← Historia 185216 · de
Historia 185216 — capítulo 16
Cap 16
La noche pasaba lenta y silenciosamente por la ciudad ofreciéndole a la mayoría su tan necesitado descanso pero no todos podían cerrar los ojos dejando quietos a aquellos pensamientos importantes que usualmente eran los últimos del día; no, algunos debían de sufrir la tortura de ellos pasando sin parar a la vez que diferentes escenarios se formaban de la nada, sin duda esto es muy frustrante y Jane lo sabía mejor que nadie.
Por más que había intentado que su madre dejara su apartamento, esto no ocurrió así que ahora se encontraban cuatro personas acomodadas en un sitio de una sola habitación. Por supuesto, esto significaba improvisación y ya que no logro correr a su madre esta no permitió que Frankie se fuera solo tan tarde y ahora dormía en la sala en un pobre sofá de dos piezas en las que evidentemente no entraba cómodamente. En la habitación no mejora el asunto; no podía y no permitió que Maura durmiera en el suelo por más que esta se ofreció, Jane no la dejo y aunque se encontró terriblemente tentada tampoco pudo enviar a su madre al frio piso así que al final, ella era la que se hallaba en el suelo con una almohada y una manta que también fungía como colchón además de la dulce Jo Friday, que aunque fue invitada a arriba por Angela, la fiel criatura se quedó en el suelo junto a su dueña que sonrió mirando la oscuridad acariciando parsimoniosamente el peludo lomo.
Suspiro de nueva cuenta y no por su "cama" improvisada sino por el caso, porque en lo profundo estaba preocupada. Ser amenazada no era importante, lo atemorizante es que en la mayoría de ocasiones podría significar un ataque hacia sus seres queridos. Solo de imaginar que su madre, Frankie, Korsak, Nina o peor aún, Maura, se hallaran en peligro, alejaba su sueño. Así que mirando la oscuridad su mente repasaba una y otra vez, aquellas simples pero importantes palabras que seguían en la pizarra del recinto sin sentido aparente.
-Jane... -. El susurro suave y casi melodioso de la cobriza le arrebato en un segundo de sus pensamientos -Jane ¿estas despierta?
La mano de la doctora salió de la protección de las mantas y colgó por el costado de la cama moviéndose lentamente de un lado a otro, como si danzada, hasta que la mano de la detective la sujeto con ternura.
-¿Qué pasa? Maur... ¿no puedes dormir?
-No... tengo miedo.
Jane apretó los parpados con fuerza y deseo golpearse por hacerle pasar por todo ello pero no lo dijo, solo le dio un leve apretón a su mano gritando en silencio que estaba ahí y que no dejaría que nada malo pasara -Tranquila, Ma no ronca...
Maura dejo escapar una leve risita que la relajo un poco, ayudada también por la silueta oscura de la morocha que enfocaba a través de la oscuridad -Hay, Jane...
-¿Qué? Es la verdad aunque no puedo decir lo mismo de Frankie -. Suspiro sonriendo levemente a donde vislumbraba el rostro de su amiga.
Por varios minutos se quedaron en silencio, observando sus siluetas entre la oscuridad. Deseaban tanto poner en claro todo lo que en su interior había enloquecido con aquel beso pero simplemente no habían tenido ocasión; no con Angela y Frankie ahí, necesitaban estar solas. Sus cuerpos y sus mentes lo exigían pero no había nada que hacer.
-¿Qué piensas? -. Susurro Jane.
Maura dejo escapar un suspiro casi inaudible -Trato de hallar algo que olvidara revisar... lo que sea para ayudar a atraparlo antes de que planee algo en tu contra.
Jane asintió con tristeza; la forense desconocía la mayoría de las entrevistas con los cómplices del banco así que desconocía que eran planes con tiempo, eso quería decir que si ahora era un blanco real y no un distractivo sin duda en aquel momento, él ya tenía un plan para ella y podría ser que hasta ya se encontrara en marcha. Pero no lo dijo, por supuesto que no ayudaría al maldito a aterrorizar más a su Maura.
-No creo que hallas dejado algo inconcluso, te hubiera dado un ataque de ansiedad hace mucho -. La forense sonrió levemente y de nuevo, la detective le dio un apretón a la vez que su pulgar acariciaba el dorso de su mano intentando calmarla -Ya verás que mañana se nos ocurre algo... los chicos son muy listos...
Maura asintió -No lo dudo pero no quiero perder tiempo... no quiero darle oportunidad...
