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Los trillizos Potter — capítulo 3

La fiesta y primera noche en casa

-Hola a todos-dijo Lily sonriendo de forma un poco exagerada.

-Esto sí que es una gran sorpresa-dijo James- no era necesario hacer todo esto, en serio no era necesario.

De no ser porque en un brazo sostenía a Emily y en el otro el bolso, Lily le hubiera propinado a su esposo un codazo disimulado, no estaba actuando con amabilidad, precisamente.

-Queríamos darle una dulce bienvenida a nuestro nietos-Dijo Euphemia mirando a los bebe como si fuesen lo más maravilloso que hubiera visto en su vida.

-Gracias mama-dijo James, con una sonrisa forzada.

-Si de verdad les agradecemos mucho a todos por tomarse la molestia de venir hasta aquí y gracias por organizar esto señora Potter- dijo Lily manteniendo sus buenos modales.

-De nada Lily, cielo, aun que el crédito de esto no es solo mío Isabel, hiso la mayoría de la decoración-dijo Euphemia.

*¿*Por qué no me sorprende? Pensó Lily poniendo los ojos en blanco mentalmente.

-¿Y nosotros que somos? Cartón pintado-murmuro John de momo que solo Fleamont y Sirius lo oyeran, ambos asintieron.

-Gracias mama/señora Evans-dijeron Lily y James a la vez.

-No hay nada de que agradecer

-Bueno vasta de agradecimientos vamos a celebrar-dijo Fleamont mientras encendía la radio.

-Potter apaga esa cosa, esto no es una discoteca-le recrimino su esposa.

-Sí, cielo-dijo Fleamont y apago la radio.

Luego de saludar a todos en la fiesta, Lily dejo el bolso en la primera silla que encontró y se encamino hacia donde estaba Alice con Neville al cual todavía no había visto.

-Alice es hermoso-dijo Lily con sinceridad, el pequeño Neville lucía uno repera de mangas cortas unos pañales únicamente, esto se debía a el calor que hacia últimamente, lo cual era completamente normal ya que era pleno verano.

-Gracias, Lily-dijo Alice- lo mismo digo de tus trillizos.

-Gracias, lamento no haber ido a visitarte a el hospital*…**- empezó a decir Lily, pero Alice la conto.*

-Lily ibas a dar a luz en menos de un día, es completamente normal y razonable que no hallas podido venir-dijo Alice.

-¿Hacemos cambio?-pregunto Lily, señalando a Neville.

-Claro-dijo Alice y le pasó a Neville y Lily le pasó a Emily.

En eso vieron que Elena se acercaba a ellas.

-La verdad Lily, es que yo te admiro-dijo Elena sentándose, junto a sus amigas-yo no podría hacer una fiesta luego de dar a luz, recuerdo que cuando Elisabeth nació pase los primeros se días recostada si ánimos ni para moverme.

-Si te he de ser sincera por dentro esto así, pero la verdad es que por dentro estoy exhausta, pero tanto de seguir adelante por mi mama y la señora Potter que se esforzaron para hacer esta fiesta- dijo Lily.

-Oh entonces trataremos de hacer que la fiesta termine lo antes posible-dijo Alice.

*-**¿*Qué? No yo no quiero que se vallan-dijo Lily apresuradamente.-me descansar pasar tiempo con ustedes

- Lo sabemos Lily pero necesitas descansar-dijo Elena.

Lily sonrió con gratitud a sus amigas.

-¿Ha pasado algo interesante en estos dos días?-pregunto Lily.

-Aparte de el hecho de que no he dormido, no nada interesante- respondió Alice.

-Bueno, yo tengo una novedad-dijo Elena sonriendo ampliamente-pero deben guardar el secreto.

Lily y Alice intercambiaron una mirada de curiosidad.

-Claro-respondió Lily.

-Mis labios están sellados-dijo Alice.

-Estoy embarazada de dos meses-dijo Elena en un susurro.

Lily se contuvo de dar un grito de alegría.

-¡Muchas felicitaciones!-dijeron Alice y Lily en voz baja.

-¿Sev ya lo sabe?-pregunto Lily.

