← Y si hubiese quedado en Slytherin? · de
Y si hubiese quedado en Slytherin? — capítulo 15
DISCULPEN POR LA TARDANZA.
AQUIE ESTA EL NUEVO CAPITULO.
La cena de navidad que Harry tuvo con los Greengrass fue la mejor en sus cortos once años. Comieron un espectacular pavo relleno al horno mientras se escuchaba una música de fondo agradable, durante la cena Astoria le conto todo lo que hicieron en el callejón Diagon con Harry, Daphne, los Weasley y Theo a su padre y este le puso mucha atención.
-…y luego fuimos por helados a la tienda de Florean Fortescue y Harry se fue a Gringotts con Ginny Weasley pero después nos alcanzaron y les dimos sus helados y después llegaron ustedes a recogernos -relataba una muy entusiasmada Astoria.
-Por cierto, ¿A que fuiste a Gringotts Harry? -pregunto Daphne muy curiosa.
-No seas entrometida Daphne -regaño la señora Greengrass a su hija.
-La curiosidad no es pecado -dijo Harry en broma y su amiga le sonrió agradecida -fui a dejar unas cosas que me lleve a Hogwarts de la casa de mis tíos pero ahora me estorban y no quiero que se pierdan-mintió Harry de una forma muy convincente y al parecer todos le creyeron porque no volvieron a preguntar.
Cuando terminaron de cenar el señor Greengrass se levantó e hizo un brindis en honor a Harry, el cual se puso más rojo que un tomate causando que Daphne se burlara de él, y después todos se fueron a dormir.
Al día siguiente Harry abrió sus ojos lentamente y se extrañó al sentir varios objetos en sus pies, tomo sus anteojos de la mesa de noche y cuando se los puso en su cara se dibujó una sonrisa de felicidad al ver muchos regalos envueltos en papel verde y plata. Aun con la sonrisa en la cara Harry se levantó y comenzó a abrir los regalos.
El primero que abrió fue el regalo de Hagrid que consistía en una flauta echa de madera y que al tocarla se escuchaba con el ululato de una lechuza, el segundo que abrió fue el de Theo que resultó ser un libro de pociones, lo ojeo un poco y vio que era muy bueno, el tercer regalo que abrió fue el de los gemelos Weasley los cuales le dieron un surtido increíble de golosinas y sin importarle no haber desayunado se hecho a la boca una rana de chocolate, el cuarto regalo fue por parte de Astoria que le dio una pócima la cual decía que volvía transparente la ropa y que era indetectable, en la mente de Harry se comenzaron a formular planes para cierto Gryffindor, el quinto regalo era de parte de los señores Weasley el cual resulto ser una bufanda color verde que tenía su nombre bordado en letras de hilo plateado y un rico pastel de melaza, el sexto fue de los señores Greengrass que le dieron un reloj de plata muy bonito que tenía en el centro el escudo de Slytherin, el séptimo regalo en abrir fue el de Daphne y se sorprendió bastante al encontrar unos anteojos de marco cuadrado, curioso se quitó sus anteojos y se puso los nuevos y se sorprendió aún más cuando descubrió que le servían tan bien como los otros así que decidió dejárselos puestos, el octavo regalo era de Neville que le regalo una capa de viaje color negro y que se ajustaba a la talla y el ultimo regalo era de Ginevra y cuando lo abrió soltó un silbido de apreciación.
La pelirroja se había lucido con su regalo. Le regalo una serpiente hecha de muchos hilos de metal color verde y plateado que increíblemente se parecía a Ajatar. Harry pudo ver que la serpiente estaba hecha a mano por las formas un poco irregulares que tenía en ciertas partes pero que no hacían que la serpiente perdiera su encanto, los ojos eran de un color rojo rubí y parecían hipnotizantes, cuando Harry toco la serpiente esta pareció cobrar vida y se enrosco en su brazo derecho mordiendo con sus colmillos su cola dándole aspecto de pulsera. Harry observo maravillado a la serpiente y sonrió muy contento ya que aunque los otros regalos fueran buenos ninguno había sido hecho a mano, se quedó unos minutos observando embelesado la pulsera hasta que observo que en suelo estaba otro paquete envuelto.
