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Los trillizos Potter — capítulo 5

Los gemelos Malfoy:

Un inmenso jardín se extendía por un barrio sumamente selectivo en el cual solamente los miembros de familia de magos de sangre pura podía habitar y estaba prohibido el simple ingreso a alguien que no lo sea, pues según sus creencias ellos eran una raza superior la cual no podía ni debía mezclarse con el resto, este amplio jardín estaba decorado con un par de arboles y arbusto muy bien recordados al igual que el césped por la elfa domestica de la familia, además de los arboles el jardín también se encontraba decorado con estatuas de serpientes esculpidas en piedras y una gran fuente de mármol de en el medio y en el centro de todo esto se encontraba la inmensa mansión de los Malfoy, por el exterior está decorado de forma sobria con los colores negro y verde predominando, junto con las serpientes, el techo es de tejas negras por el cual se extiende una chimenea la cual se encuentra desuso por el calor que hace.

En su interior la decoración se mantienen igual, todos los muebles son de madera barnizados para que queden de un color negro y las paredes son de un color verde esmeralda, en el medio del living cuelga un candelabro tan caro como bello, el cual iba pasado de generación en generación por décadas, a pesar de contar con dos pisos y una 25 habitaciones perfectamente amuebladas, en esta gran mansión solo viene cuatro personas, un matrimonio con sus gemelos los cuales contaban con tan solo contaban con un mes de vida.

De golpe el silencio impenetrable de la mansión se vio interrumpida por un llanto, el cual fue secundado una milésima de segundo después, Narcissa quien se encontraba todavía durmiendo se despertó inevitablemente, a diferencia de su esposo el cual todavía dormía al lado suyo sin mosquearse, molesta gruño, se puso su bata de seda y se encamino a el cuarto de su hijo primero. No entendía para que tenían una elfa domestica si la muy inútil no servía ni para levantarse para calmar a los niños, su justificativo era que no escuchaba desde su cuarto, el cual estaba lógicamente ubicado en el sótano, pero Narcissa no le creía, porque nadie que viva a un quilómetro a la redonda podía no escuchar semejantes alaridos.

Llego a la puerta blanca, la cual tenía un cartel pintado arriba suyo que decía en letras azueles*"Draco"**, abrió la puerta y entro a la habitación de su hijo varón, la cual estaba decorado con banco y azul, obviamente con las mejores cosas para bebes que el dinero pudiera comprar, tomo a su hijo en brazos y lo meció levemente, una vez que se calmo un poco se fue con él a el cuarto de su hermana gemela.*

-Tranquilízate pequeño Draco-dijo Narcissa con la voz más dulce que podía poner- mama ya te va a alimentar.

Llego a la puerta de al lado la cual era exactamente igual a la anterior, con la única diferencia que el cartel era de letras moradas y decía*"Abby"**, por dentro la habitación tenia la mimas cosas que en la anterior solo que con un toque femenino y obviamente las paredes no eran azules, sino lilas, Narcissa paso a Draco a su mano izquierda y tomo a Abby en su brazo derecho, se sentó en la mecedora y empezó a acunar a los gemelos para que se tranquilizaran.*

Narcissa miro a sus hijos fijamente por unos minutos, eran exactamente iguales, como ver dos gotas de agua, la verdad era que de no ser Draco estaba vestido de celeste y Abby de rosa, se le haría casi imposible distinguirlos, aun recordaba cuando le dijeron que iba a tener gemelos, aun que ya lo sabía no dejaba de ser un buen recuerdo.

Recuerdo:

El doctor Derek había sido el escogido por la familia para custodiar el embarazo y posteriormente la seria el que llevaría a cabo el parto, la elección fue muy fácil, ya que el doctor era muy reconocido en el mundo Muggle, había atendido a un montón de familias como los Longbottom, los Weasley, los Black, Los Potter, entre otros. Estar era la clave de su éxito el sabia adaptarse a todas la familias y hacerlas sentir cómodas, su lema de cabecera era que la embarazada siempre tiene la razón y había que hacer todo lo posible para que se sintiera cómoda.