Jane sintió el leve temblor en la mano de la forense y sin poder evitarlo más, se sentó haciéndose hacia atrás hasta que su nuca toco la mesa de noche y levanto su mano libre llevándola hasta la suave mejilla de la cobriza que casi por inercia cerro sus ojos acercándose más al tacto. La morocha acerco su cabeza a la de su amiga y suavemente las junto, aspirando con necesidad aquel fino y delicioso perfume que tanto le gustaba.
-Nada pasara ¿me escuchas?
La mano libre de Maura salió de entre las mantas y se acercó a jugar con los cabellos de la morocha, en su interior crecía una terrible necesidad de llorar pero no lo haría. Prefirió concentrarse en su corazón que ronroneaba el nombre de la detective y el recuerdo de su beso que le hizo saltar el estómago como si se encontrara montada en una montaña rusa y que casi riera como una niña pequeña porque lo sintió; por supuesto que lo sintió.
Sintió como su Jane no la rechazo, como no le era indiferente. Y la esperanza había florecido en un instante, porque también sintió algo único, algo profundo y tan dulce como la miel, algo que le gritaba que no solo era atracción y la ilusión de un amor, era una posible realidad.
-... ¿te dormiste? -. Pregunto Jane con sorna.
-No -. Sonrió Maura -Solo recordaba...
Jane enseguida supo que recordaba y sus mejillas se sonrojaron de sobre manera, por suerte la oscuridad la cubría sino, no sabría que hacer...
Angela murmuro algunas cosas sorprendiéndolas y se giró abrazando maternalmente a la cobriza que casi dejo de respirar. Por varios segundos no dijeron nada más y expectantes observaban la silueta de la italiana que dormía tranquilamente.
Jane suspiro -Hablaremos de tus recuerdos luego... a solas y relajadas... no estoy segura si se entromete aun dormida, de adolescente si lo pensé pero no se...
Maura negó sonriendo levemente pero luego su ceño se frunció de nuevo -¿Me lo prometes?
-¿Qué? -. Jane la miro confundida -Pues segura segura no estoy, tal vez deja su móvil grabando y ya luego se entera.
La forense suspiro -No... -. Su semblante y voz se ensombrecieron, y la morocha lo noto -¿Me prometes que nada te pasara?
Jane llevo sus labios a la frente de la cobriza y los dejo ahí por varios segundos sintiendo, y casi escuchando el suspiro de gusto de la mujer que cerró los ojos grabando la sensación -... Te lo juro... no te libraras tan fácil de mi...
Maura sonrió y se empujó hacia arriba levantando su mirada, llevando sus labios hasta el mentón de la morocha al que beso con dulzura -Jamás lo pensaría, sí quiera...
A la mañana siguiente, Angela fue la primera en despertar. Con soñolencia estiro su cuerpo y dejo escapar un suspiro a la vez que se ponía de pie, con cierta duda miro la espalda de Maura, usualmente ella despertaba antes y cuando iba a su cocina esta salía casi lista para un nuevo día pero hoy era la excepción. Aun dormía, respirando pausada y tranquilamente; no le dio mayor importancia así que se encamino hacia el baño pero al darle la vuelta a la cama se detuvo sonriendo con ternura.
La imagen frente a ella era tan dulce que quiso salir corriendo por su hijo para que también fuera testigo pero se contuvo; en el suelo, Jane dormía pacíficamente con su cuerpo sentado recargado de costado en la cama y su cabeza se mantenía junto a la de Maura, que se aferraba al agarre de sus manos que de alguna manera había perdurado casi toda la noche. Ambas tenían un semblante relajado y hasta parecía que había unas sonrisas leves dibujadas en sus rostros apacibles.
La mujer no pudo evitar sacar su móvil y con una sonrisa en su rostro, fotografió el bello instante. Tal vez, en un futuro podría usarla para una proyección de boda o mejor aún, se la mostraría a sus nietos.
Casi brincando de alegría por la idea dejo la habitación con una sonrisa de satisfacción pensando que esto merecía un gran desayuno...
En la vida hay muchas ocasiones en las que quieres, necesitas hacer algo pero no puedes porque las circunstancias no se dan. Es molesto y muy frustrante, y exactamente eso era lo único que sentía Jane.
Por más que quería estar a solas con la cobriza, no podía.
Primero, el desayuno con su madre; luego fueron a correr, con la certera compañía de Frankie que no entendía indirectas y las seguía de cerca. Después, Maura tuvo que ir a su casa a cambiarse pero no la pudo llevar porque su madre iba hacia allá, así que ella la llevo; y aunque quiso pasar por ella para ir al recinto, al final tuvo que llevar a su hermano a su piso y esperarlo a que se cambiara para luego ir juntos al trabajo porque la motocicleta del italiano se descompuso de nuevo.