Se levantó de la cama y frunció el ceño mientras tomaba el paquete, el paquete no tenía nombre así que sin más lo abrió. Una capa plateada bastante grande se deslizo y cayó hasta al suelo, Harry rápidamente la alzó y sintió como si estuviera tocando agua, deslizo los dedos por toda la capa y se la puso para ver si se ajustaba a la medida como la de Neville, fue al espejo para ver como se le veía y cuál fue su sorpresa al ver que todo su cuerpo había desaparecido, excepto su cabeza; entonces supo lo que era.
Una capa de invisibilidad.
Había leído sobre ellas en un libro de la biblioteca pero nunca imagino que tendría una, algo muy curioso era que según el libro las capas eran de color dorado y esta era de color plata pero decidió no darle importancia; doblo la capa y la guardo en el fondo de su baúl y mientras bajaba a desayunar pensó que ya tenía la herramienta perfecta junto con la pocion que le regalo Astoria para cuando algún idiota se atreviera a meterse con él o sus amigos.
El resto de las vacaciones de navidad pasaron, para desgracia de Harry, muy rápido, cuando menos se lo espero ya estaba metiendo en su baúl los regalos que había recibido excepto sus nuevos lentes y la pulsera, que siempre los llevaba puestos.
Los señores Greengrass fueron a dejarlos a la estación y Astoria se despidió de Harry y de Daphne bastante triste diciendo que otra vez se quedaría sola.
-Ya suéltame Tori -mascullo Daphne muy molesta mientras trataba de empujar a su hermana para que dejarla de abrazarla.
-¡No! -dijo como niña pequeña aferrándose más a su hermana.
-Astoria, deja a tu hermana -regaño la Sra. Greengrass a su hija y Astoria soltó a su hermana haciendo un puchero y poniendo cara de perrito regañado.
Daphne, enternecida por la cara de su hermana, dio un suspiro y se acercó para darle un abrazo -Si dejas de llorar te prometo que te daré dos regalos de cumpleaños -dijo en el oído de Astoria y la pequeña rubia de repente se puso muy feliz.
-Gracias, gracias, gracias -decía Astoria dándole besos en todo la cara a su hermana la cual trato de quitársela de nuevo.
-Ya deja a Daphne Astoria, que cuando se enoja se pone como *Banshee -*advirtió Harry en broma y Daphne le mando una mirada asesina.
Se escuchó el pitido del tren y todos los que estaban aún en la plataforma comenzaron a abordar el expreso de Hogwarts.
-Nos vemos Sres. Greengrass, un placer haberlos conocido -se despidió Harry cordialmente estrechando la mano de ambos
-El placer ha sido nuestro Harry -dijo el Sr. Greengrass y su esposa asintió de acurdo -ven a nuestra casa cuando quieras.
-Lo tendré en cuenta -dijo Harry con una sonrisa sincera.
-Mueve tu trasero cabeza de estropajo -dijo Daphne burlonamente y Harry la vio entrecerrando los ojos -no me mires así, tu cabello está más revuelto que un nido de pájaros -dijo y a lo lejos escucho a alguien reírse.
-Mi cabello no parece un nido de pájaros-protesto Harry molesto pero Daphne aumento aún más su sonrisa.
-En realidad -dijo una voz cantarina, Harry volteo rápidamente y vio a una linda pelirroja con una sonrisa traviesa -tu cabeza se parece a la de un *Bowtrouckle -*dijo y los que conocían la criatura se echaron a reír.
-¿Acaso es el día de molestar a Harry Potter? -Pregunto Harry sarcásticamente tratando de sonar molesto pero sus labios temblaban tratando de aguantar una sonrisa -¿Qué te trae por aquí Ginevra?
-¿No puedo venir a despedirme de mi amigo? -pregunto enarcando una ceja.
-Te espero en el tren Potter -dijo Daphne con una sonrisa traviesa aunque Harry no la vio ya que tenía toda su atención en Ginny y solo asintió.
-Hasta luego Harry, cuídate -dijo la Sra. Greengrass.
-Igualmente -contesto Harry de forma educada.
En el andén solo quedaban los padres de Ginny que al parecer estaban regañando a los gemelos por la cara de falso arrepentimiento que estos tenían.