-Sí, la verdad es que hace un par de meses que decidimos que queríamos tener un segundo hijo-dijo Elena con la felicidad inundando su rostro.- y buen se dio, y Elisabeth ahora quiere un hermanito, así que creo que todos somos felices con la noticia, pero ya saben preferimos guardar el secreto hasta que pacen los primeros tres mese, pero la verdad es que tenía que contárselo a alguien.

-Estoy muy feliz por ti amiga te felicito-dijo Lily.

-hay que hacer un brindis-dijo Alice.-sin alcoholo claro.

Las tres amigas tomaron un vaso de agua y brindaron por el o la nueva Snape que estaba en camino.

En otro lado de la casa James, se encontraba sentado sosteniendo a sus dos hijos varones, ya tenía los brazos entumecidos.

-Lo lamento hijo- dijo Fleamont, tomando lugar al lado de James-juro que intente convencer a tu madre de que deberíamos hacer la fiesta sorpresa en otro momento, pero ya la conoces cuando una idea se mete en su cabeza.

-Te entiendo papa, gracias por intentarlo igual-dijo James.

-No pienso ayudar en la decoración de navidad de este año, si vuelvo a tocar una guirnalda más voy a enloquecer-dijo Sirius tomando asiento, con todavía en Jennifer en brazos.

-Hola a ti también canuto-saludo James divertido, siempre era divertido ver a Sirius sufrir.

-Hola cornamenta- aludo Sirius de mala gana.

-Mira que eres un exagerado- opino Remus el cual permanecía de pie.-no fue para tanto

-Claro es fácil para ti decirlo, lo único que hiciste fue decorar pastelillos-bufo Sirius.

-¿Y ahora por que discute?-pregunto Severus desconcertado, sentándole al otro lado de James.

-Ya los conoces, por idioteces-respondió James.- ¿Hey alguno quiere cargar a Harry o Edward? Porque la verdad me están matando.

-Que padre mas amoroso que resultaste ser Potter-dijo Sirius, James frunció el rostro.

-Carga tu a dos bebes por más de 4 hora y luego hablamos-le respondió James.

-Ven aquí Harry-dijo Severus tomando al pequeño que estaba de su lado.

-Ven con tu padrino favorito Edward-dijo Sirius, pasando a Jennifer solo a su brazo derecho y sujetando a el bebe con el izquierdo.

James sintió como sus músculos se destensaban por fin luego.

-Hey dejarme sostener a Edward, tu ya tienes a Jenny-protesto Remus sonando algo infantil.

-Para algo tengo dos manos Lunático, no seas infantil ya te tocar tu turno, ahora deja que Edward pase tiempo de calidad con su padrino favorito, el cual a diferencia de ti no es un aguafiestas.

Remus entrecerró los ojos, James rio y Severus puso los ojos en blanco, aun que en el fondo se estaba riendo por dentro.

La fiesta transcurrió en calma, había cuatro grupos bien definidos, por un lado estaban Hagrid, Albus, Minerva, los abuelos Potter y Evans, otro grupo estaba conformado por Elena, Lily, Alice y Molly, le más numerosos en el que se encontraban James, Sirius, Remus, Severus, Regulus, Arthur y Frank y finalmente en el patio se encontraban los Weasley y Elisabeth jugando.

-Vamos El, será divertido- anima Fred a su amiga.

-Si mama no se molestara-acoto George- Oh no lo hará contigo, mínimo.

-No creo que esto esté bien-dijo Elisabeth, con la duda dibujada en sus enormes ojos azules.

-Pero es Percy, el cerebrito insoportable el cual siempre nos vive corrigiendo de quien hablamos, se lo merece-dijo Fred pasando su brazo por los hombros de Elisabeth.

-Pero el parece muy apegado a ese peluche-insistió Elisabeth.

-No vamos a sacárselo de por vida, solo por un rato luego se lo devolveremos- dijo George.

Elisabeth hiso una mueca de duda.

-Vamos Eli- dijo Fred.

-Está bien-acepto la chica y todavía no del todo convencida, se encamino hacia Percy-Hola-dijo con simpatía.

*-**¿*Qué quieres?-pregunto de mala gana le chico.

Elisabeth frunció el rostro, siempre había sido buena con Percy, pero el siempre actuaba como así.