-Bueno tengo que darles la buena noticia de que están esperando gemelos, señores Malfoy- dijo el doctor, siendo sumamente respetuosos y mantener la distancia.

-Es una excelente noticia doctor Wood-dijo Narcissa manteniendo su frialdad, pero sonriendo mínimamente.

-¿Les interesaría conocer el sexo?-pregunto el doctor Wood.

-Por supuesto-respondió Lucius, mirando al doctor con una mirada que decía claramente que él era superior.

Derek asintió y fue por la pociónconiecto**y de paso miro sus citas del día, para su suerte la siguiente familia eran los Longbottom, regreso con la poción de color gris y se la entrego con delicadeza a Narcissa.

-Le advierto señorita Malfoy que el sabor no es de lo mejor-dijo el doctor Wood.

Narcissa tomo la poción y sintió como la boca el ardida, hiso un par de buches y la escupió con asco, de haber sabido que el sabor era tan malo se hubiera negado después de todo ella la sabia que iba a ser una niña y un niño.

-Qué extraño-dijo el doctor Wood cuando vio que la mitad de la poción estaba rosa y la otra mitad celeste.

-¿Pasa algo malo?-preguntaron Lucius y Narcissa a la vez con un tono levemente preocupado.

-No nada malo-se apresuro a aclarar el doctor Wood- es solo que van a tener una niña y un niño.

*-**¿*Qué es lo raro en eso?-pregunto Lucius recuperando su tono frio.

-Bueno que al ser gemelos idénticos es sumamente raro y difícil que sean de diferente sexo, solo es se da en menos de 0,5% de los caso-explico el doctor Wood.

Lucius sonrió con arrogancia.

8 meses después:

-Bien señora Malfoy aquí están sus gemelos, Draco Malfoy y Abby Malfoy-dijo el doctor Wood entregándole a los niños.

Narcissa se los quedo mirando, en toda su vida jamás había sentido ese sentimiento llamado amor, lo máximo que había sentido por alguien era afecto o así fue hasta que vio a esos dos pequeños de cabellos tan rubios que casi parecía blanco, mejillas regordetas y pequeña nariz, eran tan indefensos, desde ese momento se prometió que los cuidaría y no dejaría que nada malo les pase, porque no perdería a las dos únicas personas que amaba en su vida.

Lucius sonrió algo parecido a Narcissa la primera vez que vio a los gemelos aun que a él le era incluso más difícil demostrar el cariño y amor por sus hijos que a ella.

Fin del recuerdo.

Una vez que alimento y logro calmar a los gemelos los dejos en la misma cuna, total eran tan pequeños que cabían perfectamente, miro la hora todavía tenía un tiempo antes de que sus suegros llegaran a conocer a sus nietos, luego de un mes y una semana de nacimiento, recién habían deicidio venir a verlos hoy, Narcissa no se llevaba muy bien con sus suegros por no decir que los detestaba, tenían un nivel de frialdad y manía por la pureza de la sangre, que superaba con crecer al de ella y su marido, sobre todo a el de ella que después de leer los libros había cambiado bastante su postura con respecto a el tema.

Había dejado de odiar a los sangre sucias, los mestizos y traidores a la sangre, los consideraba como iguales y estaba de acuerdo con que tenían derecho a estudiar en Hogwarts, lo único que no había cambiado era en el hecho de que seguía pensando que su familia debía conservar la pureza, tal vez para muchos esto no sea una gran cambio pero para sí lo era, después de todo es muy difícil vivir toda tu infancia con una ideología de lo que es lo correcto y luego cambiarla a el 100%.

