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Los trillizos Potter — capítulo 2

Luego de que todos se fueran Lily y James permanecieron en silencio, debido al cansancio que ambos tenían, Lily obviamente por que había dado a luz no solo a un bebe si no a tres y James por que habías estado caminado por unas cuatro horas de un lado al otro en frente de la puerta donde su esposa estaba dando a luz, como una especie de león enjaulado.

-Que día-dijo James siendo el primero en hablar.

-Creo que lo mejor será descansar-dijo Lily reprimiendo un bostezo.

James asintió y se acomodo mejor en el sofá, que si bien no era muy confortable en eso momentos le daba igual que fuera de clavos lo único que quería era dormir, apenas cerró los ojos un llanto inundo la habitación, enseguida se duplico y poco después se triplico.

-Yo voy-dijo James arrastrando los pies hasta las cunas de los niños, Lily estiro los brazos y tomo a uno de sus hijos en brazos.

-Creo que va a ser una larga noche-dijo Lily, mientras mecía a Edward.

James sostenía a los otros dos tratando de calmarlos.

-Ahora entiendo cuando mi padre me decía que de ser posible invernara los nueve meses de embarazo, para poder estar descasado para esto-dijo James, mientras trataba de entender porque los pequeños lloraban los habían alimentado hace poco.

-Son solo los primeros tres meses, luego se calman-dijo Lily con calma, se había leído todos los libro sobre maternidad que existían.

James reprimió un bufido, a diferencia de su esposa, el no se había leído ningún libro, no lo encontraba necesario y tampoco pensaba que fueran a ayudarlos mucho.

-Bueno cualquier cosa siempre podemos encerarlos en el sótano junto con Sirius, mataríamos dos pájaros de un tiro-Bromeo James.

-Potter, no vamos a encerar a nuestro hijos en el sótano- dijo Lily frunciendo el rostro.

-Por supuesto que no, solo bromeaba…-dijo James-Aunque con la parte de Sirius no.

-La parte de Sirius si sería buena idea-opino Lily, sonriendo al ver que su pequeño se estaba volviendo a dormir.

James sonrió y volvió a colocar a Emily y Harry en sus cunas. La noche no fue muy buena para Lily y James los niños no paraban de llorar y apenas si podían dormir por más de una hora de corrido.

…

-Sinceramente**Euphemia, querida, no creo que sea buena idea organizar una fiesta de bienvenida para los chicos, piénsalo debe estar cansados y seguramente cuando lleguen a casa del hospital lo único que querrán hacer es dormir-argumentaba Fleamont, mientras seguía a su esposa de cerca sosteniendo las cajas que minutos atrás su Euphemia le había entregado.

-ya tendrán tiempo para descasar Fleamont, ahora lo importante es dar le una bienvenida digna a nuestros nietos-Respondió Euphemia.

-Podríamos hacerlo otro día, una semana después de que se hayan instalado, están más tranquilos y adaptados a la nueva situación-Dijo Fleamont.

-Si hacemos eso no sería una fiesta de bienvenida-argumento Euphemia- ¿no quieres recibir a tus nietos como se merecen?

Fleamont iba a protestar pero se detuvo ¿Qué caso tenia?

-Supongo que tienes razón cielo-acepto.

-Bueno llegamos, empecemos con la decoración del jardín-dijo Euphemia-tu pon las luces alrededor de la casa yo me encargare del patio trasero.

-¿No es muy temprano para festejar la navidad?-pregunto Fleamont observando los adornos que sus esposa le había hecho cargar desde sus casa hasta aquí.

Euphemia puso los ojos en blanco.

-Solo debes poner las luces sobre la casa-dijo mientras se encaminaba a la parte de atrás de la casa.

-Sí, pero ¿Qué hago con las guirnaldas?-pregunto Fleamont, pero o su esposa no lo escucho o simplemente prefirió no responderle.

-Créeme lo mejor es no decir nada y simplemente obedecer-dijo una voz atrás suyo.

Fleamont se sobresalto, se giro rápidamente y se tranquilizo al notar que se trataba de John Evans.

-Casi me matas del susto-dijo Fleamont, asía tiempo que había terminado la guerra pero su subconsciente todavía estaba alerta.