-Pintaron a mi hermano Percy de morado -explico la pelirroja y Harry soltó una risita.
-¿Todo de morado?
-Todo -confirmo la pelirroja con una sonrisa y Harry se imaginó al pomposo pelirrojo de ese color y se echó a reír.
-Sera mejor que te apures o el tren te va a dejar -advirtió la pelirroja.
-Por cierto, gracias por la pulsera -dijo Harry y la sonrisa de Ginny se hizo muy grande -espero que te haya gustado el perfume.
-No fue nada y el perfume me encanto -contesto Ginny un poco ruborizada -mis papás se volvieron locos por los regalos que les mandaste y estaban pensando regresártelos pero les dije que te molestarías.
-No me hubiera molestado -dijo Harry con simpleza -les di esos obsequios porque tu mamá fue muy amable conmigo y también tus hermanos.
-Fred y George casi se desmayan de la impresión al ver ese libro de bromas, aunque mi madre no parecía muy complacida -dijo la pelirroja desviando la mirada hacia Molly Weasley que seguía regañando a los gemelos
-Es un libro muy bueno -dijo Harry encogiéndose de hombros -y al parecer le darán bueno uso.
-Por cierto -dijo Ginny sonriendo -bonitos anteojos -dijo sonriendo de forma picara y Harry se sonrojo.
El tren volvió a dar un pitido y se dieron cuenta de que ya casi no había gente. Harry se acercó a Ginny y la sorprendió dándole un abrazo y besando su mejilla haciendo que la chica se pusiera del color de su pelo.
-Nos vemos el otro curso *rojita -*dijo Harry guiñándole el ojo de forma chulesca -lleva algo bonito para nuestra cita -dijo y Ginny se puso aún más roja.
-Idiota -mascullo Ginny con vergüenza evitando mirarlo a los ojos.
-Yo también te quiero -dijo sonriendo de forma picara y muy a su pesar Ginny le devolvió la sonrisa -nos vemos -se despidió Harry y subió al tren.
El tren Harry dio un largo suspiro y puso una sonrisa boba, dejo su baúl en el piso y se asomó por una ventana y observo a Ginny hasta que el tren dio vuelta en la primera curva y la cabellera pelirroja de la chica se perdió de vista.
Busco el compartimiento en donde estaban sus amigos, estuvo bastante rato tratando de encontrarlos hasta que por fin dio con ellos en el último compartimiento.
-No hablen tan fuerte o me dejaran sordo -comento Harry con burla.
En el compartimiento solo se encontraban Daphne y Theo que al escuchar hablar a Harry dieron un respingo y apartaron su vista del tablero de ajedrez para lanzarle una mirada de molestia.
-No molestes Potter -dijo Theo con voz aburrida y su caballo extermino al peón de Daphne.
-Veo que hoy amaneciste de buen humor Nott -dijo Harry ignorando la mirada de molestia que Daphne tenia -deberías controlar a tu novia Theo -dijo Harry y el chico se puso rojo -en estas vacaciones estuvo a punto de matarme.
-Eres un idiota -dijo Daphne con la cara roja.
El resto del viaje continúo en silencio, a mitad de camino Neville fue a visitarlos pero al ver que había poco ánimo de parte de Daphne y Theo -que seguían jugando ajedrez- se aburrió de la plática sobre Quidditch con Harry y se fue. Harry se encontraba muerto de aburrimiento así que empezó a leer un libro que se llamaba Artes Oscuras y sus más grandes hechizosque le compro a Matt vía lechuzapero después de un rato se aburrió y se dispuso a observar el paisaje, estaba muy aburridoy hasta sopeso la posibilidad de ir en busca de los gemelos pero para su suerte ellos acudieron en su ayuda.
Los gemelos entraron al compartimiento con una sonrisa maligna, Harry los vio de inmediato pero como sus compañeros iban por la decimonovena partida de ajedrez no se dieron cuenta. Fred y George entraron tan sigilosos como un gato y cuando ya estaban adentro colocaron en sus bocas algo parecido a un megáfono y gritaron.
-¡HOLA SERPIENTES! -el ruido se escuchó en todo el compartimiento y Harry pensó que se romperían los cristales.