- Solo quería saber si ¿podía jugar contigo?-pregunto y observo como Fred y George sé acercaban lentamente.

-Es un juego para niños grandes no para bebes, mejor vuelve con Fred y George-respondió Percy cortante y siguió tirando dados y anotando cosas.

-No soy una bebe, tengo casi tres años-bufo la niña.

-Sigues siendo una bebe ahora vete-dijo Percy.

Elisabeth, miro a los gemelos los cuales le sonreían con el peluche de hipopótamo en sus manos, El se sorprendió ya que ni siquiera había notado cuando estos se habían acercado.

-Está bien me voy niño maduro el cual no puede esparce de su peluche-dijo Elisabeth y se fue con los gemelos.

Habían pasado solo cinco minutos cuando el grito de Percy resonó por todo el lugar

-Fred, George, devuélvamelo en este instante- dijo rojo de ira.

-¿Devolverte qué? -preguntaron a la vez.

-Ya saben a lo que me refiero-dijo Percy.

*-**¿*Qué es lo que está pasando aquí?-pregunto Bill aseándose al oír tanto griterío, con Charlie detrás el cual tenía curiosidad.

-Esos dos robaron al señor Rino- dijo Percy señalando a sus hermanos con dedo acusador.

-¿Le pusiste señor Rino a tu peluche?-pregunto Charlie entre risas- ¿No estás algo grande para eso hermanito?

-Charlie no seas molesto- le recrimino Bill, Charlie puso los ojos en blanco.-chicos lo mejor va a ser que digan dónde está el peluche antes de que mama se entere- dijo tratando de razonar.

-Bien- acepto Fred.

-Te lo diremos-dijo George.

Elisabeth había evitado hablar en todo momento por miedo de meter la papa, no se le daba bien mentir.

-Está ahí arriba-dijeron los gemelos a la vez señalando la rama de una árbol, la cual estaba bastante alto, y efectivamente por ahí asomaba la cabecita de el señor Rino.

Bill abrió los ojos de par en par, Charlie, los gemelos rieron y Elisabeth preparo los oídos para el grito que seguramente Percy iba a pegar en cualquier momento.

-MAMA-el grito resonó por toda la casa.

Molly, Lily, Alice y Elena fueron la primeras en salir.

-Percy cariño*¿*Qué pasa?-pregunto Molly, mientras los demás invitados salían al jardín.

-Fred y George, robaron mi peluche y lo pusieron arriba de ese árbol-dijo Percy, apuntando al lugar.

-Que sensible vienen algunos niños hoy en día-murmuro Sirius de modo que solo James lo oyera, este asintió.

-Fred, George Weasley, eso no se le hace a su hermano-dijo Molly molesta- quiero que le pidan perdón ahora.

-Lo sentimos Percy-dijieon los dos entre dientes-

-Mejor, están castigados-dijo Molly

Percy sonrió y los gemelos bufaron.

*-**¿*Cómo hicieron para subirlo tan alto?-pregunto Arthur mientras con su varita bajaba a el señor Rino.

-Con magia-respondió Fred encogiéndose de hombros.

-Wow, ¿y lograron subirlo tan alto?-pregunto Arthur asombrado.

-Aja-respondió George.

-Sorprendente- dijo Arthur mientras le volvía a entregar a Percy su peluche.

-Arthur- le dijo su esposa en tono recriminatibo.

-Quiero decir, que no se vuelva a repetir muchachos-dijo en tono*"serio"**.*

-Si papa-respondieron lo gemelos aguantando la risa.

Molly puso los ojos en blanco.

-Elisabeth- llamo Elena.

-Sí, mama-respondió Elisabeth, acercándose a su madre.

-¿Tu tuviste algo que ver en esto?-pregunto Elena.

-Emmm- respondió Elisabeth desviando la mirada, mientras jeteaba con sus piecitos.

-Elisabeth-repitió Severus en todo más serio.

-Sí, papa lo lamento-confeso en un susurro.

-Muy bien, estarás castigada por dos sema*…**-empezó a decir Elena.*

-Por dos días sin postre-dijo Severus, no podía castigar por mucho tiempo a su niña.

