón, pero incluso Leona lo adora.
Sólo es poco pendejo, pero tiene derecho a serlo en especial porque nadie lo juzga, es tan mono como su hermana y casi pareciera que tuvieran la misma edad.
Antes que nada le pido ropa limpia a Leona para cambiarme o dejaré todo pintado de rojo allá por donde asiente el culo. Mi amiga es un poco más alta y pulposa pero me queda bastante bien su ropa, no tanto como a ella pero sí a veces intercambiamos alguna que otra conjunto para salir.
Cuando se lo cuento todo parece verdaderamente intrigada, se burla un poco del XO y luego pregunta:- ¿Y de dónde mierda a salido el tipo ese?
Me encojo de hombros. Eso también me lo he preguntado yo.