-Lo lamento no era mi intención.- se disculpo John- Lo que a mí me va a matar es Isabel y sus ideas de decoración-dijo mientras con una tijera del tamaño de su brazo podaba una de las tantas plantas del jardín.

-¿A ti también te tienen de decorador?- pregunto Fleamont mientras sacaba las luces navideñas que estaban completamente enredadas, gruño, entre tanto hechizo inútil que los magos habían inventado, ¿No podían crear uno para desenredar cosas? No mucho trabajo seguro, pero si existía un hechizo para hacer reír a objetos inanimados, el cual obviamente era mucho más útil.

-Aja, desde hace como dos horas que estoy podando estas venditas plantas, una casi me saca un dedo-dijo John, continuando con sus tarea.

Fleamont miro su reloj, eran las ocho treinta de la mañana.

-Mi más sentido pésame mi amigo-dijo Fleamont, compadeciéndose de él.

-Lo mismo digo, tardaras siglos en desenredar esas luces, te lo digo por experiencia propia-dijo John, mientras se acercaba a otra planta de apariencia normal.

Fleamont hizo una mueca y levanto la vista en dirección a John, justo a tiempo.

-¡Alto!-grito.

John se paró en seco a unos centímetros de retocar las puntas del pequeño arbusto.

-¿Qué pasa?-pregunto alterado.

-Ni siquiera pienses en podar a esa planta, si le tocas una hoja ella te envenenara-dijo Fleamont.

-¿Quién en su sano juicio tiene un arbusto asesino en su jardín?-pregunto John.

-Es una parva serenei, son plantas muy amistosas y útiles para preparar pociones- dijo Fleamont acariciando a la pequeña planta, la cual para sorpresa de John hiso un sonido muy similar al de un ronroneo.-Pero intenta cortarlas sin su consentimiento y te mataran sin pensárselo dos veces.

-Adorable-murmuro John con sarcasmo- ¿Esta planta es normal?- pregunto mientras señalaba la planta al lado opuesto de el extraño arbusto accesión.

-Completamente ordinaria-dijo Fleamont seguro mientras volvía a su tarea de desenredar las venditas luces.

-Perfecto-dijo John y siguió podando.

Al otro lado de la casa en el jardín trasero, Euphemia e Isabel se habían encontrado.

-Isabel querida, hola-saludo Euphemia con alegría, le agradaba mucho Isabel, se habían vuelto grandes amigas desde que se conocieron.

-Euphemia ¿Cómo estás?- saludo Isabel mientras dejaba de decorar la mesa, por unos segundos para saludar.

-Muy bien-dijo Euphemia contemplando la hermosa mesa muy bien decorada que había hecho Isabel- Te ha quedado genial, lamento no haber podido llegar antes para ayudarte pero ya conoces a Fleamont, se paso todo el camino discutiendo y quejándose, además de caminar a dos por hora, porque le dolía la espalda, ya se está poniendo viejo.

-Te comprendo perfectamente, no sabes lo que me tomo despertar a John esta mañana-dijo Isabel suspirando- luego vinimos y le pedí que arreglara el jardín, porque obviamente ni James, ni Lily, van a tener tiempo cuando vuelvan a casa de arreglar el jardín y se estuvo quejando todo el rato en voz alta, solo por el hecho de que una planta lo rasguño.

-¡Hombres!-dijo Euphemia, poniendo los ojos en blanco- se hacen los superhéroes y luego la más mínima tarea que uno les pide que hagan se queja-

-Cierto-concordó Isabel-Lo mejor será entrar, yo ya termine con la decoración del jardín trasero, empecemos a decorar el interior.

Euphemia asintió y ambas se encaminaron hacia la casa de sus correspondientes hijos.

…

En el interior de la casa del joven matrimonio Potter, se encontraban durmiendo Remus y Sirius cómodamente en sus respectivos cuartos, la noche anterior se habían quedado hasta muy tarde en el hospital con los trillizos y sus amigos, así que era completamente razonable que a las nueve de la mañana de un sábado ambos se encontraran durmiendo sin intenciones de despertarse o así era hasta que Remus, el cual poseía una audición superior al promedio, escucho ruidos desde la planta de abajo de la casa, inmediatamente miro el reloj.

-Es imposible que sea Sirius- murmuro, a sabiendas de que su amigo nunca en su vida se despertaría antes de las doce del mediodía un sábado, eso solo dejaba una opción disponible, ladrones habían entrado a la casa.