Elena miro a su esposo y suspiro, aun que al mismo tiempo sonrió un poco.

Elisabeth asintió sin protestar.

-Muy bien creo que es hora de abrir los regalos-dijo Frank.

Una vez que todos estuvieron reunidos en la sala Lily y James, se depusieron a abrir los regalos, el primero que agarraron fue el de Hagrid.

-Oh muchas gracias Hagrid-dijo Lily.

-No debiste molestarte tanto-dijo James.

-No fue nada, chicos me divertí haciéndolo-respondió Hagrid.

Eran tres móviles, hechos a mano, los cuales tenían pequeñas ramitas, ositos y demás coas colgando, uno estaba pintado de rosa, otros azul y el ultimo de color verde. El siguiente regalo fue el de Minerva, eran dos monos para Harry y Edward y un vestidito para Emily.

-Gracias- dijo Lily.

-Gracias Minnie, Por qué ya puedo decirle Minnie ahora que no soy su alumno ¿no?-dijo James.

-Si Potter, supongo que sí-dijo Minerva, incrédula.

El siguiente regalo fue el de Albus, los cuales era un par de libros.

-Habrán los libro- dijo Albus- tiene lago dentro.

Lily obedeció extrañada, todo se sorprendieron ya que cuando Lily abrió el libro la imágenes de la historia pasaron a ser en tres dimensiones.

-Wow*¿*Dónde compro eso señor?-pregunto James con curiosidad.

-Yo lo invente-respondió Albus con tranquilidad.

-Gracias, señor-dijo Lily.

-Un placer-respondió el director.

El otro paquete era de los Weasley.

-Oh Molly son hermosos*¿*Cómo los hesite tan pequeños?-pregunto Lily.

-he tenido practica-respondió Molly sonriendo.

Eran tres mini suéteres Weasley, uno de color rosa bebe con una E de Emily escrita en dorado, otro de color verde con una H de Harry también en dorado y uno azul con una E de Edward obviamente en dorado.

-Gracias Molly son adorables-dijo James con sinceridad.

Luego vino el reglo de los Longbottom los cuales era más ropa, Lily y James agradecieron, Isabel y John les regalaron tres sonajero, tres jutes para morder y tres vigila bebes.

-Es para cuando los bebes crezcan y estén e su propios cuatro, ustedes podrá escuchar cualquier ruido extraño o llanto desde donde estén-explico Isabel, ya que los magos no sabía lo que eso era.

- Esto muggles sí que son inteligentes-cometo Arthur sorprendido.

Luego llego el regalo de Regulus, el cual era una alfombra gigante repleta de cosas para apretar, de colores, con sonido.

-¿De dónde sacaste eso?-pregunto Sirius.

-Lo compre en una tienda Muggle- respondió encogiéndose de hombros.

-Gracias Reg-dijo James.

Luego llego una caja grande que decía de parte de los merodeadores, la abrieron y en su interino encontraron su se encontraron muchos peluches, primero James saco tres peros negros los cuales tenían un collares cada uno con el nombre de alaguno de los trillizos, Lily por su parte saco tres lobos con los mismos collares y finalmente entre los dos sacaron a tres panteras negras también con los collares.

-¿No les encantan?-dijo Sirius pasando sus brazos por los hombros de Remus y Severus.

-Quiero aclarar que fue idea de Sirius-dijeron Remus y Severus a la vez.

-Son muy lindos chicos-dijo Lily- y parece ser que a Emily le gusta- la niña que se encontraba en brazos de Albus miraba a los peluches con atención.

-Voy a tener que comprar tres ciervos de peluche-murmuro James con algo de celos.

Lily puso los ojos en blanco.

-Buenos los quedan nuestros regalos-dijo Euphemia y con un moviento de varita hizo aparecer tres cajas.

Lily se sorprendió por el tamaño de estas, si a James el compraban de todo lo que él quisiera, no quería pensar como serian con los nietos.

-Son tres hamaquitas, serán para cuando tengan unos meses, pero apuesto a que les encantaran- dijo Fleamont.

-El vendedor dijo que son de fácil armado-agrego Euphemia.

-Gracias mama, papa-dijo James mientras pensaba que armar eso le iba a traer un dolor de cabeza.