Daphne y Theo pegaron un grito de horror y del susto mandaron a volar el tablero haciendo que las piezas salieran hacia todas las direcciones, los dos vieron a los gemelos y Harry, que se retorcían en el suelo de la risa, con unas ganas de matarlos y golpearlos y Daphne no se contuvo.
Con un grito de furia se lanzó sobre los gemelos y comenzó a golpearlos con sus puños pero al parecer no surtía efecto ya que estos reían aún más fuerte, Daphne al ver que sus golpes no les dolían se paró del suelo y saco la varita. Los gemelos y Harry dejaron de reír y se pararon de inmediato.
-Suelta la varita Greengrass -dijo Harry con cautela mientras su mano se metía en su bolsillo de la túnica y aferraba con fuerza su varita.
-Solo era una broma viborita -dijo Fred mientras se acercaba con las manos alzadas -no es necesaria la violencia, relájate -dijo George pero la rubia no bajo su varita.
Los tres chicos, Harry con su varita y los gemelos con la palmas alzadas, se acercaron lentamente a la chica ignorando la sonrisa de diversión de Theo, cuando estuvieron lo suficientemente cerca de la rubia los gemelos se lanzaron sobre ella y la inmovilizaron, pero no por nada Daphne dominaba los hechizos que Harry le había enseñado de forma rápida; antes de ser atrapada lanzo tres hechizos simultáneos a Harry y los gemelos.
Harry logro esquivar a tiempo el rayo morado agachándose, pero los gemelos no lo hicieron ya que estaban agarrando las manos de Daphne y el hechizo les dio en la cabeza haciendo que perdieran el cabello. Los gemelos se quedaron quietos mientras sujetaban las manos de Daphne, la soltaron lentamente y llevaron sus manos a su ahora calva, abrieron sus ojos azules con sorpresa y gritaron con pánico.
Theo no pudo más y cayó al suelo sujetándose el estómago a causa de la risa, poco después Harry se le unió mientras Fred y George gritaban histéricos y hacían movimientos graciosos con sus manos.
-¡Mi cabello, mi cabello! -gritaban Fred y George tocándose su cabeza ahora calva.
-Se ven tan guapos -dijo Daphne cuando se le paso la risa. Los gemelos le mandaron una mirada asesina.
-Regrésanos nuestro cabello -le rogaron los gemelos mientras se ponían de rodillas -por favor viborita no seas cruel.
-Déjenme pensarlo -dijo Daphne mientras se rascaba la barbilla de forma pensativa -les regresare su cabello solo si prometen no hacer bromas por un mes -los gemelos la vieron horrorizados.
-No le puedes decir a un bromista que no haga bromas -lloro Fred teatralmente -eso es muy cruel incluso para ti viborita-dijo George mientras consolaba a su hermano.
-Es el trato, tómenlo o déjenlo -dijo Daphne sonriendo de forma maligna.
-De acuerdo -dijeron los dos en un tono tan fúnebre que Harry pensó que estaban en su juicio final.
-*Finite incantatem -*dijo la rubia y el cabello pelirrojo de los gemelos apareció de la nada.
Los gemelos le hicieron a la rubia un puchero que casi logro amedrentar a Daphne pero después recordó cómo se burlaban de ella y Theo cuando los asustaron que solo sonrió y negó con la cabeza, los gemelos agacharon la cabeza y salieron del compartimiento arrastrando sus pies y antes de salir le dirigieron a Daphne una mirada de tristeza pero Daphne volvió a sonreír y negar con la cabeza y los gemelos se abrazaron y comenzaron a llorar de forma dramática y salieron del compartimiento entre falsos sollozos.
-Eres cruel -comento Theo con una sonrisa ladina haciendo que Daphne se sonrojara.
-Gracias -dijo la rubia con las mejillas sonrosadas.
-Si los gemelos se suicidan por no hacer bromas, tú serás la única culpable -dijo Harry mientras la señalaba acusadoramente.
-No seas exagerado -dijo Daphne chasqueando la lengua -ni que no pudieran vivir sin bromas.