Con sumo cuidado y asegurándose de no hacer ruido tomo su varita, de la mesa de luz y se encamino con cuidado hacia la puerta de su habitación, la entre abrió y miro a un lado y al otro, no vio a nadie pero si lograba escuchar voces provenientes del primer piso, con precaución abrió mas la puerta para poder pasar por esta, mientras rogaba para que no rechinase la puerta y para su suerte no lo hiso, con sigilo y la varita levantada se dirigió hasta la habitación donde Sirius dormía plácidamente sin tener conocimiento de que abajo estaban robando su casa.

-Sirius, despierte Sirius-susurro Remus, mientras agitaba a su amigo.

-No fastidies Lupin, es sábado-gruño Sirius, mientras daba un manotazo al aire.

Remus suspiro, este no era precisamente el mejor momento para empezar a discutir, para que Sirius se despertara.

-Vamos canuto, escuche ruidos abajo-dijo Remus.

-¿Y qué quieres que haga yo? Seguro es solo un gato Remus-gruño Sirius- A demás no soy tu esposo, si escuchaste un ruido, puedes ir a averiguar tu solo de que se trata, estas grandecito ya…paranoico- murmuro la última palabra.

Remus se contuvo para no gritarle.

-Hasta donde yo sabía los gatos no podían imitar las voces humanas Black- dijo entre dientes Remus-ahí persona ahí abajo.

De golpe Sirius abrió los ojos como platos y rápidamente se levanto.

-¿Por qué no me dijiste que había ladrones en la casa genio? -gruño Sirius mientras agarraba su varita.

-Es lo que estaba tratando de hacer pero tú…-empezó a explicar Remus, pero Sirius no lo dejo terminar.

-No tu dijiste que escuchaste "ruidos", no voces misteriosas-contra ataco Sirius.

-Esta discusión no lleva a ningún lado, tenemos que actuar ya-dijo Remus entrando en razones, no era el momento de iniciar una discusión.

-Bien entonces que esperamos-dijo Sirius alzando su varita, mientras se encaminaba a la puerta- vamos por ellos.

-Espera, no puedes bajar y empezar a repartir hechizos por ahí-dijo Remus, mientras sostenía el brazo de su amigo, para que no pudiera seguir avanzando.

-¿Por qué no?-pregunto Sirius, frunciendo el rostro.

-Porque no sabemos cuánto son, con que armas cuentan y no podemos destruir la casa Lily nos mataría- dijo Remus- tenemos que ir con sigilo y precaución.

-Bien Lunático lo haremos a tu modo- dijo Sirius con resignación- pero si la casa termina siendo robada, será tu culpa.

-Bien vamos despacio-dijo Remus y se puso delante de Sirius, y empezó a avanzar con mucha lentitud, por cada tres pasitos que daba Sirius daba uno mientras rodaba los ojos.

-Remus son ladrones, no caracoles, ha esta velocidad cuando lleguemos a bajar las escalera, estas personas se habrán ido con todo lo que encontraron y estarán en Las Vegas gastando todo lo que se robaron.-dijo Sirius irritado.

-Bien, iré más rápido- gruño Remus, ahora por cada dos paso que daba Remus, Sirius daba uno.

-Al diablo con esto, yo voy adelante-dijo Sirius, apartando a Remus de en medio.

-¡Con cuidado!- advirtió Remus aun que sin levantar la voz.

-Lo tendré, lo tendré-dijo Sirius sin hacerle mucho caso y empezando a caminar a una velocidad normal.

Remus bufo detrás suyo y le siguió el ritmo, aun que claro siempre con sumo cuidado, finalmente llegaron al rellano de las escaleras.

-Bien lo que tenemos que hacer ahora es bajar con cuidado acercarnos hasta donde ellos estén, sin que se den cuanta y una vez los tengamos en la mira, atacarlos por la espalda-dijo Remus.

Pero Sirius arto de las ordenes de Remus, que él consideraba inútiles, decidió bajar a toda velocidad por la escaleras sin hacer caso a lo que Remus le había dicho. Tal vez si hubieran seguido el plan de Remus se abrían dado cuenta que los supuestos ladrones, eran simplemente Isabel Evans y Euphemia Potter, pero para su mala suerte y por el impulso de Sirius, las cosas no se dieron así.