Casi pateo las cosas cuando apareció en la oficina, enfurruñada se dejó caer en su silla y con odio miro a su hermano que casi corrió por su café, esperando que aquella ofrenda de paz fuera suficiente para apaciguarla aunque ni siquiera sabía porque estaba a punto de ser golpeado de nuevo.
El medio día llego y la detective dejo de lado lo personal para concentrarse en el chalado que según le estaba dando caza; Korsak y Nina continuaba en la sala informática repasando posibilidades mientras ella en su escritorio jugaba con las pistas.
Las zapatillas de Maura resonaron en el suelo pero Jane se encontraba demasiado abstraída en sus pensamientos para haberla escuchado pero no le molesto a la forense que con suavidad acaricio su hombro recorriendo un tenue camino hasta el otro con solo las puntas de sus dedos; la morocha se estremeció dibujando una sonrisa torpe en sus labios.
-Te traje el almuerzo, supongo que no has tomado más que café ¿cierto? -. Susurro la forense casi rozando sus labios contra la oreja de la detective que se congelo al sentir su cercanía.
Maura realmente no lo hacía apropósito, simplemente que veía que todos se encontraban tan concentrados en su trabajo que no quiso molestarlos con su voz ignorante de como el cerebro de la detective simplemente detenía toda función para centrarse en su presencia, en su aroma, en su tacto y en su voz a la que solo asintió sin saber realmente que decía pero era perfecto así que no había problema, con una sonrisa torpe la miro fijamente siguiendo cada uno de sus movimientos. Aprendiéndolos en silencio, aunque ya conocía la mayoría.
-… ¿Jane? -. La forense la miro confundida y hasta preocupada -Jane ¿me escuchas?
-Oh, si -. Dijo la morocha a la vez que daba un salto en su silla y se alejaba de mirar a la doctora que la examinaba visualmente.
-Entonces, ensalada con pollo ¿cierto? -. La detective hizo una mueca y quiso golpearse mentalmente pero solo asintió con una sonrisa forzada -Me alegro que me hagas caso sobre la necesidad de antioxidantes para el cerebro, en especial en este momento en que necesitas toda tu capacidad.
Jane hizo una mueca al ver el montón de cosas verdes frente a ella -Si… lo entiendo…
Maura sonrió y se acomodó a su lado con el otro envase de verduras -Hace mucho que no desayuno tocino…
-¿Cambio? -. Rogo la detective provocando una sonrisa en la forense que negó mientras masticaba de una manera lenta y seductora, o al menos eso vio la morocha que dejo escapar un suspiro.
De pronto su móvil comenzó a vibrar haciéndola saltar en su lugar, miro la pantalla y la duda se dibujó en su rostro bajo la atenta vigilancia de la forense que hasta había dejado de comer -¿Hola?
>>Ey, Jane… soy Marcus<<
La morocha enseguida sonrió llamando la atención de la forense -Marcus ¿Qué tal estas?
>>Genial… oye llamaba para saber si nos vamos a ver hoy…<<
Se golpeó en la frente -El partido… si, si eso creo pero mejor nos vemos en un bar por si no alcanzo a llegar no esperes fuera de mi departamento -. Maura se removió con cierta molestia en su mirar, aunque sabía que no había peligro no le gustaba para nada la cercanía del guapo italiano.
>>¿Ira Maura?<<
Jane frunció el ceño -¿Por qué?
Marcus rio al otro lado >>Tranquila, no pregunto en esa forma… sé que tienen algo…<<
Miro un momento a la forense y se giró haciéndose como si nada pasara -No sé de qué me hablas.
>>Vamos, es más que evidente… casi me corta en pedazos cuando pensó que salíamos, eso no lo hace mi amiga<<
Asintió suspirando -Ci può essere qualcosa, ma ancora non abbiamo parlato (Puede que haya algo pero aún no lo hemos hablado).
El hombre negó >>Esta ahí ¿cierto?<<
-Se…
>>Pues no esperes demasiado, solo sé tiene una vida y hay que disfrutarla… en especial nosotros… nuestro trabajo no es fácil ni seguro para tomarnos la libertad de darle demasiadas vueltas a las cosas…<<
Jane asintió -Tienes razón… -. Y soltó un suspiro mirando de reojo a la forense que le explicaba algunas cosas de las autopsias a Frankie -¿Vas a llevar a tu novia?
Marcus se sorprendió >>¿Cómo…? ¿Te lo dijo Maura?<<
-¿Ella ya sabe? Me las pagara… y no, no fue ella pero se te olvida que soy detective ¿Por qué crees que me quede luego de mi pésima cena?