Pero resulto que Daphne se equivocaba respecto a los gemelos. Desde que llegaron al castillo, cada vez que los tres Slytherin se encontraban con los gemelos estos iban con la cabeza agachada y arrastraban los pies como si tuvieran cadenas, habían pasado apenas dos semanas y todos en el castillo ya extrañaban las bromas de ese par, incluso los profesores, haciendo que Daphne se sintiera ligeramente culpable, así que ya cansada de la actitud de los gemelos y los constantes reclamos de Harry decidió levantarles el castigo
-Hey, gatitos -llamo Daphne a los gemelos y estos voltearon a verla con expresión taciturna -quiten esa cara de pena que lo que les voy a dar les va a gustar.
-¿Qué es lo que nos vas a dar? -preguntaron los dos al mismo tiempo con mucha emoción.
-Esto -Daphne les tendió a los gemelos un frasquito con una pocion azul, Fred la tomo confundido -es una pocion que para quien la beba le salga pelo por todas partes -explico ante la cara de confusión de los gemelos.
-Pero nosotros no podemos hacer bromas -dijeron los dos volviendo a su expresión taciturna.
-Respecto a eso -dijo la rubia y a los gemelos les brillaron los ojos -creo que ya fue suficiente con tres semanas -Fred y George abrieron sus ojos como platos mientras su sonrisa que los caracterizaba volvía a aparecer en su rostro -con una condición -dijo Daphne y los gemelos perdieron su sonrisa.
-¿Cuál? -pregunto George algo temeroso.
-Que se la pongan a Malfoy en el desayuno.
-Hecho -respondieron al unísono volviendo a sonreír.
Al día siguiente Draco Malfoy a mitad del desayuno comenzó a gritar de pánico mientras a su cuerpo le salía mucho pelo rubio platinado dándole un aspecto de Gorila muy gracioso.
OoOoOoOoOoOoOoOoO
Ya habían pasado dos meses desde que inicio el curso y Harry se encontraba muy satisfecho en cuanto los resultados que obtenían sus amigos al manejar la magia sin varita que Harry les enseño, sin contar que ya eran capaces de bloquear los ataques de Legeremancia del profesor Snape; algo que alivio mucho a los gemelos ya que no los descubrirían tan fácil en sus bromas.
Un sábado en la tarde que se encontraban practicando magia sin varita en un aula vacía Harry decidió que ya estaban listos para dar el siguiente paso.
-Creo que ya es suficiente -dijo Harry y Daphne, Theo, Neville y los gemelos les prestaron atención -ya dominan lo básico en lo referente a la magia sin varita así que pasaremos a hechizos con varita avanzados -a todos les brillaron los ojos con emoción al escuchar eso pero Daphne levanto la mano como si estuvieran en clase.
-Sí, señorita Greengrass -dijo Harry burlonamente y todos rieron.
-Idiota -dijo la rubia -aun no nos has enseñado como crear fuego con la mano -dijo con algo de reproche en la voz pero Harry solo sonrió.
-Solo di *Lacarnum Inflamarae -*dijo Harry con simpleza.
-¿Pero cómo hago que el fuego se quede en mi mano? -pregunto Daphne confundida.
-De la misma forma que hacías que la piedra levitara -contesto Harry pero al ver que los demás también estaban confundidos decidió explicarse -solamente pronuncien el hechizo e imagen fuego en su mano.
-¿Solo eso? -pregunto Neville con escepticismo.
-Solo háganlo -contesto Harry perdiendo un poco la paciencia.
Daphne miro a su amigo a los ojos tratando de descubrir si era una broma pero al no hallar nada sospechosos hizo lo que Harry le dijo.
-*Lacarnum Inflamarae -*dijo con voz firme y una llama se prendió en su mano. Todos, excepto Harry, observaron la mano de Daphne con algo de incredulidad por algo que parecía avanzado fuera tan simple.
-Ahora que ya resolvimos la duda de la señorita Greengrass podemos continuar -dijo Harry volviendo a imitar a un profesor -como les decía ya que dominan lo básico de la magia sin varita les voy a enseñar hechizos con la varita avanzados.
-¿Cómo el aturdidor? -preguntaron los gemelos entusiasmados.
-Algo así -contesto Harry divertido por la reacción de los gemelos -primero empezaremos con los hechizos básicos como el encantamiento escudo y el de desarme, ¿Alguno de ustedes sabe alguno de los dos? -Pregunto mirando a todos pero solo Theo asintió -¿Cuál te sabes Nott?