Cuando Sirius bajo las escaleras, Remus lo insulto mentalmente en todos los idiomas que se conocía y los que no se los invento, con gran frustración siguió a su amigo, levantando la varita. Cuando Sirius llego a la parte de debajo de la casa y se detuvo a escuchar por unos momentos asta detectar de donde provenían las voces, cuando noto que provenían de la cocina no lo dudo y salió disparado hacia esta, con Remus pisándole los talones.

*-*Levicorpus- exclamo Sirius apenas entro a la habitación.

*-*Depulso-dijo Remus a la par de Sirius.

- Sirius Black, Remus Lupin, ¿Se puede saber cuál es su problema?-grito Euphemia la cual colgaba de sus pies y miraba con reprobación.

-Qué manera de saludar-dijo Isabel, en tono no muy simpático mientras se levantaba del piso.

Remus y Sirius intercambiaron una mirada, ¿y ahora qué?

-¿Qué es lo que está pasando aquí?- entraron gritando a la escena Fleamont con su varita en alto y John con la tijera para podar preparada para lo que vinera.

Fleamont al ver la extraña situación bajo su varita.

-¿Qué está pasando aquí?-pregunto de nuevo aun que ahora no con preocupación sino con extrañeza.

John también bajo su tijera al ver todas caras familiares.

-¿Quieres bajarme Black?-dijo Euphemia.

Sirius obedeció al instante.

-Lo lamentamos mucho señora Evans, señora Potter- dijo Remus con culpa- es que escuche ruidos y pensé que eran unos ladrones y bueno, fui a despertar a Sirius… y nosotros no sabíamos que era ustedes.

-Todo fue culpa de Remus-dijo Sirius.

-Eso no es cierto, fue tu idea entrar a repartir hechizos por la casa- dijo Remus defendiéndose.

-Tú fuiste el que dijo, ahí ladrones, acompáñame a investigar-dijo Sirius imitando la voz de Remus, el cual lo miro obviamente muy ofendido.

-Chicos, cálmense- dijo Euphemia levantando la manos- evidentemente fue todo un mal entendido.

-Te dije que deberíamos haber avisado antes de venir-dijo Fleamont.

-Bueno ahora que todo quedo solucionado, sigamos con la decoración-dijo Isabel, para evitar otra discusión.

-¿Cuál decoración?-pregunto Sirius.

-Mejor no preguntes-dijo entre dientes John.

-La decoración que estamos haciendo para la fiesta de bienvenida de los trillizos-dijo Euphemia, sonriente.

-¿Potemos ayudar en algo?-pregunto Remus, el cual todavía se sentía culpable por el mal entendido.

Sirius lo miro como si quisiera estrangularlo en ese preciso instante.

-La verdad nos serian de mucha ayuda-dijo Isabel, mirando de reojos a su marido.

-Remus tu puedes ayudarnos con la decoración interior-dijo Euphemia- y tu Sirius puedes ayudar a los hombres con la decoración exterior.

-Sera un placer-dijo Remus yendo hacia las dos mujeres.

-Si no queda de otro- gruño Sirius por lo bajo.

-Bienvenido al club de la tortura, hijo-saludo Fleamont.

-¿Para que usamos adornos navideños para decorar el exterior?- pregunto Sirius cuando se disponía a tomar una guirnalda para ponerla en algún lugar.

-No preguntes- dijeron John y Fleamont a la vez.

Luego de unas tres hora de decoración en donde el grupo de Sirius no hacía otra cosa protestar y el de Remus se divertía decorando y conversando, por fin la decoración estuvo lista y justo a tiempo por que llegaron los primeros invitados.

Los cuales fueron Regulus y la bebe Jennifer, la cual rápidamente paso a la manos de Sirius, no fue casualidad que Regulus fuera el primero en llegar, para nada, el estaba completamente desesperado por tener la mas mínima escusa con tal de huir de su "esposa" que de no ser porque estaba embarazada ya le habría dado una patada y la hubiera enviado a la estratosfera, luego vinieron los Weasley, esta vez con todos los niños.

-Lo siento pero esta vez la tía Tessie no quiso cuidarlos- se excuso Arthur.