-Todavía falta mi regalo-dijo Elisabeth llamando la atención de James y Lily.

-¿tu también trajiste un regalo?-pegunto Lily sorprendida.

La niña asintió y saco una hija de su espalda.

-Haber eso, linda-dijo James y puso a Eli en sus rodillas, era un dibujo de Elisabeth con los trillizos en una plaza con juegos

-¿Les gusta?-pregunto.

-Es el mejor regalo de todos Eli-dijo James.

-Es hermoso dibujas muy bien-dijo Lily.

Elisabeth sonrió, por los cumplidos.

-Bueno creo que llego la hora de cortar el pastel-dijo John.

-Al fin esa fue la razón por la que vine hasta aquí-dijo Sirius.

-Tu vives aquí Sirius, no tuviste que trasladarte a ningún lado-dijo Regulus.

-¿Y como crees que llegue desde mi cuarto hasta aquí abajo?-dijo Sirius.

Regulus suspiro.

A eso de las 7 de la tarde todo se habían ido, Remus y Sirius se habían ido a dormir a sus respectivos cuartos y James y Lily estaban acostando a los trillizos en sus cunas al lado de su cama.

-Al final fue una buena fiesta-dijo Lily.

-Sí, pero por suerte ya se termino, porque estoy muerto-dijo James recostándose, luego de acunar a Emily.

Lily puso los ojos en blanco y rocoto a Edward en su cuna.

-Son hermosos-dijo Lily.

-Sí, siempre y cuando se mantengan callados-dijo James

-James-pretexto Lily.

-Solo bromeo linda claro que son hermosos, lo más hermoso que he visto-dijo James- y lo segundo más bello que he visto sos vos.

Lily sonrió y besos a James.

-Sabes yo me entere de una muy buena noticia, aun que debes mantenerla en secreto por qué no se supone que daba contarla-dijo Lily.

-Está bien soy todo oídos- dijo James frunciendo el rostro.

-Elena me dijo que ella y Severus esperan otro hijo-dijo Lily muy emocionada.

-Genial-dijo James sonriendo.

-No pareces muy sorprendido-dijo Lily extrañada.

-Si te soy sincero cielo ya lo sabía, Severus nos lo dijo a mí, a Remus y a Sirius, hace como un mes-dijo James.

Lily se sorprendió al escuchar eso.

-¿Sev se los dijo?-pregunto Lily incrédula.

-No pongas esa cara, recuerda que él y yo ahora somos mejores amigos, incluso es parte de los merodeadores- dijo James.

-Lo sé, es que es raro, ahora parece confiar más en ti que en mí-comento Lily.

-¿Eso te molesta?-pregunto James.

-¿Molestarme? No, nada más lejos de eso-dijo Lily- me encanta que mi mejor amigo y el amor de mi vida se han tan buenos amigos, es solo que sigue sorprendiéndome, es incluso más raro que el hecho de que hayamos logrado cambiar el futuro, por leer unas libros que venían de este.

-Si hay que admitir que no me lo imagina ni en mis sueños más locos-dijo James.

-Supongo que eso significa que todo es posible-dijo Lily.

-Si supongo, lo mejoro es que ahora tratarnos de dormir un poco, antes de que nuestros lindos demonios despierten-dijo James.

Lily asintió y beso a James.

-Buenas noches amor-dijo James.

-Igualmente mi vida-dijo Lily.

Dos horas después, un llanto interrumpió su sueño, el cual se duplico a la brevedad y al instante se triplico.

-Yo voy-dijo James con vos somnolienta, ahora entendía a su padre cuando le recomendó que de ser posible durante el embarazo inverne.

Lily empezó a prepararse para amamantar.

A pasar de que sabían que dormirán muy poco los siguientes días y que no tendrían un minuto de paz hasta que los trillizos se fuera a Hogwarts James y Lily Potter se sentían las personas más afortunadas del mundo, trabajaban de lo que ellos siempre habían soñado, tenían una padre maravilloso, unos amigos incomparables, se habían casado con el amor de sus vidas y los mas importante tenían tres hijos hermosos y sanos, no podían pedir nada mas al mundo.

hola espero que les este  gustado la historia besos :*