El hombre soltó una carcajada >>Si, tu mamá es mala…<<
-Lo sé…
>>Y lo siento, realmente lamento no habértelo dicho pero mi madre aun no la conoce…<<
-Eso es evidente, si está buscándote una linda novia y no pasa nada, yo también fue forzada ¿recuerdas?
>>Si, bueno… creo que la llevare, veras que te agrada. Entonces te vemos a las 2:30 en el viejo pub del barrio ¿no?<<
Jane se quedó inmóvil mirando a la pizarra -¿2:30?
>>Si, creo que el partido comienza a las 3 así que tendremos tiempo de saludar y luego podrás gritarle a la pantalla…<<
-Oh, dios… -. Palideció en un instante y casi corrió hasta la sala informática -Debo irme, Marcus… espero poder verte luego.
>>Claro, mujer. Cuídate…<<
Ni siquiera lo dejo terminar cuando ya estaba terminando la llamada, corrió hasta la computadora donde comenzó a teclear con velocidad. Los demás la miraron extrañados y se acercaron a ver qué es lo que hacía con tanta ansiedad.
-¿Jane? -. Susurro Vince tocándole el hombro para llamar su atención.
-Es béisbol… -. Su compañero la miro extrañado y está casi lo golpeo para señalarle la pantalla donde las imágenes mostraban las diferentes pistas -¡Habla de béisbol!... Tenemos un circulo al que además le hicieron marcas como las que tienen las pelotas… un 3 pm, que obviamente es la hora y una PB… -. Jane lo miro con pánico -"Play Ball"
Korsak enseguida palideció y se giró hacia Nina -Busca todos los partidos de béisbol que se jueguen en estos días a las 3 de la tarde.
La mujer lo hizo enseguida y solo cuatro partidos aparecieron -Tenemos uno el viernes, de nivel preparatoria; y dos infantiles y el de los Sox, que son hoy.
Jane y Korsak se miraron unos instantes, la morocha masajeo su mano con ansiedad -Es narcisista.
El detective asintió -Corre el programa de reconocimiento facial entre los empleados del estadio Fenway.
Frankie y Maura miraban con ansiedad hacia los monitores que empezaron a correr, el rostro sonriente de Charles Wells casi parecía burlarse frente a ellos y todos mantenían la respiración casi al mínimo. Por suerte, el lugar no tenía una plantilla extrema y la imagen idéntica del hombre pero con una barba poblada apareció; esa fue la señal de salida.
-¡Diablos!...
Gruño Korsak antes de correr a su escritorio a tomar su arma seguido por Jane que casi se había lanzado sobre el propio para tomar las llaves del vehículo, sin más ambos salieron corriendo aunque el hombre se detuvo un momento a pedirle a Nina que solicitara un equipo táctico.
Frankie los emitió, tomo su arma y corrió hacia el ascensor que ellos no habían tomado, bueno, al menos no la morocha que corría tan rápido como podía escaleras abajo. Maura lo siguió corriendo y lo detuvo cuando presionaba los botones del aparato.
-Frankie, llévame contigo -. Solicito con semblante tenso.
El italiano la miro con duda a la vez que negaba sin parar con su cabeza -No, no puedo… Janie me mataría…
Maura lo miro con toda la preocupación que podía demostrar en su rostro y que sin duda no era ni la mitad de la que se revolvía en su interior -Por favor… Frankie…
Las puertas del ascensor se abrieron y el hombre miro al interior un momento antes de regresar su mirada a la cobriza, su cabeza no dejaba de negar pero algo lo molestaba, tal vez fueran los ojos de la forense que eran tan suplicantes, realmente no lo sabía pero no importaba.
-Me va a matar -. Le dio un leve empujón metiéndola al ascensor con el -Creo que tengo otro chaleco en la cajuela…
Maura asintió sin parar sintiendo sus piernas temblar y deseo tanto haber cargado con su pistola rosa en lugar de dejarla oculta en su oficina. Las puertas se abrieron y se encontraron en el estacionamiento, viendo como el auto de la morocha se alejaba a toda velocidad seguida por dos patrullas más a la vez que comenzaba un escándalo por el radio policial que Frankie cargaba colgando de su cinturón.
Siguió al italiano hacia su auto lo más rápido que pudo y este le entrego casi de inmediato el equipo de seguridad -Vamos, el trafico será horrible para entrar al estacionamiento del campo.
La forense asintió y se subió acomodándose con cierta dificultad los amarres del chaleco pero se aferró con fuerza al reposabrazos del auto en cuanto el policía acelero. Sentía que el aire se escapaba de sus pulmones, como una terrible presión y sabía que eso era pánico; no por el momento o la conducción del hombre sino por Jane…
Tenía mucho miedo por ella…