-¿Cómo va a querer cuidarlos otra vez?, si el día de ayer cuando volvíamos del hospital la encontramos atada a la silla del comedor-dijo Molly, mirando con rudeza a los gemelos, los cuales se hicieron los desentendidos.

Sirius les guiño un ojos a los gemelos a modo de felicitación, claro a las espaldas de Molly.

-No hay problema-dijo Isabel- será más divertido con los niños aquí.

-Tal vez será demasiado divertido murmuro Arthur.

Luego vivieron los Snape, Elisabeth como de costumbre corrió a saludar a sus tíos.

-¿Y James, Lily y los bebes?-pregunto la niña.

-Vendrán pronto- Respondió Remus.

-Cielo ¿Por qué no vas a jugar con los niños?-dijo Elena.

La niña asintió y se fue rápidamente a jugar con los gemelos con los cuales compartían la misma edad.

Después llegaron Hagrid, Minerva y Dumbledore, eran casi las mismas personas que ayer se habían reunido en el hospital, aun que esta vez sí se pudieron presentar los Longbottom, con el pequeño Neville de dos días y medio de vida.

…

En la habitación número 1999 James y Lily Potter se encontraban esperando a él medico que vendría a hacerles el último control a los trillizos y si todo daba bien ellos por fin podrían irse a casa con sus hijos a descansar quera lo que más querían.

-Hola, ¿Cómo están las pequeñas hermosuras?- pregunto una mujer, la cual según dedujeron James y Lily seria la enfermera, poseía una bata blanca, tenía el cabello rubio, los ojos celestes y una exprecion dulce en la cara, debía tener alrededor de 40 años.

-Torturando a sus padres-respondió James.

-Es lo normal, pasa en todos los caso, mas siendo múltiples, ya saben que si uno llora los otros dos le seguirán de inmediato-dijo la enfermera con simpatía.

-Lo notamos- respondieron James y Lily a la vez, esta última con una sonrisa por fin alguien amable.

-Muy bien ¿a quienes tenemos por aquí?-dijo la enferma dirigiéndose a los bebes ahora, los cuales por primera vez en horas estaban tranquilos.- haber ven tu lindo- dijo cargando al bebe de la derecha ¿Cómo se llama esta hermosura?- pregunto.

-Harry- respondieron Lily y James a la vez.

-Muy bien Harry, vamos a revisarte- dijo y saco su varita y realizó algunos movimientos complicados con esta.- muy bien parece ser que el pequeño Harry esta en prefectas condiciones.

James y Lily sonrieron al escuchar eso.

-Parece que va a ser un niño muy tranquilo- dijo dejando al pequeño devuelta en su cuna- muy bien vamos con el otro chiquitín, ¿Qué se llama?

-Edward-respondieron los padre.

La mujer volvió a realizar los mismos movimientos que con Harry y Edward seguía la varita con su visión durante todo el proceso.

-Está en prefectas condiciones y parece que Edward a deferencia de su hermano, va a ser bastante inquieto-dijo y volvió a poner a Edward en su lugar.

James sonrió y Lily suspiro, ya se lo veía venir ahora serian tres bromistas en la familia.

-Y la ultima, pero no menos importante la pequeña precisita, llamada…-dijo la enfermera, tomando a la pequeña de cabellos pelirrojos.

-Emily- volvieron a decir James y Lily.

La mujer volvió a repetir la acción que con los otros dos niños y Emily al igual que Edward siguió los movimientos de la varita, incluso movió sus manitos como para agarrar la varita.

-La niña también se encuentra muy bien y parecer ser que también será toda una rebelde como su hermano Edward, pobre del pequeño Harry.-dio la señora sonriendo y volviendo a dejar a la niña en su lugar, la mujer dio la vuelta- Bueno felicidades, son unos niños saludables y hermosos.

-Gracias- respondieron Lily y James con orgullo.

-Lo único que deben prestar atención es a la alimentación, deben comer bien ya que están alago bajos de peso, pero es completamente normal siendo trillizos-dijo la enferme.

-Lo aremos- respondió Lily rápidamente.

-Perfecto, entonces creo que mi trabajo está hecho ya se pueden ir a su casa a descansar o mejor dicho a tratar de descansar-dijo la enfermera.

-Perfecto, gracias por todo doctora…-decía James a la vez que extendía la mano para estrecharla.