Lucius por su parte no había cambiado tanto, seguía pensando que los que no fueran de sangre pura eran inferiores a ellos y no le simpatizaba mucho la idea de que los no puros asintieran a Hogwarts, pero lo aceptaba, en el aspecto que más había cambiado Lucius era respecto a como quería tratar a sus hijos, trataría de no exigirles tanto y ser mas cariñoso con ellos, aun que era difícil para el ya que después de todo cuando uno no recibe amor en su vida es difícil saber cómo demostrarlo y otra cosa que Lucius tenía claro era que ya no tendría favoritismo por su hija Abby (o mínimo trataría de no demostrarlo), los trataría a ambos por igual.

Narcissa tomo su desayuno preparado por la elfina Clara, la cual ya había comenzado a preparar toda la casa para la vista desde hacia como dos día, ya que todo debía estar más que sobresaliente para no recibir muchas críticas, a pesar de faltar dos horas y medias para la llegada de Ella y Abraxas, Narcissa decidió empezar a prepárese, después de todo no tenia que arreglarse solo a ella, si no también a sus hijos y ayudar a Lucius.

-Lucius, tienes que despertarte, tus padre viene hoy-dijo Narcissa.

Lucius abrió los ojos con una mueca de disgusto, se levanto.

*-**¿*Cómo olvidar la llegada de la reina y el rey?-pregunto con sarcasmo, obviamente ni el propio Lucius quería a sus padres.

Narcissa medio rio ante el comentario. La relación del matrimonio Malfoy claramente había sido arreglada por sus padres pero a pesar de eso había nacido una especia de amistad entre ambos, no había surgido lo que se llamaba amor, pero si es cierto que ambos se habían tomado carriño, eran compañeros y la verdad es que a comparación de las otras opciones con las cuales podrían haber terminado esta había sido la mejor.

Narcissa peino su rubio y patinado cabello el cual era sementé lacio, lo recogió en un rodete, se maquillo resaltando sus ojos grises y sus labios, paso rubor por sus delicadas mejillas y finalmente se coloco un ceñido vestido color azul marino con zapatos y joyas haciendo juegos, se miro al espejo una última vez para comprobar que todo estuviera perfecto.

Narcissa fue al cuarto de sus hijos el cuales todavía dormían con cierta pena tomo a Draco en sus brazos despertándolo, este empezó a sollozar.

-No, llores pequeño shhhh-dijo Narcissa.

El pequeño Draco dejo de llorar, lo vistió con sumo cuidado, con un mini traje, lego repitió la acción con Abby, aun que a esta le coloco un vestidito, era notable a simple vista que ambos estaban incómodos y era lógico ya que eso un era ropa apropiada para un bebe, pero Narcissa les prometió a sus hijos que solo seria por poco tiempo, después de todo las vistas de Ella y Abraxas nuca duraban mucho.

Lucius ya estaba listo con su traje puesto o casi listo hasta que Narcissa acomodo correctamente su corbata justo a tiempo ya que cuando termino de hacerlo el timbre sono, ambos bajaron la escalares cada uno sosteniendo a uno de sus hijos Clara fue a abrir la puerta y por ella aparición los abaleos Malfoy.

Abraxas Lucius Malfoy es un hombre de 70 años, posee el cabello completamente blanco y abundante, con barba y patillas habiendo juego, tiene los ojos grises al igual que toda la familia acompañado de una mirada más fría que el mismo hielo, es alto, delgado y pálido, a su lado esta su esposa Ella Abby Malfoy de soltera Black una señora muy bella para tener 72 años de edad, casi sin arrugas y una expresión seria, de cabello largo y liso de color grisáceo, siempre se había caracterizado por ser una mujer sumamente elegante y hoy no fue la excepción lucia un bello vestido color crema.

-¡Bienvenidos padre, madre!-dijo Lucius arrastrando las palabra más de lo normal, con Draco en brazos.

-Lucius-dijo Abraxas a modo de saludo.