-Los dos.
-Qué bueno -dijo Harry suspirando aliviado -entonces tú me ayudaras con Neville y con Daphne mientras yo le enseño a los gatitos -dijo Harry y los gemelos se acercaron a él.
Estuvieron gran parte de la tarde practicando esos dos hechizos y aunque solo los gemelos lograron hacerlos Harry estaba más que satisfecho.
Febrero dio paso a Marzo y con este la llegada de la primavera, en el castillo la mayoría se podía sentir dentro de un horno y todos ahora adoraban las clases de pociones que se daban en las frescas y frías mazmorras y casi siempre hacían lo imposible por quedarse ahí, algo que presumía el profesor Snape a la profesora McGonagall.
-Por Merlín, me estoy asando -exclamo Daphne tratando de generar aire con su libro. Daphne, Theo y Harry se encontraban en la biblioteca estudiando para los futuros exámenes, la señora Prince le mando una mirada severa cuando hablo en voz alta.
-Vámonos de aquí antes de que Madame Prince nos eche a patadas -sugirió Harry al ver la cara de pocos amigos de la bibliotecaria.
Los tres Slytherin recogieron sus cosas y se fueron de la biblioteca, caminaron en silencio hacia los jardines y en el camino se encontraron a Neville al cual saludaron y le invitaron a que se les uniera pero el chico dijo que tenía deberes atrasados y no los podía acompañar.
Las tres serpientes fueron hasta la orilla del lago y se sentaron bajo la sombra de un gran árbol disfrutando del aire fresco y la compañía, después de un rato de repasar la lección sobre el encantamiento de levitación Daphne rompió el silencio,
-¿Te puedo preguntar algo Harry? -pregunto la rubia algo temerosa.
-Sí, claro -Harry dejo su libro que estaba leyendo para prestarla atención a su amiga.
-¿No te enojas? -pregunto todavía temerosa.
-¿Esa es tu pregunta? -pregunto burlón.
-Idiota -dijo Daphne -¿Sabes magia negra? -pregunto la rubia dejando desconcertado al chico.
-¿Qué? -pregunto Harry estupefacto y al parecer Theo estaba igual.
-¿Qué si sabes magia negra? -volvió a preguntar, pero antes de que Harry respondiera Theo se adelantó.
-¿Por qué quieres saberlo Greengrass? -inquirió Theo escrudiñando con la mirada a su compañera.
-Simple curiosidad -contesto Daphne indiferente.
-La verdad es que si se magia negra -confeso Harry y se rio al ver la cara de asombro de sus amigos -no manejo hechizos -sus amigos suspiraron aliviados -solo se la teoría.
-Pero quieres aprender a controlarla -no era una pregunta era una afirmación. Harry se acomodó sus lentes y miro intensamente a su amiga.
-Sí, quiero controlarla.
-Pero eso puede ser muy peligroso -exclamo Daphne nada contenta -la magia negra no es un juego y si no se… -decía Daphne pero Harry la interrumpió.
-Ya se los peligros que conlleva practicar magia negra Daphne -la interrumpió Harry muy serio -no soy ningún idiota que hace algo sin medir las consecuencias -dijo Harry y se fue de ahí bastante molesto.
-¿Por qué diablos se molestó así? -pregunto Daphne muy impactada por la reacción de su amigo.
-Potter no está acostumbrado a que le digan que hacer -contesto Theo -entiéndelo Greengrass, Harry creció sin padres y por lo que puedo deducir con los familiares que vive no tiene una muy buena relación -la rubia miro a su amigo muy impresionada por lo último.
-¿Cómo sabes que no se lleva bien con sus familiares?
-Por el simple hecho de que jamás los nombra -contesto el chico -recuerda aquella vez que le pregunte sobre el rumor que había en donde decían que se había ido a vivir con muggles y ni siquiera me contesto solo me mando al diablo.
-Maldita sea -mascullo Daphne por lo bajo.
¿Ahora cómo diablos iba a hacerle para disculparse? Pensó Daphne amargamente.
PROXIMO CAPITULO: NORBERTO.