-Anna, me llamo Anna-dijo la enfermera devolviendo el gesto- por cierto antes de que se vallan debo decirles que los niños deben bien una vez a la semanal para realizar un control semanal y luego a parir del mes de vida uno mensual, esto claro si no presentan complicaciones.

James y Lily asintieron.

-Bueno puedo ofrecerme como**pediatra temporal hasta que encuentre uno o también puedo recomendarles a alguien-dijo Anna con amabilidad.

-la verdad es que si no es mucha molestia, nos gustaría que usted fura la pediatra permanente-dijo Lily mirando a James el cual asintió de acuerdo.

-¿Yo? Claro lo consideraría un honor cuidar de la salud de estos pequeñitos- dijo Anna con dulzura-Bueno debo irme, nos vemos en una semana, este es mi consultorio- dijo mientras anotaba algo en un papel, el cual luego entrego a James que lo guardo junto con el bolso con las cosas de los trillizos.

Unas dos horas después James y Lily se encontraba listo para por fin abandonar el hospital y regresar a su dulce hogar.

-¿Estás segura que puedes cargarla?-pregunto James con duda.

-Claro que puedo sostener a mi hija James- respondió Lily, acurrucando a Emily con el brazo derecho, mientras que con el izquierdo sostenía el bolso.

-Está bien-dijo James el cual sostenía a Harry y a Edward- ahora que lo pienso ¿Cómo vamos a volver? Ya que claramente no podemos desparecernos con los niños-

-Ya tengo todo planeado, tomaremos a un taxi, para que nos lleve a casa-dijo Lily mientras apretaba unos números de la cabina telefónica la cual empezó a elevarse.

-¿Qué es un taxi?-pregunto James.

-Son untos negros muggles, los cuales pueden ser tomados por cualquier persona y estos tiene un conductor el cual a cambio de dinero te lleva a donde quieras- explico Lily.

-Prefecto, ¿tenemos dinero Muggle?-pregunto James.

-En el bolsillo derecho del bolso- respondió Lily, la cual evidentemente ya lo tenía todo pensado.

-Eres brillante amor-dijo James sonriendo y besando la mejilla de Lily, obviamente teniendo sumo cuidado con los bebes.

-No es para tanto James-dijo Lily aun que no puedo evitar sonreír.

Luego de conseguir un taxi y logar acomodarse los cinco dentro de el, comenzó el viaje de regreso a casa, el cual duro una dos horas, por eso apenas llegaron, le pagaron al señor y salieron rápidamente del taxi, deseosos de estirar las piernas.

-Lily, cielo ¿Cuándo es navidad?-pregunto James.

Lily frunció el seño extrañada por la pregunta de su esposo.

-El 25 de Diciembre-respondió Lily mientras volteaba en dirección a su casa-¿Por qué preguntas?- aun que se respondió a si misma cuando volteo y vio las luces y las guirnaldas.

-Sinceramente no creo que Sirius y Remus hallan estando tan aburridos en nuestra ausencia, que para matar el tiempo hayan decidido poner los adornos navideños- dijo James- sobretodo Sirius, ni siquiera ordena su cuarto, no se va aponer a decorar algo.

Lily frunció el rostro comenzando a sospechar algo.

- Lo mejor será entrar para ver qué está pasando-dijo Lily con lentitud.

James asnito y los cinco se encaminaron hacia la casa con cierta duda, al abrir la puerta, las luces estaban apagadas.

-Canuto, Lunático ¿están ahí?-pregunto James, mientas Lily prendía la luz.

-¡SORPRESA!- se escucho gritar y todas la présanos aprovecieron frente a ellos.

Todo estaba decorado, había globos, confeti, adornos, regalos y un gran cartel que decía "BIENVENIDOS A SU HORGAR HARRY, EDWARD Y EMILY", James y Lily pensaron lo mismo esto debe haber sido idea de mi madre, los dos se miraron y sonrieron forzadamente.

-ahí va nuestro descanso-dijo James entre dientes.

-No importa sonríe y se amable con los invitados-dijo Lily también entre dientes- Hola a todos…

Hola ¿Cómo están? En pensado en ir subiendo desvecen cuando algún capitulo de los "trillizos Potter" ya que a muchos los gusto la idea, besos, pero les guste el cap. Comenten

Los amo. :*