-Buenos días hijo-saludo Ella, y dirigió su vista a la elfina- bueno que esperas toma mi abrigo y déjalo en el perchero, ¿o es que acaso necesitas una invitación?

-Lo siento señora Malfoy-dijo Claro con el miedo perceptible en sus grandes ojos celestes, sus enormes orejas temblaban, tomo el abrigo de Ella con sus pequeñas manos y lo colgó rápidamente.

-El servicio va de mal en peor últimamente-comento Abraxas mirando a Clara con clara desaprobación.

-Deberían haberse quedado con Dobby en vez de regalarlo a lo Black, era un inútil claramente pero era mínimo un poco más eficiente que esta-dijo Ella.

-Fue una vuelta de cortesía madre, ellos nos regalaron a Clara para nuestra boda, notros le regalamos a Dobby en compensación, ya sabes para no quedar mal-respondió Lucius.

-Pues les hubieras regalado otra cosa Lucius, usa un poco la imaginación- dijo Abraxas- además queda mal regalar el mismo regalo que ya le han dado a uno, ¿Es que no sabes las regalas básicas de la burocracia? Que ignorancia.

-Lo lamento padre no se bobera a repetir-dijo Lucius.

-Claro que no, si le regalas esta elfina a alguien te la devolverá al día siguiente-dijo Ella.

-No se angustie señora Malfoy, yo me ocupare personalmente de que Clara reciba un castigo por su falta de atención y también le enseñare mejores los modales-dijo Narcissa para cerrar el tema.

-Por suerte para ti te cásate con una mujer con clase Lucius-dijo Ella.

A pesar de que Narcissa no le caían bien sus suegros el sentimiento no era 100% mutuo si bien ellos no la querían, porque no querían a nadie que no fuera ellos mismos, a Narcissa le tenían una cierta simpatía por ser una mujer sumamente fina y muy bien educada.

-Bueno madre, padre, quería presentarles a sus nietos, Draco Lucius Malfoy y Abby Narcissa Malfoy-dijo Lucius llevando la conversación a el tema por el cual ambos habían decidido venir de visita.

-Se ven correctos-dijo Ella mirando a sus nietos con una expresión bacía y de absoluto desinterés.

-Lo importante es que uno de ellos es hombre-dijo Abraxas- lo cual se significa que el apellido Malfoy continuara perdurando.

-Si nuestra nobel familia perdurar- dijo Lucius.

Tanto Narcissa como Lucius estaban muy muletos por el completo desinterés que habían mostrado Abraxas y Ella a sus nietos y sobre todo lo que más molesto fue la clara exclusión que se había hecho de Abby por el simple hecho de ser una niña. Aun que si eran sinceros consigo mismos era de esperarse ya que en las familias de sangre pura la segunda gran regla que iba después de la de mantener la pureza de la sangre, era la de hacer que el apellido de la familia perduré y para eso obviamente había que tener mínimo un hijo varón, Narcissa lo sabia mejor que nadie por su padre que siempre se quejaba de que todas sus hijas habían sido niñas, aun que no se obsesiono tanto con el tema, porque tenía dos sobrinos hombres le cuales perdurarían el noble apellido*"Black"**.*

-Bueno porque no mejor vamos a comer, hay un rico pato a la naranja acompañado por papas con crema y de postre una rica trata de manzana-dijo Narcissa, entre más pronto terminaron con esto mejor.

-Me parece bien, tengo apetito-dijo Abraxas- esperemos, Lucius, que tu inútil elfa domestica no haya arruinado el almuerzo.

-Te aseguro que no padre, el pato será de tu agrado-dijo Lucius, tratando de tranquilizarse por dentro.

Una vez todos estuvieron sentados y los platos servidos, empezaron a comer, Abby y Draco habían sido depositados en una pequeñas sillas porta bebes, en otra habitación al cuidado de Clara, después de todo ni Abraxas, ni Ella tenían más interés en pasar más tiempo de*"calidad"*con sus nietos.

-El pato está bien, en mi opinión y para mi delicado paladar este lago seco, pero aceptable-dijo Ella luego de llevarse un pequeño bocado a su boca.

-Bueno no pidas tanto Ella, con lo inútil que es le elfa, deberíamos agradecer que el pato sea comestible-dijo Abraxas.

-Tienes razón-concordó Ella con su marido.

Se podría decir que ambos estaban hechos en uno para el otro, ya que comparten la misma ideología y además les encantaba vivir en de reunión en reunión para después poder criticar desde el más minio detalle te lo que había pasado en esta.

-Bueno ¿Qué tal han estado en este último tiempo?-pregunto Narcissa para que el tema girara en torno a otra cosa que no fuera la inutilidad de Clara, cosa en la cual ellos no concordaban, si bien era cierto que no la trataban de la mejor manera, no le pegaban y tampoco la obligaban a hacer tareas de locura, lo máximo que hacían era gritarle.

-Pues no muy bien, ahora que el señor tenebroso ha sido derrotado, las políticas de antirracismo han aumentado a un ritmo preocupante, ahora quieren hacernos creer que somos iguales, ridículo-dijo Abraxas molesto.

-Sí, concuerdo contigo padre, pero estoy seguro de que pronto, cuando el tema de la guerrea se olvide todo volverá a la normalidad-dijo Lucius.

-No seas idiota- bufo Abraxas- una vez que enciendes la vela de la igualdad para todo incluso entre especias, no se apaga.

-Ojala apareciera alguien que pudiera seguir con los pasos de el señor oscuro-dijo Ella- para que vuelva aponer las cosas en su lugar, podría ser alguno de sus mortifagos.

-No lo creo Ella, casi todos sus seguidores están presos-dijo Abraxas molesto- miembros de sangre pura presos, es ridículo e inaceptable.

-Todo por culpa de ese maldito de James Potter-dijo Ella- el elegido que pudo derrotar al señor tenebroso, todos lo consideran un héroe, es un idiota, que tuvo suerte y fue ayudado por Dumbledore.

-Junto con su esposa una sangre sucia, un hombre lobo, dos mestizos y un traidor a la sangre- acoto Abraxas.

-Un grupo desagradable-dijo Ella.

Narcissa y Lucius no dijeron nada.

-Me entere de que tuvieron hijos, tres por falta de uno-comento Abrazas con asco- salió en todos lo diarios.

- Espero que algún mortifago los encuentre y los mate-dijo Ella sin una gota de piedad en su voz.

-Ojala, pero no creo que tengamos tanta suerte-dijo Abraxas.

La conversación continúo sin muchas variaciones, Abraxas y Ella criticando a todos, Narcissa y Lucius haciendo pequeños comentarios, los de la primera eran bien recibidos y los del segundo eran siempre contradichos y recibía algún que otro indulto de parte de sus padres. Por suerte ninguno comió postres ya que Ella dijo que estaba asqueroso, por edén se retiraron antes sin siquiera ver a sus nietos una vez más.

-Por fin se han ido, espero que no vuelvan nunca más, a una ser que sea bajo tierra-dijo Lucius y se encamino a el lugar donde estaba sus hijos- Voy a sacarles estas cosa- dijo refiriéndose ala ropa.

Narcissa sonrió, tal vez no solo amara a dos personas en el mundo, tal vez Lucius sea la tercera, aun que nunca lo amaría como pareja, le tenía otro tipo de amos.

-No, escuches a tus padres Lucius, no haces todo mal, si no me crees mira a nuestros hijos-dijo Narcissa.

-Gracias-respondió Lucius y pensó algo parecido a lo que su esposa había pensando segundos antes.

Tal vez la vida de los Malfoy sea la que menso había cambiado después de todos, la ideologías y los tratos seguían todos exactamente iguales, pero lo que si se podía decir que se había incrementado era el amor en la familia, aun que lo demostraban a su particular modo.